Sad Girl
Una mirada indiscreta a la rendija de la puerta del baño, dejaba al descubierto su belleza; La desnudez cubierta por el agua perfumada.
El pequeño remolino creado con su dedo índice, se tragaba algunas flores de jazmín. La bañera estaba a tope, chorritos de agua resbalaban y caían produciendo un aterrador sonido que la hipnotizaba.
Se sumergió provocando que el vital líquido se desbordara y cayera a borbotones sobre el piso cerámico negro.
Ese deseo suicida la insto a seguir sumergida, pero la sola idea de ser encontrada, no le hizo gracia. Además, la muerte rondaba… la deseaba, pero, ella no era una mujer fácil.
Emergió y se alejó del ataúd blanco, recogió una de las florecitas blancas que flotaba. El espejo de cuerpo completo estaba recubierto por una delgada capa de vapor, pero ella podía ver cada detalle de su escultural figura; La flor fue obligada a recorrer sus turgentes labios. El cadáver de la florecita fue testigo de la sonrisa sincera y de las lágrimas falsas.
Su centro amarillo la atraía de sobremanera, así que la mastico y pudo percibir ese sabor enfermo que la excitaba. Los fríos labios se encontraron con los cálidos labios. Cabía una duda, quién estaba atrapada: ¿La silueta reflejada o quien la reflejaba? A ella le daba igual e interrumpió su beso.
Hizo a un lado el mechón rubio cenizo que cubría su seno izquierdo y cerro sus parpados. La ninfa se tomó su tiempo. Se libraba una batalla fuera de ese cuarto, pero se tomaba su tiempo. Para ella el pasado estaba más que olvidado, sólo se dejaba llevar por el éxtasis del aquí y del ahora. Ese sendero también conducía hacia la muerte, y estaba disfrutando del paisaje.
¨Mi Príncipe D…¨
No pudo terminar de nombrarlo, quizá si lo invocaba él podría hacerse presente, y no soportaría que la viese: Tan radiante; Sin aquella belleza artificial que la opacaba, sin el disfraz que la ridiculizaba, que la ocultaba… que desvanecía su esencia. Su mano derecha sentía las rápidas palpitaciones de su corazón.
¿Qué deseaba de ese hombre?
¿Su amor? ¿Su corazón?
No es tan ilusa… ya están pudriéndose.
¿Entonces?
El caos de su demencia. Lo deseaba más que nada… Anhelaba que él le permitiese entrar a su mundo… SÓLO A ELLA Y A NADIE MÁS.
Por tal motivo lo ataco; Con aquel PODER que supera al poder del impío `Príncipe Ciego´.
¨¡Zafiro, cuándo se te quitara la costumbre de espiarme! Ten presente que nuestra alianza no incluye este tipo de conf…¨
Le petit prince´, se encontraba peligrosamente detrás de ella, y sobre sus brazos traía la investidura de la Comandante Esmeralda.
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