El trío de oro estaba ansioso, preparándose para la fiesta de esa noche.

Harry le confió a Dobby la tarea de preparar una comida ligera, y de entrar ciertas bebidas ilícitas a la sala de menesteres, para que todos pudieran disfrutar de un buen lubricante social, ya que los ánimos no eran los óptimos para una celebración.

Hacía un año moría uno de los mejores magos de todos los tiempos, asesinado por el prófugo Severus Snape. Harry insistía en que el anciano profesor lo hubiese querido así, que lo recordaran con un festejo lleno de alegría, y con palabras importantes: "papanatas, llorones, baratijas, pellizco". Sonrió con nostalgia. Pronto venerarían su memoria de la mejor manera posible.

Draco también se preparaba con ansiedad. Estaba dispuesto a pasarla bien, o morir en el intento. No le importaba que lo trataran como una escoria, su objetivo esa noche era empujar todas sus frustraciones al día siguiente, si no sufría una sobredosis antes. Metió los últimos tubos de poción alucinógena en su túnica y se aprestó a salir de las mazmorras hacia el séptimo piso.

El interior de la sala era impresionante. Varias mesitas contenían la comida y una variedad impresionante de bebidas, cortesía de Dobby y madame Rosmerta.

Un gran tocadiscos intercalaba música mágica y muggle. Algunos estudiantes charlaban animadamente, y los más osados ya habían improvisado una pista de baile. Una luz que cambiaba de colores iluminaba todo de manera tenue y cálida.

Draco se sentó en un sillón apartado y bebió del primer tubo de poción.

Harry se apartó de su grupo y se encaminó hacia donde estaba sentado, esperando a que hiciera efecto el alucinógeno.

-Malfoy

-Potter, ¿a que se debe que me halagues con tu presencia?- espetó fríamente

-pues que te veo solo, no vengo a fastidiarte.

-creo que es precisamente lo que estas haciendo, piérdete.

-solamente quería preguntarte como van las cosas después de...ya sabes

-oh, mi vida es increíble, ya ves como estoy rodeado de la mejor gente y...-

La habitación comenzó a parecerle muy brillante, y la cara de Harry se deformaba en formas graciosas. Su mirada se perdió por unos segundos

-Malfoy, ¿estás bien?

-ya lo creo

Unas pequeñas perlas de sudor comenzaron a formarse en su pálido rostro.

-voy por algo de beber, ¿quieres?

Harry, sorprendido por el cambio de actitud, asintió:-por supuesto, tráete una botella de hidromiel, madame Rosmerta tiene las mejores.

Al cabo de un rato, increíblemente, Draco y Harry charlaban animadamente de cualquier cosa. Uno completamente volado y el otro achispado por el alcohol. Ron y Hermione los miraban entre extrañados y divertidos, un poco alejados, como si lo que hubieran bebido fuera la fuente de alguna peste Slytherin que había atrapado a Potter. Bailaban tímidamente en medio del grupo del ED, siendo Luna y Neville el centro de atención, por su atrevida danza etílica.

Hermione, intrigada por el suceso, fue a investigar que ocurría. Los encontró cambiando de tema, entre quidditch y...chicas.

-ia shabesh como es eshto,un dia te gushta montar una eshcoba,y al shiguiente montarte a la cashadora del equipo! Hic!

Y ahi te dash cuenta que ia no eresh un niño

-pero seguirás siendo un niño! El niño que vivió, no Potter?

-esha shi fue buena Malfoy

Hermione los miró, sonrojada y un poco molesta

-con que esto estaban haciendo ¿verdad? ¡De ti lo podía esperar Malfoy, pero no deberías arrastrar a Harry a ese estado!

Malfoy, sin dejar de encontrar la intromisión completamente chistosa, le contestó:-pues no esta sometido a un imperius como para obligarlo a beber, así como tu viniste solita a meterte, él también se emborrachó solito. Así que si quieres retarme, búscate un asiento, así parada me estas dando tortícolis conejito.

-¿conejito? ¡Pues ya para estúpido y borracho hurón!

-¿te parezco borracho? Estas un poco tensa, Granger. Toma un poco de jugo de calabaza.

Tanta amabilidad estaba haciendo mella en Hermione. Se mordió el labio inferior al aceptar la bebida que le ofrecía el rubio.

Bebió rápidamente, y levanto de un brazo a Harry, quien se tambaleó peligrosamente.

-hey, Ron, ayúdame a llevar a harry a su habitación, está completamente ebrio.

Ron acudió prestamente al lado de su amiga

-deja, lo llevo yo. Tú quédate para controlar que los demás no se pasen como Harry-dijo, guiñándole un ojo. Unas pequeñas manchas rojas tiñeron las mejillas de ambos. Ron se apresuró para salir, echándose antes la capa para hacerse invisible encima, por si algún prefecto estaba rondando por allí.

Un silencio incómodo se interpuso entre Draco y Hermione. Él, que ya iba por su segundo tubo de poción, tenía la mirada perdida en sus cabellos.

-¿Qué miras?-preguntó al fin.

-¿Siempre tienes un nido de pájaros en la cabeza? ¿O sólo lo llevas en las fiestas?

A Hermione se le secó la boca. Agarró una cerveza de manteca, bebió todo su contenido de un sorbo, y estampó sus 5 dedos en la nívea cara de Draco.

-¡CÓMO TE ATREVES!

Con los reflejos más rápidos, Draco agarró su brazo y la acercó peligrosamente a él, pegándole la cara a su pecho.

-¿Cómo me atrevo a qué?- susurró en su oído.

Nunca pensó que podían temblarle las piernas de esa manera, le temblaba hasta el último pelo de su tupida melena. Estaba paralizada. El rubio acercó su boca a la de ella, y por un instante sus alientos se mezclaron.

-Me encanta cuando te pones así, dominante.

La castaña, al verse acorralada, hizo lo que jamás hubiera creído posible: cerró el espacio entre ellos y lo besó. Draco, sorprendido pero drogado, profundizó el beso, incluso llegando a juguetear con sus lenguas y labios. Era un beso cargado de ira y frustración. ¿Hacía cuanto no tenían ese tipo de contacto con otra persona? Lentamente, se separaron y abrieron los ojos.

-no le contarás a nadie, ¿verdad? Preguntó espantada.

-lo juro por mi madre.

Al estar apartados, creyeron que nadie los había visto.

Unos ojos color miel, y unos cabellos de color fuego, se ocultaban inmediatamente tras una columna. Su amiga iba a escucharla esa noche cuando todo terminara.