Crepúsculo es de Meyer, yo sólo me adjudico las viñetas.
Gracias a todos por sus reviews. Caray!, me ha sorprendido la acogida de esta historia.
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Había una vez
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Había una vez una mujer que tuvo muchos sueños, pero que en una sola noche los vio destruidos.
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Había una vez un hombre que un día pecó de confianza, y estuvo al borde de la muerte.
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Había una vez un destino juguetón que los quiso poner juntos.
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Eran diferentes.
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Él había trabajado toda su vida. Nunca conoció a su padre. Su madre estaba enferma. Emmett era el mayor y él tuvo que encargarse de sus hermanos.
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Ella tenía un cuento de hadas. Era la princesa. Siempre tuvo lo mejor, siempre aspiró a lo mejor, siempre fue lo mejor. Así la habían educado.
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Sus caminos no debían encontrarse.
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Casarse con ella era aspirar muy alto. Ella era hermosa, rica y especial. Emmett sólo era normal. Sólo tenía un techo y una serie de trabajos con los que proveía a su familia. Él sólo podría casarse con una chica tan normal como él.
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Casarse con él era rebajarse. Él era guapo, sí, pero ni era rico, ni letrado, ni especial. Rosalie tenía muy claras sus prioridades. Casarse con un hombre de su misma posición social, tener hijos, y seguir siendo una gran dama de sociedad.
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El destino, el curioso destino los unió.
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Ella cazaba en los alrededores.
Él también.
Ella había terminado con un oso pardo.
Él había capturado dos ciervos.
Ella escuchó los sonidos del oso, el grito del incauto que se había convertido en su presa.
Él sintió el dolor en el costado, el sonido de sus costillas rotas, y olió la sangre de su cabeza.
Ella aspiró la sangre, la sangre más deliciosa que había tenido la desgracia de conocer, y corrió.
Él le rogó a Dios porque el oso acabara pronto, le rogó para que su familia pudiera superar su pérdida.
Ella le rogó a Dios para no caer, para no probar la sangre humana, y se concentró en el oso.
Él escuchó como en la lejanía, los sonidos de otro depredador, de otro oso que buscaba un pedazo de él.
Ella terminó con el oso y dejó de respirar. Ella había encontrado al hijo de su amiga.
Él había encontrado un ángel.
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El destino, el confuso destino, los había unido por fin.
