CAPITULO UNO
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Una hermosa mujer de ojos azules y larga cabellera rubia se encontraba observando la multitud reunida en el gran salón de fiestas de palacio, con sus columnas de mármol, sus relucientes candelabros y decorado con cientos y cientos de flores rosas que daban al lugar un delicioso aroma y un maravilloso aspecto, como nunca antes de esta noche. La gente bailaba y reía, hombres y mujeres llevaban sus mejores vestidos y relucientes joyas. La rubia miró hacia su propio vestido, un sencillo pero muy elegante vestido blanco con cintas en varios tonos naranjas que caían en cascada desde un lado de su cintura, solo había tenido una hora para arreglarse.
Divisó a Rini en el grupo que conformaban sus amigos, y colado entre ellos a pesar de solo tener seis años, se encontraba su hijo Armand, cosa que fastidiaba sobremanera a su "prima" como el la llamaba, le encantaba estar pegado a las faldas de la chica. La mujer se quedo pensando en lo rápido que pasaba el tiempo, la chiquilla que corría de un lado para otro estaba cumpliendo ese día trece años.
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– Hola Mina.- la rubia se giro para ver a Amy, esta llevaba un vestido azul marino de terciopelo con delicados tirantes.
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– Hola Amy.
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– Bonita fiesta, todo te ha quedado muy bien.
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Mina estaba encargada de las relaciones públicas y Serena le había pedido ayuda para organizar la fiesta. En otras circunstancias se hubiera sentido feliz de ayudar, pero Serena se lo había pedido con solo una semana de antelación para organizar todo, una carrera contra el reloj.
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– Gracias, pero en realidad casi no hice nada, Serena era la que corría de aquí para allá, dio ordenes, hizo llamadas, supervisó todo, lo quería todo perfecto y a su manera, se puede decir que nos dejó sin trabajo a muchos.
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– Ha estado muy activa esta semana.- Amy dijo esto mientras observaba a Serena que se encontraba junto a Darien y le sonreía feliz, le había preguntado si le había dicho a Darien que estaba embarazada, pero ella le decía que estaba buscando el momento oportuno, y así había transcurrido un mes sin que le hubiese dado la noticia.
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– Linda fiesta ¿verdad?- Ray y Lita se habían unido a ellas.- es sorprendente lo rápido que organizo Serena esta fiesta.
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– Si, parece que ya se encuentra mejor.- comento Lita que paseaba la vista por la sala, su mirada quedo atrapada por la de un joven rubio que la miraba fijamente desde el otro lado de la sala.- ha estado muy extraña estos tiempos. No estará enferma ¿verdad?- volteo a mirar a Amy mientras decía esto.
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– ¿Enferma?... no.
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– Le he preguntado que le pasa, pero no me dice nada. Daniel me dijo que Darien ha estado muy preocupado.- explico Ray.
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– Pues yo no le he notado nada extraño.- susurró Mina pensativa.
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– Claro, tu eres incapaz de ver otra cosa que no sea tu adorado Estiven.- le gruño Ray.
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– ¡Buenas noches!- las chicas se voltearon a ver a un joven que se acerco a ellas, era el mismo que había estado mirando a Lita, y era a Lita a quien miraba en ese momento. ¿seria usted tan amable de concederme esta pieza?
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– Si, claro.- dijo la chica después de un momento de vacilación. El le tendió la mano para conducirla a la pista de baile.
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– ¿Y quien es ese?- preguntó Ray.
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Serena estaba sentada frente al espejo cepillando su largo cabello, se sentía satisfecha, todo había salido a la perfección, su hija se había divertido mucho al igual que sus amigas. Ella misma se había divertido mucho.
Serena suspiro.- hacia dos semanas que no había vuelto a tener aquel sueño horrible, comenzaba a preguntarse si no serian producto de las hormonas… por culpa de ellos casi había olvidado el cumpleaños de Rini y estaba segura que no se lo hubiera perdonado. En la ultima semana había estado tan ocupada con sus obligaciones y los preparativos de la fiesta, que terminaba los días agotada, se dormía apenas colocaba la cabeza en la almohada y casi no había hablado con Darien. En realidad casi no había hablado con el desde que comenzaran los sueños.
Como si lo hubiera llamado con el pensamiento, su marido entro en la habitación y se acercó a ella. Le quito el cepillo de las manos y comenzó peinarla mientras le sonreía a través del espejo.
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– Hoy te veo muy feliz, tus ojos brillan.- Serena sonrió al oírle decir esto.
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– Es que estoy muy feliz.
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– La fiesta ha estado estupenda.- musitó Darien.- nuestra hija se hace mayor.
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Serena se levantó, se giró hacia el y le hecho los brazos al cuello, le dio un suave beso en los labios, luego, como si se le hubiera ocurrido de repente le dijo:
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– Darien… ¿y si tenemos un bebé?- el se la quedo mirando por un momento, Serena contuvo la respiración aguardando su respuesta
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– Un bebé ¿Quiere tener un bebé alteza?
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– ¿Tu no?
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– umm… a ver, pañales, teteros, llantos a media noche… más pañales, más teteros y más llantos. .. ¿Quieres todo eso otra vez? - la miraba muy serio. A Serena se le callo el alma al suelo.
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– Darien, los bebés no son solamente eso.- Darien rió al oír el reproche de Serena- entonces ¿no te gusta la idea?- sin esperar a que respondiera prosiguió. ¿Y si estuviera embarazada?
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– En ese caso, me harías un hombre muy, muy feliz cariño.- Serena sonriendo lo besó nuevamente y lo abrazó con fuerza.
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– Entonces, se feliz mi amor, porque estamos esperando un bebé.
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Hacia tan solo una hora, Rini solía pensar que su vida era sencillamente "Maravillosa" todo era perfecto, su madre le había preparado una fiesta de cumpleaños espectacular, había mucha gente y todos se divertían, el regalo de su padre había sido el mejor de todos. Pero ahora no estaba tan segura.
Había ido a la habitación de sus padres para darles las gracias por la fiesta, y había escuchado como su madre le contaba a su padre que estaba embarazada. ¡No estaba preparada para semejante notición! Sentada en el jardín, bajo la luz de la luna llena, vio a una chica pelirroja de unos quince años que se dirigía hacia ella.
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– Buenas noches princesa.- dijo la desconocida.
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– Buenas noches.- le respondió de mala gana, no tenia ánimos para hablar con nadie.
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– Se encuentra bien.- le preguntó esta.
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Rini la observó detenidamente. La chica le sonreía amablemente, no recordaba haberla visto en la fiesta.
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– Si, estoy bien.- suspiró resignada a tener compañía.
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– Estas preocupada por tu madre ¿no?
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– ¿Que?
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– Tu madre. Esta embarazada, ¿no?- Rini la miro sorprendida, quien era esa chica y por que sabia eso.
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– ¿Por qué dices eso? ¿Quién eres tú?
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La chica se echo a reír al ver la expresión que ponía la princesa.- Ciento decir que sin querer me he enterado de este detalle.- Rini se la quedó mirando muy seria.
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– Esto es un problema para usted.- prosiguió al ver que la princesa no le respondía.
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– ¿Cómo?- preguntó Rini con disgusto.
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– Si, te contaré… este bebé siempre estará reclamando la atención de tus padres, tu madre no tendrá ojos más que para este tierno y hermoso nene, y si es un barón tu padre lo querrá más que a ti porque los hombres siempre quieren un hijo, ya no te mimará como lo hace ahora si tiene a su mocosito… ah! Que triste es la vida ¿verdad?- preguntó moviendo la cabeza de un lado para otro con fingido pesar.
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– Todo lo que dices son idioteces, mis padres no son así.- Rini se sentía cada vez mas molesta.
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– Como saberlo, nunca antes has tenido un hermano menor.
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– Tú no conoces a mis padres.
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– ¿Y tu si?- dijo con una sonrisa que a Rini le pareció de lo mas odiosa.- nunca se llega a conocer bien a las personas, ya te darás cuenta de eso y me darás la razón.
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– Yo creo que no.- pero no estaba tan segura…
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– Pues yo creo sinceramente que si. Pobre princesita, tendrás que enfrentarte a la cruda realidad.- la chica se levanta y se aleja riendo, con la satisfacción del deber cumplido, la princesa tendría mucho en que pensar.
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– Princesita, tu madre y yo queremos darte una maravillosa noticia.
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Rini se encontraba ojeando una revista, sentada en uno de sus más finos y bonitos sillones rosa que se encontraban en su habitación. Había pasado toda la mañana esperando que sus padres le fueran con el chisme, se había devanado la cabeza pensando, pensando. ¿Que debía hacer?, no quería que sus padres la dejaran a un lado por el nuevo bebé.
Después de mucho pensar había tomado una decisión.
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– ¿Que seria?- dijo con toda la inocencia del mundo.
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– Veras… dentro de unos meses tendrás un hermanito o una hermanita.- le informó Serena con una gran sonrisa en el rostro.
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– ¿En serio?- dijo con un tono sorprendido que sonaba a falsedad y después dibujo una sonrisa en su rostro que no llegó a sus ojos.- los felicitó, deben estar muy contentos.
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Serena la miró sorprendida.
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– ¿eso es todo lo que vas a decir y en ese tono?
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– ¿Y que mas quieres que diga? ¿Que es una maravilla y que estoy muuy feliz? Pues… lamento decepcionarlos.- Rini tiró la revista.- ahora si me disculpan…- diciendo esto se levantó y salió de la habitación.
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– Pero que le pasa.- preguntó Serena al borde de las lágrimas.
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– Ya lo sabía, seguro nos escucho anoche.
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– Por que se porta así.
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– Ya se le pasará.- le dijo Darien mientras la abrazaba para consolarla. Iba a tener una larga charla con su hija… y un buen castigo por su altanería no estaría de más.
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Pero a Rini no se le pasó. La barriga de Serena fue creciendo mes por mes, tenia algunas molestias matutinas pero aparte de eso estaba en perfecto estado y rebosante de dicha, contagiando a todo el mundo con su felicidad.
Solo tenía una única preocupación, y esta tenia nombre propio. Rini. Su hija los evitaba, se había vuelto apática y hasta grosera, cada día se ponía peor. Aparte de eso, la futura madre se dedico a tejer prendas para el bebé, como había echo cuando iba a nacer Rini, e igual que en aquella ocasión tubo que dejarlo porque no le salía nada de nada.
Cuando supo que el bebé seria un niño se dedico a comprar cosas para el cuarto del bebé, todo azul. Darien estaba doblemente feliz al verla a ella sonreír y hacer planes, muchos planes para el futuro.
Serena tenia ocho meses cuando volvieron las pesadillas.
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Continuara…
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Bueno ^_^ Gracias por los comentarios! Pueden dejar mas… yo no me quejo.
Efectivamente Alejandra, es que mi agenda ha estado muy llena y no pude terminarla jeje…el trabajo, las clases, el novio… pero me dio dolor dejarla inconclusa y por eso la he retomado, con agenda ocupada y todo ^-^
