Capítulo 2
Entré a la sala común de Gryffindor con los brazos cruzados sobre mi pecho. En uno de los tres sillones grandes escarlata estaban Ron y Harry con sus libros de pociones y discutían entre ellos.
-Para la poción de despertares se necesitan colmillos de serpiente –Decía Harry notablemente irritado con su pluma en la mano, señalando a Ron.
-¡Que no! –Dijo Ron levantando los brazos –Se necesitan ojos de pez globo.
-Son colmillos, Ron. ¡Hermione! –Ginny habló desde la alfombra, también con el libro de pociones en su regazo -¿Qué tal te fue?
Suspiré –Tengo que limpiar los destrozos en el salón de transformaciones mañana sin usar magia –dije acercándome a ellos.
-Pero Malfoy te ayudará ¿cierto? El también lanzó hechizos –Intervino Ron.
-Sí y les aseguro que será más difícil para él. –Die sentándome en el alfombra junto a Ginny.
-Claro –Se unió Harry –Personas como él o su familia no sabe vivir sin magia, en eso vas un paso adelante.
-En eso y en todo –Le corrigió Ginny –Malfoy lo único que tiene es un linaje limpio y una arrogancia desesperante.
-Escuché que le bajó puntos a unos niños de primer grado porque chocaron con él –Dijo Ron dejando su libro de pociones por un lado.
-Malfoy no debería ser prefecto, abusa de su poder –Agregué.
- ¿Y qué harás para limpiar? –Harry metió su pluma en el bote de tinta que estaba sobre la mesa –El aula quedó verdaderamente destrizada.
-Eso debería preocuparle a Malfoy, no a mí –Me levanté de la alfombra escarlata con bordes dorados y caminé a las escaleras –Buenas noches –Les dije mientras subía.
-Oh, Hermione –Me llamó Ron, me volví hacía él –En una poción de despertares ¿se usan ojos de pez globo verdad?
-No, Ron. Se usan colmillos de serpiente.
(***)
Solo falta una clase para que terminen y después Malfoy y yo debemos ir a limpiar los destrozos que hicimos. Al terminar la clase me apresuré a guardar todo en mi mochila, por alguna razón siempre soy la última en salir del salón. No se sé si todos salen rápido o yo soy lenta. Me colgué la mochila al hombro, no metí todos los libros si lo hacía tardaría más, preferí llevarlos en brazos. Busqué a Malfoy con la mirada, iba caminando con Greengrass, recargaba su brazo en el hombro de ella y Blaise Zabinni le decía algo frenéticamente a su lado.
Caminé hacia él, estando lo suficientemente cerca para que me escuchara y lo suficientemente lejos para tener el doble de mi espacio personal. Cuando estaba frente a Malfoy, él me miró interrogativo, Zabinni me detalló con asco y Greengrass miraba a Malfoy esperando su reacción.
-¿Qué quieres? –Me dijo frío y cortante. Como siempre.
-Recuerda que tenemos que limpiar el aula de transformaciones, hoy –Remarqué la última palabra haciéndole entender que tenía que ir.
-Tengo cosas que hacer –Miró sobre mi hombro, ignorándome.
-Sí, tienes que limpiar el aula –Repetí, no dejaría que se saliera con la suya. Está muy acostumbrado a tener el mundo a sus pies y a que todos laman sus zapatos, pero se topó con la persona equivocada y esa estúpida actitud suya está empezando a hartarme.
-De acuerdo, Granger. –Dijo levantando sus brazos en señal de "paz" –Estaría ahí –Después pasó por mi lado empujándome con su hombro, haciendo que mis libros cayeran al piso en seco. Escuché a Zabinni reír y rodé los ojos. Me puse en cuclillas para recoger mis libros, algunos cayeron en tal posición que las hojas se maltrataron y rompieron. Bufé.
-Déjame ayudarte –Escuché una voz profunda y algo ronca, después una mano bronceada estaba recogiendo mis libros, levanté mi mirada. Unos ojos azules brillantes me miraban y una sonrisa que dejaba ver unos perfectos dientes blancos, mostraba un chico de cabello muy oscuro. Se levantó con mis libros en sus brazos, tenía unos músculos muy notables, debe hacer ejercicio –Soy Dylan Hearn –Dijo aún con esa sonrisa.
-Hermione Granger –No pude evitar sonreír también. El me dio mis libros y me di vuelta para meterlos en la mochila.
-Oh, sí. La chica más lista de Hogwarts –Comentó y agradecí estar de espaldas porque de lo contrario habría visto mi sonrojo.
-No me gustaría que me conocieran solo así –Dije volteándome una vez que los libros estaban dentro de la mochila. En realidad creo que me conocen más como la sangre sucia. No es que sea lo única en Hogwarts pero soy la más 'fastidiosa' –Tienes un nombre muggle, Dylan –Preferí cambiar el tema de la conversación.
-Sí, mi padre en muggle y el escogió mi nombre –Dijo mirando a otro lugar.
-Es lindo –Miré como los pasillos empezaban a llenarse, debo estar en el salón de transformaciones cuanto antes. Miré la capa de Dylan, es su pecho a la derecha estaba el escudo dela casa Ravenclaw. –Te veo después Dylan –Sonreí dando media vuelta para adentrarme en los pasillos atestados de alumnos.
-Fue un placer, Hermione –Lo escuché gritar. Volteé hacia atrás pero ya no lo vi.
(***)
Draco's POV
Dejé a Astoria y Blaise en el Gran Comedor y me fui al aula de trasformaciones. Al llegar, Granger no estaba. ¿Por qué demonios quiere que este aquí si ella no va a estar? Sé que limpiar sin usar mugía será difícil. Pero ¿Qué pueden hacer los muggles que yo no?
Escuché la puerta abrirse y me volví, Granger estaba bajo el marco, con esa cosa que lleva en la cabeza, que se hace llamar cabello, más que enredado y desordenado. Caminó a paso lento hacia mí. Era desesperante, decidí recargar mi espalada en una mesa, esperando pacientemente por su llegada.
-¿Querías que estuviera aquí para llegar tarde? –Dijo sin rideos cuando estaba más cerca.
-Tuve un inconveniente –Respondió dejando su mochila en la mesa continua.
-Yo podría tener inconvenientes y no venir.
-Mejor cállate –Dijo bruscamente y enarqué una ceja, esa sangre sucia no va a hablarme así. Iba a decir algo pero me interrumpió –Tenemos mucho trabajo, si empezamos ya terminaremos más rápido.
No le respondí y me di la vuelta, caminé hacia el mueble que había destrozado con el bombarda que habría desintegrado a Granger, lástima que uso un protego. En realidad habíamos hecho un desastre y no me di cuenta de eso cuando McGonagall nos sacó del aula.
-Yo me ocuparé de esta parte y tú de aquella –Escuhe la repugnante voz de Granger, siempre mandona. No voy a seguir órdenes de nadie. Caminé hasta donde ella y comencé a recoger algunos pedazos de madera de entre los escombros. Granger había sacado algunas bolsas de plástico de su mochila, ni siquiera podemos usar bolsas mágicas.
-Te dije que te ocuparías de aquella parte –Dijo entre dientes. La ignoré por completo y se fue al otro lado del aula. Comenzó a limpiar y yo también lo hice. Me puse en cuclillas y comencé por separar la madera de la piedra que construye lo muros del castillo. Mis manos estaban llenándose de polvo, tomé en mis brazos la pila de madera y la metí en una de las bolsas muggles, la cual se perforó apenas deje caer la basura, estúpidos inventos inservibles.
Miré mi capa del colegio, estaba empolvada la sacudí con mis manos pero se ensució aún más, decidí quitármela. La deslice y la dejé sobre una mesa. Miré a Granger, también había quitado su capa, nunca había visto que su falda llegaba sobre las rodillas, creí que aún usaba la falda como en primer año, parecía un monja, se recogió el estropajo de su cabeza con un moño que da pena. Reí en voz baja, después miré que sus bolsas no estaban trozadas y tenía ya, una gran parte limpia.
Volví a mi parte del aula y piedra por piedra las metí en la bolsa, que cada vez se destrozaba más. Había unos pedazos de madera rota en el piso, las tome con la manos y sentí un pinchazo agudo en mi palma. Solté las maderas y gruñí en voz baja al ver mi mano sangran, no logré ver la herida por el polvo que cubría mi mano. Traté de sacudirlo pero me lastime y gruñí más fuerte. Mierda, esto dolía. Escuché un ruido detrás de mí y después unos pasos, Granger me había escuchado. Me volví a los escombros e hice que nada estaba pasando.
-¿Estas bien? –Preguntó como si en verdad le importara.
-Sí, ahora ve a limpiar. Quiero terminar cuanto antes –Dijo seco, como siempre. Bufó y se alejó.
(***)
Caminé por los pasillos con dirección a la enfermería, habíamos terminado de limpiar toda el aula demasiado rápido, se me dificultó mucho pero no dejaría que Granger viera eso. Por lo que cuando no me veía me fijaba como lo hacía y la imitaba a si terminamos rápido. Pero cada vez el dolor en mi mano se hizo más fuerte y ahora apenas la sentía.
Entré en la enfermería, Pomfrey estaba sentada, recargada en su escritorio y llenado algunos papeles. Me miró con el ceño fruncido, no suelo venir mucho aquí. De hecho solo vine en segundo año, cuando me caí de la escoba en mi primer partido de Quidditch y ésta vieja terminó corriéndome de aquí.
-¿Qué sucede, señor Malfoy? –Preguntó con esa voz profunda y repugnante, levantando su vista de sus papeles.
-Me lastimé la mano –Dijo simplemente y me miró enarcando una ceja –Y me duele –Agregué, aunque en realidad no era así, me dolió hace unos minutos pero ahora solo sienta un hormigueo caliente. Me hizo un ademán para que me acercara y lo hice, le mostré la mano y fue al armario de pociones. Regresó con algo sin color.
-Siéntese ahí, señor Malfoy –Señaló una silla que de solo verla supe que era más que incomoda, pero me senté. Dejó caer esa cosa en mi mano y sentí un ardor, como reflejo moví la mano y la monja me miró severamente –No se muevas –Me regaño y terminó de torturarme, después vendó mi mano y salí de ahí huyendo, aún me ardía la mano por esa porquería que me echó.
Caminé hasta la sala común de Slytherin. Al entrar miré a Pansy sobre el regazo de Blaise, ¡lo sabía! Y Astoria hablando tranquilamente con su hermana. Apenas entre y unos niños de primer grado que estaba junto a Astoria en el sillón se esfumaron y desparecieron en sus dormitorio, sonreí. Tenía a todo Slytherin controlado, me senté junto a Astoria y como si Daphne me leyera la mente se fue de ahí.
-¿Qué tal te fue? –Preguntó acercándose para besarme.
-No tan bien –Dijo mostrando mi mano envuelta en vendas.
-¿Qué te hizo esa Granger? –Frunció el ceño y sonreí inmediatamente.
-Nada, yo solo…
-Draco, tus cosas ya están en la habitación de prefectos -Me interrumpió Melanie, una de las pocas que se atreve a interrumpirme, pero no me molesta. Al menos sé que aún ahí chicas valientes.
-Al fin –Dije en un suspiro, desde quinto año tengo la habitación de prefectos. Una habitación más amplia que las demás con una cama más grande, un baño propio, un sillón y un closet. Tengo privilegios por ser prefecto, pero hasta hoy tuve que estar durmiendo en la pieza de Blaise y Theodor, pues la mía no estaba lista. Melanie se fue y me volví a Astoria –Te veo mañana, estoy muy cansado –La bese y después caminé a mi habitación de prefecto.
(***)
Hermion's POV
Apenas ayer limpiamos el aula de trasformaciones y ahora ya me estoy dirigiendo de nuevo a la oficina de la profesora McGonagall para la detención. Espero que Malfoy no falte, porque es viernes y le toca entrenamiento de Quidditch, aunque eso no es un pretexto.
Toqué la puerta y esta se abrió sola, McGonagall y Malfoy ya estaban ahí. Me senté en la silla continua a Malfoy y mire a la profesora esperando que dijera cualquier cosa. Malfoy me miró detalladamente y después de hacer una mueca de asco también se volvió a la profesora.
-Como parte de su castigo, ambos van a escribir 100 páginas completas de éste libro –Sacó un libro con el lomo muy grueso y nos indicó las 100 páginas –No traten de pasarse renglones o palabras, porque me daré cuenta –Advirtió.
Tomé una pluma de las que estaban en el escritorio y comencé a escribir, cuanto antes termine mejor. Pero miré que Malfoy no escribía solo jugaba con su pluma.
-¿Por qué no empieza señor Malfoy? –Preguntó McGonagall, que también se había dado cuenta. Malfoy mostró su mano vendada mientras hacía una mueca de fastidio. –Madame Pomfrey me dijo que estaba lo suficientemente bien, para hacer este trabajo –Reclamó la profesora.
-Pero me duele, no quiero lastimarme –Dijo Malfoy, arrogante.
-Si no lo hace, tendrá un castigo peor –Advirtió McGonagall. Malfoy bufó, pero siguió jugando con su pluma y ni siquiera empezó su ensayo.
Después de horas que no conté, de estar escribiendo. Mi mano me dolía y estaba entumecida, terminé y suspiré. Malfoy ni siquiera había empezado ¿Cómo puede estar tanto tiempo jugando con una pluma? Es desesperante. Dejé mi pluma a mi lado derecho un revecé el pergamino donde había escrito las 100 páginas. Después escuché como mi pluma caía en un ruido seco al piso. Miré a Malfoy que seguía igual de entretenido con su pluma. Me agaché y recogí mi pluma, pero cuando miré de nuevo sobre el escritorio, Malfoy estaba con MaGonagall y mis hojas es la mano, ella sonrió y tomó las hojas.
-Ya se puede ir señor Malfoy.
-Gracias –Malfoy sonrió y me miró superior mientras pasaba a mi lado y se retiraba por la puerta.
-Pero profesora, esas hojas eran mías –Dije en defensa.
-Silencio señorita Granger. Su tiempo a terminado, ya es muy tarde. Tendrá otro castigo por no haber terminado este –Dijo y después me indicó que saliera. Bufé y salí de su oficina. Malfoy me va a pagar esta. No se saldrá con la suya.
