EMBRIAGANTE

Disclaimer: Inuyasha y el resto de los personajes no me pertenecen, son de Rumiko Takahashi. Historia original realizada por Dialaba. Acoplando los personajes de la serie.

Aclaración:
Pensamientos: cursivas
Diálogos: -entre guiones-
Narrador: letra normal (ni cursivas ni guiones)


Contra todo pronóstico logre aprobar mis exámenes, los apuntes de Yuka y la comida que les tuve que invitar sirvieron de mucho. No obtuve la mejor nota, pero estoy segura que pudo haber sido peor, sin duda. Ya llevaba dos semanas en mi época y lo más sorprendente era que Inuyasha no había venido a buscarme aún, supuse que debía estar lo suficientemente enojado como parka no venir por mí, tomando en cuenta lo impaciente que era.

-…¿Qué dices Kagome?- La pregunta me tomó por sorpresa, había dejado en segundo plano la conversación que estaba teniendo con mis amigas, estaba tan ensimismada entre mis pensamientos que no sabía de qué hablaban. Sólo atine a asentir mientras les regalaban una sonrisa tímida, sea lo que sea que platicaban no podía decir demasiado.

-¡Estupendo! ¿les parece bien a las 9? Así tendríamos tiempo para hacer algo más- Dijo Yuka mientras esperaba nuestra respuesta.- ¿De qué estaban hablando?- pensé.

Más tarde entendí que sin saberlo había aceptado acompañarlas para ir de compras al día siguiente. Era justo lo que me faltaba para terminar de enfurecer a Inuyasha, retrasarme más de lo necesario.

Espera… ¿porque tenía que apresurarme tanto en volver? No importaba cuánto me esforzara, Inuyasha nunca me lo agradece, trataba de ser cada día mejor y el solo se enojaba conmigo, un poco de tiempo para mí misma no era tan mala idea.

El sábado fue un día bastante divertido después de todo, pasamos varias horas en el centro comercial, primero viendo y probándonos muchas prendas, más de las necesarias para después ir a comer algo de comida chatarra. Pasadas las 5 de la tarde y mientras íbamos de camino a casa a Yuka se le ocurrió una loca idea. Ahora que se estaba aventurando en el nuevo mundo del romance y con su pareja quiso intentar algo atrevido.

Mala idea.

Tras un rato de insistencia nos convenció de acompañarla a una tienda de artículos eróticos. ¡Venga, todo una locura! Las cuatro nos moríamos de pena al entrar al recinto. Tenía un olor suave y a decir verdad agradable al olfato, era una combinación entre brisa fresca y pino. Era respirar en un bosque, algo que me recordaba de alguna manera a un Hanyo en particular. La decoración era llamativa, con luces de neón resaltando la pintura rosa del lugar, en el mostrador de cristal se encontraban exhibidos algunos objetos, mientras que en las paredes había repisas grandes de cristal con una variedad impresionante de artículos, desde lo que cualquiera se esperaría hasta objetos tan extraños que en tu vida imaginarias. El lugar parecía estar solo, excepto por nosotras.

-Vaya…- Exclamó Yuka. Era lo que todas pensábamos pero ninguna había podido articular.

-Adelante, sean bienvenidas- Las 4 giramos al mismo tiempo al lugar de donde venía esa voz. Detrás de nosotras había una mujer, estaba saliendo de una puerta que no había notado hasta ese momento. La mujer era muy bella, quizá unos 40 años pero con el cuerpo de una mujer de 20. Con su cabello castaño atado solo con una cinta color roja. Y unos ojos verdes que hechizaban -Cualquier duda que tengan, con gusto la resolveré.-

Imagino que mi cara estaba roja a más no poder pues yo la sentía tan caliente como si tuviera fiebre. Ninguna hizo nada hasta que la mujer tosió para aminorar la tensión del lugar. En ese momento todas caminamos hacia un estante fingiendo ver las cosas, estábamos tan apenadas.

-Las cosas más simples son las más divertidas- Volvió a hablar la mujer dirigiéndose al mostrador mientras nos sonreía amablemente. Al ver que ninguna dijo nada se distrajo limpiando el lugar.

-Creo que deberíamos irnos- Susurró Ayumi.

-¿De que hablan? Miremos un poco más.- Sonrió Yuka. Y continuó adentrándose al lugar, viendo y admirando cada cosa que se topaba. -¡wow! Esto es fantástico. Nosotras deberíamos…- Dijo mientras su sonrisa se hacía cada vez mayor.

-¿Nosotros podemos probarlos?- Se dirigió Yuka a la dependienta mientras ella le devolvía la sonrisa.

-Claro, siempre y cuando no sea ropa interior, me refiero a pantaletas y medias. Adelante, ahí al fondo están los probadores- Respondió la mujer encargada.

Debían estar bromeando...

Claro, de todos esos disfraces temáticos que tomó Yuka me tenía que tocar el de "gatita" toda esa situación era una locura. No fui la única en probarme esa ropa tan... ¡atrevida! Si, esa era la palabra. Cada una tomó un "disfraz", policia, enfermera, conejita y claro, gatita. Las orejas que coronaban la diadema era particularmente familiares, pequeñas y afelpadas al igual que la cola que prendía del vestidito ceñido que me tocó. Tuvieron que sacarme a jalones del probador para que todas ellas pudieran ver lo ridícula que me veía. Mi cara era todo un poema cuando me miré al espejo. El 80% de mi cuerpo estaba desnudo y el otro 20% estaba atrapado entre una tela delgada y demasiado ajustada.

Mis amigas se miraban en el espejo mientras se hacía elogios entre ellas, al parecer eso era divertido para ellas.

-Si… creo que es demasiado. Quizá algo más sutil.- Dijo Yuka.- Todas rieron menos yo. -Cambiemonos y busquemos algo más.- Temí esas palabras más que mi reflejo, ¿Qué otras cosas querían probar?

Después de cambiarnos miramos las cosas que habían en las repisas, algunas nos las explicó la encargada. Otras simplemente las deducimos. Con cada cosa que veía me imaginaba mostrándosela a Inuyasha, invitándolo a que la probemos y él respondiendo de manera abrupta con un rotundo no, algunas veces destruyendo lo que le enseñaba. Considerarlo como partícipe para usar lo que en mi época existía era una idea descabellada. Yo no podría hacer algo así con el, aunque claro, él tampoco tenía en nada de eso, ni en mi.

Pero quizá algo para mí misma no estaría mal.

-¿Tiene algún tipo de fragancia?- Fue la pregunta de Yuka -Ya sabe, algo que vuelve loco a los hombres.-

-Claro, vengan. Se las mostraré.- Todas nos acercamos al mostrador esperando su explicación. -Existen distintas fragancias, algunas que solo son agradables al olfato y otras que tienen un toque de feromonas. Si bien es cierto que los humanos no somos susceptibles a feromonas que son "artificiales" o mejor dicho, creadas químicamente, podemos llegar a sentirnos atraídos por otras personas al reconocer el aroma natural de cada uno. El fin de estas feromonas es mezclarse con el humor propio para crear un aroma más concentrado, más delicado y más tentador. ¿Quieren probar alguna? Tengo algunas pequeñas muestras.-

A cada una de nosotras nos aplicó un poco de fragancia en la muñeca para que pudiéramos olerla.

-Esa que tú has probado es de las más efectivas, es la que tiene la mezcla de fragancia y feromonas. Como ya notaste su olor es prácticamente inexistente- Me dijo y tenía razón, yo solo lograba distinguir un ligero aroma a agua fresca, era un olor sutil.

Tome el diminuto frasco de muestra, era incluso más pequeño que mi dedo meñique, con un decorado fino en vidrio color coral. Casi estaba deseando comprarlo cuando vi en el mostrador la misma presentación que tenía en mis manos pero de un tamaño más grande. Era el mismo perfume, ¡y costaba 15006 yens! Debía ser una broma.

-Voy a probarlo yo también- dijo Yuka, mientras tomaba el frasco. No sé si fue un movimiento demasiado rápido, quizá no lo sujetó bien pero cuando elevo el frasco en el aire se le resbaló. Quise sostenerlo, evitar que se cayera pero entre los intentos de Yuka y los míos solo empeoramos las cosas. En un tonto y automático manotazo terminó por enviar el líquido directamente sobre mi. Al segundo siguiente mi ropa estaba mojada por el contenido del frasco y este, yacía en el suelo disperso como cientos de pedazos de vidrio. -¡Kami!- El color abandonó el rostro de Yuka, sus ojos estaban totalmente abiertos y podía jurar que estaba sudando. Todas las miradas estaban puestas sobre nosotras, ya nadie estaba hablando.

Después de eso las cosas no fueron muy bien. Claro que tuvimos que pagar nuestro incidente. A pesar de ser un pequeño e insignificante frasco de muestra tenía un valor, uno alto para su tamaño. Aún con todo eso la encargada del lugar siguió siendo amable, por supuesto que ya no nos mostró nada más pero al menos no nos sacó a patadas después de aquello.

-Te aconsejo que te des un baño, tanto perfume puede irritarte la piel.- Me dijo la dependiente antes de que saliéramos y nos disculpáramos por cuarta vez.

-Si, muchas gracias. Eso haré-

Pasadas las ocho de la noche ya me encontraba en mi casa y aunque ya me había duchado aún podía percibir un ligero rastro de la fragancia.

O eso creía.


Al día siguiente llené mi mochila de lo necesario y me dirigí al templo, era momento de volver a la época antigua, con cada día que tardaba en volver estaba segura que Inuyasha me lo echaría en cara.

Cuando llegue a la aldea me encontré con Sango.

-¡Kagome! Qué alegría verte-

-Sango- Sonreí, verlos ya era parte de mi vida. Era tan común como ver a mi familia, y eso era porque ya eran mi familia. -¿Están todo bien por aquí?- Pregunté con la intención de saber cómo podría ser el ánimo de Inuyasha al verme.

-En realidad…Inuyasha está algo extraño, lleva días evitándonos, se ha mantenido sumergido en el bosque y aunque él no lo sepa lo hemos visto hacer viajes por las noches. Claro, él no nos dice nada. ¿Y tú Kagome, sabes algo?-

Con cada palabra que decía Sango se iba abriendo un vacío en mi estómago. No, no sabía qué ocurría, pero imaginaba de que podía tratarse y me dolía.

-Quizá tenga algo que ver con Kikyo- Murmuré más para mí misma.

-No lo sé, no hemos visto a sus serpientes por aquí.-

-Bueno- Despabile y traté de sonreír. -Tarde o temprano tendremos que saber-

Y esperaba fuera pronto…

Al llegar a la cabaña de Kaede me encontré con Miroku.

-Me alegra ver que está de vuelta señorita Kagome.-

-Gracias, a mí también me da gusto verlo- Baje la mochila y comencé a sacar algunas cosas. -Traje el almuerzo, espero les guste-

Inspeccione la cabaña y no vi a nadie más que Miroku. -¿Y Kaede Baba, y Shippo?-

-Ellos fue a la aldea de junto, Kaede sama para ayudar con un parto y Shippo quiso acompañarla para visitar a una pequeña que al parecer es su amiga. Lo más seguro es que lleguen hasta el atardecer.-

-¡Oh!, que sorpresa. Esperaba que comiéramos todos pero quizá otro día. Yo iré a buscar a Inuyasha. Ustedes pueden comenzar, no me tardo- Salí deprisa de la cabaña antes de que cualquiera dijera algo, quería ver a Inuyasha y preguntarle qué le ocurría.

Busque por los alrededores de la aldea sin conseguir nada. Fui al goshinboku, al lago, al pozo y me sumergí en el bosque.

Nada.

No me quedó más que regresar a la cabaña, con suerte y el ya estaba allí. Cuando estaba apunto de entrar a la cabaña vi como la esterilla se levantaba y de la cabaña salía Inuyasha. Sólo nos separaba un metro de distancia, sin embargo sentía un abismo entre nosotros. Cuánto lo había echado de menos, cada facción en su rostro me parecía perfecta. El momento parecía transcurrir más lento, como en esas escenas de romance en donde todo está en cámara lenta para poder disfrutar más de cada detalle.

Su mirada demostraba su sorpresa, imaginé que mi cara se también estaba igual.

Quise abrazarlo, aferrarme a él pero, claro que si hacía eso me tiraría de loca así que lo que estaba a mi alcance era mostrar una sonrisa, una que le hiciera ver cuánto le quería.

Me disponía a sonreír, hablar y entrar con él a la cabaña pero en el momento en que di un paso para acortar la distancia el hizo lo opuesto, retrocedió.

Mi corazón dio un vuelco, ¿Qué le ocurría? Busque sus ojos para saber que ocurría y vi como su rostro que en un momento mostró sorpresa y asombro por mi repentina aparición se transformó en una expresión no supe definir del todo, parecía ser de asco, quizá odio, temor. Aún no se que fue lo que vi en su cara pero estoy segura de algo, me paralizó. El nunca me había visto de esa manera, ni siquiera cuando lo conocí por primera vez y trató de arrebatarme la perla, en ese entonces era una mirada altanera y de superioridad, tampoco la vi cuando se transformó en Yonkai, en ese momento solo veía sus ojos nublados por confusión. No, en ese mismo instante su mirada era la que le mostraba a sus oponentes en una batalla. Mi cabeza parecía dejar de funcionar, trataba de procesar todo, ¿tan enojado estaba? ¿Acaso había hecho algo mal? Mi sonrisa se quedó en un intento absurdo de aquello, seguramente era solo una mueca, las palabras se atascaron en mi garganta que estaba cerrada por el nudo que en ella se formó. Trataba de salir de ese trance. -Quizá era una pesadilla- pensé. Pero no, no lo era. Lo comprobé cuando escuche la voz de Inuyasha, terminando por destrozarme con sus palabras.

-¿Qué demo…? ¡Apestas! Apártate.- Vi como con la manga de su Haori se cubría la nariz y sin el menor esfuerzo se escabullía por uno de mis costados para alejarse. Dejando tras suyo ese aroma tan maravilloso que lo caracterizaba.

-Tu no- pensé, tú hueles estupendo. Y sin más deje que la poca fuerza que mis piernas había mantenido se esfumara al igual que el, al igual que mi aliento. Caí de rodillas sin saber muy bien que había sucedido.


"Lo que esperamos no es siempre lo que obtenemos. Es lo inesperado lo que te cambia la vida"

Es una frase que me gusta mucho, piénsenlo un poco, ¿cuánto de lo que hemos deseado ha salido como lo planeamos? Por lo menos a mí no, siempre sale distinto pero eso no significa que no sea bueno. La demora de este capítulo fue mucha, la escuela me trae loca. Tardo a veces hasta meses en subir pero les aseguro que actualizaré en la medida de las posibilidades. Debo admitir que no esperaba tanta aceptación para esta nueva historia, la hacía sola y vagando entre tantas historias que hay en esta plataforma, agradezco a todos que se tomará la oportunidad de leerme. A los que dejan un comentario (Cada uno me alegra) y aquellos otros que comenzaron a seguir la historia. Cuentenme cómo creen que siga esto, o que les gustaría ver aquí. Sus comentarios son mi mejor paga.

Nos estamos leyendo, Dialaba.