II. Rayos y Centellas


Si había algo que Trunks había aprendido a lo largo de los años era que el peligro acechaba a cualquier hora. Así que, cuando sintió un Ki más alto de lo normal al lado de su cama, no tardó en abrir los ojos, y al hacerlo vio…

… A la pequeña Bra.

"¿Bra?" Preguntó con cierto cansancio. "¿Qué haces aquí?"

"Yo… No puedo dormir," respondió su pequeña hermana, mirando hacia abajo con nerviosismo, gesto que no pasó desapercibido por los ojos cerúleos de Trunks.

"¿Por qué? ¿Sucede algo malo?"

"Es que…"

Las palabras de Bra fueron interrumpidas por un estridente trueno que sacudió levemente el suelo de la Corporación Cápsula y puso una expresión de terror en el rostro de la pequeña niña. Trunks parpadeó.

"¿Le tienes miedo a los truenos?" preguntó. Bra asintió con pánico.

"Q-quería ir con Papá," Dijo, "Pero él acaba de acostarse y… Y no quería molestarlo…"

El hijo de Vegeta observó con compasión a su hermana. Comprendiendo su angustia, se acomodó al otro lado de la cama con cuidado de no hacer mucho ruido y puso una mano donde había estado durmiendo antes.

"Puedes quedarte si quieres," Dijo suavemente con una sonrisa.

Bra inmediatamente saltó en la cama y se escondió bajo la cobija, acercándose a Trunks y abrazándolo.

"Gracias," murmuró la niña. Trunks sólo bostezó.

Esa noche Bra no volvió a levantarse, ni siquiera cuando el cielo relampagueaba ni cuando los truenos rompían el silencio de la noche.