POV Carlisle
En días como los de hoy recordaba alegremente la sentencia de Jacob la noche después del enfrentamiento con los Vulturi, sabiamente había dicho que después de eso todo sería aburrido y la verdad si lo era. Ya había pasado casi un año desde aquel encuentro y desde ese momento lo único que diferenciaba los días era Nessie, ella ahora era un niña hermosa que aparentaba unos cuatro años, pero su mente había crecido mucho más, era alegre bastante inteligente disfrutaba leer más que otras cosas propias de su "edad". También disfrutaba los juegos que le permitieran pensar y la música, pero en ninguna de las dos aun igualaba a su padre. Ahora que Edward y Bella habían decidido ir a la universidad, teníamos a Nessie parte del día pero yo apenas la disfrutaba como espectador, Rosalie y Jacob se la disputaban gran parte del tiempo; si es que Alice no le estaba midiendo para confeccionarle ropa. Por lo demás los días se consumían casi iguales del hospital a la casa, de allí a cazar y de regreso al hospital, claro que para mí la rutina tenía su encanto sobretodo porque en ella estaba la felicidad de mi familia, prefería seguir mil años más así que otro sobresalto como los que vivimos desde que Bella llegó a nuestras vidas. Esta casa parecía muy grande desde que mis hijos se habían marchado y si bien era cierto que todos estaban a menos de cinco minutos, extrañaba el estruendo de tenerlos viviendo bajo el mismo techo.
-Carlisle- Edward entró con tanto ímpetu a mi estudió que maldije haber renegado de nuestra calma
-Por favor toma asiento- serené la voz y el pensamiento para atender mi hijo -¿Hay noticias nuevas?-
- Nahuel- esperé tratando de disimular la sorpresa, cosa que era realmente inútil ante el poder de Edward, pero eran siglos de costumbre, Edward sonrió leyendo mi pensamiento y prosiguió –Los Vulturi dieron caza a Joham-
Repasé las palabras que acababa de escuchar, los Vulturi habían viajado al amazonas, y habían capturado al padre de Nahuel, la verdad yo lograba entender poco las mentes de mis hijos pero justo ahora no entendía para nada, porque Edward sonreía con tan funesta noticia
-No te alteres, Nahuel está bien sus hermanas también, Aro cumplió su palabra y después de apresar a Joham, todas fueron conducidas con su hermano sin el más mínimo rasguñó-
-Y eso evita que me altere porque…- dejé que Edward terminara la frase
Yo estaba bastante alterado sabiendo que tres semi-vampiras faltas de todo respeto por los humanos estuvieran bajo el cuidado de su hermano y sin su líder natural que en conclusión era como si estuvieran sueltas.
-No, Nahuel dice en su carta que ellas quedaron perdidas sin su padre, que reconocen en él a su guía, que ahora ya no puede quitárselas de encima y que está al borde de la locura- Ese era el punto clave Edward se reía de la desgracia de Nahuel, imaginé lo que le había dicho para que fuera tan gracioso –No tienes que imaginarlo- Edward me entregó la carta
Bien entre todas las líneas describiendo la visita de Aro y su pandilla, se notaba la desesperación de un hombre atosigado por un grupo de mujeres desesperadas en busca de algo más que apoyo moral, también se veía claramente que él no las iba a dejar aunque eso menguara su cordura de manera dramática.
-Pero en verdad, hay algo que me preocupa, mira la ultima parte- Edward me hizo saltar algunas páginas que supuse debieron ser bastante entretenidas –Ve allí, no son tres, son cuatro hermanas-
Mis ojos se pegaron a las letras de inmediato ¿Una nueva hermana?, No, solo una que no conocía
"Y pues bien de entre las únicas hay alguien única, mi cuarta hermana aunque las otras tres se empeñan en decir que no es de nuestra familia, es la más especial de todas, pero el lenguaje humano sin importar el idioma no me alcanza para describirla por lo que te pido Edward, si puedes solicitar a tu padre venir a verla porque está muy delgada y pienso que puede estar enferma; yo mismo la llevaría pero tengo tres sanguijuelas pegadas a mi espalda"
-Entonces iremos a Brasil- concluí ante los ojos expectantes de Edward
Admitiendo que yo mismo quería ir, después de mi conversación con Huilen me intrigaba su forma de vida, además me intrigaba la cuarta hermana de Nahuel y pues era refrescante ofrecer mis servicios como médico para ayudar a unos buenos amigos.
Preparar el viaje fue sencillo, nadie quiso quedarse; Esme por ser mi esposa, Bella por ser la de Edward, Nessie porque no la iban a dejar sola y tras ella Jacob, si iba Jacob iba Rosalie y con ella Emmett, Alice… bueno porque es Alice y Jasper porque no iba a dejarla. No fueron necesarias reservaciones y largas esperas, alquilamos un avión privado y ya.
Llegar a Porto Velho fue fácil, internarse en la selva para buscar un grupo de semi-vampiros ocultos, fue cosa compleja, al menos a la excursión se nos unieron las amazonas porque Alice a pesar de ser la única que sabía dónde podía estar Nahuel era una pésima guía en la selva. Emmett y Jasper estaban entretenidos matando cuanto animal salvaje encontraban y Edward a pesar de su entereza ya se había unido a la caza de algunos gatos. Nos tomó casi una semana dar con Nahuel, seguro hubiésemos enviado una carta para avisarle que lo buscábamos de no ser porque hubiese tardado muchos meses más que nosotros.
-Necesitas un teléfono- Alice fue la primera en saludar dando brinquitos en torno a Nahuel
-Alice que gusto- no alcanzó a saludarla cuando a su espalda aparecieron tres mujeres
¿Quiénes son?¿Que quieren? Diles que se larguen. Nahuel protégenos ¿Por qué la saludas mejor que a mí? Las tres jóvenes de imposible belleza hablaban a la vez en un estruendo que hasta Alice pareció calmada
-¡Cierren el pico! o las pondré a comer semillas y frutas como a las loras- Nahuel parecía desesperado pero controlaba a sus hermanas mejor de lo que me imaginé –Perdónenlas, siento pena ajena, bienvenidos sean todos gracias por venir- Nahuel se giró en busca de sus hermanas –Ellos son el aquelarre Olympic- Alice lo golpeó –Es decir la familia Cullen- todos aprobamos esa forma de llamarnos –El doctor Carlisle, su esposa Esme, sus hijos Rosalie, Emmett, Alice, Jasper, Edward su esposa Bella y nuestra hermana Renesmee-
-Ella no es nuestra hermana- las tres bramaron en coro
-Es como nosotros-
-Pero no es nuestra hermana-
-Lo que digan- Nahuel regresó a nosotros –Ellas son Zora, Ilwky y Elekyn-
-Es un placer- tomé la voz por todos
-Yo estoy pintado- Jacob desahogó su rabia con Bella
-La pequeña Renesmee y Jacob su acompañante deben estar cansados, vengan pueden refrescarse y comer en nuestro refugio- Nahuel nos indicó el camino
Entre la selva a unos pasos de un rio una pequeña formación de chozas de madera se camuflaba a la perfección, allí aguardaba Huilen que al parecer había puesto todo en orden, ella nos recibió encantada y dispuso una de las chozas para nosotros, después de días las chicas pudieron cambiar sus ropas y volver a parecer de pasarela y por eso las hermanas se les pegaron como sanguijuelas cosa que agradeció Nahuel.
-Interesantes tus hermanas- Edward inició la conversación – pero me temo que por ninguna de ellas nos citaste -
-No es la pequeña, niña es la que me preocupa, ella es diferente-
-Diferente ¿Cómo?- me uní a ellos
-Diferente como solo ella, se rehúsa a cazar solo ha comido algunas frutas que Huilen trae para ella, desde que está aquí no ha pronunciado palabra- Nahuel hiso una seña a su tía y ella asintió
-Mi padre le prohibió la palabra- Zora habló a lo lejos
-Nadie te preguntó, no te metas o comerás anacondas- Huilen se impuso igual que su sobrino y eso me tranquilizó esas fieras estaban bajo control –Vamos niña, camina- tras ella tomada de la mano venia una frágil jovencita.
Cabello rubio pero cubierto de barro y hierbas, cabeza baja cubierta por su cabello, sus brazos eran tan delgados como la rama de un arbusto, con los huesos tan pegados a la piel que parecían a punto de romperla, estaba tan sucia como si jamás la hubiese tocado el agua, su ropa era una túnica desecha atada a su diminuta cintura, pies descalzos y caminar ausente. Más que una semi- vampiro parecía una pobre niña sacada del desagüe.
Me precipité a su encuentro, pero mis manos no la tocaron, ella fue rápida evitándome apretujándose contra la mujer
-Tranquila niña, son amigos- Huilen la consoló sin cariño alguno sentándola frente a su sobrino
-¿Cómo se llama?- pregunté en un segundo intento por acercarme
-No tiene nombre-
-Zora, mantente lejos- Nahuel le reprimió –Le decimos niña, pero no tiene nombre- le miré sin poder creer su respuesta –Mis hermanas cuentan que no es hija de Joham, ella también comparte nuestra naturaleza pero él solo la mantenía para el servicio de todas, no le dio nombre y no le permitía el habla, creo que por eso tampoco caza y le dan miedo los hombres, tampoco yo puedo tocarla-
Yo tenía bastante con la explicación, Edward se llevaba la peor parte viendo en las mentes de las tres hermanas el sufrimiento de una niña
-Doctor ¿Escucha su corazón?- Huilen me llamó
-A la perfección- su corazón era un ritmo lento y suave como el de ninguno de los presentes más lento que el de un humano –Tranquila no voy a lastimarte- de nuevo hizo todo a su alcance para evitar mi toque
-Quieta- Nahuel le ordenó en seco y la niña entró en inmovilidad –Solo responde a ordenes- se excusó
Rocé sus frágiles mejillas para reposar mis manos a lado y lado de su rostro y con todo el cuidado levanté su mirada hacia mí, temblando con los ojos cerrados su cuerpo guardaba el miedo en sus puños a punto de ser atravesados por sus uñas
-Mírame- le ordené en mi afán
Cuando sus ojos se abrieron salté lejos de ella, asustado tal vez, sorprendido seguro, impresionado, paralizado más bien, ella me miró con mis ojos, los reconocería como mi reflejo en un espejo, eran mis ojos ,mis ojos humanos.
