los personajes de esta historia no me pertenecen solo los utilizo con fines de entretenimiento y sin intereses de lucro.
-####- los personajes estan hablando
"####" pensamientos de los personajes
(####) comentarios de la autora
-------- cambio de escena
Capitulo II: primer día
"El amor transciende el tiempo y la distancia es una espina que se clava en el corazón la cual así duela no puede ser removida ya que amenazaría con desangrar ese órgano"
Se encontraba algo perdido, no sabia porque pero su corazón había comenzado a doler justamente como ese día, no quería recordarla porque dolía mucho, así que se dispuso a caminar a dar vueltas sin ningún lugar fijo en la mente, debería estar contento se había reencontrado con su viejo amigo Kyouya, este le había perdonado todos los años desaparecido, en donde trato de romper todo contacto con su excolegio, pero ahí estaba obedeciendo a los impulsos de su corazón, volviendo con su viejo amigo a trabajar, pero esta ves en una empresa mucho mas grande y exitosa, no se sorprendía en nada después de todo era kyoya de quien estaba hablando, ese gran genio del comercio había explotado finalmente todo su talento, se alegraba mucho por él y se sentía feliz de que haya pensado en él como uno de los socios mayoristas en esta nueva sucursal, él gustoso había aceptado y comprado fácilmente una generosa parte de las acciones, que no eran baratas, pero comparadas a las acciones de las empresas ya instaladas, estas eran realmente accesibles, así esta nueva incursión en el comercio le daba una excusa para escapar un poco de su tormento, tomo este nuevo proyecto para poder salir de Francia ahora estaba de vuelta en japon, sin embargo, al llegar no pudo evitar pensar en ella, quizás estaría casada y se vería muy linda como ama de casa, con la comida recién hecha y con sencillo pero hermoso delantal rosado, negó con la cabeza no era bueno atormentarse uno mismo así que desecho todos esos pensamientos en cuanto se dio cuenta de lo tarde que era y que se encontraba perdido, pensó en llamar a kyouya pidiendo ayuda como en los viejos tiempo pero seguramente este estaría ocupado, ya no eran los mismo niños de antes, al menos él ya no lo era, así que decidió tomar el taxi que se acercaba lo paro y lo abordo sin mirar atrás, con una extraña sensación, pero una ves más se dijo que eran tonterías, jugarretas que le tendía el corazón así que no volvió la vista y siguió camino al hotel en el que se estaba instalando momentáneamente.
Cuando llego lo primero fue tomar una ducha caliente, había estado haciendo un poco de frío afuera y el líquido caliente que recorrió su cuerpo lo reconforto de una manera muy agradable, recostó la cabeza en la bañera con sus manos cubriendo sus ojos, la estaba recordando nuevamente, y es que era un vicio, una adicción que lo mataba lentamente por dentro, pero aun así no podía dejar de hacerlo, ¿cuantos años habían pasado ya? No, no quería pensar en el tiempo solo sabia que había sido lo suficiente para que cualquier persona normal pudiera olvidar, pero él no era una persona precisamente normal, siempre aferrado a los caprichos de su corazón, así que no se molesto en luchar más contra sus recuerdos y sus ansias, pudo rememorar cada detalle de su rostro de adolescente, sus grandes ojos chocolate y su cabello corto castaño, esa sonrisa pacifica y ese modo tan maduro de afrontar sus cosas.
Simplemente no podría olvidarla, ahora lo entendía, mas ya no la odiaba, quizás pudo guardar rencor hacia esa jovencita en un primer momento, pero el amor era mas fuerte y no importaba lo que ella habría echo no podía odiarla por mucho tiempo, así que la seguiría amando hasta el final y en silencio, solo esperaba no volver a verla, no encontrarla nunca, solo así podría mantener a raya sus sentimientos y cumplir con su deber…
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Era temprano en la mañana, se encontraba lista con una falda de corte que dejaba ver una porción de sus piernas estilizadas y bien torneadas, de color azul profundo que contrarrestaban con la blusa blanca que se ajustaba en su diminuta cintura, sus pechos no muy grandes resaltaban, dándole el aspecto de una pequeña muñeca, su cabello mas corto de cómo lo llevara antes pero no tanto como en la temporada en la que estuvo en la academia, zapatos de tacón que hacían ver su silueta aun mas esbelta de lo que era, y para terminar un suave maquillaje fresco que resaltaba el chocolate de sus ojos y los finos labios rosados, estaba perfecta y lista para ir a su primer día en el nuevo proyecto que había decidido emprender.
Se encontró de pie frente a un gran edificio en el medio de la ciudad, no la atemorizaban las cosas nuevas, pero por alguna extraña razón se encontraba sumamente nerviosa, las piernas le temblaban levemente y su corazón latía muy fuerte, dio un fuerte respiro y trato de calmar sus tontas reacciones sin causa, entro por la gran puerta de vidrio la cual se abrió sola en cuanto se acerco lo suficiente, y se dirigió a la recepción en donde se encontraba una linda muchacha de nos mas de 25 años con un micrófono en la oreja, estaba manteniendo una conversación así que espero hasta que se desocupara para acercarse, en ese lapso de tiempo, comenzó por observar la gran recepción, había mucho lujo como lo había supuesto, las grandes empresas de marcas reconocidas eran así, lanzo un suspiro de resignación, la gente rica nunca cambiaria, y un pequeño matiz de dolor se coló en sus ojos, pero fue interrumpida por la recepcionista que le saludaba amablemente.
-bueno días, en que le puedo ayudar-
-buenos días, soy Fujioka Haruhi- sonrío de manera amable aunque algo vacía como estaba acostumbrada a hacerlo normalmente
-Oh, si claro, eres la nueva jefa en departamento, en el 5to piso se encuentra el departamento de publicidad ahí esta tu oficina, ya esta ambientada pero la puedes remodelar a tu gusto, la empresa corre con los gastos y en el 8vo piso se llevara a cabo la reunión de los jefes de todos los departamentos y los socios , comenzará a las 9 – Decía la jovencita un poco nerviosa ya que tenia estrictas ordenes de tratarla bien y hacerla sentir augusto, pareciera que esta nueva jefe tenia cierta relación con el accionista mayoritario
-bueno, entonces estaré conociendo un poco el edificio y me instalaré, muchas gracias por tu ayuda-
-bienvenida- cuando la vio desaparecer por los elevadores dio un suspiro, pensó que seria una niñita engreída que estaba entrando en esta gran compañía solo por tener buenas relaciones, pero al tratarla se había dado cuenta que no era así, era en verdad muy agradable así que se contento.
Se encontraba dando vueltas por el 5to piso, visito varias salas algunas todavía vacías y otras en las que habían varios espacios con separadores de color humo que improvisaban pequeñas oficinas para varios jóvenes que se encontraban conversando ya que aun era muy temprano, decidió acercarse a conocer a todos después, y siguió su camino, al fin llego a su oficina tenia una plaquita en la puerta con su nombre, cuando la abrió se encontró con una oficina de espacio cómodo un escritorio con una laptop encima, detrás una gran ventana que daba a la vista a la ciudad, la oficia era de tonalidades cremas y marrones, esto le sorprendió un poco ya que el modo de la decoración le hicieron recordar a cierto jovencito de gafas y mente calculadora que conoció en la academia.
Siguió su recorrido con la mirada y observo una especia de pequeña ¿salita? Para que quería ella una sala bueno, gustos de los ricos pensó moviendo la cabeza y soltando otro suspiro, pero debía admitir que le gustaba el ambiente, le hacia sentir como si estuviera en casa, fue cuando miro el reloj que se alzaba encima de la puerta eran ya las 8:45 tendría que ir ya hacia la reunión de presentación, así que tomo el pequeño bolso y se encamino hacia el 8vo piso.
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Se encontraba solo en la gran sala de reunión aun era temprano para que alguien llegara, acomodo las gafas en su lugar y estas brillaron tenuemente debido a la luz que se filtraba por la gran ventana que estaba observando, al parecer tamaki no vendría hoy, lo había llamado diciendo que no se sentía muy bien, al principio pensó que era una de sus típicas escenas de engreimiento infantil, pero al captar cierto matiz en el tono de su voz desistió de reprenderlo, no era bueno forzar demasiado las cosas, solo un poco a como él estaba acostumbrado.
Después de todo quizás era buena idea que aún esos dos no se vieran, así haría que la jovencita de cabellos castaños firme el contrato de pertenencia a esta empresa sin muchos contratiempos, fue cuando sintió la puerta abrirse, se volteó y sonrío suavemente como lo hacia solo en contadas ocasiones cuando sus sonrisas eran verdaderas, la jovencita en la cual había estado pensando estaba entrando sin reparar todavía en su presencia, había cambiado, sus rasgos eran ahora mas finos y mas moldeados, había dejado de ser una muchacha para ser toda una mujer, en el fondo guardaba ciertos sentimientos de afecto hacia ella, aunque nunca lo admitiría siempre estuvo al pendiente de sus cosas, cuando ingreso a la universidad, a que carrera, lo cual lo sorprendió mucho ya que sabia de los sueños de ella por ser abogada, su desenvolvimiento en este mundo, y la gran reputación que se había ganado, era fácil seguirle la pista, sonrío mas ampliamente al comprobar que se estaba comportando como un perfecto hermano mayor cuando el siempre había sido el menor en su familia.
Fue entonces que ella poso sus ojos en él y los abrió de sobremanera, claro ella no tenia idea que él era el accionista mayoritario y por tanto dueño de esta compañía transnacional, su nombre no aparecía con facilidad, cuestiones de seguridad en todo caso, se quedo de pie observándola esperando alguna reacción, él no sabia muy bien que había ocurrido entre esos dos a los que trataba como hermanos, así que no sabia a ciencia cierta si a ella le disgustaría también su presencia, pero se dio cuenta que no era así cuando sus ojos brillaron y se acerco con una gran sonrisa, como las de antaño mientras le saludaba.
-buenos días señor Ootori, no tenia idea que fuera usted uno de los socios-
- no solo soy un socio haruhi si no también el dueño de esta empresa, y deja de llamarme con tanto respeto, después de todo eres una conocida de la infancia-
-así que debo suponer que la inserción en esta compañía y la excesiva cantidad en mi sueldo se debe a ti ¿verdad?
-has acertado pero déjame aclararte que solo lo hago porque me gusta tener a los mejores y tu eres una de ellos no podía darme el lujo de dejar que te unieras a cualquier otra empresa.
Cuando terminó de decir esto las puertas se empezaron a abrir dejando el paso a mas personas, algunos de rostros duros, otros un tanto distraídos, pero la mayoría con rostros amables, ella tomó su lugar para dar comienzo a la reunión, internamente se alegro, después de todo siempre se sintió culpable de alejar todo sobre la academia de su vida por culpa de cierto joven de cabellos rubios así que volver a encontrarse con kyouya le daba una grata alegría, definitivamente ahora estaba más segura que nunca de firmar y aceptar el puesto que se le ofreció por un periodo mas o menos largo.
continuara...
gery
