Lo dicho, Arrow no me pertenece ni ninguno de sus personajes excepto el chico de la discoteca (mi intención es que aparezca hacia el tercer capítulo)
Muchas gracias por los favs, el review y los follows de verdad ¡MIL GRACIAS! : )
No se movía ni una mosca.
Todos se habían quedado quietos y Roy miraba a Oliver como si estuviera notando su estado emocional y estuviera preparado para saltar encima de él y derribarlo si fuera necesario.
- ¿Qué has dicho Sara? - Oliver no parpadeaba
- Ollie... ¿que te pasa? - Sara se levantó para encararse con él -Ya lo he explicado, no ocurrió nada malo y Felicity está bien
- ¡Pero podría no estarlo Sara! - Todos se sobresaltaron cuando Oliver alzó la voz - ¡Sabes que Slade esta esperando una oportuidad para destruirnos y las has dejado sola! - La apuntó con un dedo
Pareció que Sara iba a contestarle una grosería pero se quedó con la boca abierta mirando a Oliver y sin decir nada más cogió sus cosas y salió de la base a toda prisa
- Sara... espera - Felicity salió del shock y se dispuso a seguirla pero cuando quiso levantarse ya no estaba en la base. Se giró apuñalando a Oliver con la mirada pero este la tenía clavada en el suelo.
- Esta bien chicos, voy a ir a por Sara - dijo Diggle mientras se levantaba de la mesa en la que estaba apoyado - Roy, vienes conmigo - Roy no se lo pensó dos veces antes de salir disparado detrás de Diggle. Este se paró al lado de Felicity y le puso la mano en el hombro a modo de consolación - ¿Estas bien? - Susurró
- Sí Digg, gracias - Contestó Felicity
Salieron sin mirar a Oliver ni una vez. Felicity se lo quedó mirando y cada segundo que él no levantaba la mirada más furiosa se sentía ella. Lo bueno era que gracias a lo que Sara le había contado había empezado a recordar lo que creía que eran ellas dos bailando con toda el alma en mitad del Verdant. Recordaba también que el primer chupito que le habían puesto no le había gustado nada, Sara había pedido un Jagger... Jaggermister o algo así. Pero a la segunda subida de codo que hizo no le pareció tan malo. También recordaba como le había picado la barba de un desconocido cuando este la había besado en el cuello... Mierda. JODER.
- ¿Qué? - dijo Oliver bruscamente. La estaba mirando fijamente y ella había estado tan absorta que no se había dado cuenta de que también lo miraba a él. La confusión dio paso al enfado en Felicity y a la indignación de que Oliver hubiera tratado a Sara de esa forma
- ¿Disculpa?¿Me lo estas preguntando tú? - No contestó, solo la miraba - ¿Cómo te atreves a hablarle a Sara en ese tono? - Cuanto más hablaba más se enfurecía Felicity
- En el tono que me ha parecido más adecuado - Contestó el aludido sin mostrar ni una muestra de arrepentimiento, cosa que sacó de quicio a Felicity
- Oh, tú... ¡maldito idiota arrogante! - se encaró seriamente con él hincándole un dedo en el pecho - ¿Qué derecho tienes a meterte en lo que ella y yo hagamos o dejemos de hacer, eh? No te incumbe
- Te ha puesto en peligro Felicity - ahora él le estaba enseñando los dientes - Por supuesto que me incumbe
- NO, no te incumbe Oliver Queen, al igual que dejaste muy claro que nada de lo que tu hagas me incumbe a mi - el dedo había pasado a ser un puño y estaba apretando enserio contra su pecho. No es que él pareciera notarlo realmente. - Y por tu bien espero que te disculpes con ella porque te repito que no ha hecho nada malo... ni yo tampoco - Bien de esa última parte no estaba tan segura
- Oh vaya, ¿ahora te preocupas por mi bien Felicity? Seguro que anoche no estabas tan preocupada - Rió Oliver son una risa tan fría que helaría el infierno y apretó su pecho contra ella empujando su propio puño hasta quedar atrapado entre los dos pechos. Estaban realmente cerca y la situación podía ser de alto riesgo - Es más, no creo que anoche pudieras ni siquiera estar preocupada por ti misma - Estaba fuera de control
- ¿Me estas intentando decir algo Oliver? Por que si es así solo dilo y acabemos con esa absurdidad - Felicity intentaba aparentar tranquilidad
- ¡Absurdidad es que ayer perdieras el control de esa manera en mitad de una discoteca llena de gente que no conocías de nada y hicieras con un desconocido - hizo un gesto de asco con la cara - Dios sabe que!
- No veo la absurdidad aquí Oliver o ¿me estas diciendo que por acostarme con alguien que apenas conozco soy peor persona? Porque no creo que tengas mucho que ganar en este juego... - Ya eran dos fuera de control
- Tú no eres así
- ¡¿Así cómo, Oliver?! - No sabía cuando la mano de él había apresado la suya por la muñeca pero ahora que intentaba alejarse de él era un serio problema y solo la cabreaba más - Quizás no perdí el control, quizás lo que quería era salir de detrás del escritorio por una vez, pasármelo bien y tener un poco de buen sexo
Gruñó. GRUÑÓ.
- Nunca. Jamás. Volverás a hacer algo así - esas palabras fueron dichas por una parte animal que Felicity no había tenido el "placer" de conocer - Con nadie
- Suéltame - Felicity pretendió que su voz sonara fría y controlada, todo lo contrario a como se sentía ella por dentro
En el segundo que fueron dichas esas palabras Oliver la había soltado pero no se había echado hacia atrás y su presencia seguía siendo intimidadora, aunque una parte oscura, que Felicity no quería conocer todavía, le decía que podía seguir torturando a Oliver un ratito más, que por muy al borde que lo llevara, a ella, nunca le haría daño. Decidió ignorar esa voz en su cabeza por el bien de su salud mental
- Nunca - Volvió a repetir él como si fuera un mantra
- Sí - dijo Felicity mientras recuperaba su abrigo - Mejor no contengas la respiración - Y salió disparada de allí tan rápido como sus pies se lo permitieron
Tenía que conseguirse algún artilugio de calidad para esas horas muertas en la base, pensó Oliver mientras recogía los trozos rotos de la segunda madera que rompía de su cilindro de entrenamiento. No era normal que se rompieran con esa facilidad. No es como si él estuviera más "nervioso" ni nada de eso...
Oliver había pasado lo que él creía que habían sido las tres siguientes horas a la pelea discutiendo consigo mismo y con sus aparatos de entrenamiento. ¿Quizás se había extralimitado con Felicity?, en el fondo la chica tenía el mismo derecho que él y que Digg a tener una vida fuera de ser "ayudante del vigilante"... ¿no?. Sí, por supuesto que sí. Y entonces, ¿porqué le molestaba tantísimo que hubiera pasado la noche con otro hombre? Sin proponérselo , empezó a imaginarse las manos de algún desconocido viajando por la espalda de Felicity, subiéndole la camisa para acariciar su vientre, perdiéndose bajo su demasiado corta falda... Tercera barra rota. Mierda.
Y después estaba el tema de Sara. Se había comportado como un gilipollas con ella, gritándole de esa manera. Agobiado de todas las disculpas que tenía programadas decidió que lo mejor sería darse una ducha y volver a su trabajo en Queen Consolidated, quizás Felicity ya estaría allí y podrían hablar. Si es que volvía a dirigirle la palabra.
Felicity no podía estar más tranquila, de verdad que no podía... O eso quería aparentar. Pero lo hacía penosamente y lo sabía, no paraba de tocarse el pelo y saltaba cada vez que el ascensor se iluminaba pensando que era Oliver el que subía. No tenía por que esconderse ni evitarlo ya que no había hecho nada malo pero no podía evitar sentir una tirantez en el vientre solo de imaginárselo saliendo de esas puertas y mirándola. Ojalá esa sensación tuviera algo que ver con estar enfadada, pero Felicity nunca había sido tan estúpida como para engañarse a si misma, sabía que no tenía nada que ver con sentimientos de rechazo hacia Oliver; más bien lo contrario. Y eso sí que la ponía furiosa, pero consigo misma.
De repente el ascensor se abrió y de él salió Oliver, imponente como siempre. Felicity no estaba preparada y boqueó un par de veces hasta que consiguió mantener sus labios cerrados. Él solo la miró impasible aunque habría jurado que vio un resquicio de asombro al verla.
- Hola - saludó él al fin
- Buenos días
Pareció que Oliver iba a decir algo más pero dio un cuarto de vuelta sobre si mismo y se dirigió hacia su despacho sin decir nada más. Bueno, si Felicity seguía jugando con su pelo de esa manera se iba a quedar calva en pocas horas ¡precisamente hoy tenía que haberse dejado las gomas de atar el pelo en casa!
Bueno esa había sido la peor entrada triunfal de la historia de la humanidad, o al menos de la historia de Oliver Queen, pensaba Oliver mientras se pasaba la mano por la cara en un gesto de agotamiento. Había llegado a su despacho con la intención de ofrecerle a Felicity una disculpa formal y intentar pasar el resto del día con normalidad, pero no. No, nunca era tan fácil con Felicity. Ella tenia que estar ahí sentada tan adorable con el pelo suelto, mirándolo como si fuera enorme pero quisiera aparentar que ella lo era más. Todos esos sentimientos combinados con la ira que le suponía que hubiera estado cerca de otro hombre...
Había vomitado un patético "hola" como un crío asustado y había salido corriendo a la seguridad de su despacho. Esos sentimientos no le gustaban nada, los odiaba.
Odiaba que Felicity le hiciera sentirse tan inseguro como no se sentía desde la isla, odiaba que ella controlara la mitad de sus decisiones aunque lo disimulara bien. Y sobretodo odiaba sentir esas cosas tan intensas a su alrededor porque lo hacían sentir vivo y cuando no estaba cerca suyo... bueno, le recordaba lo muerta que estaba su vida. Felicity le había enseñado que no tenía su vida tan controlada como a él le gustaba pensar y en realidad... bueno mierda, pero en realidad a él eso le encantaba. Muchos días se levantaba con la sola idea de ver a Felicity y poder sonreír con cualquiera de sus salidas o simplemente mirarla y recordar que no todo en este mundo era sufrimiento, también existía la felicidad. Ella se había convertido en una parte de él que hubiera deseado no necesitar; Pero lo hacía.
Si al menos pudiera ponerle un nombre a todo eso...
Volvió a mirarla
Hora de llamar a Sara. Cogió su teléfono y marcó su número sin esperanzas reales de que ella le contestara pero al tercer pitido contestó un seco - ¿Qué? - Oliver suspiró aliviado
- Sara, ¿podemos hablar?
- ¿Para qué Oliver, piensas volverme a chillar? Por que ahora mismo estoy ocupada - él suspiró, ahora o nunca
- No Sara, quiero disculparme, lo siento mucho. No debería haberte hablado así - esperó, pero ella no contestó - Verás estoy tenso por todo este asunto de Slade y yo simplemente saqué las cosas de quicio - se oyó suspirar a Sara a través de la línea
- ¿Sí Ollie, estas seguro que es eso lo que ha pasado? - su tono era tranquilo pero Oliver podía sentir la tensión en cada palabra
- Claro - tragó saliva y no supo muy bien porqué - Es eso Sara, lo siento
- Esta bien Ollie no te preocupes - la línea quedó unos segundos muerta - Pero oye... tenemos que hablar
- Claro Sara - sonrió tristemente - cuando quieras
- Si quieres vamos a cenar
- Genial
- Elige tu el restaurante - se oyó sonido de ropa - Nos vemos esta noche Ollie - y con eso colgó
Oliver bajó el móvil de su oído a su mesa con lentitud y suspiró. Por fin algo que hacia bien en ese día tan extraño
Bien eso había sido violento. Felicity tecleaba en su ordenador pero casi cada mitad de frase tenía que borrarlo todo ya que estaba tan perdida en sus pensamientos que no conseguía redactar un párrafo decente. Maldito Oliver, la ponía nerviosa tan solo con estar en la misma planta que ella. Y era absurdo porque los separaba un cristal bastante gordo y seguro que él tenía que hacer mil cosas más importantes que estar pendiente de ella.
Para distraerse Felicity intentó recordar todo lo que había pasado la noche anterior pero tan solo podía recoger algunos retazos. Recordaba haber bailado mucho y, por fin, recordaba al chico con el que supuestamente había pasado la noche: moreno, ojos azules, muy divertido (o eso le pareció) y buen besador. Pero no conseguía recordar nada de fuera del club, y eso le daba mucha rabia. Tenía que hablar con Sara de eso.
DING
Con un pitido el ascensor se abrió y de dentro salió un chico joven vestido con un uniforme de lo que Felicity reconoció como una empresa local de transportes. Llevaba un ramo enorme de flores de colores vivos y brillantes en su mano y una libreta en la otra.
- ¿Felicity Smoak? - preguntó leyendo el nombre en su libreta y la miró
- Sí, yo misma - se medio levantó de su silla mientras el chico le sonreía y le entregaba el ramo
- Son para usted. Firme aquí por favor - le acercó la libretita
- ¿Cómo? - eran preciosas - ¿De parte de quien?
- Lo siento señorita eso no lo sé, yo solo las reparto - se encogió de hombros. Felicity le firmó el papel y se lo devolvió
- ¡Gracias! Que tenga un buen día - Y el repartidor se fue con el ascensor dejándola con el ramo en las manos
- Vaya - Felicity se sobresaltó al escuchar la voz de Oliver más cerca de lo que lo hacia a él. Lo encontró apoyado en el marco de la puerta de su despacho mirando el ramo fijamente - ¿Quien las envía?
- No lo sé - hizo ver que no le importaba que la mirara y se dispuso a ponerlas en agua, pero tenía el jarro vacío así que se dispuso a rellenarlo en el lavabo del jefazo, Oliver. Cosa que la obligaba a pasar por su lado, MUY, por su lado
Justo cuando estaba consiguiendo pasar la franja del peligro, Oliver la sujetó por el antebrazo con su mano izquierda dejándola entre él y el otro lado del marco de la puerta del cual Oliver no se había separado.
- Quizás son del gusano con el que te acostaste anoche - dijo mirando aún las flores como si quisiera desintegrarlas con la mirada.
- Quizás - lo miró desafiante - y no es ningún gusano - aunque no recordara nada de él y fuera una teoría más que válida
Ahora Oliver sí que la miró. Ella intentó hacer ver que no la intimidaba. Él intentó ignorar el hecho de que su traje y sus flechas lo estaban llamando por un poco de acción
- Y sabe donde trabajas, veo
- Eso parece
- ¿No se te habrá escapado nada más, no Felicity? - bajó la cabeza hacia ella
- ¿Qué insinúas Oliver? - lo entendió. Él pensaba que podría haber revelado su identidad secreta - ¡OH! ¿Cómo te atreves a pensar algo así de mí? - estiró de su brazo para recuperarlo pero él no se lo devolvía
- No insinúo ni pienso nada Felicity, te pregunto que más sabe - eso le dolió. Dio un tirón de su brazo que seguramente después le pasaría factura pero en ese momento lo único que la guiaba era la rabia
- No sufra señor Queen, su subordinada no ha dicho nada de usted ni lo dirá - dejó el jarrón en el suelo allí mismo - Porque deja el cargo para siempre. Este y el de sus horas extras - se alejó de él sin mirarlo con toda la calma que pudo
- Mierda... - Oliver se frotaba la cara con fuerza - Joder no Felicity, lo siento. No quería decir eso yo solo...
- Nada señor Queen, esta todo muy claro - cogió su teléfono y su abrigo - No puedo trabajar con alguien que no confía en mí y muchos menos que me falte al respeto
- Felicity por favor no...
- ¡No Oliver, ya basta! - estiró sus brazos con furia hacia abajo. Mierda, iba a llorar - Ya estoy harta de que tu puedas arriesgar la seguridad del equipo cada vez que Laurel o que alguno de tus ligues se pone en medio y que luego dudes de mi así - Oliver fue a decir algo - ¡No te atrevas a decirme que es diferente! - cerró la boca de golpe - Porque no tienes ni idea de la de veces que he sufrido por ti - mierda se estaba metiendo en un pozo - quiero decir... por tu seguridad y las veces que he dado más de mi de lo humanamente posible por el bien del equipo. Así que sí, me voy Oliver. Hazme un favor y déjame en paz
Salió de allí como un rayo
Oliver no se movió en un buen rato mirando la puerta por la que había desaparecido y preguntándose como limpiarían la cantidad de sangre que seguramente se estaba formando a sus pies, ya que, por como le dolía el corazón, se le debía estar cayendo a trozos del pecho.
En un arrebato se giró sobre si mismo y pateó el jarrón rompiéndolo en miles de pedazos. Le pareció una metáfora muy acertada.
