Capitulo 2: Extraños Fantasmas

-¿Podrías… podrías explicarme de nuevo?- Peridot se notaba confundida y sorprendida, mirando directamente a su mano derecha Perla desde que entro a la oficina.

Por lo general, Peridot se sorprendía de casi cualquier cosa, pero esto era realmente serio, su compañía era la más poderosa de todas en la industria de la biomecánica y se destacaban por el buen trato a empleados y la buena paga ¿¡Quien tendría la osadía de renunciar!? ¡Se sentía ofendida!

-Se trata la diseñadora de prótesis en mando, Esmerald Collins, renuncio por… "Falta de rendimiento y material, explotación excesiva y un corto plazo de tiempo para realizar los diseños y prótesis requeridas"-

-¿¡QUE!? ¡Eso es ridículo!- Peridot golpeo frustrada su escritorio, Perla se sorprendió un poco ante su reacción, pero sabia bien que Peridot odiaba que todo se saliera de su lugar, amaba su orden y la simetría de su empresa, cada quien en su lugar, con los requisitos necesarios y beneficiosos para mantener a sus profesionales en su lugar.

-Ya estamos realizando los anuncios por las redes sociales y también estamos informando a los antiguos postulantes para tomar la vacante libre, mientras menos tiempo nos tome encontrar al nuevo empleado, mejor, como bien sabe usted, se trata de un puesto muy importante en la empresa, después de todo no tenemos otro diseñador- con cada frase que salía de la boca de Perla, parecía la peor de las torturas para Peridot, quien en sus tres años en la industria Ortopédica nunca había experimentado mas de una renuncia en un mes, si, Esmerald era la segunda mujer que había renunciado recientemente en aquella codiciada Industria, Peridot era una líder nata, ver ese tipo de resultados le hacia dudar de su trabajo, por muy bien que pudiesen estar resultando las cosas en el aspecto laboral, un integrante menos, es un estrés mas para Peridot, quien a sus 27 años de edad, se hacia cargo de mas de lo que ella podría soportar… ¿gajes del oficio? Se preguntaba Peridot mientras miraba sin escuchar a Perla quien le presentaba los anuncios y los próximos carteles publicitarios.

Algo estaba mal ¿era el salario? ¿Muchas horas extenuantes de trabajo constante? ¿Demasiada presión? Peridot se fijo en la prótesis más reciente, que ella misma estaba diseñando.

-Peridot- La nombrada elevo su vista hacia su asistente, quien, tenia una cautivante y relajada voz y era lo que Peridot apreciaba mas de ella, el silencio y la calma para hacer sus papeleos en tranquilidad y una voz tenue que le informe todo al respecto, Perla era esa voz, aunque, algo era preciso e innegable, por mucho silencio que pudiese tener Peridot en aquellas cuatro paredes, la voz en su cabeza siempre le atormentaría.

-Si, te dejo a cargo- La joven, quien cargaba con mas de lo que su cuerpo le permitía, mentalmente hablando, tomo un maletín e introdujo sus papeles y la prótesis biomecánica en el mismo. –Avísame cuando vayas a realizar la entrevistas, mándame el correo con la información y…-

-¿si?- Perla miro intrigada, a Peridot, quien volteo y se quedo estática mirando al gran ventanal, que daba vista a la gran ciudad. -… N-no es nada, ya sabes que hacer- Perla afirmo y se retiro un poco antes de Peridot, aunque, el rostro preocupado de Perla se mantuvo constante. Peridot organizo todo su escritorio, hasta dejarlo impecable, todo ordenado simétricamente, ella tenia ese impulso, esa necesidad, de que todo estuviera organizado, ella aun podía escuchar los estruendosos y potentes gritos de quien alguna vez fue su madre regañarle por el mas mínimo desorden, Peridot no era consiente, todo le salía espontaneo, arreglar el bolígrafo levemente inclinado, poner todo en su lugar, debía ser perfecto, simétrico, ordenado.

Sus palmas sudaban, sabia que sus empleados estaban dispersos, necesitaba poner todo a la normalidad de nuevo, las cosas se podían descontrolar, su madre le podría regañar Tu madre no esta se repitió.

-¿Qué demonios me esta pasando?- Peridot miro sus manos enguatadas, le sudaban, pero no podía permitirse quitarse los guantes, no allí, no ahora. La rubia desaliñada, paso una mano enguantada por su traje, tomo de nuevo el maletín con la otra y se retiro de su propia oficina.

Por otro lado…

Lapis reposaba sentada en una silla giratoria, frente a su más reciente proyecto casero, una prótesis para brazos, hecha de fibra de carbono y goma, múltiples cableados internos, forrado con una tela elástica de color azul oscuro.

-Fase uno de El espejo… esta prótesis, así como el repuesto perfecto para la articulación restante, es adaptable y transformable- Lapis se balanceaba desinteresadamente mirando el objeto. –Se puede cambiar el tipo de mano derecha a una prótesis distinta, la mano Izquierda- Lapis hacia demostraciones en la soledad de su habitación, tomo el extremo de la mano y presiono unos botones. –Al presionar los botones, estos automáticamente quitan el sistema de seguridad y permite sacar con facilidad la mano- Lapis puso la mano en la mesa y tomo otra mano que se hallaba cerca. –Y así, podemos introducir la otra mano… El Espejo, también cuenta con un sistema biomecánico, que le permite imitar- Lapis tomo unos cables y correo, que ajusto a su brazo opuesto, tomo su teléfono y presiono varios códigos.

-Un sistema simple, mediante el cual ajustamos una correa a nuestro brazo, opuesto al de la prótesis, lo conectamos al teléfono mediante bluetooth y…-

-¡LAPIS!- la estruendosa y emocionada voz, del joven compañero de cuarto de Lapis, Steven, se hizo notar poco disimuladamente en la habitación, Lapis sonrió levemente -¡Ohhhh! Estas en medio de tus cosas científicas, genial- Steven se sentó en la silla giratoria que llevaba uno minutos libres.

-Bien… en resumidas palabras, mediante esta conexión la mano imita blablabla cableado y conexiones blablabla ajustable y con un sensor que se ajusta a cualquier brazo con solo presionar un botón, fin de la presentación- Lapis tomo su grabadora y detuvo la grabación.

-¿Sabes Lapis? Tu eres algo así como, como ese meme donde aparece un sujeto haciendo algo muy ingenioso y dice "nosotros vivimos en el 2017 y este sujeto en el 2030"- Lapis rio a medias, tan solo para no dejar mal a su amigo.

-Haha, no… conozco a alguien que me supera- La peliazul desconectaba el cableado de la prótesis mientras empezaba a realizar su relato. –Cuando estaba en mi curso de periodismo, tuve que investigar todo sobre ella…-

-Aquí de nuevo ¿La misteriosa dueña de H&H? Lapis, yo creo que si tan solo me escucharas alguna ve…-

-¡Steven nuevamente te repito! Es imposible que la nerd de overoles que atendiste sea la mujer mas poderosa de la Ortopedia Biomecánica- Steven gruño por lo bajo y Lapis regreso de nuevo a su relato mientras guardaba su proyecto en un maletín. –Según mis investigaciones, proviene de una familia adinerada, empezó sus estudios universitarios a los 16, debido a que a los 15 ya se había graduado de la secundaria… estudio ingeniería, anatomía básica y variadas ciencias mecánicas, medicina ortopédica… a sus 24 años, ya era una mujer prepara…-

-Por favor, tú lograste eso en menos tiempo, te graduaste a los 17 y… - Steven contaba con los dedos silenciosamente. – Y lograste todas esas cosas geniales a los 27-

-Es tan solo dos años de diferencia Steven, aparte, ella tiene una industria y yo no- Steven refunfuñaba, La peliazul tenia una fascinación por aquella mujer desconocida que había logrado mucho en tan poco tiempo, desde aquella investigación, Lapis estaba obsesionada ¿Quién era? ¿Por qué hacia lo que hacia? Lapis no la conocía, pero quería vencerla, quería ser mejor que la desconocida-

-Se que es la chica que atendí… me conto de cómo se graduó antes, sus problemas familiares, estrés ¡tenia un trastorno inclusive! No recuerdo cual era… me conto que había logrado ganar millones y varios reconocimientos, pero aun sentía que no era suficiente y…-

-Steven ¿no se supone que los sociólogos, psicólogos y todo lo que va de la mano de terapeutas deben guardar confidencia con sus pacientes? Aparte, es absurdo que sea ella, tal vez estaba loca y tenía delirios o algo así ¿millones y millones e ira a sesiones con un novato? Ridículo- Lapis termino de ordenar su escritorio y dio la cara a Steven, mirándolo fijamente, los ojos de Lapis siempre se notaban cansados u aburridos, pero con Steven mostraban mas de ella, emoción, duda, preocupación. Unos ojos tan profundos como los de Lapis, reflejaban tanto en tan poco, sin dudas una mujer hermosa para cualquiera.

-Si pero… somos amigos y se que estas obsesionada con vencerla y necesitas información ¿no?- Steven se mantenía firme en su decisión, yendo tras su amiga que se encaminaba hacia la cocina. -¡tengo una idea!-

-No-

-¡Lapis!- Steven se quejo en voz alta, alargando en un dramático y dolido la vocal "a" mientras pronunciaba su nombre. -¿Qué tal si te postulas para H&H? leí que están buscando empleados- La peliazul detuvo su acción, se veía horrorizada y Steven bajo la guardia con respecto a su actitud positivo, pasando en cuestión de segundo a una actitud mas preocupada. –Lapis, te graduaste hace diez meses y sigues trabajando en la cafetería mientras gastas tu sueldo mínimo en parte de la renta y tus proyectos… tienes que aprovechar esta oportunidad-

Lapis Lazuli se caracterizaba por su belleza, gracia e ingenio… pero también era sumamente insegura de si misma, su talento y futuro, a veces sentía que no era suficiente, que necesitaba algún apoyo, algo que le hiciera mas fuerte

Algo como el pastel de piña y miel junto al café

Lapis no podía actuar bajo su propia cuenta, era débil… tenia a Steven, quien le estaba apoyando, velando por ella, impulsándola incluso en su extraña obsesión por descubrir a la misteriosa dueña de H&H, pero si no la aceptaban en aquella empresa, sabia perfectamente que quedaría destruida, no sabría afrontarlo ¿y si sus proyectos no eran lo suficiente? ¿Qué era Lapis Lazuli al lado de la industria más avanzada, de la mujer más progresista? Nada, era absolutamente nada, un grano de arena era demasiado.

-Pero Steven… no soy lo suficientemente buena-

-Lo serás-

Los ojos de Steven brillaban con valor, confianza, Lapis se sentía como nueva al ver a su amigo con una sonrisa confiada, como si el fuera su padre, el padre que no tuvo que le apoya en todo, Lapis quería de sobremanera a Steven, era su compañero después de todo

-Es un plan pésimo… esta bien- Steven sonrió contento y empezó a reír triunfal, Lapis se unió a su sinfonía, riendo para callar las incertidumbres, la desconfianza, la risa a veces, con una buena compañía, podía ser la mejor medicina.

Cocinaron algo juntos mientras Lapis efectuaba nuevamente la presentación de su prótesis, llevaba meses practicando, se la sabia al pie de la letra, sabia que decir, los argumentos, el informe, las razones y explicaciones… la razón por la que Lapis realizo el curso de periodismo era para eso, saber reportar, saber explicar situaciones, la cualidad del reportaje y la exposición, era natural en ella.

Al día siguiente…

Peridot descansaba sobre su sofá, ya que hoy no tendría que hacer mucho en el trabajo se tomo el día libre; Tomaba su taza de café mientras miraba los diseños de futuras prótesis, los últimos diseños que la tonta Esmerald dejo. –No merecía ser parte de mi gran industria- Peridot cerro su laptop y camino hasta su cuarto, su casa estaba perfectamente ordenada y limpia, su versión adolescente del pasado, al estar en un lugar así, no se creería lo que sus ojos ven, después de todo, Peridot siempre fue muy desordenada, la joven empresarial, se vestía apaciblemente con su memoria vagando entre sus oscuros secreto, su doloroso pasado, lo que le provoco inevitablemente fijarse en sus pies expuestos y en sus manos expuestas, sus defectos, sus imperfecciones… -Tontos recuerdos, estúpidos sentimientos- gruño molesta, a pesar de ser toda una mujer, adinerada, prestigiosa, no dejaba de ser infantil y aun no perdía ciertas mañas de la niñez que no pudo disfrutar, ella lo sabia, pero no le afectaba en absoluto, no tenia a nadie que impresionar en esas cuatro paredes; rápidamente cubrió sus pies con unas calcetas y enfundo sus manos con guantes "No puedo permitir que lo vean" pensó para si misma, para luego finalmente salir a casa.

Una de las cosas que a Peridot le gustaba de salir, era la tranquilidad, era una ciudad movida y ruidosa, pero se trataba de la tranquilidad que sentía al caminar por las calles sin ser molestada por paparazzi, fotógrafos, periodistas o aficionados obsesivos con su carrera, todo se debía gracias a su poderosa madre, a quien desde un principio, le pidió que le dejara mantener su identidad oculta

Por supuesto que la mujer empresarial, de mala gana, acepto, después de todo, Yellow Diamante amaba tener su apellido en todo, la empresa de Peridot era aquella excepción, Peridot quería mantener su anonimato intacto

Aquello se debía a, esos fantasmas que aun la acosaban… Peridot lo sabia, no podría lidear con tanta atención, no negaba que le gustaba ser líder, reconocida y en mas de una ocasión, el centro de atención, pero con el paso de los años, se dio cuenta de lo difícil que seria llevar una vida de entrevistas y el acoso constante por las redes sociales y los paparazis, tal vez no era una estrella del pop, pero seguía siendo una chica joven con demasiado poder, de apellido Diamante, eso no pasaba desapercibido y ella lo sabia muy bien, no quería ser reconocida por nadie mas alla de sus empleados y cercanos.

Peridot suspiro mientras miraba el gran paisaje de aquellos edificios que adornaban el paisaje, se sentía pequeña, como siempre, los edificios fácilmente podrían ser comparados con sus problemas, dudas, miedos, recuerdos y ansiedades, y ahí estaba ella, pequeña, diminuta, una hormiga con un gran grano de maíz, pero con poca fuerza; Lo que caracterizaba a sus hermanas y por supuesto, a su madre, era aquel poder, audacia, determinación y mano dura que tenían para llevar las cosas, ellas no se movían por el mundo, el mundo se movía ante ellas… y luego estaba Peridot, pequeña, débil, inclusive abandonada

Pero ella jamás perdería su entusiasmo y sus sueños, y aun si el mundo se este desmoronando y ella no pueda mas consigo misma, seguiría, por que era su propia promesa, era su promesa con todos.

Camino y camino hasta que llego a una curiosa cafetería, donde un grupo de chicas, de una musculatura prominente, piel tostada y cabellos alborotados hacían un pequeño alboroto dentro del lugar, Peridot entro al lugar, había un aire agradable, como un hotel, un dulce aroma a miel y almendras con una tenue sonata romántica de fondo, el pequeño alboroto era provocado por el mismo personal del local, la cajera, al verla adentrarse al lugar, automáticamente mando con gritos y regaños a todas a la cocina, a Peridot le pareció extraño, pero no perdía la gracia del todo, no pudo contener su risa.

-B-buenas tardes señorita ¿Qué le gustaría ordenar?- Peridot vio el menú, donde había un postre de una deliciosa apariencia, con unos cuantos arándanos alrededor.

-Quisiera ese- La cajera vio el pedido en la tabla y sonrió, afirmo y anoto en un pequeño papel.

-¿Algo con que acompañarlo?- Peridot ordeno su café amargo y la chica se retiro. La ingeniera observo su reloj, aun sobraba toda una tarde, así que se quedaría en aquel lugar que, le traía una increíble cantidad de paz; se sentó en una mesa apartada y se puso cómoda, casi de inmediato, una chica de baja estatura, ojos claros y un cabello pelirrojo tostado llego con mucho entusiasmo y su pedido, el cual dejo en la mesa, Peridot, agradecida, le dio una generosa propina por su excelente servicio y se dispuso a disfrutar su postre una vez retirada la mesera.

-Hey, Lazuli, ya tenemos a la primera cliente que ordeno tu especial- Peridot, disimuladamente observo, sabia que se trataba de ella, después de todo, era la única en aquel local.

-¿Cómo que "mi especial"?- Una chica de alborotado cabello azul se hizo presente, interrogando a la cajera, con quien parecía compartir una buena relación, la chica, a los ojos de Peridot, era hermosa, parecía una chica bohemia y muy tratable, un cabello alborotado azul, con raíces oscuras, como un marrón chocolate rondando al negro, una piel de un tono tostada muy claro y bien cuidado, facciones delicadas, una nariz perfilada, un poco grande, pero le sentaba bien. Peridot regreso su vista a su bocadillo, sabiendo que estaba observando de más, así que se dispondría a escuchar.

-Pues, debido a tu cumpleaños, como no pudimos organizarte una adecuada fiesta por que pasaste todo el día sacando tu certificado para crear tu propio Mazinger Z…-

-Prótesis Sky, Prótesis, así se llaman, no son partes robóticas destruye alienígenas- Lapis le corrigió con tranquilidad, Pero Peridot detuvo levemente su acción al escuchar la palabra "prótesis", ahora si que estaba interesada, prosiguió con su postre, el cual era increíblemente bueno, pero sin dejar de prestar atención al mínimo detalle.

-Lo que sea, como estabas ocupada con tu certificado y no pudimos organizarte una increíble fiesta, decidimos darte un lugar en nuestro menú- Sky sonrió orgullosa mientras que sus otras hermanas, reían y vociferaban en la cocina.

-Vaya… gracias chicas, espero sea este postre realmente bueno- Aquella chica de cabello azul, sonrió, Peridot estaba encantada con su belleza y con el hecho de que también hacia prótesis, estaba maravillada en todo el sentido de la palabra ¿Qué hacia una joya como ella en aquel café y no en un taller de su gran edificio creando las articulaciones del futuro?

-Comprobémoslo entonces… Disculpe señorita, lamento la interrupción, me preguntaba ¿Qué le parece nuestro postre especial?- Peridot, al saber que se trataba de ella, se volteo, con una servilleta limpiando las comisuras de sus labios, había terminado con aquel increíble postre en poco tiempo, con un ademan y una sonrisa, pretenciosa pero sin dudas honesta, la joven empresarial se dispuso a contestar.

-Es magnifico sin dudas-

Los ojos claros de la peliazul chocaron con los opacos de la joven empresarial, pero ese momento fue interrumpido por los aullidos de celebración del personal y la sonrisa de orgullo de la cajera.

-¿Qué tal? No nos andamos con rodeos, ya veras Lazuli, este será el mejor café de la ciudad-

-Este ES el mejor café de la ciudad- una melodiosa, pero poderosa voz se hizo notar, Peridot se levanto de la mesa para ir a pagar a la caja, pero, a la vez observaba aquella escena; Una mujer alta, de una contextura ancha y curvilínea, un cabello bien ajustado en un moño de cebolla y un traje de ejecutivo.

-Señorita Ágata, bienvenida- Sky se notaba un poco tensa, pero mantenía su actitud pasible, las chicas en la cocina, dejaron su alboroto y siguieron limpiando.

Peridot se acerco a la caja, estando inclusive más cerca de la peliazul.

-Gracias, el servicio es realmente bueno- Peridot dijo, dejando su paga y una propina de gran cantidad en el jarrón, los ojos de Sky se iluminaron, seguramente jamás había visto tantos billetes de 100 antes.

La mujer, quien parecía ser la dueña del local, sonriente se acerco y le estrecho su mano, diciendo muchas cosas incomprensibles y múltiples halagos, los cual Peridot correspondió con algo de incomodidad; finalmente la dueña se retiro, ya era hora de que Peridot también se retirara, vio por ultima vez a la chica, quien le miraba también, Peridot saco en silencio una tarjeta de su bolsillo y se la extendió a la misteriosa chica que se hacia llamar Lazuli, quien tomo la tarjeta algo confundida.

Peridot se retiro de aquel lugar finalmente, estando a pocos pasos del local, pudo escuchar el griterío de las empleadas, Peridot sonrió con sus manos enguantadas en los bolsillos y una sonrisa tranquila en su rostro.

Estaba segura, de que la próxima vez que vería a la peliazul llamada Lazuli, seria en la silla frente a su escritorio, hablando sobre su próximo proyecto, eran sus cálculos, y los cálculos de Peridot raramente eran erróneos.

Finalmente, luego de un día duro, parece que las cosas no resultaron tan mal para Peridot, quien camino a casa con una sonrisa marcada en sus labios ¿Cuándo fue la última vez que sonrió con tantas ganas? No lo recordaba, pero esa increíble experiencia, le haría pasarse nuevamente por aquel increíble local, posiblemente, podría ayudarles con alguna inversión o mas generosas propinas… el dinero era lo de menos para alguien como Peridot

¡Espero les guste!

Les recomiendo comer una barra de granola para escribir, me acaba de ser muy útil (?)