Dai: Después de siglos y siglos… Escribimos una segunda parte de cinco almas. Gracias a Hady-chan de nuevo por subir, ayudarme a escribirlo y revisar el capítulo. Ah, quería avisar de que habrá un cambio en los nombres, Ichigo en su forma de Vasto Lord pasará a llamarse Ichiru. Es que poner Kurosaki-san me recuerda a Orihime, brrr… ¡No me cae mal! ¡Pero conté con Hady-chan que en un capítulo decía 19 veces 'Kurosaki-kun'! P.D: Pueden llamarme Dai si quieren. Me gusta ese mote.

Como seguramente no los recuerdan, pondré más o menos quién es cada uno. No me gusta hacer descripciones así que seguramente estén bastante incompletas.

Ichi: Supuestamente la parte inocente y cariñosa del alma de Ichigo. Tiene orejas y cola de gato. Es bastante alegre e hiperactivo.

Ichigo: Es una parte neutra. Lo único que le diferencia del original es su cabello ligeramente más largo.

Hichigo/Shiro: Todos ya le conocen, ¿no?

Mugetsu: Tiene el cabello largo y negro. Es calmado e inteligente. Sabe manejar bien diferentes situaciones, pero no encuentra remedio para las peleas entre Ichigo e Hichigo.

Ichiru: Es la parte sin corazón que quedó de la transformación en Vasto Lord de Ichigo. Es muy silencioso y solo habla cuando le preguntan o siente la necesidad de hacerlo. Al parecer no se inmuta para nada con las peleas de sus compañeros, pero ellos sospechan que se contiene de golpearlos a todos.

Zangetsu/Tensa Zangetsu: Todos los conocen a ellos también me supongo.

Hady: Hola minna-san. ¡Yo soy la primera que está muy contenta de que hayamos podido escribir esta segunda parte! ¡Espero que la disfruten!


Era un día relativamente normal. Con normal me refiero a 'normal' para un shinigami. Luchando con hollows por aquí y allá. A Kuchiki Rukia le gustaba su trabajo en Karakura, no se quejaba de nada. Al contrario de Kurosaki Ichigo, que cuanto menos trabajo tuviera mejor. Si tenía sus poderes se quejaba, pero si no los tenía se quejaba más, así que… Prefería tenerlos.

Como decía… Todo era normal hasta que ambos, después de derrotar a otro hollow, vieron otra calle más allá a Urahara corriendo con mucha prisa con algo en las manos. Rukia e Ichigo se miraron entre ellos y se encogieron de hombros. Rukia escuchó los pasos de alguien que corría y miró hacia detrás y se apartó del camino hasta de que chocara con ella. En lugar de ella, chocó con Ichigo.

-Lo siento –se disculpó Kisuke en un tono feliz como si el no hubiera tenido nada que ver. De repente ocurrió una explosión de humos de colores, seguido de un llanto gracioso.

-¡Ah! ¡Están todos sobre mí! –exclamó alguien furioso entre el polvo.

-Calla y mantente ahí, caballo –contestó una voz más seria.

-Me aplastan –gruñó un tercero.

-No… no se ve nada… –comentó silenciosa y tranquilamente otra voz más.

-¡Montaña! –chilló otro más alegre.

Rukia se restregó los ojos en cuanto el humo se despejó. No podía ser. ¡¿Ellos otra vez?! No es que no se alegrara de verlos, pero… Ichigo mataría a Urahara por eso. Por hacerlo por segunda vez.

-¡Vaya! –exclamó Kisuke. Se fue alejando lenta y disimuladamente– ¡Creo que metí la pata otra vez! ¡Iré enseguida a arreglarlo! ¡Adiós! –dicho eso desapareció de la vista de Rukia. Ella suspiró cansada. Ese hombre no traía otra cosa que problemas.

-¡Hola Rukia! –Sin esperarlo, uno de ellos se tiró sobre su pequeño su cuerpo– ¡Oh kami Rukia te eché mucho de menos!

-Me alegro de volver a verte, Ichi.

-¡Kya! ¡Rukia está feliz de verme, nyan! ¡Yo también soy feliz! –la abrazó aún más fuerte hasta que la cara de la pobre Rukia se puso azul.

-Ichi no la dejas respirar –dijo preocupado Mugetsu. Ichi la soltó para que Kuchiki recuperara su preciado oxígeno.

-¡Sí! ¡Soy libre! –gritó el hollow a los cuatro vientos y estaba a punto de iniciar su marcha hacia un lugar lejos (muy lejos) de allí… Hasta que Ichigo le puso la zancadilla.

–¡Tú no vas a ninguna parte! –con Hichigo aún en el suelo, se sentó sobre él. Y así es como Hichigo e Ichigo se enfrascaban en otra pelea más. Si es que esos dos no paraban nunca.

-Oigan deténgase –les pidió Mugetsu mirándolos a ambos con una gota.

-Aaaaaah –suspiró Ichi aburrido– ¡Hichi es el chico malo!

-¡No me digas así, bola de pelo naranja! –le gritó aún si estaba peleándose con Ichigo.

-¡Buaaa Rukia-chan! ¡Hichi está siendo malo conmigo! –lloriqueó de rodillas en el suelo y sujetando la ropa de Rukia.

Rukia miró la escena sudando una gota. Ichigo y Hichigo seguían peleando a puño limpio, Mugetsu trataba de detenerlos, Ichi estaba agarrado a ella llorando a mares de manera infantil e Ichiru solo estaba en un lado observando todo con su inexpresivo rostro. Cuando Ichi detuvo su llanto falso, visto que Rukia no le hacía caso, se unió a Ichigo para molestar a Hichigo para rabia de este. Mugetsu trató de detener al joven hiperactivo para que no se uniera a la pelea, para ello lo tuvo que agarrar de ambos brazos. Ichi miró a Mugetsu levantando la cabeza y como veía que no tenía pinta de que el de cabello negro lo fuera a soltar, agachó las orejas y se echó a llorar de verdad.

-¡No llores Ichi, por favor! –suplicó Ichigo tapándose los oídos.

-¡Maldición, Mugetsu es culpa tuya! –gritó Hichigo imitando la acción de Ichigo.

-¡Lo siento Ichi! ¡Y-ya puedes molestar a Hichigo! –lo soltó y este dejó de llorar de inmediato lanzándose sobre el hollow y gritando algo como: ''¡Arre caballito!'' Y sí, eso lo molesta mucho, pero era mejor aguantarle un rato que oír su escandaloso llanto.

-Chicos no han cambiado nada –suspiró Rukia mirándolos con una sonrisa. Todos se detuvieron en lo que estaban haciendo y la miraron– ¿Qué pasa?

-¡Queremos pasar un rato contigo antes de volver a ser uno, nyan! –exclamó felizmente Ichi. Los demás asintieron estando de acuerdo. Rukia también asintió– ¡Juguemos al onigoto! ¡Coges tú, Ichiru-kun! –dijo cogiéndole de la manga para después desaparecer en un shunpo junto con todos los demás.

Miró a su manga donde Ichi lo había cogido y se quedó ahí mirándola. ¿Qué era eso del onigoto? ¿Y por qué todos se fueron de repente? Miró de nuevo al frente mientras una brisa corrió volando algunas hojas. Y siguió sin moverse. Luego de pensarlo laaargo rato, recordó lo que era el onigoto y sin cambiar la expresión de su cara o siquiera moverse, desapareció.


-¡Corre más caballito! –decía muy alegre y señalando al frente.

-¡Bájate de encima, idiota! –gritó Hichigo bastante furioso de que Ichi estuviera montado en su espalda y diciéndole esas cosas.

-¡Eso no está bien Hichi! –hizo un puchero y puso sus manos en las mejillas de Hichigo– ¡No se dicen malas palabras o vendrá un hollow y te comerá!

-¡Yo soy un hollow para empezar! ¡Y como no te bajes de encima te tiro de la cola! –se paró en seco y levantó los brazos al aire.

-¡NO! –Gritó dramáticamente bajándose a gran velocidad de la espalda del hollow– ¡Mi cola no! –contestó agarrándosela protectoramente con su cuerpo tembloroso y las orejas caídas.

-Oh sí, así me gus- ¡¿Qué demo-?! –chilló furioso cuando alguien le golpeó en la cabeza. Se giró y vio a Ichiru parado tras él, mirándolo con un aura oscura–. A-ah Ichiru… –pronunció temblando. ¿Qué pasaba con él?

-…Pillas tú –lo agarró de la manga y desapareció usando Sonido.

Ichi se echó a reír mientras que él se iba usando el shunpo. Hichigo se quedó helado en el sitio boquiabierto. ¡¿CÓMO ERA POSIBLE QUE HUBIERAN LOGRADO ATRAPARLO?! De repente le rodeó un aura de fuego y más fuego salió de sus ojos– ¡SE VAN A ENTERAR ESOS BASTARDOS! –gritó a los cuatro vientos corriendo a toda velocidad en busca de los demás para darles una lección.


-¡Tenemos que alejarnos más, Mugetsu! –gritó Ichigo a la vez que corría lo más rápido que podían.

-¿Hasta dónde piensan correr? –preguntó Rukia entre jadeos.

-Hasta que nos aseguremos de que Ichiru no sea quién le toque. Si te descuidas te atrapa en un segundo. ¡Es el único de nosotros que puede usar Sonido! –explicó sintiendo un poco de envidia de que Ichiru tuviera esa velocidad que le daba mucha ventaja en ese tipo de juegos.

-¡Hola de nuevo Rukia! –Ichi les alcanzó el paso y corrió al lado de Kuchiki con una sonrisa muy feliz en el rostro. Como se notaba que tenía mucha energía, no se veía para nada cansado.

-¿Ichi? –Mugetsu e Ichigo miraron hacia él, sorprendidos de verlo allí.

-¡Le toca atraparnos a Hichi! ¡Corred, corred! –dijo feliz. Saltó a la vez que corría y también cantaba una canción. Este juego para él parece un paseo, pensó Ichigo.

Rukia seguía corriendo, pero llegó un momento en que bajó la velocidad y sudó una gota. ¿Cómo fue que acabó jugando a ese juego? Tal vez ellos no querían oír a Ichi llorar otra vez y por eso se había puesto a jugar de inmediato. A pesar de que al principio fuera obligado, parecían estar pasándoselo bien.

-¡Os encontré! –gritó Hichigo acercándose a toda velocidad por detrás de ellos con una sonrisa psicópata en la cara que cualquiera que lo viera saldría corriendo a esconderse debajo de una cama o una mesa. Ichi empezó a llorar mientras huía de Hichigo. ¡Esa cara le dio mucho miedo! Total, que aquello parecía el juego de onigoto que jugaba Nell con sus amigos hollow en Hueco Mundo.

De repente Ichiru apareció frente a Hichigo y este frenó en seco casi tropezando– Le has hecho llorar –dijo monótonamente.

-¿Y-yo? –se señaló a sí mismo y silbó como si de él no hubiera sido la culpa –E-ey… Ichiru por qué te estás acercando tanto… ¿Qué vas a hacer con la máscara puesta? –empezó a retroceder y tuvo que salir corriendo cuando un Cero empezó a formarse entre los dos cuernos de la máscara del otro– ¡Kyaaaaaaaaah!

-¡Realmente le lanzó un cero a Hichigo! –susurró Mugetsu poniéndose una mano en la frente y mirando como Hichigo huía de los ceros de Ichiru.

-¡Corre Hichi! ¡Corre, nyan! –aplaudió Ichi como si aquello fuera una serie de la televisión.

-Nota: nunca hagas enfadar a Ichiru –los otros asintieron estando de acuerdo– ¡Tranquilo Shiro-san! ¡Te compraré flores para el entierro!

-Estos chicos… Son un tornado de problemas –Rukia se golpeó la frente y meneó la cabeza de un lado a otro.


Dai: No hagan llorar a Ichi. No enfaden a Ichiru. ¿Qué será lo siguiente que no debamos hacer? Pobre mi Rukia-chan, lo que tiene que sufrir. Hacer el tonto con Hichigo/Shiro es muy divertido. ¡El se merece que le den una lección!

Hady: Vaya cinco... ¿eh? Ichi me recuerda a mi hermana -w-

Dai: Dejen sus comentarios, de verdad que me hicieron muy feliz en la primera parte. Estoy contento de que les gustara. Por eso escribimos esta segunda que tendrá más capitulos. Sería un buen regalo de cumpleaños :D