Declaimer: Los personajes no me pertenecen, son de Cassandra Clare, sólo la trama es mía.

Summary: ¿Que pasaría si no existieran los Nephilin? ¿Y si todos fueran mundanos? ¿Como serían? Clary una adolescente hermosa y Jace un muchacho muy... Jace. CxOoC M por Lemmons CxJ MxA IxS MxK

Advertencia: Esta historia contiene escenas de sexo explícito, si eres menor de edad o no te gusta, no lo leas, después no te quejes de que no estabas advertido!

No permito su reproducción o adaptación en su totalidad.


*De una manera diferente*

by

Gissbella De Salvatore


Capítulo II


Estaba parado, agitado, apoyando mis manos en mis muslos, lo que hacía que me doblara.

La sala de lucha estaba desierta a excepción de mi padre y yo mismo. Él tiró en mi dirección la botella de agua y la atrapé en el aire.

—Buena lucha, hijo.

—Diría lo mismo, pero ya estás viejo.

Me corrí a tiempo para esquivar otra botella de agua, pero ésta venía con toda la fuerza que él tenía. Me carcajee y luego maldije cuando otra botella me dio en la parte de atrás de la cabeza. Me sobé la cabeza, frunciendo el seño mientras él se reía.

—Siempre en guardia, Jace Herondale.

—Ha-ha— él solo sonrió bebiendo de su botella.

—¿Te vas para la casa ya?

—Sí. Tu madre me está esperando. Me preguntó si vas a venir a cenar en la noche— sonreí —Y si vienes, dijo que lo hagas solo.

Me carcajee y negué con la cabeza.

—No voy a ir. Voy a visitar a Izzy; es su cumpleaños y vamos a salir a cenar algo por ahí. Quizás vaya mañana en la noche.— agarré una toalla y me sequé la cara y el cuello con ella.

—Ok. Le digo a Celine. Solo no traigas a esa muchacha, por favor.

—¿Qué tiene contra Aline?— me reí. El se encogió de hombros.

—Mujeres— simple y llanamente. —Bueno. Te veo mañana hijo.

—Adiós, viejo!— el sólo negó, divertido. Con un último trago de agua salí de allí luego de él y fui hacia la puerta de salida del Instituto.

—Adiós, señor Herondale.— le sonreí de lado a la rubia y se mordió el labio. Busqué mi auto y salí para mi departamento.

Mi teléfono sonó.

—Buenos días.

Hola cariño.— no me gustaba que me diga cariño. — ¿Nos vemos en mi departamento?

—Lo siento, Aline. Pero voy a saludar a Isabelle por su cumpleaños.

Silencio.

Ah. Bueno. ¿Quieres que te acompañe?

—¿Quieres encontrarte con Isabelle?

No voy a ir para saludarla a ella. Solo quiero hablar con Magnus.

—Está bien.— ella debía saber lo que hacía —Paso por tu casa.

Si ella empieza a molestar, yo voy a hacerlo también.— me encogí de hombros.

—No te preocupes; me gustan las peleas de gatas.

Ella resopló.

Te espero.

Fui a mi departamento, me bañé y me cambié. Luego volví al auto y pasé a buscar a Aline a su casa.

Luego de unos minutos esperándola apoyado sobre el capot del auto, salió. Vestía una falda de jean muy corta, con una blusa roja que dejaba ver un poco de su abdomen, y unas botas negras hasta la rodilla. Su lacio cabello negro intenso estaba muy llamativo debido a su contraste con el color de la blusa.

—Hola— se acercó, pasando sus brazos por mi cintura y encontrando mis labios con los suyos. La apreté contra mí, devolviéndole el beso. Su lengua tocó mis labios y yo la dejé pasar. Luego de unos minutos me separé de ella. Le sonreí.

—Paremos, porque sino las demás damas que pasen van a querer, también.

Bufó, abrió la puerta del auto y entró. Hice lo mismo.

—¿Cuándo cambiaras este auto?— preguntó luego de un rato.

Fruncí el seño.

—¿Quién dijo que iba a cambiarlo?— ¿estaba loca? Amaba mi auto.

—No me gusta.

—No tiene porque gustarte.— paré el auto a un costado de la calle —Si no te gusta; bájate.

—¿Estás loco?— me miró horrorizada —¿Cómo llego hasta allí?— me encogí de hombros, indiferente.

—Es tu problema.— cuando no se movió del asiento, continué el camino. Podría pasarla bien con ella en el sexo, pero no iba a criticar mi Chevrolet Camaro. (N/A: Ver auto en mi perfil)

Pronto llegamos al estudio de Magnus. Estacioné delante de un VolksWagen Escarabajo. Bajé y caminé hacia el portón, sin esperar a Aline. A veces me daba una idea de porque a mi madre no le caía bien. Aunque tampoco me importaba mucho; ella no era nada serio.

—Señor Herondale.— saludaron los guardias.

—¿Cómo andan, chicos?— me dejaron pasar y empecé a caminar en dirección hacia la gran casa.

—Jace!

Me di vuelta para ver a Aline, quien estaba detrás del portón, peleando verbalmente con los guardias porque no la dejaban pasar. Me volví para seguir mi camino, pero otro chillido me detuvo. Suspiré con irritación y volví.

—¿Qué paso?

—Lo siento Jace, pero Magnus me dio órdenes de que no la dejáramos pasar.— advirtió Albert.

—¿Cómo no me van a dejar pasar? ¡Yo soy la modelo estrella de este lugar!— se quejó Aline.

—Lo era, señorita. Igual, no me importa, yo solo cumplo órdenes.

—Déjala pasar— intervine yo —No te preocupes por Magnus, Albert. Es mi responsabilidad.— luego de un minuto, con un suspiro él la dejó pasar.

—Es tu responsabilidad, Jace.

Ahora, sí. Entré a la casa con Aline detrás de mí. Algunos la miraban con algo de hostilidad, pero… bueno, siendo honestos, no la querían mucho.

—Hola, Mel— saludé con mi encantadora sonrisa. Se sonrojó. —¿Dónde está Magnus, Alec e Isabelle?

—E-Están en la última habitación, en una sesión fotográfica.

—Gracias.

Me encaminé hasta allí y vi salir de la habitación a una muchacha que se reía, ¿Qué digo una muchacha? ¡Una diosa!

Medía un metro setenta aproximadamente y su cuerpo era de infarto. Tenía el cabello rojo fuego, la piel color crema e iba vestida con un Babydoll celeste con encaje blanco y la parte de abajo se transparentaba mostrando unas Pantys del mismo color. (N/A: Ver en mi Perfil)

La pelirroja pareció no haberme visto porque caminó hacia mí, mirando hacia la puerta de donde había salido y soltando una risilla. Su cálido cuerpo chocó contra el mío que parecía estar hirviendo en esos momentos.

—Ouch!— se quejó. Mis brazos la rodearon como si hubieran cobrado vida propia, pegándola a mi pecho. —Per-Perdóname— murmuró levantando la vista para mirarme con unos ojos verdes que parecían esmeraldas.

Toda la sangre de mi cerebro fue a concentrarse en un punto de mi anatomía que estaba más abajo. La solté rápidamente, pero con delicadeza.

Le sonreí de lado.

—No te preocupes. Tengo este problema con todas las mujeres; no pueden esperar para estar entre mis brazos.— se sonrojó furiosamente.

¡Por el Ángel! Parecía la misma imagen de la inocencia, aunque ese cuerpo era para el mismísimo pecado.

—Yo lo siento. Debí mirar.

—No me importaría que lo hagas de nuevo.— la miré de arriba abajo. —Eres la nueva modelo.— sentencié. De seguro era quien había reemplazado a Aline.

—Sí.— contestó aunque no lo necesitara —¿Cómo te diste cuenta?— incliné la cabeza, enarqué una ceja y la miré de arriba abajo apreciativamente. Ella siguió mi mirada y se sonrojó de nuevo.

—Mmmm. Creo que salta a la vista.— sonreí.

—Mejor voy a cambiarme. Adiós.— creo que un rayo hubiera sido más lento.

Unos ruidos se escucharon en la habitación de donde la pelirroja había salido. Me acerqué y llamé.

—Izzy, ¿estás ahí?

Otro ruido más.

—Lárgate Herondale— se escuchó la voz impasible de Magnus —Isabelle está con Paul, en la otra habitación.

—¿Y Alec?

—Por favor, vete Jace— me reí y me encaminé hasta donde estaba Isabelle. Estaba con una bata negra y mirando una cámara con un muchacho. Me miró, luego le dijo algo al muchacho y vino caminando hacia mí.

—¡Feliz Cumpleaños, Izzy!— la abracé y ella me devolvió el abrazo unos segundos.

—Ya está. Ya está. Muchas gracias.— se separó y yo me reí. —Hoy vamos al Pandemonium.

—Genial.

—¿Has visto…? Ah, hola Isabelle.— apareció Aline.

Mi casi hermana frunció el seño y me miró de mala manera.

—La traes a ella y te dejo sin descendencia.— con eso se marchó con paso majestuoso.

—Yo también te quiero, Isabelle.

—¡Que genio que tiene!— Aline estaba mirando por donde Isabelle se había ido. —¿Has visto a Magnus?

—No querrás verlo ahora. Créeme.

—Ugh.

Caminé de nuevo hacia la puerta, a paso rápido, buscando a la pelirroja, pero no la vi.

Mierda.

Salí hacia afuera y los guardias me dejaron salir de allí. Al salir vi a la pelirroja que estaba entrando al VolksWagen y luego encendió el auto para irse.

Entré en mi auto y lo encendí. Hora de chequear el negocio.

Cuando estaba a mitad de camino miré hacia el asiento del acompañante, dándome cuenta de que me había olvidado de Aline. Suspiré. De seguro alguien iba a aventarla a su casa, y si no lo hacían, era porque no la soportaban. ¿Por qué tenía que ser tan arisca con todos? En resumen: era su problema.

—¡Feliz Cumpleaños, Izzy!— los más de veinte invitados gritaron con los vasos de bebida sostenidos en lo alto, mientras el sonido de la música se mezclaba con el de las personas.

Eran las once o las doce de la noche, no sabría decirlo, y ya estábamos en el Pandemonium, festejando.

—¡A bailar!— como si la palabra de Isabelle fuera ley todos comenzamos a dispersarnos. Vi a una rubia que estaba en la barra de espaldas a mí; estaba sexy, pero cuando me estaba acercando mi visión periférica notó un color intenso, como el fuego.

En unos metros a mi izquierda estaba la modelo pelirroja. Fruncí el seño. ¿Había venido con nosotros y yo no me había enterado? Su magnífico cuerpo se movía al son de la música; llevaba puesto un vestido blanco corto hasta unos cuantos centímetros por encima de las rodillas y unas sandalias grises de tacón con flecos. Su melena rizada estaba suelta. (N/A: Ver atuendo en mi perfil)

Me acerqué, esquivando los cuerpo que estaban bailando "I like it" de Enrique Iglesias, sin siquiera yo notarlo. Ella me estaba dando la espalda, por lo que me acerqué y la tomé por la cintura, bailando yo también con ella. Se tensó y luego se dio la vuelta para enfrentarme. Nuestros ojos se conectaron y luego ella me sonrió. Le devolví una sonrisa pícara. Luego de dos o tres canciones, nosotros seguíamos en la misma posición: nuestros cuerpos se restregaban junto al otro y a mí me pasaba lo mismo que ese día a la mañana: mi sangre se acumulaba en la parte contraria de mi cerebro, pero a ella no parecía molestarle, al contrario, le gustaba tentarme. No estaba tan proclive a sonrojarse como hoy en la mañana, lo que me llevó a preguntarme cuanta cantidad de alcohol había bebido ya.

Luego de un rato, ella paró de bailar.

—Estoy sedienta.

—Vamos— la guié hasta la barra.

—¿Qué quieres?— ella se apoyó y me sonrió totalmente desinhibida.

—¿Qué ofreces?

Me reí y voltee a llamar la atención del muchacho que servía los tragos.

—Dos cervezas.— asintió y sacó de abajo dos botellas.

—Aquí tienes amigo.— le ofrecí una a la muchacha.

—¿Cómo te llamas?— pregunté luego de un gran trago para calmar la sed.

—Clary— contestó sonriendo. Me gustó. Tan simple, tan lindo, tan… único.

—Jace— me presenté.


N/A: Sé que no está del todo claro la trama pero en el próximo cap se explica mucho mejor, ahora solo queria concentrarme en el primer encuentro. Espero que el cap les haya gustado xD Si tienen alguna sugerencia, comentario o crítica constructiva sean bienvenidas!

Muchas gracias a: shineevero, victolune, smileofangel, dannya6 y EtOiLeMoNsTrUeUsE por sus comentarios!

XOXO

Atte: Giss

¿Jace Herondale merece un Review?