Capítulo 2: Mija, tenemos vecinos nuevos.

Después de la conversación con Shawn decidí contarle a la Mija:

Mija, Mija – subo las escalas corriendo y gritando.

¿Ah? – me dice la Mija con una voz de estar recién despertando.

Vino EL vecino nuevo – le digo.

Y por que enfatizas "EL" ¿ah?

Porque estaba muy bueno.

¿Ah si? – se acomoda en la cama y parece estar interesada en lo que le digo.

Si, se llamaba Shawn, era alto, tenía los ojos azules, era rubio, y tenía muy buen cuerpo, muuuuuuuuy buen cuerpo.

¿En serio?

Si, muy, pero muy enserio.

Pucha, me hubiera gustado verlo.

Perdiste!, jaja – me doy vuelta y me voy.

Luego de una hora la Mija se vistió y me dijo que la acompañara al mall a comprarse una chaqueta.

Cuando salíamos de la casa, vimos que Shawn estaba saliendo de una Range Rover e iba a entrar a su casa, pero ve que estábamos saliendo entonces me mira y me hace unas señas, le respondo con lo mismo.

así que el es Shawn – me dice la Mija.

Si el es – le digo.

Ah – me mira con una cara de malas intenciones.

No me mires así – le digo.

Esta es tu oportunidad Mija, es algo que no puedes dejar pasar, es tu tipo de hombre, además no se parece en nada al Feli…

No digas su nombre, es algo que intento superar, ¿ya?

perdón, pero tienes que tenerlo presente, ¿viste lo bueno que estaba?

Si, obvio que lo vi, es evidente.

Luego tomamos un taxi y llegamos al mall, entramos, revisamos unas cuantas tiendas, y nuestra conversación siguió:

Mija, no le preguntaste cuantos años tenia… ¿verdad? – me dice.

Em, no, obvio que no, si recién lo estoy conociendo, además que importa, la edad no le va a quitar lo bien que se ve.

Ay si, tú siempre te adaptas a todas las edades, lo había olvidado.

No seas sarcástica, tú eres la que siempre anda con guaguas, no te acuerdas del Mau...

Ya, cállate, suficiente, te entiendo la idea, para de recordarme mis caídas del pasado.

Hace un rato tú lo estabas haciendo.

Ya, perdón, perdón, no lo hago más.

Más te vale.

Si.

Bueno, ¿vámonos? – le digo.

Pero si recién llegamos, o… acaso quieres ver a alguien ¿eh? ¿eh? – me queda mirando.

Para con eso, compra tu maldita chaqueta y nos vamos, tengo frío.

Puras excusas, anda a ver a Shawn a ver si se te quita el frío.

cállate mejor, o quieres que te recuerde como sudabas anoche ¿ah?

¿Qué cosa? – me pregunta.

Acaso no te acuerdas ¿ah?

No, no me acuerdo.

Ya déjalo ahí no más mejor.

Nos paseamos un buen rato por el mall, la Mija se compro su chaqueta y nos fuimos, hacía harto frío, así que llegamos altiro a la casa, no pasamos a ningún lado.

Cuando nos bajamos del taxi, la Mija entro corriendo a la casa, porque quería ir al baño, y yo tuve que cargar las bolsas, estaban bastante pesadas, entonces iba caminando lento y:

¿Te Ayudo? – me pregunta alguien. Luego me volteo y era Shawn.

Uhm…Em…uhm…

Pásame las bolsas – me dice. Y me las quita de las manos, luego me sonríe.

Gracias – le digo.

Con Shawn entramos a la casa, y pasamos a la cocina, para dejar las cosas, luego me dice:

Ya, me voy no te molesto más.

No, si quieres quédate, es decir, no se, si quieres, en realidad, no molestas, en serio.

Bueno, podemos hablar un rato, para conocernos.

En eso la Mija baja las escaleras y me queda mirando con una de sus caras sarcásticas:

Hola – dice la Mija, mirando a Shawn.

Hola – dice Shawn, respondiéndole.

Em, tengo que ver la serie, así que, voy a subir, ¿si? – dice la Mija.

Bueno, anda a verla mejor. – le digo.

Si, mejor – me dice ella, y vuelve a poner una de sus caras.

La Mija se da la vuelta y sube las escaleras.

Viven juntas – me dice Shawn.

Si, vivimos juntas. – le respondo.

Ah, y viven hace mucho tiempo acá, ¿verdad?

No, para nada, hace unas cuantas semanas, menos de un mes la verdad…

Ah, es que tu casa esta tan ordenada que pareciera que viven hace años acá.

Es que en la mañana limpie, porque, la mayoría del tiempo no está así, en serio, siempre es un caos.

No lo parece – me dice. Luego me sonríe.

Oye, y… ¿Qué haces tú? ¿en qué trabajas?

Soy luchador profesional, pero ahora no estoy trabajando, me fracture la rodilla, tengo 2 meses de descanso legales. Pero ya puedo caminar bien.

¿Luchador? – le digo.

Si, de la WWE, ¿jamás has visto en la tele algo así?

No, la verdad es que no, jamás me he tomado el tiempo de verla.

Deberías, seguro que no te decepcionas, menos aún cuando yo vuelva – me vuelve a sonreír.

Seguro – le quedo mirando, y no se que decirle, su mirada me cohíbe, me intimida, no se, es algo raro que no me pasaba hace mucho tiempo.

Bueno, ya es tarde, quizás deba irme – me dice.

Nos vemos – le digo. Lo acompaño hasta la puerta y él se va.

Subo las escaleras corriendo hasta la pieza de La Mija y la quedo mirando:

No te imaginas lo ridícula que te ves con esa cara – me dice.

¿Por qué? – le digo.

Estas como no lucida, ¿me entiendes?

No, la verdad no.

¿Te dio un beso que estas así? – me pregunta.

Que cosas dices, recién entablamos una conversación y me preguntas algo así.

Es que estas como… no se, rara, como media feliz, media torpe, sonríes y no se porque, si tu nunca sonríes, siempre estas seria.

Ah, exageras, tu sabes que cuando me quiero reír, me río.

Ya si, pero vamos, ¿de que hablaron?

Es luchador.

¿Quién? – me dice.

Shawn, es un luchador de esos que salen en la tele.

¿En serio?, uff, con razón ese cuerpo.

Si, con razón – le digo.

Espera, entonces… nuestro vecino… es… ¿famoso?

Si, creo que si.

Woo, eso es genial, jamás he estado al lado de un famoso, y el famoso quiere con mi mejor amiga, esto si esta bueno.

Exageras, ni siquiera se si el quiere conmigo – le digo.

Ah, es cosa de ver como llegaste acá arriba.

Si puede ser, el me gusta, y mucho, pero no se, el no es la clase de persona que me gusta, además es mayor y todo eso, y es famoso, porque carajo el ha de fijarse en mi ¿eh?

Pues no se, tu siempre has tenido suerte en eso.

Baf, Blasfemias!!, lo dices como si tu jamás hubieras estado con alguien.

Mija, tú y yo somos más que diferentes, si algo tenemos en común es el nombre – me dice.

Si tienes razón.

En eso suena el teléfono, corro para atenderlo:

¿Alo? – digo.

Hola, ¿está Camila?

¿Qué Camila? – pregunto.

¿Cómo? O sea, ¿hay dos Camilas?

Si, creo que si – le digo.

Ah, bueno, pues no se su apellido pero… no creo que seas tu porque no te reconozco la voz.

Si es verdad, espera te paso a la Camila – Mija es para ti, le digo.

¿Quién es? – me pregunta la Mija.

Que se yo, tu y tus hombres con voces raras – le digo.

La Mija se acerca al teléfono y atiende:

¿Hola? – dice.

Hola, ¿Camila?

Si, oh, Randy eres tu, que alegría escucharte. – dice la Mija.

Si, que bueno que seas tú, es decir, no sabía que vivías acompañada de otra Camila.

Es algo raro, bueno, ¿para que me llamas?

Quiero invitarte a salir.

¿Ahora? – dice la Mija.

Si, paso por ti en media hora, nos vemos.

Luego la Mija me mira sorprendida:

¿Quién era? – le pregunto.

Era Randy – me dice.

¿Y ese quien es? – le digo.

Randy, mi ex, Randy, por eso me sorprendió que me llamara y que mas encima me invite a salir.

¡Ah!, o sea, ¿te invito a salir?

Si, me pasa a buscar en media hora.

¿Y que esperas?, ve a bañarte – le digo.

Si, voy.

Luego la Mija se mete al baño, y yo me voy a mi pieza, supongo que voy a dormir, estoy cansada, demasiadas emociones por hoy.

Antes de cerrar los ojos la Mija entra a mi pieza y me dice:

Chao.

Chao, que te vaya bien, usa condón, acuérdate – le digo.

Si sé, siempre lista – me dice.

Mas te vale, cuídate, chao.

La Mija cierra la puerta de mi pieza y se va.