∆Comentario del autor∆
¡Hola! Antes de nada quería dar las gracias a todos los que decidieron darle una oportunidad a mi historia. Esto es lo primero que escribo así que me hace mucha ilusión que lo leáis.
¡Gracias por dejarme compartir mi fanfic con vosotros!
Aoi97 y Nightmare96: Muchísimas gracias por la review, la verdad es que no me las esperaba, vuestros comentarios me animaron a continuar, además mantener la personalidad de los personajes es una de mis prioridades y me alegra haberlo conseguido. ¡Espero que os siga gustando!
o-O-o
Capítulo 2
(Ni Gintama ni sus personajes me pertenecen)
...
—¿En la guerra del Joushishi?—repitió confundido Hijikata—Esa guerra terminó hace años. Oye Sougo ¿No crees que le has golpeado demasiado fuerte?
—O a lo mejor hemos viajado en el tiempo Hijikata-san—contestó Sougo a modo de burla.
—¡Eso es estúpido! A lo mejor sólo has hecho mal tu trabajo Sougo—le respondió éste.
—Creo que mi teoría es más probable...— dijo Sougo.
Hijikata respiró hondo, esa conversación no les iba a llevar a ninguna parte, probablemente sólo le produciría dolor de cabeza, su situación no tenía ningún sentido, habían sucedido cosas extrañas con la llegada de los Amanto a Edo, pero aquella situación era simple y llanamente absurda ¿En la guerra del Jouishishi? ¡Imposible!
—Sougo ¿recuerdas que pasó después de caer en esa máquina?—Sougo se quedó pensativo durante un momento.
—La verdad es que no Hijikata-san. Sólo recuerdo levantarme después ¿Insinúas que la máquina nos trajo hasta aquí? ¿A la guerra de Jouishishi?
—¡Ni siquiera sabemos si lo que dijo este perro pulgoso es cierto!
Además ¿Una máquina expendedora que en realidad es una máquina del tiempo? ¿Quién podría pensar semejante cosa?
o-O-o
—Achís
—Kintoki ¿no habrás cogido un resfriado verdad? Jajajaja- Dos hombres conversaban como si nada pasase mientras participaban en una sangrienta batalla. Estaban colocados espalda contra espalda y rodeados por un gran número de Amanto. Pero no sentían miedo. Ellos eran parte del grupo que, en el futuro sería conocido como los "últimos samurái", las personas que intentaron defender la Tierra de los alienígenas cuando ya se había abandonado toda esperanza.
—Te he dicho que no me llames así Tatsuma.—el luchador que contestó tenía el pelo plateado, y parecía más molesto por el comentario de su compañero que por la situación en la que se encontraba.
—¡Esta será vuestra última lucha samurai!—gritó el general enemigo.—¡ataquemos con todo!
—Pero verdaderamente —prosiguió el humano —Estos Amanto son un dolor en el trasero ¿No crees Tatsuma?
—Tienes razón Kintoki será mejor acabar con esto pronto.
Los dos samurái alzaron sus espadas mientras el ejército enemigo se acercaba, y cuando estaban a una distancia adecuada avanzaron con rapidez hacia las líneas enemigas.
Antes de que sus oponentes pudieran reaccionar ya habían descargado sus espadas contra ellos, sin parar uno tras otro acababan con los Amanto en un torbellino de sangre y acero.
Era una imagen sobrecogedora, era como si el tiempo se detuviese, pero a la vez era demasiado rápido para poder verlo.
El grupo de Amanto no era rival para ellos, pero ya era demasiado tarde para retirarse y pronto de la batalla sólo quedaba un recuerdo que a cualquiera se le haría muy difícil de olvidar.
En pie sólo quedaron los luchadores rebeldes.
—Tatsuma— dijo entonces el samurái de plata— Creo que por hoy ya hemos hecho bastante. Encárgate de avisar a Zura y a Takatsugi. Yo te cubriré la retirada por si vienen más bastardos alienígenas.
—De acuerdo Kintoki. Nos vemos.
o-O-o
—Bueno Hijikata-san, entonces ¿qué crees que deberíamos hacer?
—Lo primero es averiguar si el perro sarnoso dice la verdad, pero tenemos que tomar medidas de precaución, porque si estamos de verdad en la guerra será un problema.
—Por supuesto Hijikata-san, — Hijikata casi no tuvo tiempo para esquivarlo, en el momento en el que Sougo dejó de hablar descargó la espada directamente hacia la cabeza de Hijikata.
—¡Sougo...— su frase fue inmediatamente interrumpida, una segunda estocada pasó en dirigida al mismo punto, pero esta vez desde otro ángulo, y así otras dos veces más, hasta que Hijikata interpuso su espada entre el y Okita —¡Ya basta! ¿Qué te crees que haces?
—Hijikata-san, dijiste que había que tomar precauciones. Y si alguien descubre que estuvimos peleando en la guerra nos expulsarían del Shinsengumi. Así que decidí cortarte un poco de pelo para que parecieses otra persona.—Contestó el samurái más joven de una forma que incluso parecía razonable.
—¡¿Te crees que soy imbécil?! ¡ibas a por la cabeza!
—Eso también contaría como un cambio de imagen ¿No crees Hijikata-san?—Respondió Sougo.
—¡Sougo maldito!
—Muere Hijikata.
—¡Muere Sougo!—Después de un largo intercambio de insultos Hijikata pensó que quizás Sougo tendría razón (no en lo de cortarle la cabeza) pero si en que si descubrían que habían estado en esta guerra luchando contra Amanto, aunque fuera en defensa propia, se meterían en un gran lío.
Por eso, aunque no estaba seguro de si de verdad estaban en la guerra Joui lo mejor sería prepararse para la peor situación posible, además si al final resultaba no ser cierto sólo parecería un estúpido disfraz, o en el mejor de los casos conseguiría (si Sougo no se fuera de la lengua) convencer a sus compañeros de que estaba en algún tipo de misión de infiltración.
Lo primero que hizo fue quitarse la chaqueta del uniforme y usar el kabuto de un Amanto para cubrirse la cabeza.
Eso ocultaría lo suficiente, al menos entre todo ese caos.
—Vaya Hijikata, enhorabuena ahora pareces más estúpido que de costumbre.
—Cállate y cámbiate Sougo.
Sougo lo imitó, gracias a las nuevas prendas ocultaban parcialmente su rostro, haciéndolos más difíciles de reconocer, al menos a simple vista.
Decidieron avanzar.
o-O-o
Después de andar un rato llegaron a una zona bastante despejada, y decidieron esperar allí antes de dirigirse hacia otro lugar.
Entonces fue cuando Hijikate se acercó y decidió que definitivamente ya no estaban en Edo.
La zona estaba vacía, en lo que a seres vivos se refería.
Todo el suelo estaba cubierto de cadáveres, y no sólo de Amanto. También había cuerpos de algunos samurái.
Al principio el vicecomandante pensó que ese había sido el resultado de un choque entre los samurái y los extraterrestres, pero al fijarse descubrió que los rebeldes habían sido asesinados por algún equipo de élite, las armas no se correspondían a las que usaban los Amanto. Pero lo más impresionante, y a la vez sobrecogedor era la presición con la que aquellos cortes estaban hechos.
—Mira Hijikata-san—dijo Sougo interrumpiendo el hilo de sus pensamientos, —parece que alguien aquí ha hecho un buen trabajo.
—La verdad es que son cortes muy precisos— admitió Hijikata— mejor será que nos sigamos moviendo, estaremos más seguros.
o-O-o
No tuvieron buena suerte.
Mientras intentaban alejarse del centro de la lucha se toparon con un grupo enemigo.
Se colocaron y empezaron a pelear.
Era un grupo de doce o trece alienígenas, les rodearon y comenzaron a descargar estocadas sin piedad.
—"Al menos"—pensó Hijikata—"no son los responsables de la faena de antes, si lo fueran no tendríamos ninguna posibilidad'
Los agentes del Shinsengumi se protegieron bien y consiguieron defender sus posiciones durante bastante tiempo, hasta que sucedió lo inevitable.
Las heridas de su anterior batalla les pasaron factura.
Aguantaron a duras penas y se llevaron a muchos por delante hasta que ya no les quedaron fuerzas, ya podían ver su derrota.
Hijikata ya estaba resignado, pero de repente vio a alguien acercarse, y en un abrir y cerrar de ojos acabó con los tres Amanto que el vicecomandante tenía delante. Entonces se fijó en quién era el que les había salvado. Hijikata lo conocía.
"No puede ser él" —pensó intentando convencerse a sí mismo—"es imposible "
—Hijikata-san—dijo entonces Sougo que se encontraba de espaldas a la persona que ahora andaba hacia ellos.—¿Qué fue eso?
—Sougo...—empezó a decir Hijikata— Es él
Entonces la persona dio un paso al frente.
—No es "él"—comenzó con un aire ofendido el individuo que había interferido en su pelea—es Katsura.
