¡Hola, hola! Debido a la gran aceptación que tuvo esta historia, hice el enorme sacrificio de publicarla antes de la fecha prevista (no todo el tiempo va a ser así).

Muchísimas gracias por sus review's me alegra mucho que haya sido de su agrado, y espero que este capítulo también lo sea.

Advertencias, Shonen-ai y algunas escenas fuertes, bueno eso depende de cada quien, pero no tanto (por la clasificación y todo eso).

Kuroshitsuji no es, nunca lo fue y nunca será mío, le pertenece a la gran maestra Yana-sama Toboso, pero la historia es completamente mía, sin mas que agregar espero que disfruten la lectura.


Kuroshitsuji, historia alterna.

Cap. 2 Ese Mayordomo, Fotografía.

"Tus padres están vivos Ciel Phantomhive y yo sé dónde están".

Esas palabras daban vuelta una y otra vez en la cabeza del Conde Ciel Phantomhive, "¿Sus predecesores de verdad estaban vivos? ¿Cómo fue que nunca antes le había llegado una carta así? ¿Y por qué ahora que ya habían pasado más de tres largos años?" La cabeza del niño era un completo caos.

A decir verdad, no sabía cómo sentirse al respecto, no sabía cómo reaccionar una vez que los tuviese enfrente, nunca pasó por su mente algo así "¿Qué iban a pensar si supiesen que había hecho un contrato con un demonio para vengarse de aquellos quienes supuestamente los habían humillado y asesinado?" –Ahh- Ciel suspiro de frustración.

Ciel aún se encontraba en su estudio, ya había obscurecido, se sentía muy ansioso por la noticia, pensaba también en la pregunta que le hizo Sebastián horas atrás "¿Qué es lo que hará, Bochan?" simplemente no sabía que contestar. El niño feliz que siempre sonreía, había desaparecido para dar paso al niño infeliz y lleno de odio que es hoy en día "¿cómo tendría que actuar enfrente de ellos?" unos golpes a la puerta lo sacaron de sus pensamientos –adelante- dijo.

-Buenas noches, Bochan, vengo a avisarle que la cena está servida, por favor baje a cenar- mencionó Sebastián estando parado en la puerta, del estudio.

-Enseguida voy- asintió mientras se paraba de su asiento, el mayordomo extendió su brazo para en señal para que el niño pasara primero que él, Ciel solo asintió y emprendió su marcha.

Iban los dos caminando por uno de los pasillos, Sebastián no le quitaba la mirada a su amo, después de que se besaron y luego de que este leyera la carta, simplemente le había dicho que se retirara y así quedó –Ahh- suspiró.

Ciel escucho el suspiro que dio su mayordomo, se le había olvidado por completo que él y Sebastián finalmente se habían besado esa tarde, se detuvo en seco, ya que al recordar esto último no pudo evitar sonrojarse, Sebastián también dejó de caminar y miró interrogante al niño -¿Qué es lo que le sucede, Bochan?- terminó de decir.

Ciel cabizbajo se volteó lentamente hacia donde estaba su mayordomo, aún estaba sonrojado, poco a poco fue levantando su cabeza y miró a su mayordomo quien aún lo veía interrogante –bueno… yo…- no sabía que decir exactamente –tu… tu, me… ¿nos besamos?- terminó de hablar.

Sebastián sonrió -¿Tiene algo de malo, el que lo hayamos hecho?- le preguntó.

Ciel se sobre exaltó y se ruborizó aún más –bueno… tu y yo somos hombres, eso no es normal-.

-¿Y usted cree de verdad que haya estado mal?- preguntó el mayor. Ciel solo se quedó pensativo, ese beso lo había sentido tan bien, pero Sebastián es un demonio "¿qué se puede esperar de un ser como él?"

El mayordomo al no recibir respuesta -Bochan, recuerde que yo no digo mentiras y lo que le dije en aquella habitación fue totalmente cierto ¿acaso duda de mi palabra?-.

-No me refiero a eso- dijo –es solo que tú eres…-

-¡Un demonio!- terminó de decir Sebastián, para luego seguir diciendo –está en lo cierto, yo soy un demonio, esa es mi verdadera naturaleza pero debo decir que nunca antes en mi inmortal vida me llegué a sentir así como me siento en estos momentos, usted provoca un enorme caos en mis adentros, y honestamente… (titubeó) estoy loco por usted-

Ciel estaba más que sorprendido, su mayordomo se le había declarado sin ningún deparo, volteó a mirar el piso ya que las palabras se le habían ido de la boca. Sebastián se acercó lentamente a él, lo tomo del mentón para que volteara a verlo.

-Bueno… yo, también dije la verdad, pero no sé cómo actuar delante de ti… yo…- no terminó de hablar ya que Sebastián le había vuelto a besar, él niño también correspondió el beso.

Se separaron –Usted no tiene por qué actuar diferente, yo lo quiero como es y con eso me basta- le dijo el mayor mirándolo fijamente a los ojos, el niño solo asintió y siguieron su camino había el comedor.

Había pasado un mes ya desde que la carta sin remitente había llegado, buscaron mil un formas para dar con el paradero del remitente mas no lograron encontrar nada, parecía como si la carta hubiese llegado sola, aunque Ciel le había ordenado a Sebastián que hiciera todo lo posible para encontrar al propietario, este falló pues no sabían por dónde empezar ya que no tenían ni una pizca de información que les pudiera ser de utilidad y mucho menos sabían cómo fue que esa carta llegó con él.

Un mes, ese era el mismo tiempo también que tenía con Sebastián, desde que se besaron esa noche camino al comedor decidieron iniciar una relación sentimental, mas sin embargo Ciel no era del todo feliz, bueno era feliz con Sebastián, el demonio siempre estaba tratando de hacer sus días más ligeros, siempre estaba consintiéndolo o algo así, sin embargo no podía sacarse de su cabeza el hecho de que sus predecesores estuviesen vivos, "¿y si todo fuese una broma?" pensó.

Resignado trató de olvidar el tema y decidió que se dedicaría por completo al amor de Sebastian, sin embargo una semana después volvió a recibir otro sobre también sin remitente, ni siquiera el demonio pudo darse cuenta cuando la dejaron por debajo de la puerta, estaba tan distraído ocupándose del desastre que ocasionaron el trió de sirvientes que para cuando se percató del sobre ya era demasiado tarde, se asomó para ver quien la había dejado mas no encontró a nadie, pensando en que su amo se enfadaría por tal descuido, decidió buscar en los alrededores alejándose lo más posible de ahí, pero no había indicios de que alguien hubiese visitado la mansión.

Se dirigía a la habitación de su joven amo llevaba el sobre sin remitente en sus manos, eran cerca de las cinco de la tarde, Ciel le había dicho a Sebastian que dormiría una siesta que lo levantara poco antes de las cinco ya que tenía algunos asuntos pendientes y tenía que resolverlos ya que estos eran importantes, mas sin embargo el sueño lo había vencido.

Tocó despacio mas no recibió respuesta así que decidió entrar, se acercó lentamente a la cama y puso el sobre a un lado del parche que suele usar Ciel para cubrir su ojo derecho en la mesita de noche que está junto a la cama, volteo y miro unos mechones entre azulados y grisáceos que se asomaban por sobre las sabanas con las cuales estaba cubierto el niño, lo tocó meciéndolo suavemente para que despertara.

–Bochan ya son casi las cinco- dijo Sebastián con tono suave, aunque finalmente eran pareja, este le dijo a Ciel que por sobre todas las cosas él no dejaría de ser su mayordomo y que seguiría tratándolo como su Bochan, aunque al niño no le gustó la idea no le quedó más remedio que aceptar ya que con esa condición aceptó Sebastián ser su pareja o mejor dicho su 'novio'.

–Cinco minutos más- dijo Ciel medio adormilado mientras se acurrucaba y se envolvía más a las sabanas –Es usted un flojo, Bochan- le dijo Sebastián con una sonrisa burlona en los labios.

– ¿Flojo yo? ¿Te atreves a llamar flojo a tu amo?- dijo el niño mientras se descubría el rostro y volteaba a ver al demonio que lo miraba con una sonrisa en los labios –Tendré que castigarte demonio- dijo en tono de burla.

-¿Ah sí? ¿Usted me va a castigar?- dijo Sebastian también en tono burlón.

–Bueno, yo tenía pensado cubrir de besos a mi humilde mayordomo, pero como ha dicho que soy un flojo creo que no podré hacerlo, porque me dio flojera- dijo Ciel aun burlándose del demonio volviéndose a cubrir con las sabanas, Sebastian le jaló las sabanas tratando de quitárselas pero Ciel hizo lo mismo, amo y sirviente se encontraban forcejeando por unos simples trapos como si fuesen niños cuando de pronto el mayordomo perdió el equilibrio y cayó encima del niño el cual lo veía con asombro ya que el mayor había quedado demasiado cerca de él, nunca habían estado en esa situación, más bien en esa posición, no pudo evitar sonrojarse y desvió la mirada hacia la mesita que se encontraba a un lado de su cama.

Fue entonces, cuando miró el sobre blanco que estaba encima, abrió los ojos a mas no poder y volvió a mirar a Sebastián interrogante y este asintió, el mayor se le quitó de encima y el niño se sentó a la orilla de la cama -¿Qué es esto? ¿Cuándo llego?- pregunto Ciel a Sebastián con intriga pues de algún modo se podía imaginar de quien era esa carta –Llegó esta tarde pero no me di cuenta quien la trajo ya que me encontraba ocupado- dijo.

– ¿Queeé? ¿Por qué no me dijiste antes?- dijo reclamando y abriéndola al mismo tiempo, respaldando lo que Sebastián había pensado cuando la encontró, una vez abierta cayo un pedazo de papel al piso que Ciel no le tomó importancia porque quería leer el contenido.

–Lo siento Bochan, usted me dijo que lo levantara antes de las cinco y la carta llego como a las tres treinta, eso creo, busque lo más lejos que pude afuera de la mansión pero no encontré nada ni a nadie- dijo Sebastián mientras levantaba el papel que se había caído, cuando lo miró descubrió que no era papel más bien era…

"¿De verdad no crees que ellos están vivos? Aquí tienes una prueba de ello Ciel Phantomhive"

Ciel le arrebato la fotografía a Sebastian y la miro con horror, ¡exacto! eso era el papel que se había caído, una fotografía en la cual mostraban a sus padres en un estado más deplorable del que tenía él cuando Sebastián lo encontró, el sujeto que tomó la foto al perecer los había forzado a que miraran a la cámara ya que se podía ver bien la mirada perdida que ellos tenían, era la misma mirada que él tuvo hace tres años atrás, ambos tenían un grueso collar de metal sujetado con cadenas en su cuello.

Se podía ver a su madre que estaba sentada sobre sus piernas, aparte del collarín estaba atada con las manos hacia atrás, tenía puesto un trozo de tela que apenas cubría sus pechos y una falda o lo que quedaba de ella toda desgarrada, se podía ver también que tenía muchos moretones cerca del vientre y en lo poco que se alcanzaba a ver de sus muslos, Ciel se aterró al pensar que tan solo su madre podría haber sido violentada al igual que él cuando estuvo en cautiverio. Sintió pena por ella, porque a pesar de todo ella era una mujer y no merecía sufrir así.

Su padre se encontraba en un estado no menos deplorable que Rachel, también se encontraba sentado el suelo, traía lo que quedaba de un pantalón todo rasgado, se podía ver en sus piernas golpes, moretones y muchas heridas abiertas, estaba descalzo también estaba atado con la manos hacia atrás y vestía una camisola que alguna vez fue blanca manchada en sangre, mostrando su pecho en el cual se alcanzaban a ver heridas bastantes profundas, al parecer fueron hechas con látigos o algo parecido, las heridas estaban unas encima de otras, no dejaban que sanaran completamente haciendo más y más sucesivamente, ellos ya estaban al límite si seguían así, pronto morirían.

Fue entonces cuando Ciel comprendió que no solo él había sufrido un terrible destino, sino también sus predecesores estaban pasando por lo mismo o más bien peor, ya que su calvario no había durado tanto como el de ellos.

Una infinita rabia e impotencia comenzaron a invadir el cuerpo del niño y no pudo evitar volver a temblar, de pronto y sin pensarlo comenzó a derramar una lágrima, esa fue la primera vez que los veía luego de aquel fatídico incidente, sin poderse contener comenzó a derramar otra, se sintió avergonzado y volteó a mirar a otro lado para que Sebastián no lo mirara, nunca llegó a pensar que podía llorar por sus predecesores, ya que él nunca había llorado por ellos ni siquiera cuando supo que estos estaban muertos.

Sebastián, preocupado por la conducta que Ciel había tomado le arrebato la carta de las manos y se dispuso a leerla, comenzó a sentirse frustrado por ver como se encontraba su amo, él sabía que aunque ellos estuviesen juntos no podía hacer nada para aliviar el dolor del niño ya que nada puede reemplazar el amor de los padres, "¡esperen! ¿Por qué estaba pensando esto? ¡Si él es un demonio!" pensaba para sus adentros, sacudió su cabeza hacia ambos lados tratando de olvidar lo que había pensado.

Sabía también que si los padres de Ciel aparecieran, él tendría que acabar con la relación que tenía con su niño, además de que eso cambiaba el concepto del contrato, encontrar a sus padres seria como encontrar a los que le hicieron el daño al joven y eso significaba que él tendría que devorar su alma, cosa que no quería hacer, tiró la carta y la fotografía al suelo y abrazó fuertemente al niño que lloraba en silencio -¿Qué voy a hacer Sebastian?- decía tratando de encontrar consuelo alguno

-No lo sé, Bochan- dijo este último, estrechándolo más hacia él, ya que su corazón de demonio se estaba comenzando a dividir en dos.

Por un lado quería que Ciel se reencontrara con sus padres, pero por otro no quería, porque él quería ser todo su centro de atención.


¿Qué les pareció? Sean honestos, acepto de todo.

Quiero por último agradecer a muy especialmente a quienes se tomaron la molestia de dejarme un review, espero no haberlos decepcionado y también a quienes hicieron de esta historia su favorita y también (Uff) a quienes la están siguiendo.

Por cierto Nana19 muchas gracias por tu consejo, me sirvió de mucho y Sakurita-chan, se que tienes muchos review's firmados por ti en mis historias, quiero pedirte disculpas por no haberte agradecido anteriormente, me alegra que te gusten mis historias.

Ah también les diré que ya tengo redactado el tercer capítulo, solo me faltan algunos detalles, pero de igual manera lo subiré hasta la próxima semana, por lo pronto les adelantaré el título el cual es 'Ese mayordomo, Las primeras pistas'.

Una vez mas, muchas gracias por leer.