ALGO VIEJO, ALGO COMÚN Y ALGO NUEVO
"Sufrir por amor es lo mas viejo del mundo" Eso solía decir Abraxas Malfoy a su hija cada vez que la encontraba espiando a su hermano mientras charlaba con sus amigos, él sabía que no era que le interesase lo que ellos decían de las artes oscuras, de haber sido eso ella podría hallar toda la información en la biblioteca de su casa, no era eso, era ese chico de cabello lacio y negro que Lucius había llevado a casa para las vacaciones de navidad hacia ya mucho tiempo.
Y una vez mas ella estaba ahí, sufriendo por amor, sentada sobre la escalera de mármol, oculta por el gran candelabro, escuchando la voz de aquel muchacho que Lucius había llevado a casa hacia ya diez años, diez años y ella seguía amándole como una tonta, deseando con toda su alma que él mirase hacia arriba y la descubriese, que notase al verla lo que todo el mundo parecía notar, que se había convertido en una mujer hermosa, que era rica, que era poderosa, que era el mejor partido que un hombre podía desear y que le amaba, cosas que todo el mundo podía notar, todos menos él.
Ella tenía solo once años cuando lo vio entrar en su casa por primera vez, sabia que no era atractivo, pero había quedado encantada con sus sonrisa, y la actitud que todos denominaban osca y retraída, ella la encontraba madura, reflexiva y maravillosa. Desde ese momento se había prometido que él sería para ella, en Howgarts se esforzó por llamar su atención, y hasta suspendió posiciones dos años para pedirle que le enseñara, poco importaba quedarse todos los viernes en la sucia y fría mazmorra, si en esos momentos su atención le pertenecía por entero.
Pero no podía mentirse para siempre y pronto descubrió que él amaba secretamente a otra, tal vez si hubiese sido una rival mas digan Lucinda habría tenido dudas sobre su capacidad para alcanzar su objetivo, pero era solo una sangre sucia y además pobre ¿que podía esa mosca muerta en contra de la hermosa hija de la familia Malfoy? ¿Como podían su melena pelirroja, su cara llena de pecas y sus ojos verdes, competir contra la belleza que ella había heredado después de siglos de sangre limpia?
Pero pronto descubrió que podían, y que Lily Evans era una verdadera rival y un peligro para el sueño que ella deseaba cumplir. Volcó todos sus esfuerzos en destruirla, en hacerla despreciable a los ojos de él, pero todo fue en vano, ni siquiera cuando ella cayo con el peor enemigo de Severus este dejo de amarla.
Y ahora, mientras lo veía hablarle a su hermano de los nuevos reclutas que llegaría ese día a la Mansión Malfoy para recibir la marca, Lucinda sonreía recordando lo que había hecho para llegar a ese día. Hacia mucho tiempo que sabia que él estaba enamorado de ella, también sabia que no era muy listo pero aun así preparo sus mejores armas, tanto peor para el roedor si se dejaba atrapar.
No había sido difícil encontrar a Peter, o mejor dicho, dejar que él la encontrara sola en la heladería, con el vestido rosa ceñido a la cintura, lo había visto espiarla desde los matorrales, que fácil había sido pretender que estaba perdida, y caminar hacia el callejón Nockturn dejando que él la siguiera por aquel pasadizo vacío y maloliente en el que casualmente había un hombre esperando para acorralarla según lo acordado, y que ignoraba que ese sería el ultimo atraco que fingiría en su vida. Peter la había salvado, había sido su héroe y ella, superando el asco y la repulsión que le causaba aquel imbécil, le había besado como recompensa, un beso que sabia que a él le costaría el alma entera. Desde ese día ellos se había encontrado a escondidas, mientras él le confesaba su amor y ella fingía corresponderle, que sincera la creía él, y como no pensar que en verdad lo amaba si siempre le contaba lo difícil que era escapar de su malvado hermano para verlo, el peligro que corría ella para poder tener esos fugaces momentos robados a la vigilancia de los mortifagos.
Había heredado de su padre el talento para mentir, e impunemente contaba mil mentiras doradas al pobre Peter, tres meses de esfuerzos le había costado que él confiara en ella, tres meses en los que se había dedicado a enlodar el nombre de su hermano y de su familia, su sonrisa se ensanchaba al recordar como había llorado en el hombro de Peter, diciéndole que ellos jamás les dejarían estar juntos, que su propio hermano le daría muerte si llegaba a saberlo … a menos que él, Peter, se convirtiera en mortifago, entonces si que podrían estar juntos sin peligro, su familia no se opondría si él se presentaba ante ellos como un mortifago poderoso.
En seis meses había desechado hábilmente las dudas de Peter, sus amigos nunca la aceptarían a ella por ser una Malfoy, y aun que lo hicieran, su familia sufriría las consecuencias a manos del Señor Tenebroso, y aun que eran malos, ella sufriría muchísimo al saberse responsable, y él torpe y enamorado le había contado la historia de amor de James y Lily, lo felices que eran y que en julio había nacido su primer hijo, en ese instante la mente hábil e imaginativa de Lucinda había relacionado el nacimiento con la profecía, y se había jugado el cuello contándole lo que sabía el Lord.
Busco a un mortifago imprudente al que pudiera usar para implantar esa idea en su señor, y lo encontró, llamo a Rookwood y fingió que se había pasado de copas con él para contarle que había escuchado que los Potter tenían un hijo nacido en Julio de ese año, sabedora de que él no tardaría en decírselo a su señor y que para congraciarse no revelaría que aquello se lo había dicho ella.
Apenas el Señor Oscuro había iniciado la búsqueda de los Potter cuando Lucinda, fingiendo superar grandes peligros, llegaba a los brazos de Peter llorando y diciendo que todo estaba perdido por que Lucius la había descubierto, usando todo su talento le había dicho que la olvidara y que fuera feliz, que ella ya estaba muerta, y una vez mas se había jugado el todo por el todo contándole el plan del Señor Tenebroso, él hubiera podido traicionarla, hubiera podido entregarla a la Orden o a los mortifagos, hubiera podido salvar a sus amigos, pero ella sabía bien que para ese momento él la amaba demasiado como para perderla, lo tenía en sus manos y para obtener lo que deseaba solo tenía que comenzar a apretar.
Hacia un mes que no había vuelto a verse con él, le mandaba esporádicas cartas en las que le contaba que su hermano la había dejado vivir y había accedido a no decir nada a sus padres, pero la mantenía encerrada y siempre vigilada, le hablaba de que sus sentimientos por él no habían cambiado, y de lo maravillosa que hubiera podido ser su vida juntos si ella no hubiera nacido en una familia mortifaga, o si él lo fuera. Hasta que, tres días atrás, finalmente había recibido la respuesta que tanto ansiaba, entonces le había citado, se había lanzado a sus brazos y le había dicho que su hermano había descubierto las cartas y solo por esa promesa la había dejado salir.
Ahora no podía echarse atrás, Luicus sabia ya quien era él y los mataría a ambos si él no le daba el paradero de los Potter al Señor Tenebroso, pero el Señor Tenebroso no podía saber que ellos se conocían de antes, no podía tener ningún detalle de su relación, nadie debía saberlo, por que si el Lord descubría que ella le había contado sus secretos, ni su hermano podría protegerla.
El día anterior Lucius había estado muy cerca de descubrirla, se había puesto pesado he insistente pero no había podido sacarle nada, ella amaba a su hermano, y contaba con él siempre pero no se hacia ilusiones y sabia que a Lucius no le gustaría nada la forma en la que había estado jugando. Él le había contado lo que Severus había hecho para proteger a Lily, eso la había puesto furiosa, pero también la había puesto sobre aviso, si le contaba su plan a Lucius él la obstaculizaría para apoyar a Severus.
Y tres días después, Lucinda seguía sentada en la escalera de mármol de su casa, cubierta por el candelabro, pensando y maquinando, y a nadie le extrañaba, era algo común en ella. Todos se extrañarían mas tarde, cuando vieran entrar al redil algo nuevo.
