Capitulo 2: Así Es Mi Vida Ahora

Mientras tomaban sus cosas para irse, Lucy se acercó a la ventana y logró observar tres estrellas fugaces brillar en el firmamento, su corazón brincó y se llenó de alegría.

—Oye Lucy vamos ya — Anais caminaba hacia ella.

—Eeehhh… si vamos — Lucy divisó por última vez el gran paisaje, inconscientemente puso sus manos en el pecho y las apretó mientras suspiraba.

—¿Te ocurre algo? — la ex guerrera la miraba preocupada — Lucy estas pálida y por lo que veo estas sudando frió.

—No me pasa nada, es solo que… — Lucy hizó una pausa — siento como una corazonada – contestó fijando la mirada en su amiga — Anais tu me creerías si te dijera, ¿que todo lo que conocemos está a punto de cambiar?

—Por favor Lucy no me asustes y mejor vamos —dijo Anais haciendo gestos de confusión, mientras sacaba su celular del bolsillo y miraba la pantalla —¿ y tú me creerías si te digo que tengo diez llamadas pérdidas de Takashi? —la rubia cerró los ojos y movió la cabeza de lado a lado — definitivamente esto no está nada bien.

—¿Que no está bien? — la pelirroja abrió los ojos y alzó la voz — por favor Anais sigue mi consejo termina ya esa relación, el ya se está obsesionando contigo.


Era un hermoso restaurante lujo, ubicado a las afueras de la ciudad, en una de las mesas se encontraba una feliz familia y su yerno celebrando.

—Papá, mamá gracias por esta invitación, la comida estaba muy rica — Marina bebió un poco de champaña muy emocionada — la verdad cuando mama dijo que habían preparado algo para mi recibimiento, pensé que harían un de esa fiestas que tanto odio.

—Claro que no, aunque tu pienses lo contrario, yo te conozco Marina y sé que te gusta y que no — comentó la Sra. Ryuuzaki sonriendo.

—Querida, no podemos olvidar los consejos de Yuki –—dijo el Sr. Ryuuzaki levantando su copa —definitivamente me siento feliz de que estés con mi hija. Salud por la feliz pareja.

—Gracias señor, si me lo permite quiero decirle aquí enfrente de Uds. a Marina que la amo con todas mis fuerzas y que lo único que deseo es hacerla feliz, como ella se lo merece.

Al escuchar esto Marina se sonrojó — basta que me avergüenzas

—No tienes por qué avergonzarte — afirmó Yuki tomándola de la mano — muy pronto seremos marido y mujer.

La peli azul se limpiaba unas lágrimas — gracias por hacerme la mujer más feliz del mundo, nadie podrá igual esto que siento por ti, nadie — afirmó Marina enfatizando lo último con mucha seguridad.


—¿Estás seguro de que esta es la tierra? — preguntó Paris levantándose con dificultad.

—Si… — respondió mirando su alrededor — este es el mundo místico — Guru Clef suspiró y cerró los ojos —Marina he venido por ti, para decirte todo esto que guardo en mi corazón desde el día en que te fuiste — pensaba.

—¿Y que se supone que haremos ahora? —preguntó Latis mirando detalladamente todo lo que lo rodeaba.

—Creo que lo primero es buscar un lugar donde descansar — Guru Clef miró al espadachín y al príncipe con muy seriedad.

—Mmm… ¿y como haremos eso?, ahora entiendo porque se les complico tanto adaptarse, este mundo no se parece en nada a Cefiro — aseguró Paris haciendo gestos de confusión.

—Tienes razón, todo esto me recordó un poco a Autozam ahora que lo pienso —Latis miraba detenidamente un carro estacionado frente a ellos.

—Muy bien busquemos albergue por esta noche y mañana bien temprano empezaremos con nuestra misión — pese al lugar Guru Clef seguía ejerciendo su papel de autoridad.


—Lulú ya llegue — dijo Anais cerrando la puerta — Lulú… - repitió suspirando — parece que no está –sonrió — debe estar con Saturno — especuló subiendo las escaleras — que día tan pesado —al entrar a habitación se sentó en la cama y sacó su celular – otra vez… — dijo mirando la pantalla de su celular — alo… ¿como estas?... acabando de llegar a la casa… si las vi… es que lo guarde en el bolso y no lo escuche… lo siento… Takashi, ¿será que podemos hablar mañana? Es que estoy muy cansada y quiero dormir… ¿otra vez qué?... yo no te estoy sacando excusas, enserio estoy cansada y quiero dormir… mira no voy a pelear contigo… que no me pasa nada… hay mira mejor hablamos mañana, ¿sí?... ¿cuál verdad?... estuve con Lucy… ¿con cuál otro?... hay no mas… que no tengo a nadie… bueno, bueno entonces adiós — al colgar lanzando el celular con todas sus fuerza sobre la cama —definitivamente no puedo más con esto — Anais puso ambas manos en su rostro y comenzó a llorar —quisiera entender porque por más de que intento amar a alguien no puedo… estoy cansada de sentir este vacío tan grande.


Lucy caminaba lentamente mirando al cielo — que hermosa noche… — apresurada sacó un medallón del interior de su blusa y lo miró detenidamente— no sé cómo llegaste hasta mí, pero me siento más tranquila desde que lo llevo cerca de mi corazón, a demás me has dado mucha suerte.

—Oye hermana, ¿otra vez estás hablando sola? — Cameo se burló.

—No me molestes — refunfuñó Lucy corriendo hasta la puerta de su casa.

—Es que eres muy graciosa — Cameo abrió la puerta y ambos entraron.

—Si como no — dijo sacando la lengua —tú siempre… — Lucy no alcanzó a decir lo que quería, ya que justo frente a ella vio una escena muy interesante.

Su queridísimo hermano Saturno estaba con su novia Lulú en una posición bastante comprometedora, que dejaba ver mucho a la imaginación.

—Yo siempre. ¿Tan qué? — Cameo preguntaba insistentemente, el joven muchacho no había volteado a mirar — hermana, ¿qué pa… sa? — de repente sus ojos se abrieron tanto que parecían salirse.

—Hola Lucy… hola Cameo como… ¿cómo están? — saludó Lulú nerviosa mientras se reincorporaba en el sofá.

—Hermanos que bueno… qué bueno que ya estén aquí — dijo Saturno muy agitado sentándose y arreglándose la ropa.

—Creo que llegamos en mal momento —señaló Cameo halando a Lucy del brazo — hermanita, ¿qué te parece si me acompañas a mi cuarto?, es que quiero que me hagas un favor — en menos de nada salió corriendo, llevando arrastras a Lucy por las escaleras.

—Eeehhh… si claro vamos. Adiós Lulú que estés bien — fué lo que alcanzó a decir Lucy.

—Qué vergüenza — Lulú puso ambas manos en su cara.

—Vamos cariño, ellos tienen que comprender que tu y yo somos novios y que dentro de poco nos casaremos — Saturno la abrazó.

—Pues si pero… por poco y nos encuentran haciendo…

—Ssshhh no digas nada, ya paso — dijo besándola — mejor te llevo a tu casa ya es tarde.

—Tienes razón — Lulú miró su celular —no demora en llamar Anais, y yo que creí que yéndonos de casa mamá nos dejaría de molestar, que equivocada estaba, Anais es igual o peor. A demás ahora que anda mal por el novio ese que tiene, no hace más sino decirme que no quiere estar sola.

—Yo te entiendo a Lucy le paso algo parecido, ella nunca me conto que fue lo que realmente paso pero la vi muchas veces llorar, una vez ella me busco y me pidió consejos, después eso se volvió costumbre y todas las noches iba a mi cuarto y me hablaba de sus problemas.

—Tú eres como su padre —dijo Lulú y luego lo besó –Ojala que seas así con nuestros hijos.

—Eso no lo dudes. Ahora vamos.


—Oye Cameo, ¿tú crees en la fantasía?

—¿Por qué me preguntas eso? — Cameo la miró como a un bicho raro.

—No se hace un tiempo he empezado a creer que tal vez todo eso que ves en las películas de hechiceros, princesas, espadachines y guerreros exista, pero no aquí sino en otro mundo, en otra galaxia.

—Hay Lucy no me hagas reír, es obvio que eso es ficticio, no existen las princesas, ni los espadachines, los hechiceros ni la magia — Cameo se reía a carcajadas — tú no tienes ningún poder especial, no controlas ni el agua, el viento ni mucho menos el fuego.

—Tienes razón, es solo que… yo creí que…

—Sabes que, mejor porque no bajamos y preparamos algo de comer – propusó abriendo la puerta de su cuarto.

—Pero y Saturno… yo la verdad no quiero encontrarme con lo de ahorita.

—Hace poco escuche el carro, ellos ya se fueron a hacer sus cositas en otro lado.

—Tienes razón vamos.


Era un hermoso día, en el cielo no había casi nubes y el sol brillaba en todo su esplendor. Un muchacho de pelo negro y ojos negros miraba por una de las ventanas de su habitación, se encontraba divagando en sus pensamientos, estaba tan cerca y a la vez tan lejos de la chica que amaba. Llevaba cinco años esperando el momento para decirle cuanto la amaba y la necesitaba, ahora que estaba a nada de tenerla cerca no sabía cómo hablarle, no sabía cómo actuar, a demás tenía miedo de pensar que a lo mejor ella ya tiene a alguien más en su vida.

—Veo que no soy el único que está preocupado —dijo Guru Clef acercándose a la ventana – ¿tienes miedo verdad?

—No se Guru Clef, todo fue tan repentino — respondió Latis mirando fijamente el paisaje al otro lado de la ventana — no se con que me vaya a encontrar acá, cinco años es mucho tiempo, suficiente para olvidar a una persona.

—Te entiendo, pero si no es ahora entonces, ¿cuándo?... de pronto ellas con el tiempo han cambiado, pero por lo menos yo no me voy a rendir, todavía no, yo solo quiero una oportunidad para decir todo lo que siento, ya después mirare si vale la pena luchar por este amor, si me doy cuenta que todo está perdido me iré.

—Qué bien dormí, aunque me siento extraño — dijo Paris bostezando — bien ya estamos aquí, ahora, ¿qué haremos? ¿Cuál es su plan? Los escucho.

—Lo primero que tenemos que hacer es conocer más de este mundo, como funciona todas las cosas, así todo será más fácil — dijo Latis mirándolo.

—Es cierto primero que debemos hacer es cambiar nuestra ropa, aprender sus costumbres, su lenguaje y lo que más podamos — afirmó Guru Clef

—Uyyy que fácil suena todo eso — dijo Paris sarcásticamente — a duras penas pudimos llegar a esta habitación, si no fuera porque apareciste algo dinero no abrimos podido pagar para quedarnos aquí, a demás Uds. no vieron la forma como no observaba ese muchacha que nos recibió. Jaa no el resto esta fácil, muy fácil como no.

— ¿Qué esperas que hagamos? — preguntó Guru Clef desesperado.

—Pues usa tu magia para danos los conocimientos suficientes para entender cómo viven aquí — Paris sonreía y afirmaba con la cabeza.

—Paris tiene razón Guru Clef, todo se ve muy complicado — dijo Latis mirando y dándole vueltas al control del televisor.

—Está bien, pero antes de eso quiero pedirles que no me llamen Guru Clef, díganme Clef — juntos asistieron y finalmente Guru Clef recitó un conjuro.


—¡Lucy al teléfono! —gritó Maciel.

—Ya voy — respondió Lucy bajando rápidamente por las escaleras.

—Cielos hermanita tú no terminas de soltar a uno y ya tienes a otro, ¿no?

—Ya basta no me molestes — dijo Lucy rapándole el teléfono — alo… holaaa, ¿como estas?... bien, bien y ese milagro, ¿a que debo tu llamada?... ¡queee! ¿Tú hermana? ¿Cuándo?.. ¿Cuándo llega?... enserio hay que felicidad… aja… claro, claro ahí estaré… vale cuídate… adiós — al colgar Lucy no podía disimular su alegría.

—¿Será que se puede saber cuál es el motivo de tanta felicidad? — pregunt´p Maciel mirándola maliciosamente.

—Una amiga de la escuela llega pasado mañana — dijo Lucy con una sonrisa de lado a lado.

—Aja, ¿y tu estas feliz porque tu amiga vuelve o porque la persona que te llamo?

—Lucy se sonrojó – Por mi amiga obviamente.

—Hay Lucy no sabes decir mentiras.


Marina llevaba casi media hora mirándose al espejo — no cabe duda que soy una mujer muy hermosa — dijo sonriente — creo que termino mi búsqueda, por fin recupere eso que perdí ese horrible día en la torre de Tokio —al fijar su mirada en el espejo su sonrisa fue desapareciendo poco a poco y sus ojos se fueron humedeciendo — no me puedo engañar, vivo aferrándome a lo que sea, creyendo que puedo ser feliz — moviendo su cabeza de lado a lado — ¡ya basta! No puedo continuar con esto… te necesito… —dijo entre dientes.


Holas, bueno aqui les dejo otro capitulo, espero que les guste a demas que cambie el formato. Dejen reviews su opinion es muy importante para mi.

Saludos y hasta la proxima.

Lina A