Hola, de vuelta, al capitulo, creo que aclarare varios terminos en este capitulo espero lo disfruten.
Muchas gracias a Bertha Nayelly -yo ODIO a Miku, por eso siempre sera la mala en mis historias, mi vena yaoista me impide quererla.
iloveyugiohGX93
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Incluso en la más llana oscuridad, las almas en pena siempre encontrarían otra que les hiciera levantar.
Por eso incluso, en el peor de los tormentos una luz te sacara de ellos
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Impotente golpeo la mesa con fuerza, no podía creérselo, es que simplemente no sabía cómo hacerlo, sus padres lucían ahora muertos, nadie se percato de ello hasta la mañana siguiente, nadie sabría si sufrieron, si aplastados por el monumental caballo de mar agonizaron bajo su peso, perdiendo la sangre que en sus cuerpos reposaba. No solo él estaba lastimado, sus hermanos menores también lo estaban, y como él estaba impotentes, ya habían perdido a sus padres una vez, les sucedía de nuevo. Incluso Miku lucia consternada.
-¿¡Cómo fue posible que sucediera eso?!- grito de nuevo con fuerza, el trono lucia vacía con las coronas respectivas reposando en cojines, simbolizando nuevamente la pérdida de dos grandes reyes.
-Príncipe Kaito, no sabemos como sucedió, seguramente alguno de los pilares lucia roto y por eso ha caído- le explico una joven cabello verde con ojos hinchados
-¿Un accidente? ¿¡Porque ahora?! Seguramente fueron los que siguen a la antigua familia Kagamine- razono el peli azul mas para el que para los demás, nunca antes se había exaltada tanto.
-Kaito nii-chan, se que te duele, yo también los extraño pero te aseguro que están bien, ellos están en un lugar mejor, seguramente desean tu felicidad después de todo mamá y papá te…- antes de terminar con su monologo el joven rubio fue callado por su hermano mayor.
-¿Mamá y papá? Ellos no eran tus padres, tu y Rin son un par de huérfanos mas en este mundo, no conociste a tus padres porque ambos te abandonaron, ¿¡Como puedes saber lo que se siente?!- le grito con desdén, mientras que Len lucia sus ojos hinchados de llorar que derramaban lagrimas con más fuerza aun, igual que el se sentía impotente. Nadie se percato de la sonrisa ladeada que realizaba la joven peli aqua.
-¡Eres un desgraciado! Onii-tan solo quería reconfortarte, no conocimos a nuestros padres pero ellos lo eran para nosotros, nunca vuelvas a decirle algo como eso a mi hermano, si no te las veras conmigo- después de aplicarle la cachetada, corrió para alcanzar al joven que ya se había marchado, que ahora, tal vez estaba en su cuarto, llorando, por sus padres por su hermano.
Como si un balde de agua fría se tratase, reacciono, analizando las horribles palabras que le había dedicado a su pequeño hermano, el definitivamente no iba con esa intención, pero es que… ni siquiera la muerte de sus padres era excusa, la servidumbre, vio expectante todo como si pasara en cámara lenta.
-Príncipe Kaito necesita relajarse- que aun consternado tomo de la mano del peli azul para llevárselo a su habitación, frente a la furiosa mirada de todos.
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En la habitación oscura, un bulto sobresalía de las sabanas, desde pequeños su hermana y el siempre habían hecho eso, después de todo era su "manto de invisibilidad" el cual les protegía del mal, aunque en esos momentos deseaba sentirse mejor, volver a ser un niño que creía aun en eso. Estaba triste por su padre, asustado por la reacción de Kaito, furioso consigo mismo por correr de esa manera y no afrontarlo como el hombre que era. ¿Podia alguien comprenderlo? Tal vez su hermana, alguna vez le hablo acerca de un amor imposible, que a ojos de todos seria horrible.
-Onii-tan, ¿estas aquí?, ¿Cómo estas?. Le pregunto la joven recargándose sobre su hermano, moviendo su vestido de manera en que pudiera acostarse.
-No, dejame solo- y aunque su voz destruida, solo hizo que Rin se apretara mas a el, buscando refugio tal vez, como el que el necesitaba en esos momentos.
-No lo hare, sabes que no tenia esa intención, vamos yo me quedare aquí contigo- y levantadose por leves momentos se quito el gran vestido para despues meterse a la cama junto a su hermano.
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Caminando por los pasillos callados mas de lo usual, se sentia extraño ahora de la familia quedaban solo tres, era triste su vida comenzaba a ser reducida en cenizas, siendo destruida de a poco, se lamentaba por haberle gritado algo como eso a Len, y por ello iba a disculparse. A pesar de haberse prometido a si mismo multiples veces que no voleria nunca mas hacia ella, parecían que un hechizo le obligaba a terminar siempre en su cama.
La puerta de blanco color, guardaba dentro a su pequeño hermano, si bien no de sangre, era cosa de familia, no le gustaba pensar que eran algo como eso, pero no por repugnancia o algo peor, sino mas bien por el hecho del que no quería quedarse como un simple hermano, de un momento a otro, ya no le bastaba aquello para ser feliz.
-Len, lamento lo que hice, en verdad, no quize hacerlo, pero estaba tan triste que…- a pesar de que hablaba la oscuridad le era algo difícil de ver, aun asi su vista se acostumbraba un poco tan solo.
-Decidiste pagarla conmigo, lo entiendo, pero me dolio ¿sabes?, quería hacerte sentir mejor, me hubiera quedado callado y no intentar consolarte- le respondió una voz ligeramente mas aguda de lo normal
-Yo se que me pase contigo, pero es que en verdad, estaba desesperado, no sabes lo mucho que los amo, a ellos y a ti, por eso, por eso- le seguía diciendo hasta que una risa burlona llego hasta sus oídos.
-Eres un estúpido, ni siquiera te has dado cuenta que quien habla no es Len sino yo, ¿en serio quieres a mi hermanito?- le pregunto al sorprendido joven que le miraba como si quisiera matarla.
-¿Eres tu, Rin? Lo que dijiste, no era Len sino tu, ¿Qué se supone que haces en la cama con Len?- le pregunto con enojo mientras le tomaba uno de los brazos y la sacaba del colchon.
-¿Yo? Solo arreglaba lo que tu rompiste, si para ello se requeria esto…- señalo su cuerpo mientras lamia su labio superior – entonces lo haría, porque al igual que tu amas a mi hermano yo lo hago, de la misma forma retorcida que lo haces tu- con suspicacia aclaro sus suposiciones.
-Onee-chan, ¿Qué ocurre?- mientras se levantaba frotaba uno de sus ojos sin notar la otra presencia que les veia incrédulo.
-Nada onii-tan, solo platicaba con onii-chan- y ambos se percataron de cómo al decir ese nombre la figura sentada se estremeció, con temor, con tristeza.
-Oh, entiendo, ¿ya esta mejor?- y aunque ambos fuesen demasiado orgullosos, sabían que la pregunta no era para Rin, era para Kaito de manera indirecta.
-Eso creo, me da igual despues de todo, es hora de que te vayas Kaito-
Rin apenas moviendo los labios le indico que fuera con el pequeño chico, que ahora debía estar entre compungido y enojado, con algo de lentitud camino hasta el chico esperando que este no distinguiera entre su hermana y el, aunque la joven antes de salir pronuncio de manera rápida "Mas vale que no lo vuelvas a lastimar" y ahora si se fue de la habitacion, para dejar a sus hermanos, y esperar, esperar a que Kaito no metiera la pata.
-Rin, me siento algo frustrado. Primero nuestros padres, luego los de nii-chan, el tiene razon, nosotros eramos huérfanos desde hace mucho- y "Rin" acaricio lo que distinguió como la espalda, lo cual siempre le hacia creer a Len que estaba bien, tanto el como lo demás.
-Pero, ¿sabes algo? Incluso cuando me grito, no pude odiarlo, no puedo hacerlo, lo amo Rin, pero no pienso decírselo, primero muerto…- al oir la voz contraria se espanto, dejo de respirar en el mismo momento.
-¿Por qué no puedes decírmelo? Sabes que yo también te amo, asi que no veo la razon para esconderlo- y le abrazo aun por encima de las sabanas, mientras que con una sonrisa le besaba, le retiro el "manto" para verlo de frente.
-¿Hablas enserio, nii-chan?... quizá no lo estes entendiendo yo no te amo solamente como mi hermano, eres mas que eso, te quiero como mi familia, como mi amante, ¿comprendes eso?- le dijo el pequeño rubio ahora siendo aferrado a su cuerpo, que dejaba caer pequeñas lagrimas, tal vez temeroso de que le rechazara.
-Lo entiendo, porque es lo mismo que yo siento, por eso, dejame hacerte mio, dejame ser tuyo, ¿deseas eso?- le pregunto Kaito acariciando la mejilla de un ahora sonrojado niño, porque a su diferencia, Len aun era un niño.
Como si el tiempo se hubiese detenido, sus bocas se acercaban a la otra con ansias y a la vez con lentitud, buscando los calidos sentimientos que despues de un beso se encontrarían; con tranquilidad juntaron sus labios dejando que el amor fluyera dentro de la muestra de cariño. Sin desear separarse, quedando unidos asi, pero Kaito buscaba mas que un beso superficial, asi que con apremio tanteo los rosados labios de Len usando la lengua dejándolos ensalivados, y aunque algo confuso, entendió que deseaba entrada a su boca, apenas concedido rebusco entre la cavidad del otro para dejar que ambas se conectaran, jugando entre ellas.
-Kaito nii-chan, te amo- apenas separados del beso por falta de aire fue la corta frase que pronuncio, acomodándose entre aquellos brazos.
-Yo también te amo, Len- se abrazaron y durmieron juntos, aun cuando el dia apenas se asomaba, ambos estaban agotados, demasiadas sensaciones juntas por un dia.
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- 1 una semana despues –
Ahí estaban una semana despues de aquel incidente en aquel prado, los cuatro chicos divirtiéndose, persiguiéndose no con los vestidos de princesa y príncipe, sino ahora vestidos de campesinos como la joven peli agua solia hacerlo. Pero algo era distinto, en esta escena algo cambiaba, tal vez no superficialmente pero si emocionalmente, la tensión era algo marcada aunque aun asi no se notaba del todo.
Despues de la muerte de los reyes, la confesión, la primera noche juntos como pareja, entre otras cosas las cosas hacían cambiado, y aunque Rin se habia mostrado reticente a dejar que Kaito se quedara con su hermano le advirtió que si lo lastimaba ella estaría ahí para rescatarlo, en cambio Miku no sabia nada, por el bien de Len, tanto Kaito y Rin acordaron mutuamente no decirle nada, ni la relación que antiguamente llevaba con la chica, ni la que actualmente el llevaba con el pequeño.
-Nee nee, ¿iremos al pueblo hoy?- le pregunto Miku a los otros que como ella iban felices por un sendero de piedras.
-Seria divertido, nadie nos conoce y sin guardias seria mas sencillo- les menciono Rin con entusiasmo
-¿Qué estamos esperando? ¡Vamos Niii-chan! – y tomando de la mano al peli azul se lo llevo corriendo mientras las demás lo alcanzaban.
Miku iba vestida de manera de mucama, un vestido manga larga con cuello de tortuga con muñecas y delantal blanco. Rin en cambio llevaba un vestido en tonalidad rosa pastel de manga larga también con un cintillo blanco tanto en cintura como en su cabeza. Kaito llevaba una camisa blanca arremangada hasta los codos con un chaleco en color café y pantalones de color mas oscuro, casi negros, Len en cambio llevaba un short marron con una camisa de manga larga completamente baja y una gorra que cubria su rubio cabello.
Hacia muchos años que los tres jóvenes príncipes no iban al pueblo, y a sabiendas de que los reyes habian muerto, el sucesor seria el joven y único Shion, al menos hasta que Rin encontrara un esposo. Por ello, a sabiendas de que la identidad del rey seria declarada pronto decidieron ir al pueblo, cuando aun seguían siendo unos completos desconocidos, los cuatro añorarían esos momentos, pero no habia mas que hacer.
-¡Mira nee-san, hay manzanas por alla!- le señalo el niño rubio jalando a la peli agua de dieciséis años.
-Lo estas haciendo feliz, Kaito, y aunque me cueste admitirlo, te doy las gracias, eres bueno para el- y con esas palabras Rin corrió hasta donde ahora compraban manzanas.
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Esa misma tarde, en el balcón del palacio, dos figuras lucian en el, viendo hacia lo lejano, lo que habia mas alla de aquellas colinas, tomandose las manos con cariño, apreciando el apremiante tacto de una contra la otra. Mientras sus cuerpos se acercaban sin malicia alguna, apenas y eran roces entre ellos, mientras que el menor de ambos recargaba su cabeza en el hombro de Kaito.
Porque incluso en su profunda oscuridad, en su temprana coronación, su pronta retención de libertad, encontró el amor, uno verdadero y único claro esta.
-Kaito, ¿Prometes estar junto a mi? Para siempre, aun siendo rey, aun cuando te pidan casarte, ¿lo haras, no te separaras?- le pregunto Len ahora viendo como el ojiazul con ternura le veia.
-Nuestros padres son testigos, te lo juro Len, nadie podrá separarnos porque incluso en la muerte estaremos juntos, es una promesa- mientras ambos se besaban, como era su costumbre últimamente.
Ajenos, que literalmente a sus espaldas se encontraban la misma chica que fue capaz de eliminar a sus padres como si sacrificios hablara, de todas las que se pudieron enamorar, Kaito Shion atrajo a la peor, de todas, una chica que siendo su amiga escondia sentimientos, unos perversos, oscuros y egoístas, que nunca, debieron salir. Atrajo a la bruja.
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Aqui acaba este capitulo, espero les gustara, dejen un comentario si fue asi, me alegra que a alguien le haya interesado
