N/A: Lean por favor la nota que les deje en el primer capitulo, es importante solo para que se enteré de lo que he hecho con la historia intentaré subir capitulo por día hasta llegar a como estábamos :D

Los personajes son de Stephanie Meyer yo solo juego un poco con ellos.

Espero que la re edición sea de su agrado

Intentando Reparar El Error

Capítulo1

Me sentía desesperada, los minutos pasaban lentos y cada sonido hacía que diera un salto, intente continuar con mi rutina, baje a hacer el almuerzo como cada mañana; él bajo me dio un beso de buenos días y se dispuso a comer lo que había cocinado para él aquella mañana mientras leía el periódico pasivamente. Termino a la misma hora como cada mañana, me otorgo un "beso" de despedida y salió de la casa.
Espere a que arrancara su auto para respirar hondo, así era cada horrible mañana después de una pelea terrible la noche anterior, la mañana siguiente era aparentemente la calma, pero yo sabía que solo era el ojo de huracán.
Conté unos minutos más esperando que no hubiera olvidado nada y empecé a subir las escaleras a prisa. Hoy era el día.
Pasé a la habitación continua a la mía y vi a mi pequeña durmiendo plácidamente, tome rápidamente las maletas y bolsas de mi armario y empecé a guardar todo lo necesario.

Mi nombre es Isabella Marie Swan, tengo 25 años. Me case al cumplir los 20 con el que yo considere "el amor de mi vida" Michael Newton. A los pocos meses de casados quede embarazada de una linda niña a la que decidí ponerle Elizabeth como la abuela de mi mejor amiga Alice, a la cual conocí en el instituto en Phoenix.
Alice y yo solíamos pasar todas las tardes juntas en casa de la abuela Cullen.

Volví a la habitación de mi hija y me acerque a la cama.

-Cariño despierta- le dije en susurro y tocándola suavemente

-Buenos días Mami- me dijo con una hermosa sonrisa en sus labios.

-Buenos días solecito.- Le di un beso en sus adorables mejillas mientras la ayudaba a levantarse y le entraba la ropa que había dejado afuera para que se vistiera.

-Eli, tienes que ser rápida, es tarde cariño- le dije mientras terminaba su maleta.

Termine las maletas y baje a dejarlas al auto, tome algunas manzanas y Yogurts que se encontraban dentro del refrigerador, mientras Elizabeth, bajaba las escaleras, mientras más pasaba el tiempo más nerviosa me ponía, intente mantener la calma por mi pequeña hija.
La subí al auto, asegure su silla, tome mi asiento y arranque.

Mi hija era definitivamente hermosa, no lo decía solo por ser su madre era la verdad, a pesar de su corta edad de 4 años muchas personas me había dicho lo hermosa que era; sus rasgos eran tan delicados como si hubieran sido finamente delineados con un pincel, su piel era blanca al igual que la mía, tenía unos hermosos y vibrantes ojos color chocolate y su pelo era rubio fresa como el de su padre, Elizabeth era sin duda bella.

Aparque en el estacionamiento del aeropuerto, intente ser muy rápida, cubrí a Elizabeth con una mascada, mientras que yo también llevaba una mascada y lentes oscuros, baje rápidamente las cosas del auto y me dirigí a la puerta del aeropuerto, tenía que ser extremadamente cuidadosa, no podía arriesgarme a que alguien nos descubriera.

-Mami, ¿Por qué estamos en el aedopuerto?- Me pregunto Elizabeth mientras la bajaba del carro y tomaba su mano.
-Cariño, haremos un viaje nosotras dos solas a un lugar ¡hermoso te encantara, ya verás!

Al llegar al mostrador él señor de la línea aérea pidió mis datos.

-¿Nombre?

-Isabella Whitlock.

-¿El de la niña?

- Elizabeth Whitlock.

Para mi desgracia legalmente esos no eran nuestros nombres ya que éramos Newton pero tenía que evitar que nos rastreara así que tuve que conseguir identificaciones y papeles falsos para ambas.

Michael era juez aquí en Phoenix un juez corrupto y con bastantes influencias, tanto buenas como malas.
Mi vida era un infierno a su lado, después de nacer Elizabeth todo cambio, él cambio dejo de ser el dulce Mike para convertirse en el horrible hombre con el que compartía mi vida, exactamente no sé qué fue lo que sucedió, pero a los meses de nacer Elizabeth él se volvió agresivo, empezó por gritos, peleas, quejas, hasta que hubo un momento en que comenzó a golpearme, teníamos una hija pequeña no era tan fácil dejarlo, pensé que solo había sido cuestión de una vez, y al día siguiente volvió arrepentido y con flores, pero como era de esperarse y en todos estos casos, cada vez los golpes se volvieron más recurrentes, llegando a amenazas de muerte.

Subimos al avión después de hacer todo el papeleo y la documentación.
El avión despego y fue ahí donde pude soltar todo el airé contenido de aquella mañana; viajábamos a Forks había mantenido tan buena relación con la abuela Cullen que al morir ella me dejo una pequeña casa en aquel pueblo donde había crecido ella, jamás la había usado ya que no me creía con derecho, pero Alice había insistido tanto que yo había terminado por ceder Michael nunca se le ocurriría buscarnos en aquel pequeño pueblo olvidado en el estado de Washington.

Un débil sollozo me saco de mis pensamientos volteé al asiento continuo a mí y vi que mi pequeña hija estaba llorando débilmente recargada en mi regazo, mientras dormía, podía escucharla murmurar débilmente unas palabras, mientras las lágrimas salían de sus cerrados ojos.

-Muñeca- intente despertarla, suavemente.

-Mami- sollozó

-Tranquila cariño aquí estoy, todo va a estar bien, Mami siempre te va a cuidar bebe - intente mientras la tomaba en mi regazo, y empezaba a arrullarla tarareándole una canción de cuna que había escuchado hace mucho tiempo atrás, no estaba segura de donde había sacado aquella canción. Poco a poco se fue calmando y me pregunto:

-¿Mami?

-¿Si cariño?- le conteste

-¿Viviremos con la tía Alice?

- No cariño solo seremos vecinas de tu tía no viviremos en la misma casa, intenta volver a dormir muñeca aún falta mucho para llegar- y le seguí tarareando la canción de cuna hasta que cayó profundamente dormida sobre mi regazo.

Para llegar a Forks tenía por delante un vuelo de 4 horas de Phoenix a Seattle, y desde allí a Port Angeles una hora más en avioneta y otra en coche. Alice iba a pasar por nosotras para ir a Forks.

Forks, la abuela Cullen siempre nos contaba hermosas historias de aquel pequeño pueblo.

Estaba realmente ansiosa, extrañaba tanto a mi amiga, tenía años que no la veía, la última vez que la había visto fue en el bautizo de Elizabeth ya que Alice por ser mi mejor amiga, y ya que yo no tenía hermanos fue la madrina de mi hija, eso fue mucho antes que los problemas empezaran con Michael y Elizabeth tenía apenas unos cuantos meses de nacida.
Alice era mi mejor amiga, era mi hermana y compañera de aventuras, pero al tiempo que me case, ella y su familia se mudó a Seattle, debido que a Carlisle, el padre de Alice, le había recibido una excelente oferta de trabajo en uno de los hospitales de aquella ciudad.
Alice y yo manteníamos el contacto, a través del móvil, internet y demás medio de comunicación, pero no nos veíamos, Alice había querido volar en más de un par de ocasiones a Phoenix, pero yo inventaba cualquier excusa para que no fuera, yo sabía cómo conocía a Alice que podía darse cuenta de lo que sucedía con Michael.

A pesar de mi resistencia y de intentar sonar lo más feliz que podía aquella mañana no pude resistir más y me descompuse al escuchar la voz de mi amiga.

Aquella mañana me encontraba dejando a mi hija en la escuela, aparque el auto y la acompañe a la entrada de su escuela, volví al auto y antes de arrancar comenzó a sonar mi celular.

-¿Diga?- conteste aun que era obvio quien podía ser era a la única persona que le sonaba Materials Girls en mi celular.

-¿Bella?- se escuchó la voz de Alice del otro lado del auricular

-Hola Alice –contesté en un murmuro

-Hola Bella, ¿Cómo estas cariño?-Me pregunto mi amiga con un tono tierno y dulce.

- Bien Allie ¿y tú?- le pregunte intentando contener los sollozos, aquella mañana estaba especialmente mal, había tenido la peor experiencia de mi vida la noche anterior

-Hay dulce Bella, a pesar de los años no olvides que te conozco mejor de lo que crees, ¿qué sucede querida?- me dijo con aquel tono dulce, tierno y preocupado a la vez, yo no pude más tenía que decirle a alguien tenía que hacer algo

-Alice- solloce

-¿Que ocurre Bella?- me dijo preocupada

- Es un infierno ya no puedo más Michael me golpea y anoche tuve la noche más aterradora de mi vida yo…-pero no pude continuar porque mi voz se quebró y empecé a llorar como una bebe.

-Calma Bella, intenta respirar profundo y cuéntame que es lo que está pasando exactamente querida- Me dijo Alice, pude notar a parte de la dulzura de su voz, un poco de rabia.

-Anoche Michael intento, matarme Alice, me amenazo con un cuchillo- Seguí llorando, estaba tan asustada, no sabía qué hacer, me daba tanto miedo.

- Bella, salgo en el primer vuelo para allá esto no puede ser posible, no voy a permitir que ese maldito bastardo te vuelva a poner una mano encima- me dijo estaba tan decidida

-¡NO ALICE NO LO HAGAS!-

- Claro que lo hare Bella- me dijo tajante

- Escucha si vienes él te puede lastimar, si él sabe que tu estas al tanto de la situación puede herirte, me lo ha advertido Alice, si alguien se llegase a enterar el los lastimaría-

-¡Bella, tienes que denunciarlo!-

-Alice no puedo, él es Juez aquí y no serviría de nada, tiene negocios sucios con gente mala, aparte me ha amenazado con lastimar a Elizabeth, yo no puedo, esta mi hija en medio- de nuevo mis lágrimas empezaron a salir sin control alguno de mis ojos.

-Bueno entonces tienes que irte de ahí, escapar-

-¿A dónde? Charlie vive en Seattle con Sue, y Rene con Phil, Mike sabe perfectamente donde viven ellos, no tengo a donde ir.-

- Tienes una casa Bella la abuela te dejo su casa aquí en Forks, cuando ella murió- me dijo desde que su abuela había muerto, ella había insistido en que reclamara la posesión

-Alice esa casa les pertenece a ustedes no la puedo tomar-

- ¡Claro que puedes y lo harás!- me dijo decidida, tenía razón si yo no me iba ahí ¿A dónde más me podría ir? no tenía otro lugar y tenía que escapar de Michael.

Así que tome la decisión y con ayuda de Alice arregle las cosas para huir, era lo único que podía hacer, esconderme tenía que darle una mejor vida a mi pequeña hija.

Habíamos llegado por fin a Port Angeles el clima como podía haber anticipado, era una lluvia fuerte y cerrada apenas si se podía ver la pista de aterrizaje.
El avión por fin se había detenido, tome a Elizabeth en mi brazos ya que se encontraba lloviendo, ella venía despierta, pero no decía ni una palabra, ella era así hablaba poco.
Me dispuse a bajar de la avioneta, a lo lejos podía divisar una figura pequeña envuelta en un abrigo mientras que a su lado se encontraba otra figura mucho más alta y de igual forma envuelta en un abrigo, mientras empecé a caminar hacia el aeropuerto pude empezar a divisar quienes eran aquellas dos personas.

Ahí estaba Alice con una sonrisa de oreja a oreja, dando pequeños brinquitos de emoción tan característicos de ella, venia acompañada de alguien más, un hombre, me recordaba a alguien, era alto, tenía una piel blanca traslucida incluso más blanca que la mía su cabello era un color castaño dorado y tenía los ojos verdes más lindos y profundos que había visto en mi vida.

Al llegar al pequeño aeropuerto, coloque a Elizabeth en el piso y tome su mano, mi hija me apretó con fuerza y le di una sonrisa, para que se sintiera segura.

-¡BELLA!- me grito Alice y se aventó contra mí en un gran abrazo he de confesar que para ser tan pequeña estuvo a punto de tirarme, me libero de su abrazo y rápidamente volvió sus ojos a Elizabeth

-Mi pequeña haz crecido tanto-dijo Alice admirando a mi hija, que se había escondido tras de mi por la efusividad de Alice.

- Es tan hermosa Bella, Hola cariño, yo soy tu tía y madrina Allie, pero estoy segura que no me recuerdas, pero ¿recuerdas la linda ropa que te mando verdad?- dijo Alice intentado acercase a Elizabeth, mi hija era bastante introvertida, a decir verdad era mucho más que yo en mi adolescencia, ella había tenido que vivir muchas cosas espantosas para su corta edad.

-Hola tía- dijo mi pequeña saliendo detrás de mí y acercándose cautelosamente a Alice que se encontraba a su altura, mientras poco a poco tomo su rostro y le sonrió a Alice, entonces Alice dio un grito de emoción y la cargo sin más.

Al parecer a Elizabeth no pareció molestarle y acepto gustosa los gestos de afecto de Alice.

-¡Oh Bella es tan pero tan hermosa!

-Como su madre- dijo una voz aterciopelada cerca de nosotros, entonces percate que el hombre que se había estado a lado de Alice había estado contemplando aquella escena desde el principio y poco a poco se fue acercando a mí, y fue cuando su mirada su cruzo directamente con la mía cuando reconocí a aquel hombre.

-¡Edward!- Grite para abalanzarme sobre él y lo abracé lo más fuerte que pude, tenía años de no verlo a él más que a todos los miembros de la familia Cullen, pero ahí estaba Edward Cullen.
Él era el hermano de Alice, tan solo se llevaban un año de diferencia, cuando nosotros estábamos en el instituto, el, Alice y yo solíamos ser inseparables los primeros años hasta que a Edward le ofrecieron una Beca en el conservatorio de música de Chicago y se mudó con sus abuelos, los papás de Esme.

-Creí que no me reconocías- me dijo con esa sonrisa que siempre me había encantado de él.

-Jamás podría olvidarme de mi mejor amigo- le dije abrazándolo aún más fuerte.

Nos separamos, solo que el ya no tenía la misma sonrisa sincera que había tenido al verme si no una más obligada más fingida volteé a donde estaba Elizabeth y Alice que nos observaban, la primera con curiosidad y la otra con una sonrisa de oreja a oreja

-Ven Cariño quiero presentarte a un muy buen amigo, él es Edward, muñeca- le dije a mi pequeña niña que seguía en los brazos de Alice y miraba a Edward con gran curiosidad a través de sus grandes orbes cafés.

- Hola Elizabeth- le dijo Edward con aquella dulce voz, que hizo que mi pequeña se ruborizara un poco; los ojos de Edward se habían ablandado de nuevo y su sonrisa había regresado a ser la misma.
-¿Me permites darte un pequeño beso, Elizabeth?- Le dijo Edward a mi pequeña que se ruborizo aún más por aquello pero asistió con su cabecita, así que Edward le plato un sonoro beso en una de sus mejillas y le dijo lo bonita que era.

-Bueno, nos vamos- dijo Alice

Edward Cullen claro que lo recordaba, él había sido mi primer amor en la secundaria, él era tan caballeroso, tan lindo conmigo, tocaba el piano con tanta pasión, una vez me llego a decir que el piano era como una mujer cualquiera la toca pero solo un verdadero amante lo hace con pasión y entrega, había creído estar tan enamorada de Edward, pero el tenia novia y yo comprendí que él nunca se fijaría en mi así que decidí voltear a otros lados.

Pronto lo supere al darme cuenta que a Edward solo lo quería como un hermano, igual que como quería a Alice.

Al pasar a la preparatoria conocí a Mike del cual me enamore perdidamente, invite a Edward a la boda pero dado que estaba muy ocupado con la escuela de música no pudo ir.
No lo había visto desde entonces y había pasado tanto tiempo desde aquella última vez.
Subimos al hermoso volvo de Edward y nos emprendimos la marcha a Forks.

Alice y Elizabeth se llevaron bien desde el primer segundo estuvieron juntas, fueron riendo y hablando todo el camino hacia Forks; Elizabeth le contó sobre su escuela y sus amigos que iba a extrañar mucho y Alice le dijo que la iba a llevar de compras para que no se sintiera triste ante el comentario Edward y yo empezamos a reír al parecer a Alice no se le había quitado su adicción hacia las compras.

En una hora llegamos a Forks a pesar de la lluvia
Al fin llegamos a la casa y cuando baje del auto no podía creer lo que estaba viendo.

Aquí esa la primera reedición del capítulo, después de mucho pensarlo, modifique un poco la personalidad de Elizabeth, creo que para ser una niña que ha sufrido mucho la hice muy extrovertida, y bueno ahora que estudio (psicología) pude darme cuenta que no es como debería de comportarse así que cambiaré algunas personalidades por aquí, pero no se preocupen en esencia será lo mismo, en fin un beso que tenga una placentero día y una excelente noche, me despido.
Saludos
Atte.
Heydi