HEY!!! HE REGRESADO!! ME TARDÉ MUCHO??? JEJEJE NO VERDAD??' JIJIJI
AQUÍ ESTÁ EL SIGUIENTE CAPÍTULO!! ESPERO LO DISFRUTEN!!
ESTA TODO IGUAL
POV: EDWARD.
Estaba acostado en una cama que no era mía, al parecer anoche había tenido una "conquista", que no había sido muy difícil.
Me corrí hacia el costado de la cama, para tomar mi celular, y ver qué hora era. Ya eran las…10:00 DE LA MAÑANA, a las 09:30 tenía que estar en la cafetería para tomar desayuno con Bella, Oh!! Bella, me iba a matar, aunque ya me merecía una buena paliza. Bella desde la secundaria se había convertido en mi mejor amiga, desde que había entrado a su cuarto buscando a otra chica, pero haberme equivocado había sido lo mejor que me había pasado.
Bella se había convertido un apoyo fundamental en mi vida, era la mejor amiga de mi hermana y mi cuñada que ya estaban casados, en cambio yo, aquí, solito, pero no era el único, Bella también estaba solita, gracias a mi no tenia citas con nadie, por ser mi amiga y apoyarme en mis problemas y nunca dejarme solo.
Estaba levantándome de la cama de la chica, llamada Sofía. Cuando sentí unos brazos rodeándome por la cintura y besándome la espalda. Gire instantáneamente la cabeza y la aleje de mí.
-¿Qué pasa?-me pregunto Sofía cruzándose de brazos y agitando su cabellera rubia.
-nada. Es que no me gusta mucho que me abracen- respondí secamente, parándome de la cama, para ponerme el pantalón.
-a mí me gusta mucho abrazar- me dijo con una voz muy provocadora-¿Qué te parece si, esta noche tenemos otro reencuentro?
-lo siento. Pero eso va contra mis reglas-dije abrochándome la camisa.
-¿Por qué no la rompes?-me dijo trepándose como gata en la cama. Me parecía bastante divertido.
-porque, eso iría contra otra de mis reglas-dije con una sonrisa burlona.
Y con eso Salí de la pieza y me dirigía hacia mi hermoso auto. Mi auto era la segunda cosa que mas amaba en la vida, la primera era mi familia y Bella.
Cuando llegue a la cafetería llamada: las siete tazas, esa era la cafetería en la que Bella y yo tomábamos desayuno todos los domingos desde hace diez años atrás.
Al bajarme del auto estaba Bella sentada en una mesa. Tan hermosa como siempre, con su cabellera café al viento y con un jeans y una camisa fucsia que hacia juego con su piel. Estaba tomándose un café, mirando el reloj cada cinco segundos.
-Bella-grite al entrar a la cafetería haciendo que la gente se sobresaltara, en especial Bella.
-Edward, no hagas eso-me dijo cuando me senté en frente de ella.
-¿por qué no?-le dije para burlarme un poquito de ella, porque cuando hago eso, se enoja, como un gatito que quiere parecer un tigre, pero aun parece gatito.
-porque, me dejas a mí en vergüenza.
-ahora te doy vergüenza-dije con una mano en el corazón fingiendo horror. Y ella se largo a reír. Me gustaba cuando se reía porque se veía tan linda, tan dulce.
-voy a ir a buscarme un café.
-bueno, ve. Lárgate luego Edward-me dijo riéndose.
-está bien.
Al llegar a la fila del café estaba una chica muy guapa, recibiendo su café, y en ese momento se quemo con el vaso. Y se me ocurrió ayudarla un poquito.
-para no quemarte debes poner esto en el vaso, y se te será más, fácil- le dije, poniéndole el invento que un día jure que iba a existir: el porta cafés.
-gracias. Y me llamo gloria -este es mi número de teléfono-me dijo escribiéndolo en una servilleta que se encontraba al lado de ella.
-claro-lo tendré en cuenta-le respondí tomando mi café, que ya se encontraba listo.
Me fui directo a la mesa en la que se encontraba Bella, sirviéndose un pedazo de torta, que tiene que haber pedido mientras yo estaba buscando mi café.
-¿y, a mí no pediste nada? Que feo, Bella.
- no seas tonto Edward. También te pedí algo, pero llegara en un momento- me dijo tomando un poco de su torta con el tenedor.
-claro sabes Bella…-me pare, porque estaban sirviendo mi pedazo de torta en la mesa-gracias-le dije a la camarera que me giño el ojo.
-EDWARD ANTHONY MASEN CULLEN. ¿Cuándo vas a dejar de hacer eso?-me dijo Bella gritándome y luego susurrándome. Por un momento me dio susto.
-¿Qué cosa? no entiendo porque te pones de esa manera. Bella-simplemente le di las gracias.
-No simplemente le diste las gracias. Edward. Y lo sabes bien. Y te vuelvo a repetir, deja de hacer eso-me dijo pegándome en la cabeza.
-¿porque te vas inmediatamente por la violencia?-
-un día de estos de verdad te voy a golpear y vas a saber lo que es violencia- me echo a la cara apuntándome con el dedo.-
-claro-dije en un susurro apenas perceptible.-
-¿te di miedo?-
-no te rías, Bella.-
-pero, tú no me gruñas.-
Yo no estaba gruñendo, ya está bien quizás estaba un poco indignado. Bueno, ya, enojado porque se había puesto a reír. Pero solo eso.
-yo no estoy gruñen…Bella tu ya comiste de tu torta-y aleje un poco mi torta ya que Bella había empezado a picotear mi torta.
-pero es que la tuya esta rica.- Me dijo con un pucherito adorable.
-está bien, entonces yo también tengo derecho a picotear la tuya…pasa tu plato para acá.
-NO, mi torta es mi torta, si tú te dejas que yo me meta en la tuya, es cosa tuya-me dijo Bella. Eso me lo iba a pagar.
-Entonces no te dejo picotear mi torta-murmure
-está bien, saca de mi torta-murmuro ya derrotada
Cuando saque un pedazo de su torta, muy indignada pero de todas formas me dio, después me saco mi plato y lo empezó a picotear y le lance una mirada de frustración y Bella me respondió muy maduramente: sacándome la lengua.
Estuvimos riéndonos y Bella sacando todos mis defectos y yo los de ella pero termine muy rápido en cambio bella demoro casi una hora, sacaba cada cosa mala de mi.
-Edward ¿Qué se supone que es esto?-hay había pillado la servilleta de Gloria.
-pásame eso no quiero perderlo.-dije quitándole la servilleta de las manos.
-¿la vas a llamar?-
-por supuesto-pero después de la semana. Sabes la regla…
-si la llamas muy rápido te ara parecer muy desesperado. -menciono terminando mi frase.
-exacto ¿qué te parece si vamos a la tienda de antigüedades?
-me parece genial.-susurraron sus labios. Con una sonrisa.
-vamos entonces.
Deje la cuenta, la tome del brazo y partimos.
Nos subimos al auto y nos fuimos directo a la tienda de antigüedades.
En todo el trayecto nos fuimos jugando a las 20 preguntas.
Cuando llegamos ayude a bella a bajarse del auto y entramos.
-sabes, no sé porque las antigüedades me fascinan tanto y….
-señor, ¿esto es hecho de piel de cocodrilo?-dijo bella parándose en un puesto, tomando una billetera en sus manos.
-mejor dicho de crías de cocodrilo-susurro para Bella.
-debería avergonzarse-menciono Bella tirándole la billetera en la cara.
-vámonos Edward.- dijo tirándome del brazo.
-claro.
Cuando me di cuenta de que ya se había calmado un poquito decidí actuar.
-Bella, Bellita, mi mejor amiga.
-¿Qué quieres Edward?-dijo girándose bruscamente, con curiosidad en los ojos.
-te enteraste que Emmett se casa y….
-y nada Edward, no te pienso acompañar.
-pero Bella- aparte, que no piensas ir al matrimonio de Emmett acaso.
-si pienso ir, pero no como tu acompañante.
-Bellita, por favor.
-no, no, no y…! NO!!-me echo a la cara mientras se ponía un gorro antiguo en la cabeza.
-eso es horrible.
-¿sí?
-si
-está, bien-susurraron sus labios mientras se sacaba esa cosa espantosa de su cabeza.
-pero Bella, por favor.
-ultima vez Edward.
-claro gracias Bella-le agradecí al mismo tiempo que la abrazaba.
Después de casi ahogarla con mis brazos seguimos viendo las antigüedades de la tienda y justo cuando íbamos saliendo se me cruzo un dálmata y yo adoro los perros.
-huy perrito lindo, te amo perrito. Te amo, si quien te ama-dije acariciándolo y abrazándolo hasta que Bella se arrodillo hasta donde estaba yo con el perrito.
-deberías intentar decirle eso a un humano-dijo mientras yo seguía acariciando y abrazando al perro.
-algún día Bella, algún día. ahora
-¿te voy a dejar a tu casa'?
-no, no. tomo un taxi
-está bien.
-te acompaño-y me pare y le dije adiós al perrito.
Cuando llegamos al taxi me despedí de bella y le di las buenas noches y que se prepare para el matrimonio y bella me volvió a sacar la lengua.
Al llegar a mi acogedor departamento me recosté en el sofá blanco y me puse a pensar en el día de mañana.
