DISCLAIMER: los personajes pertenecen a Masashi Kishimoto el ficc le pertenece ha Aliena Gervasi quien me permitio la adaptación de su ficc .

yo solo me dedico a haceros llegar esta historia ^^

Sipnosis: Sasuke, Itachi y Naruto son los componentes de un famoso grupo de musica. Sin embargo, Sasuke tiene un problema: canta canciones de amor, pero nunca se ha enamorado. ¿Podra solucionar esto una chica de ojos color verde como las esmeralda?

Capitulo 1: La entrevista

POV Sakura

Bajé de la parada del autobús, saboreando el buen día que había salido con una sonrisa.

Cuando me había levantado, había tenido el presentimiento que aquel día pasaría algo, bueno o malo. Me hice creer a mi misma que iba a ser bueno.

Fue una decisión equivocada.

Me encanta sentir el calor de los rayos del Sol sobre mi piel, e iba danzando alegremente por el campus de la universidad, aún creyendo que la suerte de aquel día estaría de mi lado.

Dejé de creer aquello cuando entré en el edificio donde se encontraba el aula de mi primera clase, Literatura, cuando lo vi: en un enorme tablón de anuncios, se levantaba majestuoso el cartel anunciando el concierto de los Dark Caps en Tokio.

Había un grupo de chicas dando voces, riendo y saltando nerviosas delante de él, contemplando sin duda la fotografía de los componentes de los Dark Caps: Sasu, Naru e Ita.

Bufé y pasé a grandes zancadas dirigiéndome hacia mi clase.

Por fortuna, aun estaba vacía.

Me senté en mi sitio y dejé caer la cabeza contra la fría madera de la mesa.

No entendía que podían ver a aquel grupo.

Estaba compuesto por tres chicos jóvenes y guapos, supuestamente, ya que nadie sabía quién eran en realidad.

Llevaban una grande gorra negra –de ahí el nombre del grupo- que impedía verles el rostro con claridad. Este echo hacía que cada vez tuviesen más y más fans, ya que les encontraban realmente "misteriosos y sexys".

Personalmente, a mí no me gustaba ese grupo.

Su tema principal era el amor, pero nunca me llegaban sus canciones. Para mí, no había nada de emoción en aquellas palabras cantadas, nada que me hiciera disfrutar de la canción. Así que, por más guapos que llegaran a ser aquellos chicos, el grupo de los Dark Caps no me gustaba.

La gente me consideraba loca cuando se enteraba, pero ¿Qué iba a hacer yo? Esas canciones no me gustaban, y a mi me daba igual lo "misteriosos y sexys" que fueran, para mí, lo que de verdad importaba era la música que hacían.

- ¡Sakura! –gritó una voz que yo conocía a la perfección.

- ¿Qué quieres Hinata? –pregunté, sin levantar la cabeza para mirarla.

- ¡¿Lo has visto?¡¿Lo has visto, Sakura? –ahora estaba justo delante de mi mesa.

- ¿El qué?

Sabía perfectamente a que se refería, pero quería jugar un poco con ella.

- ¡Oh, vamos Sakura! ¡Sabes perfectamente que me refiero a que los Dark Caps están en la ciudad!

- Ah, eso.

- Sí, eso, podrías parecer más interesada en el tema y también mirarme cuando te hablo.

Levanté la mirada, de mala gana.

Hinata me observaba sonriente, con el cartel de los Dark Caps entre sus manos.

Era de pequeña estatura, a penas pasaba el metro cincuenta, pero era muy avispada.

Tenía el cabello negro como el carbón corto, y unos preciosos ojos color gris, que siempre parecían brillar con luz propia.

Tenía unas facciones armoniosas destacando en su pequeño rostro, lo que la hacía realmente atractiva.

Realmente, Hinata parecía un pequeño duende.

- ¡Tenemos que ir a verlos! –gritó, señalando el cartel.

- Hinata…

- ¡Vamos Sakura, por favor! ¡Te juro que te libraré de ir de compras conmigo durante un mes entero!

- Dos.

- ¿Eso es un si?

- No, es un: ya veremos.

- ¡Sakura por favor!

Empezó a ponerme sus ojitos de súplica. Era imposible negarle algo, con aquella expresión de cordero degollado.

Iba a condenarme yendo al maldito concierto, cuando mi salvación entró en la sala:Ino.

Ella, junto a Hinata, era mi mejor amiga.

Nos habíamos conocido el primer año de universidad, y aquel año era el segundo.

Desde el mismo instante en que habíamos hablado las tres, de inmediato supimos que seríamos grandes amigas. Teníamos las tres veinte años, y ya estábamos pensando en alquilar para el próximo año un apartamento e ir a vivir juntas.

Ino era realmente alta, comparada con Hinata. A mi me sacaba al menos diez centímetros de altura, y eso que yo estaba en la media.

Tenía una hermosa cabellera lisa rubia, con unos preciosos y claros ojos azules.

Para mí, era la chica más guapa que había visto jamás.

Al principio y aún ahora, me sentía muy intimidada de ir con Hinata y con Ino.

Las dos eran mucho más hermosas que yo, que tenía el cabello rosa pueden creerlo rosa parece chiclede lo unico que verdaderamente estoy orgullosa son de mis ojos colo verde esmeralda que cautivan a quien me mira y eso que no soy una guro para la belleza al contrario me quedo bastante atrás en comparación con ino y hinata .No destacaba en nada, mientras que ellas lo hacían en multitud de cosas.

- Hinata, no atormentes más a Saku –rió Ino, llegando hasta nosotras- sabes lo poco que le gusta ese grupo.

- Pero ella, como buena amiga, al igual que tú, debería acompañarme. ¡Sabéis lo fanática que soy de ellos!

- Y aún me preguntó el por qué –comenté, rodando los ojos.

- Sakura, eres insufrible –dijo, haciendo morros.

- Gracias.

Ino iba a decir algo al respecto, pero entonces entró la profesora Anko, y tuvimos que posponer la conversación…una lástima, vamos.

Hinata e INO ocuparon sus puestos a mi lado, mientras que nuestros compañeros que poco a poco habían ido llegando iban sentándose también.

- ¡Bien, chicos! –dijo la profesora aNKO, una mujer de mediana edad, delgada y con el pelo negro oscuro rizado y corto- ¿Habéis oído del acontecimiento de este sábado?

Todos saltaron en sus sillas, creo que Hinata la que más.

Me limité a bufar y me preparé para desconectar y dirigir mi mente hacia el libro que me estaba leyendo ahora, Jane Eyre. No sé cuánto tiempo estuve deliberando en mi cabeza sobre lo que podría ocurrir a partir de dónde me había quedado, pero de repente, la voz de la profesora Anko se hizo hueco entre mis pensamientos:

- ¡…es Sakura Haruno!

Levanté la mirada, y me encontré a la profesora mirándome con una gran sonrisa y a mis compañeros, en especial Hinata, que me dirigían miradas asesinas.

- ¿Qué? –pregunté en un susurro.

- Podrás hablar con ellos el sábado y así tener la entrevista lista para el lunes, ¿Qué te parece?

- ¿El qué? –volví a preguntar.

La profesora rió, y me recordó a una tierna abuelita que ríe cuando su nieto le dice que le ha gustado la tarta que ella le ha preparado.

- Veo que has entrado en shock, Sakura –dijo cuando se hubo calmado un poco.

No, lo que pasa es que estaba pensando en cosas mejores que esta aburrida clase, pensé.

- Has ganado el sorteo. El sábado harás una entrevista a los Dark Caps.

- ¡¿Qué? –grité.

Ahora si que estaba en shock.

- ¡Por fin has reaccionado! –rió la profesora Anko y algunos de mis compañeros.

- Profesora, no quiero ser descortés, pero creo que cualquiera de mis compañeros lo haría mucho mejor que yo.

- Oh, no seas modesta Sakura. Tú podrás hacerlo muy bien.

- Pero…

- Ahora cuando termine la clase, ven que te daré las instrucciones que tienes que seguir.

Asentí, con un suspiro.

Aquello seguro que era un buen castigo por no prestar atención en clase.

Cuando sonó el timbre marcando el final de la hora, me dirigí a la mesa de la profesora, tal y como me había indicado.

Me dio los papeles con las preguntas, sonriente.

- Has tenido mucha suerte –me comentó, mientras me daba tres pequeñas tiras- muchos de tus compañeros, por no decir todos, hubiesen matado por estar en tu lugar.

Cuando las cogí, me di cuenta de lo que tenía entre manos: tres entradas para el concierto.

- ¿Tres? –pregunté.

- Sí, puedes llevar al concierto a dos personas contigo.

Asentí y tras despedirme, salí de la clase, arrastrando los pies.

¡¿Por qué tenia tan mala suerte? Que equivocada había estado aquella mañana creyendo que sería un día de fortuna para mí.

- ¡Sakura! –gritó la cantarina voz de Hinata, a mis espaldas cuando salí de clase.

Me giré y vi que se lanzaba encima de mí.

- ¡Déjame hacer la entrevista por ti! ¡Anko no se enterará!

- Tranquila Hinata –le dije, quitándomela de encima.

Ella me miraba con ojitos suplicantes. Odiaba cuando hacía eso.

- Anko me ha dado tres entradas –continué.

- ¡¿Tres entradas! –exclamó, de nuevo con sus ojos iluminados por al emoción- ¡Sakura, ¿te he dicho cuánto te quiero?

Reí, al igual que Ino que se había acercado.

- Pero no podréis entrar a la entrevista, lo siento.

Hinata no me prestaba atención; me había arrebatado las entradas que aún tenía en la mano y las observaba detenidamente.

Una gran sonrisa ocupó su rostro, a medida que sus ojos divagaban por los finos papeles.

- ¡Són entradas para primera fila! –exclamó.

- ¡Shht! ¡No grites tanto! –le rogué, al ver como había gente que giraba sus cabezas hacia nosotras.

- Lo siento…¡¿Nos llevarás contigo? ¡Di que sí, di que sí!

Empezó a dar saltitos y rodé los ojos.

- Como no –murmuré, lo suficientemente alto para que las dos lo escuchasen.

- ¡Te quiero Sakura Haruno! –gritó Hinata, abrazándome.

- Yo a ti no, pequeño duende.

Me sacó la lengua y fue a coger una de las entradas, pero me separé de ella y las metí las tres en el bolso. Hinata hizo un puchero.

- ¿Qué haces? –inquirió.

- Són mis entradas, y tendrás que comportarte hasta el sábado para conseguir una entrada.

- ¡¿Qué?–abrió los ojos enormemente, al darse cuenta de lo que implicaban mis palabras: no llevarme de compras, y no taladrarme con el tema del concierto. Suspiró y asintió- si no hay más remedio…

Sonreí satisfecha.

Ino me guiñó un ojo por mi victoria. No siempre podías ganar una disputa contra Hinata.

El pequeño duende cumplió su promesa y no me atosigó más durante el resto de la semana. Por lo general, ella no solía estar tan alterada, pero cuando sacabas el tema de los Dark Caps se volvía completamente loca, hasta el punto de parecer una niña pequeña.

No entendía el efecto que aquellos chicos tenían sobre ella.

En una ocasión así se lo dije, pero ella me respondió que simplemente le gustaban.

Yo hubiese empleado mejor otro termino, gustar no era para nada la palabra adecuada. Volver loca era mucho más correcto.

El sábado llegó demasiado pronto.

Cuando desperté, solo tuve ganas de acurrucarme debajo de las mantas y que pasara el día y así no tener que ir al dichoso concierto.

Me levanté de mala gana y bajé a desayunar.

No había visto el despertador en mi mesilla, pero descubrí en el reloj de la cocina que eran las diez y media de la mañana.

- Buenos días, Sakura –dijo mi madre, cuando me vio entrar en la cocina.

Estaba buscando algo en la nevera, así que le pedí el tetrabrick de leche, después de darle también los buenos días.

Ella me lo pasó, diciéndome:

- Necesito que me hagas un favor, hija.

- ¿De que se trata? –pregunté, sacando un cuenco y el paquete de cereales.

Llené el tarro de leche y luego eché los cereales.

- ¿Puedes ir al supermercado y comprarme un par de cosas? Había pensado en hacer una buena cena para tu padre hoy, pero me faltan algunas cosas.

- Claro, mamá.

Jirayay Tsunade habían planeado una cena romántica aquella noche en casa, aprovechando mi ausencia.

Yo en teoría no tenía ni idea de aquello, lo sabía porque lo escuché de casualidad un día mientras bajaba las escaleras y ellos estaban en el salón.

Después de desayunar, subí a mi habitación y me vestí con unos simples vaqueros y una blusa de color azul celeste.

Hinata vendría aquella tarde y ya me vestiría a lo tipo Barbie, pero mientras tanto, quería ir cómoda.

Cogí el dinero que mi madre me dio y la nota con la compra, y después subí a mi coche; un destartalado Chevrolet de los años cincuenta, que no podía superar los ochenta kilómetros por hora, pero que yo quería con toda mi alma. Había sido un regalo de mi abuela paterna para mi decimoctavo cumpleaños. Meses después murió, y aquel viejo coche fue todo lo que me quedó de ella.

Ahora, con veinte años, aun trataba a aquel viejo trasto con todo mi cariño, y aunque mi padre ya me había ofrecido la posibilidad de cambiarlo, yo no había querido deshacerme de mi querida Chatarra, como llamaba a mi coche de forma cariñosa.

Llegué al supermercado, y busqué sitio en el parking.

Estaba lleno, a pesar de ser aún pronto. El único sitio libre que encontré fue entre un viejo Volkswaguen color crema y un flameante Volvo color plateado.

Me daba hasta vergüenza aparcar mi viejo coche al lado de aquel coche.

Aparqué y me bajé del coche, apresurándome hacia dentro del supermercado.

Compré rápidamente lo que mi madre me había pedido, que era bastante porque no decirlo, y con cinco pesadas bolsas empecé a dirigirme hacía mi coche.

No veía muy bien por dónde iba, y aquello ocasionó, como no, que chocase contra alguien.

- ¡Lo siento, lo siento! –repetía una y otra vez, mientras me agachaba para recoger las bolsas que se me había caído.

Unas manos blancas empezaron al mismo tiempo que yo a coger las bolsas.

- No hay culpa sin sangre –dijo una voz de terciopelo, que me resultaba vagamente familiar.

Levanté la mirada y mi respiración se cortó, al encontrarme con un par de increíbles orbes azabaches.

Me quedé anonada, contemplando aquel precioso rostro que había delante de mí.

Me pareció un dios helénico, incomparable a cualquier otro chico que jamás hubiesen visto mis ojos.

- ¿Te encuentras bien? –preguntó, algo preocupado.

Sacudí la cabeza, alejando mi aturdimiento y rápidamente me levanté, con un par de bolsas en mis manos, y con la cara totalmente roja.

- Lo siento mucho, de verdad…-repetí, intentando recoger las otras tres bolsas que él aún tenía en su mano.

- Vas muy cargada, ¿puedo ayudarte?

- No…puedo yo sola…-susurré, con la vista clavada en el suelo.

¡¿Pero que me pasaba? ¡Era un chico guapo, nada más! ¿Cómo podía influir tanto en mí? En aquellos momentos no me reconocía en absoluto.

- No me cuesta nada, además puedes volver a tener algún accidente –rió por lo bajo, y descubrí que su sonrisa era música para mis oídos. Era una risa fina y perfecta.

¡sakura contrólate!, me ordené internamente.

Sacudí de nuevo la cabeza.

-¿Tienes un tic? –rió, ahora más fuerte.

Intenté recuperar de nuevo mis bolsas, pero él no me dejó de nuevo.

- Déjame ayudarte –insistió.

- ¿Tú no llevas bolsas o qué? –dije, levantando por fin la mirada.

Su vista estaba fija en mí, con un pequeño brillo en ellos.

- Solo había entrado a comprar un paquete de chicles –sonrió torcidamente, e hizo que mi corazón se acelerase.

¡Esto me supera! , pensé, desesperada.

Suspiré y con mi par de bolsas, empecé a dirigirme hacia mi Chatarra.

- Bueno, creo que debería presentarme –dijo, alcanzándome- me llamo Sasuke Uchiha.

- Sakura Haruno –le sonreí y él me devolvió la sonrisa.

- ¿Vas a ir al concierto de los Dark Caps? –preguntó, como por casualidad.

- No tengo otro remedio –resoplé.

Habíamos llegado a mi coche y yo estaba dejando las bolsas en la parte de atrás. Sasuke me tendió las que él tenía y las dejé junto a las otras.

- ¿No te gustan los Dark Caps? –me preguntó, con una ceja alzada.

Su pregunta contenía un tono de diversión, pero también de algo que no supe identificar…¿desengaño?

- Obviamente no –dije, sin pensar.

- ¿Y por qué no?

- No me gusta su música –respondí, con un encogimiento de hombros.

- Entonces, ¿Por qué vas? –parecía algo enfadado.

Oh vaya, el señor Dios también es fan de los Dark Caps, pensé. Era demasiado perfecto para ser verdad.

- Tengo que hacer un trabajo –me encogí de hombros, no queriendo entrar en detalles.

- ¿Un trabajo?

- Sí…-iba a contarle lo del trabajo, pero de inmediato me paré. No iba a contarle nada a aquel desconocido- es una historia larga y carezco de tiempo. Gracias por ayudarme, ha sido un placer conocerte Sasuke.

El tema de aquel grupo de música siempre me sacaba de quicio. ¿Por qué la gente no podía aceptar que había otra gente que no le gustase ese estúpido grupo?

- Nos veremos pronto –me guiñó un ojo y para mi sorpresa, subió al flameante Volvo que estaba aparcado al lado de mi chatarrilla.

Subí a mi coche, dando un portazo y volví a casa, intentando no pensar en lo sucedido.

Hinata e Ino se presentaron puntuales a las cinco en punto, dispuestas a empezar su tarea de arreglarme como una Barbie.

Ellas ya iban perfectamente vestidas y maquilladas.

A pesar de haberles pedido que no se pasaran con el maquillaje y con la ropa, no me hicieron el menor caso.

Me vistieron con una blusa de color blanco con una camiseta marrón de tirantes debajo, con unos vaqueros oscuros y un cinturón ancho del mismo color que la camiseta interior. Después, me dejaron ponerme unas preciosas botas marrones también sin tacones. Eso fue lo que más me gustó.

Me dejaron al melena suelta y después empezaron a maquillarme.

Tuve medio en un principio, pero cuando me miré al espejo, sonreí ante la labor de Ino y Hinata. Como siempre, era perfecta.

Cogimos nuestros bolsos, haciéndome revisar que llevaba las entradas y las preguntas de la entrevista al menos tres veces, y nos marchamos, no sin antes despedirnos con un beso de Tsunade, dándole un beso en la mejilla mientras ella nos deseaba suerte, sobretodo a mí.

Fuimos en el coche de Ino, un BMW rojo que quitaba la respiración al verlo, ya que según decía Hinata, no nos podíamos presentar al concierto con mi horrorosa camioneta.

La amenacé en retirar aquellas palabras, a no ser que quisiera ver su entrada partida en dos, y por supuesto, retiró lo dicho en menos de un segundo.

Cuando llegamos, todo estaba lleno de gente, mejor dicho, de chicas histéricas por entrar ya y ver en directo a sus tres ídolos.

Pude ver a unos cuantos chicos, y me pregunté si Sasuke estaría allí.

No sabía cuanta certeza había en mis pensamientos.

hola de nuevo!

5 reviews! *.* hasta yo me he emocionado, y mirad que yo no escribo la historia jajajaja

gracias por dejar vuestros intentare actualizar mañana cuando regrese de terminar el Selectivo! ;) mañana ya termino! ^^ que ganaaas!

espero que os haya gustado este capitulo, y recordad que los reviews no tan solo me alegran el dia a mi, sino tambien a la mente maquiavelica que escribe esta historia :D

besikos!

Betsy-chan