Advertencia: Este capitulo tiene contenido lemon.

Mi vida

Capitulo 2: Como tu mujer

Me desperté de golpe, mis sabanas están completamente sudadas, suspiro tres veces y me levanto de la cama. Miro al lado mío y veo que no esta...se ha ido. Camino unos pasos y me siento bastante mareada, tomo mi toalla con torpeza, abro la llave y dejo que el agua me inunde llevándose mis penas y todo mi pesar. Recargo la mano derecha en la pared de la regadera y apoyo la cabeza en mi brazo. De repente, todos los recuerdos llegan de golpe. No soporto los recuerdos y vomito en la regadera. Después de botar toda la porquería salida de mi cuerpo por drogas legales e ilegales con mi pie, me baño con toda la calma del mundo. Cierro la llave y me medio seco con mi toalla. Tengo la peor migraña que jamás creí padecer pero eso no es verdad, desde hace mucho tiempo la cabeza me duele casi a diario, como no soporto el dolor me siento en el inodoro. Unas indeseables lágrimas ruedan con mi rostro. Las limpio con rudeza y sueno mi nariz...nunca me ha gustado ser una chica delicada. Para mi sorpresa mi nariz sangra. Creo que cada vez que inhalo me sangra, tal vez lo debería de dejar de hacer pero simplemente no puedo.

Cierro los ojos y pienso -"¿Como deje que pasara todo esto?"- ¡Cinco años de un maldita relación que acabo con mi vida! Lo recuerdo como si fuera ayer. Cuando teníamos 17 años nos invitaron a un viaje Autozam de un mes. En casa tuvimos que decir que era un curso de verano. Todo mi calvario empezó ahí...

Nunca fui muy cercano a el, incluso fui la que menos lo visito cuando se estaba recuperando por la voluntad de Lucy...en ese tiempo salía con Ascot, pero por alguna extraña razón no me llenaba por completo, esta de mas decir que jamás me dijo de sus sentimientos hacia mi y eso me canso. Las chicas tenían sus relaciones y conforme van creciendo van pasando cosas: un compromiso mas serio...intimidad...yo no tenía nada de eso en ese entonces y sin embargo tuve todo eso en nuestro "curso de verano en Autozam".

Pero todo eso acabo pronto y sin fuerzas me levanto, seco mi cabello y me pongo una bata ligera. -Por fin veo que te has despertado, ¿te encuentras bien?-, dijo entrando a la habitación, suspire, se le daba demasiado bien el convertirse en idiota y tener tono de ser una persona que se preocupa cuando se lo propone, -sinceramente Águila, no se porque te preocupa-, dije con tono lastimero, pensaba contestar muy segura, pero mi voz se volvió un susurro. –Tuve que pedirle a Lucy que nos trajera a Tokio, tu actuación dejo bastante que desear querida, aparte de frívola y vacía, ¿querían que se dieran cuenta de que eres una alcohólica y drogadicta?-, dijo con voz tranquila. –No se de que hablas-, dije ofendida, era cierto, desde hacia dos años mi vida se había ido al caño, y que después de mucho molestar a Guruclef, hizo, portales individuales a cada una, pero ¿por qué Lucy me trajo y no pude regresar por mi misma? era una buena para nada, vivía de mis padres, me la pasaba en fiestas gastando a más no poder y manteniéndole todos los gustitos a la porquería de novio que tengo. –Pues el Gurú de Céfiro esta muy molesto contigo, ¿te acuerdas que le dijiste que era un idiota apretado, que le faltaba que alguien le hiciera el favor y después lo vomitaste?-, preguntó con la ceja levanta.

Palidecí, me puse sumamente pálida, en efecto no recordaba nada, pero se que era una pesadilla cuando inhalaba coca y gracias a una pelea con el antes del cumpleaños de Ráfaga, pensé en inhalar un poquito para calmarme, pero la mezcladera me hizo perder el control, no recordaba absolutamente nada.

Tendría que ir a disculparme, pero realmente no me gustaría ni querría, tengo que admitirlo, no sirvo para las disculpas. Y menos para el gran gurú, desde la última platica sincera que tuvimos y le pedí disculpas por haberme comportado como una malcriada, me sentí sumamente atraída por como había tomado mi mano, pero solo tenía 15 años, pero ahora con 22 años, ese caprichito se había terminado y realmente después de eso ya no congeniábamos y menos desde que empecé mi relación con Águila. Creo que el mago fue el primero en detectar mi comportamiento aberrante y algunas veces trato de hablar conmigo, recuerdo que un día me dijo –"No eres la misma de antes, que lastima"- a lo que yo conteste, -"vete al diablo-", desde esa vez que tiene un año y medio aproximadamente no nos dirigíamos la palabra, pero el haberle dicho eso, realmente me preocupa.

-De verdad que con tanta porquería ya se te atrofio el cerebro, ¿piensas quedarte como tonta o te vas a levantar a prepararme algo?-, dijo un tanto indignado, volví a suspirar, ¿hasta cuando toleraría esto? No tenia ni idea. Me recogí el cabello y me dirigí a la cocina, -¿qué deseas de desayunar?-, pregunte seria, bajando la mirada, no me atrevía a verlo a la cara, -Eres una idiota Marina, son las 3 de la tarde, estas de acuerdo de que ya es comida ¿no?-, avente el sartén a pared y me retire de la cocina, el se río a carcajadas, -Cuando estés de buenas me avisas y espero que hoy no te hagas la difícil, no me gusta hacértelo si estas inconsciente, es como si estuviera haciéndoselo a un cadáver y píntate un poquito porque la droga de verdad de esta afectando el rostro-, y sin más se fue con toda la tranquilidad del mundo.

Nuevamente las lagrimas indeseables llegaron a mi rostro, tenia que tomar algo para la cabeza, así que no fue solo una pastilla la que me tome, me tome tres y me acosté. No tenia ni 5 minutos en la cama cuando mi celular sonó, era Lucy, -Hola Lucy-, dije en tono serio, pero sonó arrogante, -Hola Marina ¿cómo estas?-, preguntó mi amiga con preocupación, -No muy bien, me duele mucho la cabeza-, admití con pena, -¿me puedes decir que hice ayer? No recuerdo nada y Águila me dice que mi comportamiento fue aberrante-, pregunte con vergüenza, -Ay Marina que te digo…después de la cena, dijiste unas palabras a Caldina y Ráfaga bastante pasadas de tono-, respondió Lucy con vergüenza, -Ni me digas-, admití con terror, -pero me puedes decir si hice algo más-, pregunto la chica de cabellos azules, -Pues Guruclef te regaño delante de todos por tu comportamiento y tu le dijiste que era un apretado, que tenia un palo en el trasero, que necesitaba que alguien le hiciera el favor y le quitará lo virgen porque era un amargado y después te acercaste y lo jalaste de la túnica para retarlo con la mirada y me vomitaste en la cara, después de eso caíste por lo tomada que estabas y Águila te saco arrastrando de los pies-, dijo Lucy contando la historia con pena.

Yo siempre he dicho que el peor sentimiento no es el odio, el peor sentimiento que puede tener alguien por ti no es que te odie…es que sienta pena por ti, y ahora dos de las personas más importantes en mi vida tenían ese sentimiento hacia mi, Lucy y Águila. Me quede muda en el teléfono, definitivamente era peor de lo que esperaba, no quería pisar Céfiro por ningún motivo, es más…ni siquiera si me llama Ceres iría, no merezco representarlo, -Marina ¿sigues ahí?-, pregunto Lucy después de unos segundos. –Si Lucy pero realmente ¿qué te puedo decir? No se con que cara regresar a Céfiro…-, dije con pena, realmente esto era lo peor que podía hacer.

-Pues Guruclef no te quiere en Céfiro, así que puedes ahorrarte las explicaciones, pero recuerda que la fiesta de Paris esta cerca y quieren a todo el consejo real en especial a las guerreras mágicas-, comento con preocupación, -Paris te quiere mucho y es tu amigo también. Mira Marina, yo apreciaba muchísimo a Águila pero realmente el te esta haciendo mucho daño, ¿por qué no lo dejas? El no es bueno para ti, haz cambiado mucho…no eres la misma, te emborrachas, te drogas y se que es por el, por favor Marina recapacita…retoma el control de tu vida, ¿Dónde esta la guerrera del agua que conocí?-, me pregunto Lucy con fuerza en la voz, -Te veré en la fiesta de Paris ok! No necesito que me digan lo que tengo que hacer, yo estoy perfectamente así que adiós-, colgué sin darle oportunidad de decirme algo, era la última que me faltaba de sermón.

Aventé el celular y me volví a recostar, no se en que momento empezó a cambiar mi comportamiento, realmente no lo se, creo que di un cambio importante desde el momento en que Águila perdió el interés en mi, como cuando olvido mi cumpleaños hace dos años, o estuve en casa en Céfiro por una infección estomacal y no me visito. O cuando tuve el accidente en Autozam y ni siquiera me visito en la clínica, en fin creo que fueron muchos comportamientos de el, en fin, no sabría ni como empezó su cambio.

Había sucumbido ante el, perdido mi virginidad por el, había dado mi cuerpo mi alma por el, porque estaba perdidamente enamorada de el. El me ayudo mucho cuando mis padres fallecieron en aquel terrible accidente hace 3 años, solo tenia 19 años y me encontraba perdida y sola. El me ayudo, me brindo su apoyo y confianza, realmente estaba locamente enamorada de el y aún sigue siendo igual. Extraño tanto a mis padres…y con Águila no me siento sola, aunque a veces me hace sentir como un estorbo. Yo pienso que el se preocupa sinceramente por mi.

Ahora hablo solo conmigo misma, mi consejera y a la persona que le tengo más confianza es a mi misma. Tengo que animarme, así es, tengo que hacerlo, me arreglo, me pongo lo que a Águila le gusta más, pongo de mi parte, realmente no quiero perderlo. El llego un poco más tranquilo, también pone de su parte y tenemos una semana excelente, tenemos días buenos, días malos como toda pareja, a veces me bota o no me hace caso o me reprende pero es por mi bien, yo se que es por mi bien.

Se acerca la fiesta de Paris, y realmente no quiero ver al gurú de Céfiro, me da terror…¿cómo podré decirle aquello? ¿Cómo disculparme? Pero eso también me hace pensar…¿por qué le dije todo eso? Realmente me resulta fastidioso pensar en el cuando solo se la pasa molestándome, queriendo darme sus lecciones de vida cuando el jamás ha amado y ha sentido lo que yo. Ni siquiera cuando mis padres fallecieron deje que se acercara, realmente no lo quería, ¿para que fingir qué le agradaba en esos momentos? Yo solo quería cerca a la gente que me amaba que es mi Águila tan amado, aunque a veces me dan ganas de matarlo.

Regresamos a casa de mis padres en mundo místico, -Querida, voy a buscar algo para divertirnos, así que en un ratito vuelvo…ponte algo lindo-, dijo dándole un coqueto beso en los labios, el si sabia como encenderme, después de tanto tiempo y a pesar de mis etapas depresivas, el sigue siendo lo mejor de mi vida.

Tengo miles de notas en el escritorio de papá, los consejeros financieros quieren verme, pero ¿para qué? Desde que estoy con Águila deje de estudiar finanzas, es más, ya no estudie nada no le veía el chiste si iba a vivir en Autozam, ahora me siento como lerda, no entiendo nada, absolutamente nada. Hace un mes me dijeron que la fortuna de mis padres ya no era tanto una fortuna, pero realmente no me importa, tengo a Águila y es todo lo que me importa.

Llega a casa y con el una maravillosa sorpresa, llego con algo sumamente dulce, ago que necesitaba desde hace una semana, tenia mucho temblor en mi cuerpo. Se acerca a mi y me deja no una, ¡dos líneas de coca!, dios mío cuanto lo necesitaba…-es polvo de ángel amor, se que lo necesitas-, dijo lamiendo mi oreja, no lo soporto más e inhalo con prisa las dos líneas, el golpe que me dan es excitante, de verdad que lo necesitaba, casi como respirar, el toma otras dos y las inhala, la sirvienta se nos acerco, -Tiene una llamada señorita, le habla su amiga Anaís-, dijo con pena, -dile que estoy ocupada y que le marco en un rato, pero vete por favor, que queremos privacidad-, dije tratando de correrla, ella no era mi sirvienta, era más bien, la nana, la persona que me cuido toda la vida y ahora la trataba mal, como si no valiera nada.

Águila me arrastro hasta la recamara, me arranque la ropa, el se abalanzó sobre mi, trataba de quitarse los pantalones como un niño que quiere destapar un dulce, en cuanto s elos quiete, sentí su erección y lo húmedo que estaba, lo tome en mis manos y lo meti a mi boca con tal urgencia que sin querer lo mordí, no estaba preparada para lo que vendría, sento una caricia muy fuerte en mi cara que casi dolío. No me importo seguí lamiendolo hasta que se vino en mi boca. El metio sus dedos en mi vagina una y otra vez, ya estaba muy lubricada. Me puso boca abajo, dejando mis nalgas levantadas en dirección a el, yo me aferraba a la almohada, la pellizcaba, mientras me penetraba, lamió sus dedos y acaricio mi ano, empezó a meter dos o tres dedos a la vez, me encantaba que lo hiciera.

Sin presentirlo, me empujo y mi cabeza se golpeo con la cabecera, dolía bastante, este sexo rudo me gustaba pero siempre terminaba golpeada, el se sento y me puso encima de el, mientas apretaba mis nalgas y mordia suavemente mis pezones, yo me balanceaba, trataba de mantener un buen ritmo, pero mi cabeza y mi cara dolian mucho. Senti que se vino por segunda vez y me puso de rodillas, me penetro por detrás pero yo ya estaba muy cansada y tenia mucho dolor, de repente, sentí un dolor horrible, sentía como todo se estaba desgarrando por dentro, el no estaba metiendo su pene en mi vagina, lo estaba metiendo en mi ano, desgarrándome todo por dentro, comencé a llorar y a gritar, -¡Callate!-, grito mientras me daba una cachetada, perdí el conocimiento.

La sirvienta me fue a despertar, estaba aterraba, yo no recordaba nada, recordaba que tenia mucho dolor aún dormida. –Srita. Marina, ¿se encuentra bien?-, me dijo moviéndome suavemente, logre rodar mi cuerpo y abrí torpemente los ojos, -¿está lastimada?- pregunto acariciándome la cabeza, voltee a ver la sabanas y me horrorice. Estaban empapadas de sangre, me senté y me dio muchísimo el trasero, hice una mueca de dolor. La sirvienta me ayudo a incorporarme y pude verme en el espejo, tenia un golpe en la frente que estaba verde a punto de ponerse morado o negro, tenia todo el labio roto y un ojo muy hinchado.

¡Me golpeo! Ahora lo recuerdo, creo que lo mordí y no le gusto, pero el me lastimo, ¡me ultrajo! ¿Cómo perdonar aquello? Ni yo misma lo sabia, Águila había perdido los estribos, pero tal vez hablando con el las cosas se solucionarían. Llego a casa, me vio y me abrazo, se veía apenado, yo se que ama…-Vamos preciosa, tienes que arreglarte, hoy es la fiesta de Paris y tenemos menos de 3 horas para que te arregles, tienes que verte linda, recuerda que eres mi mujer-, dijo besándome en la oreja.

Trate de maquillarme, pero es imposible, fui a un salón de un conocido en Tokio, pero no pudo hacer nada, incluso se ofreció a matar a golpes al desgraciado que me hizo esto, pero si es la persona que más amo en el mundo, necesito a Anaís.

Cuando llegamos a Céfiro corrí directamente a mi habitación, deje a Águila hablando con Presea, realmente no quería que me vieran así, le pedí a a uno de los sirvientes que llamarán a Anaís. Esta llego a los 5 minutos.

-Hola Marina ¿Cómo est…..? ¡Dios mío que te paso!-, pregunto Anaís con lagrimas en los ojos, -Hasta cuando vas a soportar esto Marina…-, dijo abrazándome, correspondí su abrazo, a veces odiaba mi vida y me daban ganas de matarme, pero por otro lado, la vida sin Águila no era la misma. –No lo se…-, dije con sinceridad, ella volvió a abrazarme, -¡Viento curativo!-, susurro mientas me abrazaba con fuerza, pero su magia no ayudo mucho a mis heridas, no eran heridas de batalla, eran heridas de una relación horrible. –Arréglate rápido Marina, no tarda en empezar la recepción y Marina-, dijo en el descanso de la puerta-, cualquier cosa que necesites estamos contigo-, dijo Anaís dándome fuerza.

Me arregle lo mejor que pude y me puse el vestido que Caldina me dejo en mi habitación, estaba lleno de moretones, asi que me puse una chalina para disimular las heridas y salí despavorida de la habitación, me arrepentí y regrese, tome una línea de coca y volví a salir de la habitación, la necesitaba. Nos presentamos ante Guruclef antes de entrar al salón, -Guerreras Mágicas bienvenidas y gracias por estar con el príncipe de Céfiro-, dijo viendo con ojos agradables a mis amigas, cuando estábamos a punto de entrar me tomo del brazo, -Límpiate la nariz-, me dijo con tono de odio, la sacudí rápidamente y me empareje con mis amigas.

La recepción empezó sin contratiempos, me senté al lado de mi amado pero este estaba muy animado platicando con Presea, sentí unos celos enfermos, voltee al otro lado de la habitación y vi a Ascot con Tata, ellos esperaban a su primer bebe, se veían muy felices, no se porque pero empecé a envidiar esa felicidad, yo sabia en mi corazón que si seguía con Águila, jamás tendría algo así. A veces notaba las miradas de varias de mis amigos encima de mi, aunque en estos 5 años, por dedicarle todo a Águila, pero en esas miradas note que me veian con tristeza…¿con pena?, si eso era, con pena…y esas miradas son las que no soporto. Volteo a mi lado y ni Águila ni Presea están, tomo un trago para relajarme, tomo dos, creo que tome 7 cuando me di cuenta. Me levanto casi sin poder caminar al baño, estaba dando el peor ejemplo del mundo. Todos me ven con preocupación con pena…les doy la espalda y sigo caminando.

Realmente no se de donde saque la fuerza para estar sentada por tanto tiempo, tengo destrozado el trasero, venia sintiéndome de lo peor cuando vi algo que me dejo estupefacta. Águila y Presea se besaban apretujaban y de más en uno de los pasillos del castillo. Comencé a llorar, Águila se dio cuenta de mi presencia, y se separo en forma brusca de ella, -Amor…no es lo que crees…es-, dijo con palabras torpes acercándose a mi, -¡ERES UN DESGRACIADO!-, dije con odio, con rencor y mas que todo, con dolor, le había dado todo, toda mi vida, mi amor, mi cuerpo, mi alma. Me deje influenciar por el, engatusar por este mal nacido. Cuando murieron mis padres, el me había inducido a la coca, le había encantado Tokio y con el los placeres mundanos que mi planeta podía ofrecer, después de todo así me pagaba.

No lo soporte más, sentí la magia surgir dentro de mi y avente mi dragón de agua hacia ellos, Presea quedo gravemente lastimada, Águila quedo lastimado, pero no al grado de ella, se acerco a mi y me golpeo en la cara, caí de espaldas -¿cómo te atreves maldita? ¡después de todo lo que he hecho por ti!-, me grito y me tomo del brazo. No me había dado cuenta de que tenia publico, Guruclef, París, Latís, Lucy y Anaís estaban ahí.

-Detente Águila ¡déjala!-, grito Guruclef a mi novio, el me soltó con asco, -ella es mi mujer-, dijo mientras caía encima del mago, después de no darle la cara lo vi a los ojos por primera vez, era lastima…pena…todos me tenían pena ¿por qué? ¿Por qué?, me solté de su abrazo. -¡Deja de verme así!-, le grite, -¡Dejen de verme todos asi! ¡No me vean con pena, no me vean con lastima! ¡NO!- salí despavorida, hubo algo en la mirada del mago que me desarmo, todos me tenían lastima, llegue a mi habitación y me encerré.

-Marina ¡abre la puerta!-, gritaban Lucy y Anaís, -por favor, queremos ayudarte-, dijeron con lagrimas, -no estas sola-, dijeron. Pero así me sentía, sola, desgraciada, una mierda…use la poca fuerza que me quedaba para transportarme a Tokio, no pude llegar a casa, llegue a la Torre, tome un taxi y le marque a mi sirvienta para que me llenara la tina. Pagué y baje del taxi pero mi equilibrio no fue el mejor así que caí en un charco, el hombre del taxi me pregunto si estaba bien y me miro con pena. Algo en mi murió…ni siquiera le conteste, llorando entre como pude.

-Srita. Marina ¿se encuentra bien?-, dijo la sirvienta, -¡DEJAME!-, no una bofetada la aparte de mi camino y ella cayó, toco su cara y me vio, -¡DEJA DE VERME CON LASTIMA!-, grité y me encerré en el baño. Entre y la tina estaba llena y con el agua bastante caliente. Busque en el baño la última línea que me quedaba, la aspire y ve vi en el espejo, mire los golpes de Águila y ya nada valía en mi vida, todos me veían con lastima, con pena. Me desnude y me metí en el agua caliente, los desgarros que tenia por Águila me dolieron y me hicieron llorar aún más. Abrí más el agua…tome una de las navajas te tenia en la tina, lo sopese por un minuto, no tenia a nadie y estaba completamente sola, así que la tome y me hice un corte bastante profundo de la muñeca al antebrazo derecho, sentí el dolor, pero me dolía más mi corazón, seguí con el izquierdo y después los sumergí.

-Papas…-, decía con llanto, -vean su única hija, desperdicio su vida y ahora no vale nada-, dije entre lagrimas, la tina se lleno hasta el tope y se derramó bastante agua, empezaba a sentirme mareada, empezaba a perder la conciencia, el agua estaba completamente roja, -pronto estaré con ustedes-, mientras sentía como el agua entraba por mis oídos y mi nariz y por fin la inconsciencia.