Capítulo 2

Seguía esperando… esperando…y esperando.

¿Cuál era la lógica de Carlisle? ¿Mantenerme alejado de este asunto porque creía que yo era un estúpido bebé en pañales?

Toda la noche estuve ordenando mi habitación con la ayuda de Jake. ¿Por qué? Porque estallé en un patético ataque de furia al instante en que mi padre me negó la participación en el rescate de mi hermana, y por consiguiente estampé todas las cosas de mi cuarto en el suelo. Y ahora le debía a Jacob. Y seguía exasperado; mi padre me ignoraba. Salía de su despacho y hacía llamadas, pero jamás me decía qué diablos tramaba.

—Cálmate Chucky. Por tu ridícula rabieta tuve que hacer de ama de casa durante toda la noche. —Jake se dejó caer en el sofá a mi lado. No me había dado cuenta que estaba apretujando el cojín con todas mis fuerzas y mis nudillos estaban blancos por ello—.Y créeme lo pagarás caro —Advirtió.

Suspiré y solté el cojín.

—Lo sé.

Me dio una mirada de soslayo y encendió la televisión.

—Esto…—Se aclaró la garganta y se irguió en su puesto—.Yo quería decírtelo primero, ya que de todos modos te enterarás.

Ahora si captó mi atención. Lo miré expectante mientras se rascaba la barbilla (un gesto que hacía siempre que estaba nervioso). Me miró y alcé las cejas; Jake sabía ponerle suspenso a las cosas. Respiró hondo y habló:

—Carlisle me ha pedido que le ayude con el tema de tu hermana. —Soltó.

Bueno, consideré todos los posibles significados de esas palabras… Jake me miraba como sorprendido de que estuviera al lado de una bomba y en el último segundo ésta no hubiese estallado.

— ¿Qué tipo de ayuda? Y por favor, Jake, especifica.

—Desea que participe en los planes que quiere llevar a cabo para rescatarla.

Lo miré incrédulo. ¿Mi padre hizo partícipe de esto a Jake y no a mí? ¿Por qué en la tierra haría eso? Admito que Jacob es bueno en su trabajo, considerando que se vuelve todo un ninja cuando es necesario, pero, yo tengo derecho. Yo por mi hermana haría lo que fuera, y teniendo en cuenta que destruiría hasta el inframundo por ella, bueno, me merecía algo de mérito ¿no? Como sea, la cuestión era que yo quería hacer algo, lo que fuese y no quedarme como si no sucediera nada, diablos.

— ¿Que él qué? —Sí, fue lo único que pude decir.

—Quiere que…

Alcé una mano para callarlo.

—Oí perfectamente lo que dijiste. —Lo fulminé con la mirada—. Solo no puedo creerlo…

Jake se encogió de hombros.

—Yo tampoco, hermano.

En ese momento entró Sam. Como de costumbre lo ignoré.

—Jacob, te necesitamos. —Y con eso salió. Maldición el chico tenía la perfecta cara de asesino en serie, bueno, técnicamente lo era. Solo no me gustaba la forma en que usaba el "nosotros" en cada orden de mi padre.

Sam tenía veintiocho, seis años mayor que Jake y yo. Cuando teníamos once años, él nos entrenó por órdenes de mi padre.

Mi padre encontró a Jacob a los diez años, y lo trajo a casa. Con el tiempo nos hicimos buenos amigos, el maldito puede ser muy loco a veces, pero es el único que refrena mis estupideces, o al menos lo intenta. Mi padre vio que nos llevábamos bien y de ahí decidió que él sería mi guardaespaldas.

—Volveré luego. No destruyas nada ¿vale?

Asentí. Mientras caminaba hacia la puerta estiré mi pierna y le metí el pie. Jake se tropezó y me envió una mirada asesina. Lo despedí con la mano.

Tenía mucho en lo que pensar.

Si Jake trabajaba con mí padre en sus planes estaría enterado de todo, y lo que yo necesitaba era eso: información. Solo tenía que encontrar la forma de convencer a Jacob de que me diera esa información. No sería difícil. Aunque, obviamente él iba a sacar provecho y cobrarme caro el "favorcito". Ahora, eso era lo de menos.

Seguí ensimismado en el sillón durante los próximos cuarenta minutos mientras esperaba que Jake volviera para atacar. Mi trasero dolía. Empleé ese tiempo en recordar qué deseaba Jacob para yo ofrecérselo, tenía que ser algo realmente bueno, dado que se iba a arriesgar a desobedecer a mi padre. Sí, yo ya daba por hecho que Jake aceptaría. Él lo haría, tenía que hacerlo, al menos por mi salud mental. Además no tenía a quien más recurrir y que fuera de mi absoluta confianza. Hombre, Jacob era el único amigo al que consideraría como un hermano. Porque, si lo pienso bien, si las únicas personas cerca de ti eran mafiosos no había mucho para elegir.

Jacob entró sereno y calmado. Hasta sonrió.

— ¿Qué quería Carlisle? —pregunté demasiado ansioso como para esperar un rato más.

Jake tomó su asiento de antes y me miró cauteloso entrecerrando los ojos.

— ¿Por qué crees que te lo diré?

— ¿Porque soy tu amigo? —Inquirí. No hubo respuesta. Traducción: No funcionó. Volví a intentarlo—: ¿Porque soy tu jefe? O, quizás ¿porque te devolveré el favor…y…y?

Jacob me miró frunciendo el ceño.

—Y… tratas de comprarme ¿no? —Se acomodó en el sillón. Puso los pies sobre la mesa de café y cruzo las piernas en los tobillos—.Bueno, ¿qué ofreces Cullen? —Sonrió descaradamente y yo le respondí con una sonrisa ladeada.

Me aclaré la garganta.

—Lo que quieras. —Se acomodó un cojín en la cabeza usándolo como almohada y cerró los ojos.

Suspiré. Qué fácil.

—Mmm… sabes, sabía de antemano que harías esto. Y tú sabías que aceptaría. —Se rió—.Pero lo haría gratis si mi pellejo no estuviera en juego. Tu padre se enfurecerá si lo descubre y n…

—No lo hará. —Le interrumpí—. Tendremos cuidado —Aseguré.

—De acuerdo —Abrió los ojos y me miró—. Te daré toda la información, arriesgándome a que tu padre me descubra y pierda su confianza en mí…

Rodé los ojos—. Vamos, nunca te ha importado eso. Deja el drama y di lo que quieres.

Sonrió—. Quiero la Hummer.

Parpadeé. La Hummer H2 blanca. Maldito.

—No me mires así. —Dijo inocentemente—. Tú planeabas devolvérsela a Carlisle ¿no? Con todo el rollo de que eres independiente y bla, bla, bla.

Si, planeaba devolverla. Además él tenía razón, estoy independizándome. Esa fue la razón de que estudiara administración, al graduarme hace un año empecé a llevar las finanzas de varias empresas y poco a poco reuniendo mi propio dinero. La razón: No quería dinero del narcotráfico.

Pero maldición, la Hummer era magnífica.

Todo sea por tu hermana.

Resígnate y acepta.

Suspiré—. ¿Y tu SUV?

Se encogió de hombros —.No me vendría nada mal dos autos, ¿a qué no? —Lo ahorcaría si no fuera Jake.

—De acuerdo, la Hummer es tuya, pero cuídala. ¿Eso es todo?

Se soltó a reír —. ¿Olvidas lo que hice por ti anoche? —Demonios, estaba jodido—.Respecto a eso, quiero que vayamos a las peleas.

Lo miré boquiabierto.

—Si mal no recuerdo, Jake, terminamos con una visita a la comisaría y tú estabas tan cabreado que prometiste matarme. —le acordé.

—Sí, pero ¿dime si te negarás? —No respondí y sonrió con suficiencia—. Te conozco Edward, tu amigo necesita dinero. Y la forma más fácil son las apuestas, ahora aquí entras tu o más bien tu dinero.

Entonces le entendí. Como dije, esto es estar jodido. La forma más fácil de que tu amigo te robe en la cara. Regístralo.

—Apostaremos con mi dinero y las ganancias serán totalmente tuyas ¿verdad?

Asintió.

Bueno, ya había aceptado ¿no? Además me gustaba este "pasatiempo" de las peleas. El no querer dinero proveniente de la venta de drogas y contrabando era otro tema. ¿Cómo iba a costearme una Toyota sin ayuda de Carlisle?

—Te aprovechas de mi generosidad, cara de nalga.

Jake se carcajeó y yo me le uní.

—Sí, seguro. Como si tú no me hubieses hecho varias Cullen.

No podía negarle eso.

—Cierto—concedí—.Pero no cambia el hecho de que seas un cara de nalga.


Perdón por no publicar desde hace bastante. He estado muy ocupada con los estudios. Este capítulo va por mi amiga Mony, ¡se te quiere!

Gracias por leerme. No olviden dejar sus comentarios, realmente ayudan:3 ¡Abrazos!