"Una decisión puede cambiar tu vida"
Capítulo 2: La complicación, ya no hay vuelta para tú error.
Ahora Kagome odiaba más que nunca a Kikyou, pero sobretodo lo odiaba a él, a ese hombre al cual le entrego su corazón y él lo desecho como una basura. Kagome ya no podía aguantar más sus inmensos deseos de llorar, pero recordó esas palabras.
- Hagan lo que hagan, pase lo que pase, no se atrevan a llorar en ese lago...
No me importa, tengo todo el derecho de llorar ya que él se ha ido, y para siempre – luego dijo algo que la dejo perpleja- Él nunca volverá, nunca, y tal vez sea lo mejor ¡Vete no te quiero ver más! - Kagome no aguanto más y se puso a llorar como loca, estaba desesperada, las lágrimas caían y caían hacia las aguas.
Algo se acercaba rápidamente hacia ella, salió del agua, eran unos tentáculos finos y largos que la jalaron, trató de zafarse, pero no pudo, cayó al lago instantáneamente. En el fondo del agua notaba que los tentáculos la adsorbían hasta una cueva y ahí se encontró con un campo de energía, lo cruzo sin ya poder respirar, pensó que moriría pero al llegar ahí descubrió que había aire. Había unas marcas en las paredes, profecías se pueden decir, y... una criatura pequeña y extraña que la miraba fijamente a los ojos, se veía la tristeza de ese demonio tan solo. Kagome le preguntó:
- ¿Tu eres el Dios Tei? - preguntó mirando sus ojos apagados y entristecidos.
- No sé por qué quieres saber eso mujer, si pronto llegara la hora de tu muerte – la miro con ojos maléficos - No le encuentro sentido a esa pregunta – cuando terminó de decir esto lanzo sus tentáculos para atarla, pero con aquella acción quedo sorprendido - Mujer ¿Por qué no suplicas que no te mate o pones cara de espanto al ver tu muerte?
- Porque lo único que quiero en este momento es desaparecer, desaparecer de este mundo no quiero sufrir más, no quiero estar aquí, así que mátame, ya hazlo de un vez ¡Mátame ahora! - después de dicho esto agacho la mirada. Tei al oírla se queda aún más extrañado, así que indago en el corazón de Kagome, lo único que encontró en ese momento fue tristeza, dolor, odio y desesperación, eran miles de sentimientos confundidos.
- Vaya, vaya, vaya, las vueltas que da este maldito destino, al fin me encuentro con una persona como yo, lástima que sea mujer - Kagome sólo lo miro - ¿A ti te hicieron lo mismo que a mí?
- ¿Lo mismo? ¿Qué quiere decir? - pregunta confundida.
- Hace muchos años yo era un humano como tú, conocí a una joven y me enamore perdidamente de ella, pero antes, en el pasado de esa mujer había otro hombre que amo con todo su corazón, pero él había fallecido, tiempo después yo descubrí que ella era un demonio, no me importo, yo la amaba y eso era lo importante, se suponía que ella igual a mí, pero ese hombre resucito porque ella lo invoco y a mí me tendió una trampa. Vino a este mismo lago y se puso a llorar en sus orillas, yo como un tonto fui a verla, me agarro y me puso un hechizo que me dejo así como estoy ahora, me dijo "Ya no te necesito, no te necesito ¡Vete de aquí!" Se marchó con ese hombre dejándome aquí… Ahora cada mujer que llore en este lago será sacrificada por culpa de esa mujer - dijo con voz muy seria.
- No, no, no es justo, no es justo lo que haces sólo por una mujer - dijo Kagome tratando de hacerlo entrar en razón.
Tei rió – ¿Y acaso es justo que tú te quieras quitar la vida por ese híbrido? - sabiendo que al decir eso le causaba gran daño continuo hablando - Mira chiquilla, yo necesito ayuda para encontrar algo que me pertenece y quiero que tú me ayudes…
- Sabes, no estoy para esto, si no me vas a matar mejor me voy - lo dijo aún triste.
- Mujer, yo te enseñare tu destino… - Kagome lo interrumpió sin dejarlo terminar
- ¡Usted no puede, los destinos no están escritos uno los hace! - enfadada.
- Deja de ser una chiquilla entrometida, quiero terminar de hablar. Te voy a mostrar los tres caminos que tienes para escoger tu futuro, el que tomes cambiara tu vida- luego la tomo con sus tentáculos y la expulso fuera del campo de energía, pero había algo extraño, ella podía respirar en el agua. Kagome se quedó dormida, Tei le empezó a mostrar algunas imágenes…
Ella estaba sola en la oscuridad había una luz en un camino que conducía hacia Inuyasha, Tei le dijo - Ese es uno de tus caminos ¿Quieres ir por ese camino? Vamos, anda, corre hacia él, vamos…- Kagome corrió hacía Inuyasha y él la esperaba con los brazos abiertos, pero detrás de él había una sombra, Kagome se detuvo para fijarse quién era, de repente, detrás de Inuyasha salió Kikyou y lo abrasó dulcemente. Tei habló- Esto es lo que tendrás que soportar si escoges este camino- Kagome se echó a llorar, Tei le mostró otro camino más, era una escena de su familia y sus amigos allá en la época actual.
- Miroku, Sango, debo decirles algo – dijo Inuyasha con la mirada seria, cuando detrás de él salió Kikyou.
- ¿Así que ya te decidiste Inuyasha? - habló Miroku seriamente tomándose un té.
- ¿Cómo? ¿De qué hablan? – dice Shippo sin entender una sola palabra.
- Sí, ya me decidí - continua Inuyasha a la respuesta de Miroku.
- Cómo puedes ser tan insensible Inuyasha ¿Dónde está Kagome? - se queja Sango.
- Le dije que se marchara de aquí…
- ¡¿Cómo has podido Inuyasha?! ¡¿Cómo?! - llora Sango.
- Mira Sango, que te quede bien en claro que yo ya tome una decisión y a quien amo es a Kikyou, te guste o no – aclara - Y si no estás de acuerdo puedes irte.
- Ya oíste mujer - repite Kikyou.
- ¡¿Qué?! - grita Shippo confundido dándose golpecitos en la cabeza mientras Sango sólo mira sorprendida a Inuyasha y con rabia a Kikyou
- Un momento Inuyasha, te recuerdo que yo fui quien consiguió este templo y si se va Sango me voy yo y no creo que el dueño quiera a un monstruo en su palacio.
- Bien dicho excelencia - dice Sango feliz junto a Shippo.
- Muy bien, entonces me voy…
- ¿Inuyasha quien dijo que te fueras?- Inuyasha se sorprendió al igual que todos - A mi no me incumbe lo que tu hagas con tu vida privada, además nuestra principal propiedad es acabar con Naraku y a decir verdad tu ayuda es fundamental y la señorita Kikyou también puede serlo, aunque admito que me pone triste saber que la señorita Kagome ya no estará con nosotros.
- ¡Qué! ¡Usted no puede ser así excelencia! - se fue llorando al igual que Shippo.
- Aunque deberás ir a buscar a la señorita Kagome Inuyasha…
- ¡¿Por qué?! Te dije que ya tome una decisión.
- No lo digo por eso, ella se llevó la Shikon no Tama y hay que recuperarla…
- Puedes ir tú, ella sigue en esta época…
- ¿Sigue aquí? - pregunta Kikyou.
- Sí, aún siento su aroma.
Mientras que Miroku, Inuyasha y Kikyou estaban en el palacio, Sango y Shippo se fueron a un lado del lago, aunque para su sorpresa el lago había dejado de tener sus aguas claras, ahora las tenía totalmente negras, su vegetación está totalmente muerta, todo se estaba muriendo alrededor del lago, Sango se asustó y mando un grito, grito con todas sus fuerzas al igual que el enanito que la acompañaba, todos acudieron al grito.
- ¿Qué pasa Sango? – preguntó Miroku desesperado.
- ¡Excelencia el agua, los árboles, la tierra, todo está muerto, el agua esta negra y antes estaba clarísima!
- ¿Señorita Kikyou usted cree que…? - preguntó confundido Miroku.
- Sí... esto no es causa de ese tal Dios, ni de un demonio, ahí dentro hay una persona que es capaz de que sus sentimientos cambien la naturaleza, es una persona que tiene un gran poder espiritual que en este momento tiene un odio tremendo en su corazón…
- Kagome - murmuro asombrado Inuyasha.
- Y la única persona capaz de esto es… - Miroku no terminó de hablar ya que fue interrumpido.
- Kagome - dijo Kikyou mirando fijamente a Inuyasha.
Mientras tanto Tei le seguía mostrando a Kagome su destino, ella miro la escena de su familia - ¿Pero qué es lo que veo? – Pensaba - Los veo a todos contentos, pero cuando llego yo se entristecen… ¡¿Es que nadie me quiere o me necesita en este mundo?! - se preguntaba angustiada – No, no, no quiero ningún camino, sólo quiero morirme - siguió llorando.
-Aún no te muestro todos los caminos… Mira, éste es el último, ven conmigo, no te mostrare imágenes de este camino, ya que tú tienes que verlo por tu cuenta, ahora decide… Si regresas a casa tus amigos y familiares se entristecerán, si vuelves con Inuyasha sufrirás cada día de tu vida, si te quedas aquí cambiara tu futuro para bien o para mal, sólo tu escoges tu camino - luego añadió - Y que te quede claro, no dejare que mueras aunque me lo ruegues…
Kagome ante esa palabras recordó todas las veces que Inuyasha dijo "¡No dejare que mueras Kagome, yo te protegeré!" recordó esas palabras y esas promesas tan cálidas que no fueron cumplidas, se puso aún más triste, siguió recordando momentos con Inuyasha y cada vez, cada vez más negra se ponía el agua
Tei quedo asombrado ante el poder espiritual tan grande de la chica y susurró - Aunque no lo quieras tu destino está escrito, y lo peor de todo, es que es el único escrito en el mundo - luego dijo en voz alta - Dentro de poco tiempo se cumplirán las profecías - sonrío maléficamente.
Mientras tanto en la superficie…
- Lo siento Kikyou, debo salvarla, pero recuerda que a la persona que amo es a ti - dijo Inuyasha cálidamente, Kikyou le sonrío.
- Te estaré esperando Inuyasha…
- Srta. Kikyou ¿Por qué no lanza una de sus flechas? - dice Miroku.
- Es cierto – dijo Shippo.
- Lo intentare - Kikyou lanza una de sus flechas, pero el poder de Kagome era tan poderoso que no le hizo nada.
- Vámonos Miroku, Sango, hay que entrar en el agua - dice Inuyasha.
Entraron en el agua con mucha dificultad, ya que estaba oscura aunque curiosamente podían respirar y hablar bajo ella, en el agua se podía trasmitir odio, dolor y desesperación, Inuyasha se sentía culpable, cuando de repente, se vio a lo lejos a una chica atrapada en unos tentáculos, Inuyasha trato de zafarla, pero no pudo. Cuando de repente…
- ¡Déjala ahí! - grito alguien.
- ¿Quién es? - preguntó Miroku.
- Soy Tei y deja ahí a esa mujer.
- No permitiré que le hagas daño - dijo furioso Inuyasha.
- ¿Crees que le pueda hacer más daño que el que tú le hiciste? - dijo en forma sarcástica
mientras mostraba su forma.
- ¡Maldito, suéltala! - exigió Inuyasha.
- Aunque no lo creas híbrido, no le estoy haciendo daño – aseguró - Simplemente le estoy dando a escoger caminos para su destino…
- ¿Caminos para su destino? - preguntó Sango.
- Sí, esta reacción con el agua negra sólo es producto del odio y confusión que tiene en este momento la chica, la cual no la cause yo, sino tú - Indico a Inuyasha, él se enfureció.
Cuando paso algo inesperado. Las aguas se empezaron a aclarar poco a poco…
- La chica ya ha escogido - dijo Tei y la soltó pensando - ¿Cómo puede ser que una mujer tan joven como ella sea capaz de perdonar y de quitar su odio en tan solo unas horas, cómo puede existir en este mundo un persona tan pura...?
Inuyasha tomo a Kagome y la subió a la superficie, pero antes de que la sacaran, el agua estaba tan trasparente como antes.
- Kagome… Kagome - repetía constantemente una voz – Despierta - era Inuyasha que ya la tenía en tierra, todo el paisaje volvió a cobrar vida.
- Inu... yasha - susurró bajo.
- Kagome debiste haberte ido a tu época ¿Por qué dejaste que ese demonio te atrapara? - preguntó Inuyasha.
- ¡Porque estaba llorando por ti! - Ante esas palabras Inuyasha se quedo sorprendido
- Lo siento mucho por causarte este dolor Kagome, pero yo... yo ya tome una decisión – afirmó - Mejor te acompaño a tu época - dijo un triste Inuyasha que la toma para ayudarla a levantarse.
- ¡Ya suéltame Inuyasha, yo me puedo levantar sola! - le grito, Inuyasha no podía creer lo que oía.
Cuando ya estaban en el palacio y Kagome tenía su bolso, Inuyasha solo dijo:
-Ven Kagome, vamos a tu época… - Kagome lo miro, miro a todos y miro el camino de regreso a casa, ella recordó…
-Si regresas a casa, tus amigos y familiares se entristecerán, si vuelves con Inuyasha sufrirás cada día de tu vida, si te quedas aquí cambiara tu futuro para bien o para mal sólo tu escoges tu camino.
- No, no, no Inuyasha, yo no me voy de aquí - dijo exaltada, todos se asombraron.
Capítulo 3: El chico en las montañas.
- Vamos Kagome no hagas las cosas más difíciles, no te puedes quedar con nosotros, entiéndelo - dijo Inuyasha mientras Sango y Shippo lloraban.
- ¿Quién dijo que me quedaría contigo? - habló Kagome al escuchar la respuesta de Inuyasha.
- ¡Tonta! - Con un tono peculiar - ¿Dónde más te vas a quedar? ¡No tienes dónde ir!
-Me voy con Tei...- al oír esto Inuyasha explota.
-¡Ese Dios te ha lavado el cerebro Kagome, no seas boba y vuelve a tu época, no tienes nada que hacer aquí!
- Aquí no, pero allá sí, tú no eres dueño de mi destino Inuyasha, tu no decides por mí ¡Tú has decidido que nos separemos junto a nuestros recuerdos y amistad, incluso has decidido separarte de algo más importante que todo esto, Inuyasha, tu decidiste separarte di mi amor! -al decir esto Kagome se entristeció y bajo la mirada - Tú lo has querido así.
- Kagome… yo… - pero Inuyasha no pudo terminar de hablar
- Déjala Inuyasha, que ella haga lo que quiera, ahora nosotros estamos juntos y eso es lo único que importa - dijo Kikyou.
Kagome miro a Kikyou - Por favor Kikyou, cuida mucho a Inuyasha…
-Así lo haré - respondió ocultando su sorpresa ante esas palabras, luego de esto Kagome se despidió de todos y se marchó rumbo al lago
Kagome decidió volver con Tei, ya había pasado una semana, Kagome estaba en el lago nocturno junto a Rita.
- Así que Tei no es tan malo después de todo… – dijo Rita, pero Kagome notó la tristeza de ésta.
- No te preocupes, estoy segura de que todo pasa por algo - esto lo dijo con la intención de consolarla después de lo que paso con su hermana.
- ¿Y cómo te va con Tei…? ¿Por qué te pidió que te quedaras con él?
- No lo sé, él es muy callado, ni habla, pero… al parecer quiere que lo ayude a buscar algo y todo parece indicar que no es algo ordinario - sonrío - es una persona dura, pero ya se ira ablandando.
En ese mismo momento…
Inuyasha estaba a un lado del río junto a sus amigos y Kikyou, todos dormían excepto Inuyasha, sintió un aroma peculiar que lo hizo entrar en pánico, fue al río para comprobar sus sospechas y, sí, tenía razón, era Tei.
- ¿Qué haces tú aquí? - preguntó Inuyasha exaltado.
- Vengo para devolverte esto - estiro su tentáculo
- Pero si es… –Lo siguiente lo dijo fuerte - ¡La Shikon no Tama! - al hablar tan fuerte despertó Kikyou, pero no se dieron cuenta.
- ¿Por qué me la entregas?
- Porque por el momento Kagome no la necesita.
- ¿Cómo es eso?
- Ya lo sabrás… Kagome siempre ha tenido su destino escrito y en ese destino la perla aún no es necesaria.
- ¿Qué quieres decir?
- Ya lo sabrás, ya lo sabrás… Lo único que te digo es que esa perla volverá a su dueña - Inuyasha miró como Tei se alejaba y se quedó pensando en lo que le había dicho… Al igual que Kikyou.
Cuando Tei llego a la cueva Kagome estaba dormida.
- ¡Despierta!
- ¿Ah? ¿Qué? ¿Qué ocurre? - Despertó exaltada y confundida - Ah, sólo eres tu ¿Qué es lo que quieres?
- Mañana saldrás temprano así que prepara tus cosas.
- ¿Qué? ¿Pero… pero a dónde? - se preguntaba extrañada.
- Mujer, sólo hazlo - gruñó.
En ese momento Kagome se enfadó- Un momentito, yo tengo nombre y es ¡Kagome, Ka-go-me! no ¡Mujer! Y si mañana tengo que salir temprano al menos deseo una explicación- se lo deja claro.
- Está bien ¡Kagome! ¿Eh así te gusta? - responde disgustado
- Sí, gracias – dice feliz al ver que sus caprichos estaban satisfechos - ¿Y por qué me tengo que despertar tan temprano?
- ¿Recuerdas que te dije que debías ayudarme a encontrar unas cuantas cosas?
- Sí ¿Por qué?
- Es hora de que las busques.
- ¿Y qué tengo que buscar?
- Son iguales a la Shikon no Tama, pero de colores distintos, sus poderes son iguales a 7 fragmentos de la perla, son joyas muy valiosas y necesito que me las consigas.
- ¿Y de seguro son tuyas…? - dijo un poco dudosa.
- Claro ¿Ves esos espacio de aquella esquina?
- Sí...
- Ahí es donde estaban, son diez y las tienes que encontrar.
- Ok, pero ¿Dónde están…?
- No lo sé, tienes que buscarla por esta región.
- Supongo que me vas a acompañar ¿Cierto?
- No.
- ¡¿Cómo que no, y si lo tiene un monstruo poderoso qué haré?! – grito.
- ¡Por eso niña! - no terminó de hablar.
- ¡Kagome, Ka go me! ¡Entiende!
- Está bien, Kagome - recalcó la voz en su nombre- entiende que por eso vas a madrugar, porque vas a ir a buscar a alguien en una parte que yo te indicare.
- ¿Y si aparece algo?
- Para algo son las flechas ¿No?
- Si eso creo… ¿En qué lugar tengo que buscar esas 10 joyas?
- Esas 10 perlas tienen nombre ¡Como tú! - Eso lo dijo más alto- se llaman joyas de renovación
- ¿Joyas de renovación? ¡Quien le pone un nombre así a unas joyas, por dios!
- ¡Tiene un significado y deja que termine de hablar! - Kagome guardo silencio - Iras a buscar a un demonio.
- ¿Un demonio? ¿Y qué clase de demonio?
- Es un demonio muy poderoso, pasando esta montaña a medio pie de la próxima encontraras un pequeño templo. Lo único que tienes que decir es que Tei te ha enviado a cobrar una deuda.
Paso la noche, ya era de amanecida y Kagome decidió partir, sabía que era muy peligroso, no tenía a nadie que la protegiera como antes…
-¿Pero en qué estoy pensando? – se dice a si misma - Si quiero cambiar mi vida tendré que aprender a defenderme sola, no como antes que dependía de los demás.
Kagome llego hasta el lugar indicado por Tei muy cansada por tanto caminar, ya era casi de noche cuando vio el templo, se acercó a él con entusiasmo, llamo, pero nadie contestó, decidió deslizar la puerta, entro y encontró en el interior una de las joyas de las que Tei le había hablado, era una de color púrpura oscuro, Kagome se acercó y la tomo, pero en ese momento alguien abrió la puerta del templo, ella se dio media vuelta asustada y se encontró con dos ojos rojos y enfurecidos que no esperaron ni dos segundos para atacarla, Kagome pego un brinco y cayó al suelo, estuvieron a punto de volverla a atacar, pero ella se levanto rápidamente, el sujeto había dejado un gran hoyo en el templo, Kagome simplemente miro el agujero, se asombró y se fue corriendo. Kagome continuaba su maratón por el bosque mientras sentía que el sujeto la perseguía, saltaba por las ramas de los árboles y arrojando poderes como las garras de fuegos de Inuyasha, a Kagome le roza un ataque en el hombro, pero ella siguió corriendo hasta que el sujeto se cruza en su camino, ella choca contra él y cae al suelo por el impacto.
- ¡Devuélveme eso, devuélvelo ahora! - gritó.
Kagome subió la vista y no estuvo segura de que fuera un demonio o no, ya que tenía la figura de un humano, se quedo mirando su rostro, no hacía falta mirar detenidamente para darse cuenta de lo guapo que era, sin embargo, tenía una mirada acecina, fatal, pareciera que estuviera sediento de sangre, dispuesto a matar a cualquiera.
- ¡Esto no te pertenece! - grito Kagome.
- ¡Claro que es mío, si eso estaba en ese templo es mío, tú lo has sacado de ahí! – Grito - ¿Qué acaso bienes de tu aldea sólo para robarme eso del templo? Te aviso que no solo vienes a perder el tiempo, sino que también la vida.
- Sí, vengo del pueblo, pero no vine para llevarme esta joya.
- ¡Qué dices si la acabas de tomar de ahí!
- Buenos, es que… es una larga historia - comentó con una sonrisa nerviosa, sin embargo, el demonio seguía con su mirada acecina, en eso, Kagome le preguntó - ¿Tu eres el demonio que vive en el templo?
- Sí.
- ¡Ah, qué alegría encontrarte! - sonrío felizmente poniéndose de pie sin importarle la mala cara de éste.
- Eres una tipa muy rara.
- Tienes que venir conmigo.
- ¡¿Qué?! ¿Primero me robas y luego dices que debo ir contigo? Yo no voy a ninguna parte, además ¿Quién eres, qué vienes y por qué robas esa joya?- Lo último lo dijo de forma lúgubre.
- Bueno todo tiene su respuesta, veras, soy Kagome y vengo por un mandado que me encargaron y no vine especialmente a robar esta joya - dijo sonriente.
- ¿Qué mandado? - empezó a suavizar el rostro.
- Bueno, Tei el Dios del lago kiukumi, me ha mandado y me dijo que te dijera que quiere que le devuelvas un favor, quiere que te lleve conmigo.
- ¿Quién es ese? - Fingiendo no saberlo.
- ¿Qué no te acuerdas?
- No... Y si no me acuerdo no devuelvo nada.
- Entonces ven conmigo al lago y lo ves, tal vez así te acuerdes.
- Yo no voy a ningún sitio.
- Si no vienes conmigo él se va a enojar y es muy testarudo, además tienes que venir o no te devuelvo esta joya.
- No seas boba, te la puedo quitar en cualquier momento, vete o te mato.
- No creo que lo hagas.
- ¿Ah no? ¿Y por qué crees que no lo haré?- Contestó en tono desafiante.
- Porque si de verdad quisieras me hubieras matado en el mismo templo - el chico se quedó mudo - ¿Cómo te llamas?
- Eso no te interesa.
- Que educado…
- Será mejor que me devuelvas la joya.
- No lo haré hasta que te decidas a ir conmigo.
- ¡¿Qué?! ¡Chiquilla eso no es tuyo!
- Lo sé y te lo devolveré si vienes…
- Te lo voy a quitar, eso haré.
- No lo creo - se lo guarda entre las ropas de su pecho - y si te atreves a meter la mano te juro que la que te matara seré yo.
- ¡No soy un pervertido! – Grito -¿Dónde queda ese lago? – Preguntó algo enojado.
- Ven conmigo - sonrío y el chico se ruborizo un poco.
- Pero… pero es de noche, de seguro te dará miedo.
- No juzgues a las personas sin conocerlas, pero tengo sueño, así que de seguro me prestaras tu templo para dormir…
- Sabía que pasaría algo así… - terminó diciendo en un resoplo.
Kagome pasó la noche en el templo y a la mañana siguiente…
- Oye, despierta, quiero terminar rápido con esto para deshacerme de ti y recuperar mi joya.
- ¡OSOWARI! - grito sin recordar que él no era Inuyasha.
- ¿Qué acaso te volviste loca? – Dijo extrañado - ¿Crees que porque me digas sentado me voy a sentar?
- No… disculpa… es que me acorde de otra persona y… bueno yo… ya olvídalo… - el demonio notó la tristeza de Kagome en su rostro.
- ¿Tenías un perro?
- ¿Ah? – Extrañada - ¿Por qué preguntas eso?
- No, ya olvídalo - Kagome lo miro extrañada - Ah bueno ¿Entonces nos podemos ir?
- Sí... vámonos.
Se fueron rumbo al pueblo, iban por el bosque cuando Kagome no aguanto más el silencio.
- Y dime ¿Qué edad tienes?
- Eso no te incumbe.
- Oh bueno… ¿Y cómo conseguiste esa joya?
- No te incumbe.
- ¿Vives solo allá en el templo?
- Tampoco te incumbe - Kagome se comenzó a enfadar.
- Y dime ¿Por qué vives tan lejos de la civilización? – Preguntó y luego susurro para sí - si se le puede llamar a esto civilización.
- No te incumbe.
- ¡¿Y SE PUEDE SABER QUÉ ES LO QUE ME INCUMBE?! - grito desespera.
- Oye, oye, oye – se dio la vuelta y le puso el dedo en la frente como deteniéndola - Si quieres que te acompañe hay un par de reglas aquí que no puedes romper, no grites, no me preguntes cosas y cállate porque odio tu voz chillona. Y la respuesta es no te incumbe nada de mi ¿Esta bien?
- ¡Cómo quieres que este callada todo el camino si es demasiado largo!
- Callándote.
- ¡Mira, mejor devuélvete a tu templo y déjame sola, no me importa que Tei se enoje conmigo pues si es tan urgente verte que él mismo venga a buscarte, porque yo no soporto a un testarudo como tú! - grito.
- ¡¿Qué?! - otro grito - Para tu información no soy testarudo, no es mi culpa que tengas la voz chillona.
- ¡No la tengo chillona! - otro grito.
- ¡Que tú no te des cuenta es otra cosa! - más gritos.
- ¡Y que tú tampoco te des cuenta de que eres testarudo no significa que no lo seas! - más y más gritos.
- ¡No soy testarudo! Y ya deja de gritar, vas a despertar a los ogros con tu chillona voz y, si te vas a ir devuélveme la joya.
- ¡Pues mira como no te la devuelvo! ¡Y el único testarudo que va a despertar a los ogros eres tú! - Ese último grito ocasiono algo.
- ¡¿Quién molesta en sus sueños al gran Tengoku?!
- ¿Lo ves? Te lo dije niña - goza diciéndole que él tenía razón.
Kagome se enfada, explota y grita muy, pero muy fuerte - ¡CALLATE! - esto sonó seguido por un eco de su voz. De repente de todas partes del bosque comenzaron a salir criaturas de sus escondites para ver quién perturbaba sus sueños.
- ¡Quién me ha despertado! - gritaban como canto los ogros y monstruos.
- ¡Woo~! Que poder tan grande tiene tu voz - rió el chico haciéndole burla. Cuando un ogro inmenso ataco al chico, él dio un brinco salvándose, pero Kagome…
Continuara...
hasta aquí queda la historia por ahora, espero que les haya gustado, la próxima semana subiré los siguientes capitulos
SALUDOS! :D
