Capitulo dos: ¿Por qué a mí?
Nos levantó una llamada desde la recepción del barco, al parecer un chistosito hizo la clásica broma de alarma… cuando sepa quien fue lo hare pedazos. El caso fue que nos trajeron el desayuno al cuarto, después de repetir el plato una variante de veces –Demasiadas para ser contadas- El caso fue que después de comer entre a ducharme.
Cuando Salí del baño del cuarto, pude ver con más cuidado los pequeños detalles de la habitación, algunos que había ignorado por su supuesta irrelevancia. Fue interesante mirar el tamaño particular de la habitación. Increíble la titanes del tamaño.
Era enorme.
Lo suficiente como para entrenar, tenía televisión, un Mini-Bar, las camas y otras cosas que nunca había visto. Pero no estaba el idiota de Kakarroto.
Al parecer había una pequeña posibilidad de que se hubiera perdido y no lo vería hasta la hora de la cena y eso era algo muy bueno.
Busque entre mi ropa algo decente que ponerme… que no sea mi traje de entrenamiento normal, claro. Lo único que encontré fue una camisa amarilla chillón y una rosa de "Bad man"…
Una rosa de Bad man… ¿enserio? ¡Bravo, mujer, bravo! Tu nivel de estupidez ha superado su límite… eso fue sarcasmo por si no lo notaron.
Me puse la camisa rosa y Salí afuera. Había mujeres jóvenes, ancianos, niños, bebes… toda la familia de incestos terrícolas. Tome el folleto que una mujer rubia me ofreció y lo leí.
La actividad que alcanzaba era observar un espectáculo de cocodrilos…
¿Quién pone unos condenados cocodrilos en un jodido crucero? Tal vez, con algo de suerte, pueda ver como son devorados sus entrenadores. Sería algo divertido para variar.
Caminé hacia el y lo observe. Fue entretenido, un hombre casi pierde la mano.
Más tarde del pequeño entretenimiento pase por un bar libre, pero el olor a alcohol me recordó cuando tome de más y no sabia que hice ayer… No tengo deseos de que eso pase, no de nuevo. Seguí de largo y busque a Kakarroto.
No encontré su Ki.
No me importo, fui al camarote y pedí la cena. Todo trascurrió sin acontecimientos relevantes que deba contarles, pero bueno, el idiota no apareció.
Me duche y acosté… o eso plane.
Un golpe fuerte –Y una agitación brusca de la habitación- y gritos comenzaron a escucharse, abrí la puerta y pude ver como entrar el agua por el pasillo.
¡El jodido barco se hundía! ¿¡Porque tenía que pasarme esto a mí!? Yo solo quería dormir.
Comencé a subir a la cubierta corriendo. La gente no paraba de gritar, mi pantalón se estaba empapado… ¡Mi traje de entrenamiento!
Volví a la habitación y entre con bastante esfuerzo y tome las capsulas y las guarde en su caja que me dio la mujer, era una caja especial para ellas y me las ate con una cuerda que flotaba cerca mío. Hice un nudo alrededor de mi cuello para evitar perderlas.
Volví a correr hacia la cubierta, estaba es agua me llegaba a la cintura, y seguía sin sentir el Ki de Kakarroto.
Cuando llegue, había mujeres llorando con bebe en brazos, ancianos llorando. Y los barcos salvavidas estaban llenos, abarrotados con personas y maletas.
Intente volar y usar mi Ki. Pero no podía, me estaba desesperando al ver que las cosas no salían como yo planeaba, esto es horrible. No podía volar y los músculos me dolían por no haber estado entrenando como se debe desde hace unas semanas.
Y con esto de relajarse se estropearon más. Es peligroso. Solo podía sentir en carne viva como el barco era tragado por el océano poco a poco, sin piedad.
Pronto comenzó a elevarse, corrí hacia la parte que se elevaba hacia el cielo y me aferre a los barandales de hierro forjado con mis dos brazos, como si fuera apoco la gravedad no estaba de mi lado.
Escuche como me llamaban de un grito.
— ¡Vegeta! —Escuche— ¿Estas bien, me escuchas?
— ¿¡Kakarroto!? —Le conteste— ¡Imbécil, tarado! ¿¡Dónde estabas!?
—No importa —
Cuando me gire para buscar la vos, él estaba sobre la cabina del capitán a unos diez metros de donde yo estaba. Estaba arrodillado con un corte en el brazo que sangraba bastante.
— ¡No te sueltes o el cocodrilo te comerá! —Me grito mirándome.
— ¿Que? —Susurre sin comprender. Hasta que mire hacia abajo y vi como el cocodrilo que horas antes hacia reír a niños, los devoraba uno a uno de la forma más brutal que había visto en mi vida.
Valió la pena estar aquí arriba… O eso pensé…
Candy: Bueno, espero que les guste este capitulo.
Nos veremos!
°3° Besos
