Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer
1. El fin de una etapa
Lo siento mucho, mis condolencias, te acompaño en el sentimiento… nunca entendí porque la gente decía esas cosas cuando se moría un familiar o alguien cercano a ti cuando claramente no me acompañaban en el sentimiento, era mi madre no la suya.
Expiré todo el aire que me quedaba y me tragué las miles de "palabras agradables" que ahora mismo quería soltar a los presentes.
-Rebeca, Rachel, Jacob; Lo siento mucho, era una mujer excelente- dijo el señor Gallagher mientras nos estrechaba una mano. Afortunadamente era el último de la fila de las condolencias. Asentimos con cansancio y miramos por última vez la lápida de nuestra madre.
Sarah Smith
1960-2009
Forks (Washington)- Chicago (Illinois)
Mi hermana Rebeca se acercó para dejar una bonita rosa blanca en el borde de piedra concluyendo así la pequeña ceremonia.
Ninguno de los tres hablamos en todo el trayecto en taxi hacia casa, Rachel estaba deshidratada a causa del llanto incesante, Rebeca luchaba contra el cansancio del viaje precipitado desde Hawai y yo simplemente estaba en un trance indefinido.
Quizá intentando asimilar la situación de algún modo, todo había pasado tan repentinamente que ni siquiera era consciente de ello.
Una vez llegamos me quité la molesta chaqueta negra y me desabotoné los primeros botones de la estúpida camisa aguantando el dolor lacerante del brazo que me había roto en el accidente, a parte de las múltiples magulladuras internas y externas. Quise inyectarme una dosis letal de morfina y no despertar.
Rebeca asomó por la puerta del salón con un refresco para mi y otros dos para ellas, aunque no era precisamente un refresco lo que quería beber en este instante. Tras unos segundos admirando la punta de sus zapatos en silencio habló.
-se que no tenéis ganas en este momento, pero necesitamos hablar- dijo sentándose en el sillón mientras Rachel hacia lo propio a mi lado en el sofá.
-Hay muchas cosas que solucionar y solo puedo quedarme hoy y mañana antes de regresar-
Mire a mi hermana con ira contenida, aunque Rebeca siempre había sido aunque mas responsable la mas fría y cabrona de las dos. Ni siquiera cuando su madre se muere puede pedirse un par de días libres, eso dejaba mucho que desear.
-Jacob, hemos estado hablando sobre ti- automáticamente me enderecé, no me gustaba que hablaran de mi, mi hermana pareció percibirlo y siguió hablando con un poco de miedo- verás, Rachel y yo barajamos las distintas posibilidades sobre lo que va a pasar contigo ahora- fruncí el ceño un poco confuso- Ya que Rebeca vive en una residencia del campus y yo no puedo llevarte hasta Hawai, creo que lo mejor es que…te mudes con papa a Forks-
Ahí estaba, la bomba que había estado esperando y temiendo. Mi corazón se aceleró y las mejillas se me enrojecieron a causa de la furia, definitivamente no iba a mudarme con Billy.
-no pienso mudarme a esa mierda de pueblo- murmuré aguantando mis ganas de gritar mientras mis puños se apretaban haciéndome daño a mi mismo.
-¿ y que piensas hacer Jake, quedarte aquí? te recuerdo que aun tienes diecisiete años y eres menor de edad-
-¿Y la mejor manera de quitarme de en medio es llevándome al culo del mundo con Billy? Estas loca si piensas que voy a hacerlo-
-Te recuerdo que Billy es tu padre y te necesita-
-Ese cabrón no es mi padre, dejo de serlo hace mucho tiempo, ni siquiera se ha dignado a venir al entierro de mama-
-¡No hables así de el! -
-Hablare como me de la gana, el no se ha ocupado de mi en diez años, no voy a hacerlo yo ahora-
-Está enfermo y no te podemos llevar con nosotras, es la mejor solución-
-! Me importa una mierda Rebeca, tu y todo me importáis una mierda!- grité mientras pateaba un mueble que encontré por el camino causándole grandes daños.
-¡Jacob!- gritó ella, pero yo ya me había encerrado en mi habitación con un portazo y echado el pestillo. No quería que me jodieran mas de lo ya estaba, aunque seguramente eso no era posible.
Entré en mi habitación arrasando con todo lo que veía, las porquerías tiradas por encima de la mesa, con los papeles, los libros, las fotos, medallas de competiciones e incluso llegué a pegarle un puñetazo al único espejo innecesario que mama se empeño en poner en mi cuarto. Lo tiré todo, ahora ya nada de esto tenía valor para mí.
Estaba tan colapsado por distintas causas que ni siquiera me di cuenta cuando una lagrima bajó por mi cara, la primera que había derramado en diez años. Una vez abierta la veda no pude parar, lloré en silencio sentado en el suelo sin preocuparme siquiera por la herida punzante de los cristales en mi mano ni por la sangre manchando la camisa blanca.
Lloré por el odio a mis hermanas, por el odio a mi padre y por tener que irme inevitablemente a vivir con el. Lloré por todo lo que iba a tener que dejar aquí en Chicago y sobre todo lloré porque la única persona que enderezaba mi vida ya no estaba y todo por mi culpa.
Entre el vertedero de objetos rotos y papeles que era el suelo de mi cuarto llegué a ver una pequeña bolsa con maría que guardaba bajo el colchón. Quizás eso me calmara un poco y me quitara el dolor de las heridas durante un rato.
Con cuidado y mucha paciencia conseguí hacerme el cigarro, no estaba mal teniendo en cuenta que no tenía ninguna de las dos manos sana.
Me tumbé sobre el colchón ahora sin sábanas después de mi arrebato y fumé tranquilo, dejando que las lágrimas se secaran en mi cara y también intentando poner mi mente en blanco, porque si le daba vueltas otra vez seria capaz de suicidarme con uno de los cristales rotos que se esparcía sobre la alfombra.
Los golpes en mi puerta me despertaron. Parpadeé somnoliento sin saber en que momento me había quedado dormido, estaba oscuro por lo que había dormido casi todo el día.
-Jake, abre por favor llevas encerrado todo el día- no contesté
-di algo, al menos para saber que estás bien-
-¡que te jodan!- dije en voz alta
-algo es algo- escuche murmurar a Rachel a través de la puerta
-necesitamos hablar-
-ya he hablado todo lo que tenía que hablar con rebeca-
-bueno pues ahora Rebeca no está y yo necesito hablar…por favor, solo será un momento-
Suspire fuertemente y me levante sacudiendo algunas cenizas del cigarro consumido en la cama, descubrí también un trozo perfectamente redondo de tela quemada, estupendo.
Todavía algo drogado me tambaleé hacia la puerta y abrí el cerrojo para volver a dejarme caer sobre la cama como un peso muerto.
-Dios santo Jacob…- mi hermana dio un grito ahogado al ver el cuarto- que demonios has hecho- encendió la luz de repente cegándome en el acto.
-Mierda Rachel, apaga la puta luz-
No me hizo caso, caminó saltando entre los escombros hasta la ventana para abrirla
-¿has fumado hierba?- dijo incrédula mientras olfateaba el aire como un perro
- no- murmuré medio inconsciente.
Entonces vio lo que quedaba de la bolsa y me miró con reproche pero no dijo nada
-¡tu mano Jake! ¿Que te has hecho?- el grito me retumbó en los oídos.
Automáticamente se acerco a mí y me examinó el único puño que hacia unas horas estaba sano. Le quité la mano y gruñí pero ella ignoro mi comportamiento infantil insistiéndome en que tenía que curarme la herida, tras unos minutos la dejé hacer y me llevo hasta el baño.
-has sido un imbécil comportándote así con Rebeca- dijo mientras buscaba en el botiquín de primeros auxilios de mama, seguramente tendría todo lo necesario para coserme y vendarme, privilegios de tener una madre enfermera y una hermana en proceso de serlo.
-Ella ha sido una imbécil proponiéndome eso-
-Jake tienes que comprenderla, es la única solución que hay, no podemos permitirnos llevarte con nosotras y hasta que no cumplas los dieciocho papá legalmente tiene tu custodia-
-Los cumpliré dentro de poco-
-Vale, pero hasta ese momento tendrás que irte con él –
-Esto es una putada, no es justo Rachel, toda mi vida está aquí; mis amigos, mi novia, el instituto…, las competiciones joder, todo-
-Si sigues fumando esa mierda no te veo mucho futuro en las competiciones-
Alce lo ojos, ni que los porros esporádicos interfirieran en la natación.
Al ver mi gesto mi hermana quitó un trozo de cristal a traición haciéndome sisear.
-de lo que estoy seguro es de que en Forks tampoco tengo mucho futuro en las competiciones, ni en nada-
-Jake- paró de desinfectarme durante un segundo para mirarme a los ojos- haz un pequeño esfuerzo, solo eso. Se que es difícil yo también me habría enfadado pero tómatelo como unas vacaciones forzosas. Vas , terminas el instituto y te gradúas y después serás libre de hacer lo quieras-
-No le veo mucho futuro a esa idea- murmuré haciendo que ella suspirara
-Por favor Jacob, hazlo por mamá , ella lo habría querido así y lo sabes-
-No sabes lo mama habría querido-
-Habría querido lo mejor para ti, y ahora la mejor opción para ti es esa. No seas mas difícil, se que lo estas pasando especialmente mal pero tienes que seguir adelante, tienes diecisiete años y toda una vida por vivir-
Asentí con la cabeza dándome por vencido mientras terminaba de vendarme la mano. En el fondo sabia que ella tenia razón y que yo me estaba comportando como un capullo inmaduro. Solo tendría que aguantar unos cuantos meses, un año quizá y seria libre.
-deberías ducharte y quitarte ese olor a porro de encima antes de que venga Rebeca-
-me importa un carajo lo que diga Rebeca-
-pero yo no pienso soportaros otra vez, así que lávate y punto-
Murmure una sarta de maldiciones mientras me terminaba de desabrochar la camisa
-¿necesitas ayuda?-
- Si, pero no pienso dejar que me ayudes a ducharme, es demasiado humillante-
- esta bien, ten cuidado y llámame si necesitas algo-
- no lo hare-
- lo se- suspiró mientras desaparecía por la puerta con mi camisa ensangrentada y cerraba.
Me mire en el espejo observando mis múltiples hematomas y vendajes. Realmente daba pena, tenia el ojo morado y una ceja rota, también roto el labio y la mandíbula de un color verde extraño. A parte de mi cuerpo magullado por distintos lugares, un brazo roto y la otra mano con cortes de un centímetro de profundidad. E ahí el historial medico de un accidente de coche y un puñetazo a un espejo.
Con cuidado termine de quitarme la ropa y me lave sentado y con una esponja ya que no podía mojarme los vendajes ni la escayola, parecía un puto viejo senil.
Los tres cenamos en silencio, Rachel trató sacar algún tema de conversación para hacer la velada más amena pero yo no quería hablar con Rebeca ni ella conmigo, así que todo fue un poco incomodo. Los dos teníamos la misma mala leche y el mismo orgullo así que era un caso perdido.
Esa noche dormí en el sofá, en realidad no dormí. Todo lo que me quedaba por delante me agobiaba demasiado y Jane no dejo de llamarme al móvil en toda la noche. Ese era otro problema; como decirle a mi novia que me iba a vivir a otro estado.
Finalmente a las seis de la mañana y tras haberme tomado seis analgésicos sucumbí al sueño durante un par de horas.
El sol en la cara y el incesante ruido me despertaron. Rachel y Rebeca iban de un lado a otro del salón guardando trastos en cajas de cartón.
-¿ que estáis haciendo?- dije somnoliento
-Tenemos que desalojar la casa antes de irnos y hay mucho trabajo que hacer-
-¿Q- que, porque?-
-Mama no termino de pagar esta casa Jake y nosotros no podemos permitirnos pagarla, así que el banco nos la quita en un par de días- dijo Rachel
-Joder…- murmuré mientras me incorporaba y me frotaba los ojos.
-Jacob vístete, el abogado estará aquí en diez minutos- habló Rebeca
-¿abogado?-
-Si, por lo de la herencia, tenemos que leerla y repartir lo bienes-
Me tense al instante intentando aclararme la cabeza ¿había escuchado bien? ¿es que se había propuesto que la odiara de por vida? Porque lo estaba consiguiendo.
-¿como puedes pensar en la herencia cuando solo hace veinticuatro horas que enterramos a mama?-
-¿quieres que sus cosas se las quede también el banco, o una casa de empeño?-
Los dos nos miramos fulminantemente antes de irme a mi habitación, me vestí como pude y salí hacia el salón donde un gilipollas enchaquetado sostenía un maletín en la mano.
-Jake este es el señor Hale, el abogado de la herencia-
-No pienso quedarme a repartirnos la cosas de mama, Rachel- no la deje reprochar cuando ya estaba en el rellano y había cerrado la puerta principal tras de mi.
Camine a donde me llevaran los pies, quizás este seria el ultimo paseo que daría por Chicago en mucho tiempo. Pasee por el centro de la ciudad y la orilla del lago Michigan.
Finalmente llegue hasta la casa de Jane, era el momento de enfrentarse a otro gran problema.
-¡Jake! Dios ¿Cómo estas? Te estuve llamando ayer durante todo el día- dijo casi sin coger aliento mientras se abalanzaba sobre mi magullado cuerpo, reprimí el impulso de gritar de dolor.
-Jane, Jane estoy bien tranquila, solo deja de apretarme por favor-
-Oh, lo siento- murmuró y de puso de puntillas para besarme. Le correspondí y estuve un rato intentando olvidarme de todo con sus labios, pero desgraciadamente eso no ocurrió.
-Tenemos que hablar- pronuncie por fin
-Claro ¿ocurre algo?-
-Esto…si, es un poco difícil, será mejor que nos sentemos- su cara puso una mueca de preocupación mientras me ayudaba a sentarme en los escalones de la entrada de su casa, cada vez que doblaba el abdomen era como si me clavaran cien cuchillos.
-Bien, dime que pasa porque me estas preocupando- dijo con un principio de lagrimas en los ojos, siempre había sido muy catastrófica.
-Me voy Jane-
-¿C, como? ¿donde?-
-Me voy de Chicago, tengo que ir a vivir con mi padre a Forks-
-¡¿Qué!? No, no puedes irte Jacob, no puedes dejarme- gritó mientras las lagrimas desbordaban de sus ojos azules.
-No me queda otra opción , además solo estaré con él hasta que cumpla los dieciocho y me gradúe, tampoco es tanto tiempo-
-Es casi un año Jacob, no puedes hacerme esto –
-Jane…no me hagas esto mas difícil por favor-
-Pero no puedes dejarme- sollozó de nuevo mientras la abrazaba como podía y ella descargaba sus lágrimas en mi camiseta. Bese su pelo rubio y le acaricie la espalda intentando reconfortarla de algún modo, pero era inútil.
-Tienes que entenderlo, no me queda otra opción-
-Puedes quedarte en mi casa- sollozó
-Sabes que eso no puede ser, entre otras cosas porque tu padre me odia-
-No te odia, lo comprenderá-
-Déjalo ya por favor-
-¿es que no quieres estar conmigo?- se separo para mirarme con los ojos enrojecidos sorbiéndose la nariz.
-¿Qué? Claro que quiero estar contigo ¿que pregunta es esa?- replique algo enfadado- Jane, sabes que eres muy importante para mi pero tengo que irme, compréndelo por favor- supliqué
-Ella asintió débilmente y se separó de mí para limpiarse las lagrimas.
-¿ como llevas lo de tu madre?- pregunto
-No muy bien y el hecho de que mis hermanas estén también aquí no ayuda mucho- su pequeña mano se entrelazo con la mía por encima del vendaje- Rebeca no para de comportarse como una hija de puta y Rachel, bueno es Rachel-
-Lo siento mucho Jake-
-Ya…- murmure, la frase de siempre que no quería volver a escuchar.
-¿Cuándo te vas?-
-Cuando arregle los papeles del instituto y terminemos con las cosas de mi madre, un par de días quizá-
Asintió con la cabeza y me miró intensamente a los ojos.
-voy a echarte de menos Jake-
-y yo también, créeme-
Me beso delicadamente teniendo en cuenta el labio roto y sus manitas se enredaron en mi pelo, iba a echar esto de menos. Mucho.
-Jane, te necesito- musité
-Deberíamos hablar todo esto tranquilamente y…-
-No- la corte- te necesito ahora- y volví a besarla
-Pero mírate, no podemos hacerlo contigo…así- señalo mi cabestrillo intentando generalizar mi mal estado en general.
-Da igual, lo haremos con cuidado. Solo quiero aprovechar el poco tiempo que queda-
-Esta bien- dijo por fin mientras me tomaba de la mano y me subía a su habitación. Di gracias a Dios porque sus padres trabajaran, al ser finales de verano nosotros todavía no habíamos empezado el instituto y podríamos aprovechar el tiempo de la mejor manera posible.
.
.
.
-¿donde demonios has estado? Te hemos estado llamando toda la mañana-
-Con Jane-
-Toma- dijo Rebeca dándome una carpeta con papeles
-¿que es esto?-
-Tu parte de la herencia, de la no quisiste estar presente en la lectura-
Tire la carpeta en la mesa y me dirigí hacia mi habitación ignorando los reproches de mi hermana. Estaba todo tal y como lo había dejado la noche anterior, suspire fuertemente y decidí que era hora de recoger todo ese desastre y preparar mis maletas.
No era mucho lo que tenia que llevarme, la ropa y dos o tres objetos importantes para mi, entre ellos una pequeña foto de mi madre que conservaba en un cajón y que ahora apreciaba por encima de todo. Lo guardé todo en mi equipaje de viaje y los demás trastos todavía intactos los metí en cajas. Lo que quedaba simplemente lo tiré.
Esa fue la primera noche que empezaron las pesadillas mientras dormía.
-¿solo llevas eso?- preguntó Rachel incrédula mientras miraba mi escaso equipaje
-Si, no me hace falta lo demás-
-Pero aquí están todas tus cosas Jake-
-Me da igual, solo son trastos sin importancia-
-Esta bien, como quieras-
-Vámonos el taxi espera-
Rachel y yo iríamos al aeropuerto hoy mismo, yo cogería el vuelo hacia Washington y mi hermana hacia California. Rebeca se quedaría un día mas para terminar de arreglar papeleo antes de volver a Hawai.
Yo esperaba en la puerta del taxi mientras mis hermanas se abrazaban efusivamente susurrándose malditas cosas al oído, supongo que los secretos vendrían de serie con los gemelos. Siempre me sentí un poco más excluido en ese sentido.
Se acercaron hacia mi, Rachel subió al taxi mientras le daba indicaciones al conductor y a mi me tocó despedirme de Rebeca.
-Se que estas enfadado conmigo pero todo esto lo he hecho por tu bien- me quedé en silencio y ella suspiró- algún día cuando no estés tan resentido y madures quizás te des cuenta del enorme esfuerzo que supone esto para mi. No me gusta pelearme contigo Jake, eres mi hermano y te quiero, pero no me lo pones nada fácil-
-Te recuerdo que tu a mi tampoco-
-Dale recuerdos a papa- murmuro rendida por fin
Asentí con la cabeza y me metí en el coche mientras se despedía.
-adiós Jacob-
-adiós Rebeca-
El coche arrancó y yo miré por última vez la casa en la que había vivido durante diez años de mi vida, donde pase una de las etapas más importantes, la adolescencia. Dejaba una casa con miles de recuerdos, la tumba de mi madre en el cementerio, una novia, amigos y mis aspiraciones universitarias. Ahora me esperaba un lugar nuevo y gente nueva de la que no sabía realmente que esperar, aun así no tenia porque preocuparme ya que no duraría mucho, o al menos eso era lo que yo esperaba.
Hola! hasta aquí el primer capitulo
Espero que os guste y dejeis unos cuantos reviews mas que en el prefacio, tengo que saber si la historia gusta o no para seguir escribiendo o dejarlo. muchas gracias a las niñas que me dejaron sus comentarios tambien! :)
Bueno, aclarando algunas dudas que me preguntaron, Vannessa es Nessie, Reneesme. pero en este fic he decidido cambiarle el nombre para variar un poco
Este capitulo es un poco deprimente, pero en el que viene Jacob ya llega a Forks y empieza a conocer a los demas, asi que pido paciencia.
Un beso enorme y espero, nos leemos
