Capítulo 1
¡Qué divertido será este año!
No podía creer que estaba haciendo esto. Era increíble la facilidad con la que me había convencido aquel hombre. Pensaba que era todo un sanguinario y que era todo serio pero no. Usó el truco más vil y bajo en este mundo, los ojitos de perro a medio morir. ¿Quién en su sano juicio podría resistir aquellos ojos? Y vaya que el tipo era profesional haciendo aquellos profundos, inclusive le agregó el labio temblando y las manitos hacia el pecho.
-¡Argh!-gruñí con molestia y fastidio.
Mientras caminaba en aquel pueblo pude distinguir diferentes auras. Las de demonio eran casi nulas. La sangre de demonio se había diluido perfectamente entre los humanos, ya no había demonios de sangre pura, bueno aún quedan pocos. Lo que sí pude percibir fue aquella aura que en los últimos años había estado cazando.
-Vampiros de nivel E-eran un fastidio. Sentía algo de pena por aquellas pobres almas. Al fin y acabo ellos no pidieron vivir aquella vida pero alguien tenía que limpiar el desastre que los Sangre pura ocasionan.
Miré hacia el cielo y vi que estaba cayendo la noche. El momento perfecto en que los vampiros de aquel nivel atacan. Bueno no estaba aquí para cazarlos, mi misión era dirigirme a aquella academia y "proteger" lo que aquel fastidioso hombre me había propuesto. Sigo sin entender cómo me dejé convencer. Ah, sí lo recuerdo. Maldito ojos de perrito degollado.
Cuando iba caminando muchos hombres me miraban de reojo y yo les regalaba mi "mejor sonrisa" para que se alejaran de mí. Dudada mucho que mi aura desprendiera bondad, al contrario estaba molesta.
Llevaba una blusa pegada al cuerpo de tiritas, una falda de tablones, mis botas negras de tacón y una gabardina que cubría todo mi cuerpo, así que no sabía qué era lo que los hombres miraban. Bueno mi rostro estaba prácticamente cubierto por mis gafas negras. Hasta yo me quedaría viendo a una chica que camine así, es medio sospechoso. Mi cabello estaba suelto, me fascina sentir la brisa del viento acariciarlo. Siento que…
-No Kagome-me reprendí a mí misma cuando mi mente me quería jugar una muy mala broma.
Mis pasos eran fuertes, decididos y llenos de firmeza. Ya no era la misma chica ingenua, dulce y patética que era protegida por todos y que era comparada infinidad de veces con aquella olla de barro y huesos. ¡NO! Hace mucho aquella niña había pasado a mejor vida y ahora solo encontraban a alguien de mirada fría y calculadora. Pocos tenían la suerte y dicha de ver aquella chica del pasado pero lo que todos veían a primera vista era una chica de hielo que no se inmutaba por nada.
Mientras caminaba podía sentir más claramente aquellas energías pero hubo una en particular que me hizo estremecer. No pude evitar sonreír.
-Hmmm…. ¡Qué maravillosa sensación!-desde hace muchos años nadie hacía mi cuerpo vibrar. No en el sentido sexual, era en el sentido de poder y lucha.
Las pequeñas ruedas de mi maleta hacían eco en el piso empedrado. Cualquiera que me viera se sorprendería al ver solo aquella maleta pero el resto de mi equipaje estaba en camino. Quise adelantarme y darle una sorpresa a aquel señor.
Por fin podía divisar en una alta colina aquel lugar, academia, instituto o lo que sea. Mi cuerpo vibró aún más ante la imponente energía de un Sangre pura. Quise chillar de emoción. Mi mano viajó instantemente a mi cadera donde deberían estar mis amadas kanatas pero había nada, suspiré con fastidio.
-Espero que lleguen pronto-chasqueé la lengua con molestia.
Seguí caminando unos minutos más y ante mí se imponían unas enormes rejas y sin nadie que las custodiara.
-¿Y este lugar es seguro para los humanos?-rodé los ojos e intenté empujarlas pero estaban con seguro.
-Hmmm…-quité de mi cabello una pequeña vinchita y empecé a travesear con el seguro de la puerta.
-Espero que tus enseñanzas hayan dado fruto-seguí moviendo y hasta que por fin cedió.
-Je, je, je…-reí tontamente mientras las abría y empezaba a caminar.
No podía negar que el lugar tenía un cierto toque de elegancia y hermosura. Tenía árboles por doquier, espacios abiertos, pequeñas fuentes y los edificios eran muy grandes.
-No se ha escatimado en gastos-reí. Mi privilegiada visión nocturna me dejaba admirar el lugar.
Mi mirada viajó hasta más allá de los árboles donde la energía del Sangre pura latía con fuerza. Aunque claramente se estaba suprimiendo y quería saber por qué.
Seguí caminando y mis tacones resonaban por todo el lugar sumándole el ruidito de las ruedas de la maleta. Empecé a tararear una canción.
Kagome, Kagome
El pájaro en la jaula
¿Cuándo sale?
En la noche de la madrugada
La grúa y la tortuga se deslizó
¿Quién está detrás de ti ahora?
No sé dónde habían inventado esa canción o quién, pero de cierta forma me agradaba. Aún no entendía por qué.
Caminé unos minutos más-que INMENSO es este lugar, pensé-y pude divisar lo que parecía ser una pequeña casa. El tipo ese me dijo que ahí es donde era su oficina y al mismo tiempo donde dormía.
-Aquí vamos-suspiré con desgana mientras tocaba la gran puerta y esperaba a que la abrieran.
-¿Quién puede ser a esta hora de la noche?-escuché la voz de una niña hablar.
-No creo que sea…-dijo la voz de él. Luego se escuchaba pasos apresurados y la puerta se abría dando paso a ese extraño señor.
-Hola Kaien-le regalé mi "mejor sonrisa" y vi como temblaba unos segundos.
-¡Viniste!-chilló de alegría luego de que se recuperó del susto.
-Pasa, pasa-se hizo a un lado y entré.
-¿Por qué no me avisaste que llegabas antes?-lo vi revolotear a un lado de mí, le gruñí en advertencia.
-Quería darte una grata sorpresa-lo miré a través de mis gafas y vi como sonrió.
-Ven, te voy a presentar a mis hijos-suspiré fastidiada, no vine a hacer "amigos".
-Kaien…-le advertí pero a él no le importó y haló de mi brazo para apresurar el paso. Le envié un gran y sonoro gruñido pero a él no le importó-como siempre, pensé fastidiada-
-Hijos les quiero presentar a una gran amiga-me zafé de su agarre mortal.
-¿Amiga?-lo miré y él me sonrió.
-Sí, amiga-ignoré su mirada alegre e intenté dar media vuelta pero volvió a tomar mi brazo.
-Kaien, sabes perfectamente que no vine a hacer amigos-ignoré completamente las presencias que estaban a unos metros de mí. Las dos tenían en sus auras algo muy peculiar que luego me iba a encargar de hablar con este tipo.
-Anda, anda no seas tan…-gruñí y él suspiró.
-Yuuki, Zero ella es mi amiga Kagome…-dudó qué apellido decir.
-Mi apellido no importa-él suspiró.
-Bienvenida Kagome-sama-en frente de mí apareció una linda chica. Con cabello corto, castaño y unos enormes ojos chocolates.
-Hmp…-le hice un desprecio.
-Kaien déjate de tonterías y hablemos del motivo que me hiciste venir. No me hagas arrepentir de haber asistido a este instituto-ignoré a la muchacha en frente de mí y miré a Kaien.
-Ven, sígueme-la voz de él era de decepción. Pero era cierto no quería amigos. Mi única amiga era una hermosa gatita de dos colas llamada kirara y que venía en camino.
Sentí la mirada del chico que por cierto era algo apuesto. De cabello corto plateado, ojos lilas, rostro serio y sin emociones. Pero lo que más destacaba era que aquel chico estaba cayendo rápidamente al nivel E.
-No dormirás en el edificio del sol con el resto de los alumnos-asentí mientras abría una de las puertas y entraba.
-Me agrada eso-se hizo a un lado y pasé a lo que sería mi nueva habitación de ahora en adelante, hasta que me aburra y me largue de este sitio.
El cuarto era algo espacioso, no lujoso y eso me agradaba. Tenía una cama ni tan grande ni tan pequeña. Los colores del cuarto eran de un tono beige. Una pequeña mesita de noche a lado de la cama. Una cómoda mediana, dos armarios.
-Me agrada-él sonrió.
-¿El resto de tú equipaje?-preguntó curioso.
-Viene en camino-dejé la maleta en el suelo y me quité la gabardina y las gafas.
-¿Aceptarás el puesto de delegada?-suspiré resignada.
-Si puedo golpear a uno que otro vampiro…-me alcé de hombros y el hombre suspiró.
-Quiero conocer esta misma noche al Pura sangre-le dije con una enorme sonrisa.
-Esta noche no puede ser, tienen una fiesta por el cumpleaños de…-ignoré lo que me decía mientras caminaba hacia la puerta.
-Kagome…-usó su voz de advertencia conmigo. Giré un poco mi rostro y le sonreí.
-Hmmm….-él negó con su cabeza.
-No puedes presentarte ante él…-vi como se tensó cuando vio cambiar mi sonrisa "traviesa" a una fría.
-No vas a negarme nada Kaien, si vine aquí fue por tú capricho-él suspiró.
-Pensé que tú más que nadie iba a entender que los humanos y los vampiros podían llevarse bien-me alcé de hombros.
-Aún lo sigo creyendo. Siempre he pensado que los demonios y vampiros no son tan diferentes a los humanos. Ellos simplemente temen a lo desconocido. Prefieren jamás saber y sentirse seguros en su propia ignorancia-no lo miré más y empecé mi caminata.
-No te preocupes no lastimaré a nadie…por ahora…-le susurré lo último mientras me encaminaba hacia la salida. Pude escucharle decirle claramente cuando dijo "espero no haberme equivocado". Sonreí para mis adentros mientras me dejaba guiar por mis sentidos y las auras que emitían aquellos seres.
Puse sentir claramente las auras de Yuuki y Zero siendo seguidos por dos auras más. Eran claramente vampiros de la clase noble.
-Hmmm…interesante-no pude dejar escapar un chillido de emoción mientras caminaba hacia donde el aura de aquel pura sangre se hacía más y más notoria. Mi cuerpo vibraba emocionado.
-Espero que no me decepcione-dije con algo de aburrimiento.
Esta noche no había rastro de la luna, lo único que se admiraba en el cielo eran las estrellas.
-"La vida de un humano es tan frágil y efímera que siento pena por ellos"-susurré al viento. Esas palabras fueron dichas por alguien de mi pasado.
-Cuánta razón tenías-sonreí con algo de nostalgia.
Seguí caminando y pude distinguir a lo lejos algunas luces e decenas de auras de vampiros, todos de clase noble. Y las dos auras de Yuuki y Zero.
-Espero que suceda algo emocionante-brincaba de emoción.
-¡Argh, que fiasco!-recordé que no llevaba conmigo mis kanatas.
-Bueno será para la próxima-me alcé de hombros y seguí con mi camino.
Caminé por unos minutos más, me vi interceptada por algunos vampiros.
-¿Qué buscas aquí humana?-sonreí abiertamente ante el término "humana".
-Vine a….-me lo pensé unos minutos-Vine con los delegados, soy la nueva delegada y vine a presentarme con su líder-utilicé mi mejor tono de niña buena. Sentí muchas miradas sobre mí.
-¿Puedo seguir con mi camino?-pregunté con voz fingida. Ellos me vieron de pies a cabeza. Odiaba perder mi tiempo. Miré asesinamente a uno de ellos y lo vi temblar, sonreí.
-Ade…adelante-me regocijé ante la mirada de temor.
-Gracias-le respondí con una enorme sonrisa.
Seguí caminando y sentía muchas miradas más sobre mí. Les regalé mi mejor sonrisa y mirada a todos y cada uno de ellos. Claramente los sentí retroceder.
-Así me gusta-susurré y seguí caminando.
Los vampiros claramente no escatiman en gastos. En serio todo esto era "ridículo".
-Tenemos otro invitado sorpresa-le escuché decir a un vampiro y otra vez era el centro de atención. La mirada llena de sorpresa de Yuuki y su pequeño jadeo me pareció divertido.
-Kagome-sama, ¿qué hace aquí?-iba a correr hasta mi posición pero yo negué con mi cabeza.
-Hmmm….-seguí caminando admirando todo. Muy colorido para mí gusto. Había bocadillos en una gran mesa, pensé que los vampiros solo preferían la sangre.
-Así que hasta los vampiros celebran fiestas de cumpleaños-sonreí-Y, ¿quién es el cumpleañero?-reí divertida ante la mirada de asombro de Yuuki.
-Kagome-sama, usted sabe…-rodé los ojos.
-No es obvio que sé de la existencia de los vampiros. Sé que estamos rodeados de vampiros de clase noble y que hay un solo vampiro de sangre pura a unos metros lejos de nosotros-me alcé de hombros restándole importancia.
-Oh, ¿qué divertida cara tienes Yuuki-chan?-susurré mientras me acercaba a ella pero el cuerpo de Zero se interpuso entre ella y yo.
-Hmmm….ya veo...-susurré aún más divertida.
-A la final no es una pérdida de mi tiempo haber aceptado la invitación de Kaien-miré a Zero y él no desvió su mirada. Al contrario me la sostuvo y eso me agradó aún más.
-¡Qué divertido! No eres tan patético como los vampiros de allá atrás que retrocedieron-sonreí.
-Bueno ya he visto…-incliné un poco mi rostro hacia un lado para mirar directamente al vampiro sangre pura que me miraba de una manera intensa y llena de soberbia.
-No, aún no me he presentado ante el dueño de todo este circo-escuché algunos gruñidos-
-¿Cómo te atreves a…?-un vampiro salió de la nada e intentó atacarme pero mi mirada bastó para que se quedara quieto en su lugar. Sonreí abiertamente ante su reacción.
-Vaya, no he perdido mi toque-aplaudí divertida.
-Quiero presentarme formalmente como la nueva delegada-hice una reverencia de por más exagerada-Soy Kagome-
-¿Tú apellido?-escuché una voz profunda y mi cuerpo volvió a vibrar de emoción.
-Tienes que ganarte mi respeto para que conozcas mi apellido-otra ronda de gruñidos.
-Oh, no sabía que los vampiros tenían complejo de perros-varios gruñidos más-
-Bueno esto está aburrido. No sé quién sea el cumpleañero pero deberías estar muy triste esta fiesta ha acabado antes de empezar-vi a un vampiro de ojos verdes y cabello rubio mirándome serio.
-Nos vemos-di media vuelta pero me vi atrapada entre tres vampiros.
-Nuestro líder quiere verte-negué con mi cabeza.
-No estoy presentable-reí-Nah, no quiero verlo-iba a encaminarme pero otra mano me retuvo.
-Oh, así es cómo tratan a los indefensos humanos. ¿Qué dirá Kaien ante esto?-varios gruñidos más.
-Déjenla ir-escuché de nuevo aquella voz.
Giré un poco mi rostro y unos ojos rojos me miraban con intensidad no dudé en mirarlo de la misma manera, exceptuando lo de los ojos rojos, y le regalé la mejor de mis sonrisas.
Mientras iba caminando de regreso a mi nuevo dormitorio no pude negar que me había pasado un pelín en todo esto. Pero desde hace mucho no me divertía tanto. Molestar en su propia cara a un vampiro sangre pura era algo que no hacía desde hace mucho tiempo y cuan gratificante era aquello.
-Va a ser un hermoso año-chillé emocionada.
La llegada de la nueva chica había dejado algo conmocionada a Yuuki. Ella le hablaba con tanta familiaridad al director como si se conocieran desde hace muchos años pero ella parecía de la misma edad que ella. Y luego tenemos esa personalidad tan fría y sarcástica. Sí, Zero era frío pero había algo en aquella mirada que la hacía sentir incómoda y un deje de tristeza.
Por la cabeza de Zero se repetía una y otra vez aquellos ojos azules eléctricos. Era como si los hubiera visto en otra parte pero su cerebro no procesaba de dónde. Le agradó la idea de que ella no era otra fan más de los vampiros, es más, se aventuraba a decir que los odiaba con la misma intensidad que él.
Para todos los vampiros presentes aquella simple humana era todo un fastidio. Otros sentían escalofríos el tan solo recordar aquellos ojos fríos que los miraba como si por medio de ellos les estuviera jurando una amenaza a muerte llena de dolor y sangre. Ni siquiera su líder podía infringir aquel miedo.
Por otra parte Kaname estaba más que fúrico al ver como una simple humana retaba su autoridad y venía a burlarse en su cara. Era inaudito. Tenía que hablar seriamente con Kaien. Había algo muy extraño en ella.
Mi sonrisa no se quitó hasta llegar al dormitorio donde me esperaba un muy serio Kaien. Yo le regalé la mejor de mis sonrisas.
-Tranquilo no hice nada más que presentarme-él suspiró.
-¿Por qué siento que no debería creerte?-reí divertida ante su expresión.
-Oh, me ofendes Kaien-volvió a suspirar y me hizo señas para que lo siguiera.
Lo seguí en silencio mientras me guiaba por un largo pasillo para luego hacerme entrar a lo que pensaba yo era su oficina. Todo era sencillo como él. Me senté en una silla enfrente de su escritorio.
-Dime la verdad Kagome, ¿por qué aceptaste mi invitación?-preguntó serio. Cuando él te miraba de esa forma era porque no había espacio para bromas. Toda sonrisa en mi rostro se esfumó.
-Hubo una vez en la que existía una chica ingenua, de corazón puro y cariñosa con todo el mundo. Que creía que los yokais y los humanos podían coexistir pacíficamente sin derramamiento de sangre o guerras innecesarias-lo miré a los ojos.
-¿Aún existe?-suspiré.
-Sí y no-me miró con confusión-Kaien esa niña tonta e ingenua murió hace siglos. Ya no creo en la lealtad, sinceridad ni todas esas estupideces que creía antes. Pero aún tengo aquel pensamiento de que dos naturalezas distintas pueden vivir en paz-su mirada se tiñó de tristeza.
-Me hubiese gustado poder conocer esa Kagome del pasado-no pude evitar gruñir.
-Por la culpa de la ingenuidad de esa tonta Kagome, pagaron muchas vidas inocentes. Ese día murió con todos y cada uno de ellos. No existe más, así que no la intentes buscar porque no la vas a hallar-él suspiró con tristeza.
-Me pareció verla cuando me rescató de aquellos yokais-sonreí ante el recuerdo.
-Hmmm…ellos solo eran un medio para mi diversión. Se atrevieron a huir, jamás dejo que mis víctimas huyan-sonreí.
-Sé que en alguna parte dentro de tú corazón y alma, vive esa Kagome de antaño. Espero poder verla algún día-gruñí en molestia.
-No hablemos más de temas sin sentido-él suspiró-Quiero que me expliques por qué hay un vampiro que está a dos pasos de caer en el nivel E y por qué hay una sangre pura con sus poderes sellados y haciéndose pasar por una simple humana-él me vio con ojos sorprendidos y luego recuperó la compostura.
-Así que te diste cuenta-sonreí.
-Hasta un ciego puede ver el gran parecido entre Kaname Kuran y Yuuki Cross-él suspiró.
-Con respecto a ese tema no puedo hacer nada, todo esto fue hecho por Kaname-rodé los ojos-Con respecto a Zero…-su semblante cambió un poco y se suavizó un poco.
-No sé hasta cuándo podrá aguantar…-me miró con ojos suplicantes.
-Así que una de las razones para que me invitaras a este lugar es para ayudarte con ese problema-él asintió-
-No puedo transformarlo en humano-sus ojos me mostraron decepción-No me mires así, échale la culpa a tú querida "hija"-enfaticé esa palabra-Por alimentarlo con su sangre. Ella es una sangre pura después de todo. Es por eso que el hambre de Zero solo ha aumentado en vez de menguar-él suspiró.
-¿Aún se puede hacer algo?-preguntó algo ansioso.
-Parece que no me conoces Kaien-le sonreí y él suspiró.
-¿Ya tienes un plan?-reí.
-Sí lo tienes-asentí.
-Por ahora solo necesito buscar los libros adecuados y los ingredientes para realizar el procedimiento pero…-él me miró.
-No sé si tenga la suficiente resistencia física como para que aguante el procedimiento-él suspiró.
-Es eso o que caiga al nivel E-asentí.
-¿Qué tienes planeado?-sonreí y le empecé a plantear mi plan.
Cuando me fui a acostar me encaminé hacia la enorme ventana que daba hacia el jardín. Miré hacia el cielo y permití que una única lágrima solitaria cayera de mi ojo izquierdo.
-No sabes cuánta falta me haces-dije mirando al cielo.
-Te amo y siempre te amaré-cerré la ventana y me dispuse a dormir.
A la mañana siguiente cuando me desperté sentí algo húmedo correr por mis mejillas y me percaté que había estado llorando.
-Hmmm….-suspiré con algo de pesar.
Después de todo aún no podía alejar aquellas pesadillas que me atormentaban de día y de noche recordándome a cada segundo de mi vida que mi destino era cruel y lleno de muerte.
Me desperecé, tomé mis cosas para darme una ducha relajadora y busqué el baño, que Kaien tuvo la amabilidad de mostrarme donde quedada, y dejé que mi cuerpo se relajara con el agua tibia.
-Buenos días Kagome-saludó alegremente el director, le di un breve asentimiento de cabeza. En la mesa vi que el semblante de Yuuki era triste.
Comimos en un silencio sepulcral. Una parte de mí se removió ansiosa presintiendo que algo malo iba a ocurrir.
-¿Kagome te puedes quedar unos minutos?-asentí. Esperamos que Yuuki se retirara y miré a Kaien.
-Ha llegado un cazador para encargarse de situación de Zero-suspiré.
-Aún no puedo hacer nada mientras no lleguen mis cosas. Lo único que puedo hacer por ahora es retener la sed de Zero por unos días más, pero Yuuki no debe de alimentarlo más con su sangre, solo lo perjudicaría-él asintió.
-Iré a clases-me levanté de la mesa. Me dirigí al baño y lavé mis dientes.
Estuve caminando unos minutos, podía sentir claramente las miradas intensas de muchos estudiantes. En serio esperaba que esto durara poco tiempo.
Me presenté a las clases con solo el nombre de "Kagome" ni siquiera los profesores tenían permitido decir mi apellido.
Pude percatarme de que Zero no asistió a clases y aquel mal presentimiento llegó de nuevo.
-Argh…-protesté molesta.
Yuuki me indicó lo que tenía que realizar como trabajo de prefecta. En serio estas chicas gritaban como locas. Me disculpé con Yuuki y fui a mi habitación. Tomé una pequeña daga y me encaminé hacia otro lugar.
Sentí la energía de Yuuki dirigirse a donde los vampiros estaba recibiendo clases. Esto iba a terminar muy mal. Tomé el mismo rumbo de donde ella fue y me la encontré hablando con un extraño hombre.
-Él está en la habitación de invitados en los cuarteles privados del director Cross-suspiré.
-No vayas Yuuki-ambos me miraron con sorpresa.
-Kagome-sama…-suspiré.
-Si vas solo le causarás más daño. El que lo alimentes con tú sangre solo empeora su situación. No vayas con él. Si realmente quieres ayudarlo mantente alejado de él-mi voz fue severa, fría y carente de todo sentimiento. Por el rostro de la chica vi una mirada llena de dolor y confusión.
-Solo quiero ayudarlo…-la interrumpí a medio camino.
-Solo lo lastimas más, Yuuki. Es solo lo que has logrado hacer todo este tiempo-sé que sonaba cruel pero ella recordaba a alguien de mi pasado que intentaba con fuerza olvidar.
-Tú eres la chica que Cross me habló, ¿no es verdad?-dijo el tipo extraño.
-Hmmm…No sé qué te habrá dicho Kaien de mí-le sonreí y me dispuse a caminar y olí perfectamente las lágrimas de Yuuki.
-Yuuki no es tú culpa lo que está sucediendo es la de alguien más. Si hay alguien a quien acusar es a esa persona-dije con voz solemne mientras me dirigía donde se hallaba Zero.
Me encaminé hacia donde podía percibir el aura perturba del chico. La verdad sentía algo de pena por el muchacho. La chica que amaba estaba enamorada de otro y con su confusión solo lo lastimaba más.
-Argh….-gruñí con molestia al recordar a mi yo del pasado.
Las palabras de Kagome habían calado muy hondo en Yuuki. Todo este tiempo solo había estado intentando ayudar a Zero pero lo único que le había causado era ¿dolor? Esto la entristeció mucho y no pudo evitar llorar.
-Ve a tú dormitorio-fue lo que escuchó decir del cazador para luego desaparecer por los pasillos.
Toga estaba sumamente sorprendido ante las palabras crueles de la muchacha. Su voz y sus ojos mostraban tanta frialdad que ni en todos sus años de vida como cazador había visto en sus objetivos o en los propios cazadores que muchas veces se vuelven ajenos y fríos hacia el mundo.
Kaien le había comentado que ella era una muchacha de confianza pero que no podía contarle más sobre ella ya que era un secreto que debía ser ocultado del mundo y que era mejor que no lo supiera, si sabía valorar su vida.
Kaname había escuchado cada una de las palabras de aquella despreciable humana. Sí, despreciable porque había lastimado a su amada Yuuki. Lo que más le pareció extraño era ¿cómo ella sabía que Zero se había alimentado de su sangre? Kaien le debía muchas explicaciones. Esa chica podría alterar sus planes trazados y eso era algo que no iba a permitir.
-Zero, ¿tendrías la amabilidad de abrirme la puerta?-pedí por enésima vez.
Grave error de mi parte haber tocado la puerta y dejar que me viera. Me cerró la puerta en la cara. Que poca educación tenía.
-No voy a volver a repetir lo mismo-nada. Tocaba por el método de la vinchita.
-No te han enseñado que no se le debe cerrar la puerta en la cara a una dama-gruñí con molestia mientras cerraba la puerta detrás de mí. Él me miraba con asombro y molestia.
-¿Qué haces aquí?-su voz era fiera.
-Vine a ayudarte, ¿acaso no es obvio?-él me miró unos segundos y volteó su rostro hacia otra parte.
-Sé que estás cayendo al nivel E y has estado bebiendo de la sangre de Yuuki-lo sentí tensarse.
-Escúchame Zero no voy a pintarle el cuadro de colores bonitos ni muchos menos a decirte que no te vas a convertir en lo que más odias, porque no me gusta las mentiras-lo miré a los ojos.
-Lo que sí puedo decirte es que puedo ayudarte a que no caigas en ese nivel-sus ojos se abrieron con sorpresa.
-No te pido que confíes en mí pero que sí me veas como tú única esperanza para no caer en ese nivel, soy la única opción que te queda ahora. El director ya sabe de todo esto-él me miró por unos segundos y giró su rostro de nuevo.
-No necesito tú ayuda-rodé los ojos.
-Pero si deseas esto…-dejé escapar un poco de mi energía para crear un pequeño campo alrededor de nosotros. Saqué la daga de entre mi ropa y corté un poco mi dedo, dejando escapar pequeñas gotitas de sangre.
-Deseas tanto de este líquido que se está haciendo imposible vivir…-sus ojos se transformaron en dos faros carmesí.
-No…-intentó alejarse pero no se lo permití.
-Mi sangre es distinta a la de cualquier humano o vampiro-acerqué mi dedo a su rostro.
-Pruébala…-sabía que estaba luchando contra sus instintos.
-No luches, déjate llevar-abrió poco a poco su boca e interné mi dedo en su cavidad bucal.
Succionó mi dedo y luego con un poco de presión hizo un pequeño rasguño y siguió bebiendo. Dejé escapar poco a poco mi energía dentro de él a través de mi sangre.
-Mi dedo no zaceará tú sed-sus ojos se encontraron con los míos y le sonreí.
-Ven-lo miré a los ojos y él me miraba como hipnotizado.
Poco a poco lo llevé a la cama y le hice recostar su espalda contra la pared mientras yo me ponía a ahorcadas de él y hacía a un lado mi cabeza exponiendo mi cuello.
-Bebe-no se lo pensó dos segundos antes de enterrar sus colmillos en mí.
Sus manos se apoderaron de mi cintura y me atrajo más hacia él. Acomodé mis brazos alrededor de su cuello y le permití beber. Deslizaba poco a poco mi energía en él.
Sabía perfectamente que cuando un vampiro bebe de tú sangre puede tener acceso a tus recuerdos y emociones, pero desde hace mucho había sellado cada uno de ellos. Nadie podía tener acceso a ellos a menos que yo así lo quisiera.
-Tranquilo bebe todo lo que necesites-él intentó separarse de mí pero no se lo permití.
Mi mente divagó hacia el pasado. Él me recordaba mucho a aquella persona. Dos naturalezas dentro de ti. Una intentando tomar el control de la otra. Salvaje e imparable, destructora y sedienta de sangre.
Sentí como su agarre poco a poco se iba aflojando. Me alejé un poco de él lo suficiente como para permitirme mirarlo a los ojos. Su mirada estaba perdida en algún punto. Obligué a que sus ojos me miraran.
-Zero…-cuando sus ojos se encontraron no pude reprimir una sonrisa llena de calidez humana, de esas que ya no existían en mí.
-Sé que intentas luchar contra aquella naturaleza que tanto desprecias. En mi pasado conocí a alguien similar a ti. Se retraía de todos, no permitía que nadie se le acercara. Odiaba al mundo, culpaba a la sociedad por ser quien era-le volví a sonreír. Dejé que una de mis manos viajara hasta su mejilla.
-Te doy un pequeño consejo. No puedes odiar a todos los vampiros por lo que te ocurrió, es injusto que castigues a toda una especie por alguno que hizo uno. Los humanos también han cometidos actos imperdonables a través de los siglos pero no se los ha condenado a todos por eso, ¿cierto?-le sonreí.
-La naturaleza de todos es diferente pero siempre habrán sentimientos negativos y mezquinos en alguno de ellos. Todo ser nace con esas emociones, sea vampiro o humano. Depende de ellos mismo desarrollarlos o convertirse en alguien de bien.
-Tampoco depende del medio en el que crecieron. He conocido a muchos que han tenido una infancia cruel y llena de maldad pero sin embargo han ido en contra de todo eso y se han convertido en seres honorables y que respetan la vida de los demás.
-Tú odio hacia los vampiros es razonable. Te quitaron todo cuanto amabas y te convirtieron en algo que tú no querías y por lo que has sufrido a lo largo de tú vida.
-Si yo hubiera dejado que mi rencor hacia que los que me quitaron todo cuanto amaba me consumiera, créeme que no tan solo los vampiros estuvieran muertos sino también los humanos-él me miró algo sorprendido.
-Te dije que no solo los vampiros corruptos y llenos de maldad, también hay humanos que lo son. No les importa acabar con la vida de otros que no han lastimado a nadie-acaricié su rostro y deposité un casto beso en su frente.
-Sello de cinco puntas-susurré y vi que en su frente un pequeño círculo con una estrella en medio aparecía y luego se desvanecía.
-Sabes no somos tan distintos después de todo-me miró sin comprender-Nos han quitado todo en este mundo, nos han dejado con un vacío que jamás podrá ser llenado con nada. A ti te quitaron a tus padres, tú hermano y tú vida como humano.
-A mí-suspiré-Se llevaron todo mi familia, mis amigos, a mí…-sentí que me ahogaba-Todo cuanto amé-me alejé de él y me puse de pie y miré hacia la ventana.
-De nada me ha valido odiar y guardar rencor contra los que me convirtieron en este cascarón vacío y sin vida. Si seguía permitiendo que aquellos sentimientos me consumieran les estaba dejando que también se llevaran mi vida. Iba a estar viviendo por y para ellos. El odiar y buscar venganza no te permite vivir lo poco que te queda en tú vida.
-No permitas que ellos se conviertan en tú razón de vivir, porque si sigues por ese camino que has elegido estarás viviendo para los vampiros y no por ti. Créeme yo ya he vivido eso y cuando llegas al final del camino no encuentras nada, más que soledad, amargura y un tremendo dolor que no sabes cuándo va a acabar-sentí aquella lágrima solitaria que todas las noches me acompañaba.
-No te conviertas en un alma vacía y sin motivo para vivir-giré un poco mi rostro y le sonreí-Aún eres mi joven como para dejar que tú vida se consuma de esa forma-me acerqué de nuevo a él y acaricié su rostro.
-Vive, enamórate, sufre una desilusión amorosa, ten esperanza, cásate y ten hijos. Pero no sigas más ese camino que has elegido. Porque si deseas saber en qué te convertirás cuando alcances las metas que te has trazado-le sonreí.
-Serás alguien como yo. Que come y respira porque así tiene que ser. Que carece de emociones y está tan vacía que más pareciera que estoy muerta-sonreí con ironía.
-Sí estoy muerta en vida-le di una última sonrisa mientras me alejaba de él y cerraba la puerta tras de mí. No sin antes quitar el campo de energía.
-Zero aún tienes esperanzas para vivir, no sigas muriendo-susurré lo suficientemente alto como para que él me escuchara y me perdí por aquel pasillo.
Cuando esa chica apareció por su puerta no dudó ni dos segundos en cerrársela en la cara. No confiaba en ella. Su mirada reflejaba lo que él por años ha sentido. Frialdad, odio hacia el mundo.
No supo qué responderle ni cómo reaccionar cuando ella le ofreció su sangre. El olor de aquel elixir lo golpeó tan fuerte que aquel monstruo que por años ha intentando refrenar, se apoderó por completo de él.
El sabor de su sangre era único, exquisito y extraño. No pudo acceder a sus recuerdos o cualquiera otra emoción. Era como un cascarón vacío, como si estuviera bebiendo de alguien muerto.
Todas sus palabras, cada una de ellas lo había dejado sin habla. Hablaba con una sabiduría tan ajena a su corta edad, era como si hubiera vivido tantas lunas.
Estaban impregnadas con dolor, uno tan profundo que le caló tan hondo que quiso llorar. Sintió una tristeza tan honda que jamás pensó sentir tanta compasión en su vida por alguien más que no fuera Yuuki.
Era cierto él vivía por y para su odio por los vampiros. Jamás se permitió vivir para él mismo. Todo lo que lo movía cada mañana, cada día era su venganza contra aquella sangre pura que le arrebató su familia y lo convirtió en el monstruo que es ahora.
Cuando le dijo que a ella también le fue arrebatado todo cuanto amaba, a sus amigos, su familia…Había algo más en todo eso, como si también le hubiesen quitado su vida.
Aquellos ojos azules tan profundos solo mostraban dolor, soledad, pérdida y desesperanza. Todo brillo de vida se había esfumado hace mucho tiempo. Sus ojos mostraban lo mismo que él a diario. Pero ella lo hacía a un nivel completamente distinto al de él.
"Aún eres muy joven" Esa frase se le repitió una y otra vez en su cabeza. ¿Acaso no tenían la misma edad? Hablaba como si ella fuese mucho mayor.
De algo estaba seguro aquella chica ocultaba tantos secretos y memorias que estaba intrigado por averiguar. Pero su inconsciente le gritaba que no intentara averiguar que no le iba a gustar lo que iba a descubrir.
No debería permitirme sentir pero me era imposible no hacerlo. Zero me recordaba mucho a mi pasado. Era alguien herido y lleno de odio, rencor y desconfianza. Aquella Kagome que se preocupaba por todos no estaba tan muerta como pensaba.
-Tsk…-dije con fastidio mientras caminaba de regreso a mi dormitorio y miraba las estrellas.
-Después de todo aquella Kagome aún sigue viviendo-sonreí al cielo y por unos breves segundos unos hermosos ojos dorados me miraron junto con aquella sonrisa.
-Algún día volveremos a estar juntos…-repetí la misma promesa que él me había hecho antes de….
Mi cuerpo se erizó al sentir aquel poder arrollador de aquel Sangre pura. Bajé mi rostro, que estaba aún viendo hacia el cielo, y me encontré con unos ojos color chocolate que me miraban de una manera extraña.
-Prefecta…-sus pasos iban hacia mí.
-Hmmm…-lo miré unos segundos y luego giré mi rostro y mi camino. Mi cuerpo vibraba más y más.
-Aún no nos hemos presentado formalmente-se detuvo y yo seguí con mi camino.
-No me interesan las presentaciones-sentí un leve agarre en mi brazo y mi cuerpo rechazó su contacto, lo vi apartar su mano instantáneamente. No pude evitar sonreír al ver su expresión de asombro, aunque fueron unos breves segundos.
-No deberías andar por ahí tocando a la gente sin su consentimiento-me burlé en su cara-Existe una cosa llamada "espacio personal" y tú no estás respetando el mío-su expresión era fría y molesta.
-Solo te voy a hacer una pequeña advertencia…-dio unos pasos hacia mí y yo le sonreí, mi mirada tuvo que perturbarle porque detuvo su andar. Amaba tener ese poder.
-No te gustaría tenerme como tú enemiga sangre pura. No soy de las personas que tienen mucha paciencia-volvió a caminar y pasó su dedo por donde los colmillos de Zero habían estado segundos antes. Su toque hizo que mi ser se estremeciera de una manera un tanto extraña.
-No vuelvas a hablarle así a Yuuki-golpeé su mano rechazando su contacto.
-No puedes proteger por siempre a esa niña. Tiene que aprender que no siempre cuando queremos ayudar a alguien podemos hacerlo. Que lo que hacemos por ayudar en realidad solo perjudica-lo miré a los ojos.
-Sé que no eres lo que aparentas. Que ocultas algo muy grande y no voy a permitir que continúes manipulando a todo el que se atraviese. Tienes una mirada de aquellas que les gusta tener todo bajo su control y dominio. Que usa a las personas a su antojo para luego despacharlas cuando ya no son de utilidad-sus ojos se estrecharon un poco.
-Zero ya no formará parte de jueguito mental, de eso me encargo yo-quiso acercarse más pero una barrera invisible fue creada alrededor de mi cuerpo como medio de defensa. Cuando su mano hizo contacto con mi piel, fue quemada al instante.
-Todos tenemos sorpresas bajo la manga. Muchas personas no son lo que aparentan, Kuran-le sonreí.
-No vuelvas a usar ese tono amenazador conmigo porque no te lo voy a permitir. No soy un juguete que puedas o vas a manejar a tú antojo. Yo me pertenezco a mí misma-le sonreí mientras caminaba y me alejaba de un muy estupefacto vampiro.
-¡Va a ser un año muy divertido!-chillaba de alegría mientras me encaminaba de vuelta a mi dormitorio.
Esa repulsiva humana se había atrevido a amenazarlo y lo que es peor aún, no mostraba ningún signo de respeto o tan siquiera miedo hacia él. Lo que más le inquietaba era el por qué su ser se congeló cuando ella lo miró de aquella manera. Jamás había visto a alguien tener una mirada tan gélida, amenazadora y llena de odio.
Él era un Sangre, no le temía nada pero aquella chiquilla… ¿Y qué era eso que le quemó ante su contacto? Algo muy grande ocultaba aquella insolente humana e iba a descubrirlo.
-Esto sí que es memorable. Un Sangre pura siendo amenazado por una débil humana y lo que es peor dejarlo sin habla-se burló el cazador mientras le daba una calada a su cigarrillo.
-No comprendo por qué rompiste la tradición por ella. Tú sabes lo que acaba de hacer. Después de todo la evidencia aún está en el aire-se burló el cazador, Kaname solo entrecerraba los ojos.
-Ella no es de las personas que responden cuando se le cuestiona algo-respondió el vampiro con algo de molestia.
-Hmmm…-caló un poco más de su cigarrillo.
-¿Qué es lo que planeas? ¿Y por qué no intentas echar a Zero a un lado?-esto molestó al vampiro, nadie cuestionaba sus planes. Usando algo de su poder hizo que parte del cigarrillo volara en pequeños pedazos.
-Aún me es de utilidad-no valía la pena mentirle, al fin y acabo escuchó toda la conversación que tuvo con la prefecta.
Otra vez me desperté con lágrimas en los ojos y con aquella molestia de que algo iba a suceder hoy.
-Tsk…-me puse el uniforme pero no asistí a clases, algo me decía que tenía que estar vigilando a ese tipo con el parche en el ojo.
No asistí a desayunar. Voy a caminar alrededor de la academia, intentando relajarme. Pero relajarse en un lugar lleno de auras de vampiros era imposible.
-Así que…-suspiro mientras me encamino hacia donde se halla Zero y aquel tonto cazador.
La mentalidad de los cazadores es tan errada y mezquina. Piensan que aquellos vampiros que liquidan son solo asesinos. Me molesta esa actitud que tienen. Si tan solo pudieran sentir lo que yo siento cuando me acerco a ellos.
-No podrían hacer su trabajo-me dije a mí misma.
Me encamino más rápido al sentir cierto temor y ansiedad en el aura de Zero y desolación y tristeza en la del cazador. Kaien me había informado que aquel cazador había criado a Zero y a su hermano.
-Baja esa arma que se te podría escapar un tiro-él apenas me miró pero yo ignoré su mirada y caminé hacia donde estaba Zero.
-No sé qué haces aquí pero te recomiendo que te hagas a un lado-ignoré su "advertencia" y me arrodillé a la altura de Zero y coloqué mi mano en su mentón para obligarlo a mirarme.
-Mírame-sus ojos se encontraron con los míos.
-¿Tan vacías te parecieron mis palabras?-le espeté molesta.
-¿Tan poco valoras tú vida? ¿Tanto así quieres morir y dejar de luchar?-él me miraba sin decir palabra alguna.
-¡Respóndeme Zero!-su mirada antes vacía, cambió mostrando otro sentimiento.
-¿Dejarás que aquella vampira cumpla con su objetivo?-
-Ella acabó con tú familia y contigo ese día. Parte de ti murió ese día y ahora vas a renunciar a lo poco que quedó de ti. ¿Vas a permitir que ella gane? Eso es lo que ella quería que tú odiaras tanto tú vida que un día terminarías siendo asesinado por ti mismo. Te puso esa maldición para burlarse de ti, de tú familia, de lo que creías en ese entonces.
-Tú familia era de cazadores y el convertirte en lo que ellos cazaban, para ella fue como su mayor burla hacia ti.
-No solo hay vampiros sin corazón en este mundo, existen humanos que sin necesidad de tener garras o colmillos pueden llegar a asesinar a una persona sin siquiera herirla físicamente.
-Los humanos son seres que se dejan llevar por sus sentimientos y temores. Son débiles de corazón pero fuertes de alma.
-Has vivido años con esa maldición. Muchos en tú lugar hubiesen optado por lo más fácil, rendirse y dejar que la sed de sangre gobernara su mente. Así de débiles son los humanos pero tú me has demostrado que aún tienen esperanzas.
-¿Por qué hablas de "ellos" y no "nosotros"?-me preguntó de repente y yo sonreí.
-Las cosas no son lo que aparentan-le susurré al oído. Él me miró con algo de seriedad.
-Tranquilo tampoco soy de ellos-reí-Soy alguien neutral. No estoy de lado ni de ellos ni de ustedes los humanos. Aún no escojo ningún bando-reí-Kaien me trajo aquí para intentar a que recobre la esperanza en los seres humanos-
-¡ZERO!-la voz de Yuuki me hizo rodar los ojos.
-No me hagas perder la poca esperanza que aún tengo en los humanos, Zero. Puede que tú seas esa razón para que piense que aún tienen salvación y que no son los seres egoístas y sin corazón que me han mostrado ser hasta ahora-le di un casto beso en la frente y me puse de pie.
-¡Espera!-sentí que se puso de pie.
-Hmmm…-giré un poco mi rostro para mirarlo.
-…..-suspiré
-Demuéstrame tú valía viviendo Zero Kiryuu. Demuéstrame que los seres humanos no son los monstruos que sé que son. Demuéstrame que vale la pena vivir aunque no tengas más fuerzas. Demuéstrame que aún existe la esperanza y pueda que te de aquella salvación que tanto ansías-sus ojos se abrieron un poco por la sorpresa.
-¿Tú puedes…?-sus palabras murieron en su boca.
-Como te dije las cosas no son como las aparentan-le sonreí y luego me enfrenté al cazador.
-Ve y habla con Kaien, él te explicará las cosas. Desde este momento Zero Kiryuu está bajo mi tutela y protección. Aquel que ose lastimarlo morirá sin pensármelo dos veces, ¿entendido?-usé mi mejor tono de voz y me marché dejando a una chica y un cazador estupefactos y un casi vampiro sin habla.
-¡Que año más divertido el que voy a tener!-volví a chillar emocionada.
Otra vez Zero fue sorprendido por aquella extraña muchacha. Sus palabras lo habían dejado mudo y lo habían sacado de ese pozo obscuro en el que él mismo se había metido desde hace mucho.
¿No es humana? Era lo que se preguntaba mentalmente una y otra vez. Tampoco es vampiro, entonces ¿qué es? Bueno si fuera un enemigo o alguien peligroso Cross no la hubiese invitado a la academia.
Hay algo más que lo perturbaba. Desde anoche que había bebido de su sangre y su sed no había aparecido, se sentía tranquilo y más fuerte. Extraño después de todo.
Toga estaba de piedra. Había escuchado perfectamente todo lo que aquella muchacha le había dicho a Zero. ¿No era humana? Sabía que no era vampiro ya que su sexto sentido se hubiese puesto alerta pero ¿qué era? Y aquella mirada fría y carente de toda emoción era lo que más lo perturbaba.
Yuuki, ella no sabía cómo sentirse. Aquella chica había llegado a penas ayer y ya estaba ganándose la confianza de Zero a lo que a ella le había tomado años y aún no se la ganaba del todo.
-Tsk, ¿qué quieres Kaien?-gruñí con molestia y él solo sonrió.
-Esta noche llegará un invitado muy importante para la residencia Luna y necesito que lo escolten hasta su destino-rodé los ojos y mi puse de pie. Mi mirada se encontró con la de Zero.
-Kagome…-bufé.
-No soy guardaespaldas de nadie, Kaien. No vine aquí para ese tipo de estupideces. Bien puede caminar él solito y llegar hasta la residencia Luna, ni que estuviera cojo o inválido-por el rostro de Zero apareció una diminuta sonrisa.
-Además si es invitado de los vampiros, ¿por qué no va uno a escoltarlo?-Zero asintió en acuerdo conmigo.
-Ustedes son los delegados-usó su voz autoritaria, rodé los ojos.
-No uses ese tono de voz conmigo, Kaien-me giré para verlo y él se estremeció-Yo solo obedecía a una sola persona y ni siquiera él me mandaba del todo-él inhaló profundamente.
-Lo sé-me di media vuelta pero Yuuki se puso en mi camino.
-¿Se te ofrece algo?-miré a la niña enfrente de mí y vi que se estaba armando de valor para decirme algo.
-¿Por qué tratas así a el director? Él es tú superior y le debes respeto-le regalé mi "mejor sonrisa" y ella se estremeció.
-Kaien veo que nos ha sabido educar bien a tus hijos-en ningún momento aparté mi mirada de la mocosa.
-Enséñale dónde está su sitio si no quieres perder a uno de tus preciados hijos-ella se estremeció y se escondió detrás de Zero.
-Kagome…-suspiré y me di media vuelta.
-Sabes perfectamente que si estoy en esta academia fue para cumplir uno de tus caprichos y el de aquella persona. Nada más simple que eso. No vengo a hacer amigos-miré de reojo a Yuuki-Ni que me vengan a dar dando órdenes ni intenten enseñarme modales ni respeto-lo escuché suspirar.
-Por favor Kagome solo cumple con tú papel de delegada. Cumple la promesa que le hiciste a él-lo fulminé con la mirada.
-Mi promesa no tiene que ver con servir de guardaespaldas a un vampiro que de seguro…-inhalé profundamente y suspiré.
-Está bien y deja de usar esos ojos conmigo-él sonrió de oreja a oreja.-
-Gracias Kagome-bufé molesta.
-Da gracias a todos los dioses que aún no hayan llegado mis katanas-le sonreí lo más inocentemente que pude y él se estremeció.
-Nos vemos Kaien-me despedí mientras iba con una enorme sonrisa.
-Aún sigo preguntándome si fue buena idea invitarla a la academia-suspiró el director mientras se sentaba.
-Director…-susurró Yuuki luego de unos minutos en silencio.
-Sí, dime Yuuki-chan-le sonrió abiertamente a su hija.
-¿Por qué deja que ella le hable así?-preguntó algo dudosa y molesta por la actitud de la muchacha.
-Yuuki sé que ella te parece alguien fría, sin sentimientos y sin respeto por nada pero…-miró hacia la ventana-Ella no siempre fue así-recordó las historias que había escuchado de ella y lo que había leído en antiguos pergaminos-Ella ha sufrido más que cualquier persona que haya conocido, ha perdido más que cualquiera de nosotros unidos. Ha sufrido la traición de aquellos en los que más confiaba. Le han arrebatado, traicionado y apuñalado por la espalda una infinidad de veces que me sorprende que no se haya vuelta loca o haya asesinado a todo el que se le atraviese-suspiro.
-No muestra sus sentimientos por temor a que la vuelvan a traicionar y a herir como en el pasado. Se ha cerrado a cualquier emoción o permitir que alguien se le acerque lo suficiente como para romper aquella muralla que ha construido alrededor de su ser.
-No te pido que la comprendas pero tampoco la critiques. No conoces nada de su pasado como para poder tener una opinión de ella. Si deseas intentar ser su amiga, adelante pero no te digo que vas a poder acercarte lo suficiente como para conocerla realmente como es-giró su rostro y miró a Zero.
-Solo alguien que haya sufrido lo mismo que ella puede llegar a romper aquella muralla y conocerla como alguna vez fue en el pasado-Zero se sintió algo incómodo por la mirada que le daba el director y Yuuki sintió una punzada en su corazón.
-Director, ella no es humana-eso fue una afirmación más que una pregunta. El director sonrió.
-No tengo permitido revelar nada de ella, lo siento Zero-kun. Tendrás que preguntarle a ella misma si deseas saber algo más-el director por dentro sonreía porque veía un genuino interés de Zero por Kagome.
Él sabía perfectamente que ambos se iban a ayudar mutuamente a salir de todo esa obscuridad en la que se han sumido durante años. Aunque Kagome era la que más beneficiada iba a salir.
-Estúpidos vampiros…-gruñía molesta mientras sentía un aura poderosa y obscura acercarse.
-Hmmm…-así que eres tú…-tuve que mantener a raya mi ira.
-Veamos…-sonreí y no pude evitar que parte de mi energía se escapara.
-Ups…-reí divertida mientras vi la clara perturbación en las auras de los vampiros.
-¿Qué fue eso?-fue lo que pasaba por la mente de todos los vampiros.
Había sido unos segundos pero habían sentido una energía enorme y escalofriante. La cual por cierto no pertenecía a su líder ni mucho menos al vampiro visitante.
-Kaname…-dijo Ichijo mientras miraba a su amigo en busca de la respuesta de aquella energía. Él negó con su cabeza al no tener respuesta a aquella pregunta silenciosa.
Kaname también no pude evitar estremecerse al sentir aquella cantidad de energía. Jamás en toda su vida había sentido tal cantidad de poder antes y lo que más le sorprendió que se esfumara tan rápido como apareció.
-Es hora de molestar a unos cuántos vampiros-sonreí mientras caminaba hacia la residencia Luna.
Con cada paso que daba mi cuerpo vibraba por las dos fuerzas poderosas que se concentraban en un mismo lugar. Pero la de Kuran era la que más imponía.
Desaparecí todo aroma o rastro de mí para que no pudieran sentirme llegar y así poder escuchar su conversación y hacer mi gran entrada. Reí para mis adentros.
-Sinceramente espero, que un día tenga la oportunidad de compartir tú incomparable sangre-no pude evitar reír sonoramente y todos se fijaron en mi presencia.
-Kagome…-le escuché susurrar a aquel despreciable vampiro.
-Asato Ichijo tan despreciable como siempre-caminé hacia donde se hallaba arrodillado enfrente de Kuran mientras tomaba su mano en señal de respeto.
-¿Cómo es que…?-lo miré con mi sonrisa de esas que parecen inocentes…
-¿Sigo viva?-reí mientras veía su rostro lleno de asombro y miedo.
-Creíste que aquel patético ataque podía acabar con mi vida-reí aún más-No me rebajes a tú mismo nivel, Asato-todos en la sala tenían rostros asombrados.
-Hmmm…. Su sangre era deliciosa…-se puso de pie y se relamió los labios. Tuve que retener el gruñido que quiso escapar de mis labios, retener mi poder era casi una odisea.
-Espero que hayas disfrutado hasta la última gota de su sangre-le sonreí-Cuando coloque mis manos sobre ti…-puse cara de asco-Yuck no, es mejor usar mi preciada katana "lágrima de luna" Odio ensuciarme las uñas y este lustroso uniforme me gusta-no pude evitar mostrarme su cara de pánico.
-Si me llegases a asesinar…-me acerqué un poco más y reí abiertamente.
-¿Qué?-todo rastro de burla se borró de mi rostro
-Asesinaste a uno de los míos. Las reglas de los vampiros no se aplican a mí. Yo puedo hacer y deshacer contigo lo que yo quiera. No hay poder vampiro o humano para detenerme-él me sonrió.
-¿Qué te detiene?-miré mis uñas.
-Aún no llegan mis katanas-lo miré-Ellas ansían tú sangre-lo vi removerse.
-No puedes pasar sobre los vampiros-esta vez no pude evitar reírme.
-Oh… ¿y quién va a detenerme? Porque ciertamente dudo que tú lo hagas. Eres tan patético y cobarde como para asesinarme tú mismo por temor a las represalias, ¿no es así?-él se estremeció.
-Ya no queda nadie ni siquiera está él-suspiré.
-Quizás él esté muerto pero te recuerdo que yo fui su esposa y por ende su puesto me corresponde a mí-él me miró con ojos llenos de pánico.
-Eso es imposible, tú no…-reí estrepitosamente.
-Oh, pero que fuentes tan poco fiables tienes-me reí en su cara-No sabías que yo era su amante, su esposa, ¿su compañera?-me reí aún más.
-Pensé que él era tú compañero…-reí divertida.
-Qué más quisiera él que así fuera pero no…Mi único compañero siempre ha sido él aunque hubiese muerto años anteriores. El que tú asesinaste era uno de mis amantes más no mi compañero. Alguien débil por así decirlo pero no menos bueno en la cama-su rostro se contorsionó en una mueca de asco.
-Así que los rumores eran ciertos, la gran…-lo fulminé con la mirada.
-Cree lo que quieras, pero solo te doy una única advertencia-me acerqué a él lo suficiente como para que sienta toda mi rabia contenida-Cuida tus espaldas porque tú cabeza tiene precio. No soy la única que te quiere ver muerto y créeme yo voy un pequeño cordero comparado con los que te buscan-sus ojos se llenaron de pánico.
-Imposible acabamos con todos-rodé los ojos.
-El mundo no es lo que aparenta mi querido Asato. Hay mucho más allá de lo que los vampiros piensan. Ustedes no son los que están por encima de los humanos-mi voz sonó lo más mortal posible.
-¿Me estás declarando la guerra?-me alcé de hombros.
-No-le sonreí-Solo es un pequeño consejo de amigos. Yo no amenazo en vano ni hago declaraciones de guerra. Eso se lo dejo a los otros que les fascina ese tipo de cosas. Yo soy de las que prefieren ir directo al punto y me deshago de lo que estorba mi campo de visión-su rostro perdió todo color.
-Has cambiado Kagome, ya no eres el ser puro que solías ser-me reí ante su estupidez.
-¿Quién dijo que aún no lo era?-su expresión me causó aún mucho más gracia.
-Pero…-negué con mi cabeza.
-Solo ayudo a quienes realmente valen la pena ayudar. Los que saben valorar y apreciar la vida de cualquier ser. No me malinterpretes Asato. Ya no soy la misma niña tonta e ingenua que pensaba que había bondad en todas las personas. Esa niñita tonta ya no existe más. Los humanos, vampiros y…ellos se encargaron de matarla.
-Escuché que ellos te traicionaron-me alcé de hombros.
-Eso es parte del pasado y yo no vivo de él. Vivo mi presente para construir mi futuro. Uno en el que tú muy pronto no estarás-veía el rostro sereno de Kuran pero sabía que estaba inquieto.
-Nos vemos Asato y ya sabes cuida tú espalda-di media vuelta pero no di ni dos pasos cuando un cuerpo se puso en mi camino.
-Le informaré al concejo de que aún sigues con vida-su mirada era una llena de odio pero en el fondo sabía que había temor.
-Infórmales pero solo te advierto una cosa-le sonreí-Si ellos declaran una guerra no creas que ustedes van a ganar. No conoces aún de lo que soy capaz de hacer ni de lo que pueden hacer mis preciadas katanas. Tú solo has visto una parte de mi poder y el de ellas. No me subestimes Asato. No subestimes a aquellos que te buscan, quien saben no te ataquen directamente a ti sino…-miré directamente a su nieto quien se estremeció bajo mi mirada.
-Imposible, ellos están bajo la protección de Kaname-sama-no pude evitar reír.
-Ellos entrarían en este lugar, asesinarlo y Kuran jamás se enteraría-su expresión en el rostro no tenía precio.
-Sigue mi consejo Asato cuida tu espalda porque cuando menos te lo esperes dejarás este mundo. Y si piensas declarar una guerra hazlo pero ya sabes de antemano cuáles serían los resultados-su mirada era retadora.
-Le has declarado la guerra a los vampiros delante de un Sangre pura…-no pude evitar reír.
-No fui yo quien declaró la guerra fuiste tú al asesinarlo. Kuran y todos estos vampiros que me rodean no son de mi interés y peor el de ellos. Al único que quieren ver muerto es a ti.
-Si atacas no dudaremos en devolverte el golpe y recuerda que ellos tienen algo que tú no tienes o que ustedes tienen-su expresión fue de confusión-Una de mis amadas katanas y por supuesto a mí-su mirada se tornó más dura.
-Ah por cierto Kuran-giré un poco mi rostro para ver al sangre pura-Zero está bajo mi protección y tutela. Quien ose lastimarlo o usarlo para cualquier estúpido plan, no dudaré en presentarle a "lágrima de luna"-su mirada se volvió una fría y asesina.
-Nos vemos, vampiros-pasé a un lado de Asato y dejé atrás a unos muy estupefactos vampiros.
-¡Qué divertido será este año!-chillé con emoción.
