Capítulo 2
Conociéndonos
Konoha se caracteriza por muchas cosas, en especial la eficacia de sus ninjas. Eran conocidos en el País del Fuego como una de las organizaciones más eficientes y respetadas a nivel militar. Cuando contratabas a un ninja de Konoha tenías completa seguridad que lo encargado se cumplía. Mientras esto pasaba por la cabeza de Itachi Uchiha, observó como su compañero de misión y mejor amigo, Shisui Uchiha, cargaba a una chica que dormía sobre su espalda.
Itachi se encontraba agotado. Giró la cabeza y vio que Hinata corría junto a él. La joven lucía cansada, no la culpaba, habían estado corriendo la mayor parte del día con un peso bastante significativo. Tanto Hinata como él estaban cargando cajas que contenían la razón de su misión.
La joven Hyuga había ido junto con ellos para encontrar a sus objetivos: Kakuzu y Hidan. Según el informe que recibieron del departamento de inteligencia de Konoha, ambos ninjas rango S habían regresado al País de la Cascada. Sin embargo, se sorprendieron por lo que encontraron allí.
~·Flash back·~
Cuando llegaron lo único que hallaron fue una pequeña aldea destruida.
Caminaban por las calles entre los escombros y los cadáveres, cuando escucharon a dos sujetos discutiendo sobre lo que harían con una chica que yacía inconsciente. Uno de los sujetos la sostenía con muy poca delicadeza sobre el hombro mientras alegaba sobre el mejor "destino" para la jovencita mientras que el otro alegaba sin parar gesticulando exageradamente y cargando una guadaña.
Itachi los reconoció como Hidan y Kakuzu.
-Ya te he dicho que lo mejor sería venderla. Es necesario reunir dinero para pagar los gastos en que incurre nuestra organización. - Decía Kakuzu enfurecido.
Hidan no veía los beneficios económicos que podía traer llevársela con ellos. La joven podía ser vendida como esclava en el país de los samuráis o a algún burdel en Amegakure. Aunque era muy común a simple vista podían obtener un buen pago por ella si la ofrecían en el lugar adecuado. No por nada él era tesorero de Akatsuki y un buen negociante.
- ¡Pero es necesario darle un sacrificio al gran dios Jashin! ¡Tú sólo te preocupas acerca de obtener dinero y te dedicas a calumniar y ofender! ¡Sabes que necesito sacrificarla! - Gritó Hidan exasperado, dándole una mirada fulminante.
Los rostros de Itachi y Shisui se mostraban inexpresivos, aunque por dentro, el menor de los Uchiha sentía lástima por la chica. Siempre los aldeanos de países menores como ese eran los que terminaban pagando el precio de las guerras y batallas que se desencadenaban entre las grandes naciones. Apretó el puño disimuladamente aunque su gesto no fue invisible a Hinata quien lo miró comprensivamente. La joven se mordió los labios con una mezcla de ansiedad y tristeza. Aquella chica no tenía culpa alguna en todo lo que estaba ocurriendo. Se podía ver que era sólo una aldeana común y corriente. Al no ser ninja y estar inconsciente no tenía la más mínima oportunidad si quiera de poder defenderse.
Shisui tuvo que controlarse, pues sus intestinos se retorcían con el deseo de ir y darles la paliza de su vida a ambos.
Itachi se sentía preocupado. Estaba acostumbrado a trabajar con Shisui y por lo general podían hacerlo sin si quiera sudar, por ello, su primo no lo inquietaba. Hinata era otra historia. No había consentido en que ella fuese en aquella misión, era demasiado peligroso y no quería exponerla a un riesgo que le hubiese podido significar salir lastimada. No obstante, Hinata era un shinobi más de Konoha y confiaba plenamente en ella, era más bien su lado protector el que lo mantenía preocupado, nunca se hubiese podido perdonar si ella hubiese sido herida en un grupo que él estaba liderando.
Aquello tenía una explicación… Hinata y él habían empezado a salir hacía poco.
Desde un principio le había fascinado su forma tan particular de comportase y aquello sólo se acrecentó cuando fueron colocados en el mismo equipo hacía casi un año. Aunque Hinata tenía muchas virtudes, entre ellas su belleza tanto en lo físico como en lo personal, lo que más admiraba de ella eran sus ojos y la forma en que se comunicaban sin la necesidad de palabras. Era una joven muy madura a pesar de tener sólo 16 años.
Ahora que estaban frente a 2 criminales rango S se habían activado todas sus alertas y la necesidad de protegerla a cualquier costo.
Por su parte, Shisui se sentía indignado. Era naturalmente impulsivo y tenía toda esa rabia a flor de piel. No iba a seguir esperando que esos dos se terminaran de decidir sobre qué hacer con la joven.
Miró a Itachi y ambos supieron qué hacer. Habían elaborado una estrategia de combate mientras acampaban la noche anterior. Itachi, como líder de la misión, dio su consentimiento y Shisui salió de su escondite con el sharingan activado.
Itachi miró a Hinata y le dijo:
– Te daré una señal para que saques a esa chica de esto mientras Shisui y yo nos encargaremos de lo demás. Cuando el hombre la suelte para defenderse de mis kunais será el momento. Mantén a salvo a esa mujer y cuídate. - Hinata asintió, e Itachi salió tras Shisui.
Pasó justo como dijo Itachi. Apenas lanzó los kurais el hombre soltó a la aldeana quien cayó pesadamente contra el piso.
La joven abrió los ojos con dificultad y observó la forma en que aun se estaba desarrollando aquella pelea. Sintió pánico. Sintió terror al ver como humeaba la aldea en donde había vivido toda su vida y los cuerpos de sus seres amados desparramados entre los escombros. Cerró los ojos con fuerzas deseando que todo aquello fuese sólo una pesadilla.
Le dolía todo el cuerpo, sabía que estaba sangrando y no tenía fuerzas sin quiera para ponerse de piel. Si alguien decidía ponerle fin a su vida ni si quiera podría haberse defendido huyendo. Lo único que recordaba era haber estado pintando cuando hubo una gran explosión y las paredes a su alrededor se derrumbaron. Después de eso, todo se había vuelto oscuridad.
Cuando se dio cuenta de que estaba despierta y que aquello no era una pesadilla, volvió a abrir los ojos. Veía todo borroso a su alrededor. Aun confundida y desorientada, intentó ponerse de pie para huir de aquel lugar.
Percatándose de eso, Itachi dio la señal a Hinata. La Hyuga se movió lo más rápido que pudo desde su escondite para alcanzar a la joven y así ayudarla a ponerse de pie. Una vez junto a ella, intentó asistirla para que juntas pudiesen escapar.
Sin embargo, Kakuzu no iba a dejar que su recompensa por esa molestia se fuese así como así, por lo cual dirigió un ataque en contra de ambas. El estómago de Itachi se tensó y sólo pudo confiar en que Hinata pudiese protegerse a sí misma. Para su alivio, la joven Hyuga utilizó su defensa absoluta y así evitó que ambas salieran lastimadas.
Cuando el peligro hubo pasado, observó que Itachi estaba haciendo uso de su genjutsu con Hidan y Shisui usaba su técnica ocular con Kazuzu. Se sintió aliviada.
Kazuzu y Hidan habían caído exhaustos ante el sharingan de ambos primos, sin embargo, Shisui e Itachi tampoco se encontraban en las mejores condiciones. Los Uchiha consiguieron colocarlos en cajas separadas que bloqueaba el uso de chakra y de esa forma habían terminado esa batalla capturando a ambos criminales rango S.
Mientras los tres desactivaban sus técnicas oculares, se detuvieron a observar a la aldeana que estaba completamente golpeada. Se podían ver hematomas por su cuerpo, rasguños en su piel y sangre cubría su ropa. Lo que más preocupó a todos a simple vista fue la forma en que colgaba su brazo hacia un costado, completamente roto.
Itachi se acercó a Hinata preguntándole con la mirada si estaba bien. Ella asintió con una tímida sonrisa para luego estremecerse y sonrojarse violentamente ante aquellos ojos penetrantes pero cálidos que no dejaban de mirarla. El rubor en su rostro empeoró cuando sin pedirle permiso, Itachi la abrazó y besó su frente con dulzura. Hinata sintió que podía quedarse así para siempre.
Cuando los tres miraron a la aldeana, la chica tuvo una reacción de proporciones sísmicas a nivel emocional. Shisui temió que intentase huir o que se quebrara a llorar, sin embargo, admiró la forma en que se quedó en la misma posición, sosteniéndole la mirada a los tres con firmeza.
-¿Estás bien? - Preguntó Hinata dulcemente. La joven asintió. - ¿Cómo te llamas?
La aldeana se sorprendió de la amabilidad de esa ninja, aunque no dejó de lado su desconfianza. No obstante, no era tonta; sabía que le convenía decir la verdad.
-Me llamo Hikari… Hikari Tsukioka. – Respondió intentando no quebrarse.
-Somos Shinobis de Konoha - Le dijo Hinata con suavidad, intentando tranquilizarla.
Hikari suspiró aliviada, calmándose al instante. Konoha quedaba cerca y tal vez ellos podrían ayudarla a llegar a ese lugar. Con la aldea destruida y siendo ella la única sobreviviente, no había nada que la atara a ese lugar. Podría instalarse cerca de aquella aldea ninja.
Konoha era conocida como una Villa que había progresado a pasos agigantados desde que Minato Namizake asumió el Puesto de Hokage. Si vivía en un lugar así, tal vez pudiese volver a sentirse segura.
-Esto suena vergonzoso, ya que me han salvado la vida y todo eso, sin embargo quisiera pedirles un favor. - Dijo ella con las mejillas encendidas observando suplicante a los ojos a Itachi. - No quisiera ser una molestia, pero por favor ¿Podrían acercarme a su aldea?
-¿Por qué habríamos de hacer eso? - Respondió Itachi con algo de indiferencia.
Aunque no se negaría a la propuesta de la chica, necesitaba saber cuáles eran los motivos para que ella quisiera ir a Konoha.
-¿Acaso no es obvio?-respondió con tristeza-Prometo no molestar; sólo necesito ir allá, por favor… haré… haré lo que sea. - Esto último sonó como música para los oídos de Shisui quien se había mantenido al margen de la conversación.
Sonrió socarronamente y la observó: se notaba que era una chica "común", sin embargo había algo en ella que le llamaba la atención. No sabía precisar qué, pero como el hombre impulsivo que era, se dejó llevar por sus instintos y dijo:
- Está bien.
La joven le sonrió agradecida con las mejillas ruborizadas, ajena a las maquinaciones que elaboraba Shisui en su cabeza.
Itachi y Hinata se dieron miradas llenas de complicidad. Aceptarían llevarla con ella, pero conociendo a Shisui, sabían que había algo más y que sus segundas intenciones eran claras.
~·Fin flashback·~
Y allí estaban ahora, a unos 200 metros de la entrada a Konoha.
Hinata se sintió aliviada al ver su hogar tan cerca. Itachi y Shisui pensaban igual, aunque se les hacía molesto tener que presentarse, entregar el informe de la misión en la oficina del Hokage y de paso explicarle que hacía "ella" ahí.
Esa iba a ser una larga charla.
Sin embargo, a Shisui no le importó mucho. Sabía que iba a disfrutar cobrar los favores que Hikari le estaba debiendo.
