CORRUPT SOULS
Disclaimer: Los personajes pertenecen a la franquicia de comics Marvel. Todo contenido referente a su personalidad, gestos, interpretaciones, información general ha sido proporcionado por las películas y comics –especialmente por las películas–. La idea de la historia es una creación original, una interpretación y sutil modificación para satisfacer la diversión –y capricho– de un autor aburrido (?). Porque de haber sido dueño de los personajes, el Capitán hubiera amado –y manoseado– a Tony desde el primer día. Si,a la mierda la paciencia.
Título: Corrupt Souls
Parejas: Stony {Steven Grant Rogers | Anthony Edward Stark} — Rumbuck {Brock Rumlow and James Buchanan Barnes} — Thorki {Thor Odinson and Loki Laufeyson} — Otras parejas en proceso.
Aclaraciones:
—Diálogos—
—»Comunicación telefónica o derivados«—
—Diálogos J.A.R.V.I.S./F.R.I.D.A.Y.—
—Pensamiento de los personajes
–Intervenciones y aclaraciones–
« Recuerdos »
[…] Aclaraciones del autor
Diferencias horarias:
Norte de las Vegas, Nevada — Denver, Colorado; 1 hora aproximadamente.
Denver, Colorado — Cork, Irlanda; 7 horas aproximadamente.
New York City, New York — Cork, Irlanda; 5 horas.
Denver, Colorado — Woodinville, Washington; 2 horas aproximadamente.
Género: Drama | Romance | Humor | Aventura | Misterio | Suspenso | Crimen | Friendship
Ranting: Mature.
Advertencias: Universo Alterno. El Capitán América nunca fue encontrado por SHIELD, sino por HYDRA, para quien ha trabajado todo este tiempo. Anthony Stark hijo de Howard Stark Jr, hijo del Howard Stark que colaboro en el proyecto del Súper Soldado. Iron Man no existe entre los Avengers. Avengers formados por SHIELD, como un grupo de héroes para misiones de alto riesgo.
Relaciones homosexuales. Secuestros. Lenguaje obsceno. Violencia. Muerte. Sexo explícito. Abusos. Daños a terceros. Experimentaciones y menciones de daños a menores. Posible OC.
Comentarios: Bien, aquí el primer capítulo de este fanfic que consta de tres capítulos, es decir, solo faltan dos para el gran final. No tengo algo realmente relevante que decir, salvo que este capítulo no tiene tanto Stony a decir verdad, pero esta la esencia. Supongo. Ustedes juzgaran.
Capítulo dedicado a Mrs. Rogers-Stark. Larva, for you (¿?)
No busquen la lógica en donde no la hay.
Nuevo Summary: Anthony fue secuestrado por HYDRA a la edad de 8 años. Por más de 13 años nadie supo de él, hasta que apareció en los desiertos de Nevada sin respuestas que poder entregar a quienes lo han estado buscando. Y con su llegada una telaraña de engaños, teatros y manipulaciones se dan a conocer, tejidos por las almas corruptas que desean el infinito.
[—]
CAPITULO I. HUMANS.
[—]
"El hombre débil se vuelve fuerte cuando no tiene nada, porque solo entonces puede sentir la locura de la desesperación."
—La Compañía Blanca, Arthur Conan Doyle.
[—]
Estado: Colorado, Estados Unidos.
Ciudad: Afueras de Denver.
Localización: Base de S.H.I.E.L.D.
Hora: 09:00 hora local.
Los primeros días fueron los más agitados. S.H.I.E.L.D. había notificado, oficialmente, que Anthony Edward Stark, único hijo producto del matrimonio de Howard y María Stark, estaba entre sus instalaciones. Y no solo eso, sino que en capacidades mínimas adecuadas para poder reincorporarse a mundo de forma lenta, pausada, con un seguimiento constante de sus actitudes. Algo que, claramente, había logrado provocar revuelo entre las principales instituciones gubernamentales que tenían relación directa con Stark Industries, que aun a falta de su heredero, se mantenía como la principal productora de armamento. Pero no era revuelvo únicamente por haber dado paradero al niño que creían había sido tragado la tierra, sino también por su protección y asegurar que su desaparición no fuera un hecho al que debieran lidiar una vez más. Sumado a eso, Anthony debía lidiar con lo que la familia Stark había dejado para él, aun sin la certeza de que volvería al lugar del que nunca debió ser arrebatado.
Y era en ese punto que el actual apoderado de la familia Stark entraba en la escena, Virginia Pepper Potts era una mujer dura, seria y profesional que, aunque había despertado dudas cuando Howard la nombro apoderada, había demostrado con manos de hierro que el viejo hombre había sabido elegir bien a su sucesora. No solo había mantenido Stark Industries en la cima que le correspondía, extendiéndose como una multinacional que adquiría contactos y relaciones que sobrepasaban cualquier otra compañía, sino que había ampliado el repertorio de la misma. Pasando de una productora de armamento para el Estado, se extendió entre las ramas de la biología, la química, física y humanidades. Una compañía que construía armas había pasado a desarrollar tecnologías a bajos costos para el alcance de grupos sociales de menos recursos, innovaciones tecnológicas que dieron lugar a un nuevo sistema de trabajo, la implementación de energía limpia en cada una de sus plantas, intervención en las investigaciones médicas y farmacológicas que permitieran tratamientos y curas para enfermedades que se iban descubriendo día con día, incluyendo la investigación exhaustiva de cada nuevo virus o germen que generara una nueva epidemia. Prevención del hambre, falta de trabajo, daño al medio ambiente y violencias de cualquier índole.
Stark Industries se había posicionado, no solo en Estados Unidos, sino en el mundo, como una entidad inquebrantable que defendía y protegía a todos aquellos que se pusieran bajo su ala.
Fury siempre tuvo presente que, de quererlo, Stark Industries podría fundar un país, un Estado, una Nación por sí misma sin necesidades o complicaciones que se lo impidieran. Si lo fueran, estaba seguro, que sería uno enemigo que nadie desearía tener. No cuando podrían contar con armas, desarrollo, tecnología, tratamientos, curas, trabajo, salud, educación y preparaciones que superaban con creces cualquier otro país que pudiera existir hasta el momento. Porque, ¿Cuándo se ha visto en realidad una multinacional que realizara cuantiosas donaciones a escuelas indiscriminadamente, solo para asegurar una educación de elite a cada niño que allí estuviera? ¿Cuándo se ha presenciado que una empresa armamentística se apoderara de centros de investigación en bancarrota para sustanciar proyectos que nadie creía importantes pero, y sin embargo, habían logrado avances que ni los científicos del gobierno habían logrado? ¿Cuándo una multinacional había abandonado cualquier trato con planes de salud para dar origen a uno nuevo, uno que se encargaba sin costos de cada tratamiento de sus empleados, sin distinción, sin peles, solo con una presentación mínima de papeles para el inicio de los estudios? Virginia Potts había liderado, consciente o inconstantemente, una empresa que estaba a solo un paso de volverse una Nación.
Y todo eso había sido solo una preparación de la mujer para cuando el heredero de la familia Stark apareciera.
—Miss Potts— saludo cuando tuvo a la dama de frente, con rostro impasible, vestida de un traje de fina y reservada costura, detallando la figura bajo las telas. Un asentimiento fue el reconocimiento a su saludo —. La esperábamos hasta más tarde— agrego, con una rápida mirada al hombre que acompañaba a la dama como única seguridad.
Virginia sonrió, con un encanto oculto tras la burla: —Por esa misma razón he llegado ahora— replico con obviedad —. Mr. Stark solía decirme que nunca llegara cuando se espera—
—Él solía llegar tarde— acoto con un gesto de mano, permitiéndole el paso. La mujer lo miro una vez más, con una altivez que no lograba verse desagradable en su gesto.
—Suerte para usted que no me agrada llegar tarde—
La guio hasta el interior de las instalaciones, caminando a la par de la mujer que, con mentón en alto, influía el respeto que su posición le permitía, sin llegar a mostrar una vanidad mal acompañada. Fury no recordaba ocasión en que hubiera tratado con ella directamente, más allá de mensajes, envíos y contratos realizados entre ambas partes, no había relaciones más cercanas de esas. Por esa misma razón era que, en ese mismo instante, no podía evitar analizar a la mujer que había llevado Stark Industries por los últimos años, la que había aprendido de mano del mismo Howard Stark todo lo necesario sobre negocios, administración y economía. Llego a la conclusión de que era una dama de cuidado, por muy aspecto frágil que pudiera presentar, no era poco que haya logrado lidiar con un mundo completamente machista en cuanto a negocios.
—¿Dónde está?— Virginia no era una mujer que se caracterizara por las vueltas o retrasos, recorriendo la sala en donde habían ido a parar con ojo analítico, buscando la figura que había ido a buscar en el mismo momento que había recibido la notificación. Lo único que recibió fue el asentimiento de una de las agentes que parecía esperar su llegada.
—Tome asiento, Miss Potts— propuso el director, con un gesto en su meno para ofrecer uno de los asientos —. Agente Hill, ¿puede traerlo?— María asintió desde su lugar, dispuesta a ir en búsqueda de Anthony —. Con la agente Carter, de ser posible— agrego en una orden teñida de sugerencia.
María abandono la estancia dejando en el lugar un incómodo silencio que nadie supo cómo eliminar. Fury, tomando asiento frete a la mujer, tardo solo unos minutos en poder hablar: —Tomara un tiempo que llegue, la esperamos más tarde— repitió, con mirada entrecerrada —, seguramente este arreglando sus cosas—
—¿Dos días y ya tiene cosas en este lugar?— el tono de burla no fue imperceptible para nadie en la sala —. No será necesario. Ya me encargue de que Anthony tenga todo lo que necesita en donde se quedara a partir de ahora, y aun si le faltara algo, me encargare personalmente de que se lo extiendan—
—Pareciera que lo estuviera esperando— acoto con naturalidad. Virginia rio.
—Siempre lo espere. Así como Mrs. Stark lo hizo hasta el momento de su muerte. Así como Mr. Stark lo hizo hasta su trágico accidente—
—Por supuesto— acepto, sin palabras que pudieran contradecir tales hechos. La mujer se movió, acomodándose en su silla al cruzar sus piernas —. ¿Dónde se quedara?—
—Stark Tower— no aparto su mirada al responder, segura de sus palabras —. Se han adecuado las instalaciones para que pueda tener una vida cómoda, moviéndose con libertad, en tanto se adecua a todo—
—¿No le parece inadecuado moverlo a Stark Tower? No es—
—¿Seguro?— interrumpió, inclinando su rostro con un reto implícito en sus facciones —. Mr. Stark dejo sus planos como último proyecto de su autoría, fue— se detuvo, buscando la palabra correcta —, fue el regalo que dejo a su único hijo, Anthony, antes de morir. Instalaciones de máxima seguridad, una fortaleza a la vista de todos, el supuesto blanco fácil que podría sobrevivir un ataque directo— la mujer sonrió, con una seguridad que no dejaba dudas —. Director Fury, Stark Tower puede ser muchas cosas, menos insegura—
—Estaba preparada para su llegada, por lo que veo. Impresionante. Cualquiera en su lugar hubiera dejado eso de lado, enriquecerse por lo que tiene a su alcance— agrego con interés en las respuestas de la mujer.
Virginia tardo minutos en responder, con una expresión neutral en sus facciones, sin amedrentarse por la fija mirada que se le era dirigida. En medio del silencio la tensión aumento en el lugar: —Antes que nada, yo jure ante Mr. Stark que habría un legado al que Anthony pudiera llegar cuando fuera encontrado. Mr. Stark nunca abandono la idea de que algún día seria encontrado, aun si él no estuviera con vida— como un murmullo, un secreto que se fuera revelando, la mujer corto el silencio al recitar las palabras con lentitud, con una calma que logro estremecer al hombre —. No me interesa la riqueza que pueda o no obtener, mi trabajo era, es y será mantenerla grandeza de Stark Industries, y proteger el legado de la familia. En el que Anthony está incluido—
—A pesar de que nunca lo ha visto—
—Lo vi, lo vi crecer hasta que fue secuestrado— asevero, con gesto duro, encuadrando los hombros —. Director Fury, si lo que intenta es buscar algún interés de mi parte por atentar contra Anthony para quedarme con su fortuna, puede estar seguro que no sucederá. Por el contrario, he preparado todo para que ni una sola gota de lluvia lo toque si él así no lo desea. Incluyendo cualquier institución, delictiva o no, gubernamental o no—
—¿Nos incluye?—
—La encabezan—
La conversación llego a su fin cuando la puerta fue abierta una vez más, con pasos adentrándose por la sala, sin voces o sonidos mayores que pudieran captar la atención de los allí presentes. Fury mantuvo tanto como pudo la mirada azul de la mujer, sintiendo el peso que este podía provocar, tan profunda y directa que no le quedaban dudas los motivos por el que sus órdenes eran cumplidas sin quejas algunas. María, desde un lado de la puerta, carraspeo para obtener la atención de los presentes. Fury fue el primero en apartar la mirada, parándose de su lugar para observar tanto a la agente Hill, Carter y Anthony, quien miraba con interés y curiosidad mal disimuladas a Potts.
—Anthony, justo a tiempo, Miss Potts— se cortó, viendo a la mujer parándose de su lugar para caminar directamente al castaño.
—Anthony, me da tanto gusto verte al fin— hablo al tomar entre sus finas manos el rostro del castaño, recibiendo la fija mirada avellana, esa misma que a Virginia le hicieron recordar a María cuando le sonrió por primera vez —. Eres el vivo retrato de María, es impresionante— acoto casi en un murmullo, desordenando los cabellos de quien no había soltado palabra en respuesta. Ambos ajenos a los demás presentes que, cual espectadores, no habían apartado mirada de la interacción —. Tal vez no me recuerdas—
—Pepper, ¿no?— interrumpió, con un amago de sonrisa al inclinar su rostro. La duda se hizo presente, con la inseguridad al arrugar la nariz.
Virginia sonrió ampliamente, asintiendo al soltar su rostro con lentitud: —Así es, querido— confirmo, girando su rostro hacia el hombre que la había acompañado todo ese momento —. Harold, ve por el auto— el hombre asintió, moviéndose con rapidez para cumplir la orden.
—Miss Potts, si me permitiera un minuto— Fury intervino, recibiendo una corta mirada de la dama —. La agente Carter— apuntándola con un gesto de mano —la acompañara a partir de ahora, para seguridad de Anthony. Queremos asegurarnos de que podrá acostumbrarse y, además, evitar algún contacto de H.Y.D.R.A. que pudiera causarle daños—
Tanto Virginia como Anthony analizaron a la agente que, parada firmemente a un lado de Hill, no mostro nervios por el examen visual: —Espero no ser inconveniente— agrego con una reverencia al inclinar su cabeza.
—¿A dónde nos vamos?— intervino Anthony, quien no mostro un gran interés en la idea de tener una escolta de aquella entidad, pasando de largo a la mujer de rubios cabellos que le miro solo por segundos. Virginia casi quiso soltar una carcajada en burla, carraspeando antes de responder.
—Stark Tower, tu nuevo hogar— sujetando sus manos frente a su cuerpo —. Tendrás todo lo que necesites, te hare compañía tanto me sea posible, que espero sea bastante. También, iniciaremos los trámites para el traspaso de poderes en la empresa—
—¿Traspaso?— con un gesto inseguro, desvió la mirada hacia los presentes en la habitación —. Eso puede hacerse después, ¿podemos ir a comer una hamburguesa?—
Virginia no alcanzo a responder cuando Harold apareció una vez más: —Miss Potts, el auto está listo—
—Sí, vayamos por tu hamburguesa, Anthony—
[—]
Estado: Condado de Cork, Irlanda.
Ciudad: Millstreet.
Localización: #2 Base Principal de H.Y.D.R.A.
Hora: 23:48 hora local.
El último de los viajes del tren estaba llegando a la ya desértica estación de Millstreet, siendo esperado por unos pocos hombres que se mantenían dispersos por el lugar, con una naturalidad que parecía no despertar sospechas en nadie, a pesar de que muchos en el pueblo estaban seguros en sus residencias, protegiéndose del frio de la noche que atraía las ventiscas del bosque que rodeaba el pueblo. Un último pitido antes de que el tren se detuviera completamente, dejando que los últimos viajeros descendieran con expresiones cansadas. Un hombre de traje y maletín, seguramente un trabajador contento de volver a su casa luego de un largo día o días fuera. Una mujer con su niño, de ojos llorosos, que se movió hasta la salida sin querer llamar la atención de nadie que pudiera estar observándoles, de mirada baja y palabras silenciosas hacia el pequeño que la seguía de mala gana. Casi del último vagón bajaba un matrimonio con pequeñas mochilas, seguramente llegando de un viaje o recién comenzando uno, moviéndose hacia la salida con la seguridad de no perderse aun en medio de la noche. Las risas y los comentarios se perdieron por la puerta principal mientras las últimas personas bajaban del tren.
Steve se paró del banco en donde había permanecido sentado, seguido de cerca por Barnes: —Wanda, Pietro— saludo en cuanto los gemelos se acercaron. El tren continúo su camino hacia los almacenes, dejando en la estación solo al soldado y sus hombres.
—Rogers, Barnes— con un asentimiento de cabeza a cada uno, Wanda analizo fríamente a los hombres que llegaron a recogerlos. Inclinando su rostro, pudo ver en diferentes puestos a otros hombres que, como seguridad, mantenían vigilada la zona para evitar posibles interrupciones. La estación había quedado completamente vacía, con los trabajadores ya habiendo concluido su turno, con los conductores del tren yéndose a su casa directamente luego de dejar el tren, no había posibilidades de que alguien se acercara al lugar de forma casual —. ¿Ustedes son la bienvenida? Que sorpresa— la ironía de la frase, que hizo reír a su hermano, se perdió en las facciones frías de la menor.
—Una promesa— respondió con simpleza el soldado, encogiéndose de hombros al restarle importancia. Barnes sonrío —. ¿Qué tal el viaje?—
—No es por interrumpir la alegre charla— intervino el muchacho de cabellos platinados, con una sonrisa entre sus labios que rebosaba de diversión y burla —. Pero muero de hambre, y todos sabemos por qué estamos aquí—
—Sera mejor movernos, los autos ya están listos— agrego Barnes, cortando la comunicación que, por medio de un dispositivo en su oreja, había informado las posiciones de los vehículos —. Esperan en la puerta, ¿quieren ayuda con el equipaje?— continuo, intercalando miradas entre el Capitán y los gemelos.
Steve asintió, dando el visto bueno antes de empezar a moverse, seguido por los demás presentes. Lentamente los hombres que se habían mantenido en la estación se fueron retirando a medida que ellos avanzaban hacia los autos, hasta uno en particular que los esperaba con la puerta abierta. Los bolsos de los gemelos fueron colocados en el maletero por uno de los soldados que fungía como seguridad, mientras Steve, los gemelos y Barnes tomaban lugar dentro del vehículo, el cual no tardo demasiado en ponerse a camino hacia la base. El silencio fue pesado por los primeros minutos de viaje, con Wanda mirando hacia el vacío en un trance que nadie se atrevió a interrumpir, Pietro con la mirada perdida en el escenario que la ventanilla le mostraba, perdiendo las formas en tanto el vehículo aumentaba su velocidad, con Barnes asegurándose que no existieran movimientos inadecuados que pudiera provocar algún problema dentro de espacio tan reducido. Desde su lugar, Steve, se tomó los minutos a su gusto antes de comenzar con las preguntas.
—¿Cuáles fueron sus órdenes?—
Wanda lo miro en profundidad, sin cambiar aquella neutralidad escalofriante de su rostro, Pietro ni siquiera se había movido de su lugar, sin desviar la mirada: —Investigar. Grant Ward esta inseguro sobre esa baja en los sistemas de la base, nos ha mandado para cerciorarse que todo está en orden—
—Tenemos una orden clara de hablar con Astor— agrego Pietro, finalmente separándose de la ventana para acomodarse en su lugar, a un lado de su gemela —. Pero, imagino, eso ya no es posible—
Steve rio, con maldad en su mirada: —Lamentablemente Mr. Astor estará indispuesto— pauso, acomodándose en su lugar —, permanentemente— ninguno mostro sorpresa —. Sin embargo Visión podrá encargarse de que manden un reporte cuando lo consideren adecuado—
—Supongo que no nos harás volver— afirmo la muchacha, sin dudas en su voz.
—No, ya no será necesario— confirmo, tomando del bolsillo interno de su traje una base que se la extendió a la pelirroja, que la activo fácilmente para poder observar el contenido holográfico que se presentaba ante ella y su hermano —. Han hecho un fantástico trabajo, J.A.R.V.I.S. ha descargado toda la información importante de las bases de H.Y.D.R.A. a un servidor seguro. Por lo que no habrá necesidad de que vuelvan, tenemos control de lo que allí tienen, y ni siquiera tienen idea—
Pietro silbo, mirando con interés la información que habían estado enviando durante el último tiempo, junto con las recientes descargas de las computadoras que habían hackeado: —Esto es como un golpe de Estado cibernético— bromeo, riendo con soltura al recargarse en el respaldo —. Entonces, ¿tendremos fiesta? Quiero verle—
El silencio posterior no fue nada que alguien pudiera esperar, incomodo, pesado, sin que nadie se atreviera a cruzar miradas con otra persona. Steve, desde su lugar, se mantuvo impasible, con un amago de sonrisa que no llegaba a mostrarse: —¿Dónde está?— quiso saber Wanda, con un gesto duro que pareció tener repercusiones en la pantalla entre sus dedos, que pareció apagarse por segundos.
—América— hablo finalmente Barnes, rompiendo el silencio. Una respuesta que no logro satisfacer a los gemelos.
—Tendrán respuestas al llegar, Visión se está encargando de buscar su paradero. Así que ya deja esa expresión, Wanda— con voz profunda, Steve dio la orden que termino con la conversación por el resto del camino.
[—]
Estado: New York, Estados Unidos.
Ciudad: New York City.
Localización: Stark Tower.
Hora: 20:15 hora local.
El viaje de Denver, Colorado hasta Manhattan no había tenido mayores problemas que un simple retraso cuando pasaron a buscar la hamburguesa que Anthony había esperado como un niño. Para, y posteriormente, enfrascarle en una conversación con Virginia como si se hubieran conocido de años, sin que nada pudiera impedir una conversación fluida y sin restricciones entre ambos, con una naturalidad que para la agente Carter, que en ese momento les acompañaba, resultaba curiosa. Como breve explicación, extendida por la CEO de Stark Industries, recordó el tiempo en que le toco cuidar de Anthony, puesto que no era más que su hermano menor a su consideración, y que estuvo a su lado hasta una semana antes de su secuestro, que fue cuando tuvo que irse a la universidad. Aun así, Sharon Carter guardo sus dudas.
Stark Tower era lo que muchos decían y más. Era uno de los edificios más altos de la isla de Manhattan, viéndose como una estrella desde la distancia, con el nombre de la familia que alcanzo importancia nacional en Estados Unidos. Era una estructura que no presentaba con generalidad los demás edificios, con curvas y pesos indistintos, pero equilibrados en cuanto a construcción, con una iluminación que resaltaba entre los muros de concreto de aquella ciudad. Con una exuberante cantidad de pisos que fungían como oficinas principales para las ramas mayoritarias de Stark Industries, Stark Tower era el centro de aquella multinacional que se hacía cada vez más grande, extensa, con su corazón en esa torre que Anthony observo con admiración. A explicaciones de Virginia pudo saber que el primer piso correspondía a la seguridad, en donde se preparaban para moverse por el resto de la torre para asegurar la protección de cada persona involucrada dentro de sus paredes. Los siguientes pisos eran las alas médicas, que no solo funcionaban para el seguro social que Stark Industries tenia de forma independiente, sino también como un hospital en sí mismo para atender de urgencia a cualquier empleado que pudiera sufrir alguna descompostura dentro sus instalaciones, así también para quienes van a pedir los documentos para iniciar tratamientos o exámenes médicos, los cuales eran realizados en el momento para agilizar los papeles y evitar a los empleados la dolorosa espera de turnos en hospitales generales. Los siguientes pisos eran las oficinas de gestión, las que mantenían en contacto cada una de las instalaciones de Stark Industries, asegurando su funcionamiento y notificando cualquier percance que pudiera ocurrir. Sobre estas, con varios pisos a su disposición, estaban las salas de investigación y desarrollo; medicina, farmacología, química, ingeniería y armamentística. Cada una de ellas contando con una variedad de pisos equipados con las últimas tecnologías que puedan facilitar a los investigadores su trabajo, contando con los pedidos de materiales, aun por más exóticos que fueran, para dar lugar a los experimentos que Stark Industries se encargaba de manejar de la mejor manera. Así mismo se encargaban de entregar a cada uno de los investigadores la libertad de moverse libremente, enfocándose en los trabajos que más les apasionen, sin presiones en cuanto a objetivos específicos. Sobre estas salas de investigación se encontraban las oficinas generales de Stark Industries, correspondientes a los socios mayoritarios que, aunque en momento de Howard Stark eran una gran suma de hombres, en la actualidad se habían reducido considerablemente. Virginia Potts había remarcado la importancia de mantener el poder de la empresa en manos que supieran llevarla adelante, así como mantener los objetivos que han tomado en el último tiempo, razón misma por la que había ido adquiriendo, lenta pero constantemente, las acciones de socios que solo perjudicaban la imagen de la empresa. Sobre estas oficinas estaba la central, que correspondía al CEO de la empresa, que contaba con un laboratorio y taller personal, que en su momento Howard había pensado para él o su hijo, el cual hasta el momento ha permanecido intacto. Siguiendo la línea, sobre esta misma oficina se encontraba el pent-house, últimos dos pisos, que correspondían a la residencia que ocuparía Anthony de ahora en adelante.
—Los últimos cuatro pisos. Pent-house, oficina y taller están conectados por un elevador privado, para comodidad— explico casi de forma conclusiva.
La explicación concluyo al remarcar que Stark Tower no estaba conectada a ningún servicio estatal en cuanto a energía eléctrica se refiere, alimentándose por sí misma con una de las creaciones más importantes de la familia Stark, la única que no había salido a la venta. El Reactor ARC, ubicado en los cimientos de la torre como un núcleo, el corazón del corazón de Stark Industries, con la suficiente energía como para alimentar la torre durante los próximos mil años. Así mismo, la torre no era la única con este estilo de construcción, puesto que cada instalación de Stark Industrie en el país, y el mundo, contaba con su propio Reactor, productor de energía limpia, pura y sin daños colaterales al medio ambiente.
—Impresionante—
La sonrisa entre los labios de Anthony solo pareció ser opacada por el brillo que tomaron sus ojos al momento de tener frente a si la gran e imponente Stark Tower, alzando con genuino interés su mentón, deseando ver ese nombre que, desde su posición, se perdía entre los faros de la noche. Resultando imposible ver el fin de aquella estructura que no parecía más que un sueño en medio de la realidad. Virginia los guio hasta el interior, mostrando el avanzando sistema de seguridad de la torre, el cual contaba con cámaras de seguridad de última generación, de gran definición, que permitía identificar cada rostro de quienes entraban y salían, los cuales entraban en una base de datos para ser registrados en caso de incidentes. Continuando con la utilización de tarjetas electrónicas que identificaban los pases y alcances a cada una de las instalaciones de la torre, para evitar movimientos inadecuados entre trabajadores de zonas equivocadas. Todo eso, claro, sin contar que Stark Tower había sido construida con una nueva versión de hormigón armado que Howard había diseñado, reemplazando las barras de hierro de su interior con Vibranium, el metal más fuerte que la tierra pudiera haber producido de forma natural o no.
—¿Vivirás en el último piso también?— cuestiono al fin Anthony, mirando con verdadero interés a la mujer que sonrió encantada.
—Así es, pero dado que aún no quieres realizar el traspaso de poderes, tendré que seguir en la oficina de los pisos inferiores— explico cuando ingreso el código en el elevador que los llevaría hasta el último piso —. Agente Carter, no estuve notificada de su presencia, sabrá disculpar que solo tendremos una habitación de invitados algo— dudo —incompleta—
El tono de burla fue algo que la agente logro pasar de largo tanto como le fue posible: —No se preocupe, Miss Potts—
—¿Te podré acompañar cuando recorras las demás instituciones de la empresa?— cuestión una vez más, ignorando a consciencia a la mujer que permanecía pasos detrás de ellos, que los seguía observando con especial interés —. Ya sabes, suena interesante todo eso que desarrollan, quisiera echarle un ojo—
Virginia rio con verdaderas ganas, revolviendo los cabellos del castaño más bajo: —Sera todo un placer que me acompañaras, y podrás, no solo echarle un ojo, sino también intervenir si así lo deseas— aseguro, dando una mirada por sobre su hombro a la agente —. Estoy segura que tendrás la misma curiosidad que Howard, sería malo contenerla. Además, es una gran manera para que te integres a la empresa— agrego.
—Por ahora solo me interesa conocerla—
—Mañana tendré que ir hasta Massachusetts para hacer una revisión en la planta de desarrollo armamentístico, por si quieres acompañarme— la expresión que recibió fue suficiente respuesta para la mujer.
—Disculpe, Miss Potts, pero no creo que sea conveniente. Para movilizarnos requeriría—
—Lo lamento, agente Carter— le corto, a solo unos pisos de llegar su destino —, pero lamentablemente la invitación no se extiende hacia usted— aclaro con la burla bailando en sus ojos —. Como podrá imaginar, los desarrollos que Stark Industries hace en sus instalaciones son clasificados, por tanto no puedo permitir la entrada a personas no relacionadas. Anthony es un Stark, algo que ya de por si le entrega un pase libre a cada una de las instalaciones. Mientras que usted—
—Tengo órdenes de velar por la seguridad del joven Stark—
—…es solo una agente, espía, que no tiene permisos dentro de las instalaciones— concluyo, sin hacer caso de sus palabras —. Así que no se preocupe, Anthony nunca estará más seguro que en la empresa que su familia ha fundado—
Con una última sonrisa, de burla, salió del elevador llevándose consigo a un castaño aun curioso por el viaje del día siguiente.
Carter, en su lugar, no supo que tan bien o mal debía tomar esas palabras.
[—]
Estado: Massachusetts, Estados Unidos.
Ciudad: Cambridge.
Localización: Stark Industries, Cambridge Head Office.
Hora: 09:22 hora local.
Virginia lo había levantado temprano para el viaje que le había prometido, con solo dándole el lapso de tiempo necesario para vestirse con la ropa que la noche anterior había elegido, luego de haber recorrido de pies a cabeza el inmenso armario que tenía a su disposición, habían ascendido hasta la terraza de la torre en donde un helicóptero los esperaba para llevarlos al aeroparque en donde el jet privado los esperaba. Anthony, a pesar de lo divertido e interesante de la situación, no había perdido tiempo en preguntar el motivo de un trasporte aéreo cuando podrían moverse por auto. Virginia, luego de reír, había remarcado el insufrible tráfico que New York tenia cada mañana, algo que Anthony pudo comprobar fácilmente por la ventanilla del helicóptero, escuchando claramente las bocinas que se alzaban hasta su posición, con algunos gritos y los sonidos típico de una gran ciudad. La dama observo con especial interés las expresiones del menor, como si conociera por primera vez un mundo del que no tenía idea, enfrascándose en la imagen, la estampa que tan majestuosa ciudad podría ofrecer.
No había tardado demasiado en abordar el jet privado que los llevaría en un corto vuelo hasta Cambridge, Massachusetts, en donde serían recibidos para ir a las instalaciones de la empresa que había en esa zona. El vuelo había pasado sin contratiempos, ambos enfrascados en una natural conversación que, para cualquiera que los viera, pensaría que habían pasado una vida en compañía el uno del otro. Anthony preguntaba, con el interés bailando en los ojos que Virginia empezaba a separar de los de María Stark, respondiendo esas cuantiosas preguntas que derivaban en muchas más preguntas. En algún momento, mientras el desayuno que habían tomado durante el trayecto se concluía, la conversación se había derivado a un ámbito mucho más personal.
—Entonces, ¿te adopto mi madre sola?—
—Algo así— con un gesto dudoso al inclinar su cabeza, llevo la taza de café casi terminada a sus labios —. Por ese tiempo el apellido Stark empezaba a ser conocido, y al mismo tiempo repudiado. No muchos aceptaban lo que Howard era capaz de dar— sus ojos azules brillaron en la melancolía que sus expresiones no mostraron —. No quería convertirme en la hija que no podían tener, sentía que no era correcto, pero quería permanecer con ellos. María, tu madre, me dio la oportunidad de permanecer sin tener que cargar la responsabilidad de algo más grande—
—Pero, dijiste que los querías como unos padres— replico, con inseguridad al repetir las palabras que la misma mujer había dicho.
—Lo hice, lo hago— afirmo con un asentimiento, convencida —. Sin embargo, no quería tomar ese lugar. Era complicado— y rio por el gesto incrédulo del menor —. Eran tiempos complicados— recordó.
—Aun así te adoptaron, ¿de dónde eras?— cuestiono con mayor interés, inclinándose sobre la pequeña mesa que los separaba. Virginia, cruzándose de piernas, se tomó unos minutos para buscar la respuesta correcta.
—Mis padres me abandonaron, eso te lo dije, luego— suspiro —, luego yo escape del orfanato en donde estaba—
—¿Por qué? ¿Te trataban mal?—
—No, pero tampoco era un paraíso— el gesto indiferente le mostro a Anthony el poco apego que la mujer desarrollo para con ese lugar —. En ese tiempo un orfanato no era más que una casa que el Estado usaba para dejar a los niños que nadie quería. Ni siquiera los matrimonios que no podían tener hijo, siempre buscaban bebés, niños pequeños que al crecer no recordaran que, quienes tienen de frente, no son quienes le procrearon—
El silencio se extendió entre ambos, metidos en los pensamientos que rondaban por sus mentes como un mar intranquilo, turbulento, que amenazaba con volverse una tormenta: —Tu madre me encontró en la calle— relato, con una sonrisa imperceptible entre sus labios —. Siempre fue una mujer encantadora, maternal por naturaleza, y cuando tú naciste lo fue aún más. Era un privilegio haberla conocido—
—No recuerdo— interrumpió, con un gesto duro que se suavizo en la resignación.
—Tengo fotos, por si alguna vez deseas recordarla— propuso luego de largos minutos sin comentarios, a pesar de que no recibió respuesta afirmativa, Virginia no lo tomo como un rechazo directo.
Cuando el jet toco el aeropuerto de Cambridge un auto ya los estaba esperando, con puerta abierta, para movilizarlos por el lugar. Recorriendo gran parte de la ciudad, pasando adrede por los lugares de mayor relevancia antes de llegar hasta las instalaciones de Stark Industries en aquel lugar. Anthony, una vez más, se vio envuelto en el interés y el asombro de una vista de un majestuoso edificio que no parecía más que la mezcla más pura entre el futuro y la actualidad. Stark Industries, al parecer, tenía un gran apego a las paredes de cristal reforzado, las mismas que brillaban en contraste con el fuerte sol de la mañana, cegando las miradas que se alzaban para admirar el edificio en su totalidad. Anthony comprobó poco después que desde el interior la vista que el lugar entregaba, por las puertas de cristal, lograba arrebatarle el aliento a quien no estuviera preparado.
Virginia lo llevo por todo el lugar, por las zonas de mayor avance, de investigación, las de desarrollo. Conoció a varios científicos e ingenieros involucrados en los proyectos que se llevaban adelante en el lugar. Muchos, por no decir todos, lo habían saludado con un apretón de manos, intercambiando palabras vagas, saludos y presentaciones normales, pero que no evitaban que expresiones de sorpresa se dirigieran hacia él. Al parecer aún era una sorpresa que el heredero Stark haya vuelto. En el ala de mecánica y programación fue en la que Anthony pareció perder el aliento, enfrascándose en una extensa conversación con el investigador a cargo, intercambiando ideas, propuestas, opiniones sobre planos y resultados. Virginia, desde su lugar, observo con especial orgullo la facilidad con la que Anthony se desenvolvía en el lugar, como si perteneciera al lugar desde siempre, como si siempre hubiera estado ahí. Por su parte, el castaño, había encontrado una pronta comodidad entre metales, cacharros, herramientas y computadoras.
—¿Qué te parece el lugar?— quiso saber al momento que tomaban el elevador hasta las oficinas principales.
—¿Siendo honesto? Es fantástico— admitió con una sonrisa entre sus labios, con los ojos fijos en el panorama que el elevador exterior permitía —. Me ha gustado el proyecto de Mr. Maccariv, los prototipos y los planos, ¿usar órganos artificiales para los trasplantes? Es una idea fantástica que podría—
—…salvar miles de vidas— completo con una sonrisa entre sus labios —. Si, y lo más importante, a él le apasiona. Razón más que suficiente para saber que ese proyecto llegara a buen puerto—
—¿Entregas tanta libertad para trabajar?—
Virginia lo miro por breves segundos, antes de volver a ver la ciudad a través del cristal: —Tu padre siempre creyó que limitar a las personas en parámetros, limitaba sus potenciales. Les daba la libertad de desarrollo, enfrascarse en los proyectos que los apasionan, que los cautiven, para asegura que se cumplirían— sonrió de medio lado, sabiéndose blanco de la profunda mirada del menor —. Los humanos son tercos por naturaleza, pero, ¿sabes quiénes son los humanos más tercos?— Anthony no entrego respuestas, puesto que la mujer realmente no la esperaba —. Los científicos, los inventores, los investigadores. Ellos agotaran los recursos, las formas, su ingenio. Todo con tal de obtener la respuesta de esa pregunta que marca su vida—
Las puertas del elevador se abrieron, a pesar de que ninguno hizo movimientos para salir, perdidos en las últimas palabras de la mujer: —¿Podre trabajar yo en un proyecto también?— Virginia se carcajeo, saliendo del elevador seguida del castaño.
—No hay nada en este mundo que pueda complacerme más que verte a ti, Anthony, trabajar en el proyecto que te apasione— aseguro para alegría del menor.
—Dime Tony—
—Tú dime Pepper—
Y ambos volvieron a reír al compartir una mirada, entrando a la oficina principal.
[—]
Estado: Massachusetts, Estados Unidos.
Ciudad: Cambridge.
Localización: Aeroparque.
Hora: 17:48 hora local.
Las risas de ambos se extendieron por la pequeña sala privada en la que esperaban la llegada del vuelo, compartiendo lo que era una muy improvisada merienda, mientras los relatos y preguntas iban y veían. Durante el día habían ahondado bastante en conocerse, detallar los recuerdos de antaño que compartían, los sucesos por los que cada uno había pasado, lo que experimentaron. Anthony no tuvo resistencia a contarle a la mujer, con todo el detalle del que era capaz de recordar, aquel tiempo en que estuvo lejos de lo que podría considerar familia. Con mucho más detalle de lo que pudo haberle contado a Fury, quien seguramente hubiera escarbado en su mente por más de esos detalles que soltaba sin proponérselo. Virginia, por otro lado, parecía entender y tomar con naturalidad el relato, sin sobresaltos o excesivas miradas de preocupación en las finas pero maduras facciones de su rostro. Le entregaba el entendimiento y la tranquilidad que necesitaba, al menos una que le aseguraba que, internamente, no le estaba juzgando en ningún aspecto. Así mismo, Virginia entregaba las respuestas que Anthony parecía ansiar con sus ojos brillando, danzando alrededor de aquella habitación privada que les aseguraba que no saldrían palabras de más de ese lugar.
—¿Qué clase de estudios recibiste?—
—Los suficientes como para construir una bomba nuclear de formas diferentes, con ojos vendados y sin error— un gesto entre divertido y desagradable había acompañado la respuesta, logrando una risa divertida en la mujer —. Realmente me querían para ser su nuevo productor de armas, supongo que pensaron que siendo hijo de uno—
—Serias uno bueno— completo con un cabeceo —. ¿Lo hiciste?—
Tony no la miro, jugando con la vacía taza de café que hacia un rato se le fue servida, tardando minutos en poder responder: —Solo hacia las bases, ¿sabes? Prototipos, un solo ejemplar. Luego lo producían en masa. Sabía que lo hacían, sabía que me tenían ahí para eso. Siempre lo supe— se cortó, con su voz volviéndose solo un murmullo que solo los dos pudieran escuchar —. Pero no quería escucharlo, solo construía. Muchas veces me quedaba días en proyectos interminables. Nunca— dudo en sus palabras —. Nunca me exigieron nada, me dieron libertad de construir lo que quisiera. Mientras se los mostrara—
—¿Aun si no era un arma?—
—En especial si no lo era— confirmo, con una sonrisa que poco duro entre sus labios —. Inteligencia Artificial, ¿sabes lo que es?— Virginia asintió —. Construí una, J.A.R.V.I.S., era- es perfecto— sus ojos brillaron, perdiéndose en sus recuerdos —. Primero solo era un programa de computadora que respondí a la voz con preguntas sencillas, con cálculos no muy avanzados. Luego seguí agregando complementos, le di más relevancia. Al final se volvió un pequeño gran proyecto en el que invertí cerca de un mes—
—¿Qué tan lejos llego?—
—Nunca le di límites— aseguro, dándole a Virginia la respuesta de que Anthony había logrado mucho más de lo que cualquier otra persona hubiera podido —. Lástima que no pudiera, ni podre, recuperarlo—
—Haz uno que no puedas perder— propuso, con el encogimiento de uno de sus hombros, sonriendo hacia el muchacho que consideraba su hermano menor —. Construye uno que rivalice con J.A.R.V.I.S., o que le supere—
—Lleva mucho tiempo— la mujer rio.
—Tony— tomo su mano por sobre la mesa, inclinándose sobre esta para ver al menor directamente a los ojos —. Tiempo es lo que sobra—
El viaje de regreso fue en silencio, con un Anthony que había caído dormido luego de los movimientos del día, siendo Virginia la que cuidara su sueño hasta que llegaron nuevamente hasta New York, encargándose de que hombres de confianza llevaran al castaño hacia el vehículo. Harold, seguridad personal de la mujer, había sido el único en recogerlos del aeroparque, especialmente porque Virginia no tenía confianzas con nadie más entre las seguridad, siendo que el hombre la había acompañado durante los últimos años desde que inició su trabajo dentro de Stark Industries. Anthony ni siquiera sentiría el momento en que era levantado del mullido sillón del avión para ser metido en el auto, teniendo como única almohada las piernas de la mujer en tanto recorrían la ciudad hasta llegar a la torre, donde nuevamente seria llevado a lo que era su nueva y permanente habitación ahora que estaba ahí. Una vez ahí, sería la misma Virginia quien lo acomodaría y arroparía como si se tratara de un niño, bajo la atenta mirada de Sharon Carter, quien desde su llegado no había apartado la vista de ambos.
—Miss Potts— con tono serio, pretendía iniciar la conversación con la dama una vez la puerta estuvo cerrada —. Quisiera hablar—
—Silencio— ordeno, mirando a la agente con rostro impasible, pero duro al mismo tiempo —. No estoy interesada en escuchar los balbuceos de alguien que no conozco, por muy miembro de S.H.I.E.L.D. que puedas ser, no tienes autoridad alguna en esta torre, ¿de acuerdo?— las comisuras de sus labios se curvaron ante la sorprendida mirada de la rubia —. No rechace la propuesta del Director Fury cuando aviso de que acompañaría a Anthony para que estuviera seguro, un gesto que aprecio, pero que no es necesario. Sin embargo, si eso hace sentir a tu jefe más a gusto, adelante. Pero no intervengas—
—Tengo que—
—No, no tienes— interrumpió, con tono duro, sin lugar a replicas —. Si por alguna razón crees que Anthony llega a necesitar de tu ayuda, tendrás primero que consultarlo conmigo, ¿de acuerdo? No eres más que la figura de protección que S.H.I.E.L.D. quiso colocar alrededor de Anthony para no perder autoridad en un caso que ya está cerrado. Fue encontrado, devuelto al lugar que pertenecía, no hay más trabajo que hacer— su mirada se endureció, pasando a un lado de la mujer, deteniéndose pasos delante de su posición —. Solo procura seguir haciendo tu trabajo sin interferir. ¿O es que debería recordarte que, un error tuyo, puede hacerme cambiar de parecer en cuanto a los tratos con S.H.I.E.L.D.? No me gustan las interferencias— concluyo, dando por finalizada la conversación.
[—]
Estado: Condado de Cork, Irlanda.
Ciudad: Millstreet.
Localización: #2 Base Principal de H.Y.D.R.A.
Hora: 06:05 hora local.
—…desde los más pequeños hasta los más grandes, he logrado hacer un mapa tan exacto como me han posibilitado los archivos del sistema— las pantallas holográficas se extendieron en el centro de la gran mesa redonda donde permanecían sentados. El androide, que se había tomado unos minutos para que cargaran las pantallas, tecleo con rapidez sobre su lado de la mesa —. He cargado a sus equipamientos las coordenadas de las bases más cercanas y accesibles desde nuestra posición. Son las que ya han presentado una confirmación, apenas lleguen sabrán que los sistemas han caído. No estoy del todo seguro que tan buena idea sea cerrar los sistemas en el mismo momento— completo con una mirada al hombre que tenia de frente, al otro lado de la mesa.
El silencio se extendió por la sala, la reunión tenía poco más de una media hora, siendo el androide, Visión, le único que había hablado hasta el momento. Lo que alguna vez fue la oficina principal del líder de la #2 Base Principal de H.Y.D.R.A., ahora era una innovadora sala de conferencias con una gran mesa central como única decoración. Seis eran las sillas que hasta el momento estaban ocupadas, con una distancia prudente entre los presentes, todos podían contemplar en totalidad lo que las pantallas mostraban. En el centro de la mesa, como una base circular, proyectaba un holograma perfecto de lo que era el mundo. Puntos se habían marcados con diferentes colores, que cada uno ya sabía a qué correspondían. Verdes, para las bases de entrenamiento; violeta para las bases de almacenamiento; amarillas para las bases de ataque; y, finalmente, rojo para las diez bases de mayor importancia. Entre las que ellos estaban incluidos. El holograma se movía, rotando como lo haría la tierra en el espacio, mostrando a los presentas cada punto existente en los continentes. Aun cuando frente a ellos, sobre la zona del escritorio que les correspondían, tenían pantallas que especificaban la información de mayor relevancia que se estaba tratando en la reunión.
—Nos dividiremos para abarcar mayor terreno— ordeno finalmente Rogers, con la mirada perdida entre las pantallas frente a él, moviendo una de sus manos sobre esta, pasando de archivos en archivos como si buscara algo en específico —. Nos centraremos en Europa, por el momento—
—¿Y el resto? Es más conveniente atacar el centro, la base principal— Pietro mostro rápidamente su discrepancia, haciendo énfasis en el punto rojo de mayor tamaño en medio del mapa, el cual agrando desde su pantalla —. Wanda y yo sabemos cada uno de sus rincones, conocemos sus entradas y salidas, debilidades y fortalezas. Entrar será como un juego de niños— aseguro con una risa desbordante de confianza.
—Tiene su punto, si atacamos la cabeza, el cuerpo es más fácil de romper— apoyo Rumlow, con una inclinación de su cabeza en dirección al muchacho.
Steve suspiro, sin apartar la vista de las pantallas: —No— encuadro los hombres cuando dirigió la mirada a los demás presentes —. Tengo otros planes para la #1 Base Principal. Debemos ser cuidadosos, movernos tan salvajemente solo nos ganara una guerra que no estamos en posición de tener— argumento, tallando con sus dedos su mentón.
—¿Qué es lo que propones?— se aventuró Barnes desde su lugar, al lado derecho del rubio.
—Las Bases de entrenamiento y ataque— respondió —. Los nuevos reclutas serán mucho más fáciles de controlar, cederán con solo un poco de presión. Incluso sin eso. Son mucho más ingeniosos que los veteranos— agrego con una sonrisa burlesca —. Y necesitaremos de los más fuertes, los de ataque, tiene un entrenamiento constante. Serán útiles en la pelea— aparto la mirada de la pantalla para ver las expresiones de quienes le acompañaban, buscando alguna objeción o replica a sus palabras, a pesar de que ninguno se movió de su lugar con esas intenciones —. Visión, tú te quedaras—
El Androide reacciono, alzando la mirada con una curiosidad perceptible en sus facciones: —¿El motivo? Creo ser de mayor ayuda en la causa fuera— agrego.
—De eso no hay duda, sin embargo te necesito aquí con J.A.R.V.I.S.— la respuesta no pareció dejar satisfecho al contrario —. Vigilaran sus movimientos—
—Si me permite intervenir, Mr. Rogers. Creo ser capaz de llevar a cabo el seguimiento por mi cuenta—
No hubo caras de sorpresa por las palabras de la Inteligencia Artificial, que sonaron por toda la sala con una tranquilidad y respeto que, si no fuera porque estaban seguros era imposible, podrían afirmar que era de un humano: —Los quiero a ambos trabajando en eso— asevero, con tono duro que pocos se atrevían a replicar —. Conozco sus capacidades, así como también sé que es mejor si se encargan de eso juntos. Quiero la mayor información de sus movimientos, sus destinos y las personas con quien tiene contacto— el androide acepto con un asentimiento de cabeza —. El resto se dividirá. Los gemelos irán hacia el norte, las tres bases de entrenamiento serán su objetivo. Rumlow al este, hacia las bases de ataque. Bucky vendrás conmigo al sur, pasaremos por la #10 Base Principal de HYDRA. Recibí un comunicado de nuestro viejo amigo—
—¿Por qué no vas tú solo?— intervino Rumlow, en una queja clara por la división de equipos.
—Porque quiero joderte la existencia y el sexo que puedas llegar a tener en la misión—
Pietro, desde su lugar, ahogo una carcajada en medio de una tos falsa, la cual exploto en sus labios por la mirada furibunda del pelinegro: —¿No tienes a otro para joder? Como al idiota que dejaste escapar hacia semanas— las palabras resonaron por la habitación, cortando con cualquier sonido —. En vez de solo estarlo vigilando, ¿Cuánto tiempo lleva? ¿3 semanas? ¿Un mes? No, espera, 6 semanas y no te has molestado en irlo a buscar. Y aun así quieres decirnos que hacer, cuando no has podido cuidar de un niñato—
Steve, para sorpresa de los presentes, sonrió al inclinar su rostro. La diversión, la burla y la maldad haciéndose gala entre las facciones que habían arrancado el aliento de muchos, provocaron un estremecimiento colectivo: —¿Quién ha sido el idiota que te ha dicho que escapo? Le he dado un descanso para que comprenda la posición que le corresponde. Y él lo sabe bien, ¿Dónde podría esconderse, en todo caso?— su risa resonó en la habitación en el momento que se levantaba de su lugar para retirarse —. Deberías aprenderle algo, al menos sabe su lugar, ¿Tú lo sabes, Rumlow?— agrego desde la puerta.
[—]
Estado: New York, Estados Unidos.
Ciudad: New York City.
Localización: Stark Tower.
Hora: 15:26 hora local.
El tiempo había pasado sin control, consumido en una rutina impredecible que lentamente lo integraba a lo que era la vida que, tal vez en otras circunstancias, lo hubieran marcado de forma diferente. Virginia le había mostrado tanto como había deseado de la empresa, de los contratos, de los socios, las instalaciones. En solo unas cuantas semanas, que ahora eran un par de meses, había conocido todo lo que había deseado, había recorrido la mitad de las instalaciones principales de la empresa, había entendido su funcionamiento, había visto con sus propios ojos sus principales proyectos, había compartido palabras con los empleados más destacados, con los investigadores, los científicos, los ingenieros y mecánicos del lugar. Había una sola conclusión de cada persona que trabajaba en Stark Industries; una férrea e indiscutible fidelidad a la empresa y la familia. Algo que Virginia se la había reafirmado, es decir, ¿Cómo no serle fiel a la empresa y entidad que te brinda las mejores alternativas, no solo para tu vida, sino también para su familia? No era una forma de comprar la lealtad de las personas, en lo absoluto. Stark industries se había encargado de crear un ambiente de comodidad y confort para todo aquel que formara parte de sus filas.
Algo que Anthony vio con especial interés, integrándose fácilmente a este, compartiendo más de una idea con quienes ahí trabajaban.
Pero, llegado un momento, Anthony se enfrasco en un proyecto que en su momento le había comentado a Virginia. El taller que, desde un inicio había estado a su disposición, se había convertido en un refugio que el castaño usaba recurrentemente, donde solo él tenía acceso y control de lo que allí sucedía, controlando quienes entraban y quiénes no. Virginia así le había insistido, para mayor comodidad y privacidad del menor. Y fue en ese lugar que, por varios días, Anthony se había dejado absorber por el proyecto que invadía su mente sin remedio, no fue hasta semanas después que, con una previa advertencia a Virginia, las instalaciones de Stark Tower se vieron interrumpidas por un corto lapso de 5 segundos. Segundos que dejaron a más de uno con la intriga de lo ocurrido.
—Carga completada. Un pacer, Mr. Stark— una sublime voz femenina resonó por todo el taller, logrando en los labios de Anthony una magnifica sonrisa que mostraba su entusiasmo y orgullo propio —. Si me permitiera agregar, los parámetros y controles se ven estables, ¿desea una revisión completa?—
—Así es, F.R.I.D.A.Y. Por favor, realiza un control general de cada sala, habitación, oficina o pasillo de la torre, incluyendo elevadores, zonas de carga, armarios y almacenes— y Anthony sintió la verdadera ansiedad mientras, frente a él, una pantalla holográfica proyectaba el porcentaje exacto de las ordenes que se iban cumpliendo.
45%. 63%. 79%. 90%. 100% antes de que la voz se hiciera escuchar una vez más: —Controles terminados, Jefe. Revisión de cámaras terminado. Salas, oficinas, laboratorios, recepciones, almacenamientos y elevadores funcionando en su máxima potencia, con cámaras de seguridad sin daños detectados. Conteo general de las personas presentes en Stark Tower; 1275— la voz se cortó, como si la información fuera procesada —. 1276. Miss Potts solicita permiso para ingresar al taller—
—Permiso concedido— y sonrió al girar en su silla para ver a la mujer ingresar por la puerta de cristal con mirada curiosa e inquisidora.
—Así que este era tu proyecto— Anthony rio, sabiendo que al menos no tendría que dar grandes explicaciones —. Tendrás que hacer el discurso que les diré a los trabajadores por el colapso de sistema—
—Solo fueron 5 segundos— se quejó, bufando —. No fue para tanto—
—Stark Tower nunca ha colapsado, ni por un segundo— replico, tomando asiento en una de los sillones mientras el castaño se movía por el taller con naturalidad —. Es bueno que te hayas acostumbrado tan rápido, es reconfortante—
—Es difícil no hacerlo, lo dejas fácil—
La mujer sonrió, dando una mirada general al taller, como si buscara el origen de aquello que la había llevado a ese lugar en primero lugar: —. Entonces, ¿me presentaras tu proyecto?—
—F.R.I.D.A.Y., bebé, di hola—
—Buenas tardes, Miss Potts. Es un placer conocerla— la mujer no pareció sorprenderse, silbando por lo bajo en gesto de impresión. Anthony, desde su lugar, sonrió con orgullo renovado.
—¿Qué tanto es su alcance?—
—Por el momento solo la torre— respondió, casi de inmediato —. Aun debo hacerle unos ajustes, saber si tiene fallas. Por eso no quiero desactivar todos los protocolos de seguridad que tiene la torre en si misma—
—Pero esa es la idea— agrego, como si leyera la mente del castaño, quien finalmente asintió pasado un minuto —. Estoy segura que funcionara. No ha habido nadie en Stark Industries capaz de crear una. ¡Y tú lo haces en pocos días!— casi pareció reír por la situación.
—De todas formas esta algo incompleta— agrego, aunque no fue escuchado por la mujer. Volvió a bufar, tomando asiento a un lado en el sillón donde estaba sentada —. ¿Ha sucedido algo?—
—No— aseguro, sacando de su bolso unos cuantos papeles que tendió hacia el castaño —. Pero supuse que te gustaría ver eso—
Anthony se tomó unos momentos antes de tomar los papales, observando la carpeta sin nombre o indicaciones con cierta curiosidad. Era raro, siendo la mujer como era, que la carpeta no contara con el nombre o las indicaciones que la pudieran catalogar. En su interior, cuando reviso las hojas, encontró los contrarios recientemente firmados con la empresa que hacía pocos días se había presentado en Stark Industries. A.R.C.H.A.I. No era conocida, al menos aun no, sin embargo había especificado, en las cortas e impersonales comunicaciones, que sus fines era altruistas. Dentro de la carpeta Anthony encontró la lista de lo solicitado, los archivos de los encargos enviados, así como toda información que concernía al contrario y los intercambios entre ambas entidades. Números, direcciones, horarios, teléfonos y nombres iban y venían entre los papeles, a medida que los iba revisando: —¿Y esto es…?— se aventuró a preguntar cuando cerro la carpeta, sin devolvérsela a la mujer.
—Te note interesado en el trato la última vez que estuviste en la oficina— una explicación directa y sin rodeas, Virginia no parecía darle al asunto gran relevancia —. Supuse que te interesaría conocerlos un poco más—
—No hay demasiados datos—
—No— admitió, con un simple asentimiento de cabeza —. No nos han propiciado datos extra, solo los necesarios. Es curioso, están siendo cuidadosos para ser una entidad con fines altruistas— la mirada de la mujer le taladro a la espera de una respuesta que la complaciera —. ¿Sabes algo de ellos?—
—¿Por qué debería saberlo?— replico.
—Yo pregunte primero— alego, con una sonrisa divertida surcando sus labios por la mueca del menor. Ambos permanecieron en silencio, perdiéndose en sus pensamientos e ideas, sin que nadie agregara o quitara ideas que flotaban en el ambiente —. Tendremos una reunión pronto con el representante. El lunes. ¿Estarás presente?—
Anthony la miro con curiosidad, entrecerrando la mirada: —. ¿Debería estar presente?—
—El lunes a las 8, Tony— reafirmo, revolviéndole los cabellos en gesto fraternal —. Es cosa tuya si quieres o no estar presente— agrego al levantarse para salir del lugar, sin siquiera preocuparse por la carpeta que dejaba en manos del castaño —. Gusto en conocerte, F.R.I.D.A.Y.—
—Un gusto, Miss Potts—
[—]
Estado: Colorado, Estados Unidos.
Ciudad: Afueras de Denver.
Localización: Base de S.H.I.E.L.D.
Hora: 12:48 hora local.
—Director Fury, se lo digo con plena sinceridad. Algo debe estar mal con él— repitió, siguiendo con pasos firmes al hombre que, mirándola solo unos instantes, no pareció hacer un verdadero caso a sus palabras. Sharon apretó sus manos en puños, evitando bufar al considerar una falta de respeto hacia el hombre que era su jefe y líder, a quien debía obedecer pero, en ese momento, deseaba golpear —. Mr, comprendo que él haya pasado por momentos difíciles que nadie puede describir, ¿pero no le parece extraño?— cuestiono, a pesar de no esperar respuesta —. Tuvo un progreso que nadie podría explicar. Investigue, hable con especialistas. Muchos afirman que luego de un trauma así, la recuperación es lenta y dificultosa ¡sin contar que la mayoría presenta problemas para relacionarse! Sin contar que—
—Agente— la interrumpió, deteniendo sus pasos en la entrada de la sala de conferencias —. Comprendo lo que está diciendo pero, como bien sabrá, cada persona es un mundo diferente— tales palabras no parecieron satisfacer a la mujer —. Si hay algo que aprendí de la familia Stark es que nunca son lo que se espera, no están dentro de los estándares. Anthony no habrá sido criado entre sus familiares, pero la sangre es innegable— agrego al ingresar en la sala, siendo recibido por María Hill.
Sharon tardo unos minutos en seguirlo, apretando sus labios entre la frustración y desesperación: —Lo comprendo, Mr, pero tiene que creerme cuando le digo que hay algo raro— repitió incansablemente, parándose a un lado del mayor —. No tuvo una semana en ese lugar y ya se movía como si lo conociera de toda la vida. ¡Dos semanas y ya estaba trabajando en la empresa! Mr, no pudo tener una recuperación tan corta, una adaptación magnifica. No hay persona que pueda lograrlo, sin importar su línea familiar, mirase por donde se mire, pareciera que no es la primera vez que lo hace—
El hombre la observo, sabiendo que a una distancia pretende, Hill también analizaba el intercambio de palabras, aunque de una forma más imparcial, silenciosa, sin intenciones de entrometerse. Fury mentiría si dijera que no había tenido problemas cuando informes le llegaban sobre Anthony. Tenía ya casi dos meses desde que fue encontrado, desde que se presentó ante él con una expresión cansada, cuerpo dañado y la mirada perdida; incluso con esa broma sobre su parche no había podido dejar de ver a un niño dañado en los años que marcaban su existencia. Y día con día las dudas crecían. Anthony se había adaptado con suma facilidad, como bien dijo Sharon, le había tomado solo una semana poder moverse por las instalaciones de Stark Industries como si estuviera en su casa. Y una semana más para ponerse a trabajar en algún proyecto junto con los investigadores de la empresa, eso descontando el tiempo que pasaba junto a Virginia conociendo números, contratos y movimientos de la empresa. Pensó, en su momento, que era influencia de la mujer queriendo mostrarle el mundo al que hubiera pertenecido, al que debía pertenecer, pero Anthony mostraba una iniciativa propia que lograba destruir sus ideas. Aunque, si hasta el momento no había investigado de más, era porque aun podía notar en Anthony los movimientos que delataban que, todo lo anterior, no era más que una muralla impidiendo ver la debilidad.
Gestos nerviosos, sobresaltos, miradas curiosas y el desconcierto que un niño presentaría en situaciones que le sobrepasaban. Anthony no había superado nada, lo suprimía, enterrándolo dentro de sí mismo tanto como su capacidad se lo permitía, se aferraba a cualquier otra situación, se aferraba a la realidad que le envolvía para no caer en el abismo de sus recuerdos. Trece años no se borraban en solo un día, pero si podían suprimirse hasta el momento en que pudieran enfrentarse. Si es que algún día podían ser enfrentados. Era en ese momento que Fury recordaba esas viejas conversaciones con Howard Stark Jr. Las veces que, entre risas y licor, había dejado en claro la cualidad más firme en los hombres y mujeres de la familia Stark; el terror de la realidad. La familia Stark, sus miembros más destacados, no solo tenían una inteligencia que sobrepasaba con creces las de su generación, la de sus sucesores, sino que también afrontaba día a día el terror de que esos demonios de su pasado salieran de las jaulas construidas especialmente para ellos.
Howard Adler Stark lidio con los demonios de la guerra, las muertes y las armas que dejaron en sus manos sangre de inocentes.
Howard Anthony Stark lidio con los demonios de su hijo desaparecido, de una vida sin respuestas, de un matrimonio desmoronándose en la ausencia de su tesoro más preciado.
Anthony Edward Stark lidia con los demonios que H.Y.D.R.A. enterró en su espíritu.
—Todos lidian con sus demonios a su manera, agente— respondió al fin, con pasos acercándose por la puerta de la sala —. Ya es suficiente sobre el asunto, recuerde su misión. Solo su misión, agente— concluyo.
La puerta de la sala se abrió una vez más, cortando del todo la conversación entre los presentes: —¡Mr. Fury!— Anthony se detuvo, notando finalmente la presencia de la mujer que, a su entendimiento, fungía de protección. Tardo un minuto en continuar, desconcertado por la presencia no acostumbrada en las reuniones —. Ah. ¿Interrumpo? Estoy seguro de haber llegado a la hora— tal vez con unos 15 minutos de retraso, que no dañaban a nadie.
—No, la agente Carter ya se iba—
Sharon esta vez sí bufo, con un asentimiento de cabeza hacia los presentes, retirándose de la sala con la curiosa mirada del recién llegado sobre ella. La puerta se volvió a cerrar, dejando en el interior un ambiente tenso e incómodo que nadie supo cómo apaciguar: —¿Algo para tomar, Tony?— María fue la primera en atreverse a hablar, sonriendo hacia el castaño con quien, debido a sus visitas a la base, había podido conocer aún más, desarrollando una extraña amistad en tanto ambos estuvieran en el mismo lugar.
—No, gracias. Esta visita es rápida— agrego al acercarse a al mesa en donde Fury ya estaba tomando su lugar, dejando sobre esta unas cuantos aparatos que conecto en las entradas de la mesa para poder mostrar las pantallas holográficas con lo que deseaba mostrar —. Pepper apenas me dejo unas cuantas horas para poder venir, así que preferiría hacer las cosas pronto. Quiero acompañarla en su próximo viaje—
—¿Viaje de placer?—
—No— negó al extenderle al hombre unos documentos por medio de las pantallas —. Es de negocios, un nuevo contrato de la empresa. Me propuso estar presente en la reunión, pero antes tenía que venir aquí—
Fury asintió, mirando la información que el castaño había traído para la reunión: —¿Es información de H.Y.D.R.A.?— y la incredulidad, mezclado con la sorpresa, apenas logro ser contenida por su voz.
—Solo lo básico— confirmo, carraspeando al morder su labio inferior —. Estuve investigando, bueno. Sabía que tenían bases en América, aliados y contactos. Es un buen lugar para comenzar, para conocer su estructura interna— agrego con el pleno interés de Fury en sus palabras, María, pasos más atrás, observo con el mismo interés la información recolectada por el menor.
—Suena bien. ¿Has investigado esto en solo unas pocas semanas?— porque resultaba sorprendente, si se tenía en cuenta que tenía toda una identidad de inteligencia siguiendo los pasos de H.Y.D.R.A., algo que quedo en ridículo por lo que Anthony le presentaba como solo una base de todo lo que pueda obtenerse —. ¿Cómo la has conseguido?—
—Estuve con ellos por años— explico simplemente, encogiéndose de hombros. Ahí, nuevamente, Fury vio al muchacho que no podía dejar atrás el pasado que el atormentaba —. Fingía que no, pero escuchaba, comprendía mucho de lo que ellos hablaban. Solo fue cuestión de recordar—
Nicholas Fury sabia cuando no presionar, cuando no buscar más respuestas de las que se obtenían. Ese era uno de esos momentos, el instante en que Anthony parecía moverse hasta el borde entre la fortaleza o la destrucción. No le servía destruido, Anthony Stark era una pieza valiosa en un tablero mucho más grande de lo que cualquier podría imaginar. El nexo entre aquello que se escapa entre los dedos, entre una eterna guerra de espías e inteligencia, a una destrucción completa de uno de los dos involucrados. Y Anthony era el peso que equilibraba la balanza entre uno u otro, pudiendo marcar la victoria de quienes estuviera involucrado. Un gran peso para una persona que parecía desmoronarse internamente, negándose a reflejarlo en algo más que no sea la perdida mirada que le acompañaba.
—No has venido únicamente a mostrar esto— afirmo, captando la atención del castaño, quien le sonrió de medio lado con cierta diversión.
—No, necesito unos archivos que creo podrían tener— a falta de respuestas, decidió continuar —. Es sobre el Teseracto, por lo que tengo entendido fue protagonista de varios sucesos desde la guerra— agrego, concentrado en los archivos que iba mostrando en pantalla, deteniéndose en los pocos informes que había logrado recolectar sobre la información —. ¿Qué tienen sobre eso?—
Fury se tomó su tiempo para responder, recordando con claridad los problemas que ese objeto había provocado: —¿Cómo sabes de él?—
—Estuvo en los archivos de H.Y.D.R.A., solo leí pocos de ellos. No demasiado. Pretendían que replicara un artefacto construido por ¿Red Skull?, sin embargo faltaba una pieza— apunto a la pantalla —. El Teseracto—
—Así es— asintió —. Estuvo en manos de H.Y.D.R.A. durante la guerra. Tú abuelo, Howard Stark Sir, lo recupero en el océano cuando emprendió la búsqueda del Capitán América. No lo encontró a él, pero si el Teseracto— dio una mirada hacia Hill, con un gesto de cabeza —. Agente Hill, ¿podría ir por los archivos?—
—Enseguida—
Solo fue cuestión de segundos para que la mujer abandonara la habitación, sin que Fury apartara la mirada de Anthony: —Estuvimos años resguardando el Teseracto, realizando solo investigaciones a su alrededor. Tú padre estuvo a cargo del proyecto por años, pretendiendo crear energía limpia para el planeta, que es importante para los tiempos que corren— pauso —. Luego se obsesiono con tu búsqueda y el proyecto quedo en la nada por un tiempo, hasta que lo retomamos para darle una resolución. Al menos hasta que tuvimos inconvenientes—
—¿La invasión alienígena?— Fury lo observo con una pregunta que no se formuló —. Investigue. Ah. Los Avengers me dieron cierta curiosidad, estuve viendo archivos de ellos. Hay muchos videos en internet. Especialmente de la invasión. Loki, ¿era el nombre? Supongo que él fue el problema—
—Correcto— se acomodó en su lugar, con la mirada fija en las imágenes frente a él —. El Teseracto está, en la actualidad, en lo que sería Asgard. El hogar de Thor, quien asegura es un lugar perfecto para que no caiga en manos equivocadas—
Anthony cabeceo en afirmación, relamiendo sus labios antes de seguir con sus preguntas: —¿Qué lograron investigar de él?—
—¿Por qué tanto interés?—
—Curiosidad— se encogió de hombros, volviendo a ver las pantallas —. ¿Es posible la existencia de algo similar al Teseracto?—
—Al parecer es uno entre seis— hizo una pausa, interesado en las expresiones del menor —. Pero así como hay más, sus poderes crecen también. Es un poder demasiado grande para una sola persona—
Anthony le observo finalmente, con una sonrisa que no se formó entre sus labios, asintiendo una vez más: —Interesante— agrego, provocando una ceja alzada en el hombre —. Quiero decir, si es mucho poder en una sola persona. No detendrá a un grupo de intentarlo, ¿no cree?—
Fury no supo responder a eso, algo que no necesito al ingresar María nuevamente.
—Los archivos— aviso con las carpetas entre sus brazos.
—¡Fantástico!— Anthony pareció saltar en su lugar, acercándose a la mujer para tomar las carpetas que se le eran extendidas —. Bueno, debo retirarme ya. Los devolveré esto en cuento los termine de leer. Ah. Pueden quedarse con los archivos— apunto hacia lo que aún continuaba conectado en la mesa —. Tengo copias—
—¿Apurado?—
Sonrío hacia la mujer, asintiendo: —Si, tengo que tomar el vuelo de regreso a New York. Pepper me espera para tomar el vuelo a la reunión—
—¿Con quiénes? Si es posible saber— intervino Fury, sin detener los pasos del menor que guardaba las carpetas en un estuche.
—El nuevo contrato; A.R.C.H.A.I.—
[—]
Estado: Colorado, Estados Unidos.
Ciudad: Afueras de Denver.
Localización: Base de S.H.I.E.L.D.
Hora: 05:12 hora local.
Fury siguió con la mirada el recorrido que el Quinjet de los Avengers realizaba a lo largo del territorio europeo. Varios puntos estaban señalados en la pantalla, al menos unos cinco, de los cuales tres ya estaban cubiertos por la ruta que los héroes habían realizado. Todas bases de H.Y.D.R.A. que Anthony, en su investigación, había logrado dar ubicación específica, algo que no había desaprovechado para mandar al equipo a un recorrido directo para reconocer el área, obtener resultados e información. Ubicaciones exactas que, a S.H.I.E.L.D. le hubiera tomado semanas en conseguir, se presentaban ante ellos con unos pocos días de investigación exhaustiva de parte de Anthony, una sola persona. Y Fury, desde su lugar, no pudo evitar pensar que era un punto clave en todo ese tablero interminable de ataques y defensas.
—»¿Mr?«— la voz de Black Widow resonó por el comunicador, con un tono precavido y calmado. Demasiado tranquilo para haberse acercado a territorio enemigo.
—¿Algún acontecimiento?—
—»No hay nada, Mr«— respondió, con lo que pareció un suspiro de exasperación que apenas pudo disimular —». Ni en esta ni en las anteriores. Y estamos seguros que ni en la próxima«—
—¿Cómo?— no era posible, estaba seguro de haber revisado las coordenadas. Hill había subido la información a las bases para que los miembros del equipo no sufrieran problemas en al camino —. ¿Cuál es la situación?—
—»No hay situación, Mr«— pauso unos instantes, como si recapacitara sus palabras —». Las bases estaban destruidas, fueron atacadas antes de que nosotros llegáramos. No hay computadoras para buscar información, no hay cámaras para comprobar los sucesos, no hay sobrevivientes para interrogar. Solo. No hay nada«—
Hubo minutos de silencio en donde nadie agrego más, como si se esperara digerir la situación, comprender que era lo que había pasado. Bases de H.Y.D.R.A. que, hacia pocos días habían estado funcionando, ahora no eran más que escombros. Anthony, en su investigación, había asegurado que las bases estarían para cuando los Avengers abordaran: —¿Pueden saber las horas de ataque? ¿Deducirlas?— probo, esperan poder armar un escenario previo.
—»Al menos unas 4 horas. Aún hay fuego en algunas secciones, sangre fresca. Algunos parecen haber muerto recientemente«— la mujer, del otro lado de la línea, espero por instrucciones que no llegaron —». ¿Deberíamos seguir investigando?«—
—No— se repuso, encuadrando los hombros —. Regresen a la base, investigaremos lo sucedido—
—»Comprendido«— respondió al cortar la comunicación finalmente.
Fury se mantuvo en su lugar por varios minutos, intentando comprender la situación, darle lugar en el espacio de su mente que fijaba como objetivo a H.Y.D.R.A. Ataques que no se habían registrado, que ninguna entidad que conociera hubiera efectuado, porque de ser así hubiera sido advertido, lo que le hace suponer fácilmente que era un desconocido enemigo de HY.D.R.A. Uno que había logrado encontrar sus bases, que las había atacado, matando a todo aquel que encontraran, llevándose todos los registros para solo dejar escombros inservibles. Cualquier lo pensaría como una ventaja, lo era hasta cierto punto. Era tener a alguien capaz de destruir uno a uno los puntos de H.Y.D.R.A. hasta no dejar nada, pero así como era enemigo de H.Y.D.R.A., ¿Qué le hacía un aliado? ¿Qué podía volverlo un enemigo? Lo que se desconocía muchas veces era peor que lo conocido.
—¿Mr?—
—¿Me tiene noticias, agente Hill?— a pesar de no verla, sabía que la mujer no se había acercado solo para comprobar si estaba o no bien, por lo que mantuvo la mirada fija en las pantallas que, como burla, le decían que algo grande y desconocido se acercaba.
—Gideon Malick ha sido encontrado muerto—
[—]
Estado: Florida, Estados Unidos.
Ciudad: Miami.
Localización: SLS South Beach.
Hora: 23:32 hora local.
El jet aterrizo cerca de las 11 de la noche en un aeroparque de Miami, con el sol ya oculto en el horizonte, la luna se mostraba esplendorosa sobre las playas que Anthony admiro desde el asiento trasero de la limusina, en compañía de Virginia, mientras se acercaban hasta el hotel que los alojaría durante algunos días. Luego de que Anthony entregara la información a S.H.I.E.L.D. sobre las bases de H.Y.D.R.A. que logro encontrar, Virginia no había perdido tiempo en alejarlo de todo eso para algo que, a su consideración, era mucho más importante. Luego de la exitosa reunión con los representantes de A.R.C.H.A.I., Virginia considero adecuado hacer una pública presentación de Anthony como el legítimo heredero Stark, uno que había regresado y que tomaría las riendas de la empresa tarde o temprano. Anthony, en aquella conversación, había mostrado su interés en que quedara en tarde. Aun así, eso no detuvo a la mujer de realizar una rueda de prensa, con fiesta privada incluida, para festejar el vigésimo segundo cumpleaños del heredero. La elección del lugar no había sido tomada al azar, aunque en un principio se haría en Stark Tower, una conversación entre ambos convenció a la actual CEO de moverse hasta las costas de Florida, ¿el motivo? Anthony no conocía en persona el océano.
El hotel SLS South Beach se encontraba a solo unos metros de las playas de Miami, con terrenos exclusivos en donde la seguridad no escaseaba para mantener la privacidad de sus inquilinos. Con piscinas, bares, restaurantes de diferentes temáticas y habitaciones que tenía todo lo que se necesitaba, y más. Ya se había establecido un itinerario mucho antes de partir. Dado que llegaban en la noche se tendría tiempo para descansar antes de que el fin de semana comenzara. En la mañana del día sábado se realizaría la rueda de prensa donde Anthony sería presentado, con un discurso del mismo para darse a conocer nacional, e internacionalmente, a toda persona que tenga lazos con Stark Industries. Seguidamente se tendrá un almuerzo y reuniones con las personas de mayor relevancia dentro de la empresa, aquellos que no habían podido viajar en su momento para conocerlo, y que estaban ansiosos por presentarse ante el joven heredero. Durante la tarde podrían disfrutar de lo que las playas de Miami les ofrecían, continuando con las preparaciones para la fiesta que se realizaría en el salón principal del hotel con motivos del cumpleaños del castaño. Una fiesta grande, reservada, privada pero con todos los agasajos que pudieran entregarle. Para el domingo tendría el día completamente libre, volviendo hacia New York cerca de las seis de la tarde.
—¿Nervioso?—
Anthony desvió su mirada de la ventana hacia la mujer, con una mueca de indecisión en el rostro, arrugando la nariz en busca de las palabras correctas: —Ansioso, suena mejor— la dama rio, guardando los papeles que había estado revisando durante el trayecto en auto —. ¿Es necesario todo esto? Es decir, tal vez no se lo tomen tan bien. S.H.I.E.L.D. ni siquiera está informado, harán un escándalo— gesticulo con sus manos la voracidad de los hechos, a pesar de que sonreía como un niño travieso.
—Oh— fingió dudar, acomodándose en su lugar —. Bueno, tenía que aprovechar este fin de semana ya que esa agente ha sido llamada. Tómalo como un secuestro consentido— bromeo, provocando la risa en el menor —. Además cumples 22, no importara si haces un poco de desastres por ahí, te lo mereces— le revolvió el cabello en un gesto fraternal —. Y S.H.I.E.L.D. puede hacer el escándalo que quiera, ya sabré yo lidiar con ellos—
Minutos después llegaron hasta el hotel, el cual ya los había estado esperando con un botones que los guio hasta sus respectivas habitaciones. Ultimo piso, dos suites directo al mar, con balcones unidos para comodidad de ambos. Las habitaciones contaban con particiones específicas pero similares en cuanto a cantidades. Al entrar se accedía a una pequeña pero espaciosa sala que funcionaba también como comedor. Con una mesa central, nada demasiado grande, se acompañaba con unos pocos sillones alrededor de una pantalla de plasma empotrada contra la pared, la cual podía ser oculta con el comando de la habitación que se les era entregado en recepción. De frente a la puerta de entrada estaba un gran ventanal, que cubría casi toda la pared en totalidad, que daba directamente al balcón, el cual tenía reposaderas con una mesa baja que podían ser usadas para observar el mar desde la habitación. Incluso para tomar el sol si así se quisiera. Del lado izquierdo, una nueva puerta doble, de puertas corredizas, daba lugar a una amplia habitación que contaba con una cama King Size con las más suaves y delicadas telas que el hotel podía ofrecer con cortinas de satén que la envolvían por completo, generando un ambiente único a su alrededor. A los costados de la misma se notaban mesas de noche, con lámparas ya encendidas; del lado derecho de la habitación la pared era completamente de vidrio, la cual al mismo tiempo hacia funciones de reproductor. Para el lado opuesto estaba la puerta al baño privado de cada suite, el cual contaba con todas las comodidades, incluyendo una bañera que podría funcionar como hidromasaje. La habitación, en su totalidad, era una mezcla de colores blancos, grises y plateados, dando un aspecto de brillo único que dejo a Anthony recorriendo todo el lugar de arriba abajo hasta encontrar cada pequeño recoveco del lugar.
Una hora después de la llegada al hotel Virginia se movió de su habitación por las instalaciones hasta dar encuentro a Anthony, con quien debía acordar los últimos detalles para el día de mañana, para que todo estuviera listo y nada se quedara en al aire. Uno de los empleados supo decirle que el castaño estaba en una de las piscinas del hotel.
—¿No puedes dormir?— fue lo primero que pregunto cuando Anthony salió del agua, al parecer luego de haber recorrido todo el largo de un extremo a otro, sacudiendo su cabeza para apartar las gotas de agua de su rostro —. ¿Sabes? Nadar no es precisamente la actividad que elegiría para recuperar sueño—
—Yo tampoco— bromeo cuando finalmente pudo apartar las mechas de su cabello de su frente, recargándose en el borde de la piscina, en el lado en que la mujer tomaba asiento en una de las posaderas —. Estaba en la habitación y tenía vista directa a la piscina. Me tente—
—Por supuesto. Porque tener el océano a metros más allá no es una tentación—
Anthony rio por el tono de sarcasmo, tirándose hacia atrás para dejarse flotar sobre el agua: —Pero estará fría— argumento con la mirada perdida en el oscuro cielo —. Esta, según uno de los empleados, esta climatizada. Lo que me lleva a preguntarme, ¿Por qué no hay tanta gente en este hotel? Casi no hay clientes— se movió lo suficiente, sin perder el equilibrio, para poder ver a la mujer, que leía unos papeles.
—Porque Stark Industries reservo el 90% del hotel—
—¿Qué hizo qué?— casi hundiéndose por completo, Anthony se paró en medio de la piscina para ver a la mujer que, por su expresión, solo había reído.
—Que se reservó todo el hotel para los eventos. ¿O que pretendías? Se debe ser cuidadoso en estos casos, muchos periodistas suelen escaquearse como clientes, sin contar lo que los verdaderos clientes pueden captar. Además, serán necesarias las salas principales del hotel— explico con naturalidad.
—Ja. No vas con cosas pequeñas, ¿mh?— ambos rieron, con Anthony volviéndose a dejar flotar sobre el agua.
—¿Listo para mañana?—
—Tanto como se pueda estar— respondió, sus ojos brillaron en un profundo azul al reflejar la luna entre la iluminación del lugar —. No puede ser tan difícil—
[—]
Estado: Florida, Estados Unidos.
Ciudad: Miami.
Localización: SLS South Beach.
Hora: 10:12 hora local.
—… y es así como me complace presentar ante ustedes, luego de varios años como apoderada de las propiedades de la familia Stark, al único heredero de la familia. Quien finalmente ha tenido la oportunidad de volver a donde pertenece—
Luces, cámaras y preguntas volaron por el aire, con periodistas amontonándose en sus lugares para intentar captar el momento exacto en que Anthony subía hasta el escenario que se había montado para la ocasión, sonriendo ante ellos por breves minutos antes de tomar asiento a un lado de la mujer, con quien compartió una mirada y una sonrisa más discreta: —Es un placer estar ante ustedes este mañana, así como el poder sentir el recibimiento a casa— comenzó, carraspeando cuando voces se alzaron con mayor insistencia, con periodistas queriendo levantarse de sus lugares asignados para intentar acercarse al castaño. Esperaron por minutos que la seguridad hiciera su trabajo, cuando todo pareció estar en calma una vez más.
—Pido, expresamente, unos minutos de silencio para que esto pueda continuar, por favor— la voz de Virginia logro cortar el alboroto en la sala, permitiendo al castaño continuar.
—Bueno. No estoy muerto— afirmo al gesticular con sus manos, provocando algunas risas en los presentes —. Eso creo. Físicamente no lo estoy. Al menos que estamos en la Matrix. Algo que no se ha comprobado— asintió, frunciendo el ceño por momentos —. Pero. Seria genial estarlo. ¿No quisieron volar alguna vez en cámara lenta como Neo?— cuestiono hacia nadie en particular, con gestos en sus manos ante la idea —. Imagino que debe sentirse fantástico. Ah. Deberíamos hacer algo como eso, ¿no? Un simulador, sería genial. Me lo puedo imaginar en un parque de diversión—
—Tony, la presentación— le recordó Virginia al cortar su monologo, que provocaba risa e interés en los periodistas presentes que, sin perder tiempo, no habían dejado pasar nada de lo dicho por el menor.
—Claro, claro— asintió como finalmente recordara —. Bien, lamento eso. Suelo divagar, es algo natural supongo, las ideas son difíciles de ordenar. Y no estoy realmente acostumbrado a tratar este tipo de situaciones. Virginia si, ha tratado con ustedes por años, ¿cierto? ¿Cuántos de ustedes ya han estado en ruedas de prensa de Stark Industries?— cuestiono, notando varias manos alzadas por periodistas ya experimentados. Silbo —. Si, son bastantes. De acuerdo. Ahora si siento la presión, ¿no quieres hacerlo tú?— cuestiono esta vez hacia la mujer, provocando más risas que relajaban el ambiente. Virginia negó, alentándolo con un gesto de manos.
Anthony bufo, acomodándose mejor en su lugar: —. Bien. Ah. No tengo mucho más que agregar, admito que no estudie el discurso y— busco entre los bolsillos de su saco, encogiéndose de hombros —. Si, olvide las tarjetas de memoria. Supongo que, ¿podremos pasar a las preguntas? No creo que a ustedes les moleste— ironizo con una risa que se contagió al resto de la sala —. ¿Alguien?—
—¿Dónde ha estado los últimos años?— la primera en levantar la mano, una periodistas rubia y de mirada desafiante se hizo escuchar entre la inmensidad de voces. El silencio se extendió por la pregunta que todos querían saber y nadie se había atrevido a hacer.
—Pregunta difícil— murmuro con un gesto entre la sorpresa y la inquietud, carraspeando al buscar una buena respuesta —. Pues, no es tan fácil de explicar. No hay una respuesta exacta puesto que ni siquiera yo sé el lugar exacto en el que estaba, eran muchas direcciones, ni siquiera estoy seguro de recordarlas todas— paso una mano por su cabello, en gesto nervioso —. Ha decir verdad, solo recuerdo el metal y las herramientas, no hay mucho más que eso en estos años. Honestamente, estoy más emocionado por ver rostros diferentes cada día que por las maravillas de la ingeniería— agrego, alzando ambas cejas con un amago de sonrisa.
Más atrás, un periodista de cabellos negros alzo la mano hasta que Anthony le indicio que procediera: —¿Qué relación mantiene con Miss Potts? ¿Cuáles son los tratos que mantendrán ahora que usted está presente como legítimo heredero de Stark Industries? Y, como última cuestión, ¿Cuáles son sus propósitos de aquí en adelante?—
—Mh— apretó sus labios, inclinando apenas su cabeza —. Bueno, para comenzar. Virginia y yo mantenemos una relación de amistad, de hermanos, me atrevería a decir. Bueno, ustedes saben que ella ha estado con mi familia desde hace varios años, y se ha hecho cargo de todo lo que pertenece a la familia Stark desde que, bueno, desde que no hubo nadie presente. Y eso es algo que le agradezco eternamente— dio una mirada hacia la mujer, que se mantenía tranquila en su lugar, aunque logro percibir la tenue sonrisa que le dirigía —. En lo personal, la considero una hermana mayor que, realmente, me hubiera gustado tener presente en toda mi vida— culmino, relamiendo sus labios —. En cuanto a lo demás. Aun me estoy interiorizando con las cuestiones de la empresa, no me siento preparado aun para adoptar una posición estable en esta, mucho menos para dirigirla. Creo, firmemente, que Virginia ha hecho un fantástico trabajo en la cabeza, y preferiría que así permaneciera. Por el momento, Stark Industrie esta en sus manos, y seguirá el rumbo que ella decida. Yo— dudo —, yo me mantendré al margen, colaborando en los proyectos de ingeniería y desarrollo—
El silencio duro varios minutos en la sala, tal vez muchos sin atreverse a continuar con la conferencia: —¿Alguna otra pegunta?— Virginia estaba dispuesta a dar la última oportunidad antes de cerrar el evento.
—¿Qué posición toma Stark Industries ante el presunto asesinato de un miembro del Consejo Mundial de Seguridad, Gideon Malick?— cuestiono un hombre de cabellos rubios y lentes cuadrados, apenas viéndose entre la multitud de personas, casi al fondo de la sala, a pesar de que su voz había resonado con claridad por el lugar.
—Stark Industries no apoya ningún acto de violencia que atente contra la seguridad de la sociedad— respondió Anthony, desde su lugar intentando identificar el rostro de la persona con quien hablaba —. Lamentablemente no estoy del todo informado en lo sucedido, sin embargo un acto de ese calibre solo puede suponerse como el inicio de un ataque de algo más grande. Stark Industries no se guiara por beneficios y favores a obtener, sino en la promesa de mantener la integridad de todos los que pertenecen a la compañía, quienes nos acompañan, quienes están presentes. No hay aliados y enemigos en situaciones de violencia, y son precisamente esas situaciones las que no estamos dispuestos a abalar. Por el bienestar de quienes han decidido confiar en nosotros para su protección—
[—]
Estado: Colorado, Estados Unidos.
Ciudad: Afueras de Denver.
Localización: Base de S.H.I.E.L.D.
Hora: 06:23 hora local.
—»No es algo que podamos pasar por alto, director Fury«— asevero la dama que, por la iluminación de la pantalla y su lugar, era difícil distinguir su rostro, aun así su voz zona dura y demandante —». Uno de nuestros miembros fue asesinado, ¿y no tienen nada? ¿Es que sus agentes no son capaces de encontrar ningún indicio del culpable?«—
—»Es claro que el culpable pertenece a la organización que persigue, H.Y.D.R.A. ¿Qué es lo que tienen de ellos?«— una nueva voz resonó en la recamara, de la pantalla lateral a la de la mujer, dejando ver a un hombre en su mismo estado, sin rostro el cual identificar —». Resulta una amenaza mucho más grande de lo que considero, director«—
—Comprendo su preocupación, Messrs— intervino Fury, con un ademan de mano que pedía solo minutos de silencio —. Estamos trabajando lo mejor posible para encontrar al culpable, quien pagara por su crimen como debe ser. Solo les pido el tiempo suficiente para poder trabajar— sonidos de desacuerdo apenas llegaron desde la pantalla, tres hombres y una mujer, de carácter duro que no estaban tomando de buena manera sus palabras. Algo que podría significar un duro golpe.
—»Queremos respuestas, director«— exigió un segundo hombre, al lado contrario del primero, del cual podía distinguirse una barba en su mentón —». Y protección. Si encontraron a Gideon, podrán encontrar al resto«—
—»¿Asumes que somos un blanco?«— el último de los presentes se hizo escuchar, con voz más pesada, delatando los años que tenía ya recorridos.
—»No hay que asumirlo«— corto la dama —». Hay que tomarlo como un hecho«—
Fury inhalo con profundidad: —Colocaremos agentes para su protección. El ejército también se está moviendo, creando áreas seguras para ustedes. No tienen de que preocuparse— aseguro, queriendo traer la calma a los miembros restantes del Consejo.
—»Eso esperamos, director«— con las últimas palabras de la mujer, las pantallas alrededor del hombre concluyeron la transmisión.
Fury dejo ir el aire que había retenido en sus pulmones de forma tensa, pasando una mano por su rostro de forma inquieta, intentando encontrar la calma que parecía faltarle en esos instantes. No había pasado ni un día completo desde que la noticia se dio a conocer y está ya había provocado un gran revuelo entre los medios y las instituciones gubernamentales. No era cosa de todos los días que un miembro del Consejo Mundial de Seguridad fuera encontrado muerto sin huellas, sin pistas, ni cabos sueltos que permitieran a las autoridades dar con un sospechoso. Solo habían sido cuestión de instantes, Gideon había permanecido en su propiedad solo por 5 minutos y, en cuanto la seguridad quiso corroborar su bienestar, este estaba muerto sobre su escritorio. Una certera bala, que no resonó, estaba incrustada en su corazón dando por finalizada su vida. Ese simple hecho había provocado conmoción y descabelladas hipótesis que viajaban por los medios.
Pero hasta el momento el único nombre que resonaba en las instalaciones era el de H.Y.D.R.A., un ataque directo al corazón de lo que representaba un grupo de hombres y mujeres preparados para mantener la seguridad mundial. Una burla, fue como lo tomo Fury, cuando supo del acontecimiento. Una burla a sus habilidades, a la eficacia de sus hombres, a la seguridad de las instituciones norteamericanas por no haber evitado la muerte de un hombre firmemente protegido. Bufo, saliendo de la sala en donde había tenido la reunión con los miembros restantes del consejo que, como era fácil suponer, no estaban contentos con la falta de respuesta. Claro que era lógico asumir que, caído uno de ellos, era cuestión de tiempo para que el resto también cayera.
María lo esperaba en la puerta, con carpetas en mano, las cuales extendió apenas lo vio: —. Son los análisis de laboratorio. El motivo de la muerte era, efectivamente, la bala. Sin embargo encontraron tranquilizantes en su sistema, estaba drogado. Por eso no alerto de intrusos— explico brevemente cuando el hombre comenzó a leer el informe.
—¿Algún dato de importancia?—
—La escena estaba limpia. Entraron, lo ataron y salieron con una eficacia irreproducible— respondió, siguiéndolo en el camino que Fury emprendía hasta la sala principal —. Lograron captar una interferencia en los sistemas de seguridad de la propiedad. Al parecer alarmas y cámaras fueron interferidas, han borrado los datos. Son solo 3 minutos de grabación los que faltan. Las alarmas fueron apagadas por un periodo de un minuto, dos veces—
—¿Me dices que un sistema de seguridad impenetrable fue hackeado, dos veces?— no recibió respuesta, porque tampoco la quería. Ese sistema era manejado por S.H.I.E.L.D., monitoreado por ellos. Y habían sido hackeados como si fueron simples niños con un juego nuevo.
Una burla, se repetía en la mente.
—¿Qué hay de las noticias? ¿Qué es lo que dicen?—
—No mucho— el hombre la miro con cierto escepticismo, esperando una respuesta más clara —. Hay noticias y reportes, algunas hipótesis, pero los medios se han centrado en los últimos anuncios de Stark Industries. Anthony fue presentado ante la prensa— explico.
Fury frunció el ceño: —Carter no informó de eso—
—Porque no sabía— aclaro, con hombros encuadrados —. Miss Potts se llevó al joven Stark, realizaron una rueda de prensa, se reunió con algunos inversionistas mayoritarios de la empresa, incluso tuvo una fiesta por su vigésimo segundo cumpleaños. Los medios han cubierto cada aspecto de su tiempo en Miami—
—Al menos no da algo de libertad para movernos— convino, queriendo ver el lado positivo de la situación, aunque no del todo satisfecho.
—Las declaraciones de Anthony son las que causaron revuelo, Mr—
Fury la miro, una vez llegaron a la sala principal, buscando la explicación de sus últimas palabras. La mujer, caso contrario, solo mostro la pantalla de la computadora para que el hombre viera de forma directa las declaraciones, escandalosas y sorprendentes, que no habían abandonado los medios por ningún motivo. Las explicaciones de Anthony de su situación de los últimos años, las explicaciones de sus planes con la empresa, su rechazo a la posición de CEO, algunas cuestiones personales que fueron aclarándose de forma inmediata antes de la culminación. Pero era la declaración sobre el asesinato del Concejal lo que tenía a los medios revueltos, colocando al heredero Stark como una tercera posición, neutral, sin inclinaciones hacia ninguna posición que no fuera el bienestar de las personas. Muchos lo veían como una ventaja, saber que el heredero de una empresa tan importante no estaba dispuesto a caer en los encantos del gobierno, pero Fury lo veía como una cuestión importante a tratar.
¿Qué debía esperar realmente de Anthony Stark, si este afirmaba no ser llevado por los beneficios?
[—]
Estado: New York, Estados Unidos.
Ciudad: New York City.
Localización: Stark Tower.
Hora: 11:26 hora local.
Finalmente apago el televisor cuando el trigésimo canal que sintonizaba continuaba con exactamente la misma noticia que había intentado ignorar. Desde que Anthony había sido presentado en aquella rueda de prensa en Miami no había abandonado los medios de comunicación, diseccionando cada una de sus palabras dichas, sus gestos, las sonrisas y la mirada que tenía en tal o cual palabra. Pero eso no había sido lo peor, sino que con todo esto los medios habían empezado a seguir sus pasos como si se tratara de una deidad, magnifica deidad que mereciera ser retratado en cada uno de sus movimientos. Desde sus visitas a las diversas sedes de Stark Industries, desde su colaboración con causas benéficas, desde su integración a los proyectos más importantes de la empresa, incluso se presencia en las reuniones de negocios que Virginia llevaba a cabo. Si bien no había tomado el mando de la empresa, Anthony se había hecho presente en esta de forma tal que muy pocos no sabían cómo y qué decía en los momentos justos. Y los medios no lo habían dejado pasar, pidiendo entrevistas y palabras del heredero como si fuera el elixir que les permitiría seguir viviendo en ese mundo tan mundano. Algo que el castaño no les había negado en ninguno momento, con sonrisas cordiales, palabras alentadoras y acertadas. Incluso con gestos nerviosos por una supuesta falta de costumbre a tanta atención.
Aun recordaba cuando los primeros días Fury no había estado del todo contento con todo aquello, creyendo que Anthony podría volverse un punto del cual tener cuidado. Todo, claro, hasta que Anthony decidió dejarle en claro, con ella presente, que encontrar a H.Y.D.R.A. y destruirla era su máxima prioridad, que apoyar a S.H.I.E.L.D. en tal objetivo era lo que tenía primer puesto en su mente. Y solo una semana después de eso Anthony había empezado a colaborar con los Avengers, no solo en la investigación sobre la muerte de Gideon, también en la mejora de armas, los avances de la tecnología de inteligencia, las reparaciones y actualizaciones de los Quinjet. Anthony, lentamente, había mostrado que era un punto importante en S.H.I.E.L.D., en Avengers, en Stark Industries, en la sociedad. Era un martirio ver su rostro en cada una de las portadas, en cada noticia, en cada programa de la actualidad. Se estaba volviendo un virus, uno que consumía todo a su paso, absorbiéndolos, manipulando a todos a su alrededor como si fueran meras marionetas colgando de sus dedos.
Sharon Carter no caía en eso, por supuesto que no, ella no veía en él al desafortunado heredero que finalmente volvía a la vida de la que fue arrebatado. No ve una ventaja sobre los movimientos de H.Y.D.R.A. No veía en él un respaldo para los Avengers, mucho menos en tu tecnología que parecía sacada de un libro de cuentos. ¿Era tan fácil para él? Adecuarse a todo ese nuevo mundo de su vida, construir tan fácilmente lo que facilitaba la vida de muchos, lo que facilitaba el trabajo de los héroes, lo que arrancaba sonrisas de toda persona que lo observaba. No, ella veía en él solo un demonio con piel de cordero que jugaba con todos a su alrededor, que los manipulaba, jugaba con ellos como un niño con las figuras de acción favoritas. Anthony se había movido con demasiada naturalidad para su gusto, se había adaptado con demasiada facilidad, se había adentrado con una familiaridad que no le agradaba.
—¿Se encuentra bien, agente Carter?— la voz de la IA, que ahora estaba en cada una de las instalaciones de Stark Industries, se hizo escuchar por la espaciosa sala del último piso de la torre.
La agente tomo aire, intentando calmarse y no sobresaltarse ante la sorpresa. Carraspeo, pensando seriamente en no dar respuesta: —Si, estoy bien— aseguró al pararse de su lugar, estirando sus músculos con disimulo, atenta a cada movimiento que era realizado en la torre.
No había nadie en el departamento. Anthony estaba al parecer en uno de los laboratorios de pisos inferiores en un proyecto de medicina, el que podría generar órganos funcionales para los trasplantes. Se lo había escuchado mencionar en algún momento, y aunque quiso acompañarlo para vigilarlo, Virginia se lo había prohibido. Incluso Fury, cundo se lo notifico, no hizo más que desestimar la situación, seguramente hablando con la CEO de Stark Industries de que no había tal necesidad de seguirlo. Al parecer, para S.H.I.E.L.D., ya no era vitalidad que mantuviera la protección de Anthony. Es decir, ¿Quién se atrevería? Con las últimas semanas no solo había aumentado su fama, sino que había obtenido el amor de cada persona que haya escuchado, al menos, una décima parte de su trágica historia. ¿Quién decía que la sociedad no se dejaba llevar por las víctimas? Anthony era la representación de una víctima, de un pobre niño arrancado de los brazos de su madre que, finalmente, había regresado con la fortaleza de mantenerse en alto y no dejarse caer por los golpes que recibió. Golpes que se presumían mucho más duros de lo que cualquiera en ese mundo pudo haber soportado.
¿Qué tanto podría ser verdad? Costaba creer cuando, conviviendo con él, se le podía ver inmune a cualquier relación con lo que lo atormento los últimos 13 años. Por el contrario, parecía indiferente a la simple mención de lo que H.Y.D.R.A. era capaz, ¿Qué tanto debería creerle en tal caso?
—¿Sale, agente Carter?— F.R.I.D.A.Y. corto su camino al ascensor, haciéndola suspirar una vez más.
—Tengo cosas que hacer— explico, aunque le resultaba raro y ridículo tener que darle explicaciones a una máquina, computadora o lo que sea que F.R.I.D.A.Y. fuera. No espero respuesta de parte de aquella IA, caminando al elevador, del cual salió Virginia.
—Agente Carter, ¿y ese rostro?— el tono burlón de la mujer acentuó el ceño fruncido de la agente, la que pretendía continuar su camino sin hacer caso —. ¿No tiene modales para saludar?—
—Buenos días, Miss Potts. Si me disculpa— soltó con tono duro, queriendo subirse al elevador, cuando las puertas se cerraron.
—Agente Carter, ¿le molesta que tome unos minutos de su tiempo para una conversación? Será rápida y lo más breve posible—
Sharon dudo, observando las facciones de la mujer, la cual le sonrió en un intento de tranquilizarla. Fue todo lo contrario. Asintió, caminando una vez más hacia la sala: —¿Qué se le ofrece? Tengo cosas que hacer, de ser posible me gustaría terminar rápido—
—¿Qué tan importantes son esos compromisos?— indago sin haber tomado realmente en cuenta sus palabras.
—Tengo que hablar con el director Fury—
Virginia pareció mostrar interés en esas palabras, sentándose en uno de los sillones, de piernas cruzadas sin dejar de observar a la rubia: —¿Algo importante que notificar?—
—¿A parte de los papeles de su escritorio? No mucho— aclaro, con una burla que no pudo contener, hablando de algo que se había prometido callar. Maldijo por haberse delatado ante la mujer, por no poder controlar su lengua ante una actitud por demás insoportable de la contraria.
—¿Revisa mis cosas?— el tono, aunque quiso sonar natural, no oculto la molestia —. ¿Eso le enseñan? Husmear en la privacidad de otros. Por eso no la quería en la torre—
—¿Para quién trabaja?— demando, ya sin medirse realmente —. Los papeles en su escritorio, el contrato con A.R.C.H.A.I., ¿Qué clase de empresa altruista hace pedidos de armas y uniformes militares? Uniformes reforzados, por lo que pude leer—
—Son documentos confidenciales. Podría demandarla, agente Carter—
Sharon rio, sin amedrentarse por el tono amenazante: —¿Me amenaza? ¿Cuánto tardaran sus abogados en comparación a lo que yo tardare en comunicarlo a S.H.I.E.L.D.? O a Stark. Aunque, ¿está involucrado? Es lo más probable— soltó en un tono burlón, cruzándose de brazos, manteniendo distancia con la mujer que permanecía calmada en su lugar.
El silencio se extendió por la sala, aumentando la tensión en el ambiente, aquella aura incomoda que dejaba sus cuerpos casi al borde de prepararse para un ataque. Sharon sabía que no debía subestimar a la mujer frente a ella, que Virginia Potts no era una más del montón, que por mucha apariencia refinada y delicada pudiera tener, era una mujer dura, fuerte y, por sobre todo, entrenada. Fury le había extendido su archivo, le había propiciado toda la información que pudiera haber sobre la mujer, un reporte exhaustivo que resultaba sorprendente. Virginia había sido entrenada por María Stark, quien a su vez había sido entrenada por su abuela, Peggy Carter. Su abuela había sido de las mejores agentes dentro de S.H.I.E.L.D., por no decir la mejor, y si había entrenado a alguien era porque tuvo una buena razón para hacerlo. Aun cuando no podía evitar preguntarse. ¿Por qué Mrs Stark había accedido a entrenar a una mujer como Virginia? Una que, en la actualidad, si lo deseara podría matarla con una corta pelea cuerpo a cuerpo.
Virginia se levantó de su lugar, aunque en sus movimientos no se leyeron gestos de ataque: —Admito que la subestime, agente Carter— acepto, con una sonrisa curvándose por sus finos labios —. Es mucho más lista de lo esperado. Que haya podido acceder a tales archivos habla bien de usted, y mal al mismo tiempo. Porque no la quiero en la torre, no cuando puede ser un estorbo—
—Me considero algo más que un estorbo— ratifico, provocando la risa de la mujer, una que erizo su piel.
—No se alabe tanto, no es más que una insignificante piedra en el camino— replico, estirando su ropa con tranquilidad —. El contrato con A.R.C.H.A.I. es el último proyecto de Stark Industries, el más importante, y no me gustaría que por su intervención sufriera algún inconveniente—
—¿Por qué? ¿Por qué vender armas puede darle mala fama? ¿Entregar armamentos, protecciones y vehículos a una entidad desconocida le dará problemas? ¿Qué pensara el gobierno cuando se sepa que Stark Industries entrega tales cosas a una entidad que no se ha dado a conocer? Ni siquiera a ustedes—
—¿Eso cree?— la distancia entre ambas fue consumiéndose a cada paso que Virginia daba en su dirección, con lentitud, como un animal acechando a al presa que se negaba a bajarla mirada.
Sharon se mantuvo con la frente en alto, con músculos tensos, preparada para lo que pudiera pasar. Virginia mostro una torva sonrisas entre sus labios, una que estremeció a la agente, que erizo su piel y congelo sus músculos: —Lo lamento, agente Carter— se disculpó, aprovechando la falta de reacción de la rubia para tomarla por el rostro con una de sus manos, presionando sobre sus mejillas —. Pero si la dejo continuar podría arruinar todo, no puedo permitírselo. Espero comprenda, — murmurando sobre su rostro, Sharon no estuvo segura de cuál debía ser la reacción más acertada para salir indemne de lo que había provocado —no puedo permitir que nada de lo que haga afecte a Anthony—
[—]
Estado: Washington, Estados Unidos.
Ciudad: Woodinville, Condado de King.
Localización: #25 Base de H.Y.D.R.A.
Hora: 05:56 hora local.
Los sonidos de las explosiones y gritos llegaron hasta su posición, metros mucho más lejos de donde se estaba llevando a cabo la pelea, dejándole saber que las cosas parecían continuar su curso de la forma en que se habían planeado. Dentro de lo que se había podido planear. El quinjet se mantenía a una distancia que podría considerarse segura, con un sistema de camuflaje que aseguraba no ser visto, fácilmente perdido entre el escenario forestal de los alrededores. Había sido una suerte encontrar la base de H.Y.D.R.A. en aquel sector, bastante perdida, subterránea como la que había en Irlanda. Sin embargo estaba ahí, siendo atacada por los Avengers. Anthony suspiro en lo que llevaba ahí, manteniendo control sobre las pantallas que le mostraban la base en su totalidad. Sus dedos se movieron por las pantallas holográficas sobre el panel central de la nave, pasando de los planos de la estructura subterránea al mapa que le especificaba la ubicación exacta de cada avenger. Black Widow junto a Hawkeye atacando de frente, deshaciéndose de las barreras principales de la base; Hulk a los costados, destruyendo los principales móviles de ataque que pudieran resultar un estorbo; Thor, casi desde una posición privilegiada, se movía de un lado a otro para deshacerse de los miembros que lograban alejarse más allá del perímetro. Un grupo unido, de eso no cabía duda. Uno eficaz en lo que hacía.
—F.R.I.D.A.Y., ¿reporte?— pidió hacia la IA que, sin perder el tiempo, había desplegado nuevas pantallas que para que pudiera analizar.
—Según los sistemas de la base, el perímetro es mucho más grande de lo que se pensó en un inicio— la atención del castaño despertó cuando un nuevo mapa estructural se presentaba para su análisis —. Hay una nueva sección, separada de la principal. Parece ser reciente, aún en construcción— explico la fémina voz mientras Anthony rodeaba la plataforma para detallar los planos.
—¿Tiene una entrada aparte?— se detuvo del lado en que estaba la base aislada, notando que no estaba muy lejos de su posición actual.
—La entrada está a dos metros del Quinjet, Mr— corroboro la IA —. Hice un análisis interno, no hay guardias de seguridad, aunque si detecto calor corporal. Bajo calor corporal— aclaro.
Anthony tardo unos minutos en responder o decir algo, pasando su mirada del plano a las demás pantallas que había en su alrededor. Todo marchaba bien, los Avengers lo estaban llevando de maravillas, hacía ya casi media hora había lanzado el último reporte para facilitarles el trabajo, por lo que dudaba que volvieran a querer comunicarse con él pronto: —F.R.I.D.A.Y., ¿empacaste mi traje?—
[—]
Estado: Washington, Estados Unidos.
Ciudad: Woodinville, Condado de King.
Localización: #25 Base de H.Y.D.R.A.
Hora: 06:31 hora local.
La batalla había llegado a su final. H.Y.D.R.A. había sido reducida, dejando solo unos pocos miembros que serían llevados a las instalaciones de S.H.I.E.L.D. para un extenso interrogatorio que permitiera esclarecer cada interrogante que se habían acumulado en los últimos meses. Natasha observo a la fila de cinco hombres ser custodiados por Thor, mientras el resto revisaba la zona en busca de algún infiltrado que pudiera dar todo eso por fallado. Banner, metros más allá, finalmente se había calmado para ser el doctor que todos conocían, dejando dormido a su alter ego. El silencio se extendió por el lugar, interrumpido únicamente por los pasos y las mudas quejas de los presos que eran llevados, ahora, por Barton hacia el quinjet para volver a la base.
—Stark, ¿algo que reportar?— cuestiono al presionar el botón del comunicador en su oreja, sin recibir más respuesta que la interferencia —. ¿Stark?— insistió, sin respuestas.
—¿Sucede algo, Lady Natasha?—
La pelirroja frunció el ceño, aun concentrada en la respuesta que recibía por el comunicador: —Stark no contesta— respondió, moviéndose para alejarse de la zona y poder corroborar por propios ojos que el castaño estaba a salvo.
Había sido una verdadera ayuda que estuviera como respaldo en la batalla, luego de que había informado a Fury de todas sus investigaciones en base a H.Y.D.R.A., en especial cuando pudo dar la localización de aquella base en su propio territorio. Todo eso sumado con el desarrollo de una armadura que había dejado a Fury verdaderamente impresionado, no todos los días se podían ver el desarrollo –magnifico– de lo que en su momento solo fue una cobertura de metales que lo ayudo a escapar. Y aunque Anthony había logrado desarrollarla perfectamente y podía brindarle seguridad, seguía siendo una persona demasiado valiosa como para exponerla directamente. No solo por la información que era capaz de proporcionar sobre H.Y.D.R.A., que parecía inagotable cada vez que se hundía en la investigación que realizaba, sino también por la imagen que se había hecho entre la sociedad. El traje de Iron Man, como le habían apodado, le había hecho crecer esa ya arraigada fama que tenía entre las personas. Era el heredero, el hijo desaparecido, era el tesoro de la sociedad. Un show, un espectáculo, el representante de que la fortaleza humana podía sobreponerse a cualquier golpe de la vida, el reflejo mismo de la auto superación. Anthony había pasado de ser el simple heredero desaparecido al hijo, nieto, sobrino, primo, hermano de todo Estados Unidos, tal vez del mundo. No había nadie que no conociera su nombre, su imagen, su historia, su fuerza y el orgullo que le había permitido sobrevivir y volver al lugar que pertenecía.
Y todo eso solo había desencadenado en algo que todos sabían y nadie se atrevía a decir; Anthony se había vuelto intocable.
—¿Qué sucede Nat?— Barton la observo con interés, sin recibir una respuesta clara —. ¿Nat?— repitió.
—Intenta comunicarte con Stark— exigió, algo que Barton intento de inmediato. Un minuto después el hombre mostro en sus facciones una mueca similar a la mujer, asegurando las esposas de los miembros capturados para moverse con esta al quinjet a metros de ellos.
El grupo se movió con la mayor rapidez posible, sin perder de vista a los miembros de H.Y.D.R.A. que, heridos, no presentaban mayores problemas para todo el asunto. El quinjet, para cuando llegaron, estaba completamente vacío. Las pantallas que Anthony había estado viendo desde un inicio seguían en su lugar, transmitiendo y captando las señales para mostrar los datos que el genio habría necesitado de estar ahí. No faltaba nada, no había signos de violencia en el interior, tampoco de un ataque que pudiera haber causado un problema. Natasha apretó con fuerza sus puños, maldiciendo en tantos idiomas conocía mientras buscaba entre las secciones de la nave al castaño. No podía desaparecer, no otra vez. ¿Era una broma, acaso? Sería una burla, una blasfemia, un insulto si la figura más importante desaparecía en el cuidado del grupo de héroes que, se suponían, no serían derrotados o burados fácilmente.
—»¿Agente Romanov?«—sonando en la nave como lo haría la voz de la IA, Anthony se hizo escuchar con un tono dudoso e inquieto que tenso los músculos de los héroes.
—Anthony, ¿Dónde estás?— exigió, mientras Banner analizaba las pantallas en busca de una respuesta que les permitiera localizar al castaño.
—»Es una larga historia. Uhm. Creo que«— la transmisión se cortó por segundos, apenas logrando mantenerse estable, seguramente por la localización del castaño —». No estoy muy lejos«— tranquilizo en cuanto pudo —». Pero necesita vuestra ayuda«—
—Está debajo de nosotros— murmuro Banner, con un tono de asombro e incredulidad mientras los mapas finalmente ratificaban la ubicación del castaño.
Cerca de dos horas después los quinjets de S.H.I.E.L.D. aterrizaban en la zona para brincar asistencia a los héroes. Dentro de la nave donde los héroes habían estado viajando se encontraba un grupo de asustados niños que no habían querido decir palabras más allá de pequeños sollozos y pedidos de ayuda. Anthony los había encontrado en la base aislada que H.Y.D.R.A. había estado construyendo recientemente, junto a un muy sofisticado laboratorio en el que, sin mucho trabajo, pudo comprender que fungía como centro de operaciones. Experimentos se habían estado realizando en los niños, que no sobrepasaban los 10 años, muchos de ellos en deplorables estados que pedían a gritos una revisión médica exhaustiva. En el exterior de la nave, cuidados por Thor estaban los restantes miembros de H.Y.D.R.A., que por nada no habían sido aniquilados por los Avengers. Bruce los había detenido a tiempo, alegando que era necesario obtener la información de ellos, que luego ya se podrían poner las cosas en orden. Natasha se había mantenido junto con Anthony, vigilando a los niños que no habían querido tener contacto con nadie más que no fuera el castaño, quien apenas había logrado dar revisiones rápidas para asegurarse que ninguno tuviera lesiones graves.
Ninguno las tenía, sin embargo las marcas en sus cuerpos no le aseguraban que en el pasado no fueran así. Algunos niños tenían gruesas marcas por su cuerpo, cicatrices que seguramente perdurarían toda su vida, como una muestra tangible de lo que pudieron haber vivido entre aquellas subterráneas paredes. Otros niños presentaban grandes quemaduras ya pasadas, que habían dejado su piel en un pobre estado. Anthony había podido notar las marcas de piel trasplantada. Otros niños habían perdido la vista en esos laboratorios, algo que pudo comprobar al intercambiar cortas palabras con uno que otro. Otros tantos habían perdido la movilidad de sus cuerpos, de alguna extremidad o simplemente habían perdido toda sensibilidad que les permitiera sentir un simple contacto. Lo que si había logrado comprender era la diferencia de los niños según sus edades, los mayores –de entre 8 y 10 años– habían permanecido en esos laboratorios desde que tenían memoria, presuntamente desde edades de 3 o menos, secuestrados de sus hogares. Los niños de edades menores habían llegado recientemente, extraídos de centros médicos, recogidos de la calle, secuestrados de orfanatos; lo que le dio al castaño una clara imagen de porque no habían registros de ellos. Con una investigación rápida pudo comprobar que solo había pedidos de búsqueda para dos o tres de ellos, únicamente de los mayores.
Pero había sido un niño de poco menos de 4 años el que había logrado resaltar entre los niños. Uno que no tenía registros, no tenía identificación más que un número entregado por los miembros de H.Y.D.R.A. Palabras compartidas con Banner habían lanzado la teoría de que, posiblemente, el niño había sido concebido en las instalaciones de H.Y.D.R.A. y no había sido registrado como una persona en el Estado, por tanto, no era más que una sombra que podía o no estar. El pequeño se había mostrado especialmente retraído, mucho más alejado que el resto, seguramente porque no había mantenido contacto con ninguno de ellos en oportunidades anteriores. A simple vista era el que estaba en mejor estado, sin lesiones a la vista, sin golpes o afecciones realizadas por terceros.
Sin embargo Anthony sabía que lo que no se veía era, precisamente, el mayor de los males.
[—]
Estado: Colorado, Estados Unidos.
Ciudad: Afueras de Denver.
Localización: Base de S.H.I.E.L.D.
Hora: 12:23 hora local.
Luego de haber llegado finalmente a la base las cosas se habían llevado a cabo lo mejor posible. Los miembros de H.Y.D.R.A. restante habían sido puestos en cabinas aisladas hasta que se prepare todo para el interrogatorio individual de cada uno, al que se sumaría los objetivos y motivos del cautiverio de los niños encontrados. Por otro lado, apenas la noticia había sido corrida, las instalaciones médicas habían sido preparadas para recibirlos, revisarlos y atenderlos en los casos más urgentes. Algunos habían presentado más quejas que otros, los más grandes habían tenido que ser sedados a fuerza para permitir a los médicos que los atendieran. Muchos habían concordado en que el trauma en los menores era lo suficientemente grande como para impedir permanecer tranquilos en cualquier espacio semejante al que estuvieron cautivos. De eso ya había pasado cerca de una hora.
—Es una suerte que los hayas encontrado—
Anthony desvió la mirada hacia el hombre que se acercaba a pasos tranquilos hasta su posición. Se encogió de hombro, volviendo la vista a la ventana que le permitía ver el interior de una sala medica donde le menor de los niños encontrados era atendido por una enfermera de S.H.I.E.L.D. El pequeño no había dicho palabras, apenas se movía, dejándose llevar por la mujer con una facilidad que había despertado la curiosidad en el genio: —Supongo. Solo había sido curiosidad por las instalaciones que no estaban en el mapa original— explico sin voltear a verlo —. ¿Qué sucederá con ellos?—
Fury pudo notar que había intereses especiales, a pesar de haber preguntado por todos los niños: —Serán devueltos a donde pertenecen— una vez terminaran de identificarlos a todos —. Algunos volverán con su familia, otros al cuidado del Estado. Él— haciendo alusión al pequeño en la sala médica —. Será ingresado al sistema y puesto en adopción, también. Con suerte no tendrá mayores trastornos—
—Con suerte— repitió, no del todo convencido —. ¿Cómo lo ingresaran al sistema si ni siquiera tiene nombre?—
—Si no es adoptado en los primeros meses, se le entregara un nombre legal— explico, sin lograr sacar al castaño nada más que una mueca.
[—]
Estado: New York, Estados Unidos.
Ciudad: New York City.
Localización: Stark Tower.
Hora: 13:15 hora local.
—¡Bienvenido a casa, Pet-Pet!— exclamo apenas las puertas del elevador se abrieron, dejándole pasar junto al pequeño que se aferraba a su cuello sin dejar de observar su alrededor con curiosidad. Anthony no recibió respuesta, pero eso no evito que revolviera los cabellos del pequeño mientras caminaba hacia la sala —. ¿Te gusta, pequeño? Sera tu nueva casa, tendrás un nuevo cuarto, ropa nueva y todo el montón de juguetes que quieras— enumero al apretar al pequeño entre sus brazos, el cual apenas emitió un pequeño sonido de gusto y comodidad.
—Harás al niño caprichoso y mimado— intervino Virginia pasos atrás del castaño, llevando algunos papeles entre sus manos que extendió al castaño para que firmara —. Los últimos papeles de la adopción, recuerda que recibirás algunas visitas de Servicios Sociales para ver como lo estas levando—
Anthony rio, firmando los papeles sin soltar al pequeño: —Pues déjame decirte que mi principal objetivo es consentirlo, mimarlo y abrazarlo hasta que decida que no me quiere cerca y me empuje— bromeo dándole un sonoro beso al pequeño entre sus brazos, que apenas se revolvió —. Y aun así lo hare—
—Pobre niño— soltó en broma, sentándose en una de los sillones del salón —. Aunque me sorprende que decidieras adoptarlo— agrego al revisar los papeles de adaptación para Peter Benjamín Stark.
—Solo— se cortó, acomodando al pequeño en su regazo —. No lo sé, ¿tú que dices Pet? Seguro fue tu carita, es adorable— sonrió, logrando sacarle una mueca divertida al pequeño.
—No habla demasiado— señalo. Anthony se encogió de hombros.
—No, supongo que no. Tal vez más adelante lo haga. Cuando se acostumbre— al menos eso esperaba.
El pequeño se bajó de su regaño, tal vez finalmente tomando la valentía de recorrer el nuevo lugar en donde estaba, sujetando con fuerza el oso en una de sus manos. Regalo que Anthony le había llevado al hospital poco antes de que le dieran de alta. Peter observo al castaño fijamente antes de alejarse y recorrer la sala, observando algunas decoraciones, tocando otras, bajo la atenta mirada de los mayores.
—¿Leíste los estudios médicos?—
—Los estudios médicos y los archivos encontrados en los sistemas de H.Y.D.R.A., si— asintió, soltando un suspiro sin apartar la mirada del que ahora era legalmente su hijo.
Peter, como bien habían supuesto, había nacido dentro de las instalaciones como producto de una inseminación artificial con los propósitos de las modificaciones genéticas desde el estado fetal. El número que le habían dado como identificación, #18, era en realidad el número de intentos que se habían hecho para un resultado aceptable. Las inseminaciones habían sido un total de 38, de los cuales 18 bebés llegaron a nacer. Peter fue el único que sobrevivió al año. Caso contrario, los demás niños murieron por diferentes problemas, muchos de ellos por insuficientes cardiacas y pulmonares, otros simplemente incapaces de soportar las modificaciones genéticas. Peter, en cambio, tenía el ADN de una araña, al menos según los archivos. S.H.I.E.L.D. había querido hacer análisis y pruebas en el pequeño, algo que Anthony había evitado en el momento justo con la adopción, algo que había provocado una discusión con Fury en su momento, con una advertencia de que el niño podría ser peligroso si no se conocían limites en las modificaciones que se hicieron mucho antes de su nacimiento.
—¿Qué es lo que piensas?—
—Pienso que ha sido suficiente de análisis y pruebas para él— asevero antes de ir hacia el pequeño, alzándolo en brazos para recibir un pequeño chillido de sorpresa —. ¿Quieres ir a ver tu habitación, bebé? Seguro te encantara, ¡hay muchos más juguetes que amaras! Podremos jugar juntos, ¿te parece?— y continuo con su monologo mientras se iba a la nueva habitación del pequeño, a pesar de que nunca recibió mayor respuesta a una profunda e interesada mirada.
Virginia suspiro, con una sonrisa contenida entre sus labios, levantándose para terminar los trámites concernientes al pequeño nuevo miembro de la familia Stark.
[—]
Localización: Océano Atlántico.
Hora: 08:00 a.m.
El quinjet sobrevoló las zonas inmediatas del océano atlántico, teniendo como objetivo principal llegar hasta las inmediaciones del territorio europeo, en donde los Avengers realizarían una misión de reconocimiento por las nuevas bases de H.Y.D.R.A. encontradas. Los miembros ya se estaban preparando mientras la nave navegaba de forma automática, con el equipo definiendo los últimos detalles en cuanto a la misión que llevarían a cabo. Había pasado cerca de tres semanas desde la última misión que habían realizado en Washington, por lo que no estaban completamente seguros de lo que podrían encontrar a partir de ahora, algo que los tenia tensos y rígidos en su lugar.
—Ya saben sus lugares, caballeros— Natasha los observo a cada uno de ellos con detenimiento, quienes analizaban por última vez el mapa que se mostraba en el panel principal —. Barton te mantendrás en el quinjet como un refuerzo, Thor y Stark se encargaran del combate directo, Banner tendrás que estar alerta por si surge un código verde. Yo intentare infiltrarme en las instalaciones para obtener la mayor cantidad de información posible. Ante todo no pueden abandonar sus posiciones—
—¿Todos tienes sus equipos?— intervino Anthony, con el casco de su armadura fuera, enfundado entre las aleaciones de oro y metal que resaltaban en colores dorados y rojos —. ¿Natasha, Clint?—
—Hiciste un buen trabajo con el arco, esta completamente listo— confirmo el hombre, con arco en mano, encuadrando sus hombres tensos para prepararse para lo que venía.
—Todo listo— confirmo la mujer, con una sentimiento seguro.
—Perfecto. F.R.I.D.A.Y., tiempo de llegada— pidió hacia la IA que, en solo instantes, había cerrado los archivos para mostrar la posición del quinjet en un mapa del pacifico.
—Una aproximación de 45 minutos, Mr— eso lejos de relajarlos, logro tensar aún más a los presentes.
—¿Alguna noticia de Fury?— cuestiono el doctor, limpiando sus lentes en gestos nerviosos —. Aun me sorprende que te dejaran venir, Tony—
Anthony rio, con esa tensión que no los abandonaba: —Bueno, tuve que charlarlo mucho con Pepper, casi hace un escándalo— se encogió de hombros, provocando algunas risas en los presentes —. Aun así no nos tomara demasiado. Solo son tres las bases que he podido localizar esta vez, y no hay demasiada distancia entre ellas. Tal vez lleguemos para el anochecer—
—¿Para que puedas arropar a tu bebé?— agrego el arquero, con una sonrisa divertida, que no tenía signos de burla —. Aun no me creo que adoptaras al niño, es decir, ¿al menos sabes cambiar un pañal?—
—Peter no lleva pañales— refuto con una leve mueca que hizo reír al arquero, quien se ganó un codazo de la pelirroja —. Y no creo que llegue ni a despedirme cuando vaya a dormir. Pepper me hizo ponerle horarios de sueño, pensé que a las diez era un buen horario—
—Es probable llegar a esa hora, ¿no?— Thor se mostró dudoso por momentos, en especial cuando ya se dijo que la misión no podría durar demasiado.
—¡Pero el niño se duerme a las ocho! Y luego me despierta demasiado temprano— se quejó al final, provocando la risa de todos en el grupo, a las que pronto se unió.
—Acostúmbrate a la paternidad— se burló la mujer.
Pero las risas que se alzaron por instantes subieron fueron cortadas por las turbulencias de la nave, que les hizo perder el equilibrio por unos instantes. Segundos después las alarmas saltaron para avisar de un ataque que nadie había esperado, mostrando en el panel principal las naves que se acercaban a su posición. Tardaron cerca de un minuto para que cada miembro comenzara a moverse para intentar defenderse del ataque. Se escucharon ordene y gritos, con las escotillas abriéndose para permitir que los miembros capaces se prepararan para un ataque directo a las naves enemigas, mientras que, desde el interior del quinjet, intentaban evitar los disparos y devolverlos lo mejor posible.
Thor y Anthony habían salido del quinjet para intentar detener los ataques directos, llevándose las sorpresas de que las naves habían sido muchas más de las esperadas, rodeándolos casi de forma inmediata a pesar de sus intentos de destruirlas tan rápido como sus habilidades les permitían. Natasha intentaba pilotar la nave lo mejor posible, esquivando a los enemigos que en contadas ocasiones lograban darle, apenas rozando la cobertura del quinjet. Barton estaba preparándose para poder disparar los misiles de la nave, apuntando a los enemigos, maldiciendo que estos fueran demasiados como para poder erradicarlos directamente con las municiones, mientras Banner establecía un contacto directo con las bases de S.H.I.E.L.D., al mismo tiempo que se las ingeniaba con F.R.I.D.A.Y. para buscar una salida para todo el equipo.
Lo que todos si pensaron, en tiempos y formas diferentes, en que todo había sido una trampa para la que no estaban preparados.
[—]
Localización: Océano Atlántico.
Hora: 12:41 a.m.
—¿Director Fury?— la voz de la mujer surgió lenta, como si las esperanzas de una comunicación se hubieran esfumado con el pasar del tiempo, con el cansancio tomando control de su cuerpo.
Era la quinta vez que intentaba una comunicación directa con las bases de S.H.I.E.L.D., la quinta en un plazo de dos horas. Horas en las que finalmente habían podido escapar de la emboscada, a duras penas, con una nave que se desplomo sobre el océano, apenas logrando mantenerse a flote para darles un lugar en el cual permanecer antes de darse por vencidos. Estaban lesionados, heridos, cansados y demasiado golpeados como para siquiera tener la energía de intentar llegar a tierra firme, sin importar lo que fuera. H.Y.D.R.A. los había atrapado con la guardia baja, los había rodeado, los había abrumado entre golpes y disparos que no los dejaron pensar con frialdad, desesperándolos, orillándolos a tomar las decisiones que solo les permitían una cosa; sobrevivir. Y apenas lo habían logrado, apenas habían podido salir vivos de ese ataque que cobro mucho más que su energía.
—»¿Agente Romanov? ¿Qué es lo que sucedió? ¿Cuál es su posición?«—
La voz de la mujer pareció temblar, sin atreverse a responder las preguntas que parecieron clavarse como puñales en los cuerpos ya presentes: —Fuimos emboscados— informo, con la voz tan neutral como le era posible. Con una de sus manos limpio los rastros de sangre que caían al costado de su rostro, esperando que la comunicación no se cortara —. Estamos en algún lugar del océano atlántico, nuestro radar esta averiado. Todo el sistema lo está. No. No tenemos forma de movernos—
—»¿Informe de perdidas?«— pidió luego de segundos de silencio, digiriendo la noticia de un equipo de héroes reducidos a nada.
Los presentes se miraron entre sí, como una muda pregunta de quién daría la noticia que nadie se atrevía a aceptar: —Perdimos a Stark—
El pesar, la tensión y la abrumadora sensación del fracaso invadieron la cabina de la nave que aún les permitía un refugio a medias. Nadie se atrevió a buscar la mirada de sus compañeros, con esa sensación de vacío que dejaba la falta de uno de ellos, con la frustración que provocaba el haber fallado, el no haber estado preparado. Nadie había estado listo para aceptar los hechos que hacía solo unas horas atrás los habían dejado congelados, le hecho que les hizo perder la noción de todo a su alrededor, que los dejo simplemente caer al abismo entre la sorpresa e incredulidad. Los ataques habían llegado de todos los lados, habían sido mucho más de lo que habían podido controlar, un ataque masivo que no pudieron hacer frente como debieron. En medio de los ataques Anthony había sido herido, intentando mantenerse en el aire para no suponer una baja en la escasa defensa que mantenían. Una decisión que finalmente le costó la vida en el momento que naves numerosas se concentraron en el primer punto débil que encontraron.
Bajo la atenta mirada de los demás miembros del equipo, en un terreno que no podían controlar, en una batalla en la que no podían moverse con la libertad para poder defenderse entre ellos, vieron caer al nuevo miembro hacia el océano. H.Y.D.R.A. había destruido su armadura, había arruinado una posibilidad de reestablecerse en el aire, había eliminado cualquier oportunidad de volver al quinjet, como si su principal objetivo hubiera sido haber hecho pagar a Anthony por su traición, por su huida, por sus acciones contra ellos. Nadie pudo ir a buscarlo, porque apenas los demás miembros bajaron la guardia dispuestos a buscarlo, los ataque se duplicaron, obligándolos a huir lo más pronto del lugar. Tuvieron que alejarse, apenas logrando esquivar los disparos, los misiles que se les eran lanzados. Ataques que finalmente les dieron, dejándolos varados en medio de la nada, con los espíritus de lucha por los suelos, con sus energías consumidas y el pesar de un compañero caído.
—»Iremos por ustedes«—
Y la comunicación se cortó dejándolos sumidos nuevamente en el más perpetuo silencio.
