N/A: ¡Hola! Aquí con el nuevo capítulo, así que sin más los dejo leer :)
¡Enjoy!
— ¿Así que el Príncipe Leonhard terminó arruinando todo?— la oscuridad del cuarto apenas dejaba ver el brillo de sus ojos.
—Sí Señor, pero aún no se ha dicho nada— respondió nerviosamente un joven. — ¿Desea que hagamos algo?
—No, yo mismo me encargare de este asunto.
— ¡Adele!— chillo Licht en cuanto vieron a su hermanita pasar por uno de los pasillos.
La pequeña solo respondió con una sonrisa y se apresuró para juntarse con ellos.
—Adele ¿Qué haces caminando sola por el castillo?— Leonhard no pudo evitar mostrar su preocupación de que su pequeña y adorable hermana anduviera sola.
—No camino sola, mis nanas andan detrás de mí solo que camine muy rápido y se quedaron atrás— aún mantenía una sonrisa en su rostro.
—Ten cuidado de no perderte— comentó Bruno caminando hacia ellos junto con Kai.
— ¡Sí! ¿Cómo te fue con la Duquesa?— Adele se acercó a Leonhard, este le sonrió le agradecía el gesto de preguntarle aunque hubiera deseado que no lo hubiera hecho.
—Esa pregunta mejor se la deberías de hacer a Licht— murmuro Bruno pero no lo suficientemente bajo para que no lo oyeran.
— ¡¿Qué estás diciendo?!— reclamo el aludido, el cuarto príncipe se hizo para atrás junto con Adele.
—Que no supiste respetar que era una visita para Leonhard y terminaste relacionándote con ella como si fuera una de tus amigas, deberías de corregir ese defecto tuyo.
— ¡Defecto, pues te invito a que lo arregles!
— ¡Sean buenos chicos!— en cuanto Kai grito esto Bruno soltó a Licht, al cual ya tenía agarrado de una parte de la camisa.
Leonhard y Adele voltearon a verse, a veces era algo increíble como Kai tenía que intermediar para que esos dos no terminaran peleándose más feo.
— ¿Quedaron en algo?— preguntó la pequeña en un murmuro, ahora que su hermano más grande se encontraba recibiendo disculpas de los otros dos había más posibilidad que esta vez recibiera una respuesta.
—Para serte sincero, no lo sé.
El príncipe deseaba que se quedara solo en una visita pero aún faltaba que el hablara con su padre sobre la Duquesa y esta diera su opinión a su familia de él, al menos les daban la opción de decir si querían o no entrar en un arreglo matrimonial.
Eso era lo que le habían dicho.
— Viktor ¿Quién te dio esta idea?
—Eins lo propuso, de hecho fue más una sugerencia— Viktor le había contestado con toda sinceridad y sin dudar en responderle. — ¿Por qué me lo preguntas?
Haine no contestó, solamente se justificó diciendo que era una curiosidad que tenía, no quería decirle que se veía bastante raro que de repente Eins propusiera tal cosa o por qué no lo había propuesto o mencionado muchos años antes.
¿Por qué ahora que Leonhard estaba logrando poco a poco ser un candidato digno del trono?
Aunque si se ponía a pensar en que fue el Príncipe Eins el de la idea seguramente había alguien más alentándolo y apoyándolo a su lado, además también le había causado cierto malestar pensar en que el Príncipe Leonhard empezara a buscar una prometida.
— ¡Haine!— la voz de Leonhard gritándole lo saco de sus pensamientos.
—Mande Príncipe Leonhard— se había olvidado totalmente que estaban en medio de una clase de matemáticas básicas.
—Llevo llamándote más de cinco veces y no me respondías— tenía el ceño fruncido, aunque claro el pelirrojo estaba acostumbrado a verlo la mayor parte del tiempo enojado por pequeñas cosas ahora puede que esté justificado que este enojado.
Haine sabía que a Leonhard le gustaba que le pusieran atención como también que lo halagaran o alabaran de vez en cuando y eso era algo que le gustaba.
—Perdóneme me quede pensando en algo, ¿Qué necesita?
—Que revises mis operaciones, ya acabe— contestó extendiendo su brazo para pasarle la hoja con las operaciones.
—En un momento le entrego los resultados— Haine tomo asiento en el sofá de enfrente.
Leonhard recargó un lado de la cara en la mesita de centro, su vista se centró totalmente en su tutor.
La luz del sol que entraba por la ventana hacia que se le viera muy lindo el pelo y le daba algo de luz a su rostro, las facciones de su rostro eran realmente hermosas. Se podría decir que el rostro ajeno tenía todo perfecto; sus ojos, su nariz y… y su boca.
A lo mejor no era correcto verlo así pero no podía evitarlo, desde hacia algunos meses no podía evitarlo, no podía evitar que su corazón latiera tan rápido cuando llegaban a tocarse por error o que le robara uno que otro suspiro silencioso cada vez que lo veía.
—Príncipe Leonhard aquí esta… ¿Qué pasa?— preguntó Haine al ver que lo veía fijamente.
— ¡Na…nada!— levantó rápidamente la cara de la mesa, se había quedado en blanco de solo verlo, se podría decir que se quedó dormido mirándolo. —Solo me quede dormido con los ojos abiertos.
—No sabía que hacia eso— Haine no creía que Leonhard durmiera con los ojos abiertos, ya que siempre que se dormía en clase los terminaba cerrando pero no se lo diría por el hecho de que el joven ya se encontraba bastante avergonzado por haberlo descubierto viéndole.
—Haine— el rubio había empezado a jugar con uno de sus mechones.
—Sí, Príncipe Leonhard.
Por un momento se vieron a los ojos, el corazón del joven se había vuelto a agitar por un momento pensó en preguntarle cómo se sabía cuándo alguien te gustaba o lo que se sentía cuando se estaba en esa situación.
—Nada, olvídalo— prefería no hacerlo.
Nunca antes alguien le había gustado así que no sabía cómo se sentía pero quería descubrirlo él solo, además no quería que Haine le respondiera, ya que si le respondía significaría que alguna vez alguien le había gustado o había estado enamorado y no deseaba saber eso.
—En ese caso me retiro.
Leonhard vio como Haine empezaba a caminar hacia la puerta, por un impulso se paró de su lugar y tomo de la muñeca a su tutor.
—Príncipe Leonhard— se encontraba sorprendido por la reacción del joven, y más porque a pesar de que lo estaba agarrando mantenía la mirada en el suelo.
—Haine yo…— no era capaz de decirle lo que creía sentir por él, alzo la mirada y se forzó a mantener contacto visual mientras acercaba sus labios a los del mayor.
Haine se quedó unos segundos sin moverse, no debía permitir aquello, no era correcto. Volteó el rostro para que no pudiera besarle, la mirada de Leonhard se mostró herida planeaba decirle algo cuando la puerta se abrió de sorpresa mandándolos al suelo.
— ¡Tutor Real! ¡Príncipe Leonhard!— grito Helene en cuanto vio que eso era lo que había aventado con la puerta, rápidamente dejo la charola en el escritorio del príncipe. — ¡Como lo lamento por favor déjeme ayudarles!
—No se preocupe Señorita, ayude al Príncipe Leonhard yo ya estoy de pie— comento Haine acercándose a la puerta. —Nos vemos después Príncipe.
—Como lo lamento Príncipe— volvió a repetir la joven en cuanto el tutor se había ido.
El muchacho no contestó nada, simplemente asintió.
Helene hubiera querido preguntarle si en realidad se encontraba bien pero sería demasiado atrevimiento viniendo de una muchacha de servicio.
— ¡Cierto! Aquí le traje su rebanada de Sachertorte— corrió hacia la bandeja para después entregarle el plato con el pastel. —Con permiso.
Leonhard tomo el plato y empezó a picar el Sachertorte cuando unas lágrimas empezaron a recorrer sus mejillas.
Definitivamente debía de sentir algo fuerte por Haine como para que su rechazo le hubiera dolido tanto.
—Y dígame Conde Rosenberg ¿Qué gano yo haciendo eso?
—Usted tiene muy poca sangre azul en sus venas y yo sé que a usted le interesaría mucho emparentar con los Glanzreich— en cuanto término de hablar puso una sonrisa maliciosa.
—Cierto, dio en el blanco pero solo me queda una pregunta ¿Qué gana usted con eso?
—Yo no gano nada con esto Duquesa Eva, solo estoy velando por el futuro de cada uno de los príncipes.
N/F: Espero que les haya gustado y muchas gracias por sus comentarios y sus favs/follows :3
Hasta la próxima.
