La fiesta del beso en los labios

- ¿Susana? – Brian Marlowe se incorporó en su cama y llamó a su hermana, quien se encontraba dormida en un sofá - ¿Susana?

Poco a poco, ella fue abriendo los ojos.

- Hola – Le sonrió – Hola ¿Cómo estás? – Se sentó a su lado en la cama.

- Tú sabes, he estado mejor.

- Brian... sé que he sido una hermana terrible – Le dijo con tristeza, para luego abrazarlo fuertemente – Estoy tan feliz de verte.

- Debe haber muchos rumores sobre tu retorno.

- Si, pero ninguno te menciona a ti.

- Exactamente lo que mamá quiere.

- Lo que quiero, cariño – Dijo su madre entrando a la habitación – Es que Susana duerma en su propia cama, posiblemente usando pijamas.

- Buenos días mamá – La saludo ella – Oye, iba a preguntarle al doctor si podía llevar a Brian a desayunar ¿Quieres venir?

- No – Contestó su madre – Creo que lo que haré es traerle un croissant de la calle.

Carol se retiró de la habitación, ante la mirada decepcionada de sus hijos. Susana fue corriendo tras su madre.

- Susana, no lo hagas – La detuvo Brian, pero ella no le hiso caso.

- Déjame adivinar – Le dijo una vez que la alcanzó – Le dijiste a todos que Brian sólo está visitando a los abuelos en Rhode Island – Se cruzó de brazos y la miró con desafío.

- A tu tía Bess en Miami.

- ¿Entonces en realidad lo estás escondiendo? ¿Intenta quitarse la vida y te preocupa que te cueste el título de "madre del año"?

- Susana, tú has estado fuera haciendo quien sabe qué, con sabrá Dios quién.

- Ya te lo dije, el internado no fue así.

- Sabes que, estoy feliz de que estés en casa, pero no tienes idea de cómo ha sido – Carol se dio media vuelta y se retiró del lugar.

Susana se quedó un rato más con su hermano, hasta que por fin decidió irse a su "hogar". Estaba llegando al Hotel Palace, cuando en la entrada se encontró con alguien esperándola.

- ¿Tony?

- Hola – La saludo entusiasmado – Tu mamá me dijo que se estaban hospedando en The Palace.

- Si – Rió Susana – Estamos renovando de nuevo. Conoces a mi mamá, si no está roto, rómpelo – Tony también rió – Y... ¿Qué haces aquí?

- Oh... solo quería saber cómo estabas. Parecías algo molesta anoche.

- Tengo que irme, y prepararme para la escuela – Dijo Susana con apuro – Llegaré tarde – Se quiso retirar, pero Tony la detuvo.

- Susana...

- No – Ella se dio vuelta y lo miró a los ojos – No.

- Pero regresaste.

- No regresé por ti – Tony la miró con decepción – Mira, Candy es mi amiga, y tú eres su novio, y ella te ama. Así es como deben ser las cosas.

Susana se fue, dejando atrás a Tony. Había muchas cosas de las cuales ocuparse, y no tenía tiempo para estar hablando de viejos errores con el novio de su mejor amiga. Subió hasta su suite y se puso su uniforme de falda escocesa. Cuando miró su reloj, ya era demasiado tarde para la escuela, por lo que no le dio tiempo si quiera de desayunar. Salió a la calle nuevamente y tomó un taxi.

Al llegar al San Pablo, encontró a Candy y sus amigas sentadas en la escalinata de la escuela.

- Hola, aquí están – Susana notó la presencia de una morena de ojos azules, que no pertenecía a su grupo – Hola – Le extendió la mano a Annie – Soy Susana.

- Lo sé – Dijo Annie aceptando el saludo complacida – Quiero decir... hola, soy Annie.

- Hola – Susana sonrió y luego se dirigió a las demás – Entonces... – Tomó una de las invitaciones que estaban en los escalones - ¿Cuándo es la fiesta?

Candy la miró con suficiencia.

- El sábado – Le dijo – Y no estás invitada. Hasta hace 12 horas todos creían que estabas en un internado. Ahora está todo lleno, y Annie ya hiso todas las invitaciones.

- De hecho... – Intervino Annie.

- Ya te puedes ir – Le dijo Candy mirándola con desafío. Annie bajó la vista y se retiró – Lo siento – Se disculpó con Susana, pero todos sabían que no era cierto.

- No, está bien. Tengo muchas cosas que hacer de todos modos.

- Bueno – Candy recogió sus cosas, y las demás hicieron lo mismo – Deberíamos irnos entonces. A menos que quieras que te esperemos.

- No, adelante - Candy se fue, seguida por su sequito personal. Pero Susana aún tenía algo que decirle – Candy, ¿Crees que podamos reunirnos hoy?

- Me encantaría... – Respondió ella con falsedad – Pero haré algo con Tony esta noche.

- The Palace ¿A las 8:00? – Candy la miró dudosa – Tony esperará.

Descubierta en los escalones del colegio, una lucha entre S y C

- Probablemente pueda una media hora.

¿Acaso S pensó que podía llegar a casa y las cosas serían como antes?

- Gracias por hacerte un tiempo.

Candy se encogió de hombros.

- Eres mi mejor amiga.

¿C pensó que S caería sin dar pelea? ¿O pueden estas dos chicas atractivas hacer las paces?

No hay nada que a Gossip Girl le guste más que una buena pelea de chicas, y esta podría ser un clásico.

Al finalizar las clases, Susana se dirigió nuevamente hacía la clínica donde su hermano se encontraba. Sabía que su madre no estaría allí, así que entró a la habitación y comenzó a recoger algunas cosas con apuro.

- Hablé con la enfermera y voy a secuestrarte – Le dijo.

- Vamos de compras, ¿No es así?

- Vamos a Bendel, solo por una hora, lo juro. Tuve un mal día.

- ¿De verdad? – Preguntó él con ironía – Yo tuve uno genial. Un par de píldoras, unos exámenes psicológicos.

- Ven acá ¡Vamos! Tenemos que sacarte de aquí antes de que llegue mamá.

Susana se llevó a su hermano de la clínica. Aunque fuera solamente por un par de horas, quería que su hermano tuviera contacto con el mundo real.

Llegaron a la tienda, pero apenas iban entrando, Susana fue interceptada...

- ¡Hola, Susana! – Era Annie, la joven que había estado hablando con Candy esa mañana en la escuela.

- Hola – Le sonrió – Annie ¿No es así?

- Sí, hola.

- Este es mi hermano, Brian – Los presentó.

- Hola – Annie lo saludó con la mano – Y este es mi hermano... – Miró hacia atrás, pero no había nadie ¿Dónde se había metido Tom? – No importa...

- ¿Ese es tu vestido para la "fiesta del beso en los labios"? – Le preguntó mirando el vestido rojo que Annie tenía en la mano.

- Algo así – Contestó ella – Hablando de eso – Le extendió un sobre dorado – Aquí tienes – Susana lo tomó – Te hice una durante la hora del almuerzo. Pero si alguien te pregunta donde la conseguiste... yo no sé nada.

- Gracias – Susana le sonrió nuevamente, y Annie se retiró. Estaba a punto de irse, pero entonces volteó y se dirigió a la morena - ¿Annie? Ese vestido se verá mejor en negro.

- Negro – Repitió Annie – Genial. Gracias.

Susana paseó un rato más con su hermano, y luego paso a dejarlo nuevamente a la clínica. Había algo más por lo que debía preocuparse.

- Entonces... ¿Cómo está tu mamá con lo del divorcio? – Le preguntó Susana a Candy.

Ambas se encontraban en el bar del hotel The Palace bebiendo unos martinis.

- Genial – Le contestó Candy con ironía – Mi papá la dejó por otro hombre. Perdió seis kilos y se hizo rejuvenecimiento de párpados – Se llevó la copa a los labios – Le hizo bien.

- Realmente lo siento – Dijo Susana con pesar.

- Si, me pude dar cuenta ya que no llamase ni me escribiste en el momento en que sucedió.

- No, lo sé, el internado es...

- En primer lugar, ni siquiera sé porque fuiste a un internado - Le reprochó Candy - ¿Sabes cómo fue llamarte a tu casa cuando no fuiste a la escuela y que tu mamá me diga: "Susana no te dijo que se mudo a Connecticut"?

- Debía irme... necesitaba alejarme de todo – Intentó explicar – Por favor, confía en mí.

- ¿Cómo puedo confiar en ti si ni siquiera te conozco?

- Cambiemos eso. Te vi en la escuela con Luisa y Wendy... y lo entiendo – Le dijo, refiriéndose al puesto de líder que Candy había tomado desde que Susana se fuera - No quiero apartarte de eso...

- ¿Por qué puedes tomarlo si quieres?

- No – Se apresuró a decir – No me refiero a eso, yo... te extraño. Quiero que las cosas vuelvan a ser como antes. Tú sabes, caminar juntas por la escuela, bailar en las mesas de Bungalow, nada por la noche en la casa de campo de tu mamá – Rió ante los viejos recuerdos – Eras como una hermana. Y como las familias, nos necesitamos.

Candy miró hacia abajo y sonrió.

- Bueno... te perdiste las clásicas crisis de Rose White. Si no fuera una tragedia hubiera sido gracioso. De hecho lo fue – Ambas rieron.

- Desearía haber estado ahí.

- Lo estás ahora – Candy sonrió y miró su reloj – Tengo que encontrarme con Tony – Se puso de pie – Tengo planeado algo especial.

- Bueno, no quiero retenerte, pero... – Susana también se puso de pie y le dio un fuerte abrazo a su amiga – Te quiero C.

- Yo también te quiero S.

Descubiertas en The Palace Hotel, S y C tuvieron una conversación sincera.

Susana tomó su copa de Martini y se la bebió de un solo trago.

¿Por qué estás tan sedienta S? Tal vez hayas persuadido a C por ahora, pero seguimos creyendo que ocultas algo.

Quedó sola en bar, bebiendo sola, hasta que alguien se acercó a ella.

- Me encanta esta ciudad – Susana miró al joven que se sentó a su lado – Tendré que decirle a mi padre que el hotel que compró le vende alcohol a menores.

- Y si tú compras un trago, también le venden a cerdos.

- Me gusta cuando hablar guarradas.

- A ti te gusta simplemente cuando una chica te habla.

- En realidad, prefiero cuando no hablan.

- Extrañé tus bromas ingeniosas, Terry – Le contestó sin ganas.

- Vamos a ponernos al día – Propuso él – Nos quitamos la ropa y nos miramos...

- ¿Qué te parece algo para comer? He estado bebiendo con el estomago vacío.

- Oí que ya no hacías eso.

- Es una ocasión especial.

- Bueno... ¿Qué te parece queso asado con aceite de trufas? Te encantan las trufas.

- Lo suficiente para saber que no están en el menú.

- Qué bueno que tengo influencias.

Susana aceptó con pesar y se puso de pie para seguir a Terry. No le gustaba estar con él, pero en verdad le había agradado eso de las trufas.

- Solo porque tengo hambre – Le dijo cuando él intentó tocarla.

Fueron hacía la cocina, donde Terry ordenó al cocinero que preparara lo que Susana quisiera.

- Dios mío – Dijo Susana mientras comía su sándwich, sentada en una de las encimeras – Esto está muy bueno.

- Bueno, si buscas una forma de agradecerme tengo un par de ideas – Sugirió Terry.

- Es solo un sándwich, Terry.

Él se acercó a ella y colocó una mano en la pierna de Susana, logrando que ésta se echara hacia atrás.

- Esto... – Le sacó la mano - No va a pasar nada ahora.

- ¿Te preocupa que se entere Tony? – Le preguntó levantando una ceja.

- ¿Qué?

- El año pasado... en la boda de los Shepherd – Susana lo miró con escepticismo - ¿Crees que no sé porque te fuiste de la ciudad?

Flashback

- Vamos, apúrate. Sabes que no debemos estar aquí – Le dijo Tony a Susana.

Se habían escapado de la fiesta porque ella no podía con su borrachera, y habían ido a un bar del salón que se encontraba vacío. Solo estaban ellos dos.

- Si la feliz pareja no quiso poner dinero para un servicio de primera – Decía Susana mientras caminaba tambaleante encima de la barra con una botella de Champagne en la mano – Deberían haber hecho una boda "trae tu propia bebida" ¡No! – Gritó cuando Tony intentó sacarle la botella que ella no podía abrir.

- Déjame verlo.

- No, oblígame.

- Puedo hacerlo, déjame mostrarte.

- No.

Comenzaron a forcejear, hasta que la botella por fin se abrió, salpicándolos a ambos con champagne.

- ¡Tony! – Rió ella mientras se sentaba en la barra. Colocó sus piernas alrededor de Tony y comenzó a desabrocharle la camisa – Mírate, eres un desastre.

- Tú también.

Tony la besó en los labios, y le subió la falda del vestido. El resto pasó demasiado rápido para ambos. Sin saber como había sucedido, Susana estaba traicionando a su mejor amiga, y eso nunca la dejaría vivir en paz.

Pero lo que no sabían era que alguien los había visto.

Fin de flashback

- Mejor amiga y novio – Dijo Terry – Es bastante clásico, S. Creo que te pareces más a mí que lo que admites.

- No – Negó Susana con voz temblorosa – No, eso ya pasó. Estoy tratando de cambiar.

- Me gustabas más antes – Intentó besarla, pero ella le puso las manos en el pecho.

- Terry, basta – Comenzó a forcejear con él – Basta – Pero él no la escuchaba - ¡No! ¡Terry, detente! ¡Déjame! – Entonces le dio un fuerte golpe en sus partes bajas y aprovechó ese momento para irse.

Estaba saliendo de la cocina cuando tropezó con alguien y se le cayó el bolso.

- Lo siento mucho – Le dijo el joven a quien había chocado - ¿Estás bien? – Se agachó para ayudarla a recoger las cosas, pero ella ni siquiera volteo a verlo, solo junto sus cosas y se fue, sin darse cuenta de que se había olvidado su teléfono celular, que fue recogido por aquel joven.

Y justo cuand habían construido un puente, todo se tuvo que desmoronar. Pero seca tus lágrimas. La "fiesta del beso en los labios" está muy cerca. ¿Y sabes a quien le gustan las fiestas? A Gossip Girl.

Tony entró a la habitación de Candy, sin saber que ella estaría esperándolo vestida solamente con un sugerente babydoll color rosa, iluminada por la luz de las velas.

- Vaya.

- Hola – Candy se puso de pie y se dirigió hacia él.

- Hola.

- ¿Es demasiado? – Le preguntó al ver que Tony no había tenido la reacción que ella había previsto. Continuó acercándose a él – Quería que fuera especial – Lo besó, pero Tony le corrió la cara - ¿Qué pasa? – Él la miraba de una forma extraña.

- Mira, no sé cómo decirlo, o si estoy haciendo lo correcto, pero... tengo que decirte algo.

Tony comenzó a contarle a Candy la primera parte de lo que había sucedido aquella noche en la boda de los Shepherd.

- Pero eso fue todo – Lo interrumpió ella. En el fondo sabía que los rumores eran ciertos – Se besaron.

Tony miró hacia el piso con pesar. Y Candy lo comprendió todo. Las lágrimas no tardaron en llegar, haciendo sentir a Tony como un ser miserable.

- ¡Lo sabía! – Estalló Candy y le dio un fuerte empujón - ¡Siempre supe que pasaba algo! ¡Vete!

Tony le hiso caso y se fue de la casa. Por un lado no estaba orgulloso por lo que le había hecho a Candy, pero por el otro, se sentía como si se hubiera sacado un peso de encima. Pero ese alivio no le duraría por mucho tiempo.

Como todas las mañanas, Tony y su padre salieron a correr por el Central Park.

- Buen intento, hijo – Le dijo su padre al ganar la carrera.

- Quizás la próxima vez.

- Pareces bastante contento esta mañana. ¿Te divertiste con Candy anoche?

- De hecho, tuvimos una discusión fuerte.

- ¿Quieres mi consejo? Pide perdón, aunque no sea tu culpa – Le dijo – Flores, quizás alguna joya si está muy enojada. Siempre funciona con tu mamá.

- No lo sé, creo que es para mejor.

- Espera un momento ¿Terminaron?

- Si, supongo que sí.

- Candy es una chica excelente.

- Lo sé. Es que no estoy seguro que sea la indicada para mí.

- Y han estado saliendo desde el preescolar – Insistió su padre.

- Eso es lo que se dice – Rió Tony.

- Pero la amas ¿Verdad?

- Sí, claro que sí. Creo que será bueno para nosotros tomarnos un descanso, ¿Sabes?

- Quizás no en este momento – Tony lo miró sin comprender – Rose White se está preparando para vender acciones de su compañía, y he intentado persuadirla por meses para que me permita hacerme cargo.

- Entonces deberías conseguirlo.

- Lo haré – Aseguró – Pero si pudieras ayudarme un poquito... – Tony lo miró con reproche - ¿Qué? La amas. Ella te ama. Es solamente un mal momento, nada más. Uno no se rinde porque las cosas sean difíciles, no en los negocios, o si tu familia depende de ti.

Tony no podía creer que su padre le estuviera haciendo aquello. Él no podía ir hacia Candy y decirle que quería volver a estar con ella así como si nada, pero tampoco podía dejar que su familia se desmoronase.

Mientras tanto, en The Palace, Tom se presentó en la recepción para devolver algo que no le pertenecía.

- ¿Cómo sabes que pertenece a la Señorita Marlowe si no lo has leído? – El conserje tenía en su mano el teléfono celular que Susana había perdido el día anterior, mirando dudosamente a Tom – Y si no eres un huésped de este hotel ¿Qué estabas haciendo aquí?

- ¿Qué? – Tom frunció el seño – Mira, Cuando el Príncipe Azul encontró el zapatito de Cenicienta nadie lo acusó de practicar pedofilia.

- ¿Y tú eres el Príncipe Azul?

- Bueno...

Entonces Susana pasó por detrás de él.

- Allí está la señorita Marlowe.

- ¡No! ¡No!

- Susana – La llamó a pesar de las protestas de Tom.

- No, no, no, no, no – Ella volteó a verlo - ¿Qué está haciendo? No lo haga.

- ¿Conoce a este jovencito?

- No me conoce – Le dijo Tom – Nadie me conoce. Es fantástico. Es genial – Pero Susana se acercó a ellos y lo miró.

- De anoche – Le dijo. Tom la miró con confusión – Lamentó lo que pasó.

- ¿Te acuerdas de mí? – Susana asintió con la cabeza y Tom se dirigió al conserje – Se acuerda de mí.

- Bueno, él afirma que encontró su teléfono celular – Le entregó el aparato.

- Oh – Dijo ella aliviada – Lo encontraste – Entonces vio aparecer a su madre, una elegante rubia tan parecida a su hija – Hola mamá – La saludó.

- Adivina lo que te compré – Iba cargada con unos cuantos paquetes – Un vestido para "el beso en los labios". Vi la invitación en la mesa de noche.

- Oh... no iré.

- ¿Qué quieres decir? Candy la organiza.

- Sí, verás, el problema es que cuando recibí la invitación ya había hecho planes – Mintió Susana.

- ¿Planes con quién?

Susana se tomó unos segundos para pensar en algo, entonces señaló a Tom con el pulgar.

- Con mi amigo – Él se estaba tallando los ojos cuando vio que Susana buscaba su apoyo.

- Ehhh... sí, hola. Encantado de conocerla señora Marlowe. Soy Tom... Stevenson.

- ¿Qué harán Tom Stevenson y tú?

- Nosotros... – Susana volvió a mirar a Tom, quien sacó un flayer de la banda de su padre del bolsillo de su pantalón.

- Iremos a un concierto esta noche – Le enseño a la señora Marlowe el papel.

- ¿Lincoln Hawk? – Preguntó ella cambiando completamente la mirada.

- Si, "Rolling Stone" la nombró entre las diez mejores bandas olvidadas de los noventa.

- Soy una gran admiradora – Susana fingió interés.

- Bueno está fiesta hubiera sido la oportunidad perfecta para que anunciaras tu regreso – Le dijo su madre – Pero supongo que entonces me quedaré con el vestido para mí – Se retiró a su suite, dejando a los jóvenes solos.

- Gracias.

- Sí – Le dijo Tom restándole importancia – No, no hay problema de verdad – Se dio la vuelta para retirarse del hotel, pero Susana lo detuvo.

- ¿Entonces me recogerás a las 08:00?

Tom volteó a verla con sorpresa.

- ¿Realmente quieres salir con un tipo que no conoces?

- Bueno, no puedes ser peor que los tipos que sí conozco – Susana se retiró a su habitación sin decir nada más. Al menos esa noche no se quedaría encerrada en su habitación.

En otra parte de la ciudad, sentados en la mesa de un restaurant, se encontraban dos personas que aún debían solucionar un tema.

- Gracias por reunirte conmigo. Mira, Candy, realmente te lastimé, lo sé, y quiero remediarlo.

- ¿En serio? – Le preguntó con rencor - ¿Y cómo vas a hacerlo?

- Voy a dejar todo en el pasado. No volveré a ver o hablarle a Susana. Será como si no existiera – Candy sonrió.

- Creo que es una buena idea. No volvamos a mencionarlo – Tony la miró sin comprenderlo ¿Por qué Candy había aceptado volver con él tan fácilmente? En el fondo esperaba que se negase, pues de esa forma, su padre no podía culparlo por no haberlo intentado. Candy acercó su tenedor al plato de Tony - ¿Vas a comer eso?

- ¿Eso es todo? – Le preguntó Tony, esperando que Candy le diera batalla – Porque... estabas muy enojada anoche. ¿No deberíamos hablar de esto?

- No hay nada de qué hablar. Exageré – Dijo mirando a su plato – Si dices que está en el pasado, está en el pasado. Estoy segura que ya no sientes nada por ella – Lo miró a los ojos – Me siento mal por Susana. De verdad te va a extrañar. ¿A qué hora llega la limusina?

- 08:00 – Candy miró su reloj.

- Perfecto.

Pero Candy y Tony no eran la única pareja que volvía a reunirse después de una separación. En una galería de arte de Brooklyn, Louis Stevenson recibió una visita.

- Carol – Le dijo al verla - ¿Estás comprando cuadros que combinen con tus muebles? – Pero ella ignoró su pregunta.

- ¿Por qué mi hija irá a uno de tus conciertos? – Louis no había cambiado en nada, seguía tan apuesto como años atrás.

- Porque somos maravillosos.

- Con tu hijo – Louis la miró con sorpresa.

- ¿Tom consiguió una cita con Susana? – Carol asintió – Bueno, nuestros hijos estaban destinados a conocerse. Es una isla pequeña – La miró unos segundos – Oh, ya entiendo, te enteraste de lo de Amy y usas a tu hija como una excusa para empezar algo.

- Sí – Carol rió – En tus sueños.

- Bueno, tú estás en mis sueños, Carol. Y uno particularmente se repite, tiene que ver con encontrarte en el fondo del autobús de Nine Inch Nails con tus zapatos en tus pendientes y Trent Reznor... Oh... eso ocurrió.

- No hay necesidad de revivir los detalles de décadas anteriores. Seguí adelante.

- Si, de Trent a Layne y a Perry... hasta que cambiaste a roqueros por billonarios.

- Te crees tan lindo... con una banda fracasada y una porquería que se hace llamar galería de arte.

- Bueno, no todos tenemos acuerdos de múltiples divorcios que nos mantengan.

- Mantente fuera de mi vida, Louis – Le dijo antes de irse.

Pero nadie podía impedir que Tom se mantuviera alejado de Susana ahora que por fin había logrado que le hablase. Como lo había prometido, a las 08:00, Tom había llegado al hotel para recoger a su cita. Susana estaba esperándolo, llevaba puesto un vestido corto dorado, y unos zapatos de tacón, nada apropiado para ir a un concierto en los suburbios de la ciudad.

- Estoy demasiado arreglada ¿Verdad? – Le preguntó mientras caminaban por la calle.

- Honestamente, no tengo problema con tu apariencia - A unos pasos se encontraban unos tipos bajando los equipos de un camión – Ven... quiero que conozcas a uno de los sujetos de la banda – Se acercaron a ellos.

- ¿Eres un seguidor de la banda?

- Bueno, no del todo... Susana, quiero que conozcas a Louis Stevenson. Papá, ella es Susana.

- Susana Marlowe – Dijo Louis con total familiaridad extendiéndole la mano – Encantado de conocerte.

- Encantada de conocerlo – Susana acepto su saludo.

- Llegaron un poco temprano. Falta tiempo para que subamos al escenario.

- Sí – Dijo Tom – Tal vez estime un poco más de tiempo para el viaje.

Louis le guiñó un ojo a su hijo y se retiró de allí con una excusa, dejándolos solos.

- ¿Me trajiste a conocer a tú papá en la primera cita? – Preguntó Susana divertida.

- ¿Entonces esto es una cita?

Mientras tanto, en la fiesta de "el beso en los labios" la pequeña Annie había sido divisada por uno de los predadores más peligrosos del Colegio San Pablo: Terry Grandchester.

- ¿Quién es la novata? – Le preguntó a una de las jóvenes.

- Annie Stevenson. Es de primer año.

- Me encantan las de primer año, son tan...

- ¿Primerizas? – Dijo otra.

- ¿Leyeron algo sobre ella en Gossip Girl?

- No.

- No hasta que termines con ella – Agregó la otra joven.

Terry se dispuso a hacer su trabajo, y se dirigió hacia Annie.

- Hola, soy Terry.

- Lo sé – Le dijo ella encantada – Hola, soy Annie.

- Un placer conocerte.

- A ti también – Le contestó ella con nerviosismo.

- Gracias.

Parece que la pequeña A podría terminar con un nuevo amigo y un boleto al círculo intimo. ¿O terminará T con otra víctima?

Te dije que me encantan las fiestas.

- Vamos a hablar a un lugar más tranquilo – Le dijo Terry tomándole la mano.

- De acuerdo.

Terry tomó de la mesa una botella de champagne y dos copas, y luego llevó a Annie a la terraza.

- Bueno, aquí está definitivamente más tranquilo – Dijo ella mientras subían las escaleras – Pero... ¿Sabes a donde vamos o...?

- Aquí está bien – Le dijo, deteniéndose en el descanso de la escalera. Arrinconó a Annie contra la pared e intentó besarla, pero ella le corrió la cara.

- Entonces... Dijiste que querías hablar – Dijo ella inocentemente – Emmm ¿De qué quieres hablar?

- De cuanto me gustas – Le acarició la mejilla y la besó en los labios, pero Annie no se sentía muy cómoda – Esta bien, lo siento – Se separó de ella – Si no quieres hacer nada, está bien – Annie rió nerviosamente – Comencemos de nuevo.

- Sí – Dijo ella - ¿Quieres comenzar de nuevo en la fiesta?

- Toma una copa de champagne, ¿Por favor?

- Una puede ser... – Terminó por aceptar. Pero mientras Terry servía el champagne, Annie aprovechó el momento para enviar un mensaje de auxilio a su hermano.

Tom y Susana estaban saliendo de un bar cuando el recibe el mensaje de su hermana.

- ¿Qué es? – Preguntó Susana - ¿Una mejor oferta?

- No, es mi hermana. Ella está en la "fiesta del beso en los labios". Tiene problemas con un tal Terry. Lo siento, tengo que ir.

- Iré contigo – Susana no lo dudó.

- No, de verdad, está bien.

- No, no, oye... si es Terry no está bien.

En menos de veinte minutos, Tom y Susana estaban en la fiesta, siendo observados por todos.

- Mira – Le dijo Tom – Voy a dar una vuelta ¿Sí? Búscala.

- De acuerdo, sí.

Tom se fue por su lado, y Susana comenzó a mirar a su alrededor.

Los rumores no tardaron en escucharse.

- ¿Susana?

- ¡Es Susana! ¡Dios mío!

- ¿De verdad está aquí?

- ¿Es realmente ella? Todos decían que no estaba invitada.

- ¿Crees que Candy lo sepa?

- Ya conoces a Susana, nunca se perdería una fiesta.

La noticia no tardó en llegar a oídos de Candy.

- ¿Qué está haciendo ella aquí? No fue invitada – Dijo la rubia mirándola con desconcierto. Se abrió paso entre la gente, dispuesta a decirle lo que se merecía, pero fue detenida por Tony.

- Candy, vamos ¿De verdad la vas a echar?

- ¿Tú la invitaste?

- ¿Qué? ¡No! Dios, te lo dije.

- No hables con ella – Le exigió.

- Solo iba a dar una vuelta.

Tony se fue, y por unos segundos, las miradas de Candy y Susana se encontraron, pero no por mucho tiempo.

Susana continuó buscando a Annie.

- Oye ¿No tuviste suerte? – Le preguntó a Tom.

- No, no la vi en ningún lado – Estaba verdaderamente preocupado.

- Vamos, veremos arriba.

Se dirigieron a las escaleras.

- No va a haber nadie aquí arriba. Esto no tiene sentido – Insistió Tom.

- Tom.

- ¿Qué?

Susana le señaló al piso.

- Es la bufanda de Terry.

- Dios.

Tom continuó subiendo las escaleras con prisa, y Susana lo siguió. Abrió las puertas de la terraza, y allí estaba Annie. Terry le sostenía los brazos e intentaba tenerla a la fuerza.

- ¡Oye! ¡Annie!

- ¡Terry, déjala! – Le gritó Susana, mientras Annie corría a los brazos de su hermano.

- ¿Estás bien?

- Sí.

Entonces dejó a Annie con Susana y fue hacia Terry.

- ¡Hijo de puta! – Lo empujó. Pero Terry no se quedó atrás.

- ¿Cuál es tu problema? – Le dijo con furia – Es una fiesta. Estas cosas pasan.

Tom no aguantó más y le propinó un fuerte golpe en la mandíbula a Terry, haciéndolo caer hacia atrás.

- Vamos, Tom – Le pidió Susana – Vamos – Pero antes de irse, se acerco a Terry y lo golpeó en el rostro - ¡No la vuelvas a tocar! – Le dijo antes de irse.

- ¡Oye, tu vida se terminó, perra! – Le gritó con furia - ¡No te olvides, sé todo!

Tom, Susana y Annie salieron de la fiesta y se subieron a un taxi. Pero Candy no pensaba dejarlo pasar así como si nada. Estaba en la entrada del club cuando Terry se paró detrás de ella.

- Más vale que no vuelva a asomar su cara por aquí.

- De hecho yo espero que lo haga – Comentó Terry, y ambos se miraron con complicidad.

Descubierta, Susana saliendo heroicamente de la fiesta de C.

Que mal para ella porque hay escuela el lunes.

Así que hasta la próxima.

Sabes que me adoras... Gossip Girl.


Continuará...

Bueno... espero que les este gustando esta nueva adaptación...

Gracias por los reviews =)

Besossssssssss!