Mil disculpas por la tardanza, pero por fin después de mil años puedo actualizar, no les digo más para que ya lean el cap. Que es lo que les interesa.
La Leyenda de Aang no me pertenece, si fuera así Mei no hubiera terminado con Zuko
-¿Cómo te llamas?
Neah sonrió, él iba a dejar que lo ayudara.
-Mi nombre es Neah príncipe Zuko- el aludido torció el gesto.
-Ya lo has oído-dijo él con amargura recordándole lo que los aldeanos habían dicho-Sólo Zuko.
-Bien-la chica se dio cuenta que el pasado del príncipe era un tema sobre el que no debía preguntar, aunque realmente la curiosidad le mataba.
-Bueno, ¿y a dónde te diriges?
Zuko lo pensó, ahora ¿a dónde iría? Tener una guía no le aclaraba a donde debía ir.
El Avatar por supuesto era su meta, pero no tenía una flota a su disposición para perseguirlo por todos lados, ni siquiera tenía una idea de dónde podía estar. ¿Aún estaría en el polo sur?
¿Por dónde debería empezar a buscar?
Un rugido en su estómago sólo le permitió pensar en toda el hambre que tenía. Tanto si había escuchado el sonido producido por el estómago de Zuko como si no, la chica del reino de la tierra habló.
-Vayamos a un lugar cerrado donde podamos comer-esperó la respuesta del chico y al ver asentía tomó las riendas del caballo-avestruz y comenzó a caminar.
Zulo observaba atento a cualquier indico de traición, un movimiento extraño, cualquier cosa.
La primera prueba llegó después de caminar alrededor de una hora; un grupo de soldados venía derecho hacía ellos. Siguieron como si nada, casi los habían pasado cuando uno de ellos los llamó:
-Ustedes-ambos se detuvieron, el soldado se bajó del animal al que montaba y los examinó atentamente-¿A dónde se dirigen?
-Vamos a ver a nuestra madre.
El hombre los inspeccionó de arriba abajo y preguntó:
-¿Son hermanos?-ambos supieron que esa mentira no iba a funcionar, los miro nuevamente; claramente viendo la diferencia de pieles y lo más notorio los ojos: unos dorados y rasgados y otros grandes y castaños. Pero aún así asintieron.
El soldado entrecerró los ojos, Neah cada vez estaba más nerviosa y más segura de que pronto los descubrían.
-Mire-intervino ella- tenemos que llevarle a mí, nuestra madre de comer.
-Ella está enferma-añadió Zuko.
-¿Por qué llevas espadas entonces?
Ella tragó nerviosa.
-Las llevo a vender-respondió el príncipe convincente-de ahí sacaremos el dinero para las medicinas, vamos de camino a comprarlas-Zuko terminó de hablar seguro de lo que acababa de decir, pero Neah se había tensado a su lado.
-¿Con qué por medicinas eh?-intervino otro hombre.
-Mi hermano es pésimo con las ubicaciones-dijo ella a la desesperada- yo soy la que nos guía.
Zuko no entendía porque ella lucía tan nerviosa de repente.
-¿Y lo llevas adelante sabiendo que el puesto de suministros esta dos villas hacía atrás?
Él lo entendió de inmediato, lo que había dicho no tenía coherencia con la ruta que seguían. Ahora todos los solados los miraba atentamente.
-Hermano-Zuko volteó y vio que ella señalaba el caballo-avestruz mientras daba pequeños pasos hacia atrás.
-¿Por qué no nos dicen a dónde se dirigen realmente?-ordenó el hombre con varaba del principio.
-¡Vámonos!-gritó ella, ambos subieron de un saltó al animal y comenzaron a huir. Era fácil saber que si no se deshacían de ellos no lograrían pasarlos, después de todo los superaban en número.
Neah saltó del animal en vuelo, separó los brazos y dio una patada en el suelo, la tierra crujió y una grieta apareció entre el poco espacio que quedaba entre ellos y los soldados; empujó los brazos hacía abajo y tras una nueva patada la tierra se desprendió haciendo caer a sus perseguidores por una pendiente.
Ella volvió a subir al animal y se pusieron en marcha nuevamente, Neah esperaba que no hubiera maestros tierra entre ellos. Zuko tomo una curva y pronto estuvieron corriendo por un bosque. Finalmente se detuvieron.
Ya en el anochecer entraron a un nuevo pueblo donde comieron en silencio y escogieron un lugar para acampar; estaban a punto de acostarse cuando vieron una columna de humo por encima de los árboles al otro lado del bosque.
Zuko estaba sorprendido, ese vehículo sólo podía ser…
-Me voy-anunció tan pronto como regresaron a donde habían estado, tomo al caballo-avestruz y lo montó.
-¿Qué? ¿A dónde vas?-Neah estaba confundida, había aparecido en el rostro del muchacho una firme expresión de determinación.
-Tras el Avatar.
-¿El Avatar? Pero, si ni siquiera sabes donde esta- nada de lo que Zuko decía tenía sentido para Neah. Él no podía ponerse a explicarle nada, no podía perderles la pista.
-No, no lo sé, pero Azula sí-tras decir eso último se marchó.
Neah había comenzado a moverse de nuevo, fuertes ruidos le llegaban desde el pueblo fantasma por el que caminaba. Escuchó una gran explosión y vio un destello de luz azul. El vehículo que había visto con Zuko partió hacia el frente.
¿Qué había pasado?
Apenas había tenido tiempo de preguntárselo cuando vio un bisonte alzarse en vuelo.
¡Un bisonte volador! ¡Con una flecha en la cabeza!
Neah se obligó a parpadear para asegurarse que no había sido su imaginación. ¿Sería el Avatar?
Si había sido el Avatar Neah se preguntó en dónde estaría Zuko entonces.
Llegó al lugar de donde había salido el destello azul. Se paralizó durante un instante: Zuko se sostenía la cabeza y unas lágrimas comenzaban a brotar de sus ojos mientras veía al hombre que reposaba en el suelo, había una gran quemadura en su pecho.
-¡Tío!
-Zuko-llamó ella.
-¡Vete!-gritó él-¡Largo!
-Zuko puedo ayudarlo-dijo mientras veía al anciano.
-¡Largo!-repitió el más alto crujiendo los dientes.
Neah pensó que él estaba siendo orgulloso, obviamente que lo vieran así no le gustaba, pero ella no iba a dejar que eso le impidiera ayudar si era capaz de hacerlo.
-Puedo ayudarlo-repitió acercándose con precaución.
-¡Te dije que te fueras ! ¡No te necesito!-bramó él poniéndose de pie frente a su tío.
-¡Tú no, pero él sí!-gritó Neah ya molesta señalando el humo que aún salía de la herida fresca-Zuko lo miró de soslayo y gruño, ella arremetió nuevamente-¡¿Cómo piensas curarlo?! ¡Apuesto que no tienes siquiera vendas!
Neah lo miró debatir consigo mismo y decidió que su tío era más importante, se hizo a un lado y le advirtió.
-Bien-su tono se oscureció-¡Pero vigilaré todo lo que hagas!
Neah asintió y se arrodilló junto a Iroh tomando su pulso.
Neah se preguntó en sus adentros ¿quién sería ese muchacho con el que se encontraba? Porque el que tenía aun lado no coincidía ni en lo más mínimo con la fría, arrogante y despreciable descripción que ella conocía del príncipe de la nación del fuego.
Todo lo que ella veía en esos momentos era a un muchacho tan preocupado por el bienestar de su tío que permitía a una extraña curar de él.
POR FIN!
NUEVO CAP!
Ok, pues sí, espero que les haya gustado, y que la espera haya valido la pena, pero no podía escribir si no tenía inspiración y yo prefiero esperar a que la musa llegué para entregarles algo de cualidad y no cualquier jalada.
Espero que la próxima actualización no tarde tanto, y que les siga gustando la historia :D
Sus coments de que querían actu me hacía feliz como lombriz, se aprecían mucho
Espero su Reviews para este cap. Haber que les parecio xD
Buena vida y Paz!
