Cap.2 Pasado

Fue un tiempo muy difícil, pues pensaba que Edward Cullen me odiaba y yo sufría por ello. Sufría porque desde el primer momento en que lo vi, aunque no lo sabía, estaba irremediablemente enamorada de él, era al principio una atracción como jamás llegué a sentir por nadie. Aunque pensé que estaba loca, pues él era por mucho, totalmente diferente a cualquier otro ser humano.

En la escuela era cuando más podía verlo y sufría lo indecible por su indiferencia y total distanciamiento. Era una tortura ver cómo él no me miraba en absoluto, mientras yo vivía pendiente de cada movimiento suyo. Era algo torturante pero a la vez, gratificante. Tortura porque no podía acercarme a él ni a sus hermanos, no porque me intimidaran, si no porque yo era tan insignificante que no podía esperar, que alguien tan hermoso, perfecto, insuperable y elegante pudiese siquiera pensar en mí, ya no como una novia, si no como amiga.

Pero todo eso cambio el día del accidente, donde Edward, para mi sorpresa, me salvó. Una camioneta se dirigía hacia mí, justo momentos después de que yo viera a Edward junto a sus hermanos, muy lejos de mí. No me quiso dar explicaciones y me porte muy mal con él. Yo quería respuestas, no era lógico lo que había hecho, pero no le dije a nadie sobre mis sospechas, primero porque dirían que estaba loca y segundo, porque nadie más que yo, estaba tan obsesionada con él y su familia. Nadie en la escuela, reparaba en ellos, más que lo necesario, eso lo supe a lo largo de las semanas siguientes, pues Edward después de eso, dejó de hablarme. Me ignoró totalmente. Y esa era una tortura para mí, aunque disfrutaba estar cerca de él, saber que él estaba bien. Me hacia sentir bien. Aunque el hecho de ver su rostro, oler su aroma, me volvía loca. Nunca había olido ese aroma en otra persona. Por mucho que buscara, jamás encontré a nadie igual.

Todo hubiera seguido igual, indiferencia por parte de él y dolor por parte mío. Hasta que me volvió a hablar. Me quedé impactada, pues no lo esperaba, yo pensaba que él me ignoraba por completo y que jamás llegaría a interesarle ni una pizca, pero la invitación de Mike Newton al baile de primavera, creo fue, el detonante de una serie de eventos que culminarían en una verdad absoluta. Yo no era nada sin él.

¿Por qué?, pues porque después de mucho indagar y sospechar y de pistas que fui buscando, y con la ayuda, que en su momento jamás se imaginó que me dio: Jacob Black, supe por fin lo que él era. Un vampiro. Jamás tuve miedo de ese conocimiento. De lo que siempre tuve miedo, era que él desapareciera como una ilusión ó un sueño. Cuando después de muchos problemas en la escuela por parte de Jessica y de Mike Newton. Una salida a Port Ángeles hizo que por fin confesara la verdad. Yo dudaba aún que él sintiera algo por mí, una simple y torpe humana, pero él se quedó conmigo, me llevó a comer a un restaurante y ahí, confesó que me seguía. Jamás olvidaré la sensación de alivio y gran placer que sentí cuando supe por su propia boca que él me seguía, que se preocupaba por mí. Aunque siempre estaba con la duda en mi corazón, de que no fuera nada durable, que solo fuera un juego para él ó un amor pasajero.

Fue cuando por fin al salir del restaurante, me confesó lo que yo ya sabía, que era un vampiro, pero no quería seguir siendo un monstruo. La verdad jamás creí que fuera un monstruo, porque él era bueno. Me cuidaba, se preocupaba por mí, ¿cómo un ángel puede ser un monstruo? Jamás creí sus palabras en ese sentido.