El despertador suena y sin pensarlo saco un brazo de la cama y lo tiro al piso. Se rompe, pero al menos deja de sonar.
Sin embargo, a los dos minutos mi madre ya está golpeando mi puerta.
Genial. Jodidamente genial.
-Craig, cariño, ¿volviste a romper el despertador?- pregunta.
Sí, no es la primera vez que pasa.
-No puedo ir a la escuela- contesto, dándome la vuelta en la cama-, estoy enfermo.
-¿Qué tienes, amor?
-Alguna ETS- digo.
-¡JÁ! ¿quién te la contagió?, ¿tu mano?- es demasiado temprano para esto, Ruby.
-Cállate, enana- le digo lo suficientemente alto.
-Craig, no le hables así a tu hermana. Ruby, no molestes a tu hermano cuando ni siquiera se ha levantado, o va a amargarnos el día a todos.
Me conoce tan bien.
-Igual va a jodernos el día, es su único talento- comenta.
Se que no me puede ver, pero le saco el dedo del medio de todas maneras.
-El desayuno está listo- dice mi madre, sin quitar el tono empalagosamente alegre que siempre tiene.
Hora de pararse y comenzar otro día en la fantástica vida de mierda de Craig Tucker.
-o-
Ni siquiera me molesto en mirar el reloj, sé que voy tarde.
Siempre voy tarde.
Camino con la misma lentitud de siempre, llevando una taza de café en la mano y tomando de vez en cuando.
Es una taza de café vulgar y corriente, el estereotipo de rubia que llega tarde con un Starbucks en la mano no va conmigo .
Abro la puerta del salón y entro sin que me importen las miradas que se fijan en mí.
-Tucker, ¿sabe qué hora es?- pregunta el profesor.
Ni siquiera se qué materia se supone que es esta, pero me limito a verlo con una ceja alzada y a encogerme ligeramente de hombros.
-No son horas de llegar- contesta él.
-Al menos estoy aquí, ¿no?- lanzo mi bolso al suelo y me dejo caer en mi silla. El profesor suspira y sigue dando la clase.
¿A qué hijo de puta se le ocurrió que matemáticas a primera hora era una buena idea?
-o-
Mientras van pasando las horas, solo me pregunto una cosa: ¿qué mierda hago perdiendo mi tiempo aquí?
Lo único que quiero es que las malditas vacaciones de Navidad terminen de llegar, coño.
-Para dejar de ver a todos estos pendejos a diario- susurro, llevándome un cigarro a la boca.
-¡Craig, no puedes fumar dentro del instituto!- wow, muchas gracias mamá Token.
Ruedo los ojos.
-Me lo pueden mamar- digo, pero vuelvo a guardar el cigarro en la caja. Token sonríe y vuelve a su libro-¿Dónde está Tweek?- pregunto, nada acostumbrado a tanta calma y silencio.
-Enfermo. Le dio gripe o algo así- contesta Clyde, tomándose un segundo de su tiempo para verme mientras me habla, antes de seguir mirando a las chicas mientras juegan voleibol.
Pervertido.
Suspiro, recostándome de la pared. Hace demasiado frío y todo está demasiado tranquilo sin Tweek.
-Demasiado silencio- comento, levantándome.
Creo que es hora de buscar un pelirrojo irritable.
-o-
No hablo con Kyle desde que fuimos al cine, hace tres días. Tal vez esté molesto, o tal vez le sabe a mierda, como a mí… Creo que la mejor parte de esta "cosa" que tenemos es que no me jode con las mariqueras por las que gente como Clyde y Bebe o Marsh y Wendy se la pasan discutiendo.
El sexo tampoco está mal.
Kyle está en el mismo lugar donde se sientan todos los recreos.
-Oh, Tucker, pensé que no tendría que volver a ver tu cara de "tengo un palo en el culo"- se lamenta Cartman, que es el primero en verme. Le saco el dedo del medio.
Kyle se me queda mirando con una ceja alzada y le sonrío de lado.
-¿Me extrañaste, Broflovski?- pregunto. Kyle rueda los ojos.
-Yo sí; extrañaba esta dulce tensión sexual- sonríe McCormick.
-Te invocamos, Tucker. Le estaba preguntando a Kyle qué tal estuvo la película que vieron el otro día, para llevar a Wendy y eso- dice Marsh. Lo miro por unos segundos y me recuesto contra la pared.
-¿Sí?- pregunto, sin que me importe realmente-, ¿no te dijo que a penas vio los primeros cinco minutos?- los cuatro me miran, y luego tres pares de ojos se voltean hacia el pelirrojo, que está sonrojado hasta las orejas.
Sí, esta es la clase de entretenimiento que necesitaba.
-Maldita sea Craig, te voy a matar- dice Kyle, mirándome con el ceño fruncido, pero aún increíblemente sonrojado. Le saco el dedo grosero y enciendo un cigarro.
Mamá Token no está cerca.
-Qué asco, ahora no podré ir al cine sin pensar en qué asientos se sentaron, par de maricos pervertidos- dice Cartman-. Maldita sea, qué asco- repite.
-Kyle necesito que me expliques porque no entiendo qué podrías hacer en una sala de cine llena durante hora y media- dice Marsh, y casi parece preocupado.
-No estaba llena…- se trata de excusar Kyle, y aguanto las ganas de reírme.
-¡Coño, Kyle! Cada vez me entero de más cosas sucias sobre ti- dice Kenneth-. Me encanta.
Kyle ignora al rubio.
-¿Tú intención era esta o viniste a decirme lo mucho que me extrañas?- me pregunta con su típico tono sarcástico, mirándome fijamente.
Boto el humo lentamente.
-Nah, hasta ahora solo he tenido un sueño húmedo… así que no se puede decir que te extraño mucho- comento.
-¡AGH, BASTA!- el culo gordo tiene que relajarse-. Odio cuando dicen sus comentarios extraños y asquerosos. Prefiero a Stan lloriqueando por Wendy.
-Cállate Cartman.
-Sigue siendo un sueño húmedo más que yo- comenta Kyle, sonriendo con malicia.
Ahora es cuando quiero agarrarlo y estamparlo contra alguna pared.
-Es porque eres más asexual que una piña- contesto, sin cambiar mi tono.
Kenny grita "UUUUUUUUUHHHHHHH" y Stan le dice que se calle.
-Qué bolas- dice el pelirrojo, ofendido-. ¿Con qué moral, Tucker?
-Touché- admito, tirando el cigarro al suelo-. ¿No quieres saber de qué se trataba mi sueño?
-Y ahora es cuando nosotros nos vamos- dice por fin Marsh, levantándose y llevándose a Cartman y McCormick.
-¡Pero yo quiero ver!- se queja el rubio. Marsh lo ignora y lo arrastra.
Se lo agradezco internamente.
Kyle se levanta y se apoya contra la pared, justo a mi lado.
-Llevamos tres días sin hablar- comenta.
-Si tantas ganas tenías, podías buscarme- contesto, encogiendo los hombros.
-Supongo que no tenía tantas ganas- sonríe.
-Admite que esperabas que llegase el lunes con un ramo de flores y que te jurase amor eterno- suelta una carcajada sarcástica.
-No me gustan esas cosas, aunque tal vez sea lo tuyo- me doy la vuelta, apoyándome con el antebrazo de la pared, y ahora Kyle está entre esta y yo. Nuestras frentes y nuestras narices se rozan.
-No, a ti te gusta ir directo al grano, y lo mío es hacértelo muy difícil- sonrío sobre sus labios. Cuelo mi otra mano en su cabello, halando muy suavemente, y se estremece.
Sé que eso le gusta.
-Craig, seguimos en el patio de recreo- dice, con la voz baja.
Es cierto; aunque estemos en una zona apartada, siguen habiendo muchas otras personas demasiado cerca. Aunque aparentemente nadie nos ha visto, esto está fuera de su zona de confort.
Sonrío.
-Bueno, el otro día descubrí que te viene el exhibicionismo.
-Que me hayas convencido de que era buena idea meternos mano en un cine medio vacío no significa que harás lo mismo ahora- se defiende.
-Puedo tratar… ya sé que no eres el niño modelo que todos piensan- le susurro al oído-. Sé que te gustan las travesuras- la mano que tengo enredada en su cabello aprieta solo un poco más. Lo justo para que Kyle suspire.
Pero si todo fuese tan fácil, no sería Kyle.
Sus manos, colocadas en mi cintura, se meten por debajo de mi chaqueta y mi camisa. Su cabeza gira lo suficiente para tener acceso a mi cuello, y comienza a repartir pequeños besos por toda la piel que tiene al alcance. Exactamente en la zona donde la mandíbula se une con el cuello, me muerde con la fuerza necesaria, suspirando como si fuese él a quién estuviesen mordiendo.
Sabe que eso me gusta.
-Broflovski, si sigues así te vas a perder el resto de las clases, y no me hago responsable- le susurro al oído.
-Tú empezaste- se excusa, en el mismo tono.
-Y ahora depende de ti si termina o no.
-Para ser "lo tuyo", no me lo estás haciendo muy difícil- sonríe.
-No me tientes- me mira por un largo rato, en silencio.
Cuando suena la campana, me dice:
-Sácame de aquí.
Y sonrío.
-o-
La primera vez que Kyle y yo nos besamos, él estaba tan nervioso que temblaba más que Tweak, y cuando traté de meter una mano debajo de su camisa, me golpeó.
Ahora a mí mismo me parece mentira. A Broflovski le tomó menos de dos minutos dejar de ser una virgen nerviosa y comenzar a buscar el control en la situación.
Eso es lo que me atrae de él: que quiera controlarlo todo, incluso cuando no sabe como.
Y lo que más me gusta es evitar que lo haga.
-Cuando dije "sácame de aquí" no esperaba que me llevases a pasear por South Park- comenta.
-No es mi culpa que tengas la cabeza llena de pensamientos impuros, pervertido- le contesto, encogiéndome de hombros.
Rueda los ojos.
-Tú tienes problemas muy serios- dice tan bajito que casi no lo escucho. Pero sí lo hago, y me río.
-Soy una persona demasiado rancia- me burlo, y ahora se ríe él.
-Me estás corrompiendo.
-Me lo mamaste en un cine y yo te estoy corrompiendo… qué bien- me llevo un cigarro a la boca. Kyle me golpea el hombro- Auch.
-Cállate, todo fue tú culpa- bufo, pero no digo nada más.
Seguimos caminando en silencio.
-Me quiero ir de este pueblo de mierda- digo, al fin.
Kyle me mira, sorprendido.
-¿Por qué?- pregunta. Lo miro, incrédulo.
-"¿Por qué?"¿En serio? Kyle, mira todo esto… aquí no hay nada. Estamos desperdiciando nuestras vidas.
-Es cierto que no hay mucho que hacer, pero sigue siendo nuestro hogar… supongo que estoy acostumbrado a ser un niño de pueblo.
-Tú no eres un niño de pueblo- me mira-. Puedes querer este basurero con todo tu corazón, pero tus expectativas de ti mismo son demasiado grandes como para que te quedes aquí.
Se sonroja y suelta una risa nerviosa.
-Siento que me estás analizando- comenta.
-Te conozco demasiado bien.
Kyle se ríe.
-No me conoces, Tucker- dice, sonriendo-. Pasamos mucho tiempo juntos y sabemos muchas cosas, pero no nos conocemos en lo más mínimo.
-Qué profundo- le digo, con sarcasmo. Rueda los ojos.
-Ni siquiera se qué piensas hacer después de graduarnos.
-Voy a irme de aquí y voy a dominar el mundo- contesto.
-Tendrás que discutirlo con Cartman.
Bufo.
-Como si esa bola de cebo tuviese oportunidad contra mí- Kyle ríe y su risa me hace sonreír.
-Pero en serio, ¿qué piensas hacer?
-Quiero estudiar ciencias políticas- contesto. Me mira, sorprendido.
-Wow, inesperado- admite-. Si te nominas para presidente no cuentes con mi voto.
-Tu insignificante voto me vale verga- le saco el dedo.
-¿Sabes qué? Ahora pienso estudiar lo mismo y me voy a nominar para presidente también.
-Nadie votaría por ti, eres judío.
-Y tú eres un imbécil.
-Eso es prácticamente un requisito obligatorio para ser presidente.
-Pero todo tiene un límite, y tú lo sobrepasaste hace tiempo.
Cuando estoy a punto de agregar algo, una voz me interrumpe.
-¿Kyle?- ambos nos giramos y un tipo que no he visto jamás en mi vida está ahí, sonriendo. Debe tener más de treinta años y está vestido con una camisa blanca y una corbata.
Veo a Kyle, que por un momento parece igual de confundido pero luego reacciona.
-¿Profesor Springer?- pregunta. Tiene los ojos muy abiertos y una sonrisa demasiado estúpida que me hace bufar-. ¡Han pasado como tres años, ¿qué hace aquí?!
Se acerca al tipo y lo abraza por el cuello, mientras yo los observo desde un lado, con un cigarro en la boca y la ceja alzada.
-Por favor Kyle, dime Daniel, ya no soy tu profesor- dice, poniéndole las manos en la cintura cuando se separan. Kyle se ríe y asiente-. Casi cuatro, sí. Volví porque me pidieron que ayudase con la orquesta infantil… se quedaron sin director, me parece.
-¡Ike está en la orquesta! Toca la flauta.
-¿En serio? No me imagino lo grande que está, la última vez que lo vi todavía sonaba como una niña- los dos se ríen, y el Señor "por favor dime Daniel" sigue sin soltarlo.
-Creo que no deberías recordarle eso, se molesta de verdad.
-Gracias por el dato, no lo haré- y se vuelven a reír.
Por Dios, ¿qué es tan gracioso?
Comienzo a irritarme, así que aclaro la garganta y los dos me miran.
Veo fijamente a Kyle con una ceja levantada, mientras boto el humo lentamente.
-Eh, creo que tienes que irte- dice el tipo, sonriendo de nuevo-. Me gustó verte, espero que pases por algún ensayo de Ike.
-Claro que lo haré… mi mamá estará muy feliz cuando le diga que estás aquí.
-Mándale saludos- por un segundo se quedan ahí, sonriendo, pero luego Kyle le vuelve a rodear cuello con los brazos y se abrazan de nuevo . El Señor "me gustó verte" lo aprieta por la cintura y todo eso dura más de lo necesario.
Por fin se separan y el tipo sigue caminando. Kyle se acerca sin dejar de sonreír, y ahora huele a la colonia del "profesor".
Caminamos en silencio durante unos buenos diez minutos, en los cuales termino mi cigarro y me fumo otro.
Cuando estoy por prender el tercero, comento:
-No sabía que te gustaban mayorcitos- Kyle se detiene y se me queda viendo con los ojos muy abiertos.
-¿Qué?
-Tú me escuchaste- contesto. Frunce el ceño.
-Lo hice, y no entiendo qué insinúas.
-No insinúo nada, solo digo que debiste decirme que tienes alguna clase de daddy issues- sigue sin apartar la mirada, ahora sonrojado.
-¿Sabes qué? no tengo que explicarte nada porque estás hablando pura paja- me dice, con la mirada seria.
-Es cierto, no tienes por qué explicarte… Por mí lo mismo vas y dejas que te coja- sigo manteniendo mi expresión neutra, pero el cigarro me tiembla en la mano y estoy alzando la voz más de lo normal.
-¿Qué carajo te pasa?- me pregunta, incrédulo-. ¿Desde cuándo tienes delirios de celópata?
Me río con burla.
-¿Celópata? Como si significaras tanto para mí. Si ahora te dio por ser Lolita no seré yo quién te lo impida… Has de tu culo un florero.
-Vete a la mierda- me dice. Se da la vuelta y se va.
Cuando cruza en una esquina, tiro el cigarro y lo piso con rabia
-o-
A veces me comporto como un imbécil de primera.
Lo se, sin embargo, pasan dos días y Kyle y yo seguimos sin hablarnos.
No es igual que al principio de la semana, ahora Kyle ni siquiera me mira. Me ignora completamente, y yo hago lo mismo.
-¿Pasó algo con Kyle?- pregunta Token. El cambio es demasiado obvio.
Ruedo los ojos.
-¿Qué importa?- contesto, frunciendo el ceño. Él suspira.
Tweek sigue enfermo y Clyde almuerza con Bebe, así que estamos solo nosotros dos.
-A veces no entiendo por qué están juntos sin discuten más de lo que se puede considerar saludable o normal- comenta-, pero supongo que no es asunto mío.
-No estamos juntos. Y no, no es asunto tuyo, Black- sonríe y sigue comiendo en silencio.
Me volteo hacia la mesa de Kyle. Es la primera vez que me permito hacerlo.
Está hablando con Marsh y Kenny mientras comen, y de vez en cuando frunce el ceño y le dice algo a Cartman. Se ve completamente normal, como si no estuviese pasando nada.
Como si no le importase.
Bufo.
-¿Conoces a un tal Daniel Springer?- pregunto. Token me mira, extrañado-. Es el nuevo profesor de la orquesta infantil o alguna mierda parecida.
Lo piensa.
-Oh, sí - contesta-. Vivía aquí hace unos años pero se fue a New York con su esposa… ahora que lo pienso, ella era muy amiga de la Señora Broflovski, creo que le dio clases de piano a Kyle. Una vez los invitamos a cenar, y sabe muchísimo de música- Token sonríe, como si supiera que dijo exactamente lo necesario-. ¿Por qué preguntas?
-Por nada.
Suspiro, frustrado.
-o-
Espero a Kyle en la puerta, mirando el reloj a cada rato.
¿Por qué tarda tanto? ¡Las clases terminaron hace diez minutos, coño!
Por fin, aparece por el pasillo y se me queda mirando.
-Tucker- saluda. Alzo una ceja.
-Broflovski- contesto.
-¿Qué quieres?
-Voy a llevarte a tu casa- digo-, y no, no es una propuesta.
Rueda los ojos, pero me sigue hasta el carro.
-¿Qué quieres?- repite, cuando ambos estamos adentro.
Enciendo y arranco antes de contestarle.
-Era tu profesor de piano- digo.
Asiente con la cabeza.
-Supongo que eso me hace quedar como un imbécil- continúo.
Se queda callado por un momento.
-Haz tenido mejores momentos- admite-. Comenzar a gritarme en la mitad de la calle sobre lo mucho que quiero que mi profesor de piano –que está felizmente casado, por cierto– me coja no fue muy lindo…
Cruzo en una esquina y reduzco la velocidad; vamos a llegar demasiado pronto.
-Lo se.
Suspira largamente.
-Supongo que acepto tus disculpas- lo miro, alzando una ceja.
-No me estoy disculpando- se gira a verme con el ceño fruncido.
-¿Qué?
-Se que me porté como un carajito, pero no voy a disculparme- le digo-. No fue mi culpa que te volvieses una adolescente hormonada sin darte cuenta.
-Ah, ¿entonces es mí culpa por emocionarme cuando llevo cuatro años sin ver a alguien que quiero?- pregunta, casi ofendido.
-Estábamos pasándola bien y un tipo que podría ser tu papá llega de la nada y comienza a toquetearte mientras tú te ríes y lo dejas, ¿qué mierda querías que pensara si no me explicaste nada?
-¿Me estás hablando en serio? Tienes que estar jodiéndome- dice, incrédulo-. Craig tienes un problema demasiado serio si todavía piensas que eso fue lo que pasó.
En ese momento llegamos a casa de Kyle. Él trata de abrir la puerta pero la cierro con seguro.
-Déjame salir- exige.
-No hemos terminado de hablar.
-Tú no has terminado, pero al parecer no quieres escucharme, así que yo sí.
-No te vas a bajar de este carro hasta que yo te deje, Broflovski- Kyle me mira con el ceño fruncido, completamente irritado, y le mantengo la mirada.
-Está bien, ¿qué quieres que te diga? ¿que tienes razón? ¿que le tengo ganas al profesor Springer? ¿que me gustan mayorcitos?- comienza a preguntar, cada vez más rojo-. ¿Qué quieres, Craig? Maldita sea, ¿qué carajo quieres que te diga?
-No te alteres, cariño- digo, manteniendo la mirada.
Grave error de mi parte.
-¿"cariño"?¿Que no me altere? ¡Tú eres el que comenzó con un drama solo porque te ignoré por dos minutos!- dice, abriendo mucho los ojos-. ¿Sabes qué? Ya no tengo ganas de seguir discutiendo- suspira-. Craig, estoy cansado de pelear cada vez que pasa cualquier estupidez. No quiero seguir con esto, no vale la pena- nos miramos.
No es la primera vez que Kyle dice algo así, y cada vez que lo hace me da la sensación de que esa es la definitiva, de que pierdo el control. Y me desespera.
Desvía la mirada hacia la puerta.
-Abre- pide.
Niego con la cabeza.
-Craig…- se queja.
-Hemos pasado por cosas peores, Broflovski- le digo.
-Y cada vez me da más ladilla- contesta.
Pasan cinco minutos en los que no decimos nada.
-Estás jodido, porque sabes que esta no va a ser la última vez.
-Siempre serás un imbécil.
-Tú no eres mucho mejor.
-Algún día vas a presionar demasiado fuerte y tendrás que admitir que la cagaste.
-Pero ese día no es hoy.
-Eso aún no lo sabes.
Me encojo de hombros y él rueda los ojos.
Se inclina hacia mi y nos besamos. Apoya una mano en mi muslo derecho y yo cuelo las mías en su cabello, acercándolo para profundizar el beso.
Sin embargo, algo se siente diferente.
Nos hemos besado muchas veces, de muchas maneras y en muchas situaciones, pero cuando Kyle se aleja de mí, mis ojos chocan con los suyos y siento que mi estómago da un salto hacia atrás.
Lo odio.
Abro la boca para decir algo, pero Kyle apoya la otra mano en el volante y la corneta del carro me interrumpe. Ambos nos sobresaltamos y Kyle golpea su frente con la mía.
-¡A la mierda, Broflovski!- me quejo, llevándome la mano a la frente-. Sí que sabes como joder el momento.
Me mira, sonrojado.
-Cállate Tucker- dice, aunque se que está avergonzado. Sonrío-. Déjame salir.
Desbloqueo las puertas y él abre la suya y se baja con su bolso en la espalda.
Espero que entre a su casa antes de irme
-o-
-El viernes que viene vamos a pasar la noche en la casa embrujada que está en las afueras, para celebrar que terminamos las clases. Espero que no seas una marica y te nos unas, Broflovski.
Hay muchos lugares en los que no me gustaría estar…La mitad del pasillo, solo con Cartman y Kyle encabeza la lista.
-Cállate culo gordo, iré- le contesta Kyle, frunciendo el ceño.
Sonrío porque se que le aterra la idea, pero Cartman lleva todo el mes diciendo que Kyle se arrepentiría y no iría por gallina, y su orgullo puede más.
-¿Qué hay de ti, Tucker? ¿Sigues teniendo suficientes agallas o pasar tanto tiempo con el judío las mató?
Le saco el dedo.
-Claro que voy, gordo- contesto-. Quiero ver cuando te orines en los pantalones.
Cartman se altera y me insulta, y Kyle sonríe, complacido.
Entonces suena su celular.
Lo mira, confundido.
-¿Ike?- atiende-. Wow, más despacio. ¿Qué pas…- silencio. Sus ojos se abren y se pone más pálido de lo normal. Lo miro con una ceja alzada- ¿Que mamá qué? ¿Estás seguro?- ahora está completamente rojo-. ¿Cómo? Por Moisés, me va a matar… Sí, gracias Ike. Chao- cuelga y suspira.
-¿Qué pasó, Broflovski?- pregunto.
-Mi mamá encontró una caja de cigarros en mi cuarto- me mira-. Tu caja de cigarros.
-Uh, parece que estamos en problemas- se burla Cartman.
-No hagas drama, cariño, dile que es mía.
-De verdad no conoces a mi mamá. Prefiero que sepa que fumo antes de decirle que me junto contigo y que, encima, te he llevado a la casa cuando ella no está.
-Auch Broflovski, eso dolió- digo con sarcasmo, rodando los ojos-. Al menos no encontró una caja de condones, eso si sería algo que pagaría por ver- comento, sonriendo ante la idea.
-¿Estás loco? Me muero- dice, alterado.
-Ew, no comiencen con sus cosas horribles de marica- dice Cartman.
¿Por qué no se ha ido?
-¡Kyle! Te he buscado por todos lados.
Oh, genial… Y ahora llega Marsh.
-¿Qué pasa, Stan?
-Voy a terminar con Wendy.
-¿Qué?
Y miren quién viene ahí, la puta rubia.
-¡Les tengo el mejor chisme de la historia!- dice McCormick, sonriendo de oreja a oreja-, me tiré a Butters.
-¡¿Qué?!
-Lo mama bien, ¿a que sí, McCormick?- le digo, y los cuatro voltean a verme.
-¡¿QUÉ?!
Ok, tal vez fue demasiada información en muy poco tiempo.
Ups.
HE VUELTO! después de mil años, lo se... pero bueno, he estado ocupada. Primero que todo, el pequeño glosario:
Ladilla: fastidio.
Carajito: es como decir crío.
Chisme: cotilla, cotilleo.
Aquí no untilizamos el "chupar", decimos "mamar". No es un término especial de aquí pero bueno, por si las moscas c:
si se me pasó algo, se vale preguntar 3 comenten y háganme sentir su amorrrrrr!
