Hola, por una tarea de mi profesor de Literatura contemporánea debo comenzar a escribir mis historias en Español, porque apestó en este idioma.
Ésta es mi primera historia en Español, espero les agrade y si tienen alguna queja con respecto a la ortografía o redacción me la digan. Si no me funciona peligro la (subject) clase.
Perdón si es muy extensa, pero no acostumbro a escribir capítulos mas cortos.
Disclaimer: Nada de esto me pertenece, sólo lo publico por amor a la literatura. Todos los derechos a J.K. y a Warner Bros.
Advertencias: OOC - Algunas parejas fuera de Cannon. (James Potter/ Lilly Evans - Harry Potter/ Ginny Weasley - Remus Lupin/ Narcissa Black - Luna Lovegood/ Severus Snape - Sirius Black/Hermione Granger/Lord Voldemort). Puede que algunos capítulos contengan violencia. Indicios de Lemon.
Capítulo 1
Comenzando otra vez
Minerva McGonagall despertó a las 6:05 AM como de costumbre, se vistió y salio a patrullar los pasillos, los mismos alumnos madrugadores de siempre la saludaron cordialmente notando algo diferente en la estricta profesora, su seño siempre fruncido había sido cambiado por una radiante sonrisa.
— Profesora McGonagall — Saludó un Ravenclaw — ¿Cómo amaneció hoy?, se le ve feliz
— Macmillan — Respondió cordialmente — Arréglese esa corbata y valla a desayunar
— Si profesora
Minerva siguió en su recorrido por el colegio cuando decidió ir a despertar a sus hijas, caminó hasta el despacho del director y se apresuró a entrar.
— Albus — Dijo con una sonrisa en su blanca cara
— Si Minerva — Respondió este observándola divertidamente, pocas veces se podía ver a Minerva McGonagall de tan buen humor por las mañanas.
— ¿Crees que sería prudente ir a despertar a las chicas? — Preguntó
— Son las seis de la mañana Minerva — Intentó hacerla razonar Dumbledore, su esposa parecía un niño en la mañana de navidad — Recuerda como estaban ayer, deben querer dormir y descansar.
— Claro Albus — Razonó McGonagall — Pero tenemos que ver si están cómodas, o si les falta algo o si…
— Vamos a verlas Minerva — La interrumpió Dumbledore, claramente esa mujer hacia lo que quería con el.
Ambos profesores se adentraron en el colegio y comenzaron a buscar la habitación de sus hijas, al llegar el llanto de una y los intentos de consuelo de las otras los alertaron de que sus pequeñas estaban despiertas, y tal vez hace bastante tiempo.
Hermione Dumbledore despertó como siempre a las 6:00 de la mañana, reconoció el lugar y recordó todo lo sucedido la noche anterior, tomó un baño y se dispuso a relajarse un poco antes de despertar a las perezosas de sus hermanas, sabía que lo peor sería Ginny, a esa mujer ni un hipogrifo podía despertarla. Estaba cerrando los ojos cuando un grito le alertó que su hermanita acababa de despertar y probablemente no había tenido un sueño placentero, se amarró la toalla al cuerpo y se apresuró a entrar a la habitación. Ginny lloraba y repetía Harry muerto, Harry muerto.
— Gin, pequeña — La abrazó — ¿Qué pasa? Vamos, desahógate
— No le veré más Herms — Le confesó con lagrimas en sus ojos.
— Ginny — Se unió al abrazo Luna — Eso aún no pasa, y nos preocuparemos de que Harry conozca el amor de padres, que tenga hermanos,
— Si Gin, si yo tengo que embarazarme para que Voldemort crea que la profecía es de mi hijo y Harry pueda tener una vida feliz, lo haré — Dijo seriamente la castaña.
— Piensa hermanita — Luna se movía a una orilla de su cama para que sus hermanas se acomodaran — Sabemos todo de Voldemort, cuales son sus horrocruxes, donde los tiene y como acabar con él.
— Deseará no habernos mandado a esta época el maldito — Bostezó Ginny mientras se acomodaba en la cama de su nueva hermana.
— Prometamos que no nos separaremos nunca — Dijo con lagrimas en los ojos — No puedo perderlas a ustedes también.
— Nunca — Prometieron Luna y Hermione.
Estaban cerrando los ojos nuevamente cuando un golpe en la puerta les alertó que ese día no podrían dormir mas. Minerva y Albus estaban pálidos por las declaraciones de las chicas, ellas estaban destrozadas, sobre todo la pequeña Ginny, tendrían que cuidarlas, aconsejarlas y sacarles esas ideas suicidas de su mente. Un ¡Adelante! Bastante perezoso les hizo ver que tal vez las chicas querrían seguir durmiendo, pero ya estaban ahí y entraron a la habitación, la escena los enterneció en demasía, Luna estaba en la derecha de la cama abrazando a Ginny que estaba al medio y Hermione en la izquierda hacia lo mismo.
Cuando las chicas notaron que sus padres eran los que estaban en la puerta, los recibieron con una gran sonrisa en sus caras.
— ¡Buenos días! — Dijeron a coro
— ¿Cómo amanecieron mis chicas? — Preguntó con orgullo Minerva
— Con un poco de sueño — Respondió sinceramente Luna
— Aunque debo admitir que hace meses que no dormía así — Dijo Ginny con una sonrisa iluminando su cara.
— Su madre — Miró a Minerva mientras hablaba — Quería asegurarse que estuvieran bien y que no les faltase nada ¿Necesitan algo niñas? — Preguntó Albus.
— Nada profesor Dumbledore — Se apresuró a responder Hermione
— Pequeñas, somos sus padres, ya no somos profesores — Las miró Minerva — Dígannos mamá y papá.
Se quedaron hasta bien adentrada la mañana conversando de sus preferencias, las clases que mas le gustaban, las que les costaban más. Minerva estaba orgullosa cuando escucho que su hija Hermione sacó 12 extraordinarios, que su hija Luna también y que Ginny solo falló el de pociones. Sus hijas si que eran inteligentes.
Dumbledore les pregunto a qué hora deseaban ser presentadas a los alumnos, casi estalla en carcajadas cuando vio como sus niñas empalidecían y no sabían que responder, al final la rubia sacó la voz por las tres y dijo que no había ningún problema con que fuera a la hora de la cena, así ellas podrían descansar un poco. Minerva se ofreció para cuidarlas durante la tarde y Albus decidió tomar las clases de transformaciones de su esposa.
EN EL GRAN COMEDOR
Todos los alumnos de Hogwarts estaban bastante extrañados, ni la profesora McGonagall, ni el director Dumbledore estaban presentes en el desayuno como era de costumbre, estaban bebiendo su zumo de calabazas cuando la puerta se abrió y apareció Dumbledore con una sonrisa en la cara, dijo algo al oído de un profesor y este sonrió.
— Alumnos y Alumnas — Dijo el profesor Dumbledore solemnemente — La profesora McGonagall hoy no hará sus clases de transformaciones.
Millones de murmullos se escucharon por el comedor, la mayoría de los alumnos estaba feliz porque no tendrían clases de transformaciones, otros estaban preocupados por la salud de su querida profesora y algunos sólo querían comer.
— ¡SILENCIO! — Levantó la voz para que lo escucharan — Jóvenes, las clases de transformaciones las tomaré yo, puesto que Minerva está cuidando de nuestras hijas que arribaron ayer de Bulgaria para comenzar el sexto y séptimo año aquí en Hogwarts.
Si antes habían algunos murmullos en el gran comedor, ahora eran mil veces mas, todos los alumnos se preguntaban como serían esas chicas, y lo que más les sorprendió fue el hecho de que una relación entre profesores se les paso por alto.
EN LA MESA DE SLYTHERIN
— Más traidores de la sangre y amantes de Muggles — Dijo Lucius Malfoy mirando lascivamente a Bellatrix Black, ambos de séptimo año.
Pocos sabían que él y Bellatrix tenían una relación un tanto oculta, Lucius estaba obligado a casarse con Narcisa, una bella rubia de potente ojos azules, pero a el no le producía nada, en cambio su hermana Bellatrix era todo lo que el podía pedir, era mala, desvergonzada y no tenía ni un poco de compasión.
— Al menos serán sangre limpia — Bellatrix miro a Severus Snape mientras hablaba — Ya que Snape tiene una debilidad por las Gryffindor podría interesarse en una de las hijas de la amargada con el chiflado y su linaje se mantendría limpio — Lo miró con malicia — Oh — Dijo con falsa inocencia — Verdad que eres un mestizo.
— No los escuches Sev — Lo tranquilizo Narcisa cuando vio que este estaba sacando su varita para atacar a su "Querida" hermanita
Severus sonrió a Narcisa y salieron a los jardines de Hogwarts mientras Bella miraba triunfante como su débil hermana salía del gran comedor dejando a un furioso Lucius, sonrió con malicia, esta noche tendría compañía en su habitación.
EN LA MESA GRYFFINDOR
— ¿Escuchaste Cornamenta? — Pregunto un guapo adolescente de pelo negro y ojos grises — Chicas nuevas. ¡El gran Sirius Black tendrá unas nuevas conquistas! — Dijo mirando a los ojos de su amigo.
— Hay Black — Lo interrumpió Lilly Evans, los ojos de James Potter brillaron cuando esta se acerco a hablarles — Eres un bruto, son las hijas del director y de la jefa de nuestra casa ¿Crees que podrás jugar con ellas? La profesora McGonagall sería capaz de quitarnos todos los puntos de la casa por tu estupidez
— Canu — Lo miró James — Mi pelirroja tiene razón — Lilly se sonrojó — Aunque creo que sería un gran desafío intentar conquistar a una Dumbledore
Lilly miró a Sirius y a James, al segundo le dio una palmada en la cabeza
— Hey ¿Y eso por qué? — Pregunto James tocándose la cabeza y feliz por los celos que su amada pelirroja estaba mostrando hacia sus comentarios.
— Fácil Potter — Recalcó el apellido — Esa manera de pensar es estúpida, díselo Remus.
Remus Lupin y Peter Pettigrew observaban como esos tres discutían, era algo tan rutinario que ni si quiera estaban prestándole atención.
— Lilly — Dijo un solemne Remus — Tu sabes que Cornis y Canu no entenderán nunca.
Lilly Evans les dio la espalda a los chicos y avanzó con la frente en alto donde sus amigas, Alice Smith la recibió con un abrazo y le recordó que todos los puntos que esos merodeadores perdían ella era capaz de recuperarlos fácilmente.
— Lilly — Dijo Alice mirando babosamente a Frank Longbottom — Estoy segura que no harán nada los chicos.
— Sí Lilly — Respondió Molly Prewett — Vamos a clases, que no este McGonagall no quiere decir que no nos quitarán puntos si llegamos tarde a clases.
EN LA HABITACION DE LAS CHICAS.
Los ojos de Minerva McGonagall estaban aguados, la historia de cada una de sus hijas era conmovedora, ellas a esa corta edad habían vivido más, mucho mas que todos sus alumnos.
— Entones, ¿Tú eras hija de Arthur Weasley? — Preguntó a Ginny, esta asintió con la cabeza y Minerva siguió hablando — Es un gran chico, el ya salió de Hogwarts — Un suspiro de alivio se escucho salir de los labios de Ginny — Aunque su novia esta aun en el colegio, Molly Prewet ¿Es ella tu madre? ¿O Arthur se casa con otra persona?
Las tres chicas miraron a su madre, no recordaban que en esa época había gente que ellas conocían, tal vez estaba Sirius o Los Potter.
Ginny asintió y le miró a McGonagall
— Mamá — Ginny miro a Minerva — ¿En qué curso esta? Ella es mi madre en el futuro.
— Esta en séptimo — Minerva abrió los ojos y las miro
— Madre — Esta vez fue Hermione la que hablo — ¿Quiere decir, que justo llegamos al año de James Potter, Lilly Evans, Sirius Black, Remus Lupin, Lucius Malfoy — Cada vez bajaba más la voz — Bellatrix Black? — Terminó pálida.
— Si — Minerva se asustó por la reacción que sus pequeñas tuvieron
— Los padres de Harry — Susurró Ginny
A Minerva se le partió el corazón cuando escucho los sollozos que salían de la boca de su hija menor, por lo visto los padres del amor de su vida estaban en el colegio, y los padres del chico que las niñas pensaban dar la vida por el, tenía que averiguar mas cosas sobre ese tal Harry.
Miró hacia su costado y vio a Hermione Abrazando a Ginny, Luna se acerco a ella y le hablo.
— Harry era el novio de Ginny — Le dijo en tono confidente — Harry James Potter Evans — Continuó.
Minerva estaba sorprendidísima, James Potter y Lilly Evans juntos, las vueltas que daba la vida, pero luego su sonrisa se evaporó cuando recordó que el era el chico de la profecía, el chico que creció sin padres, Minerva aunque no lo quisiera admitir tenía guardado un lugar en su corazón a los merodeadores y sobre todo a Lilly.
Cuando Ginny se acercó a ella y le mostró una foto en movimiento en la que aparecía ella abrazaba a un chico de verdes ojos, gafas y cabello alborotado negro, era la copia de James Potter, pero con los ojos de Lilly, no pudo aguantar que un sollozo saliera de su boca y envolvió en un fuerte abrazo a las chicas, sin lugar a dudas el lugar del que ellas venían era un lugar sin esperanza.
Minerva llamo a un elfo que les trajera algo de comer y algunas cervezas de mantequilla para las niñas. Luego llego la hora de llorar con la historia de Luna, Su padre Xenophilius Lovegood, un inteligente Ravenclaw asesinado cruelmente por Lord Voldemort por decir lo que pensaba. ¿En qué mundo vivían estas pobres criaturitas?
— ¿Y tu madre Luna, Quién es? — Preguntó curiosa Minerva
— Mi madre era una gran bruja, ella murió cuando yo tenía nueve, un hechizo mal hecho, su nombre era Sophie Johns
La cara de Minerva empalideció nuevamente, esa chica Sophie hace dos años que había salido del colegio, era una mente brillante, siempre estaba intentando saber mas.
— ¿Y qué me dices de tus padres Hermione? Te noto callada — Pregunto
— No hay nada que decir — Respondió rápidamente y pidió permiso para ir al baño.
Su nueva madre no entendía que estaba pasando, Luna fue a buscarla al baño y Ginny se acerco a ella.
— Voldemort asesinó a sus padres porque ella no quería ser su esposa — Minerva abrió los ojos mientras escuchaba a Ginny, esta comenzó a contarle un suceso ocurrido en su quinto año.
— Harry — Decía Hermione mientras corría tras él — Puede que Voldemort quiera que tu creas que él tiene a Sirius, puede ser una trampa
— Es la única familia que me queda Hermione — Respondió bruscamente Harry
Luego de Despistar a Umbridge los seis chicos se dirigen al ministerio a pelear contra Voldemort y sus mortífagos, comienzan a buscar y Sirius Black no está por ninguna parte.
— Tan crédulo Potter — Se burló Lucius Malfoy — Dame la profecía y ninguno de tus amiguitos saldrá herido.
— Ni lo sueñes Malfoy — Respondió Harry
La batalla comienza, llegaron los de la orden del fénix con Sirius, Harry descubrió que Hermione tenía razón y que Voldemort le tendió una trampa, intentan escapar cuando Crabbe Padre le manda la maldición asesina a Sirius, Hermione crea un hechizo y la maldición rebota.
Minerva McGonagall escuchaba seriamente mientras Gin le relataba la casi muerte del único familiar de su amado Harry.
— Valla Valla — Se burlo Voldemort cuando apareció — La sangre sucia sabe hacer buena magia
Mientras hablaba se acercaba peligrosamente a Hermione y tomaba uno de sus rizos
— Aléjate de ella Tom — Dijo el profesor Dumbledore — Fue muy estúpido de tu parte aparecerte por aquí
— Nos volveremos a ver pequeña — Le acarició la cara mientras la miraba lascivamente
Minerva no podía creer lo que estaba escuchando, Lord Voldemort sentía o sentirá interés por su hija ¡Nunca! Pensó, si de algo estaba segura era de que ella las cuidaría.
Del baño salió una Hermione con los ojos rojos por el llanto y una apenada Luna, apenas la castaña puso un pie afuera del baño la pequeña Ginny fue a abrazar a su "hermana" Minerva se sorprendió mucho, sus pequeñas se tenían mucho amor entre ellas.
— Mis padres eran Muggles — Dijo Hermione mientras se acercaba a su madre — Voldemort los asesinó al termino de mi sexto año, yo estaba en la madriguera y los aurores avisaron al profesor Dumbledore.
Luego de las tristes historias vinieron las anécdotas graciosas tanto como de parte de las chicas como de parte de su madre, minutos mas tarde apareció el patronus de Dumbledore, un fénix plateado hablo claramente.
— Minerva — Movió la boca el fénix — Podrías aparecerte un momento por el gran comedor, los joven Potter, Black, Lupin y Petigrew han realizado una broma al joven Snape — Un bufido por parte de Minerva — El señor Black ha dicho que solo aceptará un castigo otorgado por la jefa de su casa. Yo iré a ver a las chicas mas tarde.
Las chicas se rieron nerviosamente, estaban a horas de conocer a toda esa gente importante para ellas y para sus amigos. Observaron con un deje de tristeza como su madre las dejo para ir a castigar a los famosos merodeadores.
Minerva caminaba con un aura de paz y una sonrisa que le duro hasta doblar en una esquina y ver a cuatro chicos sonriendo con una actitud de suficiencia, mientras que otro se encontraba con sus ropas rasgadas y con ojos llenos de furia y un poco de tristeza.
— Señor Black — Albus Dumbledore observo como Sirius tragaba en seco mientras Minerva se acercaba — Aquí viene la profesora McGonagall
La cara de Minerva pasaba de vergüenza a furia mientras escuchaba al señor Snape relatar los hechos sucedidos en la tarde.
A ambos grupos les dio un castigo leve, ayudar a la profesora Sprout en Herbología con unas mandrágoras, los chicos se fueron con una sonrisa en la cara, descubrieron que ese día la profesora andaba feliz, y eso solo una cosa podría significar… Mas travesuras. Antes de retirarse a las mazmorras para una clase de pociones dobles, miraron cómplicemente a Dumbledore y continuaron su camino.
EN LA CENA
Luego de una divertida y productiva tarde llena de risas y confesiones por parte de Albus Dumbledore, Minerva McGonagall y las tres chicas, la cena llego.
Hermione estaba nerviosísima. Ella mas que nadie detestaba no pasar desapercibida, ella quería volver a ser solamente la hija de muggles, la Gryffindor sabelotodo detestada por los Slytherin y resulta que ahora no solamente era la hija de Albus Dumbledore, el mago mas poderoso de los tiempos, sino, que entraría a finales del periodo estudiantil.
Los alumnos comenzaron a entrar al gran comedor, vieron el sombrero seleccionador, en otra circunstancia hubiera sido bastante poco común, pero ya se habían enterado de la nueva noticia, que no solo rodeaba el colegio, sino el mundo mágico: "Las hermanas Dumbledore McGonagall llegan a Hogwarts". Estas declaraciones andaban en boca de cada mago.
Antes de comenzar a comer, los alumnos observaron a su director levantarse dispuesto a hablar.
— Hoy es un día muy especial — comenzó Dumbledore — Puesto que cuatro alumnos harán ingreso a nuestro colegio.
Los murmullos no se hicieron esperar, los alumnos tenían presupuestado el ingreso de las tres hijas de Albus, pero ¿cuatro?. El ambiente se notaba ansioso, Albus Dumbledore decidió acabar con el nerviosismo y comenzó la selección de los cuatro alumnos.
Tres bellísimas chicas entraron un poco nerviosas al comedor. Albus les dio una mirada de cariño y miro cómplicemente a Minerva
— Cuando diga sus nombres se ponen el sombrero seleccionador en su cabeza — Les explicó sonriendo.
— Ginevra Dumbledore
Ginny caminó hacia su madre y se puso el sombrero en la cabeza. Un pequeño salto dio cuando escucho lo que este le decía en su cabeza.
— Por fin una Weasley mujer — se hicieron un segundos de silencio hasta que volvió a hablarle — Una chica muy valiente sin lugar a dudas, pero ¿Dónde te pongo? Tu corazón esta frágil, y solo posees sed de venganza en el. Serías una gran Slytherin… — El sombrero lo medito y soltó
— ¡GRYFFINDOR!
La mesa de los leones se puso de pie a aplaudir, en especial los hombres de esta, la chica era muy bella.
— Luna Dumbledore
— La ultima vez te puse en Ravenclaw — Dijo el sombrero en su oído — Una mente brillante sin lugar a dudas, aunque muy valiente, tu misión la lograras cumplir en
¡GRYFFINDOR!
Nuevamente los leones se pusieron de pie a alabar a su nueva adquisición.
— Hermione Dumb…
Antes que Minerva terminara de decir el nombre de su hija la puerta se abrió dejando entrar a James Potter padre con un chico de aproximadamente 17 años, el joven perfectamente podía haber pasado por el mellizo de James Potter, excepto por sus ojos.
— Harry — Fue lo ultimo que murmuro Ginny antes de desmayarse.
Muchas gracias por sus comentarios, y pues resolviendo la duda de fior aquarium, sí Luna se queda con Snape. No me gustan mucho las parejas cannon, y mi mente perturbada adora explorar con diferentes parejas. Espero te agrade la idea.
¡Espero les guste el capítulo nuevo y comenten!
