Ranma ½ y sus personajes no me pertenecen son la creación de Rumiko Takahashi. Escribo esto por diversión y sin ningún fin de lucro.

Entre gatos y truenos

2) Truenos

Después del mal rato que las otras prometidas les hicieron pasar; Akane y Ranma se encontraban dormidos uno a lado del otro.

La postura que él tenía, hacía ver que ya había superado el estado de fobia y se encontraba durmiendo como si nada hubiera trastocado su salud mental; tranquilo y relajado, se podría decir que hasta feliz.

Aunque dormida, la expresión en el rostro de ella estaba muy lejos de expresar tranquilidad, algo le inquietaba y no la hacía sentir cómoda, y no la dejaba descansar.

Después de quedarse dormidos, tal y como la chica lo pronosticó horas antes; una tormenta caía en la ciudad, la lluvia era tan intensa que el agua golpeaba con fuerza en el vidrio de la ventana de su habitación, el fuerte viento mecía con tal fuerza la copa de los árboles que los hacia silbar y los relámpagos iluminaban en el cielo dibujando todo tipo de líneas zigzagueantes.

Pero no era nada de eso lo que perturbaba el sueño de la peliazul, lo que trastocaba su tranquilidad era ese horrible sonido que secundaba los relámpagos a mitad de la noche… ese sonido que bajaba desde el cielo entre la nubes hasta tocar el suelo.

Truenos! Malditos truenos!, los mismo que de niña le hacían temblar debajo de las cobijas y la mantenían despierta aterrada por el miedo que le causaba pensar que ese ruido pertenecía al "monstruo" de las nubes que en los días de tormenta bajaba a la tierra a devorarse a los niños que se atrevieran a salir de sus camas para asomarse por la ventana y ver la lluvia caer.

Maldita Nabiki! y malditos los cuentos con los que la asustaba de niña!

A mitad de la noche un ensordecedor trueno hizo brincar a la peliazul haciéndola despertar de golpe y con ello sacudir la cama haciendo despertar también a su acompañante.

Desconcertada y temerosa, trató de encender la lámpara de su mesa de noche pero al accionar el interruptor ambos se percataron de la falta de energía eléctrica.

El chico la sintió estremecerse en sus brazos cuando se volvió a escuchar otro trueno, ella había brincado hacía él sintiendo la necesidad de abrazarse a algo y buscando protección ante el temor que le hacían sentir aquel sonido estridente, Ranma reaccionó por instinto y la abrazo para que se sintiera segura.

Ambos se quedaron estáticos y mudos al caer en cuenta de la situación en la que se encontraban, después de unos segundos se separaron y la chica buscando a tientas en la obscuridad de su cuarto abrió el cajón de su mesa de noche y saco una pequeña lámpara de pilas, la encendió y dejo de pie en la superficie de la misma para que la luz se reflejara en el techo.

A media luz uno y otro se observaron, desalineados, con la ropa rasgada y sucia, algunas manchas de tierra en sus rostros y con uno que otro rasguño en las extremidades, fuera de eso estaban físicamente bien.

-los truenos te asustan? –fue él quien se animó a romper el silencio, queriendo sonar conciliador.

-qué? Yo… bueno, es que…- como negar lo obvio

-vaya tormenta no? – buscó cambiar la pregunta… ¿quién era él para juzgar su miedo? -Después de la tarde que tuvimos, solo faltaba que lloviera ¿no?

Ella no habló solo asintió con la cabeza, al tiempo que él se sentaba de forma despreocupada en la orilla de la cama, tomaba una de las almohadas de la chica y la colocaba sobre sus piernas invitándola recostarse.

Por unos instantes la chica dudó, lo observó buscando en su rostro una segunda intención en su invitación, pero en sus ojos solo vio ternura y tranquilidad; una tranquilidad que en ese momento ella no tenía.

Poco a poco cedió a la invitación, se acomodó sobre la cama y apoyó la cabeza sobre la almohada que tenía sobre sus piernas, cuando se sintió reconfortada dejó que su cuerpo se relajara por completo; mientras que él posó su brazo izquierdo sobre su espalda y con la mano derecha le acariciaba el cabello, con suaves y lentos movimientos.

Afuera la tormenta continuaba, pero los truenos ya no le molestaban; en ese momento y en ese lugar con esa persona en especial a su lado los malditos truenos ya no se escuchaban tan terribles.

Pocas veces podían tener esos momentos de complicidad, esos momentos en los que ambos sentían que se conocían un poco más y como ningún otro los podría entender.

Si ella lo conocía hasta en su forma más primitiva y no lo juzgaba, el bien podía ayudarla a calmar sus miedos.

Si ella era capaz de soportarlo en sus peores momentos y él buscaría la forma de hacer más llevaderos los suyos.

Así que solo se quedaron en silencio, muy juntos y disfrutando ese momento.

Continuará…

Hoooola a todos! Gracias por seguir la historia el siguiente capítulo es el último… sí, exacto esta historia es pequeñita, pero aun así espero disfruten leerla tanto como a mí me ha gustado escribirla.

Gracias por todos sus comentarios, amo leerlos!

Saludos especiales a Haruri Saotome y nancyricoleon; gracias chicas por leer, comentar y seguir mis historias.

Amigo1 yo también pienso que el estado neko-ken saca el lado más tierno de Ranma pero también el de Akane.

Amigo2 gracias mil por dejar tu comentario y pronto actualizaré las otras historias.