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Hacia delante, hacia atrás; hacia delante, hacia atrás…
-Quieres dejar de hacer eso?
Tomi puso las manos en las rodillas; se moría de aburrimiento y por eso, estaba columpiándose en la alta silla. Szayel calculó cada uno de sus gestos y sirvió un vaso de leche, acercando las galletas al pequeño, a la vez. Tomi sonrió, dulcemente. Pero no tomó nada
-Están ricas…las hice yo mismo, no quieres?
El niño negó con la cabeza. Szayel apeló a su paciencia, la cual no era mucha
-No sabes que es de mala educación rechazar lo que se te invita?
Tomi hizo un gesto divertido
-Sí, mamá…pero como no sé si está envenenado, mejor no lo comeré, gracias…
Szayel contuvo su frustración; sabía que las cosas no iban a ser fáciles con aquel niño. Para alentarlo, tomó una galleta y la partió bajo la nariz del pequeño; chocolate, avena y almendras tostadas y vainilla
-Uhmmm…cómo puedes creer eso? –se comió un trozo- mira, está delicioosa…
Tomi se bajó de la silla
-Mamá…deja de intentarlo, sí? Esa cosa –señaló la galleta- de seguro tiene marcadores bacteriales para que me envenenen en diez días o me mutarán y me convertiré en gusano o me matarás y clonarás y atormentarás para divertirte o me harás pedacitos para abonar tu jardín experimental…
Szayel contuvo el aliento, indignado
-Quién..?
La risa franca del pequeño, tan parecida a la de su padre
-Todos. Todo el mundo me lo ha dicho; todos saben que te encanta hacer esas cosas…no sé cómo no te aburres de la sangre…puedo irme a jugar?
Un leve campaneo y Lumina saltando hacia la puerta. Todo un escándalo. Nnoitra y Tesla y Nel, seguida de Pesshe y Dondochakka, ante el pasmado asombro de Szayel
-¡PAPÁAAA!
La risa de Nnoitra y la rápida carrera de Tomi, saltando a los brazos de su padre y riendo mientras el muy salvaje lame su mejilla derecha
-¿Qué diablos...?
-¡Hola, Momoiro-kun! Te apuesto a que no nos esperabas, verdad? ¿Cómo se está portando este niño contigo?
Szayel tomó aire
-¿Qué estás haciendo TÚ aquí?
La sonrisa enorme y siniestra de Nnoitra
-Me mudo aquí, Momi…si tú quieres tener al niño, parece que tu actitud del principio ha cambiado…y creo que lo más sano es que Tomi tenga una familia, no te parece? ¡Tesla!
-¡Nnoitra-sama, señor!
-Deja las cosas de Tomi en su habitación…y lleva las mías a la de Mo…de Szayel
-¿¿Te has vuelto loco??
Nnoitra ni siquiera le hizo caso; salió al jardín experimental, donde se tiró en el pasto y rodó junto a su pequeño, que ya estaba jugando con Nel y sus mascotas
-Qué pasó, súper-Espada, te trató bien?
-Así asá, papá…
-¿No intentó envenenarte?
-Sí, pero sólo comí lo que me trajo el tío Ulquiorra…
-Y ¿No has tratado de hablar con él?
Tomi alzó las cejas, señalando con su pequeña barba hacia la espalda de Nnoitra; Szayel estaba escuchándolos
-¡Estás arruinando esta magnífica especie de Stenotaphrum!
Nnoitra lo atravesó con su único ojo, levantándose, aprovechando que, por su altura, Szayel tendría que alzar la cara para mirarlo
-Por una vez, deja de exagerar, Szayel kun Y si lograste crearlo, volverás a hacerlo, eres lo suficientemente inteligente para ello…me enferma que te portes como una maldita histérica, por todo…
-¡Un bestia y un monstruo! ¡Eso es lo que eres!
La risa de Nnoitra, inclinando lentamente su rostro hasta tener el de Szayel al alcance de su larga lengua y lamerle la nariz, burlándose
-Al menos, no soy un desalmado enfermo que le gusta cortar y agujerar a quienes no pueden defenderse, por diversión. Sólo mato cuando me lo ordenan y vale la pena…
-¡No voy a permitir que te quedes aquí! Eres un atentado a…la estética!!
-Són órdenes de Aizen sama…
La helada voz de Ulquiorra los volvió a la realidad, haciendo más arrogante al 5º Espada, si es que cabía
-¿Q..qué estás diciendo, Ulquiorra Schiffer?
-Lo que escuchaste. Nnoitra habló con Aizen, sobre la importancia de que el pequeño Tomi tuviese una familia…y Aizen sama estuvo de acuerdo…
Si no fuera porque Szayel conocía perfectamente la inmutabilidad de Ulquiorra, hubiera jurado que había al menos un brillo de diversión en los ojos esmeralda del cuarto Espada.
-¡Lumina! ¡Verona!
Sus dos fracciones llegaron saltando. Szayel se recompuso en instantes, entornando las perfectamente pintadas pestañas. Nnoitra tragó saliva al verlo; no sabía cuándo era más temible, si en plena resurrección o cuando fingía total indiferencia, como una serpiente enroscada estudiando todas y cada una de las debilidades del enemigo. Pero disimuló sonriendo, técnica aprendida del viejo zorro de Gin Ichimaru; no podía permitir que estuviera tan cerca de Tomi y descubriera su secreto
-Hagan lo que ordena Nnoitra…si Aizen sama lo ordena, cumpliremos sus órdenes. Si sus órdenes son que este niño tenga una familia, entonces, llevaremos a cabo el experimento…
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-Papá…
-Shu..shu..no digas nada
El suspiro del niño: la enorme y a la vez delicada mano de su padre, hecha a manejar a Santa Teresa, parecía tosca contra el rostro de Tomi. Nnoitra despegó con cuidado el trozo de hueso. Era el mismo que Kurosaki Ichigo había logrado romper de la máscara de Grimmjow; cualquier que hubiese puesto atención, lo habría notado de inmediato
-Ouch!
-Shu…los Espada no lloran por tonterías como un hueso viejo…
Una lágrima bajó por la mejilla del pequeño
-No estoy llorando por eso…
-Entonces?
Tomi se hizo más pequeño, si se podía. Respondió con un hilo de voz
-No soy un arrancar verdadero, papá…nunca seré un Espada
Nnoitra no cambió su sonrisa. De haber tenido corazón, éste se le habría encogido. De haber tenido alma, se habría angustiado. Pero como no tenía las dos cosas, no sabía como llamar a la tristeza que lo estaba inundando ahora, sabiendo que lo que Tomi decía, era cierto
-¡Claro que eres un arrancar! Eres el arrancar más valiente y listo que conozco y pronto serás un Espada, uno mejor y más fuerte que Ulquiorra!
-Pero papá…y mi hollow? Y no tengo máscara!
-Bah! Tonterías! Esas cosas no significan nada; lo que ocurre es que tu eres un arrancar especial, muy especial…eso te vuelve fuerte, más que los otros…epa, los guerreros no saben llorar, Alonso kun…
-¿Me abrazas?
-¡Ven acá! Eso sí tienes que aprenderlo: los abrazos son lo que hace fuerte a un guerrero…
Nnoitra lo meció, mientras soltaba su coleta, lamiendo la marca que el hueso dejara en su mejilla, como si fuera su pequeño cachorro. Szayel no lo había sorprendido, casi milagrosamente, gracias a las cajas negación de Ulquiorra, Grimmjow y la suya propia, instaladas en todas las cámaras y sensores de la habitación de Tomi. Pero eso no tardaría en ser un problema; no podría ocultarlo para siempre y además, Tomi ya se había dado cuenta.
Hasta donde Nnoitra sabía, su hijo no era un arrancar. Pero tampoco despedía el reiatsu de un shinigami…aunque su reiraku fuese rojo. Y Aizen…o lo usaría o acabaría matándolo. Y por alguna razón, Nnoitra no podía soportar esa idea.
Sí, había una persona que podría averiguarlo, que, si tuviera el menor instinto materno, incluso podría ayudarlo y defenderlo. Entre los dos podrían sacarlo delante de cualquier idea que tuviera Aizen al respecto. Pero a él, no podía pedírselo. Nunca.
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Toqueteó ligeramente el teclado y activó la secuencia de voz; eso, le permitiría hacerse la manicura mientras veía y analizaba la grabación. Veamos, sí, elegiría ese rosa; iba con el tono de sus ojos y sus cabellos. Volvió sus ojos a la pantalla.
Nada importante hasta ahora, pero indudablemente esos dos –o tres, sumando a Tesla- le ocultaban algo.
Menos mal que había logrado descifrar el código de vibración de las cajas negación y desactivar éstas, echando a andar después las cámaras sensoras, distribuídas enteramente en la piel de las paredes de las habitaciones.
Nnoitra reía –cuándo no!- y Tomi también. El mayor desvistió al pequeño, para bañarlo a continuación. Y entonces, un asombrado Szayel advirtió dos cosas; uno, que Tomi carecía de hollow y dos, que su máscara de hueso era falsa…
Así que de eso se trataba, neh? Soltó la carcajada y se sintió al borde del orgasmo con ese descubrimiento ¡El pequeño gusano ni siquiera era un hollow vulgar! ¡Qué fantástico! De modo que sólo necesitaría la autorización de Aizen para hacerlo desaparecer…
Bueno…quizá eso no le guste a Él…
No. No le gustaría en absoluto y entonces…cómo haría para reconquistarlo? La curiosidad morbosa que siempre lo invadía comenzó a pincharle por dentro. Un momento. Si Tomi no era un Arrancar ni un Hollow…qué era, entonces? Mmmm, evidentemente aún no podía deshacerse de él. Tendría que investigar más sobre ese asunto…pero para ello, debería hacer un esfuerzo real por ganárselos. A los dos. Arrugó la nariz, molesto, acomodando el maquillaje en el caro maletín. Y súbitamente, al mirarlo, se le aclararon las cosas. Maquillaje. El maquillaje perfecto. Claro que antes, no había tenido idea de cómo ganárselos, pero ahora…
Admiró sus uñas, el barniz rosado transparente; ese tono le iba tan bien!
Se miró al espejo y entornó los ojos, entreabriendo los labios, en su semisonrisa más seductora. Oh sí, pero claro que se haría de Nnoitra -ese imbécil regresaría a sus piés, rogándole, pidiéndole más de una vez- sin importar los costos…
Su risa hizo eco en el vacío laboratorio.
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Tesla normalmente tenía prohibido interferir en lo que a su amo se refería. Pero la situación presente era delicada y el mismo Nnoitra le había advertido que no lo dejara dormir más de lo necesario. Estaban en territorio enemigo.
Entró a la amplia habitación y miró ambos futones; en el mas pequeño, dormía Tomi. En el largo, Nnoitra yacía cubierto sólo con una sábana, el negro cabello suelto, sin el parche, dejando al descubierto los restos de su máscara. Tesla sostuvo el aliento unos instantes; para los demás, Nnoitora sama podría ser un monstruo, físicamente hablando. Para Tesla en cambio, era la suma de lo que amaba y jamás tendría. Sintió un lejano pinchazo de envidia; tal vez Tomi podría haber sido suyo, en vez de de Szayel. Ese demente.
Volvió a la realidad, vía un codazo del demente en cuestión
-Hazte a un lado, fracción…
Tesla se dio media vuelta a toda velocidad e intentó apartar a Szayel, quien vestía su mejor kimono de estar en casa, de tonos rosa y ópalo, sujeto con un largo obi blanco y rosa, los cabellos adornados con diminutos lirios del valle rosados
-Por favor, Szayel sama, salga de aquí…
Este le dio una palmada en la mano a Tesla, quien sostenía a Verruga
Tonto
-Vengo a ver a MI FAMILIA…sal de inmediato…y límpiate la boca, Tesla, tienes saliva en el borde…
Estúpido. Ahí parado, babeando por Nnoitra. Perra en celo; vete enterando que es MIO, neh?
Pero Tesla sabía que era imposible obedecer a Szayel, de modo que alzó a Verruga…y el escándalo despertó a Nnoitra y Tomi
-¡Fracción del demonio! ¡Con un carajo! Por qué haces tanto ruido?!
-Soy yo, querido…
Si algo de sueño le quedaba al 5º Espada, la voz de Szayel bastó para espantárselo para siempre
-¡TESLA!
-Lo siento, señor! ¡No pude evitarlo! ¡Fue mi error! ¡No tengo perdón por ello!
-¡CLARO QUE NO LO TIENES!
Nnoitra intentó cubrir al pequeño, pero era tarde, y su carita fresca, sin máscara y su pechito tierno, visible a través del pequeño pijama abierto, demostraban a las claras lo que era. O mejor dicho, lo que no era.
Con la voz dulzona y viperina que lo caracterizaba, Szayel se encaró al padre de su hijo, como si nada hubiera visto
-Ohayo goszaimasu! ¿Cómo están los hombres de mi vida?
Ojos de espiral
Se acercó a Nnoitra y lo besó en la mejilla. Hay mucho que hablar…Te sienta andar sin el parche, querido- deslizó sus manos por el cuello de Nnoitra hasta llegar al pecho. Este le detuvo la muñeca, violentamente, molesto- me encantas, sabes? Tan macho como siempre- sonrió y se lamió los labios- Y…qué tenemos aquí? –se arrodilló junto a Tomi; tanto Nnoitra como el niño se veían aterrados. Szayel había quedado entre ellos…y Santa Teresa estaba colgada al otro extremo de la habitación. El 5º Espada no tendría tiempo, simplemente; Szayel podría atacar primero. Este alargó la mano y la puso en el hombro de Tomi
-Tsk…qué mal eso de no tener hollow…-su tono fue de perfecta indiferencia, como si tal cosa no fuera grave- veamos que guarda mamá por aquí…-sacó su enorme maletín de cosméticos, regalo de una carísima marca francesa- ah! Esto servirá…
-¡NO TE ATREVAS A TOCARLO, PERRA!
Szayel no se inmutó
-Esas no son formas de hablarle a la madre de tu hijo, Nnoi kun…no querías una familia?
-Si le haces algo…
-Oh, por Aizen sama! ¡Qué escandaloso! ¡Es mi hijo también! Qué ganaría haciéndole algo? ¿Perderte a ti? No me conviene…
Szayel sacó del maletín lo que parecía ser una polvera verde; al abrirla, se veía que estaba llena de ¿Motas oscuras? Tomó una de ellas entre dos dedos y la revisó por ambos lados…plántándola después en el pecho de Tomi. El pequeño botón oscuro pareció mezclarse con la piel, vibró y ¡Zaz! De pronto, Tomi tuvo un hollow y podía mirarse el otro lado del pijama, en el espejo
-¡Wow papá! ¡Mira!
Szayel sonrió, complacido. Primera base, ganada…
-Oooh! ¡Te ves perfecto! ¡Un verdadero arrancar! Pero…aún nos falta, verdad?
Tomi miró a su padre, pero después, decididido, tomó iniciativa y buscó bajo el futón
-Tengo el trozo de Tío Grimmi…
-Y vas a pegarte a un apestoso hueso usado? Caramba, Tomi kun, no sé cómo tu padre lo ha permitido…a ver, déjame ver eso…
Szayel tomó la suave carita de Tomi en su mano y sacó un gotero azul del estuche
-¿Me dolerá?
-Claro que no, tontito…
Dejó caer una gota en la mejilla del niño y la sustancia comenzó a atraer partículas espirituales, resplandeciendo despacio, generando de la piel hacia fuera, una pequeña máscara de hueso, hasta cubrir medio rostro y parte de la mandíbula de Tomi con feroces dientes, como los de la máscara de su padre. Nnoitra no podía creerlo
-Vé esto, papá! ¡Ahora sí que soy un hollow, un verdadero Arrancar! ¡WOOOW! ¡Tengo que enseñarle a Nell!
-Un momento, Tomi Alonso Jiruga! –exclamó su padre, hablando por primera vez- vé con Tesla y dile que te ayude a vestirte y…
-Y?
El 5º Espada frunció el ceño, mirando hacia otra parte
-Y los guerreros son agradecidos. Dá las gracias, ánda
Tomi se acercó, repentinamente muy serio, mirando a Szayel
-Arigato, Szayel sama…
Szayel se rió, encantadoramente.
-Mamá…
-Mamá?
-"Gracias, mamá"; puedes decirlo así, neh? –y le abrió los brazos. Pero Tomi no saltó hacia ellos; pese al regalo, desconfiaba y no con pocas razones. Nnoitra rompió el hielo
-Gracias, Szayel.
Tomi hizo una reverencia y salió gritando
-NEEEEEELLLL!
