Sugoi! ¡Segundo capítulo! Recuerden que este va a ser un fic cortito pero sustancioso o, como escuché alguna vez en la tele, "chiquito pero picoso". En fin, recuerden por favor dejarme sus review, ¡son mi dicha y gloria! Acepto tomatazos, correcciones de ortografía y gramática y aportes amorosos. Makenai!
Capítulo 2
La mañana de un nuevo sábado llegó y Naoki se dirigió a la cocina después de tomar una ducha. La noche anterior no sintió ganas de ducharse, sino más bien de golpear a un sujeto cuyo rostro o nombre desconocía. Quiso estar en la cocina temprano para alcanzar a Kotoko antes que saliera, ya que cada fibra de su ser le exigía fastidiarla, decirle que era una baka, recordarle lo poco talentosa que era, generarle un gesto, una reacción, una frase mal articulada, un movimiento torpe. Su alma le exigía obtener evidencia de que él, Naoki Irie, aún podía hacer que Kotoko girara alrededor de él. Se imaginó a sí mismo en un plano heliocéntrico, siendo él un sol y Kotoko un bonito y reconfortante planeta que giraba a su alrededor, siendo también el único planeta que albergaba vida y felicidad. Tuvo que sacudir fuertemente su cabeza al ver la fantasía absurda e infantil en que se estaba sumiendo. Al final Yukki va a tener razón: la estupidez de Kotoko es contagiosa. Pero ella, ¿dónde está? Llevo aquí 20 minutos y no la veo ni escucho sus pasos erráticos. ¿Será posible que…?
"¡Ohayo, Onni-chan!"
"Oi, Yukki. Te levantaste temprano para ser sábado."
"Ya lo creo, llevo despierto un buen rato. Como siempre, es culpa de la idiota de Kotoko. Me imagino que también te despertó a ti con sus 'rutinas de belleza' que de poco o nada le sirven, ¿no?"
"No, de hecho, no la he visto o escuchado hoy."
"Es porque salió hace una hora. Cuando fui al baño la vi, se puso un vestido nuevo y tacones, incluso llevaba algo de maquillaje. Me compadezco del idiota con el que pasará hoy todo el día. Me dijo que llegaría tarde y salió corriendo al auto de ese chico."
"¡¿Auto?!"
"Si. No sé mucho de marcas, pero se veía como un último modelo."
"Veo… Voy a estar en mi habitación revisando los reportes de ventas de Pandai, por favor no me interrumpas."
"Ok, onni-chan. ¿Y tú desayuno?"
"No tengo hambre."
Naoki cerró la puerta de su habitación con más fuerza de la que hubiera querido. Se sentó en su cama, apoyando sus codos en las rodillas y escondiendo la cara en sus manos. Kotoko salió muy temprano y aun así dejó dicho que llegará tarde. Va a pasar más de 12 horas con un imbécil que no sabe cómo aprovechar mejor el tiempo. Cuántas cosas pueden pasar en 12 horas… Aunque a mí qué me importa, igual tengo una cita más tarde. Se puso de pie para sentarse nuevamente, esta vez frente a su escritorio. Abrió el reporte de ventas y empezó a resaltar los puntos clave, era fundamental entender cómo cortar gastos sin que ello implicara un recorte de personal. Prefería disminuir los ostentosos beneficios que los empleados recibían, pero eso constituiría una violación a los acuerdos establecidos en el contrato. ¿Qué estaba pensando mi padre al dar desayuno, almuerzo y tentempiés gratis TODOS LOS DÍAS a los empleados? Y ni siquiera son sencillos, lo más probable es que ellos coman mejor en Pandai que en un restaurante italiano o chino… Naoki siguió trabajando, comparando los informes de los últimos 7 trimestres. De repente, escuchó Dreamer, de One Ok Rock. El celular de Kotoko, ¿tan pronto llegó ella? Claro, qué hombre en su sano juicio va a soportar una cita con la reina del caos…
Casi sin darse cuenta, Naoki sonrió y salió de su habitación siguiendo el origen del ringtone que se repetía una y otra vez en el celular. Llegó a la habitación de Kotoko, pero al abrirla no encontró a nadie allí. Solo estaba su celular en la mesita del tocador, mostrando varias notificaciones en su pantalla. Movido por la curiosidad, tomó el celular y miró las notificaciones fácilmente, ya que Kotoko no tenía clave de desbloqueo. Las 5 llamadas perdidas eran de Satomi y Jinko. Había también 3 mensajes:
- Jinko: ¡Cómo te atreves a salir con Daisuke sin primero mandarme una foto de tu outfit!
- Daisuke: Ya estoy afuera de tu casa. Te espero, pero no te afanes. No desayunes, que encontré un sitio perfecto para que desayunemos juntos ;)
- Daisuke: Este es un mensaje para la despistada Kotoko, quien acaba de decirme que dejó olvidado su celular en casa y quien probablemente solo leerá esto en la noche: Felices sueños; apenas estamos desayunando, pero sé que tendremos un día maravilloso juntos. Gracias por acceder a salir conmigo, un abrazo ;)
Si en algún momento hubo una sonrisa en el rostro de Naoki, ya no quedaba ni el rastro. Kotoko es una idiota, si algo pasa no habrá forma de contactarla. En este momento debe estar deshecha en sonrisas con el tal Daisuke, ojalá se le atore un pedazo de pan…
Kotoko, en efecto, estaba teniendo un día maravilloso con Daisuke. Lo conoció por intermediación de Jinko, quien al enterarse del compromiso de Naoki decidió presentarle a su primo, el mejor tipo que conocía. Estudiante de segundo año de Ingeniería Aeronáutica, 22 años, alto, cabello castaño claro, ojos color miel, piel ligeramente bronceada, estilo un poco informal. Su sonrisa era una mezcla entre calidez y coquetería, sus silencios jamás eran incómodos y sus palabras sonaban divertidas y frescas. Él sabía de la situación sentimental de Kotoko, conocía a la perfección sus sentimientos no correspondidos por Naoki Irie y entendía que una cita con ella no tendría muchos frutos aparte de divertirse y pasar tiempo juntos, pero Daisuke no logró resistirse a la petición de Jinko ya que él en realidad estaba interesado en Kotoko. No sentía amor, pero tampoco podía negar que esa chiquilla lo cautivaba con su rostro delicado, sus labios carnosos y, aunque vistiera como una niña de 10 años, él sabía que debajo de esa ropa holgada e infantil había un cuerpo bien formado. Su ingenuidad y buen humor eran cualidades que no fallaban en hacerlo reír cada vez que veía a Kotoko y Satomi en la casa de Jinko, donde a veces se les unía para hablas boberías y relajarse.
Cuando Jinko le pidió que llevara a Kotoko a una cita él aceptó sin mostrar mucha emoción, pero en su fuero interno había mucha curiosidad por ver cómo era el lado femenino de Kotoko. No avanzaría hasta donde ella no le permitiera, ya que sabía que Irie estaba calado hasta sus huesos. Pero, ¿y si lograba, por lo menos, robarle un beso? Sería muy interesante…
Kotoko y Daisuke terminaron su desayuno entre risas y chistes malos.
"¿Ahora a dónde vamos? Conozco un parque público muy bonito, las hojas de los árboles están preciosas este otoño. Aunque creo que sería difícil encontrar un sitio para parquear tu auto, Daisuke."
"Bueno, qué tal si primero vamos al museo y después caminamos hasta el parque, ¿te parece?"
"¿…Museo…? ¿Recuerdas con quién estás? Kotoko Aihara, estudiante muy por debajo del promedio, despistada profesional… De un museo solo lograría reconocer la puerta y la cafetería."
"¡Qué exagerada! Reconocerías muchas otras cosas, como las ventanas, las bancas, el techo, los baños…" Dijo Daisuke con una sonrisa que destilaba sarcasmo.
"Qué gracioso, Daisuke… Creo que me voy a desmayar de la risa…" Kotoko lo miraba con ojos aburridos.
"Vamos, no seas así. Vamos al Museo Metropolitano, hay una exhibición de Arte Clásico y Moderno dirigida a niños y adolescentes. Es muy interesante porque explican de manera clara, entretenida y concisa las bases del arte e incluso nos enseñan mensajes ocultos en él. Prometo que te vas a divertir, ¿Sí? ¿Por favor? ¿Por favorcito? Las pinturas de Francis Bacon te van a en-can-tar."
"¡Aaaaah! ¡Está bien! Pero si me aburro, si simplemente bostezo, me tienes que sacar corriendo de allá."
"¡Claro! Y te llevaré al parque otoñal para que sientas la adrenalina de ver las hojas doradas mientras caen…"
"Estás hoy con tu bufón interno a flor de piel, ¿no?" Kotoko no pudo evitar esbozar una sonrisa, viendo a su vez la de aquel muchacho. Es una sonrisa algo… ¿atractiva? ¿incitante? No logro dar en el clavo con esa sonrisa de Daisuke…
