P R O M E S A S
P O R
D C
A penas era medio día y ya estaba con ganas de largarse de la mansión, aunque no supiera a donde. Por petición expresa del Vongola X, había vuelto a su cuarto a descansar. Y no había hecho más que despachar media cajetilla de cigarros y pasearse como león enjaulado.
Escuchó que llamaban a su puerta, pero hizo caso omiso. Pasaron unos minutos antes de escuchar que la abrían y entraban en el lugar.
-¿Por qué no contestabas?—Preguntó Yamamoto mientras se paraba frente a él con su antigua cara de no saber a qué a tenerse cuando se trataba de los estados de ánimo del bombardero.
-¿Qué quieres?—Preguntó sin tardar.
-Sólo venía a ver si no habías hecho volar esta parte de la mansión. —Dijo el más alto mientras se dejaba caer en otro de los sillones junto a la ventana, mirando al bombardero con tranquilidad y hasta algo de curiosidad.
-Así que vienes a fastidiarme. ¿Acaso no tienes alguna cosa importante que hacer?
-Na, na… Hayato… Sólo vine a hacerte compañía para que no termines matando a alguien.—Dijo soltando una pequeña risita que no pasó desapercibida por el otro y que hizo que frunciera más el ceño.
-Te estás tomando demasiadas confianzas conmigo, idiota. —Dijo poniéndose de pie y tomando su chaqueta.
-¿A dónde vas?—Preguntó el pelinegro poniéndose de pie también y siguiéndolo en su caminata fuera de la habitación.
-A trabajar…-Dijo como si nada.
-A Tsuna no le va a gustar verte dando vueltas por la casa.—Dijo en tono sabelotodo.
-Me quitó las misiones… No la obligación de seguir con mis otras funciones…-Dijo sin saber porque si quiera daba razones a sus actos al tonto que seguía caminando a su lado. Se detuvo y se le quedó viendo:- ¿Y tú, por qué me sigues?
-Es mi día libre, y me da curiosidad ver qué haces. —Dijo mientras se rascaba la nuca. Gokudera se permitió verle de forma aún más rara de lo que ya le veía cuando éste le salía con frases tan extrañas como esa.
-Haz lo que quieras… Idiota…-Masculló lo último mientras seguía a caminar seguido del Guardián de la Lluvia.
A los minutos llegó frente a la puerta de su oficina, al otro extremo de la casa en la que estaba la del Décimo. Abrió la puerta y observó el alto de papeles en su escritorio. Sonrió para sí mismo y se fue a sentar en su confortable silla.
El sol a sus espaldas se reflejaba en la cubierta de madera y cuero. Sabía que la primera regla de un sobreviviente era no darle la espalda a una ventana, pero no sabía el porqué aquello nunca le había molestado. Además sabía que el Vongola X había mandado a poner vidrios que aguantarían un impacto de alto calibre, si fuera necesario.
Tomó unas de sus plumas fuentes y se dispuso a empezar a ver los informes sobre su mesa. Hasta que un pequeño carraspeo lo sacó de su concentración. De mala gana levantó los ojos y se quedó viendo al pelinegro frente a el.
-¿Qué quieres ahora?
-Me aburro.
Gokudera tuvo ganas de echarse a reír.
-Vete a entrenar o lo que sea que haces cuando tienes día libre.—Dijo volviendo a mirar el informe de la última misión de Ryohei.
-Es que…-Volvió a decir Yamamoto.—No tenía un día libre desde hace mucho… Ya sabes, y no sé que hacer.—Terminó.
-¿Y piensas fastidiarme?... Vete a casa, idiota.
-Na na… No te enojes Gokudera, además mi padre está de viaje.
Ya medio enojado, el guardián de la tormenta apretó su pluma con ganas de luego lanzársela al otro para que se fuera de una vez.
Bajó la vista al informe del Guardián del sol y suspiró. No se sorprendió al notar la palabra "extremo" varias veces en la hoja. ¿Acaso no sabía otros sinónimos? Fastidiado tomó el informe y lo lanzó hacia un lado.
El siguiente informe pertenecía a Lambo. Sus ojos se entrecerraron al notar la mezcla entre italiano y japonés del texto. Para más remate las orillas estaban pintarrajeadas con dibujos extraños.
-Es inútil…-Murmuró volviendo a percatarse de que Yamamoto estaba todavía allí mirándole mientras se rascaba la nuca de forma algo nerviosa.-¿Aún aquí?
-Tengo hambre. ¿Acaso ya no es la hora del almorzar?—Gokudera miró su reloj y asintió, mientras empezaba a creer que el Guardián de la Lluvia estaba siguiendo ordenes al andar siguiéndole como sombra.
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Continuará…
DC
CHILE 2010.
