Cap 2.

A la mañana siguiente, mi despertador sonó, indicando que eran las 7 a.m, desperté entre bostezos, los rayos del sol se colaban por aquel gran ventanal de mí cuarto, anunciando que ya era hora de comenzar el día, así que empecé por levantarme de mi cama, claro que cuidando de no caerme, pues aún estaba un poco somnoliento, me dirigí al baño para poder asearme junto con mi nuevo uniforme escolar en mis manos, entré y me desvestí, mientras el agua caía suavemente por mi azulada piel, empecé a despertar completamente, y a recuperar el gran ánimo que tenía el día anterior, con más entusiasmo en mi mente y con más prisa que de costumbre, me arreglé a paso apresurado para bajar a desayunar, pues mi emoción era tan grande que me era difícil de disimular y de controlar, ya que sabía que mi jornada escolar empezaría dentro de una hora, y que conocería por fin, la calidez fraternal de mis nuevos compañeros en mi nueva escuela. Bajé a la cocina dispuesto a sentarme a desayunar, para mi sorpresa, sólo mi madre se encontraba allí, sin prestarle mucha importancia….me acerqué a ella y deposité un tierno beso en su mejilla…..

-Buenos días má….-Dije a la vez que tomaba asiento, -Hola cariño, como dormiste?-Preguntó mi madre. –Muy bien, gracias por preguntar..- Respondí agradeciéndole por aquella atención hacia mí, empezamos a desayunar, puesto que mi madre ya tenía todo listo para mi aparición en la cocina, un momento después le pregunté…..

-Y papá?- Le pregunté percatándome de que aún no veía señales de él, -Lo siento cariño, pero tu padre tuvo que salir temprano ésta mañana, ya sabes…cosas del trabajo…-Dijo mi mamá mientras daba un bocado a su desayuno, -Hmm… ya veo- Dije sin expresión alguna, sabía muy bien que mi padre tenía una gran responsabilidad en su trabajo, después de todo, él era un empresario de una gran corporación de alto prestigio, así que cosas como que no lo viéramos en casa, se había convertido en algo normal para mi madre y yo, ya que eso ocurría frecuentemente.

Habiendo acabado de desayunar me levanté, y ayudé a mi madre a lavar los trastes antes de ir a la escuela, al terminar, me fijé en el pequeño reloj que había en la pared al lado de la entrada de la cocina, dándome cuenta de que solo faltaban treinta minutos para que comenzaran las clases, con paso rápido fui y lave mis dientes, puesto que vivía un poco lejos de la escuela y tendría que caminar rápido si no quería llegar tarde, me arregle un poco mis púas y seguidamente, fui a mi cuarto por mi mochila, y los elementos necesarios para el día de hoy, la tomé y la colgué sobre mi hombro derecho, de nueva cuenta bajé a la sala, donde se encontraba mi madre esperándome….

-Que tengas un buen día cariño, no olvides tomar los apuntes de tus deberes, cuídate mucho….-Dijo al finalizar con un beso nuestra plática.

-Gracias mamá, me esforzaré.-Dije al salir de la casa.

Mientras dirigía mi rumbo hacía la escuela, divagaba en mi cabeza, sobre cómo sería mi primer día en aquella nueva institución, caminaba sin estar lo suficientemente concentrado por aquella gris y pavimentada calle por la que transitaba, iba tan sumido en mis pensamientos que no noté que iba a medio camino ya para llegar al colegio, sin querer debido a que no estaba mirando, precisamente al frente, choque con alguien, volviendo a la realidad.

-¡Oye, fíjate por donde vas idiota!- escuché como me hablaban a mí, puesto que del impacto cerré mis ojos y frotaba mi cabeza.

Al abrir mis ojos nuevamente, pude ver de quien se trataba, era un erizo negro, con betas rojas sobre los mismos, con ojos color rubí, y un gran atractivo, según mi parecer…..mostraba un semblante molesto, puesto de que no le agradó mucho el que lo haya chocado de esa manera, todo por culpa de mi distracción.

-L-lo siento, n-no me fije por d-donde iba…..-Dije sonrojado, no podía articular bien mis palabras, a causa del nerviosismo que se imponía sobre mis hombros, al ver a un ser tan extremadamente guapo. -Hmm…-No respondió, pero se quedó viéndome por unos segundos, como si me analizara de pies a cabeza. Después se dio vuelta y se retiró como si nada,-Como sea…-Dejándome solo sin poder decir nada, como si no le hubiese importado mi disculpa, dejé de lado aquel contratiempo y seguí con mi trayecto, no estaba muy seguro, pero el estar con aquel erizo azabache, me ocasionó una sensación bastante peculiar, aunque fuese por un momento, me sentí muy feliz, no sabía el por qué, pero lo estaba, estaba hecho un mar de dudas, sobre la razón de porque me sentía tan extraño ante él, pero no tenía suficiente tiempo para pensar claramente, la hora de entrada de la escuela se hacía cada vez más corta conforme disminuía mi paso, así que opté por seguir mi camino a paso veloz hasta llegar a las puertas de la misma.

Entré a aquel gran edificio, y busqué el departamento de secretaria, pues debía saber en qué aula me correspondería entrar para empezar con mis labores académicas.

Al entrar me encontré con una amable zorra de color café y ojos azules, la cual me brindó una gran sonrisa que me hizo correspondérsela de la misma forma.

-Buenos días, Puedo ayudarte?-Dijo aquella encargada con voz apacible.

-Hola buenos días-Dije de la misma forma,-Quisiera saber en qué aula debo estar, hoy es mi primer día- Dije un poco sonrojado.

-Claro con gusto, por favor podrías decirme tu nombre?-Interrogó aquella mujer.

-Soy Sonic The Hegdehog-Dije al fin. –Muy bien Sonic, a ti te corresponde el aula 11-A- Dijo la secretaria, resolviendo mi inquietud. –Muchas gracias señorita.-Me despedí formalmente para salir de aquel despacho. –Hasta luego Sonic, que tengas un muy buen primer día- Dijo con una sonrisa en su rostro, -Gracias- Dije finalizando mi estancia allí.

Fui a buscar mi aula de clase, no me tomó mucho tiempo buscarla puesto que se encontraba en el tercer piso y era una de las primeras a mi derecha. Tomé suficiente aire al estar frente a la puerta, puesto que estaba un poco nervioso, a pesar de mi emoción al querer llegar aquí, no pude empezar a dudar de si les caería bien a todos, Como me verían?, Les agradaría?, y lo más importante aún, Querrían ser mis amigos?, no lo sabía con suficiente certeza, y me decidí a tocar la puerta para ingresar al salón para averiguarlo.

Al cabo de unos segundos de haber tocado la puerta, ésta se abrió dejando ver a un lobo gris de ojos amarillos y de cabello corto y levantado, tenía una mirada agradable, eso me dio tranquilidad y un poco de seguridad en mí mismo.

-Pasa…-Dijo muy alegremente aquel lobo, que por su aspecto, suponía que era mi nuevo maestro de hoy en adelante. -.G-gra-gracias….-Dije titubeante, pues estaba todavía un poco nervioso por entrar al aula.

Al entrar al aula, capté la atención de todos los alumnos, me sentí intimidado al recibir todas esas miradas estupefactas sobre mí, hasta que el profesor habló….

-Chicos, hoy tenemos un nuevo compañero en nuestra clase, él se llama Sonic, y espero que os llevéis bien con él, mi nombre es Yukina…un gusto conocerte.-Me dijo extendiendo su mano hacia mí a modo de saludo, -Un placer.-Dije correspondiendo aquel saludo.

-Bien ve a sentarte, hay un lugar en la fila de en medio.- Me comentó, -Si señor.- Dije obedeciendo aquella orden.

Mientras caminaba hacía mi lugar, todos me miraban aún, ahora que había entrado en confianza con el maestro, sería un poco más fácil hacerlo con mis compañeros, y eso me aliviaba un poco.

Al llegar a mi asiento, me percaté que detrás de el, se encontraba sentado aquel erizo que me encontré tiempo antes de llegar al colegio. Al igual que todos me miraba sorprendido, más que todos podría decirlo, apenas me senté, a mí derecha, un zorrito amarillo de dos colas me saludó cordialmente…

-Hola, soy Miles ''Tails'' Prower, pero dime Tails, es un gusto conocerte Sonic….-Me saludo de la misma forma que el profesor extendiendo su mano.

-El placer es todo mío-Contesté. Y a mi lado izquierdo un equidna de color rojo me saludo más confiadamente, -Hola, soy Knuckles, espero y nos llevemos bien.- Dijo regalándome una sonrisa. –Así será.-Le respondí.

-Muy bien chicos vamos a empezar con la clase, Sonic que bien que llegas el día de hoy, porque repasaremos nuevamente todo lo aprendido a lo largo de todos estos meses, si tienes alguna duda, solo levanta la mano entendido?.- Me interrogó agradablemente. Asentí con la cabeza, indicando mi afirmación y sin más las clases comenzaron, y con el paso de la hora, me pude poner al corriente de los temas ya vistos por mis compañeros, alcanzándoles académicamente, empezando mi estadía en este lugar.