No sé cuántas horas pasé sentado en mi despacho, con mi vaso de whiskey en una mano, y en la otra la carta de Hermione.

En la carta, Hermione no especificaba cuál sería la respuesta que le daría a Krum.

Me hierve la sangre cuando imagino a Vicky pidiéndole matrimonio a Hermione.

Más lágrimas recorren mi rostro, pero ya no me importa. Esto debo contárselo a mi mejor amigo... Harry.

Cogí el teléfono y llamé a casa de Harry.

-¿Diga?- me contestaron.

-Ginny, por favor, necesito hablar con Harry- le dije a mi pequeña hermana. Bueno no tan pequeña ahora.

-Ronald, ¿sabes qué hora es? ¡Son las 2:00am! Duerme un poco, ¿quieres? – me contestó algo molesta por haberla despertado.

-No me di cuenta de la hora, ¿ok? Necesito hablar con Harry, por favor- dije algo impaciente.

-Ok... ok...- me dijo Ginny. Bostezó y alejó un poco el teléfono para despertar a Harry- Harry... Harry despierta, Ronald quiere hablar contigo.

Mientras esperaba que Ginny despertara a Harry, recordé el día que ellos volvieron, luego de derrotar a Voldemort. Ahora sí no tenían obstáculos para estar juntos. Y aunque la idea de que mi mejor amigo comparte la misma cama que mi hermana menor, no me agrada demasiado, me alegra mucho de que por lo menos ellos puedan ser felices juntos.

-Dime, Ron- me dijo Harry-. ¿Ha pasado algo malo?

-Harry, necesito urgentemente hablar contigo- le dije algo desesperado-. ¿Puedo ir para allá?

-No te preocupes, conecté mi chimenea a la red Flu. Yo iré. ¿Estas es tu despacho, cierto?- me dijo algo preocupado.

-Si, aquí estoy, te espero. Gracias, Harry

-No te preocupes, voy para allá

-¡¿Para dónde?! – preguntó Ginny a Harry, justo antes de que éste colgara.

Espere sentado con más whiskey de fuego en la mano. A los pocos minutos, mi mejor amigo, Harry Potter, salía de mi chimenea sacudiéndose las cenizas.

-¿Qué pasó, Ron?- me dijo muy preocupado, mi amigo al verme.

Se me había ido el habla, sólo atiné a darle la carta de Hermione. Comenzó a leerla y los ojos se le agrandaban mientras más avanzaba.

Al terminarla, se quedó callado buscando las palabras correctas.

-¿Y qué piensas hacer?- me dijo al fin-. ¿La vas a dejar ir así no más?

Las palabras de mi amigo me sorprendieron, ¿el sabría algo?

-Tú... Hermione... ¿Hermione te ha dicho algo?

-No era necesario que alguien me diga algo. Ustedes eran demasiado obvios en la escuela... y fuera de ella- me dijo con una pequeña sonrisa mientras me daba palmadas de consuelo en el hombro, tal y como lo hacía Hermione.

-Pero ella va a casarse con Krum- le dije y se me salieron más lágrimas. El simple hecho de imaginármelo me destrozaba.

-Ella no te ha dicho que haya aceptado- trató de consolarme mi amigo-. ¡Vamos! ¿Te la vas a pasar llorando aquí con tu whiskey en la mano o vas a buscarla y decirle (por fin) lo que sientes... y siempre has sentido?

Me quedé en silencio un momento.

No lo iba a hacer... no me iba a quedar de brazos cruzados sabiendo que Hermione se podría convertir en la Sra. de Vicky Krum.

-No... no me quedaré aquí, la buscaré. Le pediré perdón por ser un estúpido y no habérselo dicho antes- dije firmemente.

-¡Me parece muy bien! – me animó Harry-. Ahora sólo tienes que ir a buscarla a Francia.

-¡¡¡¿¿¿Francia???!!! – me sorprendí.

-¡Claro!- me dijo Harry-. ¿No sabías que Hermione está visitando el Louvre por quinta vez... espera... ¿o era la sexta?... bah, como sea... la cuestión es que está en Francia y debes ir a buscarla.

-Sí, lo haré. Pero me demoraré algo en los trámites, tu sabes, papeleo y...

-¡¡¿¿El amor te vuelve amnésico, Ronald??!!- me interrumpió Harry-. ¡¡Eres un mago!! Pensé que era yo quien había sido criado por muggles.

-Oh, lo siento, debe ser la tensión- me disculpé.

-Jaja, no te preocupes. Cuentas conmigo, ¿ok? – me apoyó Harry-. Entonces, ¿Te vas a Francia?

-Oh si, en el primer vuelo... digo... traslador...o lo que sea. Buscaré a Hermione y le diré lo que siento desde hace tanto.

-Muy bien, pero primero deja ese whiskey que nada te ayuda- me dijo sonriendo, Harry.