Capítulo 1: Perdida y un extraño encuentro.


- ¿Qué ha sucedido? - la joven se preguntaba, mientras observaba como una luz azulina le envolvía. - "Seguramente es un sueño". - fue lo más lógico que pudo pensar, después de lo que había soñado esa mañana, cuando de pronto la luz se fue esfumando dejándola en el fondo del pozo. - Genial, esto solo puede pasarme a mí. - para su suerte no estaba herida, miro a su alrededor, era el antiguo pozo del templo, dio un suspiro para alzar su vista. - ¿El cielo? - era completamente extraño que el techo del templo no se encontrará allí, cuando recordaba perfectamente que antes de caer había entrado allí, con dificultades trepo una de las paredes de madera que conformaba el pozo, al salir se asombró demasiado, no recordaba que el templo fuese tan verde como aquel paisaje, iluminado por la bella y cálida luz de la luna. - ¿Dónde estoy? - se encontraba asustada, no lograba comprender que paso con todas las personas que se encontraban en el festival del templo, saco su celular, con un poco de suerte y podría contactar con su familia o amigos, si éste no había sufrido daños con la caída, pero fue en vano, al mirarlo noto que no tenía señal. - ¿¡Qué demonios está sucediendo!? - ya se encontraba desesperada, era completamente extraño que algún sitio de Tokio no tuviera cobertura para los celulares, además la hora indicaba que el festival no terminaba todavía.

Resignada y sin comprender nada, decidió caminar un poco, con suerte y vería alguna casa o teléfono público para poder llamar, sin embargo, su kimono le empezaba a incomodar un poco, por un momento pensó que realmente había sido una pésima idea ir a ese festival , pero maldecía más el momento en que Hana le había empujado al pozo como una simple broma y "venganza" por no ser ella la que realizara la danza junto a Kai, observo su alrededor con gran preocupación, ya que no había ningún alma por lo menos a un kilómetro a la redonda.

Cansada decidió sentarse, sintió la brisa del aire en sus mejillas, el frío del invierno incrementaba cada vez y agradecía en aquel momento que no estuviera lloviendo o nevando, aunque algo era claro y es que, comenzaba a tener hambre, aun cuando fuera leve, ya que había consumido unos platillos ligeros que vendían en el festival; por su cabeza había rondado la idea de ponerse alguno de sus cambios de ropa, después de todo, su plan era que al terminar el festival se iría a dormir a casa de una de sus mejores amigas y pasar unos días allí, por lo que traía diferentes atuendos y cualquiera de ellos, sería más cómodo que el kimono, pero temía que algún hombre pervertido le pudiese ver al momento en que se cambiará.

Después de unos largos minutos, retomo la caminata, saco nuevamente su celular e intento otra vez marcar, obteniendo un intento fallido, sin darse cuenta, había llegado hasta un río, lo cual era completamente extraño, ya que no había visto ni si quiera una vía automovilística o una acera para los peatones y mucho menos veía el puente, ya que recordaba perfectamente que el río era atravesado por éste último, lo cual le hizo ponerse nerviosa, era como si la ciudad cambiara de un momento a otro, desapareciendo todos los avances de la capital.

-"Quizás sea otro lado del río".- trataba de calmarse, ignorando sus ideas extrañas, continuo caminando más y más, después de todo no debería ser difícil ubicarse con aquel río, ya que siempre pasaba por uno al ir del templo a su casa y viceversa, observo su celular y se asustó un poco al ver la hora, las 10:30 de la noche y ella aún seguía perdida, si esto continuaba así, tendría que dormir allí y esa idea le aterraba, apresuro más el paso y vio a lo lejos una casa antigua, lo cual le había sorprendido demasiado, ya que estaba muy bien conservada y lucía solitaria, fue acercándose más y más, al estar cerca noto que la casa estaba abandonada, cuidadosamente dio un vistazo a los alrededores y al interior de ésta, verificando que no hubiese nadie merodeando que le pudiera asustar, al comprobar que no había nadie, decidió entrar y quedarse un rato allí, por lo menos hasta que escuchara el sonido de un carro o una persona que le pudiera ayudar, observaba su celular y éste poco a poco iba cambiado de hora, saco una de las golosinas que llevaba con ella, era un paquete de pockys de chocolate, no lograría satisfacer completamente su apetito, pero lograría calmarlo.

La joven intentando hacer tiempo, se puso a jugar en su celular, para distraerse un poco y borrar todos esos temores de su mente, las horas seguían pasando y no había ni un sonido que le indicará que podría volver a casa, sus ojos comenzaban a pesarle, se los froto suavemente mientras daba un ligero y sonoro bostezo, cuando ya no pudo más con el cansancio de su cuerpo, a las 2 de la madrugada cayo rendida en los brazos de Morfeo.

Ya era de mañana y los pájaros cantaban, la joven yacía en el suelo dormida, cuando un sonido le despertó, era su alarma indicando que ya eran las 10 de la mañana, froto sus ojos sintiendo un ardor en su mejilla, al tocarla pudo sentir las marcas del tatami en ella, no había sido un sueño para su mala suerte, se encontraba perdida en un sitio desconocido sin nadie que le pudiera indicar como regresar, tomo su celular para ver si existía la posibilidad de tener una maldita línea de señal, pero no fue así, bloqueo el móvil, colocándolo a su lado y tomo su bolso, de éste saco un chocolate y tomo un pedazo para calmar el hambre, a pesar de que traía algunos cuantos bocadillos más, no quiso comerlos, prefería encontrar la forma de llegar rápido a su casa o como mínimo regresar al templo

Salió de aquella casa, observando su alrededor para ver si no había alguien a quien pedir indicaciones, pero fue en vano, el lugar seguía desolado como en la noche, animándose y olvidando por completo cambiarse el kimono, decidió seguir caminando, no le importaba lo más mínimo sentirse incomoda con su vestimenta, le importaba más encontrar a alguna persona para poder regresar con su familia.

El cielo poco a poco se fue nublando con el paso del día, de ser las 10 de la mañana pasaron a ser las 6 de la tarde, con un atardecer comenzando y con un chocolate a medio terminar, realmente se estaba asustando, continuo su camino intentando miles de veces poder realizar una llamada o mandar un simple mensaje, pero eran en vano cada uno de ellos, la desesperación y temor se hacían cada vez más grandes, ansiaba encontrarse a una persona o al menos ver algún animal como un perro o gato, ya que no se veía ningún alma, parecía una zona desierta, lo cual era sumamente extraño si hablamos de Japón y específicamente de la ciudad capital, Tokio.

- ¿Qué no hay nadie en este maldito lugar? - su voz empezaba a quebrarse, estaba sola, completamente sola, muchas veces había paseado por la gran capital sin compañía, no obstante no era igual esa experiencia, estar rodeada de gente desconocida en medio de una plaza comercial o camino a la escuela, eso era normal, ver a todos sumidos en sus celulares o hablando de tonterías con su grupo de amigos, inclusive querría ver a todas esas personas que vivían estresadas día a día por culpa de su jefe o por algún motivo realmente tonto o demasiado alarmante; pero que tenía a su alrededor en esos momentos, únicamente habían árboles, le confortaba un poco el sonido de los pájaros a lo lejos, sobre la parte más alta de esos enormes y frondosos árboles, quería encontrarse con la más mínima señal de vida de alguna persona, cualquier sonido que significará que encontraría el camino a casa, su esperanza iba disminuyendo con cada paso que daba, era cada vez más tortuoso avanzar sin saber exactamente a donde ir. - Quiero irme a casa. - cayó de rodillas mientras las lágrimas amenazaban por salir, comenzó a distraerse a sí misma, negándose una y otra vez a que no debía llorar, se apoyó en el tronco de un árbol, se giró, colocando en éste su espalda y flexionando sus piernas, miro nuevamente su celular, notando que seguía sin obtener señal. - "Esto debe ser una pesadilla". - abrazo sus rodillas con sus brazos mientras colocaba su cabeza sobre estas, su bolso se encontraba frente a ella.

Había pasado largos minutos en esa posición, termino dando pesadamente un gran suspiro y se levantó de aquel sitio, tomando su bolso de la correa para colocárselo en su hombro y así continuar el camino nuevamente, intentando ser optimista mientras tarareaba una canción y se detuvo al escuchar sonidos lejanos entre los árboles, decidió calmarse un poco, estaba sufriendo ya una gran y fuerte paranoia por querer ver a algún ser vivo, saco de su bolso el termo con agua y sintió ese líquido humectar su boca, la cual se encontraba demasiado seca, retomo nuevamente su camino tras guardar aquel envase, sintiendo como la brisa del aire se iba enfriando y los rayos del sol comenzaban a esfumarse.

-Estas cosas sólo deben pasare a mí. - ya había caminado unos cuantos metros, sin lograr encontrar nada. - Seguramente Hana debe estar satisfecha por su broma de mal gusto. - no comprendía cual era el motivo exacto, no era sólo por hacer la danza con su compañero de clases, sentía que había algo más, ya que no era la primera vez que hacía algo contra ella. - Empujarme por el pozo... - se detuvo al darse cuenta de lo que había pasado. -El pozo... - intentaba negarlo una y otra vez. - Es imposible, sólo son historias. - aun cuando intentaba convencerse a sí misma, de alguna forma sentía que estaba muy lejos de su familia. - Eran sólo cuentos para alejarnos del pozo. - se decepcionaba de ella misma con tan sólo creer esas tonterías, miro su mano, en la que tenía colocado un brazalete de plata con pequeños zafiros decorándolo y un grabado con la palabra "familia" en kanji, por otro lado, tenía esa pulsera de perlas negras y unas cuantas piedras blancas similares a un colmillo, ésta última era hecha por su abuela y su mamá, conforme iban creciendo les hacían una nueva y eso llegaba a parecerle un poco extraño, ya que sólo sus padres, su hermano y por supuesto ella, poseían una. - Encontraré la manera de volver con ustedes.

Después de unas horas, tras haber oscurecido, escucho a lo lejos la voz de un hombre, no sabía si lo estaba alucinando por el simple hecho de querer ver a una persona, negó lentamente creyendo que su mente le hacía una mala jugada, cuando volvió a escucharlo, sin dudarlo fue acercándose más rápido, una luz rosada se hacía presente, a lo lejos pudo observarlo, el joven estaba hablando con un...¿perro?, se asombró demasiado, pues parecía que aquella persona entablaba la conversación con el perro, sería algo normal claro, había gente así de extraña y ella no era la excepción, se recordaba a sí misma en alguna ocasión hablar con su antigua mascota y empezó a sentir una gran nostalgia por esos recuerdos, se acercó un poco más, hasta que vio que no era uno sino varios y lo que había parecido un lindo perrito, termino siendo en realidad un lobo, se escondió tras los arbustos para evitar ser olfateada por ellos, aunque su aroma pasaba disimulado por las flores azules que se encontraban allí, tomo una tras ver lo hermosas que eran y al escuchar nuevamente la voz del joven, se giró a verlos y los lobos salieron corriendo hacia un lugar aullando, la lluvia hizo acto de presencia, bajando de aquel cielo nublado y el joven que se encontraba en cuclillas se levantó y en sus piernas se podía observar un resplandor rosado, se dio cuenta que la muchacha estaba allí y ambos cruzaron miradas, mientras aquellas gotas caían en sus rostros, parecía que ninguno quisiera romper el momento, a pesar del silencio, no era algo que incomodase, sino que era reconfortante, aquellos orbes azules que le miraban, le hicieron sentir nervios y un cosquilleo, quería pronunciar alguna palabra, quizás con suerte le ayudaría a encontrar el camino a casa, el joven le miro detenidamente observando un brillo rosado en su interior.- Tú...- fue lo único que pronunció aquel joven, inquietado por saber quién era, intento acercarse sin dejar de mirarla, pero aquella atmósfera fue cortada rápidamente, pues se escucharon los aullido de los lobos y al parecer indicaban que le estaban llamando a aquel muchacho, lo que provoco que ambos voltearan la mirada en dirección en la que había ido los lobos, al volver su vista hacia la persona frente a ella, se percató que aquel hombre se había esfumado, lo único que pudo ver fue un remolino levantando hojas.

- ¿Quién eras? - susurro, mientras observaba como aquel torbellino se perdía entre los árboles, olvidando por completo las gotas de lluvia que comenzaban a empaparle casi por completo su kimono, no lograba sacarse de la mente esa mirada azulina y el rostro de ese muchacho, ignorando el hecho de que estaba nuevamente sola y que perdió la oportunidad de volver a casa.

Cuando al fin salió del trance, decidió ir a buscar un sitio donde resguardarse de la lluvia y encontró una cueva cerca de allí, era realmente extraño encontrar sitios así, por lo general habían tiendas y casas, pero todo estaba cubierto de un paisaje verdoso, sin algún rastro de vida, se sentó en una roca y miro como la lluvia se iba intensificando, comenzó a temblar y decidió observar si no había nadie cerca, mucho menos aquel joven, ya que quería ponerse la ropa seca, al comprobar que no había nadie, decidió quitarse su kimono y al sacar su cambio de ropa, observo que traía prendas algo ligeras para ese intenso frío, lo cual le hizo creer que sería mejor quedarse con su kimono, pero no quería sufrir más frío por la humedad y llegar a tener un resfriado como resultado, por lo que se dispuso a cambiarse, para su fortuna no tenía que preocuparse por sus prendas interiores, pues estaban secas, gracias a que las telas del kimono eran lo suficientemente gruesas para lograr evitar que se mojaran , se retiró aquella vestimenta tradicional y se colocó su blusa color turquesa, con detalles en negro, encima se puso una chaqueta blanca, se colocó su falda azul marina, después unas mallas negras y por ultimo unos botines negros, había agradecido en ese momento que no fueran con tacón los que llevaba, en una roca coloco su kimono para que esta pudiera secarse, guardo el calzado conocido como zori, tras secar la suela con su pañuelo.

Con su celular intento hacer un poco de luz, para así sentirse un poco más segura, quizás ya le estarían buscando y pronto le encontrarían, quería pensar positivo, sin embargo, el transcurso de la noche no paro ni un momento de llover, por lo que no podría salir y continuar buscando el camino a casa, decidió comer otro bocado de chocolate y una barrita de fresa, para así tener un poco de energía en su cuerpo y resistir un poco más despierta, pero fue en vano, el sueño ya se hacía presente a las 2:30 de la mañana, su celular empezó a marcar que sólo quedaba un 30% de batería, por lo que decidió apagarlo, quizás le podría servir más adelante, decidió buscar alguna rama de un árbol, en caso de que un depravado se le acercara mientras dormía, así podría aunque sea propinarle un buen golpe, poco a poco fue durmiéndose, sin percatarse de que unos lobos le vigilaban.

Se escuchó un gran estruendo cerca de la cueva, lo que hizo que la muchacha se despertara alarmada, observo a su alrededor y suspiro aliviada de que no hubiera nadie allí con ella, pero escucho el sonido de un metal siendo golpeado, lo cual le ánimo, por fin encontraría a una persona que le ayudará, guardo rápidamente sus cosas y salió corriendo en búsqueda del lugar del que provenían los sonidos.

- ¿Pero qué...- un lobo salto de un arbusto, tratando de encontrar el rastro de alguien, se percató del aroma de la joven, pero a pesar de gruñirle, no le hizo nada y continuo con su búsqueda.-¿Qué demonios está pasando aquí? - se preguntaba a sí misma, debido a que ya era la segunda vez que veía a los lobos merodeando por allí, sin embargo no vio a aquel joven de la noche pasada.-"Ahora que lo pienso, ese muchacho traía una vestimenta realmente extraña." - recordaba que él traía una armadura y pieles de lobo, un escalofrío recorrió su cuerpo de tan sólo pensar en que no fuera humano, pero se negó a hacer caso a esas absurdas ideas que su mente creaba en esos momentos, siguió su camino y nuevamente el sonido del metal se escuchó, por lo que empezó a correr para encontrar el sitio del que provenía.

Había corrido bastante y al observar en donde estaba, se detuvo. - "Aquí fue en donde vi a ese extraño joven". - observo las flores y recordó aquellos hermosos orbes azules que le observaron. - "Fue realmente extraño". - Continuo con su camino y a sus oídos llego el sonido del agua, posiblemente provenía del río, se fue acercando más y más, hasta poder traspasar los últimos arbustos, notando que, frente a éste, se encontraba un grupo de personas quienes voltearon a mirarla después de que una mujer dijera algo extraño. - Siento la presencia de la perla, por ese lugar. - para su sorpresa, estaba señalando hacia el lugar donde se encontraba ella.


~Ohayo

Éste ha sido el primer capítulo de Stay with me, espero lo disfrutaran tanto como yo he disfrutado de hacer esta hermosa historia.

Para las que no encuentren la cronología de este capítulo con la serie de InuYasha o el manga, en el anime sería el capítulo 35 después de que Totosai se marcha tras reparar a Colmillo de Acero (Tessaiga) y en el manga es el 129.

Igualmente les recuerdo que yo alargare más el tiempo de búsqueda de fragmentos y por ende la batalla contra Naraku, cambiando una que otra cosa.

Quería también preguntarles que, si el personaje de Kagome lo dejo con su nombre original o con la versión latina, Ahome; ¿Cuál prefieren ustedes?, he visto que en numerosos fics prefieren Kagome y quizá sea la opción elegida, ya que es la que he utilizado al ir escribiendo cada capítulo.

Si encuentran algún error ortográfico o gramatical, les pido de favor que me avisen para que las demás personas puedan disfrutar mejor la lectura.

Espero les guste y dejen su review, ya que me alegraría saber su opinión, eso me alentaría a seguir continuando y animarme a subir más historias, ¿Si?:3

Gracias por todo su apoyo\(^-^)/

Agradecimientos Especiales a:

*frangarrido1993: Gracias por darle una oportunidad y esos dos personajes igualmente son mis favoritos, aunque en un principio aparecerá sólo Koga como en el anime y manga, espero no te cause molestia o decepción no ver a Bankotsu por unos capítulos u.u; ¡Espero disfrutes el capítulo!

*Da nerf bro: Thanks for your review, but... is that good or bad?, I hope, you still enjoy the story owo.

Esta historia está siendo publicada aquí y en mi cuenta de Wattpad: AriPerez12, para que pueden disfrutarla en la plataforma que más les guste.

Sin nada más que decir, me despido y nos vemos en el siguiente episodio.

-Ari :3

Oyasumi Dreamers~