La idea de este oneshot/drabble era originalmente de mi Crush Angie quien amablemente me la regaló
Drabble/Oneshot 2: Espejo
Era un día aburrido en la Agencia, Kunikida no se encontraba ya que era su día libre, Kenji y Ranpo estaban en una investigación de un caso, Yosano hacia quién-sabe-qué encerrada en la sala medica y Tanizaki, Naomi, Kyouka ayudaban a Haruno ha hacer papeleo.
Por lo que Dazai y Atsushi estaban solos en el salón, el primero suspiraba cada dos minutos y se quejaba de no tener que hacer ( a pesar de tener dos pilas de papeleo cortesía de Kunikida) y el segundo terminaba un informe en su laptop, algo irritado y sonrojado; hace unos diez minutos el suicida había encontrado una forma de "no aburrirse" dándole toques indecentes que no debían ser dados en público; en el momento en que el mayor se volvió aun más descarado (después de alzar su camisa, dejarle un chupetón en la base del cuello y comenzar a refregarse suavemente contra él) hizo lo primero que se le ocurrió: le siseó como todo tigre que se respeta y corrió al otro lado del salón resguardando su castidad.
Dazai estaba haciendo pucheros sentado en el asiento de Kunikida con los pies sobre la mesa, la cruda excitación que había sentido aun no se iba del todo, si, admitía que tal vez exageró un poco – sólo un poquito – al tocar tan indecente a Atsushi pero...pero nada, simplemente Atsushi tenía la culpa de ser tan violable y él no era alguien conocido por su auto control.
Con parsimonia comenzó a abrir los cajones del escritorio de Doppo ( que a pesar de estar bajo llave no fue nada que un clip no pudiera resolver) y hurgo con curiosidad entre estos, al no encontrar nada que ayudara a su aburrimiento; decidió hacer lo mismo con los escritorios de los demás hasta llegar al de Yosano (el cual escurría de unos de sus cajones un líquido espeso de color rojo que ignoró descaradamente) abrió otro cajón que estaba más o menos decente, pero para su decepción descubrió solo varios maquillajes, lápiz de ojos, labial, polvos para rostro, espejos...
Una sonrisa de oreja a oreja adorno su rostro y un brillo malicioso cubrió sus ojos, le dirigió una mirada al albino y sacó uno de los espejos pequeños.
Se sentó y buscó uno de los rayos del sol que se colaban por la ventana, el reflejo del espejo redirigió la luz y se aseguro que fuera cerca del menor, durante un par de segundos, a según estaba de concentrado el mejor no se dio cuenta hasta cuando comenzó a mover de un lado a otro la luz.
Atsushi apretó los labios y comenzó a seguir con la vista la lucecita, la cual se movía extremadamente lenta, incitándole a seguirla.
No. Tenía que terminar su informe, además ¿Porqué sentía la imperiosa necesidad de seguirla? ¡Era sólo una maldita luz! Sin darse cuenta, su cola y orejas surgieron; la primera no dejaba de moverse de un lado a otro, y sus orejas se agitaban suavemente buscando algún ruido que indicara otro depredador. Con extrema lentitud se levantó de su silla y se apoyó con los brazos en la mesa, la lucecita se había detenido justo en la pared frente a él.
Saltó con rapidez hacia ella provocando que el edificio temblara un poco y la pared se agrietara por el golpe, con sus garras se aferró a la pared y buscó con la mirada la luz que se había apoyado en el escritorio de Ranpo, con su agilidad saltó hacia la mesa rompiéndola al instante, tablones rotos; el periódico de ese día y un par de dulces eran la única prueba de que el escritorio había estado ahí.
Pero era incapaz de siquiera pensar en algo que no fuera seguir esa lucecita, volvió a buscarla desesperadamente, esta vez estaba en el escritorio de Kunikida...
A todo esto Atsushi no escuchaba las grandes carcajadas que emitía el mayor al verlo tan afanado siguiendo la luz. Era como un pequeño gato juguetón, que inocentemente era atrapado por cualquier cosa que captara su atención.
Claro que dentro de unas horas sus compañeros de trabajo no compartirían su opinión, puesto que, lo que Dazai veía como un adorable y pequeño desorden provocado por un inocente minino, los demás lo verían como un desastre provocado por alguien de la Port Mafia – Akutagawa –.
Cuando puso frente a si mismo el reflejo del espejo en la mesa de Yosano, el albino por ende saltó hacia la luz destrozando el escritorio, Atsushi aun sin captar los destrozos que había hecho, desesperado buscó entre los tablones la lucecita, al alzar la mirada buscándola en otro sitio se encontró frente a un par de ojos marrones que tenían un brillo divertido.
Dazai se había acomodado en el asiento de tal forma; que desde la perspectiva del menor, le hacía parecer un emperador maligno a punto de dar una sentencia de muerte, tampoco ayudaba que Atsushi le viera de rodillas frente a él desorientado (que al parecer de Osamu) le pedía a gritos ser ultrajado.
– ¿Qué-qué paso? – tartamudeó el menor. Le dio una mirada fugaz a todo el salón y vio todos los destrozos que había provocado. – ¿Yo hice esto?
Osamu no respondió, estaba más concentrado en pensar toda clase de cosas indecentes que podía hacerle al chico del tigre desde esa posición.
Tomó del mentón al albino y plantó sus labios contra los suyos, de manera suave, apenas moviéndolos un poco, Atsushi tan desubicado como estaba simplemente cerró los ojos e intento corresponder tímidamente. Era una posición un tanto incomoda para Dazai reclinarse de tal forma para alcanzar los labios del albino pero estaba seguro de que valía la pena el pequeño sacrificio.
Poco a poco fue incrementando la intensidad del beso, paso su lengua en el labio inferior del menor pidiendo permiso para entrar, el cual fue concedido al instante. Atsushi se aferró en el abrigo del mayor en la parte de los hombros, apretó la tela al sentir esa sensación tan familiar de cosquilleo en la parte de la nuca y que descendía hacia todo su cuerpo, el castaño mordió suavemente su labio inferior sacándole un suave gemido.
A la mierda.
El mayor se lanzó sobre el albino provocando la caída de ambos, Atsushi se quejó al terminar recostado en el suelo y el golpe en su cabeza, Osamu estaba apoyado de sus rodillas sobre él, sus piernas a cada lado de las suyas y sus brazos apoyados a cada lado de su cabeza impidiéndole el escape. Los ojos marrones tenían un tinte oscuro y lujurioso que encendió las alarmas en la cabeza del menor.
Y gracias al cielo salió el Presidente Fukuzawa de su oficina debido al escándalo que estaban provocando, caminó un poco hasta que sus pasos se detuvieron al verlos. Dazai estaba frotándose contra el menor pero se detuvo justo en el instante que escucho al director. Lentamente encaro al mayor que les veía neutral, con esa característica seriedad tan propia de él.
– Hola Presidente ~ – habló Dazai rompiendo el tenso silencio.
Atsushi estaba que se moría de la vergüenza, en serio, ojalá que la tierra se abriera y lo tragase, o Akutagawa apareciera de la nada intentado matarle. Lo que fuera.
–0–
Bueno, aquí vamos a fingir que subí el primer drabble en este día y no dos semanas antes :'v Soy retrasada I know :'v
Probablemente mas al rato o mañana suba el tercero(?
#AguanteDazatsualv
