Aquí vengo con el segundo capítulo, espero que continuéis leyéndome y que, sobre todo, os guste lo que leéis.
CAPÍTULO 2: EL COMIENZO
Akane lo miró a los ojos y se perdió en ellos. Sintió pena porque sabía que era cierto todo lo que Ranma le había contado, él había estado solo mucho tiempo, ya que aunque iba con el tío Genma, él no era una gran compañía, su vida no había sido fácil: había sido separado de su madre con apenas dos años y había sido un chico nómada que no había encontrado la estabilidad hasta que no llegó a su casa, donde no cesaron los problemas, así que tomó la que, sin saberlo, sería la mejor decisión de su vida, lo ayudaría.
-¡Claro que te ayudaré! No sé cómo, pero te ayudaré –contestó con una sonrisa que embobó al chico- pero ahora déjame descansar, tengo que pensar cómo hacerlo.
-Gracias Akane, sabía que podía confiar en ti, como siempre…
Se acercó a ella, le dio un beso en la mejilla y saltó por la ventana.
Akane se quedó sorprendida. Se tumbó en la cama mientas que se acarició la cara hasta que se quedó dormida.
Fueron demasiadas sorpresas las del día anterior, lo que tuvo como consecuencia la dificultad para conciliar el sueño, por eso, ya estaba avanzado el día cuando Ranma despertó, iba a ponerse en pie cuando escuchó desde el salón…
-Akane, querida, ¿no te resulta raro que mi hijo no se haya levantado aún? –preguntó Nodoka- no creo que sea una conducta muy varonil quedarse dormido por las mañanas.
A Ranma le recorrió un escalofrío por toda la espina dorsal. Era un gran artista marcial que no temía a ningún contrincante, pero cuando de su madre se trataba, toda su valentía se esfumaba por cada poro de su piel.
-N-no, tía, es que creo que anoche se quedó entrenando hasta tarde, sabes que es muy perfeccionista y que prefiere no parar antes de dejar algo a medio hacer –improvisó Akane.
¡Esa era su Akane! ¡Había solucionado la situación sin ningún problema!
-Bueno, si es así creo que no tendrás inconveniente en despertarlo, ¿no? –preguntó la señora de "forma inocente".
-Claro que no, tía, ahora mismo voy.
Nodoka Saotome era una mujer joven, hermosa, pero llena de experiencia. A diferencia de su marido y de su amigo, sabía que no iba a ganar nada presionando a los jóvenes, pero era muy observadora y al percatarse de la cara pensativa de su hijo durante la cena, unido al sofocante calor de la noche anterior, decidió asomarse a la ventana de su habitación a contemplar la noche mientras que intentaba adivinar cuál era ahora el problema que rondaba por la mente de su único vástago. En ese momento escuchó un ruido procedente de otra ventana y pudo ver como su hijo entraba en la habitación de su prometida. Esa situación la llenó de orgullo, su hijo era un hombre, un auténtico hombre.
Ranma escuchó subir las escaleras y, ante la duda, cerró los ojos y se hizo el dormido.
-¿Ranma? –preguntó Akane- ¿Ranma estás dormido? –dijo acercándose.
-Mmmm Akane, ¿qué hora es? –contestó con una gran actuación.
-Tarde Ranma, al menos para tu madre. ¿Por qué no te has levantado a entrenar? ¿Te encuentras mal? Tú nunca descuidas un entrenamiento.
-No es eso, es que estuve pensando en lo que te dije anoche, en el cambio que quiero darle a mi vida. También he buscado soluciones, no pienses que te lo quiero cargar todo a ti, yo también puedo ayudar –dijo orgulloso.
-¿Y se te ha ocurrido algo? –preguntó Akane curiosa.
-No –contestó Ranma apenado-la verdad es que no sé qué hacer. Todo parece tan complicado…
-Bueno, no pienses en eso y baja, ya hallaremos alguna solución.
El día transcurrió con absoluta normalidad, Akane había quedado esa tarde con Moose. El chino quería que Akane le aconsejara sobre unas gafas nuevas. Tras salir de la óptica, se fueron al parque mientras se comían un helado. Entonces, con tranquilidad, Akane le contó sobre la situación del día anterior y de esa misma mañana.
-¿Entonces Saotome echa de menos una vida normal? –preguntó Moose- La verdad es que tiene toda la razón, somos un grupo de locos. –razonó – aunque creo que es él el que tiene que conseguirlo, al fin y al cabo tu vida es normal. Akane, tienes amigos y amigas, vas a la escuela, estudias y sacas unas notas excelentes, tienes una familia. Ranma tiene que enfrentar la situación y solventar sus problemas e inquietudes.
-Pero él me ha pedido ayuda, Moose ¿Cómo no voy a ayudarle?
-No te digo que seas indiferente –contestó el chico-pato- te digo que guíes la situación, no que te hagas cargo de ella. Estaría bueno que tengas que hablar con Shampoo, Ukyo y Kodachi para que la vida de ese idiota sea más cómoda.
Akane se quedó pensando un buen rato y contestó:
-Como siempre tienes razón, sería el colmo que yo le solucionara la papeleta de sus prometidas. Aún así me resultaría muy difícil, por no decir imposible, desligarme del tema.
-Ya te he dicho que no tienes porqué hacerlo de ese modo, sólo mantente en un segundo plano –dijo el chino- ¿Alguna vez me he equivocado en lo que he dicho? –dijo en tono de broma.
Akane levantó una ceja de forma sarcástica y respondió:
-Por supuesto que no Moose, tu sabiduría cruza fronteras.
Akane y Moose se despidieron, aún era temprano y, si se aligeraba, podría entrenar un poco en el dojo, quien sabe si incluso Ranma la ayudaría, al fin y al cabo ahora se llevaban "bien".
Cuando llegó se encontró una situación diferente a la que esperaba. En el salón se encontraban todos los miembros de la familia, incluyendo a Kuno, que desde hacía un tiempo salía con Nabiki. Ambos estaban en la universidad estudiando Derecho.
Se acercó, más por curiosidad que por otra cosa, a saber qué era lo que tenía a todos tan ensimismados cuando escuchó:
-¡No papá! ¡En ningún lugar pone que sea necesaria una boda! –gritó Ranma a su padre.
-¡Hijo, eres un auténtico desagradecido! –intérpretó exageradamente Genma- todo lo hago para facilitar trámites burocráticos –prosiguió con su actuación- y como siempre me lo pagas de malas formas.
-No te preocupes por la burocracia tío –dijo Nabiki- de eso me encargo yo y, como dice mi cuñadito, no es necesaria ninguna boda, al menos por ahora –y le guiñó el ojo a Ranma.
Nabiki había cambiado con el tiempo. Seguía siendo sarcástica, pero se había dado cuenta de que todo tenía un límite y ese límite llegó cuando fue consciente del sufrimiento gratuito por el que le hizo pasar a su hermana y a Ranma cuando vendió la información de la boda.
Flash back
-Akane, Ranma, me gustaría hablar con los dos –pidió Nabiki casi en un susurro.
Los chicos asintieron con la cabeza sin mirarse. Una vez sentados los tres, Nabiki procedió con su explicación.
-Como sabrán, fui yo la que vendió la información sobre la boda –dijo.
-No nos cabía la más mínima duda –dijo Ranma con dureza- sólo tú eres capaz de hacer cualquier cosa por dinero.
-Sí, es cierto, sólo yo soy capaz –replicó Nabiki triste- pero quiero que sepáis que lo siento, lo siento en el alma, siento haberlo fastidiado todo: vuestra boda, la cura…
-No te preocupes Nabiki, no has hecho nada que haya que lamentar, al menos con respecto a mí –dijo Akane con dureza- así que puedes estar tranquila. Y con respecto a Ranma –continuó- le has fastidiado la cura de su maldición, pero al fin y al cabo le has hecho un favor arruinando la boda. Sólo tiene que conseguir dinero y viajar a China, al menos las pozas están bien, su cura es cuestión de tiempo.
-Tiene razón la niña boba, me has hecho un favor –contestó Ranma herido – así que no te lamentes por nada, no hay caso. Me voy a entrenar –y se levantó, al igual que Akane, y tomaron caminos distintos.
Nabiki suspiró, a eso se refería con haberla fastidiado, la situación de los dos estaba peor que nunca y ella mejor que nadie sabía que era su culpa. Si no hubiera tenido tanta codicia y afán por el dinero, se habrían casado y la situación habría mejorado poco a poco. Era la culpable de la infelicidad de la pareja. Pero era algo que iba a solucionar. Nada se le escapa a Nabiki Tendo, nada.
Fin del flash back
Poco a poco Akane fue cogiendo hilo sobre el tema. La situación era la siguiente: había llegado al Dojo la notificación de un torneo de Artes Marciales, pero no un torneo cualquiera era el Torneo Internacional de Artes Marciales en Estilo Libre.
Fue observando la reacción de cada uno de la casa: por un lado estaban su padre y el tío Genma cuyo único interés era el de aprovechar la situación para casarlos; por otro lado estaban Kuno, Nabiki y Ranma, estudiando los documentos que habían llegado. La expresión de Ranma era de satisfacción total, podría imaginarse lo que estaba pasando por su cabeza en ese instante, iba a poder pelear con grandes luchadores y medir su fuerza de forma oficial y, cómo no, poder demostrar cuán grande era Ranma Saotome.
Se acercó con cuidado y se agregó a la conversación que mantenían Nabiki, Kuno y Ranma.
-Es sobre el Torneo Internacional, ¿no? –preguntó intentando integrarse.
-Sí -contestó Kuno- y la verdad es que son demasiados los requisitos que piden para un simple torneo: dojo, relación del participante con el dojo, patrocinadores, e incluso cuerpo técnico, eso sí, formado como máximo por cinco integrantes –añadió mientras leía y releía los documentos- la verdad, me parece excesivo.
-Bueno, todo es posible, no creo que haya muchos problemas en conseguir todo eso –dijo Akane de forma optimista.
Ranma no le prestó mayor atención a las palabras de su prometida, cosa que no pasó inadvertida ni por Akane ni por su hermana Nabiki.
-Aquí viene algo muy interesante- dijo Nabiki de forma entusiasta.
-¿Qué? –dijo Ranma a punto de estallar de la curiosidad.
-Es con respecto al premio –añadió la castaña.
-Bah!, el premio no es lo importante para mí, lo principal es demostrar mi destreza en el arte – replicó el chico de la trenza.
-No creo que pienses lo mismo cuando sepas que por derrotar en la final a tu contrincante en menos de tres rondas, se le añadirá a la cuantía de tu premio, un bote multimillonario. Por lo visto hace más de quince años que nadie vence en ese período y el premio se acumula.
-¡¿Qué? –gritaron todos a la vez.
-Lo que estoy diciendo –contestó Nabiki haciéndose la interesante.
-¡Hijo debes hacer todo lo posible por ganar! –gritaron Soun y Genma a la vez mientras que se abalanzaban sobre el chico- ¡Es tu deber!
-¡DEJADME EN PAZ! –gritó Ranma desesperado- ¡NO PUEDO HACER ALGO POR Y PARA MÍ MISMO! ¡SÓLO LES INTERESA SU PROPIO BIENESTAR! ¡ESTOY HARTO! –y salió despavorido del salón.
Todos se quedaron sorprendidos por la situación excepto Akane, sabía que Ranma no se encontraba en su mejor momento, así como sabía dónde podía encontrarlo en ese mismo instante.
En el tejado de la casa se encontraba Ranma mirando al infinito, nada de lo que le sucedía tenía buen final: la boda, la conversación con Akane y ahora la comunicación de un gran torneo. De repente sintió un aura acercarse, un aura conocida. Sin lugar a dudas se trataba de su prometida.
-¿Qué quieres? –dijo el chico secamente sin dejar de mirar hacia adelante.
-¡Vaya, cuánta amabilidad! –contestó Akane de forma sarcástica –podrías disimular tus ganas por verme –añadió de forma divertida.
-¿No te has parado a pensar que quizá quiera estar solo? –replicó Ranma de forma seria, lo que hizo que el gesto de la chica cambiara- Hoy parece que todo el mundo quiere molestarme.
-¡¿Qué te pasa Ranma? ¿Eres un estúpido porque sí o estás molesto por algo? –dijo Akane perdiendo la paciencia – Vengo porque me preocupo por ti y así me lo pagas.
-¿Te preocupas por mi? No estabas tan preocupada cuando te has ido de paseo con tu amiguito el cegato. En ese momento yo no te importaba lo más mínimo.
-Así que es eso –dijo Akane bajando la guardia- No sólo estás celoso, sino que también enfadado porque no hago las cosas cuando a ti se te antojan…
-Mira niña boba, yo no estoy celoso y además…
La conversación/discusión se vio interrumpida por la aparición de Shampoo y Ukyo que una vez más venían a incordiar al pobre chico.
-Ran-chan, dime que no es cierto que vayas a ir a ningún sitio con esta china loca.
-Mi airén no tener porqué mentir, el desear salir con Shampoo y por eso venir conmigo a cita.
-¿Qué? –dijeron Ranma y Akane al unísono.
Por si fuera poco, apareció Moose con un cerdito negro al lado. Fue justo después de la boda fallida cuando Akane se enteró de la maldición de Ryoga y fue por propia boca del chico que, aunque bueno, no es tonto y no dudó en decirle a la chica que Ranma estaba al tanto de su situación. Esto empeoró la relación de los muchachos aunque, tiempo después, Akane pensó que no era caso estar enfadada todo el día y decidió correr un tupido velo, aunque a veces aprovechaba cualquier pelea entre Ranma y ella para recordárselo.
-¡Akane, creo que Ryoga te está buscando! ¡Me lo he encontrado perdido mientras volvía al restaurante después de dejarte! –gritó Moose.
Shampoo se tensó, ya había comenzado a cansarse de las citas de Moose con Akane.
-¿A quién importar el chico-cerdo y tu estúpida cita con la chica violenta?-dijo Shampoo descendiendo del tejado- Que yo sepa nadie preguntarte de donde venir.
-Déjame Shampoo, yo no me meto en tus cosas, hazme el favor de no hacer lo mismo con las mías –replicó Moose sin inmutarse.
Todos imitaron a la amazona y bajaron del tejado de la casa.
Mientras, la discusión entre Moose y Shampoo iba calentándose.
-¿Tus cosas? –dijo mordiente la china- ¿Quién molestarse por tus cosas y por las de la chica violenta? –prosiguió de manera dura- Ser dos pobres rechazados que hacer bien en unirse, no quedar de otra.
Akane llevaba demasiadas cosas encima, entre ellas la discusión con Ranma hacía varios minutos, por lo que, lo que en otra ocasión hubiera ignorado o se hubiera enfadado, en ésta le resultó humillante, hiriente y, sin poder evitarlo, rompió a llorar.
Todos se quedaron asombrados, incluso la propia Shampoo se arrepintió de sus palabras, al fin y al cabo Akane nunca se portó mal con ella, siempre había sido agradable a pesar de lo incómodo de la situación.
Moose se acercó hasta Akane y le secó las lágrimas.
-Ya está Akane, vamos adentro-le dijo suavemente- No eches cuenta a Shampoo, no sabe lo que dice.
Akane no pudo aguantarse y se abrazó al chino llorando mientras que todos miraban anonadados la escena.
-¡YA ESTÁ BIEN! –gritó Ranma ciego de la ira- ¡MOOSE, QUITA TUS MANOS DE MI PROMETIDA! –mientras se giraba hacia los demás añadió- Os espero en el dojo, tenemos que hablar. Ryoga, en la cocina hay agua caliente.
En el dojo estaban todos sentados: Ranma, Ryoga, Ukyo, Shampoo, Moose y Akane, quien aún tenía los ojos colorados. Ranma comenzó a hablar lo más tranquilo y sereno posible
-Creo que esta situación ha llegado a su límite, personalmente me parece insostenible. Somos un grupo de personas que se conocen hace bastante tiempo y que no pasa de ser eso, un grupo de personas. Hace tiempo que lo llevo pensando y esto no es lo que quiero.
-Esto es así porque tú lo has querido así Ranma, no nos eches la culpa a los demás –dijo Ukyo, a quien no le estaba gustando para nada la conversación.
-Puede ser Ukyo, puede que en parte la culpa sea mía, pero todos hemos contribuido a que esto vaya creciendo y yo ya me he cansado, ya estoy harto, y no puedo creer que vosotros no estéis como yo. Lo he estado pensando -continuó el chico de la trenza- y quiero ser un chico normal. Cuando veo a Moose y a Akane siento envidia, envidia porque se llevan bien, porque confían el uno en el otro y porque se quieren, se quieren como amigos y pueden contar el uno con el otro para lo que sea.
-¿A dónde quieres llegar Saotome? –preguntó celoso Ryoga, a quien no le había gustado en absoluto la exposición de Ranma sobre la relación entre Moose y Akane por muy inocente y carente de interés amoroso que esta fuera.
-Creo que es evidente a dónde quiere llegar Ranma, Ryoga –contestó Moose- y creo que tiene toda la razón. Perdéis el tiempo entre tanta discusión y tanta lucha.
-Exacto, he tomado la determinación de cambiar mi vida. Quiero ser un chico normal y me gustaría tener un grupo de amigos con los que contar en cualquier momento de mi vida, sobre todo ahora que voy a participar en el Torneo Internacional de Artes Marciales.
-Pero Ran-chan, eso no es tan fácil, están los compromisos y eso es algo con lo que tienes que contar –dijo Ukyo.
-A eso me refiero U-chan, no quiero prometidas ni enemigos en este grupo, quiero amigos y amigas y si estáis dispuestos a formar parte de esto, adelante, si no, me temo que mi vida va a cambiar desde este instante y no tendréis cabida en ella.
-¡Acepto!-gritó Shampoo- yo estar dispuesta a formar parte de tu idea.
-No vale con decirlo Shampoo, será necesario que lo cumplas y por supuesto que no uses ninguna poción ni ningún hechizo –dijo Moose de forma hiriente.
-Saber lo que decir pato tonto, yo también estar harta de todo: estar harta de perseguir a Ranma, estar harta de tantas leyes, estar harta de no tener amigas y estar harta de no poder ser yo misma –sentenció Shampoo.
Todos se quedaron boquiabiertos ante la declaración de Shampoo, ella acataba las leyes amazonas con gran orgullo, quién podía imaginar que no fuera feliz por culpa de ellas. En ese instante, Akane recordó su la conversación con Moose sobre la madurez. Tras escuchar todo con detenimiento se dio cuenta que Ranma había madurado y que Shampoo también había cambiado.
-¿Entonces qué? ¿Estáis dispuestos? –preguntó Ranma –Shampoo ya se ha sumado.
-Yo estoy dispuesto –dijo Moose – e imagino que Akane tampoco tendrá inconveniente ¿verdad? –añadió brindándole una sonrisa a su amiga.
Akane asintió con la cabeza levemente mientras que, por un instante, cruzó su mirada con Ranma, quien le sonrió como muestra de agradecimiento y como forma de pedir disculpa por todo lo anterior.
-Yo también me uno a la propuesta, creo que puede ser interesante si esto sale bien –se sumó Ryoga.
Todos se quedaron mirando a Ukyo esperando su respuesta.
-De acuerdo, no seré yo quien me quede fuera – concluyó la castaña.
-¡Entonces todos de acuerdo! –dijo Ranma contento- Tengo vuestra palabra de que habéis sido sinceros y de que a partir de ahora comienza una nueva vida para todos nosotros.
Desde la puerta del dojo, Nabiki había presenciado toda la conversación. Ella misma se cercioraría de que la amistad sería pura y verdadera, no iba a permitir que su hermana y su cuñado volvieran a sufrir.
Aquí os dejo la continuación de mi fic, seguiré esperando vuestros rewievs.
