Cap. 2 ¿Qué soy el hijo de un dios? Fuck ya sabía que era increíble
Yo creí, por un estúpido momento, que las cosas podrían ser diferentes…que serían diferentes. Pero me equivoque. Ahora estoy pagando mi pecado. Terminando igual que la primera vez. ¿Por qué tengo que pasar por esto? ¿Por qué mierda no puedo tener un final feliz? ¿Por qué tengo que sacrificarme siempre? Son algunas de las preguntas que me hice en esta vida y en la otra. Ninguna tiene una respuesta específica. Solo sé que al terminar este día estaré nuevamente en el Eliseo, lejos del amor de mi vida pasada, lejos del amor de esta vida, lejos de mi hijo amado, de mi hermano, de mi padre, de mi mejor amigo y de todas aquellas personas que son importantes para mí en esta vida y en la otra.
Pero supongo que debería explicarme, creo que aún tengo un par de minutos antes de que Tánatos venga a reclamar mi alma por segunda vez.
Bien, les diré como comenzó todo. Pero no esperen que sea una historia bonita llena de flores, colores y corazones por todo lado. Si lees una historia como esa, pues definitivamente no es la vida de un semidiós…mucho menos uno como yo.
Mira, yo nunca quise ser un mestizo. Ni en esta vida ni en la anterior.
Ser un mestizo da miedo, es aterrador. Constantemente están enfrentándote a la muerte y tus momentos de felicidad son pequeños y efímeros, son falsas pruebas de que la buena suerte te sonríe.
Todo comenzó cuando tenía 12 años. Asistía a la Academia Yancy, una escuela privada para niños problemáticos en Nueva York. ¿Soy un chico problema? Mierda, definitivamente sí.
Para probarlo esta ese viaje escolar que hice en 5to de primaria a Saratoga en donde accidentalmente hice volar el autobús escolar con ese cañón de la guerra de la revolución, en serio nunca pensé que fuera a estar cargado ni que funcionara después de tanto tiempo, en realidad el autobús estaba obstaculizando mi destino, yo solo quería ayudar en la demolición de ese edifico en ruinas que estaba atrás del autobús, ¿pero acaso alguien me creyó? Nadie lo hizo y eso me causo mi expulsión.
Y antes de eso en mi cuarto año bien, solo diré que ese día descubrí que los tiburones pueden actuar como cachorros acuáticos, aun cuando a mi maestra le estaba por dar un ataque. Ella no me creyó cuando le dije que los tiburones decían que estaban honrados por mi presencia…Sí, lo digo en serio los tiburones me hablaron. Verán así de especial soy, puedo hablar con las criaturas marinas. Yo les hablo me entiende, ellas me hablan y las entiendo. Tenemos una especie de relación. A veces creo que soy Aquaman debido a la forma tan servicial con la que me tratan, incluso a veces me dicen pequeño príncipe. No es que me queje, solo me hace sentir medio incomodó y con leve sentimiento de nostalgia.
En fin, puedo empezar a enumerar todas las desgracias que he vivido pero sería muy aburrido. Este sexto año me había propuesto que todo estaría tranquilo, que no cometería nada tan grabe que signifique mi expulsión y así poder cumplir mi gran sueño, estar dos años seguidos en la misma academia…ok, no es el mejor de los sueños pero solo tengo 12 años ¿qué esperan? Qué quiera salvar al mundo o algo así.
Ahora estoy atorado en un autobús escolar (el cual no pienso hacer explota…de momento) con otros 28 chicos más dos profesores (uno genial y el otro una arpía) en un viaje al Museo Metropolitano de Arte para mirar la antigua Grecia y Roma (realmente no tengo problemas con la parte griega, es la romana la que no me termina de gustar).
Aun así podría ser una tortura. Lo bueno es que el sr. Brunner, nuestro profesor de Latín, es quien organizaba este viaje…sin tan solo no hubiera pedido a la Sra. Dodds que lo acompañara, esa mujer me odia desde el primer momento en que me vio.
El otro problema que existía en este viaje era Grover Underwood. Miren yo realmente no tengo un problema con él. Grover es un chico tranquilo, lisiado de por vida debido a una extraña enfermedad muscular en las piernas, totalmente nervioso y con un amor insano por las enchiladas. Pero además de eso Grover se ha convertido en mi sombra desde que empezó el año escolar. Me he tenido que enfrentar a unos cuantos matones por él y al parecer eso le hizo creer que ahora somos mejores amigos. Lo siento, pero yo no puedo ser amigo de alguien que oculta varios secretos. Puedo notarlo, como Grover me mira como si supiera algo que desconozco. Además, él CORRE cuando hay enchiladas en la cafetería, el como lo hace con su problema muscular es un misterio para mí, pero eso me ha hecho sospechar de lo que oculta.
Y bueno, con Grover venia otro problema más (¿les he dicho que mi vida está llena de problemas?), Nancy Bobfit, la frecky cleptómana pelirroja que gusta de golpear a Grover y hacerme ojitos como si no lo notara. Por favor, soy medio distraído pero no estúpido.
Nancy había estado lanzando bolas de sándwich en el cabello de Grover. El pobre chico estaba tristemente sacando cada pedazo de su rizado cabello. Como soy una buena persona me ofrecí a parar a Nancy, pero Grover me detuvo.
-Ya estás en libertad condicional-me dice-si le haces frente te meterás en más problemas
Bufe, pero le hice caso. Sin embargo, ahora que lo pienso, tal vez hubiera sido mejor meterme en problemas con Nancy que inmiscuirme en lo que sucedió.
El sr. Brunner condujo la visita del museo. Nos llevó a través de grandes pinturas, esculturas, vasijas y demás. A mí me sorprendía que después de milenios siguieran ahí como la primera vez. Entre todas las esculturas hubo una que me llamo la atención.
Era la imagen de un chico enorme y pelinegro, con el cuerpo tan maceteado como si hubiera hecho pesas toda su vida. Con una mano sostiene una espada común con la cual está apuñalando a un gigantesco toro, con la otra sostiene un hilo que sigue hasta llegar a la delicada mano de una rubia muchacha. Por alguna razón esa imagen se quedó grabada en mi mente durante los próximos días, había algo en ella que no me agradaba, algo que me decía que estaba mal, que había un error.
Pero siguiendo con la visita, el sr. Brunner nos llevó hasta la parte más antigua de la exposición. Junto a un gran cuadro, que no me moleste en ver, había una estela de un hombre desnudo…creo que era una representación de Apolo, pero Nancy al parecer encontraba muy divertido el que no tuviera ropa y hacia sus desagradables comentarios tan fuertes que no me dejaban escuchar al sr. Brunner con claridad.
-Puedes callarte-le digo molesto en un tono más alto del que quería
-Sr. Jackson-dice el sr. Brunner-¿algún comentario?
-No señor-le limito a responder ante las risas de los demás
-Entonces, sería tan amable de decírnoslo que sucede en esta representación-pregunto señalando el cuadro que no me moleste en ver…simplemente genial
Lo mire unos segundos y suspire internamente aliviado. Conocía ese cuadro y la historia que ocurría.
-Es Kronos comiéndose a sus hijos-le dije totalmente seguro
-¿Y eso sucedió por qué…?-pregunta totalmente insatisfecho con mi respuesta
-Bueno, Kronos era el Rey Titán-empiezo a explicar-le dieron una profecía que decía que uno de sus hijos lo iba a derrocar, entonces para evitar eso le ordeno a su esposa Rhea que le entregara cada niño al nacer. Sin embargo, Rhea escondió al bebe Poseidón y al bebe Zeus para que entrenaran en secreto. Dándole a Kronos un potrillo y una roca respectivamente en el lugar de los bebes. Cuando crecieron, entre ambos liberaron a sus hermanos. Zeus tuvo varios hijos y todos se juntaron para acaban con Kronos. Zeus, Poseidón y Hades juntaron sus armas de poder para crear una mística lanza con la que derrotaron a Kronos y luego lo partieron en pedazos esparciendo sus restos en las profundidades del Tártaro esperando que nunca más vuelva a salir.
Varios de mis compañeros de clase se quedaron sorprendidos, el mismo sr. Brunner estaba sorprendido y me miraba analíticamente.
-Más o menos-dice el sr. Brunner seriamente-en realidad SOLO Zeus se libró de ser devorado por Kronos, el otro es un simple mito que no ha sido probado-me encantaban las explicaciones del sr. Brunner, siempre hace que parezcan hechos reales
-y cómo se supone que esto nos va a ayudar en un futuro-escuche a Nancy mascullar-acaso nos van a preguntar en una entrevista de trabajo ¿por qué Kronos se comió a sus hijos?
-Y para terminar, sr. Jackson-dice el sr, Brunner-nos puede explicar ¿cómo esto nos ayuda?...gracias srta. Bobfit por su excelente pregunta-nada se escapa de sus radares al parecer
-Supongo que…-digo medio dudoso-uno no debe casarse con quien pueda tragarse a sus hijos o que eso nos demuestra que Zeus no debía ser muy inteligente si puede ser simplemente reemplazado por una roca…mmm…ciertamente sí Poseidón es el señor de los caballos, eso convierte a Zeus en el señor de las rocas-le respondo bromeando, pero el sr. Brunner me mira con pánico en los ojos, como si acabara de ofender a alguien con el poder suficiente para pulverizarme en el momento que quiera
A lo lejos escucho un trueno sonar con furia…mmm…algo me dice que si acabo de ofender a uno de los peces gordos que dirigen el mundo.
-Bueno clase, es hora de almorzar-dice apresuradamente el sr, Brunner-sr. Jackson, por favor quédese un momento-genial, ahora seré castigado por una pequeña broma
-Si señor-le digo una vez todos los demás se fueron
-Debes aprender a no hablar más de lo debido-me regaña suavemente
-No entiendo señor-le digo con sinceridad
-Alguna otra persona podría sentirse ofendido por lo que acabas de decir sobre el sr. Zeus-me dice con seriedad
-¿sr. Zeus?-murmuro sorprendido, pero al parecer no lo suficientemente bajo porque el sr. Brunner me mira inquieto
-Solo aceptare lo mejor de ti Percy Jackson y eso también implica el mejor de los comportamientos. Ahora anda a comer-dice avanzando al patio
Al salir lo primero que note fue la gran tormenta que se estaba formando en el cielo, con las nubes más negras que había visto en mi vida. Supongo que todo se debe al calentamiento global, desdé Navidad el tiempo había esta extraño. Tormentas de nieve, inundaciones, incendios forestales por rayos. Si fuera más creyente pensaría que se trata de dos seres omnipotentes teniendo una pelea fenomenal. Pero en realidad nadie más que yo parecía darse cuenta del mal tiempo.
Me senté en el borde de una fuente, lejos de los demás, pero Grover no tardo en ir a sentarse a mi lado.
-¿Te han castigado?-me pregunta mirando nervioso el cielo, como si esperara que algo fuera a caerle
-No-me limito a contestar mirando la quinta avenida.
Sería tan fácil tomar el primer taxi que pase para ir hasta el departamento de mi madre, aun cuando tenga que soportar al idiota grasiento de su marido, no había visto a mi madre desde navidad y eso para este pobre niño de 12 años era una eternidad. Ella seguramente me sonreiría y abrazaría antes de mandarme de regreso para que siga intentando acabar bien el año. Lo que me recuerda que no he abandonado la academia solo para no ver la tristeza en su mirada.
Reteniendo un suspiro miro el patio a mí alrededor. El sr. Brunner, en su silla de ruedas (sí, él también tiene un problema en las piernas), estaba al final de la rampa para minusválidos. Mis otros compañeros se encontraban atormentando a las palomas y Nancy le estaba robando el bolso a una señora.
Un rato después empecé a desenvolver mi sándwich cuando Nancy, junto con sus feas amigas, se nos acercó y dejo caer todo su almuerzo sobre el regazo de Grover.
-Upss-dijo Nancy sonriendo con sus dientes torcidos
Trate de mantener la calma, pueda que Grover no fuera mi amigo pero tampoco iba a permitir que lo intimidaran en mi presencia. Sin embargo estaba tan molesto que lo único que quería era borrar las pecas naranjas de su fea cara. En serio, parecía como si alguien se las hubiera pintado con cheetos líquidos.
No recuerdo haberla tocado, solo recuerdo una sensación de ardor en el estómago y al segundo siguiente Nancy estaba dentro de la fuente chillando a todo lo que daban sus pulmones
-PERCY ME EMPUJO-grito molesta
La sr. Dodds se materializo a mi costado en cuestión de segundos. Alrededor algunos de los niños comentaban con murmullos
-¿Has visto?
-El agua
-como la agarro
Nada de lo que decían tenía sentido, pero yo me estaba preocupando más por lo que me diría la sra. Dodds.
-Ahora miel-dice la sra. Dodds con una sonrisa triunfante, como si hubiera estado esperando por esto toda su vida-ven conmigo
-ESPERE-grito Grover-Fui yo
Eso realmente me sorprendió. Grover se estaba sacrificando por mí, aun cuando a él le asusta a muerte la sra. Dodds.
-No lo creo, sr. Underwood-dice ella fríamente
-Pero…-intenta replicar Grover callando ante la mirada helada que le dedico la maestra
-Está bien tío-le digo para calmarlo-gracias por el intento
-Vamos miel-me dice la sra. Dodds caminando rápidamente de regreso al museo
Antes de irme, me asegure de darle a Nancy mi mejor mirada de Voy-A-Matarte-Lenta-Y-Dolorosamente haciéndola temblar. Satisfecho con su reacción me dirijo hasta la sra. Dodds, para ser una anciana corre rápido, debe hacerlo para llegar a la parte superior de las escaleras casi en un segundo.
Por el rabillo del ojo puedo notar como Grover mira en pánico total al sr. Brunner. Pero en sr. Brunner está más interesado en su novela de bolsillo y ese apio que saco de algún lugar.
La seguí a través del museo, al principio pensé que me haría comprar una nueva camisa en la tienda de regalos, pero al parecer ese no era el plan.
La sra. Dodds no se detuvo hasta que regresamos a la sección de la vieja Grecia y Roma. A excepción de nosotros, no había nadie más.
Ella estaba para frente a mí con los brazos cruzados, su casaca de motociclista (era una anciana rara) la hacía lucir aún más peligrosa. Incluso parecía estar gruñendo, lo cual me puso en una leve alerta. Estar a solas con un profesor era raro, sobre todo si es la sra. Dodds. Ni siquiera podía pensar que al ser un maestro, ella no me dañaría. ¡Es imposible pensar eso cuando te miran con ganas de pulverizarte!
-Nos has estado dando problemas miel-dijo molesta
-ehh…-realmente no sabía que decir, salvo aceptar la culpa-está bien sra. Dodds me rindo, voy a entregarme-le digo resignado
-Era solo cuestión de tiempo-dice triunfal y algo molesta como si hubiera esperado más resistencia de mi parte-confiesa y sufrirás menos dolor-creo que la vejes la hace exagerar
-Mire, yo no quería hacerlo-le digo intentando sonar lo más sincero posible-pero no podía leer ese libro, sufro de dislexia me dolía la cabeza cada vez que lo intentaba leer y por eso saque el resumen de Internet -la sra. Dudds me mira más que furiosa
-CREES QUE SOMOS TONTOS PERCY JACKSON-grita irritada-DI LA VERDAD
-ehh…estamos hablando de la venta de caramelo clandestino o de las escapadas que me doy de la academia los fines de semana-me iban a expulsar de todos modos así que no tenía caso cubrir nada de lo que hice
-SE TE ACABO EL TIEMPO-vuelve a gritar
Fue entonces que la cosa más extraña paso. La sra. Dodds empezó a transformarse en una especia de mujer murciélago con alas negras, garras aterradoramente afiladas, una boca llena de colmillos y ojos rojos como la brasa de una barbacoa. Lo cual solo significaba una cosa…no me equivoque cuando la compare con una arpía.
Y si no consideras que eso sea extraño, lo que paso a continuación fue llegar a otro nivel. El sr. Brunner entro rápidamente (lo cual es raro, teniendo en cuenta que estaba afuera del museo) con una pluma en su mano.
-Va, Percy-dice lanzándome la pluma
¿En serio? Acaso esperaba que le escribiera una carta de disculpas a la sra. Dudds o algo así.
Sin embargo, cuando la pluma toco mi mano se transformó en una hermosa espada que resplandecía con luz propia. Me sentí poderoso sosteniéndola, era como si SIEMPRE hubiera estado ahí, como si ese fuera el lugar al que pertenecía. No podía sentir la espada como un peso extra, era como si fuera una extensión de mi brazo.
La sra. Dodds me saco de mi ensoñación con un grito espeluznante. Se abalanzo contra mí con la promesa de muerte brillando en sus ojos. Con una gran agilidad giro esquivándola. Eso la puso aún más furiosa.
-MUERE MIEL-chilla enloquecida yendo directamente a mi yugular
Una sensación desconocida me invadió. Yo estaba temblando, pero no de miedo, temblaba de anticipación como si hubiera esperado mucho tiempo para poder participar en una lucha. Sin siquiera pensarlo corro hasta la sra. Dodds dando un salto para esquivar su ataque y ahí, en el aire, me la ingenio para blandir la espada limpiamente a través de su cuerpo como si fuera agua.
Cuando toque el piso, la sra. Dodds ya se había convertido en un castillo de arena. El polvo amarillo se vaporizo hasta que no quedo nada más que un olor a azufre y el recuerdo de esos dos fríos ojos mirándome con odio puro.
Estaba solo.
La espada seguía firmemente en mi mano.
El sr. Brunner no estaba ahí. No había nadie más que yo.
Por un segundo pensé que había comido algo que me cayó mal, como hongos alucinógenos o algo así. Pero la prueba estaba frente a mí, tan físicamente real en mi mano.
Medio tembloroso toco la punta de la espada, esta de forma automática regresa a ser un bolígrafo. Con cuidado la destape volviéndola a convertir en una espada. Nuevamente la tape y me guarde el bolígrafo en el bolsillo.
Era mío, podía sentir que me pertenecía. Notaba como la energía de la espada vibraba con excitación pura, como si hubiera estado un largo tiempo esperando por mí.
Volví a salir.
Estaba lloviendo.
El sr. Brunner seguía donde lo vi por última vez, Grover estaba sentado en la fuente con un mapa del museo sobre su cabeza. Nancy me estaba esperando junto a la puerta.
-Espero que la srta. Kerr te haya azotado el trasero-me dice burlonamente
-¡Oh, Ella hizo más que solo azotarme el trasero!-le contesto sonriendo con atrevimiento
No pude evitar ampliar mi sonrisa cuando la vi ponerse de mil colores ya sea por la vergüenza o la furia, me daba igual. Ignorándola me dirigí hasta Grover. No estaba de humor para andar soportando las tonterías de Nancy.
-Hey tío-le digo sin saber exactamente como preguntar por la sra. Dodds
-¿La srta. Kerr fue muy dura contigo?-me pregunta preocupado
-No, nada de eso-le respondo lentamente-pero…-digo medio inseguro para captar su atención-no me creas loco…pero por un segundo pensé que teníamos una maestra diferentes la sra. Dodds
-¿La sra. Dodds?-pregunta mirando a todo lado nervioso, tal y como hace cada vez que miente-Nunca hemos tenido una maestra con ese nombre, tal vez deberías hablar con el sr. Brunner
-Oh, no, no creo que sea necesario-le respondo analizándolo-debo haberlo soñado o algo
-Sí, eso debe ser-responde con un chillido
El resto de la visita paso normal. No hubo nada sorprendente. Al finalizar el día nos subimos al autobús escolar, donde vi por primera vez a la srta. Kerr. Era una joven mujer de cabellos rubios, ojos caramelo y sonrisa amable. Lo cual me hizo sentir un poco culpable cuando Nancy y su grupo empezaron a atormentarla.
El resto del año me la pase haciendo investigación sobre la sra. Dodds. Pero descubrí que no existía registro alguno de ella. Para ese momento hubiera pensado que todo fue un sueño loco de mi mente, pero el bolígrafo/espada que aún conservaba me indicaba lo contrario.
Sin embargo, el cambio de clima parecía estarme afectando. Me encontraba cada vez más irritado, metiéndome en todo tipo de peleas y contestándole con agresividad a los maestros. Cuando el profesor de inglés me pregunto por qué era demasiado estúpido para entender la gramática, simplemente me rompí. Lo llame viejo borracho de mierda y me salí del salón. Bien, pueda que la gramática se me hiciera difícil por mi dislexia pero eso no evitaba que tuviera un florido vocabulario.
Eso me gano la expulsión. No es que me sorprendiera. Yo realmente no hubiera soportado otro año más en Yancy.
De cualquier forma, la expulsión solo me quito mis ganas de estudiar para mis finales. No es como si fuera a jalar algún curso. Puedo tener problemas en la gramática pero mi oído está lo suficientemente bien para entender las clases. Claro…siempre y cuando no me distrajera. ¿Les dije que además de la dislexia tengo problemas de concentración y un poco de hiperactividad? Para que vean lo increíble que soy.
Así que estaba en mi última noche dentro de Yancy cuando decidí dar un paseo nocturno. Ya estaba por regresar a mi dormitorio cuando, pasando cerca de la oficina del sr. Brunner, escuche algo que llamo por completo mi atención
-…preocupado por Percy señor-era la voz de Grover
Ahora, ¿qué estaba haciendo Grover en la oficina del sr. Brunner tan tarde? Y sobre todo ¿Por qué hablaban de mí? Bueno, usualmente no ando escuchado conversaciones ajenas, pero esta me incluía así que tenía el derecho de quedarme y escuchar hasta el final.
Con cautela me acerque un poco más
-…solo este verano-seguía hablando Grover-Quiero decir una amable en la escuela, ahora ellos y nosotros podemos estar seguros…
-Solo empeoraríamos las cosas presionándolo-le contesto el sr. Brunner-necesitamos que el chico madure más-¡Epa! ¿Para qué quieren que madure más?
-Pero él quizás no tenga tiempo. El solsticio de verano es el límite…-insiste Grover antes de ser cortado por el sr. Brunner
-Tendrá que resolverse sin él, Grover. Déjalo disfrutar de su ignorancia mientras todavía puede
-Señor, él la vío…
-Su imaginación-insistió el sr. Brunner-La niebla en los estudiantes y el personal han sido suficientes para convencerlo de eso
-Señor, yo…yo no puedo fallar en mi deber otra vez-musito Grover acongojado-usted sabe lo que eso significaría
-Tú no has fallado, Grover-le respondió el sr. Brunner con amabilidad-debí darme cuenta de lo que era. Ahora solo preocupémonos de mantener a Percy vivo hasta el próximo otoño…
No pude evitar retroceder poco a poco. Al parecer, el sr. Brunner y Grover creían que estaba en una especie de peligro. Mi cerebro trabajaba a mil por hora, estaba tan ensimismado que no me di cuenta cuando choque con un par de carpetas amontonadas en el pasillo. Rápidamente corrí a esconderme en uno de los salones vacíos.
Una sombra enorme se podía ver frente al cristal de la puerta. El golpeteo lento clop-clop-clop le acompaña. Parecía como si un caballo se hubiera puesto a caminar por el solitario corredor.
-Nada-murmuro el sr. Brunner-mis nervios no han estado bien desde el solsticio de invierno
-Los míos tampoco-le dijo Grover-pero…
-Vuelve al dormitorio, mañana tienes examen
-No me lo recuerde-se quejó Grover antes de alejarse lentamente
Espere unos segundos hasta el suave caminar de caballo dejo de sonar. Sin tiempo que perder abro la puerta asegurándome que no haya nadie a la vista. Al encontrarme completamente solo corro hacia el patio trasero del internado. No me detengo hasta que encuentro la firme enredadera que atraviesa una de las paredes. Escalo hasta llegar a mi habitación. Tengo unos pocos segundos antes de que Grover llegue. Agarro el libro de latín y me tiro sobre mi cama, fingiendo haber estado ahí todo el rato.
-Hey tío-me saluda Grover cuando entra-listo para el examen de mañana
-Sobreviviré-le digo mirándolo analíticamente-…tus muletas
-¿Qué tienen?-pregunta mirándolas
-Tienen jebe en las patas-murmuro pensativo
-Claro que sí hombre, sino harían un ruido horrible-me contesta-mira, vez no hay sonido-dice caminando por el cuarto
Entonces el suave clop-clop-clop no fue por las muletas de Grover. ¿Qué tantos secretos están guardando?
-¿pasa algo?-me pregunta
-Solo…estoy cansado-le digo-hasta mañana
Tiro mi libro a un rincón de la habitación mientras me echo en mi cama, dándole la espalda a Grover. Hoy era la última noche que pasaría aquí, mañana por la tarde estaría con mi madre. No tengo tiempo para intentar descifrar los misterios que Grover pueda tener con el sr. Brunner, aun cuando estos tenga que ver conmigo.
Al día siguiente, después de tres largas horas del examen de latín, me dirijo hacia el sr. Brunner para entregarle mi hoja.
-Percy-me dice-no te desanimes por dejar Yancy. Es… Es lo mejor-su tono amable no puede evitar que la vergüenza me invada.
Algunos chicos que ya habían terminado su examen me miraban con burla, Nancy me sonrió mientras me mandaba "besitos" con los labios. No era una imagen agradable y el sr. Brunner debe haber notado mi mueca porque continuo
-Quiero decir-murmuro como si no supiera bien que decir-este no es el lugar adecuado para ti. Era solo cuestión de tiempo
-Claro-murmuro con resentimiento, ¿acaso intentaba hacerme sentir mejor con esas palabras?
-No, no-dice sr. Brunner-oh, lo confundí todo. Lo que estoy tratando de decir…no eres normal Percy…esto no es nada como ser…
-Gracias-lo corte furioso ante sus palabras-Muchas gracias por recordármelo señor -digo con todo el veneno que puedo poner en mi voz
-Percy…-dice pero yo ya no lo escucho. Simplemente me voy del aula.
Mientras empaco mis cosas no puedo evitar pensar en todas las veces que me han llamado un bicho raro, un fenómeno, un raro…y todo por las cosas que puedo hacer. Hablar con los animales marinos es una de ellas. Pero puedo hacer mucho más. Nadie parece comprenderlo, cuando notan que hay algo fuera de lo "normal" en mí, empiezan a despreciarme. El sr. Brunner solo ha abierto una herida que no ha cerrado del todo.
Escucho atentamente como los otros chicos bromean sobre donde pasaran el verano. Muchos se irán de viaje o estarán todo el día en la playa, porque son delincuentes juveniles como yo, solo que ellos son delincuentes juveniles ricos. Yo por el contrario tendría que buscarme un trabajo de medio tiempo y preocuparme por ver en qué escuela iba a estar el año que viene, porqué yo era un don nadie, de una familia de don nadies.
Aun así me esperaba un relajante viaje en autobús, en el cual esperaba solo dormir. Pero, ¡oh, sorpresa mía! Grove había reservado un pasaje en el mismo bus.
Durante todo el viaje pude notar que Grover miraba asustado a todo lado. Como si esperara que de algún sitio salga algo dispuesto a atacarnos.
Finalmente decidí que merecía algunas respuestas.
-¿Buscas a la amable?-le digo haciéndolo saltar en su sitio
-¿Qué…qué quieres decir?-pregunta temeroso
-No mucho-le digo analizando sus gestos, estaba nervioso-Ayer escuche una conversación muy interesante entre tú y el sr. Brunner-sonreí internamente al notar que su nerviosismo aumentaba
-Yo…te note algo raro Percy…y estaba preocupado-dice esquivando mi mirada
-¿Cuál es el plazo del solsticio de verano?
-Escucha Percy…yo…yo…-sea lo que sea el gran secreto le estaba costando mucho a Grover-mira…solo…solo toma esto-dice pasándome una tarjeta que tenía en su bolsillo
La tarjeta estaba escrita en letra de fantasía, lo cual era un cruel asesinato para mis pobres ojos disléxicos. Pero logre leer su contenido:
GROVER UNDERWOOD
PROTECTOR
VILLA HALF-BLOOD
LONG ISLAND, NEW YORK
(800) 009-0009
-Qué es media…-comienzo a decir antes de ser interrumpido
-No lo digas en voz alta-chillo-esa es mi…mmm…dirección de verano-musito
-Y me la das para…
-Por si me necesitas-murmuro
-¿Por qué te necesitaría?-le pregunto secamente
-Mira Percy-dice ruborizado hasta su manzana de Adán-la verdad es que yo…yo
Repentinamente un pensamiento nada agradable cruzo por mi mente. ¿Acaso Grover intentaba decir…? NO, definitivamente NO
-Espera tío-me apresuro en decir-mira, tú no eres exactamente mi tipo…no te ofendas pero tú y yo…ehh…no funcionaría mira…
-¿Qué?-chilla nuevamente-Por Zeus, NO-grita-intento decirte que soy tu protector
-mi…¿protector?-le digo incrédulo-y de qué exactamente me proteges-le pregunto mirándolo de arriba para abajo
Sin embargo Grover no me llego a responder. Hubo un chillido de ruedas y el autobús se detuvo. El chofer nos hizo bajarnos para poder arreglar el problema.
Al otro lado de nuestra carretera había un extraño y anticuado puesto de fruta donde tres ancianas, sentadas en mecedoras bajo las sombras de un arce, tejían el par de calcetines más grande del mundo.
La dama de la izquierda tejía rápidamente el gigantesco calcetín, la de la derecha tejía con más lentitud, mientras que la del centro sostenía una cesta donde había un enorme ovillo de hilo azul verdoso.
Lo extraño era que parecían estar mirándome.
A mi costado Grover estaba completamente pálido, mirando a las pobres ancianitas como si hubieran salido del infierno.
-Dime que nos las vez-me pide asustado
-¿A las señoras?-le pregunto intrigado
-Dime que no te están viendo a ti-me vuelve a pedir
-Pues si lo están haciendo, ¿crees que quieran venderme esos calcetines o solo la fruta?
-No es gracioso Percy, nada gracioso-contesta con seriedad
Sin embargo yo no le hago caso y a paso lento me dirijo hacia ellas
-Buenos días-las saludo-podrían venderme un poco de esas deliciosas peras que tienen ahí-les digo educadamente
-El pequeño mozuelo es tan encantador-dice la de la derecha
-Tal y como lo recordaba-le sigue la de la izquierda
-Coge la fruta pequeño príncipe, coge toda la fruta que quieras-me dice la del medio
Dudando un poco, empiezo a llenar una bolsa con bastantes peras. ¡Hey, que es gratis!
-Gracias-les digo cuando termine de llenar la bolsa
-Somos nosotras quienes deberíamos darte las gracias-me responde la de la derecha
-Pero en su lugar te daremos una ayuda-le sigue la de la izquierda
-Sostén la punta de este hilo-me dice la del medio extendiéndome un trozo de su ovillo
La de la izquierda saco unas tijeras negras con las cuales corto el hilo que sostenía. La de la derecha se arranca uno de sus blancos cabellos el cual se volvió completamente rojo. La del medio empezó a trenzar el trozo de hilo recién cortado con el cabello, formando una especie de pulsera. Sin duda alguna, entrego mi mano derecha. La mujer ata rápidamente la pulsera a mi muñeca.
-Con eso bastara-dicen las tres a la vez-Adiós pequeño príncipe, suerte en tu viaje
Después de las extrañas palabras, les volví a agradecer por la fruta y camine de regreso al autobús.
Ahí Grover me miraba como si hubiera visto un fantasma.
-¿Qué te dijeron?-pregunta consternado
-¿Quieres una pera?-pregunto ignorándolo-tengo varias, fueron muy amables en regalármelas
-Percy…- intenta decir cuando el chofer grita
-¡SI, demonios! Todo el mundo devuelta al bus
Dentro del bus, Grover seguía actuando raro, murmura cosas que solo me ponían nervioso.
-Sexto año, nunca pasan del sexto año
-Grover…¿de qué estás hablando?
-Percy, tienes que prometerme que dejaras que te acompañe hasta tu casa-me suplica
-Está bien hombre, pero dime que rayos pasa
-Esas señoras…-dice dubitativo-ellas…no son buenas Percy
-Hablas como si hubieran matado a alguien-le digo sonriendo -no son como la sra. Dodds ¿verdad?-le pregunto medio preocupado
Grover me mira sorprendido durante unos segundos antes de negar con la cabeza.
-No Percy…son peor
Por alguna razón yo tenía la sensación que todo el numerito del hilo tenía un significado poderoso, como si alguien fuera a morir. Grover me miraba como si estuviera escogiendo las flores de mi funeral…eso realmente no era tranquilizador.
El resto del viaje nos la pasamos en silencio. Llegando a la estación, Grover me pidió que lo esperara, él tenía ciertas necesidades fisiológicas que cumplir.
Como era de esperarse, ni bien se fue me subí en el primer taxi que encontré.
Ahora, están a punto de conocer a la mujer más grandiosa del mundo (por lo menos para mí), se trata de mi madre. Su nombre es Sally Jackson, es amable, bondadosa, tierna, cariñosa, sumamente inteligente y con muchas otras características positivas. Lo cual prueba mi teoría de que las mejores personas tienen la peor de las suertes.
Verán, cuando ella tenía cinco años, sus padres murieron en un accidente aéreo. Fue criada por un tío al que no le importaba mucho, quiso ser novelista pero cuando su tío enfermo de cáncer todos sus sueños se truncaron. Tuvo que abandonar la escuela en su último año para poder cuidarlo. Después de que él muriera, ella se quedó sin dinero, sin familia y sin diploma.
Lo único "bueno" que le paso fue conocer a mi padre.
No tengo recuerdo alguno de él. Solo esta ese ligero destello del recuerdo de una sonrisa y esa sensación de protección, en realidad no sé si es un recuerdo real aun cuando me gusta pensar que lo es.
En fin, la relación que tuvieron era un secreto, él era un hombre muy importante y tenía muchos enemigos. Un día tuvo que partir en un viaje a través del Atlántico y jamás volvió.
Perdido en el mar. Mamá dice que no murió, que solo se perdió en el mar.
Ella tuvo que hacer muchos trabajos pesados, cuidarme e ir a clases nocturnas para sacar su diploma de preparatoria. Nunca se quejaba, ella daba todo de sí sin poder ni un solo pero.
Finalmente se casó con Gabe Ugliano, quien fue agradable los primeros cinco segundos que lo conocimos, después nos mostró su verdadera cara. Cuando era pequeño lo apode "Gabe maloliente", lo siento pero el tipo apesta a pizza rancia y calzoncillos de gimnasio.
Sé que entre los dos hicimos un infierno la vida de mi madre, la forma en que él la trataba, la forma en que peleábamos constantemente…un buen ejemplo es cuando llego a casa.
Al entrar en el pequeño departamento lo primero que veo es a Gabe con sus estúpidos amigos jugando una partida de póker, la televisión encendida y montones de cerveza regada por todo el suelo.
Gabe apenas alza la vista para reconocer mi llegada.
-Así que ya llegaste mocoso-me dice
-¿dónde está mi mamá?-le pregunto intentando sonar agradable
-Trabajando-como tú deberías hacer, pienso-¿tienes dinero?
Y así es el trato con Gabe, no hay ningún "bienvenido a casa", "que bueno verte" o "¿qué ha sido de tu vida en los últimos seis meses?"
Gabe había engordado, lo cual realmente no me sorprende si lo único que hace es tragar, tomar y dormir. Pero por alguna extraña razón maneja la tienda Electrónicos Mega-Mart en Queens, no entiendo como aun no lo han despedido si casi nunca está ahí. Toda su paga la gastaba en cigarros, póker y cerveza, siempre cerveza. Sin embargo, cuando estaba en casa, él quería que fuera yo quien sustentara su fondo de apuestas. Lo llamo nuestro pacto de chicos, lo cual quiere decir que si le decía a mi mamá, él me golpearía.
-No tengo-le digo molesto
-En serio-me dice irónico-tomaste un taxi hasta acá, seguramente pagaste con uno de 20, debes tener seis o siete de cambio. Alguien que quiere vivir en esta casa debería tener su propio sustento no crees-me dice mirándome amenazante. Aun me sorprende que sepa calcular
-Dije que no tengo-le repito rechinando los dientes
-No intentes pasarte de listo conmigo muchacho-masculla Gabe parándose lentamente
-No tengo-vuelvo a repetir firmemente
Gabe gruñe molesto, pero rápidamente me escabullo hasta mi cuarto. Sé que más tarde tendré que pagar por mi pequeño atrevimiento. Pero no es algo por lo que me preocupe de momento. Con rapidez destrabo una tabla que se encuentra debajo de mi cama, ahí hay una caja de madera, abro la caja y meto los pocos billetes que me quedan. Desde hace tiempo he estado ahorrando todo lo que he podido para poder largarme de esta "casa" cuando cumpla la mayoría de edad. Cuando me vaya me asegurare de llevarme a mi mamá y de darle una pequeña paliza al idiota de Gabe.
Vuelvo a guardar mi caja antes de darle un vistazo a mi cuarto. Hay ropa de Gabe esparcida por todo el lugar junto con sus revistas viejas. Gabe suele usar mi cuarto como estudio cuando no estoy, lógicamente no estudia nada más que sus estúpidas revistas.
Una dulce voz me saco de mi ensoñación
-Percy-era mi madre
Ella abrió la puerta y todos los malos pensamientos se esfumaron. Tiene ese talento de hacerme sentir bien con su sola presencia. Sus hermosos ojos azules me miran como si miraran solo las cosas buenas que hay en mí. Su cálida sonrisa es la única bienvenida que necesito para sentirme en casa. Su hermoso cabello café tiene ese olor dulzón que puede tranquilizarme.
-Oh, Percy -dice mientras me abraza-Has crecido desde Navidad
Nos sentamos en el borde de mi cama para hablar de todo lo que había hecho esos últimos 6 meses que no la vi. Ella me escucha atentamente. Puedo notar como me mira tristemente al darse cuenta que nuevamente no había hecho ningún amigo. Así que le hablo de Grover e intento ponerlo como una especie de amigo, eso parece animarla un poco.
-Hey Sally-grita Gabe-que tal unos pocos bocadillos
Rechino mis dientes furioso, mi madre era la mujer más angelical del mundo. Ella debería estar casada con un REY y no con el bastardo idiota de Gabe.
Ella parece notar mi molestia, así que sonriendo me dice algo que había estado esperando por los últimos dos años
-Tengo una sorpresa para ti-me dice-nos vamos a la playa
-¿Montauk?-le pregunto sorprendido
-Tres días, misma cabina
Yo realmente estaba emocionado por ir. No habíamos podido ir antes debido a que Gabe había dicho que no teníamos suficiente dinero. Y hablando del diablo…
-Dije bocadillos Sally, no escuchaste-gruñe Gabe apareciendo en la puerta
-Ya estaba por ir cariño-dice mi madre-solo estábamos hablando del viaje
-¿el viaje? ¿lo decías enserio?-pregunta Gabe entrecerrando los ojos
-¿no nos dejaras ir?-pregunto desafiante
-Claro que lo hará-se apresura en decir mi mamá-Tu padrastro-dice ignorando mi gesto de molestia-solo se preocupa por el dinero, eso es todo. Además-dice volteando a verlo-Gabriel no tendrá que conformarse con solo unos bocadillos. Preparare suficiente para todo el fin de semana más las sobras
-Y ese dinero saldrá de lo que gastas en ropa ¿verdad?-dice Gabe engatusado por la comida
-Si cariño-responde ella dócilmente
-Y no usaras mi carro más que para ir y regresar
-Tendremos mucho cuidado-asegura mamá, yo por mi parte intentare explotar la cosa esa en la primera oportunidad
-Quizá si te apresuras con esa botana y si el chico se disculpa por interrumpir mi juego de póker
Quizá si golpeo sus pequeñas joyas y lo hago cantar en soprano por una semana.
Pero mi mamá me dio una mirada de advertencia. Si no fuera porque el idiota de Gabe es capaz de hacerle algo yo no habría tenido problema alguno en intentar darle una lección.
-Lo siento-dije-lamento haber interrumpido su importantísimo juego de póker, entiendo perfectamente que es demasiado importante para usted demostrar su genialidad en el juego. Por favor regresa ya mismo.
Casi podía ver como su pequeño cerebro movía sus oxidados engranes intentando encontrar el sarcasmo en mis palabras
-Si como sea-dice Gabe antes de irse
Obviamente no logro encontrar nada.
-Gracias Percy-me dice mi mamá-cuando lleguemos a Montauk seguiremos hablando
Una hora después estábamos listos para irnos.
Yo tuve que llevar todas nuestras cosas al carro mientras Gabe me miraba quejándose por perder la comida de mi mamá y su tan amado Camaro 78
-Ni un pequeño rasguño mocoso-me dice amenazante-ni un uno solo
Como si fuera a conducir, tenía 12 años por amor a los dioses…¿hey, de dónde viene eso? Pero bueno, Gabe encontraría la manera de culparme por algo. Por más mínimo que fuera.
Estaba tan molesto viéndolo regresar al departamento que me quede sorprendido cuando un grifo de agua estallo lanzando un poderoso chorro que choco con la espalda de Gabe, mandándolo directamente contra las escaleras del edificio.
Yo no quise quedarme a averiguar que paso. Así que salte al carro e hice que mi mamá pisara el acelerador.
Nuestra cabaña (está bien, no es exactamente nuestra pero siempre alquilamos la misma) queda en la costa sur, cerca de la punta de Long Island. Era un pequeño cuartito desgastado con cortinas desgastadas, medio hundida en las dunas. Había siempre arena en las sabanas y arañas en la alacena. La mayoría del tiempo el mar estaba demasiado frío para nadar en él.
Amaba el lugar.
Habíamos estado yendo desde que era un bebe. Sé que mi mamá había ido desde mucho antes. Esa cabaña fue el lugar donde ella y mi padre se reunieron...no es que piense mucho en eso, es raro pensar que en la misma cabaña donde pasas el tiempo, tus padres….bueno, no quiero indagar mucho en ese tema. Cuando tenía 8 años, en el colegio nos dieron esa clase sobre la reproducción con ovarios y espermas muy sonrientes (realmente creo que con eso solo quieren evitar que en un futuro tengamos hijos, era algo traumante), recuerdo que le pregunte a mi madre si en nuestra cabaña ella y mi padre me habían concebido. También le pregunte si habían tenido que estar desnudos tal y como nos dijo la profesora…Mi madre no pudo verme a la cara durante una semana. Luego de eso me explico un poco más sobre lo que realmente pasaba, para mí fue una sorpresa saber que no había ninguna cara sonriente en ningún lado.
Ahora, en ese tiempo yo era un inocente chiquillo de ocho años. En estos momentos con 12 y habiendo pasado los últimos años en internados, pues digamos que la inocencia se perdió (no toda, pero la mayoría) después de todo sigo siendo un puberto con las hormonas empezando a despertar. Eso sin contar que los otros chicos suelen tener ciertas revistas que no se preocupan por mantener escondidas. (Qué esperan, somos un grupo de chicos sin vigilancia después de todo)
Pero esos son temas que no toco con mi madre. No de momento, al menos ella aún no siente que es tiempo para la charla. No es como si realmente espere que me la de.
De cualquier forma nos la pasamos toda la tarde limpiando y sacudiendo la cabaña. Al anochecer hicimos una fogata, asamos malvaviscos azules, servimos cola azul y unos pequeños sándwich azules. Si, lo sé, todo azul. Verán, cuando era pequeño, Gabe le dijo a mi madre que no existía la comida azul. Desde ese momento ella empezó a preparar todo de ese color. Gracias a eso y al hecho de que ella sigue con su apellido de soltera es que sé que no ha sido totalmente absorbida por Gabe. Ella también tiene su raya rebelde, como yo.
Finalmente, llego el momento que siempre esperaba. Le pregunte a mi mamá sobre mi padre.
-Él era simpático Percy-decía con la mirada soñadora- Alto, guapo y poderoso. Pero también amable. Tú tienes su cabello negro y sus ojos verdes también-dice mirando el fuego-desearía que pudiera verte, estaría tan orgulloso
¿Orgulloso? Yo no tenía malas calificaciones, pero tampoco era un niño fácil. ¿Quién estaría orgulloso de alguien que se mete en pelea tras pelea y que no tiene respeto alguno por la autoridad o las reglas? Bien, yo suelo seguir las reglas…pero MIS propias reglas. Crecer en New York me hizo así.
-¿Qué edad tenia yo?-me atrevo a preguntar-es decir…¿cuándo se fue?
-Solo estuvo conmigo un verano Percy. Justo aquí, en esta playa, esta cabaña…
Y esa es una de las cosas que no necesito saber. Realmente es algo incómodo saber en qué lugar fuiste concebido, sobre todo si tienes en cuenta que la cabaña solo es de un cuarto y originalmente solo había una cama…a los 10 años (después de las primeras revistas que se colaron en el internado) decidí que era demasiado grande para dormir en la misma cama que mi mamá, así que empezamos a llevar un colchón inflable para que pudiera dormir y de esa forma evitar pensar en mi madre y mi padre en esa cabaña.
Aun así no pude evitar molestarme con mi padre. Era algo triste el darme cuenta que ese lejano recuerdo solo es producto de mi imaginación. Pero, en lo profundo de mi, tenía la sensación de que a mi padre realmente le gustaría estar cerca de mí. Posiblemente es un sentimiento estúpido, pero…algo en mi interior me lo dice.
-¿Vas a mandarme a otro internado?-le pregunto con la intención de cambiar de tema
-No lo sé cariño-me responde pensativa-tendremos que encontrar algo
-¿Por qué no puedo estudiar en una escuela regular?-le digo quejándome como un niño de cinco años-¿por qué me tienes que mandar tan lejos?
-Es por tu propio bien-dice mi madre mirándome cálidamente
-Es…es porque no soy normal-susurro dudoso. Nunca le había confesado a mi madre que pensaba que era raro
-Oh, Percy-sus ojos se vuelven lloroso-no lo digas como si fuera algo malo. Tú eres muy especial. Tan especial que he tratado de mantenerte lo más cerca posible a pesar de los deseos de tu padre
-¿los deseos de mi padre?-pregunto curioso
-Él quería…él quiso que te mandara a un lugar especial…un campo de verano
-¿Un campo de verano?-vuelvo a preguntar analizando su reacción
-No puedo hablar de eso-dice soltando un par de lágrimas-no puedo, decirte eso significaría perderte y no lo soportaría
Realmente no entendía mucho de lo que pasaba. Solo que mi madre había evitado que fuera al lugar a donde mi padre me quería mandar.
Suavemente abrazo a mi mamá. No puedo soportar verla llorar, siempre entra en mí ese sentimiento de nostalgia cuando la veo derramar lágrimas. A veces pienso que ella ya soltó muchas lágrimas para dos vidas.
Esa misma noche, tuve un sueño vívido. Muy diferente a los que estaba acostumbrado.
Estaba en la playa viendo como luchaban a muerte dos hermosos animales. Uno era un brillante y majestuoso caballo blanco, el otro un águila dorada. Ambos peleaban a muerte, pero pude notar como el caballo no intentaba dañar al águila, más bien era como si solo se defendiera. El águila por otro lado atacaba con furia, no le daba tregua al elegante corcel. Sin embargo, lo más aterrador de la escena era esa voz que provenía de la tierra, alentando a ambos animales a luchar.
Por alguna razón, yo sabía que tenía que detenerlos. No podía permitir que el águila dañara al caballo. Corrí con todas mis fuerzas, pero el tiempo parecía correr lento. Finalmente vi como el águila se abalanzaba contra los ojos del caballo, sin poder evitarlo grite. NO
Y ahí me desperté sobresaltado.
Afuera una poderosa tormenta se estaba creando. De esas que no dejan nada a su paso.
-Huracán-dice mi madre despertando de golpe
No estábamos en una zona ni en temporada de huracanes, pero el mar parecía haber olvidado.
A lo lejos un sonido aterrorizante me erizo la piel. Yo conocía ese sonido, me había perseguido en mis pesadillas desde que era un simple niño. Solo que no podía identificar a quién o qué pertenecía.
Luego un sonido más cercano, como maletas en la arena. Una voz desesperada llamaba a gritos golpeando la puerta.
Mi madre corrió hacia la puerta abriéndola de golpe.
Grover estaba parado en el umbral, totalmente empapado por la inmensa lluvia. Pero Grover se veía diferente sin sus muletas. Pero ahora comprendía el porqué de su problema muscular. Grover no tenía piernas, sino, pezuñas de burro…
-Busque toda noche-dice el chico-burro-¿qué estabas pensando?
-Percy, ¿qué paso en la escuela?-me pregunta mi madre mirándome asustada-¿qué es lo que no me has dicho?
-¡O Zeu kai alloi theoi!-maldice Grover en griego antiguo -¿No le dijiste? ¡Está detrás de mí!
-Percy-dice mi madre antes de que pueda decir algo-¿Qué pasó?-su tono duro me sorprendió. Ella nunca me había hablado así
Medio dudoso, le hablo de la sra. Dodds. Pero el encuentro que tuve con las tres ancianas me lo guardo para mí. No quería que mi madre enloqueciera de preocupación.
El rostro de mi madre palidece de forma mortal.
-Suban al auto-nos dice afligida
A penas alcance a colocarme el cinturón de seguridad cuando mi madre acelero a toda velocidad. De alguna forma, mi madre podía ver a través de la lluvia y el viento. Seguramente los relámpagos constantes le alumbraban el camino lo suficiente.
Voltee a ver a Grover reprimiendo las ganas que tenia de taparme la nariz. Grover apestaba a animal de corral mojado. Realmente no era agradable.
-Así que…-digo iniciando la conversación-¿eres mitad burro?
-CABRA-chilla molesto-muchos sátiros te pisotearían por ese insulto
¿Sátiros?...mmm…Grover había llamado a la sra. Dodds amable y estoy seguro que no lo decía por su carácter. Pero, si tenemos en cuenta que el chico burro…ehhh…cabra, era un sátiro. Las amables serían las furias de Hades, según Homero. ¡Oh, dioses! Aniquile a una puta furia. Solo espero que no haya sido la favorita de Hades, sino estaré en problemas…suponiendo que Hades realmente exista y yo estoy empezando a rogar para que no lo haga.
-Ok, cabra-musite mirándolo-entonces, ¿tú y mi mamá se conocen? Ella no parece muy sorprendida por verte
-No exactamente-dice dándole rápidas miradas al espejo retrovisor-nunca nos hemos visto en persona, pero ella sabía que yo te estaba mirando
-hey, tio-le digo medio dudoso-ya te dije que no eres mi tipo…
-¡Por Zeus!-masculla irritado-Estaba pendiente de ti, asegurándome que estuvieras bien…
-Eso lo vuelve aún más espeluznante-le digo mirándolo serio
-¡Maldita sea, Jackson! ¡No estoy jodidamente enamorado de ti!-chilla furioso-¡Puedes grabártelo en la cabeza! ¡No me interesas de esa forma!
-Me parece genial-le respondo tranquilo-porque solo tengo 12 años y esas cosas no me interesan todavía…
-grrr…los sátiros no tenemos dolores de cabeza, pero tú me estas provocando una migraña-gime lastimosamente
-ok, hombre no es para que te exaltes-le digo. Grover solo me mira irritado
-¿por qué no pareces sorprendido?-me pregunta
-Sospechaba que tenías un secreto gordo-le respondo-claro, nunca pensé que la parte inferior de tu cuerpo fuera de cabra…
-Maldita sea, Percy-realmente me estaba cansando de que me cortada a mitad de mis frases-Se supone que no debes saber nada. Entre menos supieras, el número de monstruos que te perseguiría sería menor.
-Percy-dice mi madre antes de que pueda hacer alguna pregunta-hay muchas cosas que explicar, pero no tenemos tiempo. Primero tengo que ponerte a salvo
-¿a salvo?-pregunto-¿a salvo de qué?
-Del señor de los muertos y sus más espeluznantes compinches-dice Grover
-Grover-chilla mi madre reprendiéndolo. Pero ahora sé que fue una mala idea matar a la sra. Dodds
-Lo siento señora Jackson, por favor acelere
Mi madre sigo manejando sin parar. Apenas y podía ver el paisaje. Alcance a ver un enorme cartel que decía: RECOJA SUS PROPIAS FRESAS
-¿A dónde vamos?-pregunto curioso
-Al campamento que te mencione-me contesta mi mamá sin despegar la mirada del frente
-¿al que mi padre quería enviarme? ¿Ese del qué no querías hablar?-le digo sin poder contenerme
-Por favor querido-me dice acongojada-Esto ya es sumamente difícil, estas en peligro y ese es el único lugar en el que estarás a salvo
A lo lejos, otro grito escalofriantemente conocido se escuchó. El vello de mi nuca se erizo. Todos mis sentidos entraron el alerta. Ese sonido…ese grito…yo lo había escuchado antes. Sabía a quién pertenecía, pero no podía crear una imagen en mi mente. Era como sí una espesa nube tapara todos mis recuerdos sobre esa criatura. Entonces la revelación más aterradora me invadío
-Grover-musito asustado-¿quién estaba atrás de ti?
Nunca hubiera pensado que era posible, pero Grover se puso aún más pálido de lo que ya estaba. Su respiración se volvió trabajosa, como si hubiera visto la cosa más mortal del mundo.
Y en eso hubo un destello cegador…el auto exploto.
Pude sentir como mi cuerpo convulsionaba con energía pura. Millones de imágenes pasaban por mi cabeza. Yo había escuchado que al morir toda tu vida pasa delante de tus ojos, pero, lo que estaba viendo no era mi vida…no del todo.
Un gran número de recuerdos fueron pasando, unos más confusos que otros. Pero todos los sentí como míos. Mi cabeza iba a explotar, el sentimiento de nostalgia eran tan abrumador que podía notar como me asfixiaba de a pocos.
Lo más extraño de todo es que no estaba muerto. El rayo no había explotado el auto. Simplemente lo partió por la mitad, como si su intención solo hubiera sido detenernos.
-PERCY-escuche a mi mamá gritar
-Estoy bien-alcanzo a decirle.
A mi costado Grover estaba inconsciente. ¿Y él decía ser mi protector?
Sin delicadez alguna, sujeto a Grover y lo arrastro hasta dónde está mi madre.
-Percy, tenemos que…-pero su voz desaparece, mirando aterrada algo tras mío
Con cautela volteo levemente la cabeza. Lo justo para ver un hombre enorme, pero realmente enorme como si midiera un poco más de dos metros. Su contextura se parecía las de un jugador de futbol, un viejo y sucio taparrabo apenas lograba sus joyas de la familia. No puedo estar muy seguro de si eso era lo más traumante o el hecho de que su parte superior fuera la de un toro.
-Quién…
-El hijo de Pasifae-dice mi madre con voz quebradiza por el horror
El hijo de Pasifae, la reina que se enamoró de un toro por castigo de Poseidón. Así que…técnicamente la cosa que estaba frente a él era el minotauro. ¡EL JODIDO MINOTAURO!
-mierda-suelto sin poder evitarlo. A pesar de la situación, mi madre dio una mirada severa
-Percy-dice volviendo a mirar a la criatura-hay un gran pino a solo unos metros de aquí
Era cierto, podía ver el enorme árbol en lo alto de la colina
-Debes correr hasta allí, estarás a salvo una vez lo pases-me dice
NO, no iba a perder a su madre. No otra vez…¿otra vez? El dolor de cabeza solo aumentaba con el pasar del tiempo.
-Mamá, tú vienes conmigo-demando
-No puedo Percy, no tengo autorización para pasar-me dice desesperada-Él te quiere a ti. No me hará nada-dice en un intento por convencerme-solo tienes que correr…
-No voy a dejarte aquí-le digo cortándola
No le di tiempo de que diga nada, con rapidez sostengo su mano y empiezo a correr hacia el árbol. Seguramente hubiera sido mucho más fácil si no tuviera que cargar con Grover también, pero tampoco podía abandonarlo a su suerte.
Con lo que no contaba, lo cual fue muy estúpido de mi parte. Era con que el toro fuera tras nosotros. Lo sé, lo sé era predecible. Pero en ese momento solo quería alejarme lo más posible.
A solo un par de metros del pino, el minotauro nos alcanzó. Sus pesadas manos me agarraron y me mandaron a volar varios metros atrás. Mi cabeza se golpeó contra un árbol. Medio aturdido pude ver como el toro sujetaba a mi madre por el cuello. Apretó hasta que ella se disolvió en una lluvia dorada.
Entonces lo único que vi fue rojo. La furia me invadió. Mi cuerpo se movió solo. Sin darme cuenta había sacado el extraño bolígrafo convirtiéndolo en una espada. Sin dudarlo me abalance sobre el toro.
En algún lugar debía haber aprendido a pelear con espada. No hay otra explicación. Blandía la hoja afiliada como si fuera un experto. Esquivaba, saltaba y hasta pateaba al toro como si lo hubiera hecho antes. Podía leer sus próximos movimientos con una facilidad alarmante.
La lluvia a mí alrededor me daba fuerzas.
Todo iba bien hasta que Grover balbuceo algo que sonaba a comida. Esa pequeña distracción le dio la oportunidad perfecta al minotauro para mandar a volar lejos mi espada.
Indefenso hice lo único que se ocurrió. Correr hasta el árbol más cercano.
El toro me siguió. Lo cual era bueno, porque era parte de mi plan. Con un ágil movimiento, "camine" unos cuantos pasos sobre el tronco del árbol para luego impulsarme hacia atrás. La cabeza del toro choco con fuerza contra el árbol al mismo tiempo en que yo aterrizaba limpiamente sobre sus hombros.
EL olor nauseabundo me mareaba. Pero no podía dejarlo ganar. Se había llevado a mi madre y yo le haría pagar por eso. Con fuerza me sostengo de uno de sus cuernos. Suelto un grito de guerra que provenía desde lo más profundo de mí y tiro con fuerza de su cuerno.
Un simple crash me anuncia que logre mi cometido.
El toro logra votarme de su espalda y se abalanza contra mí. Ruedo sobre mi espalda y lo apuñalo con su propio cuerno. La satisfacción me invado cuando lo veo disolverse en un montón de polvo.
Poco a poco las fuerzas van abandonando mi cuerpo. La realidad me golpea, mi madre no estaba. Me había quedado solo.
Volteo a ver el gran pino. Por detrás hay una entrada. Ahí está el campo al que mi padre quería mandarme. Ahí podría conseguir las respuestas que necesitaba.
Ignorando las ganas que tenia de abandonar a Grover, lo sostengo y avanzo hasta la entrada. La cruzo y siento como una barrera protectora se forma tras nosotros. El campo estaba protegido.
Arrastro a Grover hasta lo que parece ser la casa principal del campamento. La luz del porche está encendida. Ahí hay dos siluetas que por la iluminación no puedo distinguir.
Mi vista empieza a nublarse. Las fuerzas abandonan mi cuerpo. Me derrumbo frente a los extraños.
-Es él-dice una voz femenina, suave casi angelical-tiene que ser él
-Silencio niña-dice otra voz más ronca, una conocida -aun esta medio consiente
-¿Crees que su padre sea Zeus?-vuelve a decir el ángel-Se parece un poco a…
-Silencio-repite la otra voz-no importa quién sea su padre piadoso. Hay que llevarlo a la enfermería
-Yo solo digo-insistió la voz angelical-que si es un semidiós. Solo puede ser un hijo de Zeus
¿Semidiós? ¿Un hijo de Zeus? Esa fue la conversación más absurda que había escuchado. Sin embargo, mi vida había sido tan caótica hasta ese momento, sobre todo desde ese viaje al museo. Así que…si en realidad soy el hijo de algún dios…solo espero no ser uno de Zeus. Odio volar.
En eso siento como un si un rayo me partiera en dos. Un candado se abre en las profundidades de mi mente. Una ola tormentosa me revuelca sin piedad. Todos los recuerdos de una vida pasada se hacen tan nítidos como si los acabara de vivir.
Así que…mi padre es un dios, soy una reencarnación. Mi estúpido hermano cumplió con lo que dijo.
Al menos ahora algo está más que claro. Ya sé porque soy malditamente increíble.
P&T
Y aquí está el segundo cap. Conforme vaya avanzando los iré haciendo más largos. Como pueden ver la personalidad de Percy es diferente. Sus recuerdos como Teseo lo va a meter en más de un problema.
Ahora, la lealtad personal sigue siendo su defecto fatal. Pero Grover no es su mejor amigo. Tengan en cuenta que la patrona de Teseo fue la misma Atenea. Así que Teseo era un hijo de Poseidón con la sabiduría necesaria para llamar la atención de la diosa. (sip, eso también le causara conflictos)
Hay partes que son como en el libro pero a partir de la búsqueda todo será diferente. Es decir, los hechos principales seguirán siendo los mismos. Pero todo sucederá de otras formas.
Sin nada más que decir. Me retiro XD
Espero me dejen sus opiniones. Me encantaría saber que les parece.
Cuídense
byebye
