¡Aclaro que Inuyasha es © de Rumiko Tahakashi! Solo la historia es mía ©

Clasificado M por futuras escenas

N/A: Volviii!!! \(*.*)/ He estado súper ocupada con los estudios y todo eso :S. espero que les guste el nuevo capitulo un kiss!! (^#^). Tal vez, repito, los personajes no tengan la personalidad típica del anime ¬_¬…

-Sueños hechos realidad-

-Escapando-

(Aome POV):

Descansaba plácidamente en mi cama, la brisa nocturna entraba a mi habitación lo cual me hacia acurrucarme en las suaves sabanas rosas de mi cama, de afuera provenía el típico chillido de los grillos, sonido que, a pesar de ser algo molesto, siempre me a gustado escuchar. De vez en cuando se escuchaba el sonido de algún auto que pasaba por la calle de enfrente, todo estaba quieto, tranquilo, podía dormir sin ninguna molestia, al parecer mi madre aún no había llegado del trabajo y, como estaba tan cansada, preferí seguir durmiendo. De repente, comencé a escuchar voces que venían del piso de abajo, al principio eran un leve ruido y mientras iba despertando lo escuchaba con más fuerza, eran gritos lo que ahora escuchaba, una de las voces era la de Julio, pero ¿con quién podría estar discutiendo él?, no lograba descifrar la otra voz, no aguanté la curiosidad y casi salté de mi cama. Traté de ver por el balcón de mi habitación pero no podía ver nada, me coloqué un suéter de color rosa claro y los mismos zapatos deportivos que tenía puestos en el gimnasio. Corrí por el pasillo en el que se encontraban las habitaciones, la voz que no lograba descifrar se hacía más fuerte, pero… ¡No puede ser, no puede estar aquí!, ¿o sí? Llegué al piso de abajo y allí estaba él, discutiendo con el pobre de Julio. No lo podía creer, era él en verdad, estaba en mi casa, pero, ¿qué rayos hacía él en mi casa?... En cuanto me vió bajar las escaleras miró a Julio como si le dijera indirectamente: ¡mentiroso!...

-Con que… la señorita, no estaba ¿no?...- Dirigiéndose con sarcasmo a Julio.

-Señorita no pude evitar que pasara, disculpe usted yo…-

-No te preocupes Julio- Lo interrumpí…-Está bien, puedes retirarte-

-Con permiso- Hizo una pequeña reverencia hacia mí y miró a Inuyasha con cierta malicia antes de retirarse.

-¡¿Qué haces aquí?!- Le dije mientras lo empujaba bruscamente fuera de la casa.

-Vine a buscarte…- Me dijo sonriéndome pícaramente.

-Si, claro, a buscarme… ¿Estas loco?, tienes que irte si mi mamá te ve aquí…- Le dije empujándolo.

-Que me vea, ¡Que todo el mundo me vea! No voy a ocultarme más…- Prácticamente gritó para luego acercarse a mí como un tigre que acecha a su presa.

-Definitivamente, ¡no tienes remedio!- Le dije sonriendo y tratando de soltarme de su repentino agarre. Lo vi fijamente a sus hermosos ojos dorados, no se explicar ni los sentimientos ni las sensaciones que él me produce.

-Claro que tengo remedio...- Se acercó a mí y olió mi cabello profundamente. -...Tú...- Se acercó hacia mí, estaba a unos pocos milímetros de mi cara, iba a besarme, ¡Dios, por fin voy a sentir sus labios después de esos largos 14 días!...

De adentro de la casa provenía la voz de Julio, lo que distrajo a Inuyasha quien vió hacia la ventana que estaba al lado de la puerta, Julio a veces eran tan, "agua fiestas", logré escuchar que conversaba con mi madre que acababa de llegar, tiene la rara costumbre de entrar por la puerta que está en la cocina, y digo rara porque muy bien puede dejar el auto en la entrada y dejar que Julio lleve el auto al garaje, siendo pequeña llamaba "pasadizo secreto" a esa otra entrada, ya que daba hacia el garaje. A los lados de los puestos para autos habían tres escaleras que daban a ciertos lados de la casa; una daba hacía el segundo piso de la casa, la otra hacia la lujosa oficina de mi madre y la otra hacía la cocina y, había una puerta que nunca supe a donde iba. ¡Demonios!, si que era un mal momento para llegar de manera "sigilosa" aunque agradezco que haya sido así, de otra manera ya yo estaría muerta o al menos bien golpeada, si me encontraba con Inuyasha iba a matarme, tenía dos ideas revoloteando en mi cabeza, una, la más sana, era que Inuyasha se fuera, así, yo no iba a tener ningún problema ni tendría nada que explicarle a mi madre absolutamente nada, y la otra era que yo me fuera con él, era obviamente la idea más alocada y la que más deseaba llevar a cabo pero... ¿Qué le iba a decir a mi madre, cómo iba a explicar que me fui por ahí con el hijo de su "enemigo"?... Pero ya no podía seguir perdiendo mi tiempo pensando todas esas estupideces, tenía que hacer algo pronto o nos descubrirían, pero, ¡¿qué podía hacer?!...

-Ven conmigo...- Inuyasha me jaló de la mano en dirección a su auto.

-¡No! ¿Te volviste loco?...- Le dije casi susurrando y tratando de soltarme de su agarre, pero el me jaló y pegó mi cuerpo al suyo con fuerza.

-Puedes quedarte, e ir a dormir ahora mismo, sola...- Se acercó a mi oreja y habló en un tono muy sexy que provocó que me dieran escalofríos -... o puedes venir conmigo y dormir a mi lado...- Dijo para dedicarme una sonrisa pícara, ¡Que hombre!, obviamente la segunda opción era la mejor.

Era una locura pero, tenía que arriesgarme a vivir mi propia aventura romántica. Miré hacia la casa y luego lo vi fijamente a los ojos...

-De acuerdo voy contigo pero no puedo quedarme fuera toda la noche-

-¡Aome por favor!- dijo algo molesto.

-Es eso o nada...-

-¡Esta bien!, vamos...-

Me subí a su auto lo más rápido que pude y él hizo lo mismo, encendió el auto y arrancó a toda velocidad. Obviamente mi madre tuvo que haber escuchado el auto arrancar. Ya me imaginaba la escena; mi madre saldría de la casa extrañada por el sonido del auto, le preguntaría a Julio por mí y él le diría que me fui con el hijo de Ino No Taisho, ella me esperaría toda la noche en la cocina con una taza de café en la mano, al verme llegar "bien tarde" me diría hasta del mal que me podría morir y haría un escándalo por haber escapado con el hijo de el hombre con el que se la pasa compitiendo a nivel de negocios. Que tortura. Pero todo valdría la pena, iba a poder pasar unas horas con el hombre que me quita el sueño pero, ¿haciendo, qué?...

-Iremos a mi departamento- Decía con la vista en la vía.

-¿A, tu, de... departamento...?-

-Si, ¿hay algún problema?- Preguntó en un tono amable.

-No, ninguno...- Mentí.

No es que no quisiera estar a solas con él, confiaba en él, en que no me obligaría a hacer algo que no quiero, tenía miedo de mí, cuando estoy cerca de él me dan escalofríos, me tiembla todo, apenas pone sus manos en mí siento que no tengo fuerzas de nada, solo me dejo acariciar, solo siento... Lo que me asusta es que no sé si podré resistirme al placer de sus caricias y besos, y si se preguntan si es que aún soy virgen y por eso temo, están en lo correcto. Aún lo soy, y temo porque, él parece ser muy experto en el tema y yo, nada de nada, temo que yo no le guste en ese sentido ¿saben? Pero mejor no pienso, si mejor no lo pienso porque me pondré más nerviosa de lo que estoy, pensaré en él en lo sexy que se manejando, si es un poco ridículo pero no es culpa que sea tan, perfecto. Su mano izquierda sostenía el volante, la otra estaba en la palanca del auto, veía fijamente hacia el frente con sus ojos de un color dorado profundo que cuando me miran siento que ven todo lo que esta dentro de mí, que me desvisten... ¡Alto!, de nuevo pensando en "eso", volvamos a él; llevaba unos jeans azul oscuro que, a pesar de ser algo anchos, dejaban apreciar muy bien su tonificado trasero, tenía una camisa blanca arremangada hasta los codos y con los tres primeros botones frontales abiertos, era algo ceñida al cuerpo y se notaban sus pectorales, ¡Dios que bello es!, y yo estaba toda desarreglada, ¿cómo pude venir con él así?, no importa, volví a imaginar cosas que no debía y encendí la radio para distraer mi mente. Al cabo de media hora estábamos en su departamento que, para ser de soltero, estaba muy bien ordenado, obviamente era arreglado por alguna muchacha de servicio y me imaginé que seguro era joven y bonita, ¡rayos! me daban celos de solo imaginarlo. Había una sala con un sofá color beige que parecía ser muy cómodo, frente a éste había una pequeña mesa de madera y cristal con un florero blanco del que sobresalían unas pequeñas flores japonesas rosadas, en el suelo había una gran alfombra muy suave y del mismo color del sofá frente a el mismo había un mueble de madera de un color muy claro en el cual había un Tv plasma, no se de cuantas pulgadas solo se que era muy grande, tenía también un home theater, u muchos cd's, como se nota que tiene dinero. Me senté en el sofá y seguí observando, las paredes eran blancas como las de mi casa ¡todo blanco! Él se sentó a mi lado y acarició mi cara...

-Al fin solos...- Me dijo.

-Si...- Respondí.

Se acercó a mí y besó mi mejilla derecha mientras enlazaba nuestras manos con su mano derecha mientras la otra acercaba nuestros cuerpos, yo subí mi mano libre por su pecho hasta su cuello acercándolo más a mí, él soltó mi mano para agarrar mi cintura con ambas manos y comenzó a besarme, primero con calma, sin prisa, daba besos cortos y poco a poco fue aumentado la velocidad y la fuerza de sus besos. Sus manos acariciaban mi cintura, subían y bajaban, una corriente eléctrica pasaba por donde el posaba sus manos, ya no pensaba en nada más solo sentía sus manos acariciándome, bajó su boca hasta mi cuello, la gloria, besó y succionó mi cuello con delicadeza y me fue recostando lentamente en el sofá, cada roce me hacía estremecer, era increíble lo que me podía provocar con solo acariciarme. Volvió a besarme, esta vez con más fuerza, nuestras lenguas danzaban a un compás que solo nosotros podíamos dominar, su mano derecha subió hasta uno de mis senos, todo mi cuerpo tembló ante aquel roce, su otra mano hizo lo mismo al darse cuenta de que me gustaba lo que hacía, un leve gemido que no pude detener escapó de mí cuando sus manos se adentraron en mi top y mi piel sentía sus manos, un poco frías, por completo, llevó sus manos hasta mis senos y trató de meter sus manos por debajo de mi brassier, ¡Dios! La sensación era indescriptible, podía pasarme horas así con él. En un momento que estuve perdida en las sensaciones pensé en mi madre y en que tal vez lo que hacíamos estaba mal, y tengo grandes razones para sentir que esto está mal. Puse mis manos en su pecho y lo empujé un poco, él se sorprendió:

-¿Pasa algo?- Preguntó mirándome algo asustado.

-No se si esto está bien...- Bajé la mirada.

-¿Por qué, por tu madre? Tranquila ella va a entender lo nuestro...- Quiso besarme de nuevo y lo detuve.

-No es por mi madre, es por... tu novia... Yo, no quiero ser la otra...-

-Amor, ya te explique...- Me soltó y se sentó un poco molesto. –Mi relación con ella no, no funciona ¿sabes?, lo nuestro es solo un protocolo, solo lo hemos mantenido por nuestras familias pero pronto voy a terminar con ella ya verás, te dije que todo puede cambiar ¿no te lo dije, lo entiendes verdad?-

-¿Cuándo va a cambiar, cuando? Escucha trato de entender tu situación y mantenerme al margen porque yo acepté esto así, pero, no me siento cómoda así...- Comencé a alterarme.

-Princesa... Te prometo que voy a arreglar eso, lo prometo, vamos, ya deja de mirarme así...- Yo lo miraba de reojo con molestia y me jaló hacia él para abrazarme.

-Llévame a casa, ya es muy tarde...- Dije molesta.

-Pero...-

-Por favor- Le di un pequeño beso tratando de bajar la tensión y me levanté de su lado.

Me acerqué a la puerta de su departamento el cual no pude estudiar a fondo y movía mi pie esperando a que él abriera la puerta. Mientras íbamos en el auto quería que me tragara la tierra, ¿Cómo pude ser tan boba? Pero tampoco puedo permitir que juegue conmigo de esa manera, él tiene novia y yo no puedo permitirme ser la otra de nadie, estaba furiosa por dos razones; una que él tiene novia y siento que juega conmigo y la otra que me muero por terminar lo que empezamos en el sofá, ¡Qué patética! No puedo seguir así... No nos hablamos en todo el camino de regreso a casa y una vez en ella...

-Escucha se que no te agrada que tengamos que escondernos no solo por tu madre sino por, bueno por ella, pero las cosas van a cambiar....- Tomó mi mano y besó el dorso de la misma. –Lo prometo-

-Está bien...- Dije sin prestar mucha atención.

Le di un corto beso y bajé del auto, justo en ese momento fue que me percate de que iba a morir en ese instante, mi madre me esperaba en la cocina de seguro, va a matarme,pensé. Me detuve en la puerta para mirar como Inuyasha se iba y me decidí a entrar. No había ninguna luz encendida, y admito que es un poco tenebroso ver mi casa así, me quité mis zapatos para que no chillaran en el piso pulido, caminaba despacio tanteando donde comenzaban las escaleras, de arriba provenía la luz del cuarto de mi madre, me estaba esperando seguramente, de repente sentí la sensación de que había alguien detrás de mí, por un momento recordé una película de terror que no me dejó dormir por semanas, imaginé que al voltear vería a un zombi que se desangraba por el cuello y que me perseguiría por todos lados hasta arrancarme la cabeza. Me llené del valor suficiente para voltearme y sentí como alguien ponía su mano en mi boca para no hacer ruido...

-¡Shh!, no emita ni un sonido o su madre va a matarla en verdad- Era Hojo...

Dejé que me guiara hasta afuera de la casa y fuimos hasta el garaje donde me acercó hacia aquella puerta que nunca supe a donde conducía.

-Siga las escaleras tras la puerta y llegará sin perdida alguna a su habitación-

-¿Mi habitación?- Pregunté confundida, ¿todo el tiempo tuve un modo de entrar y salir a escondidas y no lo sabía?.

-Si, es un viejo pasadizo que da a su habitación, tal vez esta un poco sucio y abandonado, pero podré ocuparme de eso mañana si lo desea- Decía mientras ponía en mi mano una pequeña linterna.

-Te lo agradecería mucho...-

Abrió la puerta y podía ver como estaba oscuro allí dentro, debo admitir que soy muy cobarde para las cosas de terror, pero solo así iba a poder pasar desapercibida. Me adentré en aquel túnel y comencé a subir las angostas escaleras, Hojo cerró la puerta y quedé alumbrada solo por la linterna, tuve miedo de estar con Inuyasha a solas pero lo prefiero mil veces antes que estar aquí subiendo por las "escaleras del terror". Logré divisar que tenía telarañas por todo el techo y mientras avanzaba vi una pequeña rejilla en una pared; podía medio verse el despacho de mi madre, que curioso... Escuché un ruido y vi como mi vida entera pasó ante mis ojos, del susto tropecé y para no caer me sujeté de la pared y sin querer había puesto la mano en un botón rojo que hizo que se encendieran los bombillos que habían en el techo del pasadizo, no se veía tan mal con luces, solo había que limpiar y pintar y obviamente ponerle mi toque personal, había otro botón cerca de la puerta por la que subí y otro al final, igualmente, al lado de una puerta. Prácticamente corrí hasta arriba, abrí la puerta y apagué la luz del pasadizo, ahora me encontraba en algo muy cerrado, ¿en dónde estoy?, tropecé con algo que creo que tumbé, un momento, ¿es el bolso prada que me regaló mi mamá?, ¡estaba dentro de mi closet!, resulta que el mismo es como un pequeño cuarto en el que están todas mis cosas; zapatos ropa, bolsos, y de un lado, en una esquina, hay repisas donde coloco mis zapatos, fue por ese lado por donde salí, no sabía si alegrarme o asustarme por la existencia de aquel pasadizo, pero preferí salir de allí y lanzarme en mi cama a dormir, ahora si quería descansar, para reponerme de los sustos que llevé y de mi mal momento escapando al lado de Inuyasha...

Continuará...

N/A: Por fin está el segundo capítulo!, escribí los últimos párrafos en la noche y creo que estaba más asustada que Aome! XD todo estaba oscuro jajaja!, espero lo disfruten y si quieren un adelanto del próximo capitulo pues, puedo decir que las cosas se pondrán muy, muy, muyyyy HOT! Jajaja. Bueno ahora si chauuu y hasta el próximo capitulo, un kiss.