Nota de las autoras: en primer lugar, muchas gracias a AYA K y a T. Clover por sus reviews. En realidad no creímos que nadie leyese esta sección. Nos alegramos de que os guste. En segundo lugar, aceptamos críticas, no insultos. Si no os gusta, decidlo, pero un poquito de elegancia y respeto, por favor. Tercero, sentimos mucho que este capítulo segundo sea tan corto y hayamos tardado tanto en ponerlo, pero es que hemos estado liadísimas con Selectividad, pero de ahora en adelante iremos más rápido y procuraremos hacerlos más largos de cada vez. Excepto del 1 al 10 de julio, que me voy a Londres, del 11 al 15, que se va mi amiga, del 16 de julio al 23 de agosto, que tenemos campamento… qué va, es broma. Seguid disfrutando de nuestra parodia y dejando reviews. ¡Gracias!
Con mucho cuidado y delicadeza sacó… una pluma.
"Es un… afeminado."
Dijo, asustada. Había perdido toda su fascinación por ellos, al ver que iban tan sucios y pasados de moda. Fijándose con codicia en la pluma, vio que podía quedarle bien con el bolso y los zapatos nuevos que se estaba ganando con el sud… que se estaba ganando y punto. Piggs se acercó, asustando otra vez a Lizzie.
"Niña. El capitán parece que ha balbuceado si ha dicho algo el niño. O eso, o ha sido una nueva nota de sus ronquidos. "
Lizzie escondió la pluma, temerosa de que se la descubrieran… y robaran su tesssssssoro más superfashion de la muerte
"Que se llama Guille Martillo. Es lo único que ha dicho. Qué aburrido es."
Piggs notó que la pequeña princesa de labios de fresa escondía algo.
Se movió hacia la derecha, para mirar.
Lizzie se movió hacia la derecha, como su padre hacía todo el tiempo.
Piggs se movió hacia la izquierda.
Ella también.
Piggs se movió más hacia la derecha.
Lizzie…
Bueno, id a por coca-cola y palomitas, que se tiran así más de diez minutos. Y nuestra pregunta es, ¿Qué trabajo hace Piggs en el barco? Porque nosotras no le hemos visto hacer na productivo. Bueno, dejaron de hacer el idiota cuando el Capitán, en un sobrehumano esfuerzo de su garganta seca, aguantando el dolor y las agujetas de su lengua que lo martirizaban, se atrevió a hablar, a riesgo de perder la voz.
"Llevadle abajo, estoy muy ocupado"
Cerró los ojos, agotado, pero con fuerzas suficientes para… retomar su sonata en ronc mayor, en el cuarto movimiento ya. Lizzie se asomó a la borda, mientras los demás se iban a beber (Piggs), a dormir, o como Rajoy, a dar un discurso y dormir a su público. La niña vestida de rosa y sus ojos no podían creer lo que estaba ante ella: la Perla Arcoiris, bajo su arco homónimo se alejaba, mientras en su cubierta la gente disfrutaba alegremente de un sarao, con el tema "macho men" de fondo.
Capítulo 2: ocho años después.Una chica que se parecía a Lizzie, pero de ocho años más (aunque aparentaba menos) se despertó, asustada por la pesadilla que acababa de tener: un enorme sarao. Sí, querido lector, era Lizzie, pero las manos de un cirujano la habían dejado así. Es lo que tiene ser rica. Lizzie se acordó de que sólo una cosa del mundo podía consolarla de tal pesadilla. Caminó hacia el cajón de sus barbies: la doctora, la veterinaria, la "original", la divorciada de Ken, que había ganado el juicio y se había quedado con el yate, el apartamento de la playa, el mercedes, el new beetle, el todoterreno, el perro… y los niños, para Ken, que se los merece. Bueno, Lizzie fue hacia sus muñecas vestidas todas de rosa. Entre ellas, encontró al Ken "Príncipe encantado", que curiosamente también vestía de rosa, y entre su ropa, colgada del cuello, escondía su pluma (La de Lizzie, se entiende) Lizzie arrebató la pluma al Ken, que se quedó apenado. ¿Qué iba a hacer sin Barbie y sin su pluma? Lizzie miró la pluma dorada, recordando aquellos bonitos zapatos y el precioso bolso que tan bien quedaban juntos. Ya tranquila por la pesadilla, se miró al espejo con la pluma al cuello. Se superhorrorizó al ver que… ¡¡¡Tenía una pestaña fuera de sitio!!! Corriendo fue a por el rizador, a "arreglar el megadesastre que te mueres" Pronto lo arregló, y comenzó a disfrutar ella solita de su pluma: la manoseó frente al espejo, se dio besitos, se la puso en el pelo como una corona, jugó con ella como con el "Super Skippy 2004" cuando llevaba 696 vueltas, llamaron a la puerta.
Toc toc toc
"¿Lizzie? ¿Estás bien? ¿Estás… conjuntada?"
Era su padre.
"Un minimomento, porfi, osea, plis"
Lizzie cogió su albornoz rosa marca "Barbie", con un lacito rosa en la cintura, supermono, y escondió la pluma en su escote made in ya sabéis dónde: Silicon Valley Kiróphan´s. sin perder más el tiempo, se puso las extensiones rosas, el perfume "Barbie princesa", los lacitos en los tirabuzones, las zapatillas rosas de perrito… y casi se muere por intoxicación de rosa.
"Sí, osea, sí, ya estoy megasuperdelamuertequetecagas"
El Gobernador Rajoy entra, con su paso que levemente tiraba para la derecha, seguido de cientos de sirvientas a las que pagaba con dinero de las arcas de Puerto Levadura. Una de ellas abrió las contraventanas, y el sol atravesó los cristales rosas para reflejarse en las rosas paredes. Su ventana daba a un rosal cargado de rosas rosas. No, no nos repetimos, eran de color rosa.
"¿Aún sin maquillar a estas horas?"
Lizzie, superavergonzada, empezó a cantar para disimular el superéxito en ventas "Maquillaje", de Mecano. Para los que no lo sepan, es esa de "Sombra aquí, sombra allá, maquíllate, maquíllate; un espejo de cristal, y mírate, y mírateeeeeeeeee", esa tan cursi. El Gobernador Rajoy se acercó a la ventana, asqueado del rosa, y dijo:
"Hace un día precioso"
Abajo, en la lejanía, se podía ver un pueblucho de casas viejas y sucias, cochambroso, sin vías de comunicación, ni alcantarillado, ni aceras… algo así como España con los gobiernos de Aznar. Todo el dinero de las arcas se iba en vestiditos para Lizzie, peines de oro para el Gobernador, tinte para su pelo que ya iba algo canoso, etc. Mas allá, se veía el mar, negro de petr.. hilillos de plastilina, inofensivos, si te bañas allí no te ocurría nada… hasta que el pp perdiese las elecciones, claro, después apáñatelas.
"Tengo OTRO regalo para ti"
Añadió el Rajoy. Una criada arrastra hasta la habitación una megacaja superpesada envuelta en un papel rosa de ositos, con un lazo …¡Azul!
"¡¡¡PAPAAAAAAAAAAA!!! ¡¡¡¡¡¡UN LAZO AZUUUL!!!!!!! ¿POR QUÉ ME CASTIGAAAAAAAS? ¿QUÉ HE HECHO PARA MERECERME ESTO?"
Lizzie, entre gritos histéricos y lágrimas empezó a patalear de rabia en el suelo.
"¡Ábranlo rápido, ábranlo rápido, como le pase algo a mi pequeña os despido!"
Una criada abrió el paquete, y Lizzie abrió los ojos tanto como le dejaba su última operación en los párpados. Era…
Era…
Allí estaba…
¡¡¡¡El megakit ultramoderno de maquillaje de las Bratz!!!
Lizzie dejó por completo de llorar.
"Oh… Es… supermegafashion, chachiguay… ¿A que mola?"
Lizzie trató de cogerlo, pero cuando se le iba a caer en un pie, lo dejó caer sobre el de la criada.
Sin hacer caso al grito de la criada, que tuvo que pagar de su bolsillo las operaciones necesarias para arreglar aquel desaguisado, y que el resto de su vida calzó un 56, Lizzie mandó que llevasen el megakit ultramoderno de maquillaje de las Bratz detrás de un biombo. Pero con cuidado, por la moqueta rosa. Con una sonrisa muy gilipollas de precampaña electoral, el gobernador Rajoy, formuló una de las pocas preguntas inteligentes que alguna vez habían pasado por su mente:
"¿A que sí?"
Y un poco de babilla se escurrió por su cara.
"Jo, mola… ¿Y el otro, el más grande?"
"Lo siento, cari, se me acabó la liquidez de la visa oro, y no tenía suelto, sólo los fondos de la nueva escuela que NO se construir
Las criadas comenzaron a maquillar y depilar a la pija Lizzie. Rajoy continuó hablando, aunque como siempre nadie le prestaba demasiada atención.
"En realidad, yo… he pensado (¡¡¿?!!) que querrías utilizarlo en la ceremonia de hoy."
"¿La, osea, ceremonia? ¡Osea, meganó!"
"La ceremonia de ascenso de Capitán Pikolín."
"Jo, papi, qué fuerte, eres superpredecible de la muerte.¿Qué pasará cuando ocurra algo que no esperes?"
Rajoy, en un ramalazo de intelig… bueno, sí, de intelijencia, tuvo una visión de su futuro… pero pronto se le pasó, volviendo a su estupidez derechista de siempre. Y sonrió de forma bobalicona.
"Comodón Pikolín, es en lo que va a convertirse"
(Nota de las autoras: Si no lo era ya)
Es escuchó un peaso grito de detrás del biombo, Lizzie acababa de sufrir el primer dolor de su vida: el tirón de la cera.
"Todo un caballero, ¿No te parece?" continuó su padre. Él no sabía qué era eso de la depilación. Como el 99% de los hombres de nuestro país: el hombre como el oso, cuanto más peludo, más hermoso. "Y como sabes, se siente atraído por ti entre siesta y siesta"
Con el tercer tirón que le dieron, el grito movió la tierra y los sismógrafos de China se volvieron locos.
