Hooola!
Pensaba que esto solo se quedaría como un one-shot pero esto vino a mi y tenía que escribirlo. Gracias a las personas que han leído y me han dejado un review, es muy lindo saber su opinión.
No me pertenece Flash ni sus personajes.
Es difícil aceptar que una persona se vaya de tu lado y más cuando es para siempre. En mi vida he experimentado todo tipo de dolor, desde cuando te rompen el corazón hasta cuando te tratas de levantar de la cama después de una operación, pero nunca he experimentado un dolor como este.
Siempre me había considerado una persona fuerte, luchadora, que no se quiebra pero ahora no sé como avanzar. Siento que estoy estática y que no me puedo mover. El hueco en mi pecho por cada hora que pasa se va haciendo más y más grande.
Solo quisiera tener una oportunidad más, un minuto más a su lado. Tengo tantas cosas por las que agradecerle, tantas cosas que contarle, tengo tantas ganas de decirle una vez más que la quiero..
Ella juró que estaría a mi lado el día que yo trajera al mundo a mi niño, ella juro que sostendría mi mano atreves de todo eso y no lo va a poder cumplir. Quisiera poder estar enojada con ella por esto y tal vés de esa manera pudiera sentir otra cosa que no sea este interminable dolor.
Recuerdo claramente el día que me dijeron que no podía ser mamá. Ella entró a la habitación con los ojos llenos de lágrimas, tratando de darme valor aun cuando ella también se estaba destruyendo. Después de esto yo no tuve el coraje de llorar en frente de ella por no hacerla sentir mal por no causarle más dolor. Me sostuve fuerte, sin caer ni una sola vez y logré salir, logré seguir viviendo por ella. ¿Y ahora como sigo?
-Amor, debemos ir – me susurró Barry mientras se sentaba en el filo de la cama y movía su mano en consuelo por mi pierna. Exactamente como lo hice hace tanto tiempo esa noche que fuimos al karaoke.
Sus ojos estaban tan llenos de dolor como los míos. Él sabía por el dolor que estaba pasando y estaba tan agradecida por ello aun cuando suene egoísta, Barry se ha quedado estas dos noches a mi lado, sin apartarse ni un segundo. Soy tan afortunada de tenerlo.
-Debes levantarte amor – volvió a decirme cariñosamente – tú puedes, esto es duro pero debes hacerlo. Debes decirle adiós.
- No lo puedo hacer – susurré ahogándome en las lágrimas – no puedo…
-Claro que puedes – respondió levantándome levemente y envolviéndome en un abrazo – esto es lo último y podremos quedarnos aquí encerrados por días, olvidándonos por completo del mundo exterior.
Me aferré a él como si mi vida dependiera de ello. Barry era mi ancla a la tierra, me estaba sosteniéndonos y yo estaba muy agradecida por ello.
-Vamos, vamos a darnos una ducha – me indicó mientras cogía mi mano y me llevaba al cuarto de baño.
Estaba totalmente entumecida, Barry me ayudo a duchar como si fuera una pequeña niña. Me ayudó a salir de la ducha y luego me dejó por un momento sola para que me pueda vestir. Elegí un sencillo vestido negro que llegaba hasta mis rodillas, un par de tacos y un abrigo. Sujeté mi cabello en una coleta y ni siquiera hice el intento de mirarme al espejo, debo tener los ojos hinchados y rojos.
Barry me esperaba en la sala y ya llevaba puesto un traje negro.
-Vamos amor – pidió mientras cogía las llaves del auto, su billetera y mi cartera. En el auto íbamos en total silencio. Barry sujetaba mi mano todo el camino, brindándome comodidad.
Llegamos al cementerio unos diez minutos después y bajamos. Allí ya se encontraban un gran grupo de personas que cuando nos vieron llegar se iban acercando de a poco para brindarme su apoyo.
La misa comenzó mientras el dolor solo se intensificaba al saber que mi madre estaba dentro de ese ataúd y le diría adiós.
-Ahora tendremos unas palabras de parte de su hija, Caitlin – nos indicó el padre, esa era mi señal para caminar hasta el centro y hablar a todo el mundo, en señal de agradecimiento. Barry a mi lado apretó mi mano y me dedicó una leve sonrisa de apoyo.
Me levanté de la fría silla y fui hacia el padre. Al llegar me dio un apretón a mi brazo y se retiró dejándome en frente del ataúd de mi madre y muchas personas quienes me miraban con dolor en su rostro.
-Quiero agradecer a todas las personas que están ahora aquí – comencé mientras ponía mi mano encima de mi vientre que ya era ligeramente visible – A mi madre le hubiera gustado saber que fue tan querida por todos. Es tan difícil pararse aquí ahora, tengo tantas cosas que decirle a mamá pero el tiempo es tan corto. Puedo empezar agradeciéndole, por todo lo que hizo por mi. – mi voz comenzó a romperse - Por quedarse a mi lado todas las noches que estuve enferma cuando niña, por no caer cuando mi papá murió, por sostener mi mano cuando atravesé cosas desastrosas. No hay una palabra en el mundo que describa cuando la amo – en este mundo las lágrimas ya eran, miré a Barry quien también compartía mi dolor – no hay una palabra en el mundo que describa el dolor que siento ni cuando la voy, la vamos a extrañar – corregí sujetando mi barriga ligeramente – Pero puedo decir que Elizabeth tuvo una hermosa vida, llena de alegrías y tristezas pero muy llena de amor…
-Te amamos mamá – le susurré mientras ponía una mano en su ataúd – y te vamos a extrañar mucho.
Recogí una rosa blanca de la bandeja y la puse encima no sin antes darle un beso de despedida. El primero en levantarse fue Barry quien cogió una rosa y la puso alado de la mía. Me atrajo hacia él y me llevó a tomar asiento. Las personas de mi alrededor hicieron lo mismo, pronto había más de cincuenta rosas encima de su ataúd y el padre después de darle su bendición dio la orden de que la enterraran.
Me aferré a Barry mientras enterraba mi rostro en su cuello tratando de callar los sollozos que salían. Salimos del cementerio después que todos se fueron, fuimos a casa y fui directo a la cama. Barry vino conmigo después de un rato con una taza de té, la dejó a mi lado, se quitó los zapatos y se metió a la cama conmigo.
Me di la vuelta y lo abracé.
-Te amo – susurré acurrucada en él.
-Y yo te amo más cariño – respondió suavemente - este dolor irá disminuyendo con el tiempo, con mucho tiempo pero yo te juro que estaré aquí contigo, no te dejaré sola. Me tienes a mí y a nuestro pequeño para darte fortaleza – prometió dándome un suave beso en mi cabeza –ahora trata de dormir un poco, estaré aquí cuando despiertes.
Suspiré, respirando su suave aroma y poco a poco fui cayendo en la inconsciencia. Tomaría mucho tiempo sanar pero el futuro no se ve tan malo con Barry a mi lado.
¿Les gustó? Cualquier idea que tengan háganmela saber, estaré encantada de escribir sobre ellas.
Con cariño.
Wolfmoon7.
