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Hola gente!, espero que hayan disfrutado el principio de la historia, y pues sin mas que decir aqui esta el capitulo dos, espero que les guste y como dije antes, acepto todo tipo de critica :)
Disclaimer: Prince of Tennis pertenece a Takeshi Konomi
Capítulo 2
Una noche contigo
Sentía que había pasado una eternidad desde la última vez que había vuelto a ver aquellos ojos ámbares y no quería despegar su mirada, aun no. Las luces del baño estaban apagadas al igual que las del pasillo, dejando todo el piso de arriba completamente oscuro, ella solo podía ver los ojos de Echizen dejando que se maravillara por aquel brillo que tenían los ojos del pelinegro y que él quedara embobado perdiéndose en los ojos tono rubí de Sakuno.
Prácticamente estaba tumbada sobre él completamente pegada, siendo sus caras la única parte separada de sus cuerpos, sus manos habían cedido a su peso sólo logrando apoyarse de sus codos, tanto tiempo pegada a él estaba ocasionando que su gran parte de su cuerpo se mojara al estar encima del recién bañado ambarino, lo sentía tan cerca, aquella mirada que simplemente te tumbaba y te enterraba 100 metros bajo la tierra la estaba matando, por nada del mundo se quería apartar de él, quizás en unos segundos mas. Lo que mas le sorprendía de todo aquello era que aun no sentía como la sangre le subía a sus mejillas.
— Ryuzaki – la llevó de nuevo a la realidad – ¿podrías….quitarte?
Allí volvió a retomar el hilo de su antigua vida. Ese chico no cambiaba, aquella frialdad, orgullo, arrogancia y despistes no había cambiado, ella se levantó rápidamente y se inclinó en forma de disculpa.
— Discúlpame, no debí recostarme de la puerta – dijo ella mirándolo a los ojos y volviendo a salir del baño
Camino rápidamente lo mas lejos que pudo del lugar, ya era demasiada vergüenza con caérsele encima y para empeorarlo todo no quiso levantarse de ahí, seguramente lo estaba incomodando estando su cuerpo arriba de el de él. Aunque claro, cualquier chico a su edad hubiera dado todo por encontrarse con ella en la situación que había atravesado segundos antes.
Suspiró, por fin había encontrado un balcón con vista al patio, volteó hacia arriba, las estrellas estaban más resplandecientes que nunca, ellas también le estaban dando la bienvenida. La brisa era fría y refrescante haciendo que su cabello se moviera con total libertad en cualquier dirección.
Bajó la mirada a sus trenzas, esas trenzas eran lo único que podían seguir con ella, sencillamente eran su marca, lo que la definía, su referencia; por ello jamás se las quitaba ni se las quitó estando lejos, solo lo hacía en aquellas ocasiones en que sus amigas le insistían tanto que se las quitase, que al soltarse el cabello todo chico que pasaba a su lado la alardeaba, ahora que lo recordaba siempre le daba risa los comentarios de los chicos de allá, cada uno tenía diferentes maneras de expresarse, uno era dulce, el otro rústico, uno muy elegante y el otro súper ordinario. Si… así siempre era la vida para una chica.
Sin embargo, entre todas esas personas que la aclamaban, alagaban e incluso aunque fuera en pocas ocasiones insultaban, sólo recordaba el comentario de él…
"Te ves mas coqueta de lo normal cuando llevas tu greñero suelto"- le había dicho mientras le sonreía de una manera encantadora
— Greñero – reía ella mientras se desataba las dos trenzas y dejaba que el viento jugara con su cabello. Esa sensación, pensaba que sólo las chicas y los muchachos de cabello largo la sentían, la sensación de libertad, de calma y de paz. Esa sensación era perfecta… a menos que claro, ella fuera la única chica rara en el mundo que pensara así.
— Debo volver abajo – pensó alarmada al darse cuenta que pronto preguntarían por ella y no quería preocupar a nadie.
Caminó por varios pasillos, pero no encontraba las escaleras para bajar, sólo tenía que localizar el baño y pronto vería las escaleras, pero jamás logró encontrar el baño.
Perderse…¿Esto podría estar peor? Podría nada mas entrar en una habitación y decir que estaba cansada del viaje, nadie la juzgaría ni se preocuparía, había tenido muchísimas horas de viaje, merecía un descanso.
Luego de jugar "de tin marín de do pingüé" con las puertas, entró en una habitación, estaba un poco desarreglada, pero nada grave. Siguió inspeccionando la habitación y pronto dio con una silueta que se encontraba viéndola ingenuamente, de nuevo era él, que estaba apunto de acostarse.
Ella cerró la puerta automáticamente y cubrió con sus manos su cara, no estaba roja pero ya se había acostumbrado a hacer ese gesto en signo de frustración. Definitivamente su reencuentro con el príncipe no había sido muy bueno después de todo, no pedía que fuera perfecto pero tampoco hubiese querido encontrárselo en un baño con solo una toalla envolviendo sus caderas y ahora en su habitación intentando dormir. ¿Qué pensaría de ella? No era una acosadora que le gustara ver a los hombres, solo era una chica sin suerte.
De pronto sintió como la puerta se abría dejando ver al hermoso chico que la había hechizado desde hace algún tiempo. Ahora se seguía preguntando si ese hechizo había caducado o vuelto como un huracán para hacer efecto en ella.
— Sigues siendo igual de torpe – dijo con arrogancia mientras cerraba los ojos – mada mada dane Ryuzaki
— ¿Torpe? – pensó ¡Madre mía!¿Torpe? Desde ya hace mucho tiempo no escuchaba que la llamaran así. Sólo se perdió en una casa que no conocía, con un sentido de la orientación que estaba en un nivel muy bajo y sus sentidos no eran muy buenos en la oscuridad.
No era torpe, quizás volver a encontrarse con él en esas situaciones le daba una sensación de "de javú" y se sentía como la Sakuno de antes, pero no era gran cosa, ella era ella, era Sakuno. Aun así con todo este tiempo sin escuchar que la llamaran con aquel adjetivo se le hacía incomodo.
Había quedado un buen rato en silencio pensando en todo, él solo la observaba determinándola y esperando alguna respuesta.
— Y tu sigues siendo el mismo arrogante de siempre – era una respuesta simple, lo reto con la mirada, vio como se sorprendía y luego mostraba una sonrisa orgullosa, ¿Orgulloso de si mismo o de ella?
— ¿Qué sucede? – le preguntó ¿Aun no sabía?, luego la torpe era ella
— Etto….bueno…yo…me perdí – dijo mientras desviaba la mirada, Echizen solo emitió un "hmp" como respuesta volviendo a la cama, ella se sorprendió - ¿no piensas ayudarme a buscar el camino?
— No creo que quieras – dijo él mientras sostenía a su gato – además ya la fiesta acabo todos están durmiendo, mi madre me dijo que tu dormirías aquí – dicho esto la chica se sonrojo fuertemente – abajo está tu colchón
— Espera… ¿vas a dejar que una chica duerma prácticamente en el piso? – dijo rápidamente Sakuno
— ¿Te quieres acostar conmigo? – preguntó el ambarino subiendo una ceja
Esa invitación le causó gracia y un nuevo sonrojo acudió a su rostro, haber estado tanto tiempo lejos con otras personas la habían vuelto un poco pervertida, por no decir demasiado, no pudo evitar soltar una carcajada en frente del ambarino, este alzó una ceja confundido, a veces era tan tierno.
Ella se calmó y cerró los ojos para sentarse en la cama del ambarino para después suspirar
— Un buen caballero dejaría que una dama durmiera cómodamente – dijo con un tono arrogante mientras comenzaba a acomodar su colchón
El suspiró pesadamente y la sujeto de la cintura, ocasionando que la castaña se sonrojara completamente, eso si la había tomado desprevenida. Luego la colocó en su cama y comenzó a tender algunas sabanas en aquel colchón, buscó una almohada en su closet y se acostó.
Eso a dejó aturdida a Sakuno…mas que eso apenada, anonadada, en shock. ¿Acaso Ryoma, el chico frío, arrogante, orgulloso y desinteresado…ahora estaba siendo amable con ella?, acaso…solo acaso ¿se preocupaba por ella? O ¿le preocupaba lo que ella pensara de él?
Una voz la saco de sus pensamientos.
— ¿Te vas a dormir o te quedarás mirándome toda la noche? – preguntó el ambarino con mueca de desagrado
Ya lo tenía claro, ¿Cómo se podría interesar en ella?, si desde que llegó lo andaba molestando e incomodando, tan solo es por obligación el dejarla dormir allí. Se dio la vuelta y se acostó molesta, él no había cambiado en nada…
Y…al día siguiente
Una chica de cabello tan rojo y brillante como el rubí, estaba rendida en una cómoda y acolchada cama, en cambio un ambarino yacía despierto sentado en la esquina de esa cama, mirando con molestia a la chica.
Eran las cuatro de la madrugada y él no podía conciliar el sueño por ese maldito colchón, ella era quien debería estar durmiendo allí y él en su cómoda cama, se dispuso observarla, era mejor que él estuviera trasnochando a que ella estuviera haciendo eso en su lugar, debería estar cansada y por lo que veía estresada.
En cambio él había dormido mucho mas de lo que se había propuesto, luego de haber comido con Momoshiro llegó toda Seigaku con Tomoka dando órdenes por todos lados, preparando su casa para una fiesta de bienvenida sorpresa. Por lo menos había logrado escabullirse a su cuarto, escapando de los gritos de esa loca, apenas era medio día y Ryuzaki llegaba en la tarde.
Lo mejor que había hecho por Ryuzaki era dormir, levantarse para darse cuenta de que ella ya había llegado y ducharse para luego ir a saludarla, ya no soportaba las quejas de su madre sobre lo frío que estaba siendo con una de sus ex compañeras nieta de su queridísima entrenadora y las "bromillas" de su Padre afirmando su opinión sobre su sexualidad. Lástima que al terminar su baño Ryuzaki adelantó su encuentro.
Siguió observándola, se veía tan frágil y débil, si por alguna razón ella no pudiera dormir bien, él no se lo perdonaría, no sabía el motivo por el cual se preocupaba por ella, solo quería que descansara y ya.
Podía estar así lo que quedaba de noche, todo estaba en silencio y oscuro, una sola ventana que daba vista al patio estaba abierta, dejando entrar un débil viento frío y que una pequeña luz plateada se tomara la libertad de entrar en su cuarto iluminando débilmente una parte de la cama.
Poco a poco se acercaba a ella quedando a su lado, contemplando toda su belleza, su cabello esparcido por toda la almohada, jamás la había visto con su cabello suelto, y pensar que siempre la molestaba con su largo, sonrió, debía admitir que le gustaba; acarició su mejilla, tan suave y blanca, sencillamente esa chica era hermosa.
Llegó un momento en que esa sensación pacífica lo dominó y sin darse cuenta dejó caer su cuerpo en su cama quedando frente a ella para quedarse profundamente dormido.
En aquel amanecer todo parecía estar bien, una chica de ojos rojos abría con pereza los mismos, mas al notar la presencia que tenía delante de ella casi pegaba un grito, no podía creer lo que tenía delante de sus ojos ¿Ryoma se durmió con ella?, ella no recordaba nada, sabía muy bien que él se había acostado a dormir en aquel el colchón, o quizás él si quería dormir con ella.
Pero eso sería imposible, ella no se podría dar falsas ilusiones…a lo mejor el era sonámbulo, ¡claro!, seguramente estaba dormido y se pasó para su cama estando inconsciente de que ella estaba allí. Ahora había otro problema, su rostro y el del ambarino estaban muy pegados, ella por supuesto estaba tan roja que ya el color de su cara se asimilaba con el de su cabello, no podía creer que su segundo día en su tierra empezaría así. Tendría que alejarse poco a poco de él, para no despertarlo y no ocasionarle alguna otra sorpresa mas, pero al tratar de retroceder sintió como algo peludo se revolcaba en su espalda. De nuevo, tuvo que morderse la lengua para no gritar, solo debía quedarse tranquila por un momento para poder calmarse.
Pero su tiempo fue poco ya que sintió como algo húmedo tocaba su espalda, eso era todo, gritó asustada, quien sabe que era lo que estaba detrás de ella. Se volteó para ver a un gato himalayo maullándole y mirándola inocentemente.
— Era un simple gato – pensó avergonzada, después sintió como la jalaban de la camisa, al voltear se dio cuenta que Ryoma estaba apunto de caerse al suelo lo agarro por los brazos y lo jaló, mas fue inútil, los dos cayeron al suelo, por suerte el colchón estaba abajo para amortiguar el golpe.
Esta vez, Ryoma quedo arriba de Sakuno, él por su parte estaba aturdido, primero escucha como una loca grita y después se cae con ella, él pronto alzo la cabeza y vio a la chica con mueca de dolor y los ojos aguados, se retiró de ella.
— ¿Qué te pasa? – le preguntó confundido, ella se logró sentar con esfuerzo y comenzó a sujetar su pierna la cual estaba completamente doblada y roja, el se alarmó y la ayudo a reponerse, la miró preocupado pero ella solo cerraba los puños y miraba su pierna - ¿Estás bien?
Ella solo negó con la cabeza mientras las lágrimas comenzaban a brotar de sus ojos, la ayudo a levantarse para luego tomarla en brazos y sacarla de la habitación lo mas pronto posible.
Al bajar todos ya estaban desayunando pero al ver a la pareja todos pusieron caras pícaras, las personas siempre pensaría cosas que no son fuera cual fuera la situación. Todos los presentes cambiaron rápidamente de humor al ver como la castaña se retorcía de dolor entre sus brazos, todos se levantaron. Por supuesto, la primera en hablar fue Sumire.
— ¿Qué le pasó a Sakuno? – preguntó preocupada.
— La pierna…la tiene… - Ryoma habló con inseguridad, en realidad tampoco sabía que tenía la chica.
— Se dislocó – susurró Sakuno con dificultes, eso fue mas que suficiente para que Ryoma fuera corriendo al auto seguido de los demás.
Nanjiro se sentó en el asiento del conductor y Sumire de copiloto, Sakuno y Ryoma iban en los asientos traseros con Tezuka
— Al Hospital – gritó Sakuno, casi sin conciencia - ¡Rápido!
El lapso de tiempo entre la residencia de los Echizen y el hospital fue intenso y para nada rápido, las quejas de Sakuno no cesaban, la chica temblaba y sudaba, estaba caliente, sus mejillas estaban rojas, sus ojos constantemente estaban cerrados o en blanco, todo iba mal.
Al llegar al hospital la llevaron a la sala de emergencia enseguida, en poco tiempo llegaron los integrantes del Seigaku y Tomoka preocupados por la chica de trenzas. Llegaron y esperaron un par de horas, en un rato el doctor de había salido de la sala de emergencias.
— Doctor – habló Tomoka preocupada - ¿Cómo está Sakuno-chan? –
Todos esperaban impacientes la respuesta, Sumire ya estaba en una habitación del hospital con la castaña, los demás seguían ahí, Ryoma estaba pero solo en cuerpo, el hospital no era el mejor lugar para echarse un sueño ¿Pero qué se hacía?.
— La joven Ryuzaki está bien, justo en este momento esta descansando, la fractura no fue muy grave sin embargo se quedará esta noche en el hospital para verificar que esté en perfectas condiciones – habló seriamente el hombre de traje blanco
— ¿Hay una posibilidad de que podamos entrar a verla? – preguntó el castaño de ojos azules. Fuji era tierno cuando se preocupaba y mas si se trataba de la castaña.
— No Fuji – contestó seria la anciana Ryuzaki que segundos antes había salido de la nueva habitación de Sakuno por aquella noche – es mejor que descanse y no tenga tanta presión en la cabeza
Muchos suspiraron cansados y tristes. Tanto esperar sin ningún resultado, así no daban ganas de molestarse a ir a ver a la ahora hospitalizada.
— ¡Nyaa! Yo quería ver a Saku-chan – dijo el pelirrojo haciendo un puchero y guindándose a Fuji
— Mañana la vemos todos – llamó la atención el ambarino que se había levantado segundos antes y ya estaba por irse – deberíamos ir a descansar.
— ¡Echizen por fin despiertas! – exclamó el chico de ojos achocolatados y cabello del mismo color
— Y ¡Tu que dices Echizen! Si haz dormido por mas de dos horas – exclamó molesto Takeshi.
— Ryoma lo mejor será que vayas a la casa, te asees, te cambies y quizás comas algo – comenzó a hablar Nanjiro por primera vez en aquel lugar, volteó a ver a Ryuzaki – Sino te molesta quizás Sakunito pueda pasar la noche acompañada en el hospital – la vieja afirmó quizás la idea de Nanjiro no era tan mala.
Todos voltearon lo voltearon a ver confusos y curiosos, el Samurai sonrió con picardía mientras ponía sus manos en los hombros de su hijo.
— Ryoma debería quedarse con ella – dicho esto el ambarino volteó a ver a su progenitor que tenia una sonrisa de oreja a oreja.
— Claro – se escuchó a Sumire murmurando muy pensativa.
— Echizén debería hacerlo, es su culpa que ella este aquí – dijo Inui apuntando cosas en su libreta, algún día alguien leería aquel libro que tenia tantos años con ese joven.
— No fue mi culpa ella..- Ryoma trataba de defenderse pero lo interrumpieron.
— Shhh…Ryoma acepta que fue por tu culpa y se un caballero – dijo arrogante la mamushi con los ojos cerrados.
— ¡Todos estamos de acuerdo Ochibi! – se le lanzó encima el Neko de ojos azules – ¡Quédate con Saku!
El pelirrojo comenzó a sacudir a Ryoma, mientras este se mareaba y ya comenzaba a ver estrellitas
— Ya paren – la voz de Oishi se escucho en el pasillo, tratando de calmar a un "juguetón" Kikumaru
Los demás comenzaron a hablar, haciendo de un pasillo pacifico a uno ruidoso, todo se escuchaba como un mercado de comida o un salón de clases de 3er grado
— ¡Silencio! - La voz de Tezuka resonó en los pasillos captando la atención de todos, tantos los conocidos como los otros del piso de ese hospital – ¡Echizen te quedarás esta noche con Sakuno es tu responsabilidad y los demás nos iremos!
Diablos, chasqueó la lengua con molestia, puede que Tezuka haya dejado de ser su capitán pero cuando Tezuka hablaba y ordenaba todos sabían que lo mejor por su salud era obedecerle. Todos estaban callados ante la voz de su ex capitán, voltearon hacia el ascensor donde ya Nanjiro y Sumire hablaban cómodamente sobre algún tema que ha ninguno de los otros les interesaba. Pronto siguieron la dirección, uno tristes, otros molestos, otros solo miraban al piso y uno solo enfurruñado mientras hacía pucheros.
— ¡Nya! Quiero ser yo el que se quede con ella, Echizen es muy suertudo para ser Gay – exclamaba triste Eiji en el ascensor
— Maldición ¡Que no soy Gay! – ya comenzaban de nuevo, estaba harto de lo mismo, de las acusaciones de los demás sobre su sexualidad. Basta ya, que no era Homosexual, le gustaban las tetas y los culos, debían dejar de lado ese punto.
Al abrir el ascensor fue el primero en salir, ya Nanjiro estaba apunto de arrancar, si iba a acompañar a la chica de nuevo por toda la noche por lo menos deberían dejarle comer, hacer sus necesidades y bañarse.
El trayecto a la casa fue mas rápido de lo que esperaba, ya no tenía que contar con la castaña moviéndose de un lado a otro por el dolor de su pierna. Al entrar a la casa Nanjiro lo correteó hasta el baño, vale que esta bien que creyera que quizás se escaparía y durmiera en cualquier parte de la calle pero vamos, calle es calle.
Luego de bañarse, comió algo antes de que Nanjiro y Sumire se estuvieran montando de nuevo en el carro, la desconfianza era grande…y mutua
— Por favor Echizén, deja que mi nieta duerma tranquila y ni intentes propasarte con ella – murmuró la vieja ocasionando que a él le diera un ataque de tos.
— Ten – su padre le dio una bolsa – son bocadillos que preparó tu madre para los dos, por favor comparte
Suspiró mientras miraba hacia otro lado desinteresado, no quería nada de dulces, su padre seguía insistiéndole dándole pequeños golpecitos en su mejilla con la bolsa, esto lo irritó.
— Okey, okey dame – le arrebato la bolsa de sus manos, de nuevo habían llegado rápidamente al hospital.
Entraron los tres y prácticamente lo dejaron en la puerta de la habitación, si pensaba rápido podía correr, esconderse, esperar a que se fueran y después irse por ahí. Pero vamos, él no podía ser tan mala persona.
Ryoma vio como su padre y su entrenadora de tenis hablaban de nuevo yendo al ascensor, antes de cerrarse las puertas creyó ver como lo miraban desaprobadoramente, suspiró y luego volteó a la puerta de la habitación donde se encontraba el motivo de su estrés y presión, de nuevo debía cuidar de ella; la noche pasada acepto ya que las condiciones le indicaban que él era el único de cama y cuarto grande para que una persona mas se pudiera hospedar ahí. Pero, ahora no encontraba el porque de las cosas, él no tenía nada que ver con su accidente, ella gritó y se cayó junto a él, ella misma fue la que se lo buscó.
Pero ahora ya no podía hacer nada, solo obedecer a todas las personas por su propio bien, y a lo mejor el de ella. Se encaminó con pasos pesados y lentos hacia la habitación, como si algo impidiera que él cruzara la puerta y tuviera la posibilidad de abrirla, se detuvo pasos antes de mover la manija y abrir lentamente la puerta. Esa noche no volvería a dormir
Aquí voy – dijo el Ambarino con mirada desafiadora y al mismo tiempo cansada… Aquello no podía estar peor.
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De verdad espero que hayan disfrutado el capitulo :)
muchas gracias a minachi-chan, Guest y Aralefics por sus palabras y apoyo, espero que les haya gustado este capitulo :D, nos seguimos leyendo en otra ocasion! que tengan buen día/noche.
